elaleph.com
foros de discusión literaria
 
 FAQFAQ   BuscarBuscar   RegistrarseRegistrarse 
 Entre para ver sus mensajes privadosEntre para ver sus mensajes privados  Chat Chat    LoginLogin 
 Biblioteca de libros digitalesLibros Digitales   Edición en demandaPublicar un Libro   Foros PrivadosForos Privados   CelularesCelulares 

Leyendas del mundo


Ir a página Anterior  1, 2
 
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> La Cuentoteca de Alephville
Autor Mensaje
DIANNA
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Dom May 09, 2004 15:13    Asunto: Responder citando

Muchísimas gracias, Víctor, seguro que me es de gran ayuda tu mensaje y esas páginas para entender mejor la idiosincrasia de la lengua por esos lares.

Ya te pregunto si algo no entiendo.

Un beso
Volver arriba
Angeluccy
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 14 Mar 2002
Mensajes: 945
Ubicación: Veracruz, Veracruz, Mexico

MensajePublicado: Dom May 16, 2004 22:55    Asunto: Responder citando

MI mexico no podia falta, asi que aqui les va una leyenda que tal vez han escuchado antes:

LA LLORONA

L as versiones del origen de esta mujer son muy variadas, desde antes de la llegada de los españoles se comentaba que era la diosa Cihuacóatl, quien aparecía elegantemente vestida y en las noches gritaba y bramaba en el aire, su atuendo era blanco y el cabello lo tenía dispuesto de forma tal que, aparentaba tener cuernos en la frente. Otros aseguraban que era Doña Marina, o sea la Malinche quien, arrepentida de traicionar a los de su raza, regresaba a penar.
Con la conquista estas versiones sufrieron ciertas modificaciones alegándose que era una joven enamorada que había muerto un día antes de casarse y traía al novio la corona de rosas que nunca llegó a ceñirse; otras veces era la viuda que venía a llorarle a sus hijos huérfanos, o la esposa muerta en ausencia del marido a quien venía a darle el beso de despedida; o la desafortunada mujer, vilmente asesinada por el celoso marido apareciéndose para lamentar su triste fin y confesar su inocencia.

Sea cual fuere su origen se dice que en tiempos de la colonia, a mediados del siglo XVI, los habitantes de la Ciudad de México se retiraban a sus casas sonando el toque de queda dado por las campanas de la primera catedral, a media noche y principalmente cuando había luna llena, despertaban espantados al oír en la calle unos tristes y lánguidos gemidos lanzados al viento por una mujer.

Las primeras noches, los vecinos sólo se santiguaban argumentando que los lamentos eran de una ánima del otro mundo, pero la situación fue tan insistente que la gente más despreocupada o atrevida, salía a cerciorarse qué era aquello, primero lo hicieron desde las puertas o ventanas, después algunos se animaron a salir y lograron ver a quien lanzaba tan lastimeros gemidos.

La mujer que vestía una ropa blanquísima y se cubría el rostro con un velo, avanzaba con lentos pasos recorriendo las calles de la ciudad sin faltar una sola ocasión a la plaza mayor donde, viendo hacia el oriente e hincada daba el último y languidísimo lamento, una vez puesta en pie, continuaba con paso lento y pausado hasta llegar a la orilla del lago donde desaparecía.

Atte.
Angeluccy
Volver arriba
DIANNA
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Mar May 18, 2004 12:26    Asunto: Responder citando

Gracias Angeluccy

Creo que en todos los pueblos existe una de esas leyendas de almas en pena que aparecen y desaparecen... Confused
Volver arriba
skinner
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 17 May 2001
Mensajes: 4948
Ubicación: Avda Pastelito 1874, Ankh Morpork.

MensajePublicado: Mar May 25, 2004 22:18    Asunto: Responder citando

Hola Angeluccy, como bien apuntó Dianna, el mito de la llorona esta extendido ampliamente, les dejo a continuación la versión Chilota del mismo.

