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Hablemos de Leopoldo Marechal


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Autor Mensaje
Solveig
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Registrado: 10 Feb 2003
Mensajes: 7090
Ubicación: Oscura Ciudad de Cacodelphia

MensajePublicado: Jue Ago 04, 2005 14:50    Asunto: Responder citando

lucas escribió:
Puse Adan BuenosAyres en el altavista y apareció el aleph.


Recuerde eso, que se lo preguntarán de aquí a la eternidad.
Generalmente, nadie recuerda cómo llegó al aleph.
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FRANZBINDER
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Registrado: 27 Ene 2005
Mensajes: 78
Ubicación: República Del Tucumán

MensajePublicado: Jue Ago 04, 2005 16:00    Asunto: Responder citando

lucas escribió:
...Adan BuenosAyres...

Novela ambiciosa que hecha fuera al lector más entusiasta; insufrible, antiliteraria: fea.
Mas... ¿no era "Buenosayres"?
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lucas
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Registrado: 10 Jul 2005
Mensajes: 2134
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Jue Ago 04, 2005 16:31    Asunto: Responder citando

FRANZBINDER escribió:

Mas... ¿no era "Buenosayres"?

Si seor, disculpe la ignorancia.
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Solveig
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Registrado: 10 Feb 2003
Mensajes: 7090
Ubicación: Oscura Ciudad de Cacodelphia

MensajePublicado: Vie Ago 05, 2005 14:21    Asunto: Responder citando

FRANZBINDER escribió:
lucas escribió:
...Adan BuenosAyres...

Novela ambiciosa que hecha fuera al lector más entusiasta; insufrible, antiliteraria: fea.
Mas... ¿no era "Buenosayres"?


Rolling Eyes
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Sol
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Registrado: 26 Dic 2001
Mensajes: 4194
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Lun Ago 15, 2005 17:35    Asunto: Responder citando

lucas escribió:
Solveig escribió:
Las tres caras de Venus
De Leopoldo Marechal.
Dirección: Lorenzo Quinteros
Jueves y domingos a las 21 hs.
Viernes y sábados a las 21.30 hs.
Teatro Nacional Cervantes.
Libertad 815.
Ciudad de Buenos Aires.

Es una buena señal.
La obra la ví, me gustó mucho. Aunque creo que si salía Quinteros solo y la leía en voz alta me hubiera gustado lo mismo...
Un detalle: Mientras esperaba en la entrada del Cervantes escuchaba los comentarios de la gente, todos conocían a Quinteros, ninguno a Marechal.
¿Para cuando la batalla de José Luna?


Algo así insinúa la crítica que leí. No soy amiga de las críticas y detesto a los críticos pero acá pego el enlace de la que le hizo el diario La Nación.

En cuanto tenga oportunidad me acercaré a ver la obra. Solveig aprovecho para contarte que finalmente fui a ver a Xul Solar y me encantó.

http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=720121&origen=acumulado&acumulado_id=120-6
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Solveig
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Registrado: 10 Feb 2003
Mensajes: 7090
Ubicación: Oscura Ciudad de Cacodelphia

MensajePublicado: Mar Ago 16, 2005 20:17    Asunto: Responder citando

Sol escribió:
Solveig aprovecho para contarte que finalmente fui a ver a Xul Solar y me encantó.


Very Happy

Tenemos que organizar la del Museo Xul.
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lucas
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Registrado: 10 Jul 2005
Mensajes: 2134
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Vie Ago 26, 2005 09:44    Asunto: Responder citando

