elaleph.com
foros de discusión literaria
 
 FAQFAQ   BuscarBuscar   RegistrarseRegistrarse 
 Entre para ver sus mensajes privadosEntre para ver sus mensajes privados  Chat Chat    LoginLogin 
 Biblioteca de libros digitalesLibros Digitales   Edición en demandaPublicar un Libro   Foros PrivadosForos Privados   CelularesCelulares 

Y los Autores se hicieron personajes.


Ir a página Anterior  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente
 
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> La Cuentoteca de Alephville
Autor Mensaje
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Mie Mar 16, 2005 03:31    Asunto: Mi isla Responder citando

Acababa de salir de una reunión y en la salida encontré a un buen amigo, nos saludamos y le invité a tomar un café. Este compañero es uno de esos tipos que jamás aguantan decir idioteces... quizás por eso es que casi todos mis textos se los envío. Me contó que hace dos meses descubrió que tenía sida, se sintió tan mal en esos momentos que decidió morirse inmediatamente, pero tenía esposa y un hijo, nada mas. Dejó de trabajar, abandonó a su familia y se mudo a los arrabales de la ciudad, pero una noche en que no podía dormir por culpa de un dolor parecido a una muela picada pero que estaba en su estomago lo hizo doblarse en forma de un resorte y lloró como un perro. De pronto sintió que ya era su hora y comenzó a sentirse lúcido, en paz... Y desde ese instante el dolor le dejó. Se sintió tan bien que decidió ir a un hospital a tratarse. Tuvo suerte, era pasivo, controlable pero su vida, con un cuidado especial podría ser larga...

Volvió a su casa y entre lágrimas conversó con su esposa y familiares. Volvió a trabajar y cuando abrió su correo vio cerca de setenta textos con mi nombre. Por curiosidad los abrió y empezó a leerlos uno por uno... Al cuarto texto decidió dejar de leerme.

Y allí estaba mi amigo, frente a mí, diciéndome que parecía ser que la persona que escribió los textos era un ser totalmente repulsivo, denigrante y con el alma igual al de un mutante. Me reí de su sinceridad, y nada más... Luego, fuimos a una librería y conversamos de autores que nunca habíamos escuchado. Cogimos dos libros y nos quedamos leyendo hasta que nos echaron de la librería.

Mientras le llevaba a su casa le miraba de reojo, y le admiraba el espíritu que gozaba, parecía haber olvidado su enfermedad... me agradó verle en esa actitud y le dije que no dejara de llamarme, que estaba frente a una expecional persona... Cuando llegamos a su casa me preguntó el por qué no escribía una novela. Le contesté que estaba escribiendo dos novelas al mismo tiempo, y que los cuentos los escribía como un ejercicio. "Escribe tu novela", volvió a decirme y luego despareció a través de la puerta de su casa.

Dentro del auto, mientras escuchaba a Ravel, me di cuenta que mi amigo había olvidado su terrible enfermedad, parecía que veía diferente como si hubiese aceptado su futuro, su destino mas cercano. Cerré los ojos y cuando llegué a mi cuarto me puse a escribir un texto, uno que sentía dentro de mí... Y me sentí feliz.


Marzo del 2005.
Volver arriba
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Sab May 21, 2005 20:58    Asunto: Servicios caninos Responder citando

Llegué a mi trabajo en medio de una lluvia que además de mojar mis trapos humedecían mi soledad y tristeza... A duras penas entré en el local, me quité el impermeable, el sombrero, y me puse la ropa de faena que era: un mandil, un sombrero de tela y unas pantuflas cómodas y cubiertas por una rojiza franela. Lo primero que hice fue limpiar toda la tienda, oficina, taller; las tres funciones definen el lugar del trabajo en donde yo soy el que hace de limpiador, gerente, vendedor y repartidor.

