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Edgar Allan Poe "Un Bostoniano"


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Registrado: 05 Sep 1999
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MensajePublicado: Vie Feb 18, 2000 02:19    Asunto: Vacío Responder citando

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BuceadorDro
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Registrado: 06 Ene 2015
Mensajes: 5

MensajePublicado: Mar Ene 06, 2015 15:09    Asunto: Responder citando

LA MISTERIOSA VISITA A LA TUMBA DE EDGAR ALLAN POE
(1809-1849).

<<Edgar Allan Poe se pasó la vida escribiendo relatos inquietantes en los que la muerte siempre andaba por el medio. Su fallecimiento fue prematuro y extraño. Apareció medio muerto en un callejón de Baltimore, vestido con ropas harapientas y muy borracho. Sin un dólar encima. Cuatro días después murió en el hospital y dos más tarde fue enterrado en una tumba sin identificar. Ahora tiene una sepultura estupenda, pero la mala noticia es que no se sabe si Poe está dentro.

Murió Edgar Allan Poe a las cinco de la madrugada del 7 de octubre de 1849 en el hospital Washington College. Fue enterrado en el cementerio Old Western Burial Ground, allí mismo, en Baltimore, a la derecha de su abuelo. Nadie se ocupó de poner una lápida que señalara el lugar.

Pasado un tiempo, María Clemm, su tía y además suegra —Poe se casó con su prima—, visitó la tumba de su yerno y la encontró ahogada por la maleza. Habló con un amigo y decidió encargar una lápida como Dios manda para señalar la tumba. La lápida se hizo y se dejó provisionalmente en el patio del cementerio, con tan mala suerte que este patio, situado muy cerca de las vías del ferrocarril, recibió la visita inesperada de un tren que descarriló y destrozó todo lo que encontró a su paso. Entre otras cosas, la lápida de Edgar Allan Poe.

Pasaron los años y varios admiradores del poeta se movilizaron para erigir un monumento en el mismo cementerio y trasladar los restos a una tumba mejor. Se exhumó a Poe y se trasladaron sus huesos, pero alguien que había asistido al entierro advirtió al comité encargado del cambio de tumba de que ese ataúd no era el mismo en el que había sido enterrado el poeta y que ni siquiera habían excavado en el lugar adecuado. El comité dijo que aquel muerto se parecía mucho a Poe, no hizo caso y trasladó los restos.

En 1875 se inauguró de forma solemne la nueva tumba de Edgar Allan Poe, adonde también llegaron luego los restos de su esposa y su suegra. Pero hay quien sigue manteniendo que allí no está el poeta, que Poe sigue donde lo enterraron aquel 9 de octubre de 1849. Para quien prefiera esta segunda versión, el lugar original del enterramiento ha quedado señalado para que unos vayan a una tumba y otros a otra. Edgar Allan Poe tiene dos lugares para honrarle en el mismo cementerio. Quien no tiene dudas es un desconocido que cada año, desde 1949, en la madrugada del 19 de mayo, día que nació el poeta, cumple con un rito en la segunda tumba: saca una botella de coñac, hace un brindis por Poe, pasa la mano por la lápida y deja la botella y tres rosas rojas junto al monumento.

Todos los años muchos curiosos se acercan al cementerio para observar desde las tapias a este desconocido, pero nadie le interrumpe el protocolo… al menos nadie lo interrumpía hasta hace poco. El pequeño cementerio privado donde está enterrado Poe permanece cerrado de madrugada, como casi todos los del mundo, Pero la administración del recinto siempre franquea el paso del visitante anónimo para que pueda acceder sin problemas, sin hablar con nadie y sin cruzarse con un alma hasta realizar su rito.

Hasta el año 2006 los curiosos que habitualmente se acercaban para intentar ver las evoluciones del hombre misterioso respetaban el espacio, Simplemente se quedaban mirando desde las rejas y en el portón de entrada, ansiosos por ver entrar o salir al hombre, pero nunca lo acosaban ni intentaban fotografiarle. Aquel año de 2006, sin embargo, los cotillas perdieron las formas y asaltaron el cementerio para descubrir y fotografiar al fiel admirador de Poe. Los vigilantes del recinto no daban abasto a sacar a gente emboscada tras las tumbas vecinas, pero en cuanto echaban a uno de una oreja se les colaba otro. Al final consiguieron expulsar a todos y dejar el cementerio desierto para que el hombre misterioso, aunque con retraso, pudiera cumplir su ritual. Y lo hizo. Aunque se carece de datos sobre la persona que lleva a cabo el rito, se sospecha que el anónimo que ahora lo realiza es el hijo de quien comenzó esta costumbre en 1949. Y esto es así porque en 1993 el visitante original dejó una nota sobre la tumba que decía «La antorcha será pasada». Sólo eso. Al año siguiente apareció otra persona que caminaba más ligera y resuelta. Una nota posterior dijo que el hombre, que al parecer murió en 1998, pasó la tradición a sus hijos.

Una bonita y tierna historia en honor de un escritor maldito que, un año de éstos, algún impresentable con cámara digital acabará cargándose.>>


Fuente: Polvo eres de la peridiodista y escritora Nieves Concostrina
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PaolaFalcone
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Registrado: 04 May 2015
Mensajes: 7

MensajePublicado: Lun May 04, 2015 18:59    Asunto: Responder citando

Tengo la suerte de contar con mi, antiguo pero valioso libro "Narraciones Extraordinarias" que en más de una ocasión me ha dejado temblando de los nervios por haberlo leído a horas altas de la noche.
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