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Alejandro Margulis


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Alejandro Margulis
Autor Invitado


Registrado: 01 Jun 2004
Mensajes: 28
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Jue Jul 08, 2004 21:21    Asunto: Felicidades y tristezas Responder citando

Querida Zelda:

Muchas gracias por haber hecho estas reflexiones sobre el cuento quizá más dificil del libro.

Cuando lo escribí, confieso, no reparé en que pudiera resultar complejo para un lector. Sin embargo con los años fui descubriendo que su complejidad iba disminuyendo (igual que en la novela) a medida que bajaba la ansiedad del lector por capturar una historia lineal. Con esto trato de responder primero a lo último que preguntás; es decir, que tan abierto resulta el libro a mi criterio en una escala de 1 a 10.

Los riesgos de caer en solipsismos u otra clase de retóricas del ego tampoco me resultaban frentes de tormena cuando escribía (ni a decir verdad, cuando escribo cosas nuevas). Contra lo que alguien podría pensar, mi propósito nunca es hacerle zancadillas a los lectores que llegan a los escritos que hago sin prejuicios. Tal vez sí -a qué negarlo- siembro algunos cazabobos en los que eventualmente terminan cayendo aquellos para quienes el relato es unidireccional (Eso Que El Autor Hace Y Deshace A Voluntad).

Coincido totalmente con vos en que el relato de la propia historia es un modo de enmendar las frustraciones del pasado. No lo tenía tan claro cuando empecé a escribir pero hace unos años descubrí los escritos teóricos de Paul Ricoeur y ahí comprendí que todo cuento que uno hace acerca de su historia es el modo que tiene para construir su identidad (y que cuando los relatos son colectivos y se convierten en leyendas la identidad termina siendo una construcción de multitudes).

Que un escritor hable de su vida íntima disolviendo demasiado poco sus propios rasgos es, claro, un riesgo. ¿En qué momento el narcisismo lo dejará hablando solo? ¿Cuándo dejará de armar historias para otros y se transformará en el monologuista tedioso que nadie soporta escuchar? Creo que esta cuestión sobrevuela las preocupaciones de cualquiera que se sienta a escribir, y que lo acompaña durante toda su vida creativa. No soy la excepción.

Cuando escribo ficción no pienso demasiado en la reacción de los lectores; esa instancia la dejo para la edición. Pero tengo todo el tiempo presente un concepto que leí por primera vez en Henry Miller, y que parafraseo de memoria: todo hombre que logre ser lo más honesto que pueda consigo mismo puede pronunciar verdades profundas. También cieto teórico ruso, Voloshinov (se dice que era el seudónimo de Bajtin) hablaba de que cuando un artista logra ahondar profundamente en su propio yo termina llegando, como quien diría, al sustrato que hay común entre él y el resto de sus contemporáneos.

Sé que es ambicioso esto, pero siempre tuve estos objetivos como parámetros a la hora de escribir.

Luego, un día, me di cuenta que no había forma de no ser social. Por mucho ombligo que describiese al escribir, por muy exclusivamente mío que este ombligo aparentemente fuese, siempre sería un ombligo similar al de los demás.

Y eso fue de lo más tranquilizador que me ocurrió en la vida.

Me preguntás también por la idea de la repetición. Bueno, te corroboro que siempre me sedujo. Un amigo de la adolescencia, Fabián Lebenglik, me sugirió cuando estaba luchando con los borradores de, justamente, "Papeles de la mudanza", la idea de que las múltiples versiones que yo iba haciendo del cuento podían quizás ser el cuento mismo. Con esa perspectiva en mente volví a mi casa, acomodé las siete que tenía una detrás de otra, y observé que con apenas leves ajustes en los que pusiese por delante el proceso de la escritura (contra toda preceptiva que mandara lo contrario) la historia de alguien entristecido por no poder recuperar a su mejor amigo de la infancia alcanzaba una dimensión trágica: si no podía revivir esos días felices, al menos le quedaba el consuelo de escribir sobre ellos.

Y también en Ricoeur encontré, hace poco, justificación teórica para este descubrimiento (compartido) de mi juventud: la repetición como estrategia viene a romper con la lógica de la cronologización; esto es: rompe con la idea del relato sólo lineal, que tiene un comienzo, un desarollo y un clímax a los que tan bien nos tiene acostumbrados el modo de narrar de Hollywood.

Dejo para lo último tu pregunta sobre el significado de "los criollos de telgopor". El "telgopor" es un material blanco, compacto y flexible que se usa en la Argentina como aislante en los entretechos y también para fabricar maniquíes, entre otros usos. En la escuela lo usábamos como base sobre la cual pegábamos nuestros dibujos representativos de la época colonial. Ahí iban los criollos nacidos en esta tierra. Y los recortábamos con un juguete hermosísismo que se llamaba Segelín: un hilo de alambre calentado con resistencias a pilas.

