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Alejandro Margulis


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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Sab Jun 19, 2004 17:16    Asunto: Re: Hedonismo creativo y una breve teoría del sexo en el Arte Responder citando

Alejandro Margulis escribió:


ERÓTICA 2004

El erotismo clásico pretendía capturar fieles como una religión. Planteado sin embargo con usos algo travestidos: relegado a formatos filosóficos (de Sade a Foucault), pedagógicos (de Cleland a Pauline Reage), psicoanáliticos (de Freud a Lacan), semióticos (de Barthes a Deleuze) y hasta a una suerte de tratados de costumbres encubiertos (desde Boccaccio en adelante), lo cierto es que siempre tuvo un lugar poco autónomo en la historia de las ideas de Occidente.
Incluso durante sus tiempos de mayores prestigios estos fueron momentáneos, por no decir interruptus, ya que se lo trató condescendientemente. A lo más (pienso en las histerias sexuales de los años ´60 o en las exaltaciones del posfranquismo inicial) se lo aceptó como una levedad, a lo sumo un rasgo moderno cuya función era la reproducir los estertores de alguna agonía. Aunque la cultura lo ha aceptado así bajo sus pliegues, la misma sutileza con que se lo ofreció al público (pienso en salas de entrepisos o sótanos relativamente oscuros) es otra prueba de que el erotismo merece todavía mucho más espacio propio, emancipado de las pautas culturales que lo vienen acorralando desde su origen.
También es cierto que el espectador, consumidor por naturaleza, no deja de ser un animal pacífico, y que el sólo hecho de decidir ponerse en contacto con una obra de arte le impone una forma de actuar civilizada: sexo prolijo. Pero incluso el proselitismo erótico (y quizás estas líneas de algún modo cumplan idéntica función) es la contrapartida de ese doble discurso que rodea las expresiones sexuales. Generado a reacción antes que por gozo de existir, el erotismo culmina siendo otra manifestación totalitaria del orden de la cultura: la que obliga a vivir sin frenos morales porque el posmodernismo considera que no sólo hay que ser liberal en las ideas sino también aparentarlo.
¿Qué disyuntiva queda entonces entre una y otra mascarada? Lo que es yo, apelo a la dulzura de usar la primera persona: escribo, pinto, gozo mirando sexo; busco, anhelo, sueño con encontrar motivos, tópicos para mis fantasías privadas. Aburrido me siento como el que más con la monotonía del porno y así reclamo argumentos originales, buenas historias, imágenes nuevas. Una y otra vez reincido en los anaqueles más escondidos de los videoclubes o de los museos especializados en el género; una y otra vez recorro superficies condenado juguetonamente a seguir yendo detrás de cuanta muestra postule el erotismo y sus maneras. Y sé que cierta insatisfacción volverá una vez y otra a repetirse.
Quizás el erotismo de hoy sea más que nunca el arte sin puntum por antonomasia. La imposibilidad de llenar una ausencia caracteriza el deseo, esa materia resbalosa. Y al caracterizarla también termina empapándola. Habilidoso en correrse, en salir de su lugar cada vez que intentamos constreñirlo, el erotismo hará lo imposible por escapar de una definición estrecha. El martirio nuestro, al menos la lujuria, será estar condenados a seguir intentando su captura. Señores y señoras del nuevo milenio, el erotismo se ha cansado de ser el murmurador de sutilezas que anda relegado, desde el cristo en adelante, a insinuar ideas platónicas o a manifestar elegantemente una lírica de la líbido.


Muy interesante, Alejandro, este texto. He resaltado en negrita las ideas con las que concuerdo.

El erotismo ha sido, es y será parte de nuestras vidas y aparece en todos los ámbitos de ella porque supone parte de la misma esencia del ser humano, no puede ignorarse y no puede ahogarse en falaces moralidades, pero tampoco debe constituir una obsesión fatal que impida ver lo que puede haber detrás.

El sexo, por ejemplo, también es una forma de comunicación con otra persona perfectamente válida, en cuanto que estás compartiendote a tí mismo, lo que ocurre es que en la sociedad todavía se tienen muchos prejuicios y convenciones morales al respecto que impiden quizás verlo como algo natural y humano.

