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¿me leen este cuento?



 
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invernizio
Miembro Semi-Senior
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Registrado: 25 Jul 2000
Mensajes: 522

MensajePublicado: Vie Abr 27, 2001 20:43    Asunto: ¿me leen este cuento? Responder citando


Ella acababa de echar spaghettis al agua hirviendo. Sabía que tenía que tenía que ir sacando con cuidado alguna hebra pasados unos minutos y probar la pasta para constatar que ya estuvieran al dente. Era la tercera vez que los probaba y ya estaban listos. Algo dentro suyo (una suerte de inspiración) le evitó sacarlos en ese momento. Sabía que si los dejaba un minuto más se pasarían y ella y su esposo comerían los spaghetti con una desagradable textura gomosa. No los sacó.
Cuando los llevó a la mesa (mezclados con una suave salsa bolognesa) su marido elogió la apariencia del plato. Pero al probarlos, notó que no estaban en su punto.
- Mi amor, se te pasaron, hacía mucho que no te pasaba.
Ella probó un bocado.
- Ay, sí. ¿Quedaron muy feos?
- No, están comibles. Parecen chicle pero tengo hambre. Y la salsa está gustosa.
- Gracias, bichi. Qué tonta que soy.
- No te hagas problemas. Y masticá bien.
- Sí, si no se nos va a hacer una pelota en la panza (risas).
Esa tarde estaba aburrida. Tenía trabajo que hacer pero no tenía ganas de sentarse frente al escritorio. Prendió el televisor y vio un programa de chismes. En realidad, no le interesaban demasiado ese tipo de programas pero lo miró completo sin levantarse del sillón (incluso las publicidades). Cuando terminó se le ocurrió hacer un flan, Ernesto se pondría contento porque casi nunca hacía postres. Pensó si tenía leche (sí, había una larga vida en el armario) y algún paquete de polvo para flan. Fue a la cocina y lo preparó con una ligera demora en sus movimientos, como si estuviera cansada (quizá lo estuviera).
Esa noche, apenas Ernesto llegó lo llevó hacia la heladera y le dijo:
- Adiviná qué hay de postre.
Le mostró el flan, ya desmoldado, nadando en caramelo.
- Y el caramelo no se me quemó.
- Mmm, qué bueno (la besó).
Cenaron y comieron el flan, que estaba riquísimo. Se amaban.
Al otro día, ambos se levantaron y salieron simultáneamente hacia sus trabajos. Ese mediodía, Ernesto no venía a almorzar. Cuando ella llegó, prendió la radio, como lo hacía siempre y se puso a pensar si tenía ganas de cocinarse algo o pasaría sin almorzar. No era raro: no tenía ganas. Sacó de la heladera el flan del día anterior y se sirvió una porción. Cuando estaba por guardarlo en la heladera algo dentro suyo (una suerte de inspiración) le sugirió la idea de arrojar el flan a la basura. Un minuto después, el flan nadaba entre restos de spaghetti con salsa bolognesa y sobrecitos de té mojados.
- Mi amor, servime flancito- le dijo Ernesto cuando terminaron de cenar.
- Bichi, no sabés, hoy a la tarde, se me cayó y se hizo pomada en el piso.
- Ay, qué torpe, mi nena. Me quedé sin postre- le dijo él sonriendo.
- ¿Querés una manzana?
- Dale, no será lo mismo que el flancito pero bué.
Pasaron dos días, o tres.
Una tarde (era sábado) Ernesto se estaba vistiendo cuando preguntó:
- ¡Amor! ¿las medias finas?
- Están en el lugar de siempre.
- No las encontré.
- Pará que ahí voy y te las busco.
Fue hasta el placard, abrió el cajón de las medias y buscó. No las encontraba.
- Estaban acá, las puse después de lavarlas.
Un instante después, sacaba la mano del cajón con una media gris de naylon.
- Ahí están- dijo Ernesto mirando la media.
- Sí - contestó ella- pero hay una sola. Mejor ponete éstas, son más gruesitas pero no importa.
- Ufa, ésas me hacen mal con los zapatos, son para zapatillas. ¿No hay otro par de finas?
- No, están para lavar. No sé qué habré hecho con la media que falta.
- Bueno, no importa, pasame ésas.
Esa noche fueron al cine y luego a comer una pizza. Al otro día, ella se levantó antes. Tomó un té y cuando arrojó el sobre usado a la basura se dio cuenta de que no había tapado bien la media que había tirado el día anterior. La miró con cierta inexplicable tristeza. Cerró la bolsa de la basura para no pensar más en eso.
Esa misma tarde, pero ya cayendo la noche, hicieron el amor. Mientras se lavaban y entre besos, ella dijo:
- Tengo que hacer un montón de cosas y no tengo ganas.
- Ponete ahora, antes de comer.
- Sí, tengo que buscar algo en Internet y hacer unas planillas.
- Siempre dejando todo para último momento, mi amorcito.
- Y, viste cómo soy yo.
Un rato después, mientras ella buscaba información en la red recordó que un amigo de Ernesto tenía que llamarlo antes de la cena para arreglar una reunión durante la semana. Sí. Otra vez algo dentro suyo (esa suerte de inspiración cada vez más recurrente) la incitó a seguir trabajando en lugar de cortar la conexión para dejar libre la línea telefónica.
- La puta- dijo Ernesto luego de cenar- me olvidé de que Pablo me tenía que llamar para reunirnos, qué boludo.
- Ay, qué mal, y yo enganchada en Internet hasta las nueve. No me acordé, perdoname, amor.
- No, la culpa es mía por tarado, me olvidé completamente.
- ¿Y no lo podés llamar vos?
- No iba a estar en la casa. Viste cómo es él.
- Qué mal.
- No te hagas problemas, ya veré qué hago.
En las dos semanas siguientes, ese algo dentro suyo (esa suerte de inspiración proveniente de no sabía qué dioses) empezó a crecer como un lactante. No había motivos para no seguir el impulso de quemar una comida, de no comprar el aperitivo favorito de Ernesto, de no grabar su programa preferido de televisión, de tirar el artículo del diario que él había separado para leer luego, de no pasarle llamados, de romper su colonia, de traspapelar documentos medianamente importantes, de volcar el té sobre su último informe, de regalar alguna prenda suya o prestar un libro o una película que él nunca hubiera prestado, de recortarle mal la barba, de cortarlo cuando le esculpía las uñas, de deshacerse de las llaves del auto, de borrar archivos suyos de la computadora...
Lo más extraño y sobrecogedor del caso que les cuento es que ella lo amaba, lo amaba profundamente y se sentiría muy sola y muy triste el día que, instada por ese algo dentro suyo (esa suerte de inspiración que se parecía a la maldad), como en las películas malas que pasan por la televisión o los policiales de Agatha Christie, terminara aflojando un cuadro colgante sobre su cabeza o empujándolo escaleras abajo. Una luz de esperanza brilló en su corazón: ésas eran cosas que pasaban en la ficción, ella no llegaría a tanto, y si por casualidad sentía el impulso, nada le hacía pensar que tuviera que ser necesariamente fatal.
Llovía y se había levantado un viento helado, el timbre sonó con insistencia y ella se arrellanó en su sillón favorito con el control remoto en la mano. Cambió de canal y empezó a ver un documental sobre una bonita y burda estrellita de Hollywood que había muerto por sobredosis el año anterior.