Bueno, Zelda, espero no haber sido demasiado extenso en la respuesta. Pero tus comentarios realmente me dieron qué pensar.

Besos,

Alejandro
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Zelda
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 02 Dic 2002
Mensajes: 3049
Ubicación: Cualquier lugar bonito que imagines me va bien

MensajePublicado: Dom Jul 11, 2004 20:05    Asunto: Responder citando

Querido Alejandro, las respuestas nunca son demasiado extensas cuando abren nuevos interrogantes a un círculo de comprensión e interpretación. Tal vez sea cuestión, como dices, de que nos mal acostumbramos a quedarnos en la linealidad del discurso. También tus palabras me dan que pensar a mí.

A veces las lecturas me llevan a una clase de hermenéutica por la cual una puede decidir unirse o separarse de la dialéctica del texto, unirse o separarse de la intención del autor, o de la que una cree descubrir en sus relatos; alejarse de buscar la comprensión del relato e incluso una puede unirse o separarse de la descripción fenomenológica de la “comprensión”.

Cualquier interpretación es válida con o sin búsqueda semiótica. Llega un momento en que los signos inequívocos que dotan de sentido no necesitan ser “autorizados” para soltar su carga intersubjetiva. Viejos cuestionamientos vuelven a resurgir leyendo tus cuentos de este libro, como por ejemplo, de pequeña nunca sentí el impulso de desabrochar la camisa o la bragueta de mis profesores. Hay preguntas que se reformulan: si realmente todos los ombligos son iguales ¿por qué cuesta tanto lograr el paso de la subjetividad a la intersubjetividad?.

Hace unos días comentaba en uno de los foros, mi regocijo con el indulto de la metáfora. Hay símbolos de tus ficciones que tienen el poder de redescribir la realidad. Dentro de ciertas ficciones, esos símbolos se concentran en algunas metáforas que liberan el discurso “en las dimensiones de sentido abiertas por las sucesivas recuperaciones de sentido” como diría Ricoeur ya que lo has traído.

Alejandro Margulis escribió:
Cuando escribo ficción no pienso demasiado en la reacción de los lectores; esa instancia la dejo para la edición. Pero tengo todo el tiempo presente un concepto que leí por primera vez en Henry Miller, y que parafraseo de memoria: todo hombre que logre ser lo más honesto que pueda consigo mismo puede pronunciar verdades profundas. También cieto teórico ruso, Voloshinov (se dice que era el seudónimo de Bajtin) hablaba de que cuando un artista logra ahondar profundamente en su propio yo termina llegando, como quien diría, al sustrato que hay común entre él y el resto de sus contemporáneos.

Sé que es ambicioso esto, pero siempre tuve estos objetivos como parámetros a la hora de escribir.


En este texto me recordaste a Miguel de Unamuno llegando a la matriz común originaria. He buscado en su obra Del sentimiento trágico de la vida donde señala al lector su declaración de principio constitucional. Me resulta muy hermoso, dice así:

“...soy hombre, a ningún otro hombre estimo extraño. Porque el adjetivo humanus me es tan sospechoso como su sustantivo abstracto humanitas, la humanidad. Ni lo humano, ni la humanidad, ni el adjetivo simple, ni el sustantivado, sino el sustantivo concreto: el hombre. El hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere –sobre todo muere-, el que come , bebe y juega y duerme y piensa y quiere, el hombre que se ve y a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano”

Alejandro Margulis en el prólogo de Papeles de la Mudanza escribió:
...Si fuera posible, me gustaría que se leyeran estos cuentos como aproximaciones a una familia de libros que adhieran a esa pretensión oriental. Reeditarlos en un soporte inimaginable cuando los escribía, me confirma la intuición de que el futuro es apenas otra de las convenciones con que los hombres buscamos diluir el vasallaje de lo efímero. Me gusta por último la idea de que el título del libro, fraguado tanto tiempo atrás, pueda aludir no sólo a las mudanzas geográficas o emocionales de sus personajes sino, también, a la de los cambios evolutivos que la literatura está teniendo desde que surgió internet.


¿Hacia dónde crees que van los cambios evolutivos de la literatura?

¿Consideras que las posibilidades que nos brinda internet forman parte de un cambio del futuro?

¿Si hubiera que introducir catalizadores para enfatizar ese cambio... cuales podrían ser?

Ay... ¡quien conociera la fórmula mágica!.

Gracias por todas tus respuestas, me quedo mucho más tranquila al comprender por fin, que los criollos de telgopor son como arabescos de porespán.

Un abrazo.
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walkiria
Miembro Semi-Senior
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Registrado: 14 Mar 2002
Mensajes: 445
Ubicación: españa

MensajePublicado: Lun Jul 12, 2004 11:30    Asunto: Responder citando

Siento interrumpir la conversación en un punto tan interesante y pido disculpas por ello y por mi tardanza, ciertos problemas con el ordenador y personales me han tenido bastante alejada del aleph ultimamente), pero me atrevo a proponer mi interpretación del falso rey (aunque bastante a destiempo).

