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Y los Autores se hicieron personajes.


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Autor Mensaje
joe
Miembro Junior
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Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Mar Ene 18, 2005 03:04    Asunto: La Puerta final Responder citando

En la puerta más grande que nunca pude imaginar me hallaba yo, solo, y en un silencio total... Golpeé la puerta débilmente al principio, y luego, y ante el frío que se hacía más y más crudo, cogí una piedra y con toda mi alma empecé a tocar la maldita puerta. Sin embargo, nadie me abrió. "Quizás la casa esté abandonada", pensé. Saqué el papel en donde estaba anotada la dirección de la casa de dios y la leí, luego, leí lo que decía en la puerta, el número, y sí, esa era la casa, la bendita casa que parecía, nadie abriría...

La angustia me ahorcaba y pensé que quizás yo no era tan santo como imaginaba, quizás había pecado en exceso, y por más que hubiese tenido piedad, parece que no fue lo suficiente como para limpiar todas mis mezquindades. En aquel momento pensé en regresar a mi infierno.

Allí, mi vida a veces era desgraciada, y otras, bastante mediocre, y muy de vez en cuando sentí felicidad, sobre todo cuando no hacía más que mirar a la gente, las casas, y en general las observaba surcando por mis narices sin importarme su paso por el tiempo… Pero, cuando descubrí que yo era un sagrado vago, de esos que no saben hacer nada mas que pensar en tonterías como el amor, la amistad, sabiendo que el lugar en que me tocó vivir, el cupo de los seres felices ya estaba cubierto, y sólo quedaba espacio para los otros (aquel tipo de vida no me agradaba), decidí que debía seguir mi propia naturaleza, o sea, ser un vago... y buscar un lugar al lado de dios.

Quizás fue mucha gracia haberme encontrado con la dirección exacta, pero así ocurrió. Recuerdo que estaba sentado en el suelo cuando un buen señor me dio unas monedas para comer y comprarme un poco de ropa. Le agradecí, y cuando estaba por entrar a un comedor encontré a cinco niños que no tenían qué vestirse ni donde comer. Sentí piedad y les di todas mis monedas. Ya estaba regresando al parque para buscar en los tachos de basura un poco de comida sobrante cuando vi que un pobre perro estaba por ser atropellado por un auto que parecía ir hacia el infierno. Sentí que podía coger al perro antes que lo atropellara el auto y así lo hice. Desde aquel día, aquel perro no dejó de seguirme a cualquier lado que yo fuese. Hasta que una tarde en que hacía un frío increíble, sentí que el perro se moría. Me dio tanta lástima que tuve que arropar al perro y acostarme con él. Pero fue inútil, pues a la mañana siguiente el pobre animalito estaba bien muerto…

Y allí empezó este camino tan extraño, pues cuando estaba enterrándolo, un montón de perros se me acercaron y comenzaron a aullar por casi una hora, provocando que muchos vagos y gente piadosa se acercaran hacia la tumba del perro, cubriéndole con muchas de flores… Fue tan extraño y tan lindo que pensé que estaba en el cielo, acompañado de todos los ángeles, me sentí feliz en esos momentos… Luego, cuando todos comenzaron a irse, yo me quedé un momento mas, es que no tenía adónde ir. De pronto, un grupo de palomas cayeron sobre mí, tirándome una hoja muy blanca y especial: era la dirección de la casa de dios, con una nota escrita con letras doradas, diciendo: Invitación.

Y así fue como después de caminar por lugares solitarios, encontré esta especie de monte en medio de un frondoso bosque poblado por pequeñas casuchas de madera, hasta llegar a esta casona o palacio con la puerta más grande que he visto en mi vida. Quizás sea estúpido decir que comencé a sonreír en la puerta de la casa de dios, pero fue así... Mas tranquilo, me paré y comencé a descender, o algo por el estilo, rumbo hacia mi vagabunda vida. De pronto, sentí como una tibia brisa pasando por mis narices y escuché una especie de bellos coros que circulaban por mis oídos. "El cielo", pensé. Volteé y vi que la puerta de la casa de dios se abría con gran lentitud, mientras que una luz dorada brotaba como si dentro estuviera el mismísimo sol... En verdad, para mí fue demasiado faustuoso, y por ello, fui corriendo hacia la bendita puerta y con todas mis fuerzas, y antes que se siguiera abriendo, la cerré para siempre.

