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Roberto Arlt


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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Oct 22, 2006 22:07    Asunto: Responder citando

Samsa, querido Samsa, que honor es para mí saber que estás entre los que van siguiendo el relato de la vida y de la obra de este "personaje" tan especial, porque es un personaje, fue un hombre sacado de otro lugar, es maravilloso.

¡Y qué maravilla tu escrito! Cómo voy a disfrutar el día que escuche tu nombre como un escritor reconocido, porque lo lograrás, Samsa, sé que sucederá. Gracias, muchas gracias por poner tu texto aquí.

Me preguntás por la bibliografía, pensaba ponerla al final, pero ya que hiciste la pregunta no voy a dejarte con la duda, el libro que vos mencionás yo no lo tengo, pero me estoy basando para el relato en:

Amicola, José, Antología y fascismo de Roberto Arlt, Weimar Ediciones, Buenos Aires, 1984.

Arlt, Mirta, Prólogos a la obra de mi padre, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1985. Recopilaciones.

Bianco, José, Entorno a Roberto Arlt, Casa de las Américas, La Habana, 1961, N.º 5, pp. 45-57.

Bibliografía Argentina de Artes y Letras, Buenos Aires, 1962-1969. Fondo Nacional de las Artes

Corral, José, Introducción al estudio de la imagen simbólica en "Los siete Locos" de Roberto Arlt, en Deslindes Literarias, El colegio de México, 1977.

Etchenike, Nira, Roberto Arlt, Bs. As., Eudeba, 1989.

Larra, Raúl, Roberto Arlt, el torturado, Bs. As, Futuro, 1950.

Matronardi, Carlos, Roberto Arlt, en Formas de la realidad nacional, Bs. As., Escuela, 1983.

Ordaz, Luis, La dramática de Roberto Arlt, en Ateneo, Lanús, marzo de 1962.

Romano, Eduardo, Arlt y la vanguardia argentina, en Cuadernos Hispanoamericanos, N.º 373, Madrid, julio de 1981.

Y muchísmos artículos periodisticos de la época de Arlt y recopilaciones del Suplemento de Cultura del diario La Nación archivados por Carlos Alberto Misenta y Ana Cristina Misenta. (Pero estos están todos desordenados, si algún día esa mujer —que se los robó al que inició el archivo, es decir, a don Carlos Misenta— los pone en el orden que corresponde, les sacará un jugo tremendo!). Rolling Eyes

Espero que te sirva a vos y a todos. Wink
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samsa
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Registrado: 14 Nov 2003
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Ubicación: Cuando no ando en las nubes, ando como perdido

MensajePublicado: Lun Oct 23, 2006 01:05    Asunto: Responder citando

El honor es mío de leer el foro, y bien se nota que no es ningún cortar y pegar, tenés una interesante bibliografía.

Mencionaste un par de veces la relación con Roxlo, y de hecho una de las anécdotas arltianas que más me gustan la saqué de un libro de memorias de Roxlo que se llama “Borrador de memorias”. Dice:



Cuando Molina se recibió de médico, le dimos un banquete en “La Emiliana”. Me llevó aparte y me dijo:
-Nalé, ¿quiere conocerlo a Ergueta?
-¿Ergueta, el farmacéutico de Los siete locos, de Arlt?
-Sí, es primo hermano mío; se llama Márquez y los voy a sentar juntos.
Ergueta Marquez era un hombre adiposo, de nariz carnosa y pálida que le caía sobre los abultados labios; la mirada dormecida bajo pesados párpados.
-¿Usted fue amigo de Roberto Arlt? –le pregunté a boca de jarro.
Dio un respingo y me miró con desconfianza; los ojos le brillaron con una luz inquieta y fugitiva.
-¡Amigo, amigo!... ¿Usted cree que un amigo hace lo que él me hizo? ¡Sacarme los trapitos al sol en una novela aprovechándose de mis confidencias!
-¡Bueno, pero él no lo nombró! –dije para suavizar la situación.
-¡Bueno fuera! Pero todo el mundo me reconoce.
-¿Quiere decir entonces que el retrato era verdadero?
-Lo único verdadero es la palabra de Dios que está en la Biblia. Y la verdad resplandecerá sobre el mundo cuando yo reciba la potestad y lo domine. En cuanto a Arlt ya ha sido castigado desde el cielo.
Y se lanzó en una perorata, mechada de versículos bíblicos, confusas y terribles profecías. Era un delirante lúcido que fuera de su misión mesiánica hablaba cuerda y tranquilamente de todo lo demás.