Todo esto me demoró una hora y veinticinco minutos. Tengo la costumbre de dejar la puerta abierta para no perder la oportunidad de atender a cualquier curioso, o potencial cliente. Fue extraño, pues entraron cerca de ocho clientes que, por la costumbre y conocimiento mutuo, se atendieron y despacharon si que yo mueva un solo dedo. Les agradecí, pero no pagaron, pidieron fiado, y con un "Hasta la vista Sr. F...", salieron de mi pequeño local. Fue extraño pues durante toda la mañana no entró nadie mas, lo que es nadie, tan solo la lluvia relajaba los músculos de mi impotencia y ansiedad, pues los compromisos con los proveedores estaban desequilibrando mi mente y mis nervios, a sabiendas que tenía dos días mas de plazo para cubrir mis deudas que, por costumbre herenciada de mi padrastro ingles, pagaba con severa puntualidad. Sin embargo, no entró, durante aquella mañana nadie, nadie, nadie... y yo sabía que por las tardes los únicos que entran a la tienda son los fantasmales cobradores, los llamo así pues apenas se les paga desaparecen sin uno darse cuenta... Miré el reloj y a eso de las dos de la tarde (hora de cierre de medio día), y supe que mi día sería tan nubloso, frío como el clima que cobijaba a todas las personas y cucarachas de la ciudad.

Ya estaba por cambiarme cuando escuché los sonidos de unos pasos que penetraron el local. Me alegré y me dije que podría romper la tradición de cerrar el local con puntualidad inglesa. Miré al potencial cliente y vi que se trataba de un enorme perro que estaba vestido de una manera tan graciosa que supuse fuera un muñeco. El enorme can se acercó y vi que tenía en sus patas cuatro especies de medias hechas de un plástico revestido de una piel rojiza de alguna pobre ave posiblemente, o algo por el estilo. Abrió sus fauces ante mi horror y en sus filudos colmillos llevaba colgado un sobre de plástico con mi nombre. Con una trémula agitación de manos y brazos me le acerqué y cogiendo un bastoncillo que usaba para la limpieza en los lugares difíciles, lo extendí hasta lograr descolgar aquel sobre de plástico que vi llevaba una carta con un pequeño fajo de billetes.

"Sr. F... - decía -. Por favor, necesito una libra de esto, dos porciones de esto otro, un cuarto de ello, etc... El dinero está completo, por favor sírvase colocar el pedido en la bolsita que mi querido perro, llamado G... lleva bajo el lomo. Atentamente, Sr. B..." Sin inmutarme y ante tan inusual pedido no le di mas vueltas al caso y como buen tendero acaté sus ordenes.

Completé el pedido y se lo entregué en un paquetito que cabía exactamente en la bolsita que llevaba dicho can. Una vez lo recibió, el can, me miró con sus grandes y redondos ojos negros, hizo una especie de reverencia y salió como un caballero de estampa del local... Fue extraño verlo irse marchando a través de la lluvia, sentí como una premonición de que algo iba a cambiar para mí. No me equivoqué. Dos extraños perros se detuvieron ante mi puerta y sin dudar, me miraron como si fuera un viejo amigo y entraron a mi taller... "Eso es derivar funciones", pensé.

A partir de aquel día la afluencia de perros a mi local fue intensa. Hasta el punto que cambié los afiches de mi empresa por un enorme perro con la cara de un hombre (el mío) atendiendo a otro perro, con el lema: "Su más atento y leal servidor".



Lima, mayo del 2005
Volver arriba
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Vie May 27, 2005 00:45    Asunto: Encuentros Responder citando

Estaba sentado sobre mi escritorio cuando sentí el hermoso llamado de la libertad, era como si un aire inmortal hubiera invadido mi existencia haciéndome sentir tan liviano, como esos globos de gas... Me paré, y salí casi flotando hasta llegar a un café. Pedí un expreso y una hoja de papel en blanco. Apenas tuve la hoja en mis manos empecé a escribir, y mientras lo hacía absorbía cada gota de la taza de café. No recuerdo lo que puse sobre el papel pero cuando estuvo lleno de mis letras me sentí tan satisfecho como si hubiera hecho el amor, fue algo sin palabras, puro como la sonrisa de un bebé. Pagué el café y con mi papel doblado en dos salí a la calle abarrotada de gente que salía de sus labores. Sentí el impulso por unírmeles y así lo hice. Entramos todos como una deforme masa en el metro. Ya dentro, busqué una mirada, una sonrisa, un rostro con brillo de cualquiera de ellos pero nada, nada, parecían estar hipnotizados por sus pensamientos, todos menos un bebé que estaba en los brazos de una señora. De pronto, noté que la gente alrededor de la criatura se puso a observarle, yo también. Me acerqué hacia el bebé y apenas estuve a su lado, el bebé rompió a llorar y llorar. Tanto lloró que muchos se le alejaron, yo también, y sin entender la razón la criatura calló.