No sé por qué me sentí como si me hubiera quitado un peso gigante de encima y, con esos sentimientos, y aquel frío maldito, comencé a retornar al infierno de donde había salido... Pensaba en mis amigos que hacía mucho no visitaba, en mi familia que nunca dejaba de discutir, ellos, eran evangelistas y no había un instante en que no me hablaran del camino y la casa de dios... Me paré en seco y me fui a perder por todas las calles de mi infierno.




Surquillo, Enero del 2005.
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guillermo garcía
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Registrado: 18 Ene 2004
Mensajes: 2014
Ubicación: Tepic Nayarit

MensajePublicado: Mar Ene 18, 2005 23:32    Asunto: Responder citando

Joe:
Agradezco tus cuentos. Soy el de la propuesta y mira no he escrito ni un puto párrafo.
Te felicito. De veras que escribes de la puta madre, muy bien.
Esta exquicites no la olvidaré dentro de un buen rato.
No prometo nada, pero quiero hacer un buen homenaje a Papini así como vos lo habeis hecho tan bien. Los dos me gustan, el segundo me llevó más hacia Giovani. Pero los cuentos son publicables para compartir tu excelente escritura. : Cool
Gracias totales.
Guillermo
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Ubermensch
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Registrado: 23 May 2001
Mensajes: 2624
Ubicación: Walhalla

MensajePublicado: Mie Ene 19, 2005 02:40    Asunto: Responder citando

Bueno, llego en buen momento.
Justo para decir que me parecen geniales los cuentos. Especialmente el primero que en lo personal me definio parte de los sentimientos y emociones extrañas que leer a GOG produce.

Exelente la idea de la ceguera, retrato hermoso de mis ojos borrosos despues de leer las lineas de Papini.

Saludos amigos.
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Repulsivo
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Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 2104
Ubicación: Unreglandia México

MensajePublicado: Vie Ene 21, 2005 21:32    Asunto: Responder citando

Bastante complicada la tienen compañeros de foro. Esta exquisitez de lectura, hacia falta leer en tan desolado espacio.

Joe, regrese con más por que, estaremos atentos a su pluma.
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joe
Miembro Junior
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Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Mie Ene 26, 2005 00:45    Asunto: El Gran Músico Responder citando

Mientras regresaba del colegio cogido del brazo de mi madre vi en una esquina, a un señor que no tenía piernas sentando sobre una especie de carrito de madera… En todo pueblo es normal ver a personas desgraciadas como aquel señor, pero éste en especial atrajo toda mi atención… Tenía en hermoso acordeón de teclas de marfil, nacarado en sus bordes de color rojo corazón que tocaba alegremente para las personas que deseaban escucharle. Me preguntaba, cómo aquel desgraciado podía expresar tanta alegría a través de su instrumento. Con gran curiosidad le rogué a mi madre si podíamos acercarnos para poder escucharlo. Ella asintió.

Mientras tocaba su bello acordeón, vimos que contorneaba todo su cuerpecillo por cada nota que salía de su instrumento, parecía que más que tocar, era él quien era el aparejo de aquella melodía… Después de media hora de enternecernos, acabó. Sacó un pañuelo blanco de una parte de su caja de madera y empezó a secarse aquel carnoso y redondo rostro lleno sudor y de lágrimas que caían como perlas hacia su ajado saco... Ante esto, todas las personas comenzaron a colocar sus monedas en el borde de su caja, a lo que él, sacaba su viejo sobrero negro y, como si fuera un Toscanini, movía el pescuezo una y otra vez en señal de gratitud. Luego, con el rostro iluminado como un santo, lo vi guardar su instrumento y empezar a retirarse hacia otro lado, tarareando siempre aquella tonadilla…