Está claro que Arlt copiaba del natural...


Cuando tenga un tiempo me paso, tengo unas cuantas cositas inéditas, entre ellas una cosa que le publicaron en la revista La literatura argentina donde habla mal de todos los escritores del país, una risa. Leer sigo leyendo.


Clio escribió:
Cómo voy a disfrutar el día que escuche tu nombre como un escritor reconocido


Shocked Speak to the hand
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Lun Oct 23, 2006 01:31    Asunto: Responder citando

Precisamente son las cosas que me fascinan de Arlt, escribió sobre seres reales, sus escritos no son ficciones, son casos de la vida cotidiana, escribe la vida misma, por eso fue tan importante la defensa que hizo de la lengua vulgar, ya que le resultaba imprescindible para reflejar la realidad de sus "personajes", que era lo que a él más lo seducía al escribir. Incluso escribió sobre él mismo y hasta se burló de sí mismo.

Creo que, salvando una distancia inmensa, desde luego, a mí también me gusta escribir de esa manera. Rolling Eyes

Aportá por favor, las anécdotas y las experiencias de los escritores son deslumbrantes.

Te espero, no me falles. Wink
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Oct 29, 2006 04:44    Asunto: Responder citando

Holi. Aquí llego con más. Very Happy

La totalidad del trabajo periodístico que desarrolló Arlt desde 1925 estuvo ligada a la editorial de Alberto Haynes, en Don Goyo, El Mundo, El hogar y Mundo Argentino. Algunas de las firmas que acompañan estas publicaciones son las de: Juan José de Soiza Reilly, Eduardo Mallea, Alfonsina Storni, Francisco Luis Bernárdez, Luis Cané, Raúl Scalabrini Ortiz, Jorge Luis Borges.

Carlos Muzio Sáenz Peña, el director del diario El Mundo era considerado como un hombre de mucha cultura literaria y entre sus redactores contaba con: Horacio Rega Molina, Amado Villar, Allende Irragori, Roberto Ledesma, Conrado Nalé Roxlo, Octavio Rivas Rooney, Alberto Hidalgo, Pedro Juan Vignale, Francisco Luis Bernárdez y Leopoldo Marechal.

El edificio del diario El Mundo se hallaba en la calle Bogotá muy cerca de la esquina de la calle Río de Janeiro, las primeras publicaciones estuvieron dirigidas por Alberto Gerchunoff, pero muy pronto tomó la dirección Muzio Sáenz Peña y este cambio fue asombrosamente favorable, porque supo detectar cuál era la mejor función que podían desarrollar cada uno de sus colaboradores. En Roberto Arlt vio su facilidad para las notas costumbristas y le sugirió que escribiera artículos sobre hechos de la ciudad, el gran tema era: Buenos Aires y sus habitantes. Se le asignó espacio en la famosa "página 6" y el título fue: Aguafuertes porteñas.

Este tipo de relato, que por algunos fue llamado costumbrista, tuvo sus antecedentes en Mundo Argentino, en El Hogar, en Caras y Caretas y en Fray Mocho. Arlt esto lo sabía muy bien, pero él se esmeraba en contarlo de una manera diferente, por lo que estas notas eran presentadas como si fueran un diario íntimo de Arlt, en palabras de Arlt:

Apuntes sobre hombres y mujeres de la ciudad a quien yo he conocido.

Tuvo una gran aceptación del público y Arlt estaba felicísimo, escribir los relatos le llevaba apenas unos veinte minutos, pero tenía toda la libertad para caminar las calles porteñas y encontrar sus temas. Toda esta sensación en Arlt lo llevó a poder definirse en su profesión, pero al mismo tiempo se sentía atrapado en esos relatos cotidianos, ya que le molestaba la obligación de cubrir la “pagina 6”. De todos modos, gracias al éxito pudo viajar por dentro y por fuera del país.

