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Raul Barón Biza


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Agustín Javier
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Registrado: 26 Dic 2005
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MensajePublicado: Mar Abr 11, 2006 15:14    Asunto: Responder citando

Gracias Gabriel por las reseñas, Raúl también era dueño de algunos locales que estaban ubicados por debajo de la 9 de Julio y Corrientes, una galería o túnel que hoy está cerrado y que supuestamente estan arreglando...
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Jue Abr 13, 2006 00:26    Asunto: raul baron biza Responder citando

Esta respuesta sera editada a la brevedad

Ultima edición por gabriel waisberg el Vie Jul 07, 2006 05:15, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Jue Abr 13, 2006 00:52    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

Cuando, después de atravesar por amplio camino, kilómetros de olivares, llegue a la suntuosa residencia que Barón Biza posee en Alta Gracia, feudo generoso de esperanza y trabajo, el sirviente negro que completaba la decoración colonial del ambiente, me rogó esperara, encontré a mano un álbum de recortes que invitaba a hojearlo,
Fue el primer contacto que tuve con la personalidad de este hombre. Todos los artículos contenidos que aquel álbum, eran contrarios a mi huésped.
Yo lo sabía un hombre odiado, odiado y querido, a la vez, profundamente. Pero aquel álbum me desconcertó. No sería un ironista? Y recordé aquella fiesta que a su regreso de Europa dio en su mansión de la Avenida Quintana, mezclando a las más altas con las mas bajas clases sociales, obligando a sus invitados a concurrir disfrazados de inmigrantes.
Y ahí estaban los recortes que pedían el encarcelamiento de Barón Biza...
He querido- me contó un día- revivir el comienzo de nuestra sociedad y por ello organice aquel baile?
Diríase que Barón Biza, es una sombra; se sabe que existe y sin embargo, muy pocos lo conocen personalmente.
Hijo de uno de los más grandes colonizadores argentinos se educo en Estados Unidos y Europa. Su gran fortuna le permitió llevar una vida fastuosa y novelesca. Las arenas doradas de Biarritz se alternaban con las nieves de Saint Moritz y los canales de Venecia. De tiempo en tiempo, la prensa nos traía noticias de él. Los fiordos noruegos se entremezclaban con Puerto Rico o Yokohama; Ayer era Hawái, hoy Constantinopla. De Paris o de Madrid había una vaga y vieja historia. Amor y muerte. A ese respecto, una mañana, sobre la playa de su pileta privada, le interrogue. El miro la cicatriz que como una medalla ganada en la batalla de la vida, luce en el pecho.
La vida esta adelante- me dijo- y yo he arrojado al mar la llave del cofre en que guardo mi pasado
Entonces comienza su vida para nosotros, a su llegada a estas playas. Todos sabemos, los de esta generación, el bello poema de amor que, en su recuerdo, perpetuo un fantástico monumento. Todos tenemos, mas o menos, noticias de su filantropía de izquierda, rebelde. En una de las aulas del colegio de su estancia, mando escribir como abecedario para los niños de sus obreros asociados: ?El producto de tu esfuerzo te pertenece. Defiéndelo
Cuando, después del golpe de Septiembre, el pueblo callaba acobardado, el surgió con un periódico revolucionario: La Víspera, tea que encendió dos movimientos pocos felices, por ser sinceros.
Renunciando a sus privilegios, conoció las cárceles y el tiroteo entre hermanos en la lucha por la libertad. Brasil y Uruguay miraron pasar, asomvradis, a ese desterrado al que Costa Rega canto.
En la recopilación de los artículos de su libro Por que me hice revolucionario esa etapa de su vida nos llena el rostro de sangre. Traicionada la idea que lo había llevado a la lucha, se retira al silencio de su estudio y entrega a la prensa: El derecho de matar, formidable libro de tesis, angustioso el amor por una humanidad mejor, latigazo al rostro de una sociedad podrida, pronta a caer.
La cárcel se abre de nuevo para él; su libro es secuestrado y encarcelados quienes lo poseen. Sin embargo, no claudica y niega a sus jueces- producto de la misma sociedad que combate- capacidad y ecuanimidad para juzgarlo, y recurre a la única arma con que puede vencerlos: la huelga de hambre. ¿Ironía de millonario?
Y así, cuando sus jueces -hombres al fin- confiesan: que debe reconocerse que el autor ha usado de términos, de expresiones y conceptos un tanto crudos, denota un propósito de exaltación y elevación moral... las ediciones se suceden vertiginosamente, marcando en la Argentina el record de venta de librería.
Durante cinco largos años desaparece de las letras de molde. Cansado, vencido a los 35 años. Nada de eso, Ese lapso le basta para transformar miles de hectáreas, improductivas y agrestes, en una de las regiones olivícolas más ricas del país. Cientos de obreros haraposos y hambrientos, se convierten en hombres dignos, sus hijos, guiados por el puntero de la nueva compañera, aprenden a deletrear el verbo de la rebeldía. Cumplida la obra espera al judío de raza o alma que la adquiera. No le interesan los beneficios. Ello es rutina, papel, números...
Diríase que deseara que su descendencia viviera su propio esfuerzo, diríase que vislumbra un nuevo mundo, una nueva justicia social...Y ahora ha vuelto a tomar la pluma; nos presenta su última novela: ?Punto final. No analicemos- como el mismo ha dicho- una coma o un acento. Concentrémonos en la idea de esas v idas que se debaten entre las morales milenarias y los deseos insatisfechos; concentrémonos para encontrar la solución, pensando en lo que en realidad somos: una partícula de polvo en el desconocido camino del infinito.