Mientras se alejaba quedó en mí un sentimiento, un eco alegre de aquella cancioncilla que me hizo viajar a través de mi juvenil imaginación por lugares llenos de ternura y pureza, pero al mismo tiempo, no podía creer que esos dedos tan duros y rugosos del tullido, crearán tan delicada armonía… Cuando reanudamos nuestra marcha con mi madre, le pregunté si podía algún día comprarme un acordeón. Ella me miró y con gran suavidad me dijo que debía preguntarle a mi padre. Apenas llegamos a la casa fui corriendo hacia mi padre a pedirle, una y otra vez, que me comprase el aparato, pero lo único que pude conseguir fue una buena promesa para un futuro bastante lejano…

Mientras me acostaba y empezaba a dormitar creí escuchar, a lo lejos, el sonido de aquel acordeón. Recordé al músico lisiado. Fui hacia la ventana de mi casa y lo vi tocando en el parque rodeado por un grupo de personas. Me vestí con lo que fuese, y salí a la calle sin que mis padres lo notaran. Corrí hacia el parque escuchando aquella conocida tonadilla, y cuando llegué, lo vi rodeado de personajes que al igual a él, parecían ser muy desgraciados…

“Hermosa melodía”, le dije. Me miró a los ojos y esbozó una sonrisa de oreja a oreja, encantadora y luminosa como la misma luna; y mientras tocaba su acordeón, comenzó a entonar una cancioncilla que hasta nuestros días, no pude olvidar… Aún me siento en aquel parque, como un niño junto a un grupo de mendigos, mirando un cielo estrellado y acompañado de una luna llena, cuando recuerdo aquel mágico poema…

“Niño mío,
soy una canción,
y mis notas son el tono de una estrella,
y mi sonar es tan grande
como el eco de una noche…

Mi hermana es una luna,
silenciosa como ni una…
y en sus pasos, niño mío,
me siento en libertad…

Mis canto es tan tuyo,
tan mío…
niño mío,
no dejes de cantar
y de reír…

Quiera dios darme un día
un aplauso,
unas gracias,
una buena compañía,
la mirada de un niño…”

Cuando terminó de clamar este poema sentí que debía irme a lo que el gran músico me dijo que, si yo lo deseaba, podría volver al día siguiente. Aquel verano, no hubo noche en que no estuviera cerca de este gran músico, pero cuando vino el invierno nunca mas volví a verle, pero fue aquello, aquel sentimiento, la semilla que entró en mi tierra interior, haciendo que un día germinaran aquellos tallos que me llevaron a ser un ser creador, un escritor... Mis padres no me compraron jamás un acordeón pero dentro de mí sentí que tenía un instrumento de verdad.

De este gran artista aprendí a escuchar la verdadera música, aquella que resuena en todo el universo y también en mi interior. Antes de desaparecer de mi vida para siempre, me dijo algo que nunca olvidaré, y que guardo siempre en mi corazón: “Un artista es aquel que saca lo de adentro hacia fuera, pero con amor”…



Surquillo, enero del 2005.
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guillermo garcía
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Registrado: 18 Ene 2004
Mensajes: 2014
Ubicación: Tepic Nayarit

MensajePublicado: Mie Feb 02, 2005 02:55    Asunto: Ceguera prodigiosa Responder citando

