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Raul Barón Biza


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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Jue Jul 06, 2006 04:31    Asunto: Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al” 4ta parte Responder citando

GABRIEL WAISBERG cita la 4ta. Parte de Raúl Barón Biza, “el inmor(t)al”
EL REVOLVER ES UN HOMBRE LEGAL

A mediados de los años ’30 Amadeo Sabattini, que había sido Ministro de Gobierno y Educación de Córdoba por el partido Radical, gobernaba esa provincia. Debido a rumores de que Raúl Barón Biza estaba planeando otra conspiración lo manda a detener y allana la estancia de su propiedad, hallando y secuestrando unas doscientas armas ocultas en la tumba de Stefford y la escuelita que fundara para el personal. Como un eslabón mas en la cadena de hechos sorprendentes, a su liberación, se casa con Clotilde, la hija del Gobernador, que contaba apenas 16 años. Esto marcará la definitiva ruptura de una vieja amistad que mantenía con su, ahora, suegro, quien no era partidario de la unión. Era el año 1935.
Este matrimonio no fue, lo que suele llamarse, un leche de rosas. Varias separaciones e intentos de divorcio jalonaron 28 años de permanentes idas y venidas, entre las que se fueron gestando tres hijos: Carlos, Jorge y María Cristina.
Pese a su escasa edad, Clotilde posee una personalidad fuerte e independiente. Estudia y se supera permanentemente, llegando a recibirse como Profesora de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En Europa, se perfecciona en educación y pedagogía. A su regreso, en 1940, es encarcelada por orden del gobierno justicialista, de quien era acérrima opositora y, en 1953, se exilia en Montevideo, hasta la caída de Perón.
Es designada presidenta del Consejo Nacional de Educación, durante la presidencia de Arturo Frondizi y ocupa diversos cargos públicos hasta que, en 1962 y sin acuerdo de su
marido, se separa definitivamente de Raúl. Lito Nebbia cantaba “Tu amor no fue lo que yo esperaba, ni siquiera lo que mi angustia deseaba. Duro es el camino y, al fin, no pasa por ti. Por eso el revólver es un hombre legal”. Cual si Barón Biza anticipara esa letra, el 16 de agosto de 1964 protagoniza su acto final.


Ultima edición por gabriel waisberg el Sab Nov 06, 2010 04:24, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Vie Jul 07, 2006 04:15    Asunto: Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al” 5ta parte Responder citando

GABRIEL WAISBERG cita la 5ta. parte de Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”

EL DOBLE SALTO MORTAL

Ese día, cita a su ex esposa, Clotilde Sabattini, al departamento individualizado con el número 33, que se encontraba en el octavo piso del lujoso edificio de la calle Esmeralda 256, pleno Barrio Norte. Allí debían, en compañía de sus respectivos abogados, dar punto final al asunto de su separación. Ella llegó con dos letrados. Pasan al escritorio.
Barón Biza bebía mucho, no era curioso ver que lo hiciera en exceso y en cualquier circunstancia, tal vez por eso su cuarto tenia las paredes cubiertas de libros, muchos de los cuales eran botellas de licor disimuladas a modos de lomos. Tampoco resulto extraño, entonces, que antes de entrar en detalles, Raúl propusiera tomar un whisky.
El cuarto, presidido por un escritorio de aspecto chinesco, laqueado en negro y guinda, tenía el piso cubierto por una alfombra persa, clara y adornada de flores algo espaciadas.
Clotilde permaneció sentada en un hermoso y cómodo sillón de vago estilo Luis XVI. Al entrar Raúl con los vasos, se levantó para tomarlo, pero lo único que recibió fue el liquido que, con desprecio, éste arrojo a su cara, de abajo hacia arriba, dejando en la alfombra un reguero, entre el escritorio y el sillón que, al igual que el tapizado de este último, se echarían a perder rápidamente. Como la cara de la, hasta entonces, bella Clotilde: el líquido, lejos de ser whisky, era ácido muriático.
Pronto, las plumas del almohadón, quedarían al aire, como los huesos y tendones de su rostro. El instinto la llevó a taparse con las manos, lo que ocasionó en ellas también graves quemaduras. Mientras los letrados la trasladaban al Instituto del Quemado, él emprendió la fuga. Esta no duró demasiado, ya que al poco rato regresó a su casa.
La policía debió forzar la cerradura para entrar. Barón Biza estaba vestido finamente, con una robe de camello, adornado con caireles de seda negra. Sentado al borde de la cama, sostenía aún en una mano un vaso de whisky y en la otra un revolver 38 largo. Solo un detalle rompía su compostura: el agujero sangrante que la bala había hecho al entrar por su cabeza.


