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Juego a dos manos Navegante-Alameda


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Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> La Cuentoteca de Alephville
Autor Mensaje
DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Vie Abr 02, 2004 16:30    Asunto: Juego a dos manos Navegante-Alameda Responder citando

Navegante, Alameda

Aquí dejo abierto este foro para que podais seguir con la organización del juego
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navegante
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Registrado: 29 Abr 2003
Mensajes: 5371
Ubicación: La corte de los milagros

MensajePublicado: Vie Abr 02, 2004 17:20    Asunto: Responder citando

¡Gracias Dianna!

Esperemos a alameda, que volverá a conectarse el martes. Ella ya lo tiene todo planeado Wink

Un beso.
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Sab Abr 03, 2004 17:11    Asunto: Responder citando

Bien!

Yo me apunto a escribir un poema y si el tiempo me lo permite, un cuento también

Voy a afilar el lápiz entonces Wink
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alameda
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Registrado: 12 Mar 2003
Mensajes: 2552
Ubicación: Acá cerca

MensajePublicado: Mar Abr 06, 2004 13:54    Asunto: Responder citando

Laughing Gracias Dianna por el foro.

Coloco la lista de los que hasta ahora se anotaron para jugar:

DIANNA
ALEXDURBALL
ANAIRDA
WILLIAM
JEAN VALJEAN
PUCK
SHEILA BIRLING
NAVEGANTE
ALAMEDA
EYES


Espero se sigan sumando, solo tienen que expresarlo.

ME GUSTARIA QUE VAYAN ELIGIENDO COMPAÑERO PARA ESCRIBIR, QUE SE LO TRANSMITAN EN PRIVADO, Y SI ESTAN DISPUESTOS EMPIECEN A HACERLO, RECUERDEN QUE LO ESCRIBEN INTERCAMBIANDO MAILS, UNA VEZ TERMINADO UNO DE LOS AUTORES LO SUBE AL FORO. AHHH!!!, NO OLVIDEN COLOCAR LOS NOMBRES DE QUIENES PARTICIPARON.

TAMBIEN SERIA BUENO QUE COMUNIQUEN AQUI LAS PAREJAS QUE SE FORMAN


Ultima edición por alameda el Mar Abr 06, 2004 16:32, editado 1 vez
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alameda
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Registrado: 12 Mar 2003
Mensajes: 2552
Ubicación: Acá cerca

MensajePublicado: Mar Abr 06, 2004 14:14    Asunto: Responder citando

NOTA: PARA TODOS AQUELLOS QUE INGRESEN A ESTE FORO Y NO SEPAN CUAL FUE EL MOTIVO QUE ORIGINO SU CREACION.




La idea no es dejar un cuento para ser analizado, criticado o corregido. Por eso está aquí, y no en el Foro del Taller. De todas formas, las críticas, correcciones y análisis pueden hacerse, si es que eso es lo que surge. Pero nuestra intención fue jugar y ahora queremos compartir el resultado del juego. Tal vez como comprobación de que se puede jugar, habiendo ganas. Que dos personas que trabajan, en sus escasos momentos libres, se comuniquen por mail y elijan divertirse juntos, a nosotros nos ha servido sólo para eso: divertirnos. Y no es poco. Y se puede. Y nos encantaría que esto se multiplicara.