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invernizio
Miembro Semi-Senior
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Registrado: 25 Jul 2000
Mensajes: 522

MensajePublicado: Vie Abr 27, 2001 20:47    Asunto: Vacío Responder citando

Hola. Espero que me lo lean y me critiquen. Recién empiezo con la narración y me divierte ver "qué onda". El argumento me viene dando vueltas en la cabeza desde hace mucho pero hoy estaba aburrida y sola y decidí escribirlo (no sé si habrá quedado como la gente).
Necesita título también, espero sugerencias (yo quería ponerle "La maldad").
Ah, y si tienen algún argumento, por favor dígamenlo porque no tengo imaginación para eso.
Gracias por anticipado
saludos
Caro
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Estebansky
Miembro Semi-Senior
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Registrado: 10 Feb 2001
Mensajes: 274
Ubicación: Santiago de Chile

MensajePublicado: Sab Abr 28, 2001 01:59    Asunto: Vacío Responder citando

Describes una escena cotidiana, un poco monótona, muy parecida a como es la vida de muchas parejas. Una historia que si fuera una novela de muchas paginas terminaría por aburrirme. Por eso, me imagino, que quisiste agregarle una situación paralela, en la cual muestras, como se comienza a gestar en el inconsciente de la esposa, algo siniestro que se va reflejando en las actitudes de ella hacia él. El texto es bastante ligero, tal ves, si profundizaras mas en las reflexiones del personaje e hicieras que este llevara acabo sus ocultas intensiones podrías hacer de este breve relato algo que resulte muy intenso.
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Jezabell
Miembro Principiante
Miembro Principiante


Registrado: 28 Feb 2001
Mensajes: 22
Ubicación: La Plata

MensajePublicado: Dom Abr 29, 2001 15:47    Asunto: Vacío Responder citando

Raro, muy raro para mí, pero me quedé con ganas de saber más.
¿no hay continuación?
En todo caso, bien contado
felicidades y quedo a la espera...
Jezabell
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