--------------------------------------------------------------------------------
LA LLORONA

Durante los largos inviernos, con sus noches obscuras y tempestuosas, la familia chilota, se reúne alrededor del fogón cuyos leños chisporrotean inquietos, tratando de incorporar su irregular compás, a la multitud de ruidos y sonidos, que producen, la lluvia, el viento y las olas del mar embravecido. Una tenue luz, emerge de una papa ahuecada, rellena de grasa y ayuda a reforzar pobremente, la movediza y escasa iluminación, proyectada por las llamas del fogón.

Afuera protegida por la tormenta, se desliza, como un fantasma transportado por el viento y semiconfundida con las sombras, "la Llorona"; en figura de mujer alta, muy delgada, de vestido negro y liso, parecido a una mortaja; con un pañuelo negro y fino cubre su cabeza y parte de su rostro color verde pálido y siempre lloroso. El viento agita sus cabellos largos y erizados, cual vibrantes alas negras.

Recorre, una y otra vez, infatigable y siempre llorando a mares, el camino que va desde una casa de la aldea, en la cual yace postrado en su lecho, un grave enfermo, hasta lo alto de un cerro cercano, donde se encuentra ubicarlo el cementerio.

El ir y venir de esta sombra fatídica, llegada desde el mundo de lo desconocido, hasta el humilde poblado, tiene como objeto anunciar, a un desfalleciente enfermo, su impostergable muerte, que se producirá durante la bajamar, una las próximas noches, cuando la luna esté en menguante.

La Llorona, conocida también con el nombre de "la Pucullén" (de cullén=lágrimas y pu=plural), es sólo visible para gente de corta vida, los machis y algunos animales, entre ellos los perros, que anuncian su presencia con lastimeros aullidos. Indica, con la ruta invariable de sus pasos, el camino que debe recorrer el muerto, para llegar desde su morada terrenal y temporal, hasta el más allá definitivo. Con un cristalino charco, producto de sus abundantes lágrimas, señala en el campo santo, el sitio preciso, donde debe abrirse la fosa, para depositar el féretro. La tierra necesaria para cubrirlo, debe ser suficiente, ya que si ella faltara, significaría que antes de cumplirse un año, moriría un familiar del difunto.

Se supone que "la Pucullén", llora por todos los familiares, especialmente por aquellos parcos en lágrimas y además para que todos se consuelen pronto, de la pérdida de su deudo. En esta forma ella evita que el finado, desconforme por la escasez de lágrimas y sentimientos, de parte de sus parientes, venga a penarlos.
--------------------------------------------------------------------------------

En Santiago existe una historia similar, conocida como La rubia de Kennedy (Por la calle donde suele aparecer, pidiendo un aventón, diciendole al chofer que maneje con cuidado y desapareciendo en ese momento), se dice que es el alma de una mujer que falleció en un accidente en ese lugar, creo sí que esto entra dentro de lo que llamaríamos mitos urbanos.

En el norte, en la zona de Caldera, me tocó realizar muchos traslados nocturnos en pleno desierto, en ese lugar era común escuchar la historia de La niña de las flores. Se supone que durante el fenómeno del desierto florido, una familia se detuvo a contemplar el paisaje, y la pequeña hija de la pareja se adentró demasiado, perdiendose. Dicen que durante las noches, suele aparecerse a los camioneros con un ramo de flores, pidiendo que la lleven a casa.
Volver arriba
DIANNA
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Mie May 26, 2004 15:25    Asunto: Responder citando

Cita:
Durante los largos inviernos, con sus noches obscuras y tempestuosas, la familia chilota, se reúne alrededor del fogón cuyos leños chisporrotean inquietos, tratando de incorporar su irregular compás, a la multitud de ruidos y sonidos, que producen, la lluvia, el viento y las olas del mar embravecido. Una tenue luz, emerge de una papa ahuecada, rellena de grasa y ayuda a reforzar pobremente, la movediza y escasa iluminación, proyectada por las llamas del fogón.

Afuera protegida por la tormenta, se desliza, como un fantasma transportado por el viento y semiconfundida con las sombras, "la Llorona"; en figura de mujer alta, muy delgada, de vestido negro y liso, parecido a una mortaja; con un pañuelo negro y fino cubre su cabeza y parte de su rostro color verde pálido y siempre lloroso. El viento agita sus cabellos largos y erizados, cual vibrantes alas negras.