Navegante y Alameda



Algunos resfriados son incurables

Quiso abrir los ojos, sentía los párpados pesados, somnoliencia, era como que quería seguir durmiendo, pero ¿porque? Recordaba que había entrado al hospital por un fuerte resfriado, y ahora sentía sueño.
-Acuéstese en la camilla –le había dicho el médico de guardia.
-¿Por un resfriado?–se extrañó. No era su costumbre ir al médico. Cualquier malestar era algo siempre pasajero, que se iría como había venido. No estaba acostumbrado a las salas de espera, los hospitales, los guardapolvos blancos, pero sabía perfectamente que no era necesario que un paciente que tenía un evidente y grandísimo resfriado, se acostara en la camilla.
-Usted acuéstese –sonó como una orden terminante.
Se acostó. Ya no recordaba otra cosa. Ahora seguía acostado, pero movía sus brazos hacia los costados palpando algo que parecía un colchón, sábanas. Estaba acostado sobre una superficie demasiado ancha como para ser una camilla.
Quiso incorporarse, pero su cuerpo no le respondió; podía mover los brazos, las manos, los dedos, también las piernas y los pies, pero no pudo levantarse.
Tenía sed. Sacó la lengua para pasársela por los labios secos y fue ahí cuando sintió algo áspero, algo que no era su barba.
Se aferró a la cama y soltó un grito desgarrador:
-¡Auxilio!
Pasaron unos segundos. No muchos, en realidad, pero a él le parecieron infinitos. Nada sucedió.
-¡Alguien que me ayude! –volvió a vociferar.
Parecía no haber nadie allí. Intentó por segunda vez sentarse en la cama. Su cuerpo pudo alcanzar ahora una inclinación de cuarenta y cinco grados, pero volvió a desplomarse.
Eso áspero que había empezado a sentir hacía unos instantes, seguía recordándole que no estaba soñando. Era bien presente, bien real.
Ahora sus ojos estaban completamente abiertos. Lo supo cuando una luz potentísima se encendió de golpe y le pegó de lleno en el rostro, como el puñetazo de un gigante.
Se llevó las manos a los ojos para atenuar el efecto de la luz y pudo comprobar, con el simple tacto, que su rostro estaba cubierto con una tela.
Cuando intentó levantarse, una mano lo retuvo por el hombro.
-Tranquilo, recuéstese.
Era el médico que lo había recibido en la guardia.
-¡¿Cómo quiere que me tranquilice?! ¡Vine por un simple resfriado, y resulta que estoy en esta habitación -eso creo-, sin mi ropa, con una bata y la cara vendada!
-En unos minutos vendrá una enfermera para darle un calmante –el médico hablaba con evidente nerviosismo –Tómelo. Después volveré y hablaremos.
-¡Después un carajo! ¡Vamos a hablar ahora! –dijo totalmente fuera de sí.
-Ya vuelvo –respondió el otro, que sin darle tiempo a más, salió presuroso de la habitación.
-¡Vuelva, hijo de puta!
No obtuvo respuesta.
Se levantó como pudo, aferrándose a la silla que estaba cerca de la cama.
-¡Grandísimo hijo de puta, pagará por esto! -vociferaba al tiempo que lograba llegar al baño. Prendió la luz y se miró al espejo; no podía creer lo que estaba viendo.
-¡Nooooooo! ¡Esto no es cierto, estoy soñando¡ -gritaba. En ese momento entró la enfermera alertada por los gritos, dejó la bandeja que traía con el vaso y el calmante sobre la mesita de luz y corrió al baño.
La recibió un golpe en el hombro derecho, con el puño cerrado, que la arrojó contra la puertita donde se guardan el papagayo y la chata. Antes de que cayera, un nuevo puñetazo –esta vez en la frente- la dejó completamente atontada. Se desplomó, quedando con medio cuerpo sobre el borde de la bañera y las rodillas en el piso. Su naríz había chocado contra algo muy duro, porque sangraba abundantemente.
-¡La puta que los parió! ¡La puta que los parió! –gritaba el hombre, al tiempo que la emprendía a patadas contra las costillas de la enfermera.
Una y otra vez la pateó como si fuera una pelota de fútbol. Levantó la pierna para darle el enésimo puntapié, cuando una mano ensangrentada se aferró a sus testículos, al punto de hacerlo doblar en dos. Ahora era él, el que quedaba de rodillas en el piso.
La enfermera, arrastrándose y dejando una estela de sangre logró salir del baño, y con un pequeño hilo de voz logró susurrar:
-So... so..corro.
Ya estaba ahí el médico y junto a él dos tipos vestidos de negro.
-¡Leticia! ¿Que sucedió? -preguntaba a la vez que corría en su ayuda.
-¡Me... me atacó! ¡Me pegó!
-Pero te defendiste...
-No, yo... sólo quería... que parara de... golpearme –balbuceó la mujer.
-Dejame ver...
El médico la ayudó para que se pusiera de pie.
-Andá a la guardia, para que te curen las heridas.
-Gra... gracias –Leticia salió. Caminaba con mucha dificultad.
El Dr. Caffasa –así decía la chapita identificatoria abrochada en el bolsillo superior de su guardapolvo- se dirigió a los tipos de negro.
-Levántenlo y llévenlo a la cama.
Los hombres obedecieron de inmediato. Uno lo tomó de las axilas y el otro de las rodillas. Lo trasladaron como si fuese un muñeco, algo inerte, y lo arrojaron sobre la cama. Como cayó, quedó.
-Nada de pastillitas –el médico parecía pensar en voz alta –Pidan en la guardia que preparen una hipodérmica con ésto –garabateó algo en un recetario y, arrancando la hoja, se las entregó. Salieron los dos rumbo a la guardia.