Homenaje a Leopoldo Marechal



Sería una ofensa hacer aquí, en tan pocos minutos, el examen y el elogio de la obra de Leopoldo Marechal. Tampoco es necesario: pasará a la historia de la lengua castellana como insigne hito de la poética y la narrativa. A ese monumento que le tiene reservado el tiempo no se le pueden arrojar bombas de alquitrán, y ha de ser invulnerable al insulto, la ironía, la envidia y el silencio: esos premios que con harta frecuencia los hombres de letras de nuestro país confieren a los que deberían honrar.
Es arriesgado buscar atributos meta-históricos en los pueblos, pero la antigüedad y la potencia de alguno producen algunas tenaces constantes a lo largo de su historia. Tal sucede con ese milenario, duro y grande pueblo hispánico que dio su sello a esta tierra americana; un sello tan profundo e imborrable que hoy, después de cinco siglos de conquista, seguimos hablando la lengua de Castilla: y no únicamente los viejos criollos descendientes de españoles, sino también los hijos y nietos de alemanes, italianos, rusos, sirios, judíos, polacos y armenios. Un fenómeno asombroso que revela la fuerza espiritual de aquella conquista, pues la raza que fue cruelmente despojada y humillada no sólo ha producido dos de los más altos poetas de la lengua castellana&emdash;Rubén Darío y César Vallejo&emdash; sino que esos poetas han cantado a España en poemas memorables.
Pero las virtudes suelen convertirse en defectos cuando se extreman. Y así, el orgulloso individualismo hispánico, su altivo sentimiento de independencia, derivó hacia el feroz egocentrismo y el desprecio por el otro, lado sombríamente destructivo que hemos quizás heredado. En el prólogo a su obra sobre el Cid, con amargura Menéndez Pidal señala este defecto de la raza, y escribe: "La invidencia hispánica, vicio eminentemente hispánico, entorpeció tenaz la obra del Cid, sin tener en cuenta el daño colectivo que en la guerra antiislámica se seguía al destierro del héroe superior." Así era Castilla, "que face los omes e los gasta". Y agrega que esta peculiaridad venía de lejos, pues ya Estrabón caracterizó a los íberos como orgullosos y torpes para la confederación. Y aquella envidia-aquella invidencia-obró siempre como disolvente social y como fuente de resentimiento colectivo.
" Torpes para la confederación ", sagazmente describe Estrabón. Y cuando Simón Bolívar, después de su portentosa epopeya, declara con amargura que "ha arado en el mar", pues que apenas liberados estos pueblos se sumen en la más feroz de las anarquías, confirma que dos mil años después se mantiene intacto este terrible atributo de un gran pueblo- tanto más perdurable y terrible cuanto más grande es el pueblo que lo posee. Y todavía hoy, aquí mismo, cada régimen, cada gobierno rompe lo positivo que pudiera haber en el régimen anterior; cambia de rumbo, destroza o contradice lo que hicieron los hombres que los precedieron. Y así sobrevivimos en medio de proyectos abortados, impulsos detenidos, enseñanzas opuestas, cambios de nombre en las calles y plazas. Claro que hay excepciones, pero cuando se producen las miramos con estupor, y por lo general las atribuimos a una especie de distracción o de olvido, porque aquí ni en lo destructivo somos sistemáticos, ni en lo malo somos buenos. De este modo, nuestra historia es una sucesión de diatribas, cada facción se considera dueña absoluta de la verdad. La Argentina ha estado dividida siempre entre puros y réprobos. Para los unos, Rosas es un genio virtuoso, para los otros un sanguinario chacal, cuyas cenizas ni siquiera tienen el derecho a descansar en su tierra. Pensemos lo que en cambio sucede en un país como Francia, donde sus conductores invariablemente son honrados, cualesquiera sean las opiniones sobre ellos por encontradas que sean; donde un hombre como Napoleón, todavía execrado por multitud de franceses, es recordado por una hermosa calle, por un imponente panteón, por las grandes avenidas que conmemoran sus grandes batallas.
Ansioso desde su juventud por la justicia social, Leopoldo Marechal fue desde la primera hora un peronista consecuente. No obsecuente, como jamás lo son los espíritus grandes, y bastaría recordar que en 1951 fue separado del cargo que tenía. En virtud de ese perdurable defecto de nuestra herencia hispánica, su militancia le valió enemistad, rencor y silencio: un silencio poderoso y siniestro, apenas quebrado por algunos intelectuales que, por encima de sus discrepancias políticas, reconocieron en él uno de los más grandes escritores argentinos. Se le calificó de resentido, de vanidoso que pretendía ser genio, de engreído y hasta de tomista; como si compartir ideas de Santo Tomás pudiese ser motivo de desprecio. Un eminente hombre de letras lo calificó, para colmar la horrenda medida, de delincuente.
Casi solo, pero apoyado en ese puntal de acero y ternura que fue su compañera, en su pequeño y pobre departamento de la calle Rivadavia, se aguantó aquel durísimo exilio en su propia patria, esa patria que quería hasta la agonía. Modesto, pero también con la conciencia de su grandeza&emdash;ya que se puede ser modesto frente a los valores supremos y arrogante frente a los idiotas&emdash;en momentos de extrema amargura llegó por fin a quejarse, murmurando: "¿Cuándo mis compatriotas dejarán de orinarme encima?".
Tenía, como todo gran artista, algo de niño. Era un espíritu evangélico, uno de esos seres que parecen salvar el espíritu cristiano de esa Iglesia objetivada de que hablan Berdiaev y Urs von Balthasar. Era bondadoso, pero no en el sentido trivial de la palabra, ya que no podemos ni debemos permanecer bovinamente impasibles frente a la injusticia o la tortura. En uno de sus grandes poemas dice, en efecto: "No vaciles jamás en la defensa o enunciación o elogio de la Verdad, del Bien y de la Hermosura: son tres nombres divinos que trascienden al mundo, y es fácil deletrear su ortografía. No los traiciones, aunque te hagan polvo". Fue precisamente su sagrado sentido de la justicia lo que lo impulsó hacia el socialismo en su juventud y hacia el peronismo en sus años maduros. Porque, cualquiera que sea el juicio que merezca la persona de Perón&emdash;y el mío es públicamente negativo&emdash;, nadie puede negar que encabezó el más vasto y profundo proceso en favor de los desheredados. Y Leopoldo sentía como pocos el dolor de los indefensos, y amaba a su pueblo como siempre lo han hecho los artistas verdaderamente grandes: desde Cervantes hasta Tolstoi. Y, como es peculiar en esta clase de seres, no amaba al hombre en abstracto, esa Humanidad con mayúscula bajo cuya invocación se han instaurado hasta campos de concentración, sino al pequeño y precario y sufriente ser de carne y hueso. Más aún: ansiaba que sus obras pudieran servir a ese hombre concreto, ayudándole a mitigar sus desdichas, respondiendo a sus más dolorosos interrogantes, revelándole su propia tierra, esa patria también concreta que está hecha de trigales, de pájaros y lagunas en el campo, de calles y rincones en su ciudad, de amores y crepúsculos, de venturas y desventuras en común. Esa patria que él amaba y que bellamente resplandece en sus páginas; en un amor que paradójicamente se revela hasta en sus más amargas reflexiones, cuando critica a los que lo ensucian o arrastran por el suelo, o lo posponen a sus sórdidos bolsillos. Pues no olvidemos que aun las mejores patrias, aquellas que han dicho algo al mundo, infinidad de veces fueron amonestadas por sus grandes espíritus, con el corazón desgarrado y sangrante: por Holderlin y por Nietzsche, por Dostoievsky y por Tolstoi. Y por aquel nobilísimo Puchkin que, después de reírse con las descripciones que Gogol le leía, terminó exclamando con la voz anudada por la amargura: "¡Dios mío, qué triste es Rusia! ".
También Leopoldo Marechal, en un poema memorable, exclama, o quizá murmura con infinita pesadumbre: La Patria es un dolor que aún no sabe su nombre.