El metro continuó su marcha a través de los subterráneos de la ciudad, y cuando llegamos a la siguiente parada, casi toda la masa de gente bajó, yo también. Pasamos de a través de los túneles, o pasillos de una línea hacia otra. La masa del gentío comenzó a dividirse entre las diferentes salidas del metro, yo seguí a la más numerosa. Subimos y bajamos del metro muchas veces hasta que de todo el gentío quedamos tan solo dos personas en el metro que continuaba su marcha serpenteante sin parar tan solo en las paradas. Y cuando llegamos a una de las últimas paradas el tipo me miró de reojo, y yo también. Parecía un ser muy extraño. Era alto, vestía una camisa blanca, un traje todo negro y cargaba un pequeño maletín parecido al mío. Me quedé mirándole intensamente, me sentí muy atraído por su misteriosa imagen. De pronto, giró su perfil hacia mí y nos quedamos mirándonos el uno al otro sin que ambos pestañáramos, no sé por qué no me le acerqué pero el tipo tomó la iniciativa y con un gesto de su mano me pidió acercarme. Me le aproximé hasta estar separados por unos dos pasos.

- ¿Es usted escritor? - me dijo.

- Sí... - le dije, algo sorprendido, pues no sabía que lo era hasta que él me lo preguntó.

Puso su mano en su bolsillo y sacó un tarjetero. Me ofreció una tarjeta, la recibí. Me estrechó la mano, y luego, bajó del metro en la penúltima parada. Lo vi alejarse sin mirar a nadie, y cuando desapareció por una de los pasillos del metro cogí la tarjeta y la leí. Me sorprendí al ver mi nombre y apellidos, mi dirección y un logotipo a colores con la forma de un metro escritos en aquella tarjeta. La guardé en mi saco y bajé en la última parada del metro, luego fui hacia mi casa y cuando entré prendí las luces de mi cuarto y me eché a dormir.

Al día siguiente desperté con tantas ganas de contar mis experiencias que tuve que agarrar un papel y escribir y escribir todo aquello que ocurrió en mi vida. Fue entonces que empecé mi carrera de escritor, y aunque nunca publiqué nada, siempre trataba de vender o regalar mis poemas y cuentos y ensayos en las entradas y salidas del metro de nuestra gran ciudad.

Nunca gané mucho pero me alcanzaba para comer, pagar un lugar en donde dormir y para ir a uno que otro evento artístico. La soledad fue mi gran amante, compañera que con el pasar del tiempo se hizo mi mejor aliada, pues de ella salieron tantas criaturas que aún viven en cada una de mis páginas…



Madrid, mayo del 2005
Volver arriba
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Mar May 31, 2005 00:33    Asunto: Extraños sentimientos Responder citando

Era el cumpleaños de mi difunto padre, ya hacía diez años que nos había dejado. Mi hermana y familia me invitaron a su casa, me estaban esperando. Cuando llegué los vi sentados alrededor de la mesa central de la casa con una torta de cien velitas. Y por estar todas las luces apagadas me pareció entrar en aquellos espacios en donde se practica el esoterismo, o el contacto con los muertos a través de un médium. No sé, pero aquel fue el sentimiento que tuve, pero igual entré a la casa de mi hermana. Apenas me senté todos comenzaron a cantar el "Feliz cumpleaños", todos menos yo, pues me quedé callado al contemplar algo totalmente escalofriante. En la pared que estaba frente a mí, el rostro de mi difunto padre se descubría sonriendo como si estuviera a punto de apagar las cien velas junto a aquellos hijos que aún le recordaban. Al contemplarlo no pude más que echarme a llorar sin decir que lo extrañaba, que aún le quería, que lo sentía, pero no, no señores, no le dije nada, nada de nada a mi difunto padre...