El Dr. Caffasa se quedó en la habitación esperando la hipodérmica que había pedido, mientras miraba por la ventana un pequeño jardín del hospital cuyo suelo estaba tapizado de hojas amarillentas, señal de que había comenzado el otoño. Mientras tanto, el hombre seguía tirado en la cama, porque así es como había quedado. Pero no todo es como parece, un apretón en los testículos no deja a nadie tan inconciente. Sin preámbulos, se levantó intempestivamente y le sacó la funda a la almohada, la cual pasó a estar enroscada en la garganta del Dr. Caffasa.
Dio varias vueltas a las puntas de la funda, como si fuera un torniquete, y tirando de ella arrastró a Caffasa hasta la puerta, cerrándola con fuerza. Sin soltar a su presa, corrió el pasador para que no pudiese ser abierta desde fuera.
-Ahora me vas a explicar qué me hiciste, hijo de una gran puta –dijo mientras ejercía sobre la funda una presión aún mayor.
El rostro del médico, que en pocos segundos había pasado del rojo al morado, ahora estaba adquiriendo una tonalidad decididamente cianótica. Se dio cuenta de que así no iba a obtener ninguna explicación. Aflojó la funda.
-La... la... contraseña –dijo Caffasa entre toses y convulsiones.
-¡¿La queeeé?!
-La.. la con... -tosió para aclarar la voz, tomo aire y dijo:
-La contraseña.
-¿Contraseña? ¿Desde cuando para atenderse en un hospital público hay que tener contraseña? Vine por un resfriado y resulta que despierto en una habitación con la cara vendada... ¡y me pedís la contraseña! ¡Quiero una explicación ya, o al que le van a tener que vendar la cara va a ser a vos, porque te la rompo a trompadas!
-Tranquilícese -murmuró Caffasa -siéntese, esperemos a que vengan los muchachos y le explico.
-Los muchachos, si vienen, no van a entrar, porque cerré la puerta –se levantó y, arrastrando la pequeña mesa de noche, la colocó en forma oblícua entre el picaporte y el piso, para asegurarse aún más de que “los muchachos” no entrarían.
-Usted no puede hacer eso...
-¡Ah! ¿No puedo? ¿Vos podés hacer cualquier cosa y yo no puedo cerrar la puerta? –miró a su alrededor y vio una cortina gastada que estaba suspendida de un caño bastante grueso. Arrancó la cortina de un tirón y el caño se le vino encima. Lo tomó fuertemente con ambas manos -¡Hablá porque te lo parto en la cabeza! –dijo, blandiendo el caño.
-Es que Ud. llegó y dijo la contraseña...
-Si no me aclarás rápido lo de la contraseña, te arranco todos los dientes.
-Usted llegó y dijo “Buen día. Vengo a que me curen este maldito resfriado”.
-¿Y?
-Esa era la contraseña para...
-¡¿Para que?! ¡Hablá, o no respondo de mi!
-Para.... para, para hacerle una cirugía plástica.
-¡Te mato!
-Es... escú...cheme, déjeme que le explique. Siéntese.
-¡Nooo! No quiero sentarme, hablá.
Caffasa no sabía por dónde empezar, esta era una situación muy difícil.
Se le había cambiado la cara a un tipo por equivocación, y estaba a punto de morir en sus manos si no le explicaba, y cuando le explicara no creía que su suerte fuera a ser mucho mejor. Sintió un escalofrío por todo el cuerpo, su corazón se había acelerado, las manos le transpiraban, el miedo se había apoderado de él.
De nada valía seguir prolongando este silencio, respiró profundo y dijo:
-Estaba esperando a una persona a la que se la debía someter a una cirugía plástica...
Se escucharon pequeños golpes en la puerta, eran los muchachos que venían de la guardia con la hipodérmica que les había encargado.
-No abras. Esto es entre vos y yo.
-Es que si no abro será peor, son capaces de tirar la puerta abajo.
-Bueno, deciles que está todo bien, que esperen afuera.
Caffasa obedeció y sin abrir la puerta les dijo que esperasen, que el estaba bien, que todo estaaba bien, que luego les abriría pero que por ahora lo dejaran solo.
-Dale, seguí.
-Bueno, como le decía, esperaba a esta persona, que por cuestiones de Estado se le tenía que practicar una cirugía plástica, pero para ello entraría por la guardia, y diría la contraseña: “Buen día, soy René Delhorte, vengo por un resfriado”. Usted dijo la contraseña ¿me entiende? Ha sido una confusión, pero usted dijo la contraseña.
-Lo que yo te dije fue “Buen día, vengo a que me cure este maldito resfriado”!!!!, en ningún momento te dije como me llamaba, vos me arruinaste la vida, la carrera, ¿sabés quien soy yo? Yo soy actor y vos me arruinaste la carrera. ¿quién va a creerme que soy Martiniano Leguizamón? Decime ¿¡quién carajo me va a creer!? ¡Estoy arruinado!
Cayó desplomado en la silla y rompió en llanto.
Caffasa, aprovechando el abatimiento que parecía haber embargado de pronto al paciente, salió disparado hacia la puerta, sacó la mesita, descorrió el pasador y, atropellando a los muchachos de negro que esperaban del otro lado, cerró la puerta con llave.
Apenas se quedó solo, el paciente dejó de sollozar. Se acercó a la ventana y miró a ambos lados. Si bien daba a un pequeño jardín, también podía verse la calle. Todo estaba tranquilo. Divisó el automóvil en el que se había trasladado al hospital.
Se dirigió a la puerta de la habitación y dio tres golpecitos, que fueron respondidos. Se sentó en la silla a esperar. Ya no tardarían en venir por él. Una leve sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro. En pocos segundos, se transformó en una sonrisa franca.
René Delhorte acababa de morir.