Ultima edición por gabriel waisberg el Sab Nov 06, 2010 03:56, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
Mensajes: 34

MensajePublicado: Jue Abr 13, 2006 01:05    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG (waisberggabriel@hotmail.com) cita la siguiente información:

El 16 de agosto de 1964 un hombre desfiguró a su mujer. Era domingo y estaban separados. No era algo circunstancial, sino el resultado de una serie de desavenencias matrimoniales. El -Barón Biza era su apellido-, radical revolucionario y pornógrafo profesional, escritor bizarro y provocador de clase alta, la había citado para arreglar los detalles de un divorcio traumático, por lo que ambos estaban acompañados por sus abogados. Cuentan los diarios de la época que la cita fue en el departamento de él, una garconiŠre pródiga en libelos políticos, lecturas licenciosas y bebidas narcóticas. Ocurrió en Esmeralda al 1200, alrededor de las 20.Promediaba el encuentro cuando el dueño de casa, anfitrión consumado, convidó con whisky. Sirvió uno, dos, tres tragos. Cuando le tocó el turno a la mujer, un extraviado ex marido le arrojó con furia el contenido del vaso sobre el rostro. Lo que había en ese vaso no era whisky, sino ácido. Los rasgos de Clotilde Sabattini de Barón Biza, hija de un caudillo cordobés del radicalismo y prestigiosa educadora, iniciaron entonces un largo viaje hacia el terror, de la cara a la calavera. Cuando lo fueron a buscar, el autor de El derecho de matar y Por qué me hice revolucionario, el mismo que alguna vez escribió: Yo sé de mi fin, y lo apresuro, estaba muerto en su cama: se había descerrajado un tiro en la sien derecha. De este episodio real parte El desierto y su semilla, la novela de Jorge Barón Biza que narra, por un lado, el desafortunado itinerario de una mujer cuya vida se desbarrancó ese domingo de 1964 y, en paralelo, la historia de su hijo, inevitable víctima de la tragedia y compañero, ¿por elección?, del infructuoso viaje de su madre en busca de la cara perdida. La realidad suele
ser fuente de gran parte de la ficción que se escribe en este mundo. Estilizada, mediatizada a través de recursos literarios, esa realidad se abre a nuevas formas de relato, que muchas veces terminan transformándola en un capítulo de la imaginación. Sin embargo, a veces una historia basada en hechos reales puede, como en el caso del libro de Barón Biza, ir más allá de un argumento impresionante, adquirir vida propia y exhibir una contundente calidad literaria. La trama de El desierto y su semilla comienza unos segundos después de la agresión. Una mujer viaja en auto mientras su frente, sus párpados y sus mejillas se están desintegrando: Los labios, las arrugas de los ojos y el perfil de las mejillas iban transformándose en una cadencia anti funcional: una curva aparecía en un lugar que nunca había tenido curvas, y se correspondía con la desaparición de una línea que hasta entonces había existido como trazo inconfundible de su identidad. Quien describe este proceso de corrosión es Mario, el hijo de Eligia, la mujer que perdió la geografía de su rostro, y de Arón, el autor de esa suerte de escultura de goma de mascar provocada