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Publicado: Jue Jun 28, 2012 10:22Asunto:
Presentación de Bicentenaria argentina, una nueva especie de dinosaurio carnívoro
Investigadores argentinos del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN), dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), anunciaron el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio carnívoro. Bicentenaria argentina, según fue denominado, no es un dinosaurio más: es muy probable que sea el primer representante que se encuentra de un linaje nuevo dentro de la familia de los celurosaurios, aquellos dinosaurios que eventualmente darían origen a las aves.
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Publicado: Jue Jul 12, 2012 09:21Asunto:
Descubren nueva evidencia sobre los hábitos gregarios de los dinosaurios
Desde hace algún tiempo, los paleontólogos saben que al menos algunas especies de dinosaurios vivían en manadas. Sin embargo, la evidencia en el registro fósil que sustenta esta idea es aún limitada. Un nuevo estudio científico describe una asociación de individuos de rebaquisáuridos, un grupo de dinosaurios saurópodos que vivió entre 130 y 86 millones de años atrás.
Hace millones de años atrás algunas especies de dinosaurios desarrollaron como estrategia de supervivencia la vida social en grupos. Como ocurre con muchos animales actuales, este comportamiento es una manera de asegurar el futuro de las generaciones venideras, ya sea para la defensa ante depredadores, como estrategia de caza o búsqueda de recursos. En este caso, los paleontólogos creen que esta asociación podría deberse a la necesidad de obtener un recurso común, como por ejemplo, alimento o agua.
¿Cómo es posible inferir este tipo de hábitos a partir del registro fósil? El Dr. José Luis Carballido, del Museo Egidio Feruglio, especialista en saurópodos y uno de los autores de la nueva investigación, comenta que la mayor parte de la evidencia proviene de dos fuentes. "Por un lado, se encuentran las huellas dejadas por los animales y preservadas en el suelo a lo largo de millones de años. Por el otro, y en menor medida, se hallan asociaciones de huesos de individuos de una determinada especie en un mismo sitio geológico. Estas asociaciones, ya sean de adultos y juveniles o únicamente individuos juveniles, constituyen una fuerte prueba sobre el comportamiento social".
En el estudio, liderado por el Dr. Leonardo Salgado del Museo de Geología y Paleontología (Neuquén), se reconoció que distintos restos óseos de dos individuos juveniles de similar tamaño y un adulto, pertenecen a una misma especie. "Por eso, este sito se ha interpretado como una asociación de individuos que formaban parte de un grupo los cuales habrían muerto prácticamente en forma simultánea", agrega Carballido.
Radiografía de los Rebaquisauridos
La familia Rebbachisauridae habitó parte de lo que hoy se conoce como América del Sur, Europa y África. Entre los saurópodos, los rebaquisáuridos se caracterizan por su tamaño medio (unos 15 m de largo), y presencia de dientes facetados en el lado interno y externo.
Estas características, junto con una serie de adaptaciones craneanas, indicarían una alimentación de pastoreo bajo. Por lo tanto se cree que estos animales estaban especialmente adaptados para la vida en lugares abiertos y con vegetación baja.
Conociendo a los más jóvenes
Pero este trabajo no sólo permitió comprender mejor el comportamiento de los rebaquisáuridos, sino que además proporcionó gran cantidad de información sobre la anatomía y evolución de estos animales. En particular, el hallazgo de especímenes juveniles permitirá sin dudas mejorar el conocimiento sobre los cambios ontogenéticos de estos animales, es decir, los cambios morfológicos en el transcurso de la vida del animal. Hasta la publicación del estudio, no se habían reportado ejemplares juveniles para ningún otro rebaquisáurido.
El descubrimiento se hizo en el año 2009 en el centro de la Provincia de Neuquén. Pero los fósiles debieron ser extraídos en sucesivas campañas realizadas entre el 2009 y el 2011. La investigación fue dirigida por el Dr. Leonardo Salgado (Museo de Geología y Paleontología-CONICET), en colaboración con el geólogo Alberto Garrido (Museo Olsacher de Zapala) y los Dres. José Canudo (Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón- Universidad de Zaragoza) y José Luis Carballido (MEF-CONICET). El trabajo fue publicado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology.
fuente: Museo Paleontológico Egidio Feruglio (Trelew, Argentina)
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Publicado: Vie Ago 03, 2012 09:07Asunto:
Nuevas especies de roedores en la pradera más antigua de la Tierra
El análisis de dientes fosilizados indica que los Andes chilenos ya tenían pastizales antes de que aparecieran en otras partes del mundo.