Fin
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alameda
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MensajePublicado: Mar Abr 06, 2004 14:19    Asunto: Responder citando

Aqui va nuestra segunda entrega


Obra de teatro: RUTINA

TOMAS: Navegante

BEBA: Alameda


(Anochecer de un día laborable. Una casa con jardín, en los suburbios
de Buenos Aires. Llega Tomás, cansado después de un día de trabajo. Abre
la puerta y encuentra a su esposa, Beba, rodeada de vecinos. Todos están
tomando mate y charlando animadamente).

Tomás (malhumorado): - Buenas...

Beba: ¡Chola, calentá un poco el agua, ¿queré che?! Esto parece tereré.
(Todavía no se dio cuenta que acaba de entrar Tomás). Traé mas bizcochitos, de paso. ¡Qué raro que el Tomás no llega, el siempre me llama si va a tardar, que raro!

Tomás: Dije buenas. ¿Para qué te voy a llamar, si ya estoy acá?

Beba: ¡Viejo! ¿cuándo llegaste, por qué tardaste tanto? Vení con nosotros a tomar unos mates. Ahh, pero antes te tengo que dar una mala noticia, el televisor dejó de andar, en repente hizo cliiiiiii y quedó toda la pantalla en negro, yo creía que había sido la Lola, vos viste como es la Lola cuando juega con el corchito, le da y le da y a veces engancha el cable, pero no,no fue la Lola.

Tomás: (Dándole un beso desganado a su mujer, en la mejilla) Bueh, después lo veo. No, mate no quiero. Me voy a cambiar. ¡Qué calor de mierda que hace!

(Beba ceba un mate y va detrás de Tomás).

Beba: Tomate un matecito, está calentito y espumoso como te gusta a vos.
Cambiate y vení pal comedor con los vecinos, vamo a armar un partido de escoba del 15 y justo nos faltaba uno para formar las pareja.

Tomás (alterado): ¡Te dije que no quiero mate, que tengo un calor del carajo! ¡Me quiero cambiar y estar tranquilo en mi casa, con mi familia! ¡No con los vecinos! ¡Todos los días los vecinos! ¡Estoy podrido de los vecinos!

(Beba se pone como si hubiese visto un monstruo, se va para atrás, se tropieza con la pata de la cama y cae sentada en el piso; el mate sale despedido como balazo y se incrusta en el espejo que está colgado arriba de la cómoda).