por el ácido. La novela describe, sin ahorrar detalles escatológicos, el proceso de desfiguración de Eligia y los intentos de reconstituir, penosamente, la trama de su carne. En penosas internaciones en Buenos Aires y en Milán, la madre-monstruo es víctima de injertos y colgajos que tratan de dar nuevas formas a lo informe, larguísimas intervenciones quirúrgicas que hacen del cuerpo de esa mujer un objeto de infrecuentes experimentaciones científicas. Una secuencia de diversos doctores Frankenstein ponen manos a la obra sobre la base de diferentes escuelas y filosofías. En Milán, la vida de Mario es una suerte de novela de iniciación en el marco de lo monstruoso: largas veladas entre prostitutas y rufianes de todo calibre y el infierno del alcohol, un terremoto que lo arroja cada madrugada a la cama del acompañante, penoso alojamiento para un joven que está empezando a vivir. No hay porteros sino enfermeras. No hay sábanas de seda sobre su colchón sino blanco piqué, ese vasto género que abunda en cortinas y cubrecamas de hospitales. A la manera de los injertos en el rostro de Eligia, Barón Biza toma algunos documentos históricos, recrea otros y los entreteje, como cirujano plástico, con la trama de la historia. Así también fabula lenguas cocoliches: cada vez que reproduce las palabras de un idioma extranjero, lo hace en un español fuera de sintonía, al tiempo que provoca una cadencia y una sintaxis ligada a esa otra lengua. Mario sobrevive, mientras su madre entrega su cara a diferentes filosofías salvadoras. En su vida se cruzarán otras dos mujeres: Sandie, una tilinga hija de millonarios que concurre al sanatorio donde está internada Eligia para hacerse una cirugía estética en la nariz y Dina, una mujer de la noche, cuya familia pasó por un campo de concentración y que inicia a Mario en los placeres sexuales, actividad de la carne difícil de tolerar para quien cada noche vuelve a dormir con una calavera. En la novela de Barón Biza hay otra historia paralela y es la del cadáver de Eva Perón. Eligia, la mujer que es objeto de manipulaciones quirúrgicas, y Eva, la mujer-objeto del embalsamamiento. Eligia, que busca recuperar su rostro. Eva, a la que le congelaron por decreto la belleza. Las dos fueron enemigas políticas: Eligia sufrió cárcel bajo el peronismo. Curiosamente, las dos están al mismo tiempo en Milán. Una en un hospital, escondida tras un biombo para no impresionar a las visitas. La otra en un cementerio, enterrada bajo otro nombre, en uno de los episodios más siniestros de la historia argentina. Las dos representan el enigma de la carne. Pero hay más. Hay búsquedas de manuscritos que podrían encerrar algunas respuestas vitales, la picaresca del Mario vivillo, que se lanza como buscavidas a recorrer Italia sin una lira en el bolsillo y, sobre todo, una notable variedad de recursos narrativos y estilísticos que convierten a esta novela en una de las mejores publicadas en los últimos años.
De Jorge Barón Biza


Ultima edición por gabriel waisberg el Sab Nov 06, 2010 04:02, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Sab Abr 22, 2006 21:39    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

