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Diego Cristián Silvano



 
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Diego Silvano
Miembro Principiante
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Registrado: 30 Nov 2012
Mensajes: 2

MensajePublicado: Dom Dic 09, 2012 14:10    Asunto: Diego Cristián Silvano Responder citando

Estimados amigos y amigas.
Mi nombre es Diego Cristián Silvano. Nací el 15 de octubre de 1974 en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina.
Mi madre me inculcó la poesía desde niño, y esta se convirtió en una costumbre primero, y en una necesidad después.
Me hacen feliz el trato formal, y las relaciones diplomáticas (dicen que es por mi signo, jajaja, puede ser). Me gusta la bohemia y todos esos valores e ideales que nos conducen hacia un pleno desarrollo y a la excelencia humana. Desde niño sueño con transformar el mundo en algo mejor, y me he dado cuenta de que la poesía es mi posibilidad más sincera y cercana. Ojalá ese deseo esté reflejado en mi humilde obra.
Transcribo algunos trabajos de estos últimos meses.

Saludos sinceros.
Diego Cristián Silvano




Desolación

Desolación, te conozco,
he gustado tu aguijón.
Te invito en esta canción
rememorar las reyertas,
reír de las hojas muertas
sin buscar explicación.
Lo que fue en otra ocasión
en nuestra calle desierta
hoy tan solo nos despierta
nostalgia y devoción.

Siéntate, Desolación,
te compondré y serás bella
porque en las tardes aquellas
me enseñaste la pasión,
lo hondo del corazón,
y con indeleble huella
a valorar la epopeya
que renueva la visión
y hace real la ilusión
bajando del cielo estrellas.

Por lo cual, si hoy eres pobre,
yo mismo te he de poblar
y te enseñaré a rimar
tus lejanías salobres,
cambiaré en oro tu cobre
y viuda ya no estarás
ni en proverbio volverás
a la mente de los hombres,
tendrás un nuevo renombre
y bendecida estarás.

Desolación, yo te salvo,
pues mes has sido dignidad,
verdadera majestad,
cuando millones en vano,
se soltaron de tu mano
en pos de la vanidad,
cayendo en mediocridad
vitoreando algún fulano,
pero yo beso tu mano
por mostrarme la Verdad.

DCS




23 Sonetos sobre la Muerte

La muerte prematura (1/23)

No es que no sepamos admitir la muerte,
si lloramos los infantes y los niños,
es porque la cuota de nuestro cariño
siempre tendrá entre ellos mayor suerte.

Poner frente a frente muerte e inocencia,
es la labor más amarga de los hombres,
el mayor interrogante y el sin nombre
de teólogos, sofistas y otras ciencias.

Es la muerte prematura la bandera
que flamea mas alta entre las injusticias,
y es en vano esperar mil primaveras,

pues ya no han de florecer esas primicias.
Nadie intente ya explicar la mamadera
que cae en desuso y que ya no es delicia.

DCS




La muerte natural (2/23)

Lentamente va ausentándose del cuerpo,
la vida con sus memorias y su estampa,
en la carne el alma apenas acampa,
con deseos de tocar su último puerto.

Ya en su tabernáculo ha peregrinado,
y ha quedado satisfecha de sus días,
ya menospreció toda melancolía,
y es el lecho un sepulcro acolchonado.

En el fondo de los ojos se ve el alma,
en su inquieta certidumbre de agonía,
y en el rostro relajado y en las palmas

esa multitud de años y de días
que han detenido su marcha en esta calma
sin tristeza, sin dolor, sin ironía.

DCS




La muerte y la Patria (3/23)

Dar la vida por esa abstracción que es patria,
glorificando ese valor que es la guerra,
¡cuando en verdad hay cuatro hijos de perra,
buscando eternizar su aristocracia!

Peca de candidez el que es simple y vano,
alimentando una pujanza tan fiera,
que la muerte por su patria es cruel quimera,
y el sacrificio vicario es pa el villano.

La muerte por una patria verdadera
no se narra en los anales de la historia
porque así como hay invierno y primavera

el hierro siempre tendrá pegada escoria,
¡Vaya el hombre y sus romances de novela,
en los que ama inmolarse y morir sin gloria!

DCS




La muerte insensata. (4/23)

Quien se muere por indolencia y desidia,
quien causa estupor jugando con su vida,
quien agota la suerte sin medida,
cual necio que publica su perfidia.

Quien se burla con aire socarrón,
quien se mofa y hace gala con desdén,
quien se caga y escupe en el parabién,
quien así “vive“ en vil contradicción.

La muerte insensata que es consecuencia,
de tentar peligros con gran devoción,
no hablo del suicida de frías tendencias,

hablo del muerto por mera presunción,
a esta muerte, la ciencia de las ciencias,
tiene mil preguntas y ni una explicación.

DCS




La muerte inadvertida. (5/23)

¡Ay de la muerte que pasa inadvertida,
e ignorada en su grave contingencia!
Morir en soledad parece esencia
de ese último instante de la vida.

¡Ay del solo enfrentando la partida,
apenas podrá valerse de su llanto!
Prescindiendo en su último quebranto,
de alguien que al menos de gracias por su vida.

y es que hay más que un modelo homicida
en el vano acontecer de nuestra historia,
en el cual la sociedad se desobliga

mientras se extravía y pierde su memoria,
pero ¡Ay del solo ante tal partida;
el testigo final de nuestra escoria!

DCS




La muerte y la melancolía. (6/23)

Era padre de un hijo fallecido,
muerte que no podía sobrellevar,
y en ese mar comenzó a zozobrar
sin consuelo, atormentado, y aturdido.

Se apago el brillo que había en sus ojos,
y una tarde en el espejo al mirar
vio desmantelado como un muladar
el rostro que anuncia muerte y despojos.

Dolor y melancolía hacían un coro
que en un mes lo terminaron de arrobar,
él buscaba la muerte como un tesoro

y en su ciencia sus días supo acortar.
¿quién diría que la muerte es como el oro
por el cual la vida se puede empeñar?

DCS
A la memoria de D.G.




La invocación

Corre el niño por el patio,
corre inmerso en su aventura,
sabe en esta travesura,
que no hay como detenerlo,
les juro que oírlo y verlo
quita la vana cordura.

Extasiado en su pasión
alza los ojos al cielo,
ordena correr sus velos,
y que desciendan millones
de los ángeles de luz
para oír sus intenciones.

A lo largo y a lo ancho
corre el niño y vocifera
sin una espada siquiera,
pues no conoce el temor
pero hay en su candor
mas poder que en diez mil fieras.

Por los flancos de su patio
convocó a las legiones
ejerciendo en sus funciones
toda esa gran potestad
que lleva con dignidad
quien ama sin condiciones.

Si hubieran visto este niño
preparando esa guerra,
sin arrojar ni una piedra
juraba a Dios y a sí mismo,
luchar en cada espejismo
hasta ver paz en la tierra.

DCS




Un día después

No se apresure la boca a declarar
y sea prudente el de animo impaciente,
calle el que crea ser de labios elocuentes,
y apréstese quien necesite madurar.

Porque hay justicia en el acto de aclarar
ambigüedades y frases importunas
pero siempre ha de exhibir mayor fortuna
quien por amor posterga en su afán de enmendar.

Qué glorioso y bello el manso y el humilde,
refrenando su reclamo ante el soez
no acentúa las deudas poniendo tildes

y supera la vana instrucción del juez.
Nunca hará demanda por mas que lo obligues
llevando a todos al triunfo el día después.

DCS
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