Ultima edición por gabriel waisberg el Vie Jul 07, 2006 04:24, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Vie Jul 07, 2006 04:22    Asunto: Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al” EPILOGO Responder citando

GABRIEL WAISBERG cita el EPILOGO de Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”

EPILOGO

Los datos forenses podrían agregar que la bala, penetrando por la sien derecha a quemarropa- notorio por los restos de pólvora en el cuero cabelludo- atravesó de lado a lado su cerebro, produciendo un orificio de salida por la sien izquierda. El grueso calibre, débil por la corta distancia del disparo y los huesos que debió atravesar, tuvo aún fuerzas para perforar la cortina y el vidrio de la ventana, pero si llegar a atravesar la persiana, que lo detuvo depositándolo, ya exangüe, en el alféizar. De haberlo hecho, hubiera llegado al centro de una manzana llena de jardines y rematada por la cúpula de la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, tras la que se escondía el sol cada tarde. Geográficamente, la trayectoria fue de este a oeste. Como el andar del sol entre el día y la noche.
No podríamos terminar esta historia, sin mencionar que, tras catorce años de luchar contra la corrosión del ácido, Clotilde, afincada en el mismo departamento donde ocurriera la tragedia, tomo la determinación de acabar también con su vida. Era el 25 de octubre de 1978. Aún resonaban los ecos de “Argentina Campeón Mundial”, cuando su cuerpo, en dramática pirueta, se arrojó por la ventana del octavo piso hacia los jardines, buscando quizás un Dios en esa cúpula donde se ponía el sol. Deseando alivio a tanto dolor, su humana figura siguió, en la caída, una línea de este a oeste, como un último intento de seguir a Raúl o de conjurarlo. Como el camino incansable del sol, entre el día y la noche. A fin de cuentas, como todo trayecto carnal: entre la vida y la muerte.


Ultima edición por gabriel waisberg el Sab Nov 06, 2010 04:28, editado 2 veces
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Vie Jul 07, 2006 04:36    Asunto: Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al” OBSERVACIONES Responder citando

GABRIEL WAISBERG cita los items de referencia que se han hecho de los puntos OBSERVADOS durante la publicacion de las seis partes que han compuesto esta reseña historica de Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”

(1).”Cuando ella partió, al intentar hacer mi toilette en el baño, un olor repulsivo, me rechazó. Llegue hasta el inodoro, levante su tapa. Por un olvido, la verdad, toda la verdad de la vida y de la hembra estaba allí: sus materias fecales, sus excrementos, tibios quizás, despidiendo un olor nauseabundo…
¡Y yo lo había besado, uno y mil veces, cubiertos apenas por un milímetro de su piel!
¡Yo capaz de matar al que hubiera tratado de arrebatarme ese vientre!”

(2). “los privilegiados estafaron siempre a las mayorías, las estafaron cuando en un principio le dieron Dios, leyes, las estafaron cuando le dieron libertad a sus esclavos.
(…)Cuando los nobles y los burgueses hicieron de ellos libertos, ganaron el capital que antes invertían.”

(3). “Del ensueño”, 1917; “Alma y carne de mujer”, 1923; “Risas, lágrimas y sedas”, 1924; “el derecho de matar”, 1930; “Por qué me hice revolucionario”, 1934; “Punto Final”, 1942; “Todo estaba sucio”

se le atribuyen: “De la vida inquieta”, 1922; “Margot”, 1923; “Gusanos”, 1935; “Lepra”, 1943; que se mencionaron en sus libros como publicados, en prensa o en preparación, como el caso de “Yo fui concesionario municipal” y “Mis hermanos los buitres” que se refieren en su ultimo libro. Además “Pecadoras”; “La Ley maldita”; “Las timberas”; “Criminales”; “no leas este libro” y “Mujeres de Amor”, de mas dudosa existencia.
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teller
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Registrado: 05 Ago 2006
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MensajePublicado: Lun Ago 07, 2006 00:06    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

Nicolas Gonzalez escribió:
Estaría bueno que utilicemos este foro para cambiar escritos e información acerca de este gran escritor ya que es muy ificil conseguir nada de este tipo.