Gabriel Waisberg (waisberggabriel@hotmail.com) cita el siguiente texto :
Prologo de "todo estaba sucio" Por Raúl Barón Biza
NO PUBLIQUES ESTE LIBRO
No publiques este libro – me aconsejaron.
No publiques este libro- amenazaron.
No publiques este libro- gimieron los que aún me aman.
-¿Con tu idea de hacer pan de los muertos!...
Me anticipo a los siglos. ¿Dónde enterrarán los muertos cuando el mundo lo habiten dentro de miles de años, miles de millones?
Precisarán el lugar que ocupen en la tierra. ¿Cremarlos? ¿Hacer humo de esas riquezas mientras la humanidad sufra hambre, frío, sueño?
Hay que hacer pan de los muertos…
La maldición divina se cumplirá inexorablemente; pese a las guerras, pese a las pestes, pese a los abortos, pese a Ogino. Ciento cincuenta mil seres nacen cada día; se aumenta en progresión geométrica, en escala astronómica.
Creced y multiplicaos fue el mandato más terrible que recibieron Adán y Eva. Multiplicarse. Sumar, siempre sumar acosados por el sexo y por el intestino. Fornicar y de inmediato recomenzar la búsqueda de alimentos. Ayer enfrentando a la fiera, hoy al capataz de fábrica, o policía. El problema del hambre que la humanidad tuviera en sus comienzos, regresará a golpearlo en las entrañas y el hombre volverá a ser alimento del hombre. ¿Controlar la natalidad? ¿Negar el mandato de Dios? ¿Hacer de la vida un festín?
Comenzaremos por llevarlos al laboratorio, transformarlos, ordenarlos en sus compuestos y hacer pan, hostias, para que el mundo comulgue y se purifique en su propia carne y sangre; subdividirlos, deshidratarlos, clasificar sus huesos, sus órganos, sus tejidos, sus hormonas, acondicionarlos en inmensos frigoríficos como reses, o en probetas para usarlos en la medida de las necesidades de los hombres. Usarlos para reparar las retinas cansadas de llorar, los hígados tumefactos por el alcohol estatal, los pulmones cancerosos, los ovarios cansados.
Modificarles las circunvoluciones del cerebro, extirparles las de la rebelión, amansarlos, para que no sientan ansias de matar cuando la hembra lees traicione, el amigo les robe y el político les engañe.
Amansarte, domesticarte para la mujer que te elija. Para la fábrica que te esclavice. Para el general que te mande a matar sin odio, sin más razón que su deseo de constelar su relleno tórax de medallas.
Transformarlos en abono, en alimento, en aceites industriales, para beneficio de los trust y el progreso de la Nación. Disponer por clases sus glándulas, sus espermatozoides, embotellar su sangre, que aún puede ser origen de vida. El laboratorio hará inmortal al hombre. Negará el mandato divino de “Volver a la tierra” y la manzana bíblica justificará, cientos de siglos después, la eterna audacia de Eva y la sabiduría de la serpiente.