Mi hermana, su esposo y sus dos hijas al verme en aquel patético estado prendieron las luces, y asustados preguntaron por lo que me ocurría. Mentí. Les dije que la nostalgia me había embargado, que lo sentía mucho y que lo mejor sería que me fuera a descansar a mi hogar pues estaba demasiado triste como para celebrar una noche como aquella. Me paré y ante un silencio espectral de toda la familia de mi hermana salí en silencio y con los pasos que me pesaban tanto como si fuera el Cristo rumbo al Gólgota, rumbo hacia mi solitario departamento.

Mientras viajaba en mi auto, ante mi mente aparecieron una infinidad de imágenes mías al lado de mi padre. Por ejemplo: cuando jugaba a las cartas con mi madre; cuando me golpeaba por no lavarme los pies para luego hacerme arrodillar por una hora en el borde de su cama; cuando tocaba el piano y me hacía cantar junto a él toda una canción en francés de Maurice Chevalier... Así, con esos extraños sentimientos llegué a mi casa, empañado de nostalgias y pesadumbre…

Ya en mi cuarto, pensaba en que sí, en que fueron momentos buenos, duros y malos, y todos fueron momentos verdaderos como este instante en que escribo esta carta dirigida hacia mi hermana diciéndole que no soporto estar más tiempo lejos de mi padre cuando sé que él se manifiesta en mi vida tan solo en mis nostalgias y recuerdos, y así uno no puede continuar como si nada… Y por ello es que decidí viajar a su lado, es decir, matarme. Sí, eso es lo que anhelo. Mas ahora que tengo la pistola, las balas, toda la soledad del universo, el seguro de muerte a favor de mi hermana, dudo, dudo como nunca antes en mi vida... Y dudo así pues veo que de las húmedas sombras de las paredes de mi pequeño cuarto mi difunto padre se está insinuando como esos humos de cigarro que lentamente se expanden, viajando rumbo hacia una botella transparente, vacía en donde encuentran su forma y contenido. En este caso, veo y percibo que la presencia sin tiempo de mi padre está incorporándose al frasco ilimitado de mis miedos, de mi incapacidad de alcanzar algo que jamás entenderé... ¿No es así de cierto, mí querido padre?




San Isidro, 31 de mayo de 2005
Volver arriba
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Sab Jun 18, 2005 19:38    Asunto: Breves Cuentos Responder citando

Uno

“Tenía tanta sed el pobre que, si se hubiera meado, bebería de su propio pis, pero no pudo ser así, estaba perdido y seco…

Agotado, continuó su larga marcha como el solitario camello a través del desierto… Y cuando sintió que sus fuerzas le abandonaban, vio, no lejos de donde se encontraba, un oasis. Quiso correr, y no pudo. De pronto, las fuerzas de su alma lo cargaron como una pluma hasta posarlo al borde del paradisíaco lugar. Y cuando estuvo frente a frente al apacible lago del oasis, vio el rostro de un ser que le miraba con ojos preciosos. Sonrieron, y luego, bebieron hasta saciarse. Se irguieron, y en total silencio partieron.

Atrás quedó el oasis, el lago, sus huellas, todo… La sed estaba saciada, y la soledad no estaba ya más…, pues, su universo y él marchaban juntos para siempre…”



Dos

“Se comenzaron a caerme los cabellos. Mi cuerpo empezó a doblegarse. Mi esposa, hijos, nietos y amigos empezaron a mirarme como a un niño… Sonreímos, al fin apreciaban al niño que llevo dentro…”



Tres

“Toda la noche no pude dormir. Quería estar despierto, deseaba encontrarme con el amor, el primero de todos. Pero él no llegaba, no, no llegaba… Sin darme cuenta me quedé dormido sobre el piso, enroscado como un perrito… Y cuando abrí los ojos y empecé a estirarme, encontré sus cálidas huellas sobre mi alma…”