Applause


¡Me metí en la estampa chilota tan magníficamente ambientada!

¿Será porque mientras leía estaba oyendo la sexta sinfonía de Bethoven, la parte de la tormenta?

Ahora tengo miedo... Confused

Luego traigo mi versión llorona
Volver arriba
rubendcarvajal
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 27 May 2004
Mensajes: 623

MensajePublicado: Dom Jul 11, 2004 02:52    Asunto: Responder citando

Aca les pongo la LLORONA de Colombia. Es una historia que se cuenta mas que todo a los niños para asustarlos.

-------------------------------------------------

Quienes le han visto la describen como una mujer vestida con una túnica sucia y deshilachada, ojos rojizos por el llanto y rostro cadavérico. Cuentan que se les aparece a los borrachos, a los maridos infieles, a los perversos y a los jugadores.

Dicen que la llorona era una muchacha campesina que emigro a la ciudad en busca de mejores oportunidades. Ya en la ciudad se ocupó como empleada de servicio en una casa de personas notables, cuyo hijo la embarazó y luego la despidió de su trabajo. No teniendo más camino le tocó devolverse a su casa en el campo donde al poco tiempo su familia se percató de su estado. Siendo sus padres muy católicos y tradicionales se dedicaron a reprocharla en todo momento hasta lograr desesperarla, al punto que una noche corrió hacia el río y dando a luz a su hijo lo lanzó a la corriente; al caer en cuenta de su error se lanzó detrás del niño gritando y llorando.

Lleva entre sus brazos un bebe. En las noches asusta en las quebradas, lagunas y charcos con sus llantos y alaridos desgarradores y macabros. En medio de sus lloriqueos se le oye gemir: "aquí lo eché, aquí lo eché, ¿donde lo encontraré?", reprochándose su infanticidio.

"Todavía en las noches de luna después de una creciente se oye el llanto de esta mujer, y se puede verle tras el rayo de luna en el agua del río, tratando de alcanzar a su hijo. Dicen que el señor en su gran misericordia tendrá compasión de ella y que algún día lo alcanzará".
Volver arriba
rubendcarvajal
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 27 May 2004
Mensajes: 623

MensajePublicado: Dom Jul 11, 2004 03:14    Asunto: EL DORADO Responder citando

La leyenda de el dorado es una de las mas famosas de Colombia y es conocida en todo el mundo: E.A. Poe escribio un poema sobre ella, Voltaire le dedica unos capitulos en su novelilla "Candido el optimista".

-------------------------------------------

En el hermoso país de los Muiscas, hace mucho tiempo, todo estaba listo para un acontecimiento: la coronación del nuevo lipa, gobernador y cacique. La laguna de Guatavita, escenario natural y sagrado del acontecimiento, lucía su superficie tranquila y cristalina como una gigantesca esmeralda, engastada entre hermosos cerros.

Las laderas, con tupidos helechos, mostraban botones dorados de chisacá, chusques trenzados como arcos triunfales, sietecueros y fragantes moras. El digital, como un hermoso racimo de campanitas, matizaba de morado el paisaje; el diente de león, cual frágil burbuja, arrojaba al viento sus diminutos paracaídas para perpetuar el milagro de su conservación, y los abutilones de colores rojos y amarillos sumaban al concierto de belleza natural, el diminuto y tornasolado colibrí, su comensal permanente.

Gran agitación reinaba en Bacatá, vivienda del lipa; la población entera asistiría al singular acontecimiento en alborozada procesión hasta la laguna sagrada portando relucientes joyas de oro, esmeraldas, primorosas vasijas y mantas artísticamente tejidas, para ofrendar a Chibchacum, su dios supremo, a la diosa de las aguas, Badini, ya su nuevo soberano.

Las mujeres habían preparado con anticipación abundante comida a base de doradas mazorcas y del vino extraído del fermento del maíz con el que festejaban todos los acontecimientos principales de su vida.

Todo sería transportado en vasijas de diferentes formas y tamaños, elaboradas con paciencia y esmero por los alfareros de Ráquira, Tinjacá, y Tocancipá y también en cestos de palma tejida.