El gran ingenio de Arlt, además, dado que había adquirido en su entorno familiar un lenguaje defectuoso, y además, la gran cantidad de obras que había leído eran pésimas traducciones, fue su obsesión de encontrar en cada nota, la expresión en donde el lenguaje popular y otras veces el lunfardo, se alternaba con un lenguaje dinámico, que consistía en oraciones cortas y con muchísimos diálogos. Lo preocupaban enormemente las palabras y pasaba horas y horas buscando en diccionarios y en enciclopedias para hallar vocablos que en muchos casos eran arcaísmos y no dudaba en incluirlos en sus artículos. Tal fue el suceso de Arlt, que Muzio decidió que el dibujante Bello las ilustrara. Pero las Aguafuertes terminaron por convertirse en un calvario para Arlt. Las escribió sin interrupción hasta 1933, atrapado entre las grúas abandonadas de la Isla Maciel y el descubrimiento de los amantes del parque Rivadavia, excepto tres meses de licencia que se tomó en 1929, la excusa fue una grave conjuntivitis, pero en realidad utilizó este tiempo para terminar Los Lanzallamas. En ese tiempo lo cubrió Raúl Scalabrini Ortiz, que escribió Apuntes porteños, estos constituyeron las bases de su libro: El hombre que está solo y espera.

En 1933, el editor Rañó le propuso reunir algunas Aguafuertes en un libro con el subtítulo Impresiones.

Selección de sus mejores aguafuertes entre las 1500 que el autor publicó en el diario ‘El mundo’. 50 ctvs. en la capital.


Esto decía la contratapa:

El autor ha reunido en este volumen sus mejores aguafuertes que han llamado justamente la atención del público de la Capital. Roberto Arlt, aparte de ser un novelista consumado es, también, un articulista de primera fuerza, ameno, impetuoso, tipo siglo XX, que produce y concibe al vuelo de la máquina de escribir. En este año lleva publicados ya tres volúmenes. ‘El amor Brujo’, 300.000 (sic) y las ‘Aguafuertes porteñas’. Es, sin disputa, por el momento, quien más produce y el que más trabaja. De paso, es uno de los escritores que más interesan en la actualidad.

Las Aguafuertes porteñas no fueron publicadas en orden cronológico. Es un muestrario de la mezcla de temas con los que trabajó. Ninguno de los artículos publicados en este libro son posteriores a 1930, y no publicó nada en él sobre todo lo que escribió sobre la revolución del 6 de septiembre, que estaba plagado de humor y de ironía. Se publicó, además, un solo volumen.

Cuando se publicaron las Aguafuertes españolas, el subtítulo dice: Primer volumen y tampoco hubo reedición.

En 1933, Arlt inicia un recorrido teórico sobre sus propios escritos e intenta darle explicaciones al público sobre su obra:

Hablo con la misma simpatía de un verdulero que de una princesa. Y es que yo creo que si se aprende a mirar y luego se aprende a ver, el verdulero es tan interesante como la princesa… para realizar algo que interese a la gente, sean necesarias estas dos últimas virtudes: sinceridad y simpatía. La forma es secundaria.

Arlt mira el mundo desde el mundo, conversa con feriantes, diarieros, almaceneros, operarios, pintores, operarios y ladrones, y jamás deja de insistir en que la mirada está en el detalle. Arlt es un constante observador de la conducta del hombre.

Realmente las Aguafuertes deben ser leídas como los borradores secretos de un escritor que hasta utiliza los márgenes de la hoja para dejar sentado los temas y los posibles esquemas para otras creaciones. En su reflexión dice:

Creo que a nosotros nos ha tocado la horrible misión de asistir al crepúsculo de la piedad, y que no nos queda otro remedio que escribir deshechos de pena, para no salir a la calle a tirar bombas o a instalar prostíbulos. Pero la gente nos agradecería esto último.