Si a alguien le sirve tengo "El derecho de matar", pueden pedirme que les cite algo si lo necesitan.

PRECISO LEER EL DERECHO DE MATAR PARA UNA INVESTIGACION QUE ESTOY HACIENDO . DECIME SI ME LO PODES FOTOCOPIAR O ENVIAR POR EMAIL - NO SE DONDE ESTAS UBICADO. TE PAGO EL COSTO DE LAS FOTOCOPIAS. APARTE TENGO EL DESIERTO Y SU SEMILLA DEL HIJO DE RAUL BARON BIZA, SI TE INTERESA PODRIAMOS HACER UN INTERCAMBIO .- NO ME INTERESA EL LIBRO COMO OBJETO, LO UNICO QUE ME INTERESA ES SU CONTENIDO - COMUNICATE CONMIGO ELNEGROMOYANO@YAHOO.COM.AR
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Nicolás Gonzalez
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Registrado: 09 Ago 2006
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MensajePublicado: Mie Ago 09, 2006 15:14    Asunto: Pido disculpas Responder citando

Pido disculpas por no haber escrito antes nada aca.
Tuve unos problemas y no pude.
Escribo un pedazo de "Punto Final".

" Era una hembra maravillosa, digna de él. Una hembra que
justificaba toda canallada, todo sacrificio. Se la imaginaba,
desnuda, excitada y un momento íntegramente de él. ¿Qué sabor
tendrían esos labios prohibidos y quizá puros? Puros, porque el
matrimonio no fuerza a mancharlos, ni marcarlos. El matrimonio
es la venta legalizada del amor, y que como toda consecuencia,
sólo deja una simple dilatación vaginal. No se puede, en amor,
determinar un día para entregarse. La posesión no puede ser
legislada. Esta se produce cuando la hora lo manda y no a la
hora que se manda. Está reñido con el análisis médico pre-nupcial,
está reñido con los guncionarios y no precisa de firmas ni de
promesas, menos de obligaciones.
No sabe de bendiciones, porque ya de sí es bendito...No recurre
a una marcha determinada, porque ya de sí es música, no precisa
de flores, porque el mismo es flor, pimpollo, capullo por abrirse.
La sociedad cree afirmarse en su marcha sobre esa mentira.
Asegurar las consecuencias del mismo, y mantener, por lo tanto
su estructura actual. Pero todos los que tuvimos veinte años,
sabemos de esa mentira. Muchos no nos hemos detenido a su llamado,
y hemos preferido que el cincel del tiempo nos esculpiera el
alma, haciéndola un "tabú". Nos asusta lo desconocido, las
consecuencias de un acto así; pero no nos horroriza ese amor
legalizado y grotesco, digno de cabañas y haras.
Serás sano, sin importar que ella lo sea, traerás alimentos a
su casa. Reconocerás sus hijos, y si mañana encuentras el amor,
condenado serás a la cárcel, por adúltero. Tus hijos de amor,
no tendrán derecho a tu cariño ni a tu defensa. Vivirás hasta
la muerte, junto a aquella que en amor no supo entregarse ni
venderse. Y si te rebelas, expulsado serás del seno de la
comunidad, excomulgado por la religión y despreciado por los
tuyos. De nada te valdrá invocar tu ignorancia de vida, tu
juventud y la falta de burdeles.
El matrimonio es la carrera de la mujer; pero no es la meta
del amor.
El matrimonio es una penetración física; no espiritual.
Legalizarás tus hijos con la amada raptada; pero ya no caludicas
ante las formas, sino que cedes frente a la paternidad. Entregas
armas a los que llegan, para su igualdad en la riña por la
vida.
Se puede ser y se es virgen en el matrimonio. La materia es
el crisol donde se funde el amor. Un roce de mucosas o una
dilatación de orificios no implica la forzosa conmoción del
espiritú, y menos si ésta es organizada por la comunidad o
forzada por la necesidad."

