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Geometría elemental para amigos inseparables.



 
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Tiesto
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Registrado: 25 Mar 2010
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MensajePublicado: Sab Mar 30, 2013 01:43    Asunto: Geometría elemental para amigos inseparables. Responder citando

En la primavera del año dos mil dos, recuperé satisfactoriamente los conocimientos de geometría, que debajo del árbol grande de caimito, Cucho y yo habíamos adquirido. Los momentos de descanso nos dejaban en la memoria el sistema axiomático que nos movía a retomar las demostraciones propuestas en la Geometría I de Antonio Paz. El acostumbrado sonido que hacía la cuchara sobre el fondo del caldero nos sometía de nuevo a otra pausa forzada. Durante el almuerzo, Naní nos hablaba de la riqueza de la casa y otras costumbres de “El Nolaco”, que lo hacían dudar del promisorio futuro que la vida, a Cucho le había preparado.
Yo, desnudo de ambición, no hacía otra cosa que la de ir y venir de mi casa a la de Cucho; con una estructura mental invadida por la filosofía y la literatura. Preparando este presente, que es el futuro y al mismo tiempo es el todo y el vacío. Guiado por el profesor José Ramón (maestro de deportes y apreciación musical) que me llevaba por los cursos a improvisar poemas, pero siempre con una visión pragmática me aconsejaba a entrar a la Academia de la Policía. Poco a poco fui huyendo de un futuro que quizás los dioses me habían preparado. El discurso del director Camacho, padre de mi amigo Dauris, me describió como: “Un joven cuyo talento lo perfila como el futuro poeta de este pueblo”, el día que improvisé un poema ‘-cuya ingenuidad era delatada por la rima innecesaria-, para recibir a Silvia del regreso de su licencia médica de más de tres meses.
Con las acciones de la maestra de literatura, haciéndome memorizar todas las reseñas y biografías recopiladas por Fuime Gómez, me alejé totalmente de la escritura y la improvisación. Con las ideas que se organizaban en mi mente, mientras Bony y yo pescábamos en los ríos Ozama y Guanuma, hoy no hubiese encontrado anaqueles para guardar los manuscritos. Sí, así mismo, anaqueles para guardar. Nuca he estado de acuerdo con los dioses que crearon la idea del fin.
Empecé hablando de interrupciones. Ahora me alejo un poco del ordenador y miro hacia afuera. Hay una forma oculta en el rectángulo marrón que despierta mis nociones de área. Pensaba que la vecina se iba a cansar de escuchar un cd que se repetía automáticamente. Me siento apenado con ella. La soledad también la hace delirar y desnudarse frente al espejo; asomarse a la ventana y sonreírle al muchacho que adhiere a sus pezones el silencio de un deseo en la mirada. Hablando otra vez de interrupciones y de geometría, quizá las cosas no han salido como pensé. A penas van nueve horas de apagón y casi veo lo que escribo. Pero a la vecina no se le ha caído el inversor y el cd sigue girando. Buscan la muñeca que Eladio Romeo Santos ha perdido en la ciudad. No creo que el inversor aguante las once horas restantes. Salgo de nuevo a la calle, porque a los mosquitos tampoco les gusta la oscuridad y andan buscando en mi piel una forma de manifestarlo. La vecina me mira con sus acostumbrados instintos de seducción y en el universo riemanniano de mis ojos se expanden las esferas perfectas de sus senos.
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