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Cuento: La Cerrillana



 
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Autor Mensaje
Norberto
Miembro Semi-Senior
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Registrado: 23 Jun 2001
Mensajes: 307
Ubicación: Salta, Argentina

MensajePublicado: Lun Jun 25, 2001 00:34    Asunto: Cuento: La Cerrillana Responder citando

Perdonenme, soy novato en estas lides, por lo que lo remito nuevamente, y como considero que puede no leerse un mensaje por su título, desde ahora en más aclararé si el mensaje que envío es un cuento o comentario. Saludos, Norberto

LA CERRILLANA
Por Norberto Volante (Salta, Argentina)

Son las seis de la tarde, y hace un rato que se acaban de ir, como todos los dias. Acá en la Puna anochece tarde, tienen tiempo para volver a sus casas. Pongo la pava a calentar sobre el brasero, preparo el mate, busco la bombilla que no sé adonde la dejé; sobre la mesita de afuera pongo mi pequeña radio Sony,-que compré el año pasado en Iquique cuando crucé la frontera a Chile-, la enciendo y comienzan con las noticias. ¿Para qué quiero estas noticias yo? Muevo el dial, y agradablemente escucho música de mis pagos, la dejo allí, son los Nocheros y están cantando La Cerrillana. Y yo los acompaño: ¿Cómo olvidarte, Cerrillos...? ¡Si por tu culpa tengo mujer...!
Miro hacia el camino como lo hago todas las tardes pero no, hoy es martes y hasta el jueves no puedo esperar que venga el Lito con su camión, que es el que me trae las cosas semanalmente. La otra vez lo reté fiero porque se olvidó de traerme las dos cajas de cigarrillos que me puedo permitir para todo el mes. Y sin mis cigarros sufro mucho. Se me ocurre que el sábado o el domingo va a venir el chango López, el agrónomo, para ayudarme con la huerta, que se está poniendo linda, lástima el agua que no viene. Estos me dan una mano, bastante, pero meter pala para agrandar los pozos cuadrados, taparlos todas las tardes con los plásticos es mucho trabajo, pero no hay más remedio, si no el viento y la helada no me dejan una plantita en pié. Y las manos duelen de palear en el pedregal.
Traigo la pava hirviendo, la asiento sobre la mesa para que se enfríe un poco, y aunque ya es fin de octubre siento el viento helado sobre mis espaldas y vuelvo a la pieza a buscar el poncho, me lo echo sobre los hombros, y al fín me siento a matear y a encender el primer cigarro del día. A esta hora es un placer fumar mirando los solitarios cardones erguidos como guardianes de la patria, los cerros cercanos que se van tiñendo de anaranjado, luego de rojo, y más tarde,- negros ya-, resaltan su perfil contra el cielo estrellado, de azul intenso, cuanto más azul, más frío hace. Hoy no tengo ganas de caminar hasta el cruce de Esquina de Guardia, toda una legua, a ver pasar los camiones que vienen y van entre San Antonio de los Cobres y el pueblo de Cobres, que la mayoría son de amigos que se detienen a charlar un rato, a preguntarme cómo estoy, y siempre me dejan alguna cosa de regalo. Hoy, a pesar de mis veintidos años, mi cuerpo está demasiado cansado, carajo, que es mucho el trabajo que hago, y el que me resta para las nochecitas. Y mateo y pito incansablemente, y me deleito ahora escuchando a Atahualpa, el maestro. Ya deben ser más de las siete, más. Guardo las cosas, y me meto adentro que está pegando fuerte el viento helado. Le tiro unas tolas a la estufa de leña, dejo la radio encendida, con menos volumen, prendo el farol de gas, y me pongo a trabajar, que bastante tengo que hacer. Cuando termino todo, lentamente me como a cucharadas un poco de anchi que tengo preparado desde esta mañana, -no tengo ganas de cocinarme nada-, me saco un poco de ropa, no toda, apago la radio y el farol, me acuesto, me arropo bien, y como casi todas las noches rezo por mi familia y por aquella vieja profesora, querida mía, que me abrazó fuerte, muy fuerte cuando me recibí, y me dijo: ¡Graciela! ¡Ya sos una Maestra Argentina! Y me duermo contenta porque mañana: ¡vuelven los chicos...!
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Goliardo
Miembro Senior
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Registrado: 23 Nov 2000
Mensajes: 1270
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Mie Jun 27, 2001 14:06    Asunto: Vacío Responder citando

lindo


[Este mensaje ha sido editado por Goliardo (editado 27 Junio 2001).]
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