La pornografía ya es otro tema, porque en ella solo hay mecanicismo, como vos decís, sin ningún tipo de comunicación, y sólo sirve para lo que sirve, que me parece perfectamente válido, pero no para hacer literatura...

En cuanto a la literatura y el sexo creo que hay que dar calidad para evitar ese mecanicismo en donde el argumento se convierte en nada, o sea utilizar el sexo como expresión de los personajes ante el lector, para comunicar ese rasgo que los hace más humanos.
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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13826
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Sab Jun 19, 2004 17:21    Asunto: Re: Hedonismo creativo y una breve teoría del sexo en el Arte Responder citando

DIANNA escribió:


El erotismo ha sido, es y será parte de nuestras vidas y aparece en todos los ámbitos de ella porque supone parte de la misma esencia del ser humano. No puede ahogarse en falaces moralidades, pero tampoco debe constituir una obsesión fatal que impida ver lo que puede haber detrás.

El sexo, por ejemplo, también es una forma de comunicación con otra persona perfectamente válida, en cuanto que estás compartiendote a tí mismo, lo que ocurre es que en la sociedad todavía se tienen muchos prejuicios y convenciones morales al respecto que impiden quizás verlo como algo natural y humano.




Totalmente de acuerdo, sin embargo querría reivindicar el erotismo como expresión de un juego, porque el sexo, para mi, es un juego, además de un acto comunicativo...
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Antigona
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Registrado: 22 Oct 2002
Mensajes: 6322
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Dom Jun 20, 2004 16:58    Asunto: Responder citando

¡Llegó el baldazo de agua helada! Aquí está Antigona para sacarlos por completo de clima. Siempre tan oportuna ella. Mr. Green



Por fortuna, nací en el seno de una familia de artistas: músicos, actores, diseñadores, directores, pintores, todos amantes de la lectura. Por fortuna digo, porque es hermoso criarse en un ambiente así. Naturalmente, cada uno de nosotros tira para su arte y a veces se generan interesantes debates. El otro día (el otro día hace más de un año) estábamos todos de sobremesa discutiendo cuál es el arte más completo, más sublime. Las opiniones, como bien imaginarán, estaban divididas… como de costumbre y como ocurre a diario en Alephville (¿por qué iba a ser distinto en aquella ocasión?), no logramos ponernos de acuerdo.

Veo, Alejandro, que usted se dedica a más de un arte, pintura y literatura por lo pronto. Por eso se me ocurrió pedirle una opinión más… a ver si usted sí estas de acuerdo conmigo.

¿Considera que hay algún arte que sea superior al resto?

Me despido por ahora, no sin antes sumarme a quienes ya le dieron la bienvenida.


Mariana
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Zelda
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Registrado: 02 Dic 2002
Mensajes: 3049
Ubicación: Cualquier lugar bonito que imagines me va bien

MensajePublicado: Mar Jun 22, 2004 06:39    Asunto: Responder citando

Gracias por el texto Alejandro. Me gusta mucho cómo escribes y afortunadamente no solo a mí. En estos días me han llegado muestras de la misma afinidad por diversos canales que aún no se han asomado a este foro, pero que se felicitan por su existencia.

Reflexionando sobre tus reflexiones, he de decir que uno de los elementos que nos acerca la seducción del estímulo erótico resulta en cierto modo clandestino, sicalipsis que nos sorprende ya sea de manera sutil o descarada.

Alejandro Margulis escribió:
El erotismo clásico pretendía capturar fieles como una religión. Planteado sin embargo con usos algo travestidos: relegado a formatos filosóficos (de Sade a Foucault), pedagógicos (de Cleland a Pauline Reage), psicoanáliticos (de Freud a Lacan), semióticos (de Barthes a Deleuze) y hasta a una suerte de tratados de costumbres encubiertos (desde Boccaccio en adelante), lo cierto es que siempre tuvo un lugar poco autónomo en la historia de las ideas de Occidente.