Les dejo una Aguafuerte porteña sensacional.

No era ese el sitio, no...

Hoy, pasando por Garay y Chiclana, he visto la estatua de Florencio Sánchez... Unos perros se husmeaban mutuamente al pie del zócalo, y la desolación del cielo agriamente azul sobre la melenuda cabeza del escritor, se sumaba a la tragedia descolorida de un cartelón amarillo del Ejército de Salvación. Y mirando en torno, las humildes casitas de una planta, con cocinita delantera, me impregnaba de tristeza proletaria. Me dije:
—No; no era ése el sitio, no.
Si el alma vive y conserva sus facultades de discernimiento después de la muerte, se me ocurre que al alma de Florencio Sánchez le hubiera gustado que su estatua la pusieran en la calle Corrientes. En cualquier esquina, frente a algún café.
Sí, a él le hubiera gustado allí.
Para que lo contemplen todas las aprendizas de bataclanas, para que su metal y su espíritu se impregnen del perfume de las hetairas que pasan, y para que lo observaran con amabilidad de viejos amigos las actrices que a la una de la madrugada van a tomar un chocolate en cualquiera de los mil cafés que decoran la calle.
Y se me ocurre que el trágico Florencio Sánchez de Riganelli hubiera terminado de sonreír.
Sí... hubiera sonreído al amanecer, cuando el sol alumbra las cornisas de los rascanubes y la calle, repleta de sombras azules y cajones de basura, ostenta mozos que con delantal de carpintero barren los zaguanes y friegan los mármoles de las “botiglierías”.
Hubiera sonreído cuando, a las once de la mañana, salen las muchachas de las “maisones”, y las trasnochadoras, con ojos todavía hinchados de sueño, asoman a los balcones de sus departamentos para “ver cómo se presenta el día”.
Y Florencio Sánchez no hubiera estado solo.
Le haría compañía el tráfico fenomenal de la calle típica. Los muchachos cabelludos, desde el interior de algún café, lo mirarían pensando: “Algún día seremos como vos”, y las viejas actrices, las que están laminadas y trasijadas de escenario y descoloridas por las candilejas, recordándolo pasarían diciendo: “Cómo le gustaban las mujeres. Y más que las mujeres, el arte.”
Y Florencio Sánchez no hubiera estado solo.
Tendría la compañía de sus hermanos los canillitas, los canillitas de la calle Corrientes, que cuando ofrecen una revista a una bataclana lo hacen con el mismo gesto que si le regalaran un ramo de flores. Tendría la compañía de los vigilantes de la calle Corrientes, que cuando ven pasar a sus habituales vecinas, las muchachas de “las cinco de la tarde a las cinco de la mañana”, las saludan amablemente, como si ellos fueran sus amigos. Tendría la compañía de los solemnes vagos y “squenunes” de la urbe, que desde las tres de la tarde a las cuatro de la mañana, se atornillan en las mesas a charlar de nada, de todo, de mucho y de nada.
Y Florencio estaría contento. Me jugaría la cabeza que estaría contento. En su cuerpo de bronce penetraría el calor de tanta mirada de mujer emperifollada y perfumada, tanta sonrisa amable de milongueras y malandrines despertaría su sonrisa. Y estaría siempre acompañado. De sol a sol y de luna a luna escucharía el estrépito de los automóviles bacanes, el ruido de la multitud que entra y sale de los veinte cines y teatros de la calle; recibiría el saludo de los autores noveles, que recién estrenan y que al pasar le dirían:
—Chau, hermano. Algún día te haremos compañía.
Y Florencio estaría contento.
Contento de escuchar las discusiones de los actores que van a tomar el vermouth a la una de la tarde, para almorzar a las dos; regocijado de oír a las tres de la tarde, en la vereda, el taconeo de las grelas que van a comprar yerba para cebarle mate a sus señores de horca, palo y leña; y su espíritu toleraría festivamente el discurso que un poeta borracho, regoldando vino, le largaría un amanecer. Sí, sonreiría. No les quede duda alguna. Porque él amaba la sustancia rea de esta ciudad tan macanuda.
No era un hombre serio que mereciera tener estatua en la avenida Alvear, o en la plaza Constitución. Ni tampoco allí, en Chiclana, junto al desolado cartón amarillo del Ejército de Salvación. No, ¡por Dios! Si Florencio pudiera resucitar, protestaría. Diría que no quiere salvarse. Que si le quieren poner estatua, que... bueno, que lo ubiquen: pero en la calle Corrientes, en la calle más linda del mundo... a la sombra de los teatros, a la vista de las muchachas que se pintan los ojos, los labios y el corazón, y que noche tras noche florecen a la luz de aluminio de la luna y a la luz verde, roja y azul de los cientos de letreros luminosos invitando a pensar que la vida es linda, que las mujeres son buenas y los hombres fraternos.
Sí. A Florencio le hubiera gustado allí... (y si me guardan el secreto), a diez metros del Politeama de ladrillos chocolate y techo complicado, como el puente de un navío.
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ritli
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MensajePublicado: Mar Oct 31, 2006 13:40    Asunto: Responder citando