Y ahí estaba yo, con los ojos nublados.
Primero pensé que era cierto castigo divino por ser tal cual. Hereje, demoniaco y filósofo.
Después creí que de tanto leer, mis ojos cansados pedían reposo. Pero no ese reposo eterno que odiaba de tan sólo buscar el sol y toparme con tinieblas.
Hice un recuento de mis días después de haber lanzado mi último grito, solo, entre las montañas. El frío llegó de repente. A tropezones llegué a una cueva. Recuerdo bien. Paso a paso, maldije todo. La naturaleza de mi ego no permite errores. Lo intuía. En la madrugada seguí en la taberna, no tenía motivo para llegar temprano a casa. Mi familia no estaba. Un fugaz apagón impidió seguir observando la mujer que se contoneaba. Florencia se distingue por las bellas mujeres que brotan como hongos en la humedad. Y no puedo dejar atrás el aroma fresco de su cabellera. Apuré el trago y salí a toda marcha. Ella sólo buscó algo, asomando su rostro por la puerta y regresó a la calle. No pagué la cuenta, el cantinero detuvo mi andar y entre las cuentas, monedas al piso y el pago exacto, perdí tiempo.
Sin embargo, ya en la calle volví a perder la vista. Fueron segundos. Sólo recuerdo el aroma que despejaba la noche y me devolvía a mi soledad. Y así, a partir de entonces, hice como el que no sabía nada.
Lloré sin reparos en la cueva. Saqué mi tabaco, me lié un cigarro. Entristecí de no poder ver el fuego que avivaba uno de mis placeres favoritos. Basta Giovanni, basta. Ahora que estás así piensa. Beethoven perdió el oido pero pudo reponerse. Tienes razón bambino, me he convertido en el mejor de mis personajes. El ciego que ha sido maldecido por Dios.
Pasé cuatro días por ahí, sereno. Esperando a que mi ausencia creciera y buscasen a este idiota. Y ahora justo cuando doy el punto final de la historia de Cristo, después de atormentar a mis hijas con el dictado ambigüo e indeciso de quien busca la perfección, siento que el sol entró en mi pecho y no necesito verle.
Guillermo García 1 de Febrero 2005
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joe
Miembro Junior
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Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Jue Feb 03, 2005 02:41    Asunto: El canto nocturno de los grillos... Responder citando

Hoy por la tarde estuve muy triste y solo. Quería estar con alguien que pudiera escucharme pero todas las personas con que me cruzaba parecían estar muy ocupadas. Sus caras estaban estiradas, sus ojos abiertos como los de un pescado, y, en verdad, parecía que tenían mucho que hacer... No sé por qué razón cerré la tienda que tengo en el pueblo y salí a caminar por cualquier parte. Pensaba que me sentía así porque no salía a ningún lado durante las diez horas de trabajo, o que había vuelto como una cucaracha que sólo sale hacia la superficie cuando tiene hambre o vaga como una persona perdida o loca.

Miré mi reloj, eran las dos de la tarde, aún no había almorzado y decidí comer pan con leche, tan solo para engañar el estomago un momento. Siempre escuché que cuando uno está deprimido el hambre, la sed, los deseos y anhelos en general se ahogan en el mar de la pena y depresión. Cogí mi bastón y fui a una bodega a comprarme un pedazo de pan y una botella de leche chocolateada.

Cuando entre en la bodega vi a la dueña que era una señora muy gorda, creo que demasiado gorda. Su cara parecía estar llena de pliegues así como las cortinas de un cine color carne, y su cuerpo era pequeño pero parecía ser que su silueta se desparramaba por los diques de su ropa. Eran en verdad una sociedad de olas de grasa. Ante esta visión, me quedé congelado, sin decidirme si entrar o ir con mis ganas de comer hacia otro lugar. De pronto, escuché como un eco que salía de aquella montañita de carne y sangre, diciéndome: "Pase Poeta, y cuénteme algo"... Cuando todas sus palabras penetraron en mis oídos, sumergiéndose en el mar de mi ignorancia, mis labios comenzaron a alargarse y así como cuando el sol brilla y hace que uno se desplume de ropas, así me ocurrió, comencé a limpiarme de todas las armaduras de mi rostro y sentí que tras aquella amalgama de carne y huesos, había algo lindo que compartir y contar...