La literatura erótica alcanzó un gran apogeo en el siglo XVIII. Los de ese siglo son grandes textos eróticos que a la vez son grandes textos artísticos. En ellos hay una carga crítica que hoy se ha perdido. Los autores de esa época reivindicaban el placer sexual como acto de rebeldía, como desafío a lo establecido, al poder, algo que desde siempre eleva ya de por sí el tono vital. Los escritores eróticos eran, pues, pensadores revolucionarios. Diderot, por ejemplo.

Alejandro Margulis escribió:
Incluso durante sus tiempos de mayores prestigios estos fueron momentáneos, por no decir interruptus, ya que se lo trató condescendientemente. A lo más (pienso en las histerias sexuales de los años ´60 o en las exaltaciones del posfranquismo inicial) se lo aceptó como una levedad, a lo sumo un rasgo moderno cuya función era la reproducir los estertores de alguna agonía.


La emergencia sexual del posfranquismo en España también fue una respuesta social ante la opresión simbiótica entre la iglesia y régimen. No hay que olvidar que la Iglesia obtuvo del Estado la imposición del matrimonio canónico (con plenitud de efectos civiles); la anulación de la Ley de la República sobre el divorcio; la prohibición del aborto y los medios contraconceptivos; y, en definitiva, la imposición despótica de una moral sexual retrógrada y de una concepción autoritaria del núcleo familiar, como primera célula del Estado.

Alejandro Margulis escribió:
Quizás el erotismo de hoy sea más que nunca el arte sin puntum por antonomasia. La imposibilidad de llenar una ausencia caracteriza el deseo, esa materia resbalosa. Y al caracterizarla también termina empapándola. Habilidoso en correrse, en salir de su lugar cada vez que intentamos constreñirlo, el erotismo hará lo imposible por escapar de una definición estrecha. El martirio nuestro, al menos la lujuria, será estar condenados a seguir intentando su captura. Señores y señoras del nuevo milenio, el erotismo se ha cansado de ser el murmurador de sutilezas que anda relegado, desde el cristo en adelante, a insinuar ideas platónicas o a manifestar elegantemente una lírica de la líbido.


La vida, al igual que un texto literario, es más rica en la medida que integra más niveles de experiencia. Así una literatura especializada en erotismo que no integre lo erótico dentro de un texto vital es una literatura muy pobre. El mejor erotismo nunca se encuentra disociado de otras manifestaciones que lo enriquecen. Por eso, toda frontera entre erotismo y pornografía se encuentra delimitada por el contorno de lo estético. Lo erótico es el arte del sexo, y como cualquier arte se niega a ajustarse a patrones impuestos desde afuera. El erotismo como todo afrodisíaco, no tiene el mismo efecto en cada momento, para que sea irremisible y nos provoque de manera inevitable ese ingrediente llamado deseo, ha de surgir como llamada seductora.

Alejandro Margulis escribió:
Generado a reacción antes que por gozo de existir, el erotismo culmina siendo otra manifestación totalitaria del orden de la cultura: la que obliga a vivir sin frenos morales porque el posmodernismo considera que no sólo hay que ser liberal en las ideas sino también aparentarlo.


Cierto, y también creo que el progreso de las costumbres ha jugado en su contra porque ha conseguido que el erotismo pierda su carga de inconformismo, para convertirse en predecible, convencional, mecánico. El efecto de arrobo que producía el escándalo se ha evaporado, la excitación de saberse transgrediendo lo prohibido se ha degradado en banalidad y estereotipo. Para que brote lo erógeno se requiere hoy día la adquisición de grandes espacios de libertad. La vida no es sólo sexo, la relación sexual enriquece la vida pero es limitada; por más inteligencia que se ponga en renovarla, transcurre en un marco limitado. Un texto, una historia, un vídeo... donde tan sólo se refleja sexo, acaba siendo muy artificial, apenas una prótesis sin seducción ni estímulo. Lo sensual exige cierto refinamiento. Por eso el mejor erotismo es el que aparece en obras que no son sólo eróticas, aquellas en que lo erótico aparece como un ingrediente más dentro de un mundo diverso y complejo. Coincido con Vargas Llosa en que sin erotismo raramente hay gran literatura, y al revés, una literatura que sólo es erótica difícilmente llega a ser grande. Hay todo un desafío en conseguir que el erotismo, ese delicioso aderezo, recupere su salud y se presente (como en el jamón de jabugo) entreverado con el resto de las fibras del tejido vital. Sería gozoso que los escritores literarios, a su manera, asumieran el compromiso de aportar su arte para que esto ocurriera.