No publiques este libro…
Querrás acusar y no tendrás pruebas. Los jueces están obligados a condenarte. Juraron defender la ley y la ley no te permite decir más verdad que la que ésta afirma que es verdad. Su verdad debe ser tu verdad. Si niegas su verdad, niegas la ley. La ley es la conveniencia del grupo más fuerte, discutirla o negarla es delito, rebelión, cárcel, hambre, muerte.
Te marcarán con rojo y no tendrás derecho de sal ni de fuego.
No publiques este libro…
Te tildarán de inmoral. La moral es la regla de lo que se debe o no decir y hacer, adaptada a las épocas, circunstancias y la voluntad de los más fuertes. ¿Vas a recordar que en ciertos períodos de la humanidad, moral era que la hermana fuera también esposa? ¿Vas a refregarles el complejo de Edipo?
Te tildarán de rebelde, de comunista. Dirán que pretendes un mundo distinto a su mundo. Un mundo más justo, más cerca de la bondad del Cristo. Un mundo en el que el hombre note pondrá freno, ni montará sobre el hombre.
Y si te expresas dentro del código, si tu clamor de justicia tiene sonoridades del Gólgota, si se avergonzaran de azotarte, te clasificarán entre los sin razón, los locos y borrachos.
Los hombres necesitan de sus mentiras, de sus principios, de su historia –no como fue- sino como quisieran y soñaran que fuera.
¿Vas a negar las vírgenes, los santos y hasta los dioses? ¿Vas a negar el amor, la amistad ,la madre? ¿Vas a desnudar la verdad y exhibir las almas mugrientas y andrajosas? ¿A negarles la careta y el carnaval? ¿Qué les dejas para que puedan vivir sin llorar por lo que ya son?
No publiques este libro…
No los exhibas tal cual los imaginas; fieras de sombrero y corbata, perras de tacos altos con rouge en los hocicos.
¿No tienes bastante por haber orado inútilmente por los niños paralíticos y los viejos cancerosos y podridos?¿Qué culpa tienen de que hayas sido traicionado y vendido por el hermano y amigo? ¿Qué culpa para mancharlos con tus escupitajos de resentido y fracasado?
No publiques este libro…
Deja a los jóvenes con sus esperanzas, con sus gusanos de hoy, que algún día, mañana, serán mariposas. No les robes la luna.
No publiques este libro…
Con él se irá tu compañera.
-y se irá mi compañera.
Y tus hijos-
-y se irán los hijos.
Te echarán del rebaño,
-me alejaré del rebaño.
Te salivarán el rostro, te venderán, te obligarán
a aullar como lobo,
y aullaré como lobo.
Habrá frío,
-y tendré frío.
Se hará de noche,
- no existirá más la luz.
Sentirás sed,
- sentiré sed, de amor y de vida.
Tendrás miedo,
- tendré miedo.
Estarás solo,
-estaremos solos.
Dios y yo, yo y Dios.