Por fin, llegó el gran día. El joven heredero acompañado de su séquito, compuesto por sacerdotes, guerreros y nobleza, encabezaba la procesión.

Sereno y majestuoso, su cuerpo de armoniosas proporciones se mostraba fuerte para la guerra; su piel color canela tenía una cierta palidez, resultado del riguroso ayuno que había realizado para purificar su cuerpo y su alma y así implorar a los dioses justicia, bondad y sabiduría para gobernar a su pueblo.

Marchaban al son acompasado de los tambores, de los fotutos y de los caracoles. Lentamente, se iban alejando de los cerros y del cercado de los lipas, para aproximarse a la espléndida laguna de Guatavita. Allí, con alegres cantos, la muchedumbre se congregó para presenciar el magnífico espectáculo.

El sacerdote del lugar, ataviado con sobrio ropaje y multicolores plumas, impuso silencio a la población con un enérgico movimiento de sus brazos extendidos. De piel cobriza y carnes magras por los prolongados ayunos, el sacerdote era temido y reverenciado por el pueblo; era el mediador entre los hombres y sus dioses, quien realizaba las ofrendas y rogativas y quien curaba los males del cuerpo con sus rezos y la ayuda de plantas mágicas.

El futuro Zipa fue despojado de las ropas y su cuerpo untado con trementina, sustancia pegajosa, para que se fijara el oro en polvo con que lo recubrían constantemente.

No se escuchaba un solo sonido; era talla solemnidad del momento, que sólo se oía el croar de las ranas, animales sagrados para ellos, los gorjeos de los pájaros y el veloz correr de los venados.

El ungido parecía una estatua de oro: su espléndido cuerpo cuidadosamente cubierto con el noble metal, despedía reflejos al ser tocado por los rayos del sol. Cuando hubo terminado el recubrimiento, subió con los principales de la corte sobre una gran balsa oval, hecha íntegramente en oro por los orfebres de Guatavita. La balsa se deslizó suavemente hacia el centro de la laguna. Fue allí cuando, después de invocar a la diosa de las aguas ya los dioses protectores, el heredero se zambulló en las profundidades; pasaron unos segundos en los que solamente se veían los círculos del agua donde se había hundido; todo el pueblo contuvo la respiración, el tiempo pareció detenerse; por fin, emergió triunfal y solemne el nuevo monarca; el baño ritual lo consagraba como cacique. Gritos de júbilo y cantos acompañaron su aparición, y uno a uno, los súbditos arrojaron sus ofrendas a la laguna: figuras de oro, pulseras, coronas, collares, alfileres, pectorales, vasijas huecas con formas humanas, llenas de esmeraldas; cántaros y jarras de barro. El cacique, a su vez, junto con su séquito, realizó abundantes ofrecimientos de los mismos materiales, pero en mayor cantidad.

La balsa retornó a la orilla en medio del clamor general. Tenían ahora un nuevo cacique, quien debería gobernar según las sabias normas del legendario antecesor y legislador Nemequene, basadas en el amor y la destreza, en el trabajo y las artesanías, en el valor y el honor durante la guerra; en la honradez, la justicia y la disciplina.

Se iniciaron competencias de juegos y carreras; el ganador era premiado con hermosas mantas. Se cantó y se bailó durante tres días seguidos, que eran los consagrados a la celebración. Los sones de los tambores y pitos retumbaban en las montañas y centenares de indígenas seguían el ritmo en danzas tranquilas y acompasadas, o frenéticas y alocadas. Pasados los días de los festejos, de la bebida y de la comida abundante, retornó el pueblo a sus actividades cotidianas: los agricultores a continuar vigilando y cuidando sus labranzas; los artesanos del oro, a las labores de orfebrería; los alfareros, a la confección de ollas y vasijas, después de buscar el barro adecuado en vetas especiales; otros a la explotación de las minas de sal y de esmeraldas; y la mayoría al comercio, pues era ésta su actividad principal. Las mujeres al cuidado de los hijos, a recoger la cosecha, a cocinar, a hilar ya tejer... Así, en este orden y placidez transcurrirían los días, hasta que una guerra, una enfermedad o la vejez, los privara de su monarca y fuera necesario realizar de nuevo la ceremonia del Dorado para ungir un nuevo cacique. Éste debería continuar gobernando con prudencia y sabiduría al pueblo y su fértil y verde país, rodeado de hermosa vegetación y de cristalinas corrientes de agua...