Por último quisiera enviarle al amigo de El falso rey, mi deseo de que pueda incorporarse pronto a la siguiente carrera.

Besucos como quesucos.
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walkiria
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Registrado: 14 Mar 2002
Mensajes: 445
Ubicación: españa

MensajePublicado: Mar Jun 22, 2004 17:52    Asunto: Responder citando

Hola, me incorporo a la conversación esperando no ser inoportuna y felicito y agradezco a la moderadora Zelda, a Alejandro Margulis y a todos los participantes por el foro.

Aunque conocía la obra de Alejandro Margulis de vista, es decir, de los escaparates de las librerias he de decir que no había leido nada de su obra hasta que se abrió este foro y ahora mi conocimiento de ella se reduce a algunos de los cuentos que aparecen en los links del mensaje inaugural de Zelda. Por lo poco que he leido me ha parecido un descubrimiento prometedor.

Ya que se está hablando de literatura erótica, y aunque es un campo del que no se apenas nada, es muy poco lo que he leido en ese género, y de erotismo en la literatura, en primer lugar expongo mi opinón (bastante poco informada, por cierto) acerca del tema. Estoy de acuerdo con Zelda en que el erotismo como tema único en una novela resulta bastante pobre, del mismo modo que no se puede preteder lograr hacer una obra maestra ni si quiera un modesto ejemplo de literatura de calidad dentro de cualquier género obviando una serie de factores fundamentales presentes no solo en toda obra de arte sino en todo proceso comunicativo, sin embargo creo que la presencia del erotismo como tema principal no implica ausencia de calidad, creo que incluso dentro de los libros de cierta calidad (hablo según mis gustos, quizá no debiera utilizarlos como instrumento de juicio, pero lo hago por carencia de otros más fiables) puede distinguirse entre los libros cuyo único objetivo es proporcionar placer en la lectura y aquellos que además de éste tienen otros objetivos. Supongo que uno de los factores de calidad de una obra de arte, dentro de cualquier disciplina artística es la adecuación de la forma a la finalidad, es decir, la capacidad de la obra de conseguir su objetivo, aunque para ello haya que contar inevitablemente con ciertos factores externos y en algunos casos cambiantes.

Respecto a la pérdida del componente morboso y trasguesor de lo erótico supongo que es solo un desplazamiento de la barrera y un desafio para encontrar el nuevo lugar de la barrera, quizá no en esa dirección, porque quizá el objetivo de la trasgresión es válido únicamente durante el camino y no a la llegada, sin embargo la normalización de unos aspectos implica que otros aspectos sean relegados y queden detras de dicha barrera (hablo de una especie de barrera cultural poco nítida), pues una cultura, por amplia que sea se muestra en sus niveles más básicos de juicio de las conductas de un modo limitado, según algunos a los artistas corresponde llevar la vanguardia de la trayectoria cultural de una sociedad, aunque en mi opinión el arte (ni la literatura, que incluyo dentro de ésta categoría) son cosa de vanguardia o al menos no estrictamente, es uno de los valores artísticos pero no el único y no puede ir solo.

Como suele pasarme me estoy yendo por otros derroteros, volviendo al tema del foro que es Alejandro Margulis y aprovechando que Zelda citó El Falso Rey y es uno de los cuentos que más me han gustado y del cual tengo una interpretación un tanto sui generis y limitada, me gustaría leer una explicación del autor y también me gustaría saber de qué idea partió el cuento.

Muchas gracias por adelantado y perdón por mi imperdonable y empiezo a pensar que inevitable tendencia a los ladrillos y las faltas de ortografia.