Un equipo paleontológico que incluye a científicos del Museo Americano de Historia Natural, la Universidad de California en Santa Bárbara y la Universidad Case Western Reserve ha descubierto dos especies de roedores que vivieron hace 32,5 millones de años en América del Sur, una de ellas la chinchilla más antigua que se conoce. El hallazgo también parece indicar el lugar en el que aparecieron los primeros pastizales del mundo.
Las dos nuevas especies vivían cerca de una cadena de volcanes en lo que ahora son las empinadas laderas del valle del río Tinguiririca, en los Andes chilenos. A través del estudio de los dientes de la antigua chinchilla los científicos dedujeron que estos animales vivían en un ambiente abierto y seco 15 millones de años antes de que los pastizales surgieran en otras partes del mundo.
«El fósil de la nueva chinchilla ofrece nuevas evidencias importantes de que los primeros roedores, como otros mamíferos de América del Sur, desarrollaron maneras de hacer frente a una dieta abrasiva (en la que el alimento necesita más tiempo para ser procesado en la boca) mucho antes de que grupos de caballos, ovejas y otros mamíferos en otros continentes «inventaran» la forma de hacer que sus dientes se desgastaran muy poco a poco mientras comían pastos duros», dice John Flynn, del Museo Americano de Historia Natural y coautor del artículo.
Las nuevas especies son el Andemys termasi (ratón de los Andes) y el Eoviscaccia frassinettii, y han resultado ser los segundos roedores más antiguos descubiertos en América del Sur. El más antiguo fue hallado recientemente en Perú y tiene 41 millones de años.
Las nuevas especies se distinguen por sus dientes. Mientras que los antiguos roedores de Perú tenían muelas con una corona que se extiende solo a la línea de las encías, la chinchilla chilena tiene coronas altas que se extendían por debajo de las encías, lo que le permitía comer alimentos ásperos como la hierba. Ese patrón dental, que aparece en muchos otros herbívoros de América del Sur, se llama hipsodoncia, la cualidad de tener los dientes de copa alta, un rasgo que surgió en múltiples tipos de animales, como caballos, cabras y vacas. La hipsodoncia se interpreta generalmente como una adaptación que surgió en respuesta a la propagación de los entornos verdes.
En balsas de residuos
La edad de los fósiles indica a los investigadores que el valle del río Tinguiririca era una llanura cubierta de hierba en el momento en el que fue enterrada por una erupción volcánica. Esto significa que los Andes chilenos tenían esos paisajes llanos unos 15 millones de años antes de que estos ecosistemas aparecieran en otros continentes.
Eoviscaccia frassinettii, que se relaciona con la chinchilla moderna, y, Andemys termasi, relacionado con un grupo menos conocido que incluye los agutíes, pertenecen a lo que originalmente fue un grupo de roedores exclusivos de América del Sur llamados caviomorfos. Esta familia incluye al puercoespín del Nuevo Mundo, el conejillo de indias, y muchos otros.
Los científicos creen que los antepasados de estos animales llegaron a América del Sur desde África en balsas de residuos. Una vez allí, los caviomorfos se diversificaron en algunas de las especies únicas que vemos hoy.
La investigación aparece publicada esta semana en American Museum Novitates, una revista científica del Museo Americano de Historia Natural.
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Publicado: Vie Ago 17, 2012 10:22Asunto:
MUSEO EGIDIO FERUGLIO
Chubut, cuna de los cipreses más primitivos del mundo
Investigadores del CONICET descubrieron un tesoro paleobotánico: registros fósiles en perfecto estado de conservación de miles de árboles que habitaron durante el Jurásico
Vivieron hace unos 170 millones de años. Fueron descubiertos una década atrás, descriptos en 2008, y todavía hoy son noticia. Se trata de los fósiles del familiar más antiguo de los cipreses, encontrados en un yacimiento en Cerro Bayo, cerca de la localidad chubutense de Gastre. Su hallazgo sorprendió a la comunidad científica paleobotánica -estudiosos de los vegetales del pasado- por su magnífico estado de conservación.