Beba: ¡Animal! ¡Mirá lo que mi hiciste hacer! ¿Qué hacé que no me ayudás a levantarme?, dame la mano, dejá de reirte y ayudame. El mate, ¿en dónde fue a parar el mate?

Tomás (riéndose a mandíbula batiente): ¿Y cómo no me voy a reir, si estás más ridícula que Tarzán con medias? Decile a los vecinos que te levanten. Que sirvan para algo, además de romper las pelotas. Y de paso, que se metan el mate en el culo.

Beba: ¡Tomás!(cuando lo llamaba por el nombre era porque estaba enojada) ¡Dejá de hacerte el guarango y levantame! No te la agarré con los vecinos ¿querés? Ellos me hacen compañía, estoy todo el día sola, sino fuera por ellos....., sos un inhumano, sos.

Tomás: Si no fuera por ellos, yo viviría mucho más tranquilo, sin que me rompan las guindas todo el santo día. Escuchame bien, porque no te lo voy a repetir: a partir de ahora, quiero llegar a la noche a esta casa y encontrar sólo a mi familia, ¿entendiste? ¡Sólo a mi familia! ¡Ya estoy re podrido de que mi casa sea un quilombo, siempre llena de gente! ¿Es que no podemos tener intimidad, nosotros? Decime, Beba, ¿a vos no te gusta estar sola conmigo? ¿Tenés miedo de quedarte sola conmigo?

Beba: ¡Primero, levantame¡ (Tomás a desgano le tiende la mano, Beba se agarra fuerte y tira hacia ella haciendo fuerza con los pies en el suelo, logra levantarse, busca el mate). ¿Tu familia? ¡No me hagas reir! Como no organices un bingo... El Horacio desde que tiene novia que no aporta, éste nos va a venir con alguna mala noticia ¡Dios nos libre y guarde! (haciéndose la señal de la cruz), le va a llenar la cocina de humo ¿Te imaginas si se queda preñada? Se van a tener que casar, ¿y dónde van a ir a vivir, con qué se van a pagar el puchero? ¡No¡, si ya me veo arreglándole la pieza de él y viviendo todos juntos.
¿Y la Yolanda? A esa sí que no tiene límites, está todo el día en la casa de la Pochi, vas a tener que hablar con ella, a mí ni cinco de bola que me da, las otras noche la fui a buscar ante de que vo vinieras. ¿Sabe que me dijo? “Dejame de hinchar, me quedo a cenar y a dormir”.
¡Y vos queré encontrar a la familia! Dejá que me ría (Larga una carcajada burlona).
Los vecinos son mis gomía ¿me entendé? y si tanto te molestan, andá y decile que se vayan.
(Encuentra el mate arriba de la cómoda, toda la yerba desparramada y la bombilla en el suelo, la levanta y ve el espejo)
¡Que cagada!, se rompió el espejo. ¡Siete año de desgracia!. ¡Como si nos faltaran desgracia!

Tomás (envalentonado): ¡Ja! ¿Y vos te creés que con eso me vas a apurar a mí? Ahora vas a ver…
(Sale de la habitación y se planta, desafiante, frente a los vecinos que están en el living)

Tomás: ¿No tienen un carajo que hacer en sus casas? ¡Rajen todos de acá! ¡Se acabó lo que se daba!
(Mirándose entre ellos, pero sin pronunciar palabra, los visitantes se van).

Tomás: Ya está. ¿Viste qué fácil? Ahora estamos solos. Y dejame con esas boludeces de la Yoli y el Horacio. Ya están grandes. Yo te pregunté si tenés miedo de quedarte sola conmigo. ¿O te doy asco yo?

Beba: ¡¿Qué hiciste?! ¿No ves que só inhumano? Ahora no van a venir má, me quedé sola como un hongo.
No sé que pretendé, queré estar con la familia y me decí que me deje de boludece, que ya son grande, y ¿entonce que familia querés encontrar? ¿Con la familia o sola con vos? ¿Para qué queré quedarte solo conmigo? Si cuando no hay naide te la pasás mirando televisión, ahhh, ya te dije que no anda, que hizo cliiiiii, ¿no?, ¡no se como vas a hacer esta noche que juega Boca! Si no viene alguien a verla.......