Estoy leyendo los "Siete locos" de R. Arlt. Alguien sabe, qué significa un "hombre avería".

En españa la frase más parecida escuché fue "bruja avería". Evil or Very Mad
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Clio
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MensajePublicado: Dom Nov 05, 2006 03:48    Asunto: Responder citando

Llegaré con Arlt por la noche. (Hora de Argentina). Wink
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ritli
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Mensajes: 2605

MensajePublicado: Dom Nov 05, 2006 20:49    Asunto: Responder citando

ritli escribió:
Estoy leyendo los "Siete locos" de R. Arlt. Alguien sabe, qué significa un "hombre avería".

En españa la frase más parecida escuché fue "bruja avería". Evil or Very Mad


Ya averigué que significa un sujeto avería.

Gracias de todas formas
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ritli
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MensajePublicado: Dom Nov 05, 2006 20:50    Asunto: Responder citando

Murió muy joven. Confused

Google:


EL DÍA EN QUE MURIÓ ROBERTO ARLT
Por Fernando Sorrentino

Roberto Arlt (Imagen cedida por Literatura.org)Empezaré por declarar paladinamente que debo toda la información de este texto a la inteligente investigación, «La muerte de Roberto Arlt en la prensa de la época» realizada por Ángel Del Ré.

El hecho es que los diarios de Buenos Aires, en su edición del 17 de julio de 1942, informaron, a sus respectivos públicos, sobre el fallecimiento de Roberto Arlt, ocurrido el día anterior.

La Vanguardia, el diario socialista, tras titular «Dejó de existir Roberto Arlt», califica de destacada su trayectoria literaria y cita sus obras, entre las que destaca la importancia de las Aguafuertes porteñas.

La Prensa, diario conservador, dio la noticia de manera aún más breve y en un tono formal y escueto: «Fallecimiento del señor Roberto Arlt». En el texto, cuya estructura recuerda las biografías de los diccionarios, se hace referencia a sus obras literarias.

Roberto Arlt, por Jaime NietoRoberto Arlt, por Jaime NietoRoberto Arlt, por Jaime NietoRoberto Arlt, por Jaime Nieto

La Nación, periódico de igual tendencia, ilustra la nota con una foto de Arlt en su juventud. Su título es «Don Roberto Arlt. Falleció ayer en esta capital». Este texto, al menos, pone de relieve el aire renovador que trajo El juguete rabioso en 1927 [sic por 1926]. Elogia sus condiciones de narrador, de dramaturgo y de periodista.


Subir

En el momento de su muerte, Arlt trabajaba en El Mundo: desde el 14 de agosto de 1928 publicó diariamente sus populares Aguafuertes. La nota de este diario: «Falleció ayer nuestro compañero Roberto Arlt» es más emotiva, pues refleja la idea de pertenencia y de compañerismo: «es algo nuestro lo que perdemos». Se destaca la capacidad de trabajo de Arlt, escribió Los siete locos en la redacción del diario, aprovechando ratos libres; de esta novela se dice que introduce a sus personajes en las «zonas profundas de la conciencia».