Cuando se topó con este descubrimiento, el equipo de científicos del Museo Paleontológico “Egidio Feruglio” (MEF) en Trelew, Chubut, estaba en realidad buscando restos de dinosaurios. Por eso, los fósiles quedaron guardados en la institución hasta que el investigador del CONICET Ignacio Escapa los tomó como objeto de estudio.
“Las plantas fósiles estuvieron archivadas desde su hallazgo, alrededor del año 2000, hasta que comencé el análisis para mi doctorado. Y ahí se descubrió que era un nuevo género de la familia Cupresaceae”, explica Escapa en referencia a las hojas y conos (piñas) fosilizados a los que bautizaron Austrohamia.
“Muchas características nos aseguraban que se trataba de una conífera, como son las araucarias o pinos, y particularmente una cupresácea, como los cipreses, pero otras tantas nos mostraban que el hallazgo no coincidía con ningún género conocido, por eso definimos uno nuevo”, relata Escapa. El nombre completo de la especie es Austrohamia minuta, debido al minúsculo tamaño de los conos encontrados, que miden apenas 2 milímetros y de los que aparecieron ejemplares masculinos, que contienen polen, y femeninos, con semillas.
El equipo de investigadores realizó varias campañas y recopiló fragmentos de casi mil especímenes. El buen estado de conservación le permitió a los científicos hacer una reconstrucción muy completa de aquel árbol que vivió en la Patagonia durante el período Jurásico, cuando reinaron los dinosaurios, entre 200 millones y 145 millones de años atrás.
Tras un detallado estudio filogenético cladístico, esto es, de las relaciones evolutivas entre organismos, el género fue descripto y publicado como novedad en 2008, y rápidamente aceptado por el mundo científico. También allí quedó determinado que Austrohamia minuta es el linaje más primitivo de la familia, es decir, la forma más ancestral, capaz de aportar muchas pistas en cuanto a los cambios morfológicos que han experimentado las especies asociadas.
Pero la verdadera confirmación para los científicos argentinos fue en febrero pasado, cuando Gar Rothwell, profesor de la Universidad de Ohio, EEUU, y referente mundial en la temática, publicó una revisión del primer registro que existe de cada familia de coníferas, entre las que se encuentran las cupresáceas. Allí, citó a los restos de Austrohamia minuta hallados en la Patagonia nada menos que como el antecedente más antiguo de cipreses que existe en todo el mundo.
Asimismo, en otro estudio reciente se demostró la presencia de Austrohamia en el Jurásico de China, lo cual indica que el género se encontraba distribuido en ambos hemisferios durante gran parte de la llamada era de los dinosaurios.
La pista de los troncos petrificados
Desde el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Josefina Bodnar, bióloga y becaria del CONICET, colabora con Escapa en el estudio de otro descubrimiento en el mismo paleobosque: troncos petrificados que probablemente correspondan a Austrohamia minuta.
En marzo de este año, los investigadores encontraron troncos de dos tipos: algunos caídos, de hasta un metro de longitud; y otros cuyo hallazgo es más raro, puesto que están parados, aunque sólo conservan la base y raíces, como si estuvieran cortados al ras del suelo. En todos los casos, el diámetro ronda los 40-70 centímetros.
“Por sus características sabemos que se trataba de una conífera. Ahora las láminas de corte se están analizando en microscopio óptico y electrónico”, cuenta Bodnar, y explica que, por lo que se infiere, los árboles llegaron a medir unos 20 metros.
En cuanto a la edad de los fósiles, la especialista señala que “se está ajustando, pero sabemos que son contemporáneos a los restos hallados por los investigadores del MEF”. “Al ser tan porosa, la madera se rellena con minerales, pero no se convierte en piedra del todo porque algo de materia orgánica queda, por eso decimos que se petrificaron”, señala Bodnar, y precisa que “se sospecha que una lluvia de cenizas volcánicas cubrió este bosque, y fue lo que permitió su preservación”.