Ultima edición por gabriel waisberg el Sab Nov 06, 2010 04:06, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Dom Jun 25, 2006 21:29    Asunto: RAUL BARON BIZA respuesta de Gabriel Waisberg a E Vila-Matas Responder citando

Hace unos días atrás Enrique Vila-Matas publico un articulo haciendo referencia a Raul Barón Biza, autor como ya sobran estudio su vida y obra literaria.
El link es el siguiente http://www.lacoctelera.com/caffereggio/posts/view/259502#c582841

y lo que debajo de este mensaje esta copiado fue mi respuesta.

Estimado Sr. Vila-Matas:
Quisiera presentarme, mi nombre es Gabriel Waisberg ,vivo en la Ciudad de La Falda , Córdoba ,Argentina ,y soy el propietario de un Chalet que le perteneció a Raúl Barón Biza ,que mi padre le comprara a su viuda Rosa Clotilde Sabattini en el año 1967.
El Chalet es de características muy particulares, tiene una serie de tallas muy imponentes en su entrada principal que me llevaron a investigar a que cultura pertenecían. Después de un tiempo llegue a la conclusión de que son reproducciones fieles de los monolitos que se encuentran el antigua ciudad de Tiahuanaco, en Bolivia. La cultura Tihuanacota precedió al imperio Inca y fue la primera Ciudad urbanizada de América.
Mi Chalet se termino de construir en el año 1949 y posiblemente estuvo en obra no menos de 4 años..Las primeras informaciones que salieron a la luz de esta antigua cultura fue por el año 1936.
Mi inquietud fue la siguiente : ¿Como sabia tanto quien edificó la propiedad e hizo tallar estos monolitos?.La respuesta a estas inquietudes tuvo solo un nombre....Raúl Barón Biza. No me llevo demasiado tiempo saber que de 35 años que tenia había viajado 20 años por el mundo y comprendí muchas cosas.
Hace un año atrás, comencé una investigación sobre la vida y obra literaria de este controvertido autor. He leído su nota y quisiera hacerle unas aclaraciones al respecto:
- El avión de Miriam Stefford, el “Chingolo II”, no se estrelló como dice Usted en los jardines inmensos de su propia casa., el suceso ocurrió en la localidad Sanjuanina de Marayes (cuando realizaba un raid aeronáutico por las 14 capitales argentinas partiendo de Bs. As), allí hay un pequeño monolito conmemorativo y ocurrió el 26 de agosto de 1931.El copiloto se llamaba Luis Fuchs y era un experimentado aviador.
-El accidente fue por una falla mecánica, rotura de una pieza lo cual fue comprobado técnicamente después de varias pericias.
El raid había comenzado en principio con la avioneta "El Chingolo I" ,y tras dos aterrizajes de emergencia en Santiago del Estero y Jujuy fue remplazada por "El Chingolo II" y , siguió viaje a San Juan donde sucedió lo inevitable.
-La construcción que Raúl Barón Biza erigió en memoria de su difunta esposa no es un obelisco de 8 metros, es un monumento funerario de más de 82 metros de altura, con 15 metros de cimentación. Construido en cemento con forma de ala de avión por el ingeniero Fausto Newton, donde a seis metros de profundidad está la cripta en que descansan los restos de la aviadora. Cuenta también con una escalera en su interior de más de un centenar de peldaños y que termina en la parte más elevada del mismo.
Trabajaron en esta obra más de 120 obreros inmigrantes de Polonia y la obra finalizó en 1935.
-No coincido con Usted en que Raúl Barón Biza fue un escritor mediocre, yo tengo en mi poder un original de su novela más polémica "El "Derecho de matar" y a mi entender es brillante.
-A Raúl Barón Biza lo juzgaron los políticos de turno y los representantes de la Iglesia de la época, con los términos que Usted aclara como textuales: macabrismo, extrema misoginia, misantropía, decadentismo y marginalia, etc., yo creo que a medida que se sepa la verdadera historia será totalmente exonerado, reivindicado y su obra literaria revalorizada.
-A mi humilde entender Raúl Barón Biza fue un visionario y un adelantado en su tiempo, basta para darse cuenta de ello leer el prólogo de su novela "Todo estaba sucio".
-En lo que respecta a su vida privada ,no creo que nadie tenga ni haya tenido el derecho de juzgarlo, los sucesos que ocurrieron en su segundo matrimonio únicamente a ellos les competía y tampoco fue como usted dice el desarrollo de los hechos. Cuando ocurrió el trágico suceso la pareja ya llevaba mucho tiempo de separados y habían transcurrido ya cerca de treinta años de la publicación de la novela en cuestión, no como Usted dice: coincidiendo con los momentos de mayor apogeo del escándalo de una de sus horrendas novelas satánicas.(sic)
-Lo que Raúl Barón Biza haya hecho con el dinero heredado de su padre, nadie tiene el derecho de cuestionarlo, era su dinero.
-Si coincido con Usted en los comentarios que hace con respecto a su hijo
Jorge Barón Biza, su novela "El desierto y su semilla" es de una calidad literaria casi inmejorable, lo que me lleva a la siguiente reflexión:"La manzana no cae muy lejos del árbol".
Le sugiero, si esta dentro de sus posibilidades leer alguno de los títulos de su padre, quizás cambie de opinión al respecto, Raúl Barón Biza será reconocido y eso ya está sucediendo como uno de los escritores más creativos e inteligente de su época.
Jóvenes literatos están a la búsqueda y de su obra y eso no está sucediendo porque si.
Le saludo cordialmente.
Gabriel Waisberg