En la misma edición se publica su última Aguafuerte, «El paisaje en las nubes», con la advertencia de que «debe leerse con una emoción particular, pues representa la última expresión de un espíritu excepcional, en quien todos veíamos un hermano evidente».

Conrado Nalé Roxlo y Roberto Arlt. Imagen cedida por www.literatura.org«Es la historia de un escritor neoyorquino autor del best-seller del año, un hijo de inmigrantes (como Arlt) que conduce un taxi y escribe cuando podía (también como Arlt) y sufre el escarnio de los críticos (una vez más como Arlt)», según escribe Ángel Del Ré. La conclusión es que, al menos en julio de 1942, sus contemporáneos no tuvieron conciencia de quién era Arlt y qué representaba en la narrativa argentina.

El denominador común de la prensa fue la poca importancia que se dio a su muerte, dando a entender que, sin duda, Arlt no dejaba de ser un meritorio periodista y, en el mejor de los casos, un literato de segundo orden.
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ritli
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Registrado: 16 Jul 2006
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MensajePublicado: Dom Nov 05, 2006 20:58    Asunto: Responder citando

Por si alguien quiere consultar la fuente:

http://cvc.cervantes.es/ACTCULT/arlt/vigencia/gnutzmann.htm
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Lun Nov 06, 2006 01:25    Asunto: Responder citando

¡Gracias, Ritli, por la fuente aportada! Pero aclaremos que no me estoy basando en ella para este relato. Las fuentes que estoy utilizando ya las cité.

Tardísimo, perdón, pero aquí hay más sobre Arlt. Wink

En 1924 nació la revista Martín Fierro y reunió a las figuras más importantes del grupo de Florida. Pero por otro lado, otro grupo literario, el de Boedo, se centraba en la revista Claridad. Cuando Arlt se iniciaba como novelista, los dos grupos habían dejado de actuar. Boedo y Florida estuvieron determinados por fechas clave como la revolución bolchevique de 1917 y la dictadura militar de Uriburu en 1930.

Los años de Marinetti y el dadaísmo, el surrealismo y todos los demás ismos estuvieron en este período donde se desarrolló la generación del 22. Después de la Primera Guerra Mundial, el país se vio favorecido por el progreso industrial. Mientras tanto los de Florida participaban en las revistas: Inicial (1923), Martín Fierro (1924), Prisma (1921), y Proa (1924), y los de Boedo lo hacían en: Los pensadores (1922), Dínamo (1923), Claridad (1926), Izquierda (1928) y Extrema izquierda (1928).

La generación del 22 rechazó el modernismo y el posmodernismo, intentando resaltar la metáfora desde lo teórico, Marx y Engenls aportaban desde el socialismo científico un nuevo espacio para la reflexión, además de las teorías de Saint-Simon, Fourier, Proudhom y la Revolución Rusa, mientras que los de Boedo se convirtieron en apologistas. De esta forma, nació una supuesta polémica que culminó con una gran producción literaria.

Uno de los más fanáticos boedistas, Leónidas Barletta, escribió en 1967 Boedo y Florida, una versión distinta, en donde cuenta cosas que no se concocían sobre el tema, e incluye un poema de Borges de 1926, titulado Rusia. Sobre el tema, escribe Barletta:

La revolución que dio nacimiento a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas repercutió hondamente en ambos bandos y la emancipación de la clase obrera fue saludada con alborozo por quienes encabezaban esos movimientos literarios y artísticos.

Uno de los directores de “Proa”, Jorge Luis Borges, firmante del manifiesto martinfierrista que proclama su fe en nuestra fonética, en nuestra visión, en nuestros modales…” publica entonces el poema que trascribimos. Obsérvese la exultante metáfora para saludar el advenimiento de la revolución bolchevique: “El cuerno salvaje de un arco iris, clamaremos su gesta”. Asimismo, la revista “Sur”, en 1959, saluda a la revolución cubana y a Fidel Castro y en un par de números posteriores, en hoja suelta, se aclaraba la posición de la revista, frente al rumbo que tomaba la política cubana.