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Publicado: Mie Sep 05, 2012 10:00Asunto:
MUSEO EGIDIO FERUGLIO
PORTAL AL JURÁSICO
VIAJA AL JURÁSICO... sin moverte de tu casa. Nuestro "Portal al Jurásico Patagónico" te muestra dinosaurios y otras formas de vida fascinantes que poblaron este rincón del mundo hace millones de años. Abierto las 24 horas.
www.mef.org.ar/jurasico/
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Publicado: Jue Sep 27, 2012 10:29Asunto:
Hallan fósiles que confirman la separación de la Patagonia de América
Un equipo de investigadores concretó un importante hallazgo paleontológico en las tierras rionegrinas de Sierra Grande. Se trata de restos fósiles de arqueociátidos que se hallaban en bloques calcáreos de la formación El Jagüelito. El descubrimiento es uno de los más importantes de la década porque confirma que hace 500 millones de años la Patagonia se encontraba a miles de kilómetros de América y cercana a la Antártida oriental.
Los arqueociátidos hallados por el geólogo Pablo González en Río Negro fueron animales pequeños, de varios centímetros, y que poseían forma cónica o cilindro-cónica. El descubrimiento “permite confirmar que la Patagonia, hace unos 500 millones de años se encontraba a miles de kilómetros de América y cercana a la Antártida oriental”, explicaron expertos a Argentina Investiga.
En 1984, durante el 9º Congreso Geológico Argentino que se realizó en Bariloche, el reconocido geólogo argentino Víctor Ramos propuso -basado en unas pocas evidencias- la idea de que la Patagonia había sido un terreno separado del resto de América del Sur y que colisionó con el continente hace unos 300 millones de años. Esta idea generó una gran polémica en la comunidad científica argentina que durante más de 20 años discutió el tema sin llegar a acuerdo alguno.
El reciente hallazgo paleontológico del investigador del Conicet Pablo González es uno de los más importantes de la década y permite confirmar que la Patagonia, hace unos 500 millones de años se encontraba a miles de kilómetros de América y cercana a la Antártida oriental.
Los arqueociátidos hallados en las proximidades de Sierra Grande son organismos fósiles que presentaban una morfología similar a la de las esponjas actuales y formaban extensos arrecifes durante el lapso que va entre los 570 y los 540 millones de años antes del presente. Estos fósiles son los primeros con esas características en América del Sur y son similares a los hallados por otros investigadores en los Montes Transantárticos, una cadena de montañas que divide a la Antártida en una porción occidental y otra oriental con historias geológicas muy diferentes.
Las afinidades entre los arqueociátidos de Sierra Grande y los antárticos permiten no sólo apoyar la hipótesis de la aloctonía de la Patagonia, sino también establecer la posición en la que se encontraba, esto es, separada del resto de América del Sur, a miles de km de su posición actual y adyacente a la Antártida oriental.
Los fósiles fueron encontrados en el curso del río Salado, al norte de Sierra Grande. Los restos de arqueociátidos tienen afinidad con la provincia Paleobiogeográfica Antártica - Australiana y permiten establecer una estrecha correlación entre el Macizo Nordpatagónico Oriental y el orógeno Ross - Delameryan del borde sur de Gondwana, supercontinente que incluía entre otros bloques a África, Australia, América del Sur y la India. “La zona de sutura, o sea el lugar donde está la unión entre América del Sur y la Patagonia sería la dorsal de Huincul”, se precisó. El descubrimiento se produjo tras varios años de investigación y exploración in situ, en 2011.
Los trabajos originales sobre el hallazgo del geólogo Pablo González fueron publicados este año en las revistas especializadas “Geological Acta” y “Geological Journal”.
Paulina Andrés
Área de Comunicación
Universidad Nacional de Río Negro
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Publicado: Mie Oct 17, 2012 23:07Asunto:
La Patagonia no siempre formó parte de lo que hoy es la Argentina.