Tomás: ¡Huy, qué cagada, me había olvidado!... Pero no te vayas por las ramas ¿querés? ¿Y cómo no voy a mirar la tele? ¿O acaso yo me deslomo todo el día y cuando llego a mi casa no voy a poder mirar la tele en paz? Y encima están siempre esos turros de los vecinos. ¡Sos vos la que no me das pelota a mí! ¡Estás todo el tiempo con ellos! Pero se acabó ¿entendiste? ¡Se terminó la milonga! (Cambiando de tono) ¿Te fijaste si está bien enchufado?

Beba: ¡¿Yo me voy por las rama?! Que yo sepa no soy mono. ¡Ayyy, mira vó, el se desloma todo el día! Claro, y yo me rasco.
¿Quién lava, plancha, limpia, cocina y le da de comer a Lola, y limpia lo que ensucia? Porque mirá que si hay gata meona, esa es Lola, pero me pare que me lo hace a propósito la muy guacha, cada vez que la reto me mea un mueble. Esa es culpa tuya, porque la consentí. Asi que vó podés mirar tele y yo no puedo estar con los vecino, mirá vó ¿que tené coronita, tené? ¡No!, si vó mirás tele, yo estoy con los vecino, ¿entendiste?, a mi no me amenazá.
(Cambiando el tono de voz) Ya te dije que estaba bien enchufada, ¿o só sordo?

Tomás: A laburar voy con las camisas roñosas y sin planchar. Cuando llego no hay ni olor a comida, porque todavía no la hiciste. Mirá la mugre que hay (pasa un dedo por la superficie de un mueble y se lo muestra). Sí, bueno, le das de comer a la gata. Parece que es la única que come en esta casa. Y si vas a estar con los vecinos, más vale que te vayas yendo a la casa de ellos, porque acá no pisan más. ¡Pero la gran puta! ¿Justo hoy se tenía que romper este aparato de mierda?

Beba: (Limpiándole el dedo con el delantal) ¡Hoy no limpié! ¿Y qué? Pero ayer sí, y no lo viste. Porque vó ves lo que queré, con tal de buscar roña hasta me echas de mi propia casa. Pero está bien, si ellos no pueden venir ya encontraremos otra casa en donde reunirnos, pero despué no te quejes si vení y no me encontrás, ¿eh?.
Bueno, me voy a la cocina a prepararle la comida a Lola. Son la siete, ya está por empezar el partido.

Tomás: Ya que vas, preparame un sánguche. Cargale bastante mortadela. Y servime un vaso de vino, pero no te pases con la soda, que después está todo aguachento.

Beba: No hay mortadela, lo que quedaba se lo llevó tu hija a lo de la Pochi, como se quedaba a cenar no quiso ir con las mano vacía, ¿viste?, en eso sale a mí la nena. No como tu hermana que cada ve que viene a comer no trae aunque sea el vino, ¡porque mirá que son dos esponja chupando ella y el marido!, y encima cuando llega dice: Hoy salimo tan temprano que estaba todo cerrado. ¿Se cree que soy boluda, yo? ¿Que me crié a leche de higo?.
Buena si, boluda no. A leche me crié, pero de la teta de mi santa madre, que en paz descanse (haciéndose la señal de la cruz). Hasta los 3 años tomé teta, ¡que leche tenía la viejita!, espesa, así crió a cinco hijos, nos tuvo que pone acíbar para que la largáramo. Que tiempos los de antes, ahora le encajan una mamadera y listo.
(Abriendo la heladera), ¡Viejo!, hay salame, ¿queré?

Tomás: ¿Nada más que salame? Ya sabés que el salame me repite. Y bueh, preparalo de salame, si no hay más remedio… ¡Pero lavate bien la boca para hablar de mi hermana! ¿O te olvidás de las veces que nos prestaron guita?
¿O no te acordás de con quién vive mi vieja, que acá no la puedo tener porque vos le hacés la vida imposible? ¿Tu vieja es una santa? ¡Haceme el favor! ¡La mía sí que se merece un monumento!