Estos movimientos literarios en pugna se convirtieron en la base de otros hechos de la literatura nacional. Con un criterio muy simplista, el director de Martín Fierro, en ese momento, dividió a la nueva intelectualidad argentina en dos partes definidas y rotuladas. Una parte tiene su público en Martín Fierro y Proa, que es la de Florida. La otra, tiene el público en Los pensadores, que es el grupo de Boedo. En abril de 1966 en un artículo titulado Gente de Boedo escribió:

La disputa Boedo-Florida tuvo algunos beneficios: apasionó a la ciudad, y la gente que apenas leía los suplementos dominicales empezó a leer, y descubrió que el país no solo tenía vacas, trigo, petróleo, sino también productores de cultura que no había por qué racionar solamente los domingos porque alcanzaban para cubrir las necesidades intelectuales de los siete días de la semana.

Pero volviendo a Arlt, su individualismo anárquico lo apartó tanto de los floridistas como de los boedistas, ya que sintió a los dos grupos como movimientos de moda y no veía que existieran en ellos una cultura nacional. También denunció la influencia de determinados países en nuestra cultura y determinó tres grupos de escritores:

“ESPAÑOLIZANTES: Banchs, Capdevilla, Bernárdez, Borges.
AFRANCESADOS: Lugones, Obligado, Güiraldes, Iturburu, Nalé Roxlo, Lascano Tegui, Mallea, Mariani.
RUSÓFILOS: Castelnuovo, Eichelbaum, “yo”, Barletta, Eandi, Enrique González Tuñón, y todos los boedistas.


En varias ocasiones Arlt expresó que gustaba de autores como Horacio Quiroga, las novelas de Enrique Larreta, algunas poesías de Leopoldo Lugones y la crítica de Ricardo Rojas, pero jamás dijo que eran autores de su preferencia.

En otra oportunidad aventuró sobre las obras que pasarían a la historia, estas son: Cuentos para una inglesa desesperada, de Eduardo Mallea; Tinieblas, de Elías Castelnuovo; Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes; La gloria de Don Ramiro, de Enrique Larreta, y, por supuesto, El juguete rabioso. En ese momento, Arlt consideraba que Borges era todavía muy joven como para saber si alguna obra de él sería considerada importante en el futuro.

Arlt visitaba con regularidad la redacción de Los Pensadores, pero no soportaba que se hablara mal de los floridistas, recordemos su fraternal amistad con Güiraldes y con Nalé Roxlo, y daba su opinión: según él, los de Florida eran los vanguardistas, ultraísmo, y los de Boedo eran la izquierda el realismo. Se inicia en la literatura con rechazo hacia los de Boedo, pero finalmente, termina burlándose de los dos grupos. Esto lo publicó en Don Goyo:

No se lo perdono, hermano genio, en Florida y en Boedo. Si usted se pasea por Florida, me comunica con aterrador lujo de detalles las razones de por qué Dostoievski era un degenerado y Tolstoi un reblandecido; si usted democratiza Boedo, me dice pestes de ese “burgués” de Flaubert, y de ese aristócrata de D’Annunzio…

… si usted está etiquetado en Florida me habla de las grandes ventajas de bañarse en el verano y de tomar la comunión día por medio; y si es de Boedo, de la eficacia psicológica de vivir en un conventillo y de ser amigo de los más conspicuos haraposos.

Luego usted me habla de su libro, y como usted es de Florida me muestra las cartas que le mandó Valerý Larbaud y Ramoncito, porque aunque usted sea un tío con más barbas que un turco, considera de buen gusto decir con voz atiplada: ¡Ay!, ¡qué travieso Ramoncito! ¡Qué pícaro! Si no parece cristiano por lo bueno…

A la inversa, si usted pulula Boedo, me comunica el asombro y admiración que causó su obra revolucionaria en España, Bulgaria y Escandinavia, y me muestra las cartas de un terrorista barbudo, y las felicitaciones que le ha mandado el centro de panaderos checoslovacos.


Arlt no solo muestra su desdén por ambos grupos, sino que, irónicamente, participa en los dos…

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