En realidad, hasta hace unos 300 millones de años, en que colisionó con la parte sur de nuestro continente, había estado unida a la Antártida. En 1984, Víctor Ramos, profesor de Exactas, fue uno de los primeros en dar una explicación de ese origen exótico de la Patagonia. Ahora, nuevos hallazgos vienen a confirmar la hipótesis. Por Susana Gallardo.
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Publicado: Vie Oct 26, 2012 09:30Asunto:
Presentaron a "Alnashetri cerropoliciensis”, un dinosaurio de 95 millones de años
El paleontólogo Sebastián Apesteguía presentó a “Alnashetri cerropoliciensis”, un animal carnívoro con pico y plumas que vivió hace 95 millones de años y fue hallado en el yacimiento La Buitrera.
por Celia Carbajal
El ejemplar, del cual se hallaron huesos como para armar una pata completa, medía unos 50 centímetros de longitud y unos 20 de altura y es el más antiguo de los alvarezsáuridos conocidos, un particular grupo de dinosaurios carnívoros emparentados con las aves del que hasta ahora se contaba con animales de 25 millones de años.
“Es importante porque algunas características muestran que la forma básica de estos animales ya estaba 25 millones de años antes, y además que esos bichos estaban en Argentina, no vinieron de otro lado porque en ese momento la región estaba aislada del hemisferio norte”, por lo cual se pueden hallar ejemplares de mayor antigüedad aún, dijo Apesteguía a Télam.
El hallazgo fue realizado por el equipo de exploración de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, en la Universidad Maimónides, y el estadounidense Field Museum de Chicago, con el liderazgo de Apesteguía, investigador adjunto del Conicet, y el paleontólogo danés residente en Chicago Peter Makovicky; Federico Gianechini se sumó posteriormente al estudio del ejemplar.
El nombre Alnashetri proviene del idioma gennaken (o Günün-a-künna), dialecto septentrional de los antiguos pobladores tehuelches de las estepas rionegrinas, y significa exactamente “muslos flacos”.
“Alnashetri” coincidió en la época de los más grandes dinosaurios conocidos, como el carnívoro Gigantosaurus, y apenas un poco antes del herbívoro Argentinosaurus, y su apariencia puede apreciarse a través de la reconstrucción realizada por el técnico Alejandro Navarro y las ilustraciones del paleoartista Jorge González.
Apesteguía contó que por cada mes al año que los investigadores están en el campo y hallan una pieza, pasan cinco años de estudio y descripción para clasificarla en una familia.
Tras el hallazgo de “una pieza chica, se les hace copias en plástico a los huesos originales, para no andar toqueteándolos y devolverlos al museo de la región -en el caso de `Alnashetri`, al de Cipolletti-; luego se estudia y compara, se describe con las fotos y el material duplicado, y se viaja para ver ejemplares en otros lugares del mundo“.
La zona donde afloran rocas de unos 95 millones de años de antigüedad conocidas como Formación Candeleros ya brindó una larga lista de hallazgos, como reptiles esfenodontes (en 2003), dinosaurios carnívoros (Buitreraptor gonzalezorum, 2005), dinosaurios herbívoros, peces y cocodrilos terrestres (2005), serpientes con patas (2006) y mamíferos (Cronopio dentiacutus, 2011).
La Buitrera es un cañón en medio del desierto, un increíble sitio fosilífero cercano a la localidad rionegrina de Cerro Policía surcado por antiguos ríos que hace millones de años desaguaban hacia el Pacífico, ya que por entonces la Cordillera no existía: la zona apenas comenzaba a tener actividad volcánica y a levantarse de a poco.
“Nosotros buscamos el lugar donde habían hecho en 1922 una expedición Walther Schiller y Santiago Roth, del Museo de La Plata", en una zona actualmente propiedad de Raúl Avelás, un criancero de la zona, contó Apesteguía.
En la crónica estaba nombrado el rancho de Avila o Los alamitos, pero el lugar había cambiado de dueño varias veces y por entonces, en 1999, se llamaba El manzano.
Los exploradores, relató Apesteguía, fueron recibidos “por una señora, Filomena Avila, que ahora tiene 103 años, y nos dijo que no sabían nada de que hubieran huesos por la zona, así que seguimos explorando, buscando el permiso de los dueños de los campos para entrar”.