Beba: (Saca el salame, el vino y la soda de la heladera y se sienta a la mesa, enfrente de Tomás. Se pone a preparar el sandwich). Si alguien se tiene que lavar la boca, sos vos, cómo podé decir que mi vieja no era una santa, cómo podé hablar mal cuando ya no está en la tierra. Decime, ¿vo, te olvidá quien terminó de pagar la hipoteca de esta casa? Mi viejita. ¿Quién le pagaba la cooperadora de la escuela a los chico? Mi viejita. ¿Quién puso la plata para que saliera tu cuñadito cuando cayó engayolado por estafa? Mi viejita. ¿Y cuándo se le devolvió un peso de todo lo que puso? Nunca.
En cambio, tu queridita hermana cuando nos prestó unas mísera moneda para llevar a la Yoli al recital de Luis Miguel, se lo tuvimo que devolver enseguida. Y si tu vieja se lleva mal conmigo, es porque es una metida, todo lo que hago está mal, ella sola sabe hacer las cosa. ¡Monumento, sí, a la hincha pelota!

Tomás: ¡Por suerte ya no está en la tierra la vieja de mierda! ¡Y el Ruben, aunque haya estado en cana, no es ningún estafador! ¡Lo que pasa es que le hicieron la cama, eso pasa! Y no me vengas con que tu vieja pagaba la cooperadora, porque a tu familia yo le maté el hambre muchas veces. Y si la nena quiso ir al recital de ese piojoso, fue porque vos le das alas. La dejas escuchar todo el día a esos maricones que a ella le gustan. Nunca le ponés un límite, vos.


Beba: ¡Tomás¡, cortala con insultar a mi viejita, vó si que tené diarrea mental, ¡matarle el hambre a mi familia¡, ¡dejate de joder¡, si nunca nos sobró un mango. Todavía no me explico cómo la vieja puso la plata para que saliera ese atorrante de la cárcel, sí, pobre, le hicieron la cama; y el se acostó. ¿De que maricón hablás? Bien machito que es, por lo meno no es chorro como los que escuchá vos, a los que decí que hacen cumbia, ¿cómo se llaman?, ahhh, me acordé “Los Amigos Chorros”, ¡suerte que a la nena no le gustan esos! Cumbia, cumbia tocaban lo Wuawuancó. Y ya te dije que los límites se los pongas vó, porque a mi no me da bola, esta chica tiene muchos pajaritos en la cabeza, se los voy a bajar de un hondazo en cualquier momento.

Tomás: ¿Y cuando viene toda tu parentela a comer un domingo y yo tengo que parar la olla? ¡Ni una lata de tomates traen los miserables! ¡Son todos garroneros! ¡Y hasta critican que tomamos vino en cajita! Quisiera ver lo que toman en la casa. ¡Agua de la zanja, eso toman! ¡Y el Ruben no se acostó un carajo, lo acostaron! ¿Qué iba a saber él que la viejita esa iba a hacer la denuncia? ¡Si le dijeron que no entendía nada! ¡Lo cagaron! ¡Entendía todo la jovata! ¡Y que va a ser macho ese! ¡Machomenos, eso es lo que es! Si no se la come doblada le pega en el travesaño. Y no son Los Amigos Chorros. Son Los Pibes Chorros. Y la rompen, ¡qué me vas a venir a hablar de música vos, si lo único que escuchás es a esos Pintinela, que se la pasan cagándose a pedos uno al otro! Lo que precisa la nena es una madre que la vigile. ¡Pero qué vas a vigilar vos, si te la pasás todo el día dale que dale con los vecinos!

Beba: ¡Que caradura que só! ¡¿Cómo decí eso de mi familia?!, si los único que vienen a comer son la Amanda, con el Rulo y los chicos, y sabés que lo hago porque el Rulo hace dos año que esta sin laburo y no tienen ni para pan duro.
Lo hago por los chico, ¿cómo les voy a decir que traigan algo? Miseria; es lo único que pueden traer.
¿Vé que tengo razón cuando te digo que só inhumano, sos?
¡Ma sí, Amigos o Pibes, son chorros igual! ¡Sí, rompen!, los oído rompen. Lo que yo escucho, para tu conocimiento, que es escaso, son los Pimpinela, son hermano, y cantan cosa de la vida cotidiana, ¿que par de hermano no se cagan a pedo?. ¡Mirá, sino, la Yoli y el Horacio! La Yoli necesita un padre, de cuerpo presente, que le ponga límite, no una prolongación de la televisión. A prosópito, ¿te dije que hizo cliiiiiiiii y se puso toda negra?.