Ultima edición por walkiria el Mar Jun 22, 2004 18:13, editado 1 vez
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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13826
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Mar Jun 22, 2004 18:00    Asunto: Responder citando

Yo quisiera preguntarle a Alejandro -vaya, ¡se le acumulan las preguntas!- qué método sigue para escribir, si es que sigue algún metodo o esquema, o si por el contrario empieza a escribir sin tener nada planeado a priori... muchas gracias de antemano.
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Alejandro Margulis
Autor Invitado


Registrado: 01 Jun 2004
Mensajes: 28
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Mar Jun 22, 2004 23:19    Asunto: De las tres, voy respondiendo por ahora una Responder citando

Queridos curiosos (¿suena muy chichi?):

De las tres nuevas preguntas que han surgido en este encuentro, quisiera postergar dos para más adelante y responder mientras tanto la tercera. Las dos primeras son de Antígona y Walkiria. Quién sabe las dejo para otro día porque las preguntas de las mujeres siempre me resultaron más difíciles de responder.

Quiero anticipar igualmente hacia donde están yendo mis pensamientos mientras elaboro las respuestas. En el caso de Antígona, que me pregunta por mi opinión acerca de las ventajas o superioridades de un arte por sobre las otras, me encuentro recordando que ya Cervantes en el Quijote y Leonardo Da Vinci se aproximaron a este tema. En el caso de Cervantes, para dilucidar la cuestión no ya de un arte sobre otra sino de si las armas eran más poderosas que las letras. En cuanto a Leonardo, él se pronuncia velozmente a favor de la pintura en desmedro de la poesía. Si me tomo unos días es porque encontrar esas citas.

Walkiria desea conocer mi lectura de “El falso rey”. Lo mismo a ella que a otros que me dijeron por chat que estaban leyendo ese cuento, le pido que primero suba ella misma al Foro su impresión, ya que sé por experiencia propia que cuando un escritor anticipa su voz de lector (incluso como lector de un texto propio) los otros miembros de un grupo tienden a cancelar sus opiniones. No me gustaría que pase eso. Prometo contar después cómo escribí ese cuento, lo cual quizás en el fondo resulte mucho más interesante ya que no soy demasiado bueno a la hora de las autointerpretaciones.

La tercer y última pregunta de esta tanda es de Nazgul. El quiere conocer mi método de trabajo, y si tengo alguno.

Estuve buscando en mis papeles durante un largo rato hasta encontrar un apunte que escribí cuando recién empezaba a escribir. En esa época, más de veinte años atrás, yo no había leído a Nabokov y conocía muy poco de su serena y lúcida diferenciación entre el acto del “rapto” (vostorg) y el de la “recuperación” (vdokhnovenie, que suena en español algo así como dojnovenie). Creí sí que la escritura era algo que había que ejercitar pacientemente. “El genio no existe –escribí parafraseando un lugar común al respecto que pululaba en los talleres literarios-. Hay un 99 por ciento de transpiración y el resto de inspiración. Tachar y tachar todas las veces que sea necesario”. Lo que más me sirvió de esa reflexión fue la idea de la tachadura, que sin embargo terminé trastocando al darme cuenta de que la mayoría de las veces las mejores ideas (aún un poco chuecas) habían quedado bajo el tachón. De modo que terminé incluyendo la escena de la tachadura en todos mis cuentos de aquella época (los de “Papeles de la mudanza”).

De todas formas, y pese a que yo pensaba que lo mío era lo suficientemente genial como para ganarme el cielo de los inspirados sin requerir un trabajo extra, hice unos cuantos intentos conscientes para escribir con horarios fijos: tres horas por día, dos horas por día, tres veces por semana, así. Digamos, como un marido respetuoso y metódico para hacer el amor. Probé de escribir con música y sin música, mirando antes pinturas y sin mirar nada. En esa época no me gusta particularmente el alcohol ni fumaba marihuana. Lo que más se aproximó a mi ideal de “ejercitador de la palabra” fueron dos o tres cuentos que escribí de dos o tres tirones. Bueno, en realidad varios más: “El bongó” lo hice así, primero en papel de cartas vía área, que todavía conservo, y después lo pasé a máquina, pero tenía 17 años; a los veinticortos escribí otro que lleva un título larguísismo, acerca de dos hermanitas que compiten con sus cuentos para ver quien conquista con ellos a la mamá, y para ese fui haciendo varias versiones en distintas hojas de papel de colores… Hoy me doy cuenta que así como cada texto requiere una respiración diferente, cada uno pide una técnica distinta.

