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Mario Vargas Llosas


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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13826
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Mar Mar 06, 2012 11:24    Asunto: Responder citando

Yo le otorgo más valor como divulgador del pensamiento liberal y crítico de las dictaduras que como escritor.
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leo..poco
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Registrado: 19 Oct 2003
Mensajes: 939
Ubicación: Detrás de la ventana.

MensajePublicado: Dom Dic 16, 2012 17:57    Asunto: Responder citando

Hola,

a ver si con un poco de suerte funciona:






(En la Vista Preliminar ha funcionado...a ver lo que dura) Wink
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leo..poco
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Registrado: 19 Oct 2003
Mensajes: 939
Ubicación: Detrás de la ventana.

MensajePublicado: Mar Dic 25, 2012 05:14    Asunto: Responder citando

LA CIUDADELA DE LOS LIBROS


<<Hace unos veinte años oí a la agente literaria y matriarca de escritores Carmen Balcells hablar de un proyecto fabuloso relacionado con Barcelona y los libros. En los años siguientes siguió hablando de él, mientras lo pulía y redondeaba, a la vez que, utilizando todas las artes y técnicas de que es capaz (y que son poco menos que infinitas), trataba de convencer a las autoridades de la Generalitat de que lo pusieran en marcha.

El proyecto consistía nada menos que en convertir todos los antiguos cuarteles de la Ciudad Condal en Archivos y Bibliotecas de Escritores. Como Barcelona había sido en los años setenta la capital del boom y tierra privilegiada del reencuentro entre los escritores latinoamericanos y españoles, Carmen quería que los primeros archivos y bibliotecas que sentaran sus reales en los excuarteles fueran los de García Márquez, Cortázar, Fuentes, etcétera, y que poco a poco se les añadieran muchos otros, de España, Europa y el mundo entero. En unos años (10, 20 o 50), Barcelona se convertiría en una esplendorosa Ciudad de los Libros donde investigadores, bibliófilos, letra heridos y lectores de los cinco continentes acudirían a consultar, leer e impartir seminarios y cursos sobre todas las literaturas contemporáneas.

Las autoridades catalanas no debieron ser muy receptivas al respecto, porque, con el paso de los años, Carmen Balcells fue refiriéndose cada vez menos al asunto hasta, un buen día, desistir de semejante sueño, por imposible.

Lo que nadie podía prever es que, años después, una idea equivalente, aunque de proporciones menos gigantescas, germinaría de pronto allende los mares, en la capital de México, gracias al empeño de una matriarca mexicana llamada Consuelo Sáizar Guerrero, tan iluminada y tan pragmática como Carmen Balcells (aunque tal vez menos apabullante), y que esta vez el proyecto se haría realidad, convirtiendo a México DF en la sede de la más bella, original y creativa biblioteca del siglo XXI: La Ciudad de los Libros.

Está instalada en una Fábrica de Tabacos que se construyó a fines del siglo XVIII, en un área de 40 mil metros cuadrados, en el centro colonial de la ciudad. Fue también fábrica de armas, cárcel militar, hospital y cuartel. En 1946, José Vasconcelos la convirtió en la Biblioteca Nacional, que dirigió hasta su muerte. Luego, entiendo que hubo un largo paréntesis de inactividad en el desgastado local hasta que en 1987 el arquitecto Abraham Zabludovsky inició su rehabilitación.

La Ciudadela, inmenso y hermoso espacio, consta de patios, jardines y pabellones donde se han reunido las bibliotecas privadas de un puñado de escritores mexicanos —José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis— que suman, juntas, cerca de 350 mil volúmenes.

Cada biblioteca ha sido confiada a un grupo de arquitectos, artistas y decoradores que han reconstruido y ordenado las diferentes colecciones respetando la personalidad —los gustos, las manías, las fantasías y las ocurrencias— de sus antiguos dueños, y, al mismo tiempo, facilitando al máximo la accesibilidad de los libros y la comodidad de los lectores. No exagero si digo que todos estos edificios —muy diferentes uno del otro— son creaciones donde el buen gusto, lo funcional y lo grato de la atmósfera, resultan extraordinariamente estimulantes para el quehacer intelectual. Sé por qué lo digo. Me he pasado la vida leyendo y escribiendo en las bibliotecas de todas las ciudades en las que he vivido y, con la excepción quizás de la antigua British Library —cuando estaba en el Museo Británico, antes de mudarse al mastodonte de St. Pancras— no recuerdo haber sentido tantas ganas de ponerme a trabajar (y hasta quedarme a vivir allí) como en las varias bibliotecas de la Ciudadela mexicana.

Nada más cierto que las bibliotecas retratan a sus dueños. Basta comparar el orden y el equilibrio de los setenta mil volúmenes que reunió el historiador, ensayista y crítico José Luis Martínez, con la atmósfera poética y ecléctica de García Terrés, o el alegre desorden y la curiosidad desenfrenada del agudo cronista de la cultura popular que fue Carlos Monsiváis. A la entrada del pabellón que alberga la biblioteca de este último recibe al visitante una fotografía con los ojos subyugantes de María Félix en la que la diva ha estampado una cariñosa dedicatoria a Monsiváis. El pintor Francisco Toledo ha alfombrado este local con un tapiz lleno de los gatos que aquel criaba y concebido un panel delicado y exótico con los lomos de los libros y una cabeza de pelusas de su viejo dueño, que los contempla con nostalgia.