“Como volvíamos periódicamente por El Manzano, nos llamaron y nos dijeron que sí sabían: `Mamá fue guía de la expedición en 1922`”, siendo una niña, dijeron los hijos de la mujer", agregó.
“Lo que pasa es que había mucho contrabando de fósiles para coleccionistas del Exterior, y ellos no querían que se llevaran las cosas y se perdieran, haciendo un vaciado de la historia del país”, dijo Apesteguía acerca de los lugareños que se habían constituido en guardianes de un tesoro.
La mujer les dijo entonces cómo llegar y tres o cuatro días después dieron con el sitio gracias a un peón: “Don Parodi, de 76 años, que nos llevó al lugar preciso, lleno de huesos, y metió una mano en la arena y encontró un diente de cocodrilo antiguo”, relató Apesteguía, quien ya prepara la próxima expedición.
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Publicado: Vie Nov 16, 2012 13:55Asunto:
MACN-CONICET
Austroraptor: el nuevo dinosaurio del Museo Argentino de Ciencias Naturales
Es una especie carnívora que vivió en la Patagonia hace 70 millones de años, mide 5 metros y fue uno de los más grandes de su linaje. Es la primera vez que se expone un ejemplar en Buenos Aires
A partir del 15 de noviembre los visitantes de la Sala de Paleontología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN-CONICET) pueden ver, por primera vez en Buenos Aires, un ejemplar del Austroraptor cabazai, un dinosaurio de 70 millones de años descubierto en Río Negro en 2002.
Durante el acto de presentación, Pablo Tubaro, director del MACN, destacó que “la investigación, las colecciones y las exhibiciones son los grandes pilares de la vida del museo”. En este contexto, destacó que “esta pieza es un agregado importante al zoológico de criaturas que tenemos en la sala de Paleontología, es un ejemplar interesante de un tamaño considerable que representa una etapa primordial de la evolución de los dinosaurios”.
El Austroraptor fue un carnívoro de aproximadamente 5 metros de largo, que se caracterizó por su cráneo bajo y largo, sus numerosos dientes cónicos y filosos, y sus brazos cortos. Es uno de los gigantes dentro de la familia de los Unenlaginos, que incluye al conocido Velociraptor de Mongolia.
“Es uno de los ‘raptores’ más grande del mundo. Esto aporta un dato novedoso: en la Patagonia los dinosaurios de este linaje habían evolucionado hasta alcanzar un gran tamaño, mientras que en Norteamérica los raptores eran más pequeños”, señaló Fernando Novas, paleontólogo e investigador del CONICET en el MACN.
Este dinosaurio patagónico fue descubierto en 2002 por Novas en el Bajo de Santa Rosa, Río Negro, durante una campaña conjunta con el Museo de Ciencias Naturales de la Municipalidad de Lamarque de la misma provincia. Actualmente los fósiles originales y la primera reproducción del Austroraptor pertenecen a la colección de este museo.
Marcelo Isasi, uno de los encargados del modelado y montaje del Austroraptor, explicó que “todo el trabajo necesario para que un dinosaurio esté montado en la exhibición de un museo empieza con su extracción en el campo”. En el 2008, después de seis años de trabajo, Novas y su grupo de colaboradores presentaron en el MACN a este carnívoro patagónico.
Desde el momento en que el equipo de paleontólogos y técnicos hallan los fósiles hasta que este se encuentra en exposición hay una serie de cuidadosos procedimientos que deben seguir los especialistas para preservar los fósiles. “Estuvimos veinticinco días para poder sacar los huesos del Austroraptor de la roca”, recordó Isasi.
“Exponer estos ejemplares en nuestros museos es parte del ciclo de transmitir a la sociedad los logros de un proyecto de investigación. Luego de diez años de trabajo, ahora está cerrado ese proceso”, agregó Novas.
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Publicado: Mie Nov 21, 2012 14:41Asunto: Necrolestes patagonensis
DEVELAN UNA INCOGNITA DE LOS HERMANOS AMEGHINO
Una duda de 120 años
Los Ameghino descubrieron en 1891 un mamífero fósil que nunca supieron qué era. Ahora se determinó que pertenece a un grupo que sobrevivió a la extinción de los dinosaurios.