No soy bueno para la monotonía, esa es la verdad. Ahora escribo de diferentes maneras según el tema, el proyecto y las ganas de escribir que tenga entre manos, pero mi hora preferida sigue siendo la mañana, después del desayuno y antes de almorzar. Esto por ejemplo lo estoy respondiendo a las once de la noche, aprovechando que mis hijos dejaron la compu libre de chat y jueguitos… Pero ninguna hora garantiza mayor calidad a la hora de los resultados.

Les dejo por último una pizquita de la idea de Nabokov si es que desean alguna pauta un poco más organizada. El habla de que hay dos tipos de inspiración, el vostorg (rapto) y la vdokhnovenie (recuperación). La diferencia entre una y otra es sobre todo de intensidad: la primera es breve y apasionada, la segunda fría y sostenida. El vostorg no tiene mucha intención pero es importantísimo, dice Nabokov, “a la hora de conectar la disolución del viejo mundo con la construcción del nuevo”. Pero cuando llega el momento y el escritor se pone a escribir su libro, dice más adelante, “confiará en la segunda y serena clase de inspiración” porque ésta, la dojnovenie, es “compañera fiel, que ayuda a recuperar y reconstruir el mundo”.

Si les interesa tomar la cita más completa pueden encontrarla hacia el final de esa belleza de libro que es el “Curso de literatura europea”. Yo lo tengo en una edición de bolsillo de Ediciones B, pero creo que si garantizan su compra en elaleph probablemente terminen editándolo en formato digital.

Diré por último (y por ahora) que “El falso rey” surgió a partir de un sueño muy vívido. Y que acordándome de cómo Cortázar había escrito “Casa tomada” me senté a escribirlo velozmente, en la madrugada, tratando de capturar las escenas que se me iban olvidando al tiempo en que las escribía. No muchos de mis cuentos los he escrito así. Es algo demasiado cansador.

Besos a todos,

Alejandro
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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13826
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Mie Jun 23, 2004 02:25    Asunto: Responder citando

gracias, Alejandro! Wink
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MAMUSHKA
Miembro Principiante
Miembro Principiante


Registrado: 10 Jun 2004
Mensajes: 3
Ubicación: AL SUR / INTERIOR/ NOCHE

MensajePublicado: Mie Jun 23, 2004 15:54    Asunto: SALUDO Y UNAS PREGUNTAS Responder citando

Hola amigos del foro: felicito a Zelda por la convocatoria y al autor por el nivel de sus respuestas..Y me integro tarde pero con ganas de preguntarle a Margulis…

Luego de leer tu obra uno descubre que esa frontera entre pornografía y erotismo que varios participantes trataron de definir en este foro, se diluye ante la evidencia de una construcción literaria que otorga, si se quiere, una nueva condición al lector.
Vos abrís puertas que en el campo literario generalmente permanecen entornadas…y es el lector quien, al intentar abrirlas se convierte en voyeur y se involucra en la novela con una complicidad análoga al que mira una película pornográfica.
Y aquí las preguntas ¿Hasta que punto sirve marcar la diferencia entre entre uno y otro genero? ¿Pensaste en esas diferencias mientras escribías tu novela "Quien que no era yo..."?

Saludos y FELICITACIONES!!!
Very Happy
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ABC
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Registrado: 23 Ene 2004
Mensajes: 4491

MensajePublicado: Jue Jun 24, 2004 00:28    Asunto: Responder citando

Hola, buenas noches. (aquí es noche)

Me atreví a entrar, y me ha gustado ver como desde el primer mensaje, se empieza a dibujar más a la persona que al autor. Me resulta fascinante ver como se van pintando, con frases que resaltan de lo que escribe, aspectos que indican veladamente como es Alejandro Margulis, él habla de su mundo, sus ideas, su propia vida. Y, es mucho mi atrevimiento, pero para mí, esto es lo interesante de un espacio como este, descubrir que detrás de un renombre, existe una persona. Esto, genera las expectativas, de poder trascender por medio de la escritura, en algún momento de mi propia vida. Very Happy ,

Seguro que el leer a el señor Margulis, me hará aprender.
Así, que sigo en esto, en leer ...nada que preguntar (por ahora) porque todo vá ímplicito.
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