Además de estos pabellones, hay otros, dedicados a los niños, a los bebés —sí, he dicho a los bebés y su local se llama ¡la bebeteca!— y a los ciegos (eufemísticamente bautizada Biblioteca para Débiles Visuales). Me quedé con las ganas de echar un vistazo a la misteriosa bebeteca; pero, en cambio, sí tuve tiempo de pasearme un buen rato en el pabellón de la puericia y sentirme niño otra vez, entre esos juguetes diseñados con personajes y lugares de cuentos de hadas y novelas de aventuras que van astutamente empujando la curiosidad de los precoces lectores hacia los libros en que aquellos juguetes se inspiran. Hay también un auditorio mil y una nochesco para los cuenta cuentos.

Probablemente el más literario y original de todos estos pabellones sea la biblioteca de invidentes. La música es en ella tan importante como en la bella novela de Bruce Chatwin, The Songlines, donde este describía el antiguo mundo de los aborígenes australianos como un fantástico recinto donde las fronteras entre las distintas etnias y comunidades no eran geográficas sino musicales. En el interior de esta biblioteca los espacios están delimitados por composiciones sonoras, cuyos autores han trabajado en su gestación con la asesoría de los propios invidentes. Estos pueden dirigirse, guiados por la música, hacia los estantes o puntos de lectura que usualmente ocupan. La biblioteca no sólo dispone de una vasta colección de obras en braille sino también de tabletas, cintas y discos de libros grabados que pueden ser escuchados en pequeñas cabinas individuales. Para aislar este pabellón de los ruidos de la calle hay, entre esta y aquel, un jardín y un camino delimitado por aromas de flores y de árboles que guían al usuario desde la puerta de entrada de la Ciudadela hasta el pabellón, sin necesidad de lazarillos.

La licenciada Consuelo Sáizar Guerrero, Presidenta de Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), no hubiera podido materializar este formidable proyecto cultural si no hubiera recibido el apoyo (y los recursos) del gobierno del Presidente saliente de México, Felipe Calderón. Como se atrevió a enfrentar al dragón del narcotráfico, guerra que ha hecho correr mucha sangre y mucho sufrimiento en su país, muchos juzgan negativamente la gestión de este gobernante. Yo creo que ha sido valiente, honrado y que ha contribuido decisivamente a la democratización del que es, ahora, el primer país hispanohablante del mundo. Y no creo equivocarme si digo que, una vez que pasen los años y se vayan desvaneciendo de la memoria histórica las violencias de estos años asociada al narcotráfico, la Ciudadela de los Libros seguirá allí, intacta, atrayendo cada vez más lectores, como un enclave de civilización invulnerable a la barbarie.>>


Mario Vargas Llosa.






Fuente: La Cuarta Página
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pobremen
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Registrado: 04 May 2007
Mensajes: 242

MensajePublicado: Lun Abr 01, 2013 22:17    Asunto: Responder citando

veo que no quedó muy bien parado Vargas Llosa por aquí. Yo sí me leí bastante de este autor y lo encuentro muchísimo más entretenido en sus libros de joven que de viejo. Véase la diferencia entre "El sueño del celta" y "Los cachorros - Los jefes".
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leo..poco
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Registrado: 19 Oct 2003
Mensajes: 939
Ubicación: Detrás de la ventana.

MensajePublicado: Dom Nov 17, 2013 08:45    Asunto: Responder citando

Hola a todos,

qué cosa más curiosa:

Vargas Llosa... ghost writer


Saludos, Smile Smile
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Irene Adler
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Registrado: 03 Jun 2014
Mensajes: 15

MensajePublicado: Mar Jun 03, 2014 12:42    Asunto: Responder citando

Hola,

Independientemente de su figura mediática e inclinaciones políticas, admiro la pluma de Vargas Llosa. Es difícil de digerir, sin embargo está cargada de sentido, no sobran las palabras ni las descripciones.
Como ensayista puede que sea más controvertido por el corte de sus opiniones, sin embargo no deja de ser un agudo observador.
Vargas Llosa se ha nutrido de su entorno y ha vivido mucho! Es por eso que sus letras se adivinan tan ricas más aún con el paso del tiempo. Es difícil de ponderar porque no es una lectura ágil, pero uno se interna en curiosas realidades de la mano de este autor.
Me gustan Conversación en la Catedral, el clásico de La ciudad y los Perros, Pantaleón y las Visitadoras, La fiesta del chivo (increíble) y la desgarradora Lituma en los Andes.
Tiene también algún prólogo delicioso como el que hizo para la publicación de los Cuentos Completos de Julio Cortázar con la editorial Punto de Lectura.
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