No recuerdo qué le narré, creo que fue una historia en que un niño poeta y huérfano llega a morar en una casa abandonada, haciéndose amigo de todas las ratas e insectos que pululaban por aquel lugar, alimentándose de las sobras que encontraba en los basurales y en el mercado del pueblo... y durante la noche declamando sus poemas y cuentos que le brotaban como lava de volcán… Hasta que un día observa que una especie de grillo, increíblemente se queda mirándolo por días y días. Y cuando sale a la calle, el bicho le sigue como si fuera una sombra sobre cada paso que da... El tiempo pasa hasta que una noche, mientras el niño duerme, una manada de grillos puebla toda la casa abandonada, botando a todos los demás insectos y a los perros y gatos, menos al niño, que continúa su sueño como si fuera la bella durmiente y los millones de grillos…

Cuando despierta el chico ve que hay millares de grillos que le miran, quietos, imperturbables, como si estuvieran esperando que hiciera cualquier cosa, o aquellos vigilantes de su sueño. EL niño se levanta y, asustado, sale volando hacia la calle y ve que en todo el pueblo en que vivía estaba poblado, ya no de gente, animales domésticos, no, nada de esos, ahora estaba él y los millares de grillos de todos los tamaños posibles. Lo extraño de estos bichos es que parecían no quererle hacer daño, ni impedir que continuase su estilo natural de vida. Se sintió extraño, hasta que una noche de luna llena todos los millares de grillos comenzaron a grillear sin parar, durante noches y noches... Una noche, mientras paseaba por las calles desoladas del pueblo, el chico, extrañado por todo, observa un momento toda la inmensidad del negro cielo, la luna, las estrellas, y siente que desde de las lejanas estrellas hay millones de grillos que al igual a sus hermanas de la tierra, grillean sin parar como dirigiéndose a sus otras estrellas vecinas... "Será el canto nocturno de los grillos"…, pensó el niño... De pronto, todos callaron y, sin entender la razón, todos los grillos que moraban el lugar comenzaron a alejarse rumbo hacia las verdes cuencas del bosque... Y mientras se distanciaban, un grupo de ellos unieron sus verdosos cuerpos y esgrimieron una bella y viva señal: "Adiós, Poeta"…

Durante el resto de aquella noche el niño no durmió, pero fue el primer testigo de un amanecer y del sonido de cientos de aves que alegremente pregonaban su existencia por todos los cielos y a todos los seres del pueblo... De pronto, el niño salió a la calle y cuando quiso exclamar su mejor poema, le salió un extraño sonido, igual al canto nocturno de los grillos que moraban en los verdosos bosques del pueblo...

La gorda me dio un pan con leche chocolateada, se rió de mi cuento, no me cobró nada y me fui mas tranquilo hacia mi trabajo. No sé, pero sentí como si mis pasos fueran mas ligeros, casi hasta me sentí volando como Peter Pan. Cuando llegué, cogí mi pluma y papel y me puse a escribir otro cuento más…



Surquillo, febrero del 2005.
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Jue Feb 03, 2005 18:37    Asunto: Responder citando

Joe, disfruté mucho, mucho con tus cuentos.


Y el de Guillermo impecable!
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guillermo garcía
Miembro Senior
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Registrado: 18 Ene 2004
Mensajes: 2014
Ubicación: Tepic Nayarit

MensajePublicado: Jue Feb 03, 2005 20:03    Asunto: Responder citando

DIANNA escribió:
Joe, disfruté mucho, mucho con tus cuentos.


Y el de Guillermo impecable!

Gracias por el apoyo, pero ahora le veo errores y dicen que la historia da para más. De todos modos, lo sigo trabajando DIANNA. Porque fue escrito de golpe y sin corrección alguna.
Joe es muy bueno, felicidades de nuevo.
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Jean Valjean
Miembro Senior
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Registrado: 10 Mar 2003
Mensajes: 2440
Ubicación: La sombra del hombre invisible

MensajePublicado: Lun Feb 07, 2005 15:03    Asunto: A Guillermo Responder citando

Saludos Guillermo, ten estas palabras como acuse de recibo:


Todo hombre paga su grandeza con muchas pequeñeces, su victoria con muchas derrotas, su riqueza con múltiples quiebras.

Giovanni Papini


Al leer el cuento me dió la sensaciónde que algo falta. Todavía no sé decirte el que. Me gustaron las imágenes pero tal vez fuese reiterativo (a pesar de la brevedad) el cuento en ciertas frases y giros.

Recibe un cordial saludo.

P.D.: Mi cuento sigue en cuarentena. No acabo de verlo claro.
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