Cuatro

“La mesa estaba servida. Llena de sabrosos manjares, platos con dibujos de vivos colores, cubiertos dorados de todos los tamaños y un enorme mantel blanco que parecían ser las nubes del cielo. Muchas sillas de cómoda madera orlaban la majestuosa mesa. Me percaté que toda la gente que estaba presente a mí alrededor eran sirvientes. Ellos me miraban, esperando a que yo me sentara y me sirviera los potajes. Les pedí que acompañaran, que se sirvieran junto a mí, y cuando tomé a uno de ellos por el brazo, todos se disolvieron por el aire como el humo de un cigarro… Me di cuenta que todo esto era sólo para mí, sólo para mí. Perturbado, no tuve ganas de nada. Salí de aquel hermoso cuarto y me fui de aquel majestuoso castillo para siempre…”



Cinco

“En un pequeño rincón, de un callejón de la ciudad, vivía, rodeado de cartones y latas, una viejecilla. Era pequeña como un niño de cinco años, pero fuerte como un árbol, pues, no había día en que no saliera de su rincón para hacer la limpieza total de mi casa. Era la empleada de mi familia por muchísimos años. Un día, viéndola fregar los pisos con el trapo y la escoba, le quise dar una mano. Pero ella me dijo que no, que esa era su tarea… “Y yo… ¿qué hago?”, le inquirí. La vieja me miró como si se tratara de un fantasma, soltó la escoba y los trapos, y se fue sin decir nada de nada… Desde aquel día no ha vuelto a mi casa ni a su pequeño rincón del callejón de la ciudad nunca más…”



Seis

“No podía esperar más. Lo llamé por teléfono después de toda una vida, y le dije que le amaba… Era mi padre. Calló por unos segundos, y luego, me dijo: “Gracias”, y colgó… Me sentí un poco mejor, y decidí a visitarlo a su casa después de toda una vida, pero cuando llegué y toqué la puerta de su casa no encontré a nadie. Un vecino me dijo que mi padre había muerto hacía más de un año… Me retiré con el sentimiento de que mi progenitor me amaba después de toda una vida…”



Siete

“Como siempre, estaba parado en la calle mirando la ventana de ella. Ya oscurecía, pero yo continuaba esperando y esperando. La esperaba hasta que la aurora me hacía entender que quizás saldría mas tarde, cuando todo volviera a oscurecer. Volví a mi casa, esperando que la noche llegara para volver a la calle, y esperar a que ella saliera por su ventana. Si, eso hice muchas noches y noches, hasta que en una de ellas, la inmensa ventana se rompió y cayó hecho pedazos por la calle… Miré nuevamente el lugar en donde estaba la inmensa ventana y noté una gran cantidad de inmensas ratas y gatos saliendo de aquella oscura oquedad… Cogí los restos de la ventana esparcidos por la calle, y los eché junto a las ratas y gatos en un basural. Y cuando retornaba hacia mi casa vi asomarse a la aurora, y supe que tendría que buscar una nueva ventana para a ella esperarla…”


Lima, junio del 2005
Volver arriba
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Jue Abr 06, 2006 21:11    Asunto: Es bueno leerse!!! Responder citando

Es agradable leerse después de tanto tiempo, y si bien me parece extraño, no familiar que halla sido yo quien escribió algunos de estos cuentos, los siento en el corazón, y esbozo una sonrisa de complacencia, o de asociasión... Un gusto pasar por el Aleph, un gusto leerme y leerles... En estos tiempos continuo escribiendo, y siempre cuentos; he publicado mi segundo libro llamado: "Cuentos para unos cuantos", fue toda una experiencia pues, de mi bolsillo no salió el dinero, salió de un amigo que admira mis escritos. Por mi experiencia en el campo de las Impresiones Gráficas, pude editarlo yo mismo. Fue toda un Lucha Epica, el impresor, el corrector, el editor, el vendedor, el escritor, etc... Todos era una sola persona, yo mismo. Les diré que la pasé increible. Es mi segunda edición, es decir, mi segundo libro y aunque no me ha ido exelente en la ventas, ya pude recuperar de obra la inversión de mi admirador. Creo que la creación literaria no ma hará rico, pero si me hará recordar momentos inolvidables, ya sean buenos, o malos... Pero todos fueron muy vividos, así que, si desean publicarse, no lo duden, y no pierdan la fe que, ya les dije, no se harán ricos, pero si vivirán toda una sesión de parto, con dolores, sangre, etc... Un abrazo, y nos vemos...