Ultima edición por gabriel waisberg el Sab Nov 06, 2010 04:13, editado 1 vez
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Agustín Javier
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MensajePublicado: Dom Jun 25, 2006 22:13    Asunto: Responder citando

Felicitaciones Gabriel por tu respuesta.
Algunos parece que escriben por escribir sin investigar demasiado....
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Jue Jun 29, 2006 17:44    Asunto: Raul Baron Biza......Interrogantes a modo de introduccion Responder citando

GABRIEL WAISBERG <waisberggabriel@hotmail.com> cita la siguiente información:

Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”

No te cause temor lo desconocido y si alguna vez enfrentas a Dios, trátale de igual a igual, de hombre a hombre de canalla a canalla. Pocas frases resumen, más que una obra, una actitud ante la vida y obviamente, la muerte.
Barón Biza deambulo permanentemente ese borde que, para algunos, separa la razón de la locura.

INTERROGANTES A MODO DE INTRODUCCION

Poco se habla de Raúl Barón Biza, un aura de misterio fantasmal ronda su figura. ¿Qué hizo que este autor argentino quien no fue lo que precisamente fue llamarse un grande ingrese a la categoría de los llamados escritores malditos?, ¿qué ocultos designios impelieron a la sociedad a este rechazo visceral de su obra? ¿Qué cánones sagrados violó en hipotéticos rituales sacrilegios, para esa eterna condena al silencio? ¿Qué status quo altero, para que cada uno de sus libros fuera sepultado en la oscuridad más absoluta? ¿Qué extraños códigos, consignas, leyes escritas y tácitas altero con cada una de sus letras y sentencias?
Debemos también preguntarnos si realmente fue su idioma desenfadado lo que movió a semejante condena. Debemos indagar, tal vez, en su espíritu anticlerical o en lo descaradamente obsceno que para la época pudieran resultar algunos de sus pasajes (1). O apuntar a sus ideas, contradictorias, si, de la política, pero más cercanas al socialismo y hasta al anarquismo que al ya bastante afianzado capitalismo dominante (2).
Todos y ninguno de esos elementos componen una respuesta compleja, tanto como la propia actitud de Barón Biza ante la vida. Pero el mayor de sus pecados, sin lugar a dudas, fue la traición inferida a su clase: la oligarquía. En su caso, la inmigrante terrateniente. Nunca se le perdono su intento de cooperativizar sus establecimientos, ni el trato igualitario que tenia con los peones y empleados. Tampoco la desfachatada fiesta de disfraces que celebró convocando a lo más graneado de la alta sociedad, haciéndolos vestir de vulgares mendigos. Ni la dedicatoria al Papa Pío XI de El derecho de matar, resaltando su lujuria y codicia (ver aparte). Esto, en realidad fue su verdadero fin literario, mas allá de la anécdota de la bala que perforo su sien, la que llego solo a sincerar una situación que, de hecho, venia sobrellevando.
Cada edición suya fue cuestionada y boicoteada sistemáticamente, ya sea mediante el brazo ejecutor de la justicia, escondiendo un real mandato de censura tras una careta de puritanismo y defensa de la tan mentada moral y buenas costumbres, o por el accionar nefasto de toda esa fauna que rige los destinos de ediciones y distribuciones, los que hacían ojos ciegos a sus trabajos.
…………………………………………………………………………………………….

Hoy, de Barón Biza, nos queda media docena de libros difícilmente conseguibles, y otro tanto de ediciones fantasmas, de las que muchos, incluso el, hablaron, pero que a ciencia cierta nadie llego a conocer (3). Trabajos que, si realmente vieron la luz, alguien se encargó prolijamente de enterrar en la más abyecta de las oscuridades, en un accionar que envidiaría el mismísimo Torquemada.
Estas obras conforman un catalogo por demás pintoresco y extraño, en que la narrativa “alterégica” lleva intrínseca una filosofía desprejuiciada, que promueve una ética abierta y muchas veces gobernada por los sentidos.
Una visión ¿pesimista? De la vida recorre, cual hilo conductor, cada párrafo de su cuestionada prosa en la que sus propuestas parecen teoremas de la vida que deben ser demostradas mediante el método del absurdo.


Ultima edición por gabriel waisberg el Sab Nov 06, 2010 04:17, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Vie Jun 30, 2006 05:21    Asunto: Raul Baron Biza APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA Responder citando

APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA

“Se puede proclamar la buena salud mental de Van Gogh que durante toda su vida solo se hizo asar una de las manos y, fuera de eso, no paso de cortarse la oreja izquierda…”
De esta manera comienza Antonin Artaud su genial Van Gogh. Singular razonamiento que puede ser el utilizado para definir la persona de Raúl Barón Biza, quien en su vida no hizo mas que editar libros tildados de pornografía sacrílega, erigir un monumento descomunal a su fallecida primera esposa, y desfigurar, con ácido, el rostro de la segunda. Eso y su posterior suicidio cierran su más grosero inventario.