Prometo no tardar tanto en responder.
Suerte a todos.
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Jue Ago 31, 2006 00:09    Asunto: "La leyenda del diamante maldito" Responder citando

La leyenda del diamante maldito

Cuando Raúl Barón Biza y Myriam Stefford se comprometieron en Venecia, él le regaló un diamante de 45 quilates que compró en Paris, el cual tenía una larga y fatal historia, lo había descubierto en una de las tantas explotaciones mineras de Transvaal, un africano llamado Togu, que lo enterró para ocultarlo de sus patrones, todos quienes fueron sus poseedores incluido él mismo, murieron trágicamente.
Myriam causó envidia en muchos salones, en muchos teatros y en muchos balnearios de moda de la época porque en sus dedos solía lucir ese impresionante brillante.
Contaba Raúl en el año 1932, que se burlaban de su fama, lo que lo hacía más atrayente aún.
Ella no fue la excepción y no pudo escapar a su sino trágico, y cayó con su avión en la inhóspita localidad de Marayes, San Juan, Argentina, en el mismo lugar donde ocurrió el fatídico y mortal accidente, Raúl mando a construir un pequeño monolito con la Leyenda:
“Un bel morire tutta la vita honra”
Myriam Stefford, quien desafió las reglas y la lógica hasta el ultimo aliento, hubiera estado absolutamente de acuerdo.
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Sab Sep 23, 2006 02:50    Asunto: Raul Baron Biza y Las joyas de Myriam Stefford Responder citando

Las joyas de Myriam Stefford sepultadas debajo del monumento…….¿Mito o realidad?

Después de accidente, desolado, Raúl Barón Biza quiso honrar la muerte de su amada esposa.
El estanciero mando a construir en los mismos campos que servían de pista de aterrizaje del “Chingolo I” un monumento de granito con el motor del “Chingolo II” inscrustado en su parte superior. Pero juzgó que eso no era suficiente.
Cuatros años después del accidente, encargó al Ingeniero Fausto Newton construir un mausoleo extraño y audaz por su envergadura. En ese entonces se estaba levantando el Obelisco y el millonario decidió que el suyo sería más imponente y fastuoso.
Lo más novelesco e inquietante no quedó a la vista del público, sino resguardado en las entrañas mismas del coloso. La construcción tiene quince metros de cimientos; primero se hicieron seis; y allí fue empotrado el cofre con las joyas de la aviadora dentro de las cuales estaría su famoso diamante de cuarenta y cinco quilates que vaya a saber quien denomino “La Cruz de Sur” ; luego se levantó el resto, de modo que el tesoro fuera inexpugnable. Barón Biza colocó las joyas-valuadas en un millón y medio de pesos cuando el Dólar costaba veinte centavos-en un tubo de vidrio y las envolvió en un pergamino con un breve texto en cursiva: “Había llegado a estas tierras de la milenaria y montañosa Suiza; era esencialmente femenina y presentaba la dualidad nerviosa de su época. Sus veintidós años le hicieron prometer que cumpliría un largo raid y lo cumplió hasta donde pudo, es decir, hasta la muerte”.
El ritual termino con un enorme candado, cerrando el cofre a la vista de todos.
Lamentablemente, ya no quedan personas vivas que hayan sido testigos de este fúnebre y doloroso episodio, pero eso es lo que dice la historia o algunos textos diferentes que llegan a mí sin saber su exacta procedencia y de los cuales transcribo algunas partes.
Por causa de esta leyenda, es que el mausoleo ha sido victima de cientos de violaciones por parte de los inescrupulosos saqueadores de tesoros, se que hace unos años atrás, cuando aún no estaba cerrado a los visitantes, hubo personas que acudieron al lugar con sofisticados detectores de metales y montones de idiotas que pensaban que rompiendo un poco el piso y las paredes se iban a hacer del tan preciado botín. Barón Biza tomo buenos recaudos para que eso no llegara a suceder.
Lo cierto es que para saber si debajo de ese imponente monumento hay algo, van a tener que derribarlo y excavar nueve metros de hormigón y cortar varias toneladas de hierro.
El resto lo dejo librado a su imaginación.
Gabriel Waisberg
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Agustín Javier
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Registrado: 26 Dic 2005
Mensajes: 1354