San isidro, abril del 2006
Volver arriba
DIANNA
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Mie Abr 12, 2006 15:26    Asunto: Responder citando

Enhorabuena, joe.

Entiendo lo que dices. Yo, hace pocos días, fui una de las ganadoras de un concurso en una editorial de bastante prestigio, y eso es algo que te sube mucho la moral.

Nunca hay que tirar la toalla.

Saludos.
Volver arriba
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Lun Abr 24, 2006 14:57    Asunto: Milagros inesperados... Responder citando

Dude en salir del trabajo, es decir, abandonarlo por acompañar a mi madre que tenía que hacer compras. Ella acababa de llegar de Europa, ya con setenta y cinco años, y con un carácter digno de una leona. Y bueno, la acompañé, fuimos al mercado, compramos pescado, visitamos la vieja ferretería del vecindario y mi madre estaba contenta. Podía ver sus ojillos brillando de complacencia al tener un apoyo, un hijo a quien acudir. Y cuando terminamos de realizar nuestras compras, mamá me dijo algo que nunca olvidaré: Hijo, cásate. Yo ya contaba con mas de cincuenta años, y si bien he tenido una que otra aventurilla, nunca pensé en formalizar una relación seria, mas bien trataba de huir por la tangente y serme fiel a mi fría soledad que siempre me esperaba a las doce de la noche, que era la hora en que me sentaba a escribir a lo algo de cuatro horas sin parar... Durante el día trabajo en una panadería, que es de mi propiedad, vienen clientes, los atiendo, se van, me pagan me cuentan sus chismes de barrio, les escucho y, si es algo interesante sus chismes, lo escribo. Esa es mi rutina de trabajo, es decir, mi centro de labores se ha convertido en mi centro de acopio de observaciones, almacenaje de imágenes para mi literatura... Nunca he ganado un premio importante, quizá he salido en una que otra página, pero dinero, tan solo una vez en que gané 1000 dólares que me sirvió para comprarme una portable que me sirve pare escribir con mayor celeridad... He publicado, he disfrutado de mis textos y, creo yo que soy feliz... Pero, ahora, al escuchar a mi madre pedirme que me case, lo tuve que tomar en serio. Lo primero que hice fue buscar en mi agenda las amigas con las cuales salía. Las llamé una por una y todas se habían casado. Tuve que poner un aviso en el periódico para encontrar la manera, pero, recibía noticias de mujeres de gustos muy raros, por ejemplo, una de ella, bastante bonita, joven, con casa, tenía dos niños y una madre. Nos citamos, pero, al irla a dejar a su casa conocí a su madre... era una gigantesca gorda, peluda, con bozo, me pareció, y vestía como gitana... Me invitó a pasar, pero no quise. Y bueno, he conocido a través del periódico muchas mujeres, pero nada. Un amigo que vivía en España me contó que a través de la Internet, podría conseguir pareja, él lo hizo y se casó con una bella Sevillana y ya cuenta con dos hijos. Me mostró su foto y sentí que esa era el tipo de mujer que deseaba como esposa. Me inscribí, y, con suerte, me llegaron fotos, previo pago de veinte euros por años de inscripción. Conocí a una hermosa catalana, al menos en la foto, según ella, yo era su tipo. Excelente, pensé. Después de numerosos emails, decidimos casarnos, previa visita a cada uno de nuestros países. Primero vino ella, (ella misma pagó su pasaje). La vi llegar en un avión y bajar las escaleras, y me sorprendí que era pequeña, mas de lo que yo imaginaba, y parecía ser mayor (me decepcioné un poco, pero ya estaba en el tren). La llevé a mi casa y se la presenté a mi madre, parecía que todo encajaba, podía hacer un sacrificio, me dije. Pero, cuando mamá y yo estuvimos solos, ella me recomendó que esa mujer no era para mí... Me quedé helado, pues, ¿cómo decírselo? Terminamos la cena y le dije a mi madre que no podía hacer eso. No te preocupes, me dijo, ya se lo dije yo. Efectivamente, la mujer se paró de la mesa de casa y me pidió si podía mandarme un taxi con dirección al aeropuerto. Le dije que yo la llevaría, pero mamá me dijo que no era necesario... La vi alejarse y pensé seriamente en que jamás me casaría... Olvidé el tema y continué escribiendo, laborando, y todas las cosas que hacía siempre, hasta que mamá me llamó urgentemente. Fui a su casa, asustado por si lago malo le hubiera pasado, pero al verla en la puerta y con una sonrisa de oreja a oreja me di cuenta de que se trataba de otra cosa. Efectivamente, mamá me había conseguido una esposa. Pero, mamá, yo no la conozco, le dije. Pero yo sí, respondió. Pasa hijo por favor, y cuando entré vi a una señora vestida de blanco con una tímida sonrisa. Era mi novia. Me casé, mamá al poco tiempo de casarme falleció. Pero, no estaba solo esta vez... Ya tenía compañía, que si bien no era una belleza, sí sentía su respeto y su afecto... Nunca fui feliz, pero, al menos, así la pasé. Trabajando, escribiendo y durmiendo con una mujer que le hacía el amor una que otra vez al mes... No la amaba pero, quién puede pedir a mi edad milagros, por supuesto, los sueños y la esperanza son algo fatal... pero, eso, a lo largo de mi vida se fueron diluyendo como el vapor en una ducha de baño... Los milagros, sí existen, pero, hay que tener mucho cuidado con lo que se pide... Si por mi fuera, hubiese quedado solito, así como esos gatos que pasean por mi ventana mientras escribo por la noche...