Un equipo de investigadores argentinos y estadounidenses descubrió que Necrolestes patagonensis, un raro mamífero fósil descubierto por los científicos Carlos y Florentino Ameghino en 1891 en la provincia de Santa Cruz y que se había convertido en un enigma paleontológico, vivió en la Patagonia en el período Mioceno –a mediados de la Era Terciaria– hace unos 20 millones de años. “Con esta investigación se comprobó que el Necrolestes perduró en el mundo unos 45 millones de años más de lo que se había creído hasta el momento. Esta especie pertenece a los Meridiolestida, un grupo poco conocido que sobrevivió a la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años”, explicó a Página/12 Sebastián Apesteguía, investigador del Conicet en la Fundación Félix Azara (Universidad de Maimónides).
Florentino Ameghino publicó hace 121 años un estudio en el que consideró al Necrolestes como una rareza: el único placentario fósil del grupo de los Insectivora conocido para Sudamérica (grupo al que pertenecen los topos). Con el paso de las décadas y las expediciones, más material fue descubierto y la clasificación de Necrolestes, conocido como “ladrón de tumbas”, fue cambiando. Aunque los primeros estudios lo caracterizaban como un placentario –aquellos en los que el embrión se desarrolla dentro del útero materno durante largo tiempo y no existe en ellos bolsa marsupial–, ante la comprensión de que Sudamérica durante el Terciario había sido una gran isla donde abundaban marsupiales, estudios posteriores comenzaron a considerarlo un extraño marsupial, aquellos mamíferos que transportan a sus crías en una bolsa situada en el abdomen.
“Necrolestes presenta una anatomía difícil de comparar con otros mamíferos: un cráneo recurvado hacia arriba, cuerpo robusto y corto y grandes garras para excavar, porque vivía enterrado”, explicó Apesteguía. Los investigadores sostienen que la gran capacidad de los Necrolestes para crear madrigueras fue lo que les permitió sobrevivir 45 millones de años más que sus parientes. “No existe ningún otro mamífero en el Terciario de América del Sur que se acerque a su capacidad para excavar túneles y vivir en el suelo”, afirmó John Wible, investigador del Carnegie Museum, Pittsburh. “Necrolestes es uno de esos animales que en los libros de texto aparecen con una imagen y una nota que dice ‘no sabemos lo que es’”.
En 2001, Guillermo Rougier, paleontólogo argentino que trabaja en la Universidad de Louisville, Estados Unidos, observó que el oído de Necrolestes no se parecía en nada a ninguno de los mamíferos modernos (terios), ni marsupiales ni placentarios. Entonces, consideró la posibilidad de que se tratara de un sobreviviente de uno de los linajes de mamíferos antiguos, aquellos que habitaron este continente durante la época de los dinosaurios y antes de la llegada de los terios. Para los investigadores, había que estudiar todo el material disponible. Por este motivo, Rougier pidió en préstamo todo el material de Necrolestes que se había obtenido y estudió en detalle las estructuras anatómicas del oído y la caja cerebral. Esto tomó años de trabajo, pero finalmente el material quedó en condiciones de ser comparado con otros mamíferos antiguos publicados recientemente, especialmente aquellos de Argentina, como el mismo Cronopio, del grupo de los driolestoideos, descubierto el año pasado por Rougier y Apesteguía. Al grupo de trabajo se sumaron Wible, y al australiano Robin Beck, de la Universidad de New South Wales, Sydney.
“A raíz del primer cráneo completo que pertenecía a una familia de mamíferos de 90 millones de años y que lleva el nombre de Cronopio realizamos una comparación con Necrolestes. El resultado del análisis de sus relaciones de parentesco fue sorprendente, ya que Necrolestes no sólo demostró ser un driolestoideo, sino el más cercano a Cronopio. De un modo que Ameghino no podía sospechar, Necrolestes resultó no ser ni un marsupial ni un placentario, sino un driolestoideo, una reliquia de un linaje que se había extinguido más de 40 millones antes”, expresó Apesteguía.