Tomás: Sí, Amanda, el Rulo y los chicos. ¡Siete chicos tienen los hijos de puta! ¡Y vienen todos! ¡Y cómo comen, parecen pirañas! Pobrecito el Rulo, hace dos años que está sin trabajo. ¡Y si se sigue levantando a las tres de la tarde, va a estar quince años más! Pero tenés razón, soy un inhumano. Además de darles de morfar, les tendría que pasar la mitad del sueldo. Así compartimos los piojos con ellos.
Y esos Pintinela, más que hermanos parecen marido y mujer. ¡Si hasta se pelean como nosotros! Sí, ya me dijiste que la tele se cagó. ¡La puta madre! ¡Justo hoy que está el partido de Boca! ¡Ma sí! Me parece que esta noche hacemos un tiroteo y listo. Andá yendo para el dormitorio, que me están viniendo las ganas.

Beba: ¿Ves cómo terminá dándome la razón? Só inhumano y no hay vuelta que darle. ¡Qué lindo cuando nos ponemo de acuerdo! ¡Y dale, no son Pintinela, son Pimpinela, ni se te ocurra pensar que son marido y mujer, bruto, son hermanos, no pueden casarse ni tener relacione, sería hermanicidio.
¡Viejo!, ¿qué decí, a quién vas a cagar a tiros?

Tomás: No te hagas la gila, que ya te veo en los ojitos que tenés tantas ganas como yo. Esos Pintinela no podrán tener relaciones, pero nosotros sí. Total, mañana leo en el diario cómo salió Boca. Ahora vamos a jugar el partido nosotros. ¡Te voy a llenar de goles! Voy al baño a ponerme un poco de colonia. Mientras, vos andá y empilchate como a mí me gusta. Ya sabés, la pollera cortita y esa remerita ajustada que te queda como los dioses. ¡Te la voy a arrancar a mordiscones!

Beba: ¡Uy ,viejo, cómo estás! ¿Cargaste bien el arma? Dale, ponete la colonia, mientras yo me visto pal partido.
Te espero en el arco.


Fin.
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MensajePublicado: Mar Abr 06, 2004 16:27    Asunto: Responder citando

Hola!


Apúntame a esa lista.

Pero qué quieres que te diga…, dijisteis cuentos cortos y habéis empezado con fuerza y a lo grande. Me habéis gustado y asustado. Casi prefiero que nadie quiera compartir lápiz conmigo…. Una vez me dijo un amigo, “pásate por la academia y aprende” (más o menos). Pues eso, es lo que voy hacer. Estaré quietecita. Sin hacer mucho ruido Shhh

Muy amable Alameda


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alameda
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Ubicación: Acá cerca

MensajePublicado: Mar Abr 06, 2004 16:30    Asunto: Responder citando

eyes escribió:
Hola!


Apúntame a esa lista.

Pero qué quieres que te diga…, dijisteis cuentos cortos y habéis empezado con fuerza y a lo grande. Me habéis gustado y asustado. Casi prefiero que nadie quiera compartir lápiz conmigo…. Una vez me dijo un amigo, “pásate por la academia y aprende” (más o menos). Pues eso, es lo que voy hacer. Estaré quietecita. Sin hacer mucho ruido Shhh

Muy amable Alameda


PD
No podía entrar en Alephille. El msn no me funciona.
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APUNTADA

Y no te preocupes, aqui no se trata de escribir bien o mal, solo de jugar y divertirse Wink
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solentiname
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Registrado: 25 Oct 2003
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MensajePublicado: Dom Abr 11, 2004 03:35    Asunto: Responder citando

Hola muchachos.
Luego de leerlos nos dieron ganas de jugar a Ubermensch y a mí. Así que acabamos de intentar un cuentito epistolar. No cuenta acá la calidad literaria, sino el juego mismo.

Besos.
Solentiname
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Ubermensch
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Ubicación: Walhalla

MensajePublicado: Dom Abr 11, 2004 03:39    Asunto: El Ruiseñor y la Alondra Responder citando

Invitó la Alondra a un ruiseñor a construir su nido como lo hacía ella, bajo el techo de las casas de los hombres, y a vivir con ellos como ya lo hacía ella. Pero el ruiseñor repuso:
-- No quiero revivir el recuerdo de mis antiguos males, y por eso prefiero alojarme en lugares apartados.

Anónimo.
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