MensajePublicado: Mie Mar 28, 2007 21:43    Asunto: Responder citando

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-2473-2007-03-15.html#inicio

Ferrer

Padre e hijo
La historia de Raúl Barón Biza sigue siendo aún hoy sinónimo de enigma, de excentricidad y atracción por los márgenes. Christian Ferrer aporta en su ensayo un valioso asedio a este secreto maldito de la literatura y la cultura argentinas.

Por Claudio Zeiger

Barón Biza
Christian Ferrer
Sudamericana
277 páginas

En memoria del hijo, dedicado al hijo, con el fin expreso de que su nombre no sea olvidado, Christian Ferrer escribió un libro sobre el padre.


Raúl Barón Biza: hace rato que ese nombre, y sobre todo esos apellidos contiguos y resonantes, se han convertido en marca distintiva de todo lo que se va volviendo excéntrico, apartado de su eje, marginal, loco. Algunas de esas marcas se subrayan en los títulos de los capítulos: “El revolucionario”; “El pornógrafo”; “El intransigente”; “El infame”... Quizá nadie fue tan multifacético en el lado oscuro de la vida como Barón Biza. Y con un ingrediente extra: las facetas tendían a anularse entre sí. Al menos dos elementos contradictorios se fundían en cada acto de este escritor más que olvidado, eyectado de la literatura argentina. Pero no es el libro de Ferrer una reivindicación.

Personaje escapado de una novela de Roberto Arlt, o quizás él mismo versión extremista y millonaria de Arlt, Barón Biza tuvo su epifanía al arrojar ácido al rostro de su mujer (ya ex mujer al producirse el luctuoso episodio) y, a continuación, suicidarse. Pero, después de muerto, la seguidilla de suicidios no concluyó. El último fue el de Jorge Barón, el hijo, en 2001, después de haber publicado uno de los libros que más sacudirían la narrativa local en los ’90, El desierto y su semilla.

La idea de una circularidad asfixiante de la que ningún miembro de la familia pudo escapar es, por momentos, insufrible. “A veces, cuando se desploman, ciertos alpinistas arrastran consigo a los compañeros de cuerda a quienes lideraban”, apunta Ferrer. Pero su libro busca reunir los trazos de una historia donde el contexto no es determinista sino que opera por una constante proliferación de vínculos (dicho en términos de Internet, donde un dato abre la puerta para una nueva consulta sobre algo conectado directa o indirectamente).

Ferrer descree –o rechaza para sí– el modelo de “una biografía detallada y competente”; también sugiere que alguna vez un crítico literario “se ocupará de hacer justicia con su obra literaria” (él la analiza, pero apenas la juzga, más allá de señalar con acierto su árida y trillada retórica, su pseudo erotismo). Entonces se lanza a cultivar el modelo del asedio. Asedio a Barón Biza y sus proliferantes sentidos: el “autor discutido”; “el enemigo del pueblo”; “uno de los últimos diletantes de la Argentina”; “aristócrata o autócrata”. Quizá lo que lo define, la constante en el tumulto, sea su condición de millonario, de hombre rico y aristócrata. Por eso resulta de lo más interesante el extenso capítulo dedicado a sus actividades en el seno de los radicales “rojos”, los conspiradores contra Uriburu y Justo de los primeros años ’30. Por un lado funcionan a la perfección los enlaces (del coronel Roberto Bosch a Arturo Jauretche), pero sobre todo la superposición de los diferentes rostros del hombre: el excéntrico que levanta un obelisco en homenaje a su primera esposa aviadora es el mismo que conspira en nombre del pueblo yrigoyenista o que realiza una huelga de hambre en un lujoso hotel de Brasil. El problema –real y biográfico– es la materia absolutamente excepcional del caso. Como lo definió el hijo Jorge en algún momento: “Tenía un sentido absoluto del margen, como si fuese su mundo natural o como si él se sintiese el creador del margen”. Estamos frente a un caso de excepcionalidad permanente, sin fisuras. Es, sería, la biografía de alguien que no se permitía ni un mínimo ademán espontáneo, nada que no fuera calculado de antemano para distinguirse del resto de los mortales. La biografía de un simulacro sin fin.