San isidro, Abril de 2006
Volver arriba
guillermo garcía
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 18 Ene 2004
Mensajes: 2014
Ubicación: Tepic Nayarit

MensajePublicado: Dom May 28, 2006 04:53    Asunto: Re: Es bueno leerse!!! Responder citando

joe escribió:
Es agradable leerse después de tanto tiempo, y si bien me parece extraño, no familiar que halla sido yo quien escribió algunos de estos cuentos, los siento en el corazón, y esbozo una sonrisa de complacencia, o de asociasión... Un gusto pasar por el Aleph, un gusto leerme y leerles... En estos tiempos continuo escribiendo, y siempre cuentos; he publicado mi segundo libro llamado: "Cuentos para unos cuantos", fue toda una experiencia pues, de mi bolsillo no salió el dinero, salió de un amigo que admira mis escritos. Por mi experiencia en el campo de las Impresiones Gráficas, pude editarlo yo mismo. Fue toda un Lucha Epica, el impresor, el corrector, el editor, el vendedor, el escritor, etc... Todos era una sola persona, yo mismo. Les diré que la pasé increible. Es mi segunda edición, es decir, mi segundo libro y aunque no me ha ido exelente en la ventas, ya pude recuperar de obra la inversión de mi admirador. Creo que la creación literaria no ma hará rico, pero si me hará recordar momentos inolvidables, ya sean buenos, o malos... Pero todos fueron muy vividos, así que, si desean publicarse, no lo duden, y no pierdan la fe que, ya les dije, no se harán ricos, pero si vivirán toda una sesión de parto, con dolores, sangre, etc... Un abrazo, y nos vemos...


San isidro, abril del 2006


¡Felicidades! tomaré en cuenta tus palabras para animarme a publicarme yo mismo a finales de año. Nos seguimos leyendo. Abrazos.
Volver arriba
joe
Miembro Junior
Miembro Junior


Registrado: 25 Mar 2003
Mensajes: 93
Ubicación: Lima Peru

MensajePublicado: Mie Jun 18, 2008 01:52    Asunto: la tranquilidad Responder citando

es lo que mas valoro por estos tiempos. la noche muda. el sueño de mi perro. mi madre roncando. las paredes muertas. la luz de mi cuarto... en fin, estoy en el cielo y es de tantos colores, olores y algo que siento vibrar en mi alma: la paz total...
Volver arriba
Foros
Publicidad


Si le interesa adquirir un teléfono móvil, le sugerimos comparar precios en nuestra tienda de teléfonos móviles. Amena, Movistar y Vodafone presentan sus distintas alternativas para que pueda tomar la mejor decisión.
Mostrar mensajes de anteriores:   
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> La Cuentoteca de Alephville Todas las horas son GMT - 3 Horas
Ir a página Anterior  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente
Página 4 de 7