EL ALA HACIA UN CIELO SIN DIOS

Raúl Barón Biza nace en Villa María, provincia de Córdoba, en 1889. Hijo de Wilfrid Barón y Catalina Biza, pobladores pioneros de las pampas centrales. Muy joven viaja a Europa e intercala su estancia y educación en el viejo continente con algunos años de estudio en la Universidad de Harvard.
A mediados de los años ’20 ocurre un hito significativo en su vida: en Viena conoce a Rosa Margarita Rossi Hoffman, más famosa como Myriam Stefford, una hermosa joven suiza que, tras iniciarse en el Teatro de Viena, pasa al mundo cinematográfico de la mano del sello alemán UFA, para desembarcar finalmente en la industria norteamericana. Atraídos mutuamente, contraen matrimonio en 1930. La boda de esplendidas características, se realiza en Venecia, ciudad de mal sino para amantes, escenario que cobija la shakespeareana, tragedia de Otelo. A pedido de Barón Biza, ella abandona su carrera de actuación, y deciden radicarse en Argentina.
La vida apacible de las sierras, la monotonía de una vida disipada, no era suficiente para Myriam que, entre dinero y champán, inquieta y aburrida, va desarrollando un hobby tan caro como riesgoso. Amante del cielo, si su destino de estrella se vio trunco, doblará la apuesta para llegar a el. Viaja a Buenos Aires para tomar un curso de piloto de aviación. Pionera en la aeronáutica femenina y con el objeto de realizar un raíd por las entonces 14 provincias que integraban el país, pilotea el avión “Chingolo I”. La aventura no comenzó de buena manera: a poco de su salida de Buenos Aires, debe realizar aterrizajes de emergencia en Santiago del Estero y Jujuy. Pareciera ser que el destino no, si bien inescrutable, poseyera un desarrollo y desenlace fatalmente determinados. Compra el monomotor “Farman” y lo rebautiza “Chingolo II”. Junto al copiloto Luis Fuchs reinicia viaje, pero el avión se precipita en suelo sanjuanino, cerca de la localidad de Marayes, donde ambos pierden la vida. Era el 26 de Agosto de 1931. La leyenda alrededor de Barón Biza, continúa tejiéndose. ¿Accidente, impericia, asesinato? Se habla entonces de un presunto romance de la piloto y su mecánico y el sabotaje perpetrado por instigación de su marido, quien habría hecho quitar piezas de la máquina. Lo real es que, como homenaje a su esposa, hace construir un mausoleo monumental en Alta Gracia, cuya leyenda nada debe envidiar a las legendarias pirámides de Egipto y al que corona, no con una cruz sino con una gigantesca ala apuntando a Dios, cual dedo inquisidor, como reclamándole por tan temprana muerte.
Fuente Ruben Sacchi
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Sab Jul 01, 2006 01:46    Asunto: Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al” 3ra parte Responder citando

GABRIEL WAISBERG cita la 3ra parte de Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”

LA CONTRADICCIÓN PERMANENTE COMO HECHO REVOLUCIONARIO

Raúl Barón Biza es, además, un actor político de su época. Adhiere tempranamente al Irigoyenismo, llegando a ser un fanático defensor de sus ideas pero corriendo dos años del segundo mandato, 1930 lo encuentra enfrentando a los “alvearistas” y apoyando a los conspiradores, que se agrupaban detrás de los generales golpistas Uriburu y Justo. Al poco tiempo, el escenario lo muestra combatiendo el régimen que lideraba el general José Félix Uriburu y publicando el periódico revolucionario La Víspera Radical. Es encarcelado en la Penitenciaria Nacional.

El articulo 23º de la Constitución Nacional, que prevé el estado de sitio, da a los gobernantes potestad de encarcelar y trasladar detenidos, pero no de condenar y deja opción al derecho de exilio. De éste hizo uso Barón Biza yéndose a Uruguay, de donde es expulsado por participar de la organización de un levantamiento cívico-militar, a la vecina Brasil. Allí es internado en Minas Gerais, lugar del que fuga de vuelta a Montevideo, para entrar clandestinamente. Toda esta secuencia será relatada en el libro “Por qué me hice revolucionario”, publicado en 1934 por la Editorial Campo, de Montevideo, en el que explica sus vaivenes políticos.

Una nueva vuelta de rosca. En 1933, a la muerte de Hipólito Irigoyen realiza otro de sus desmesurados actos: contrata un tren que cubre de luto para que los correligionarios cordobeses puedan asistir a los funerales.

En un mundo en permanente mutación de intereses, no hay tradición que no se quiebre ni ley que no se ignore. El escritor brasileño Coste Rego diría, en referencia a su exilio y la violación del derecho de asilo: “Hay una profunda y constante elección en esta actitud que nos llena el rostro de sangre. Nos consuela un único hecho, y es que cuando entreguen a este activo emigrado al adversario vengativo que le espera, nosotros podremos ir a saludarlo en el amarre del barco y gritarle bien en alto: Id, paladín de la libertad y de la dignidad humana”.Fuente Rubén Sacchi
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