La propuesta del libro de Ferrer es, lógicamente, apartarse de esa forma de biografía tan engañosa como irreal para reconvertirla en otra cosa, podría decirse que en un ensayo argentino.

Hay que señalar que, al principio, desconcierta un poco. Demasiado fragmentado, demasiada distancia con el sujeto en cuestión. Ferrer parece empezar a escribir bajo la consigna de no dejarse fascinar ni cinco minutos por ese encantador de serpientes. Pero es a partir de la historia de los revolucionarios del ’30 que el libro nos apela e involucra de otra forma, tensión que ya no se abandona hasta el final del recorrido. Es la historia, y la política, y la economía, lo que materializa, da cuerpo a la historia de un alma desalmada que sólo se explicaría por la patología hasta el acto del final.

Que se entienda un poco mejor: no se trata aquí de convertir a Barón Biza en representante mecánico de ciertas taras de la argentinidad, de la aristocracia y las infamias de los años ’20 y ’30. Se trata más bien de leerlo en los espejos fragmentados y distorsionantes de la sociedad que lo debió incluir a pesar de su sed de margen.

La sociedad y Barón Biza jugaron al ajedrez. Las mujeres y los hijos parecen haber sido sus piezas favoritas. El libro de Ferrer llega hasta nosotros cuando ya casi nadie se acuerda del padre, pero, a pesar de su muerte, empieza a emerger el hijo a partir de algo que el padre no pudo lograr: una obra literaria de valía. Sacude como pretendía hacerlo el padre. Pero además tiene valor literario, calidad, profundidad, crudeza y sutileza al mismo tiempo. Algo así de sencillo después de tanta tortuosidad, justifica esta tarea emprendida por Ferrer contra el olvido.

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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
Mensajes: 34