ERNESTO SÁBATO
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Sol
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Registrado: 26 Dic 2001
Mensajes: 4194
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Vie Ago 26, 2005 16:40    Asunto: Responder citando

Solveig escribió:
Sol escribió:
Solveig aprovecho para contarte que finalmente fui a ver a Xul Solar y me encantó.


Very Happy

Tenemos que organizar la del Museo Xul.


Cuando digas Solveig.

Lamentablemente llegué tarde para Las tres caras de Venus. Cuando fui hoy a sacar entradas ya la habían levantado. Crying or Very sad

Gracias Lucas por el artículo.
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lucas
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Registrado: 10 Jul 2005
Mensajes: 2134
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Vie Ago 26, 2005 17:09    Asunto: Responder citando

Sol escribió:
Solveig escribió:
Sol escribió:
Solveig aprovecho para contarte que finalmente fui a ver a Xul Solar y me encantó.


Very Happy

Tenemos que organizar la del Museo Xul.


Cuando digas Solveig.

Lamentablemente llegué tarde para Las tres caras de Venus. Cuando fui hoy a sacar entradas ya la habían levantado. Crying or Very sad

Gracias Lucas por el artículo.

Lo de Xul terminó el 15 de Agosto, tuve la suerte de poder ir. Lo que más me impresionó fueron unos cuadernos con algunas cosas escritas por él, y un altar.
imagen externa. [Para que las imágenes que usted publica se vean en los foros, solicite permiso.]]imagen externa[/url]. [Para que las imágenes que usted publica se vean en los foros, solicite permiso.]
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samsa
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Registrado: 14 Nov 2003
Mensajes: 6825
Ubicación: Cuando no ando en las nubes, ando como perdido

MensajePublicado: Sab Sep 03, 2005 22:58    Asunto: Responder citando

Hará tres semanas que fui a ver Las tres caras de Venus al Cervantes. No había leído el libro, pero me pareció buena la obra, lo suficiente como para percibir que Marechal tenía pasta para escribir teatro. Los monólogos y los diálogos del personaje están tan impregnados del estilo poético del autor que no podía evitar sonreírme cada tanto, aunque la obra fuera mala igual se justificaría ir a verla solo para percibir la pluma del Adánbuenosyres en los diálogos.
La otra cosa que quería comentar es que en una librería me compré un cd llamado Marechal por él mismo, en donde Leopoldo lee varios poemas y textos a medida que hace comentarios, lo recomiendo.

Saludos.
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