(Tomado de Cuentos, mitos y leyendas para niños de América Latina.)
Bacatá estaba en lo que hoy es Bogotá.
Volver arriba
Enehy
Miembro Principiante
Miembro Principiante


Registrado: 05 Mar 2005
Mensajes: 23
Ubicación: España

MensajePublicado: Mar Mar 08, 2005 12:22    Asunto: Responder citando

Vírgenes negras

Al sur de Egipto, en la región llamada Nubia y en las cercanías de Asuán, existe una isla situada en el centro del Nilo denominada hoy Isla de Philae ("Isla del tiempo de Ra" para los antiguos egipcios). En esta isla se erige un templo dedicado a la diosa Isis (o Hathor) y era, en tiempos de las cruzadas, el único emplazamiento en donde se seguían realizando los antiguos cultos de los tiempos del Egipto faraónico.

Cuenta la leyenda que Caballeros Templarios navegaron el Nilo en una de sus incursiones por el país y alcanzaron esta isla. Seducidos por la hermosura del lugar, por la paz y la espiritualidad que emanaba, y por la belleza del culto a la antigua diosa, se sintieron tan atraídos por él, que lo adoptaron y lo adaptaron a sus propias creencias. Desde la instauración del Temple empezaron a proliferar imágenes de vírgenes negras, como evocación a la ancestral diosa madre-tierra Isis. La Iglesia ha tratado de ignorarlas con excusas o simplemente pintándolas de blanco.

El problema que se encontraron los Templarios era que la adoración de una deidad pagana suponía una herejía, por lo que se enfrentaban a graves sanciones y penas en caso de ser descubiertos.Esto obligó a los miembros del Temple a ser muy ingeniosos. Sabedores de que no podían equiparar a Isis con la Virgen María, ya que no podían existir dos vírgenes, decidieron inventar la figura de "Nuestra Señora de..." y adorar a la diosa egipcia bajo la imagen de una "virgen negra", apariencia que se ha mantenido hasta nuestros días y cuyo culto, bajo distintos "Nuestra Señora", se haya aún vigente en muchos lugares de la geografía europea, como la Notre Dame de París. De esta forma, los Templarios consiguieron llevar adelante su culto y "meterle un gol por la escuadra" a la Iglesia Católica, incapaz de descubrir el sutil engaño. Esto, claro está, es lo que dice la leyenda.Otra teoría dice que las vírgenes negras fueron utilizadas por el Temple para difundir el culto a la Magdalena, que para ellos sería la madre del linaje de Jesús. Este, por tanto, habría tenido descendencia, y la misión de la Orden sería encontrarla, ya que para los Templarios, un descendiente directo de Jesús de Nazaret, sería el heredero real del trono de Jerusalén. Los defensores de esta teoría argumentan que los reyes merovíngeos eran los descendientes sanguíneos de la pareja, y que en los Evangelios se habla de los hermanos de Jesús (Marcos, Mateo 13.55-56 y Lucas 8.19-21). Defienden que el Jesús histórico no tuvo nada que ver con el divino, y que al igual que tuvo hermanos, también habría podido tener hijos. Curiosamente, en los lugares donde se encuentra una virgen negra aparece una evocación a la María Magdalena, a los hermanos de Jesús o a santos que difícilmente encajarían en la historia real, por lo que el enigma sigue abierto.

Extraído de www.templebalear.com

¡Adorada sea Isis, y no la Virgen María! No tengo nada en contra de la religión cristiana, pero si lo que dice esta leyenda es verdad, no estoy nada a favor con lo que hicieron los Templarios.
Volver arriba
Mostrar mensajes de anteriores:   
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> La Cuentoteca de Alephville Todas las horas son GMT - 3 Horas
Ir a página Anterior  1, 2
Página 2 de 2