MensajePublicado: Jue Mar 29, 2007 01:04    Asunto: Responder citando

Hace mucho tiempo atrás Ferrer me contactó a través de varios e-mail, le respondí a sus inquietudes, había llegado a el la información de que era de mi propiedad un Chalet en La Ciudad de La Falda el cual fue en un tiempo residencia veraniega de la familia de Raúl Barón Biza para luego convertirse algunos años mas tarde en residencia permanente, sus hijos mayores cursaron en esta ciudad algunos años en el recién iniciado Liceo Nacional de La Falda y Rosa Clotilde Sabattini se desempeñó como Profesora de Literatura de la misma institución hasta que el Presidente Frondizzi la convocó para hacerse cargo del Consejo Nacional de Educación.
Ferrer me comentó que “le habían encargado que escribiera una Biografía de Jorge Barón Biza” y que estaba por concluir la misma.
Quedó Ferrer en avisarme cuando la edición fuera a salir a la venta, (cosa que nunca hizo).
Muy grande fue mi sorpresa cuando me llama mi gran amigo Federico Minolfi y me dice que en canal 7 Ferrer estaba haciendo la presentación del libro que se llama “Barón Biza”, El secreto mejor guardado de la Historia Argentina. Vaya a saber por que dio un giro total y lo que estaba escribiendo pasó a ser un libro sobre su padre.
Vuelvo a contactarme con él, le dije que me había sorprendido su actitud, su respuesta fue muy vaga, le pregunté si estaba dentro de sus planes hacer la presentación del mismo en Córdoba a lo que me respondió que “No por el momento” (sic), y que si lo haría me avisaría. Hace un par de días atrás me llegó la información que el día 14 de Abril dará una conferencia sobre el recién presentado libro .O sea, me negó que iba a hacer algo que ya tenía previsto como si no quisiera que yo asistiera porque sabe que tanto yo como las personas que hemos trabajado en la digitalización de las obras de RBB, (trabajo que nos hemos tomado con el único motivo de hacer que la obra trascienda y sin ningún interés económico de nuestra parte), estamos en condiciones de debatir con él y de rebatirle una serie de innumerables errores que tiene el libro. Las imágenes gráficas que en el libro están publicadas cualquiera puede bajarlas de Internet de los diferentes foros en que se ha tratado el tema o de varios artículos que se publicaron en La Voz del interior.
Pero el quid de la cuestión es el siguiente: ¿Por qué Ferrer dedicó tanto trabajo a escribir sobre alguien que, por lo que él mismo deja notar en el libro, detesta?….son palabras de un gran amigo y al igual que yo investigador de la vida y obra literaria de RBB.
Mi opinión es la siguiente: Tal cual como Ferrer me comentara, el libro se lo habían encargado, había posibilidades de enviar al mercado un libro que se vendiera como pan caliente, Ferrer tuvo una relación muy cercana con Jorge Barón Biza y a través de el pudo acceder a cierta documentación que le permitió poder escribir y editar un libro taquillero.
Pero se ve que tenía algunas oscuras razones las cuales manifiesta en su libro y a medida que uno se va adentrando en el, se da cuenta que no hace mas que criticarlo duramente en todo sentido, literariamente no creo que tenga la capacidad para hacerlo, y se erige en Juez de lo que es ético y moral, de lo que está bien y de lo que está mal…. ¿yo me pregunto con que derecho?
Critica muy duramente los inicios de RBB de la Novela “Risas, Lagrimas y Sedas”, del año 1927 y que fueran los primeros pasos de RBB en la Literatura, y en el plano ético moral que derecho tiene para juzgar la vida personal de este autor y escritor argentino el cual vivió en una época negra de nuestra historia, ¿Qué derecho tiene para juzgar los trágicos eventos y circunstancias que RBB tuvo que transitar por la vida hasta que cansado y enfermo decidió poner fin a ella?
Sucede que la investigación de Ferrer ha sido muy pobre, usó el material que Jorge BB le dejó y no indagó en el tema lo suficiente como para escribir una historia objetiva.
Para leer a RBB, en primer término hay que ser muy amplio y poder situarse en la época, la libertad de expresión estaba condicionada a los gobiernos de turno lo cuales respondían en cierto modo a intereses religiosos y a una clase oligárquica que mostraba que vivía de una manera pero en el fondo era la principal consumidora de la prostitución.
Voy a hacer una cita de un archivo que hace tiempo tengo guardado y el cual no tiene el nombre del autor, pero le ayudará al lector para comprender mi pensamiento.
Barón Biza, al igual que el Marques de Sade, se enfrentó con las pasiones mas bajas de los hombres, para comprenderlas. En vez de condenarlas, trató de encontrar sus mecanismos y razones, esto en una sociedad pacata tiene el tufillo de lo revulsivo, y como se sabe, el poder no acepta cuestionamientos y menos aun de su faz moral.
En definitiva, lo que Ferrer hizo o esta haciendo con su publicación, es repetir las viejas historias a la que los argentinos estamos acostumbrados, el encontró con este libro un buen negocio y sin ningún tipo de escrúpulos lo llevó a las prensas.
Escribió sobre un escritor Argentino al cual odia y lo deja ver todo el tiempo en su libro.
En lo que respecta a la obra, yo no coincido totalmente en todo lo que RBB escribió, no tengo por que compartir totalmente su pensamiento, pero reconozco que fue un adelantado a su época, fue una persona valiente y en algunos aspectos brillante, mas allá de su dinero y sus excentricidades y como digo siempre, era su dinero, podía hacer con el lo que le diera la gana.
Sugiero a quienes tengan interés en Raúl Barón Biza, lean en primer termino sus libros ya que Ferrer cuenta los finales y de esa manera podrán sacar una conclusión propia y objetiva sin haber sido influido por un tercero que es cualquier cosa menos objetivo y cuyo libro tiene un nombre engañoso para atrapar al lector para luego descargar su mas inmisericorde saña.
Gabriel Waisberg
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