Por una parte supongo que es la historia de un chico, acompañado de su amigo que pretende alcanzar una victoria que finalmente no logra, (probablemente no suele obtener victorias) el chico cree alcanzada la victoria antes de emprender la carrera, prepara un plan que resulta perfecto en su cabeza pero lleno de inconvenientes a la hora de llevarlo a cabo. Por otra parte entiendo el desarrollo de la historia como el despliegue de una psicología, la competitividad, la ambición y el esfuerzo por una parte en el protagonista, con el premio como objetivo, el premio, el final placentero es una de las motivaciones más frecuentes de nuestros actos y el hecho de que el premio sean las chicas también es bastante significativo, por otra parte la vulnerabilidad, el temor y cierta prudencia en la figura del amigo, ambos con los mismos referentes pero con distintas actitudes podrían personalizar el enfrentamiento de ideas y sentimientos que se produce en un dilema, como a la hora de decidir qué hacer con el amigo y si seguir avanzando hacia la meta. Ambas posturas se concilian durante la carrera pero siempre siempre existe una parte de atrevimiento y una de miedo, la parte que disfruta y la que sufre con lo mismo, hay un momento de conciliación y serenidad mientras el protagonista cura al amigo y después de nuevo retoman sus papeles, finalmente, no se logra el objetivo, la parte vulnerable obtiene seguridad en la casa, pero la ambición del premio probablemente estuviera condenada desde el principio, cree alcanzar lo que desea y sin embargo al llegar al puesto 2, aparece el eterno ganador usurpando su puesto. Supongo que es una historia de ambiciones frustradas y un presentación en imágenes literarias, por cierto muy vívidas, de los relámpagos de ideas y sentimientos que suelen aparecer por nuestras cabezas cuando pretendemos alcanzar un objetivo.

Después de mi interpretación sui generis y bastante superficial, perdón por haber dicho tonterías que seguro que las he dicho aprobecho para darle la razón a Alejandro en cuanto al condicionamiento que las interpretaciones del autor ejercen sobre el lector, puesto que después de haber leido el modo en el que nació la idea del cuento, y en una segunda lectura veo un aspecto onírico tan evidente que no comprendo como no se manifestó más claramente en la primera lectura.

Disculpad la interrupción y seguid con el interesante análisis de Papeles de la Mudanza, lo leeré.
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Alejandro Margulis
Autor Invitado


Registrado: 01 Jun 2004
Mensajes: 28
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Lun Jul 12, 2004 12:11    Asunto: De la competetividad en literatura Responder citando

Estimadas Zelda y Walkiria (aprovecho para responderles juntas):

Me pregunta Zelda cómo veo yo el futuro de la literatura a partir de internet. Y comenta Walkiria con mucha precisión que "El falso rey" tematiza la competitividad.

La literatura en papel y la literatura en internet viven quizás una pelea feroz. Los editores tradicionales (y también los medios gráficos) siguen apostando a ultranza al soporte papel, pero poco a poco empiezan a percibir que algo nuevo está transitando por acá. Diría incluso que "lo nuevo" está en internet, aunque aún perdido en un fárrago de contenidos por momentos indescifrable.

Luego de esta pequeña introducción encaro las respuestas.

Sí, Walkiria, tu lectura coincide con la mía (porque en un punto yo también soy lector extrañado de los textos que puedo llegar a producir): los protagonistas de la historia quieren, ambicionan, pelean, compiten, y sólamente la frustración parece ser la ganancia de su ferocidad.

Por momentos, cuando releía ese cuento en función de darte una respuesta, llegué a figurarme que la cinta sobre la cual corren el narrador y su amigo se parecía mucho a la cinta de las cajas que hay en los supermercados. Uno va entonces por encima de ellas como un producto más, e incluso con todo su equipaje de obras e ilusiones estéticas.

¿Qué espacio queda para la creación en este sistema cuyo combustible parece ser para siempre el premio (premio literario o premio de ventas)? ¿Qué posibilidades quedan si en algún momento las urgencias económicas nos obligarán a parar, a negociar para poder vivir?

En el literario veo, igual que en cualquier otro campo del sistema actual, cada vez más la salida de la elite (el que mejor escribe, el que mejor se vende) enfrentada a la entrada de quien explora, investiga y trata de salirse del molde. Y sin embargo... el sexo, el dinero, el aplauso, ¿serán por siempre las únicas metas válidas? Yo mismo padezco esas confusiones como autor y lector. Es decir, como persona.

Pero entonces redoblo mis apuestas en la búsqueda, en la creencia de que es posible y gratificante crear desde lo más hondo y sincero que uno tenga. No sé, Zelda, si los deseos de desabotonar camisas de mujeres o braguetas de hombres son o no alicientes universales; sé que el ansia de representar lo peligrosamente fantaseado lo es. La exageración sutil, casi inadvertida de hecho forma parte del modo en que escribo o, como me decía hace poco alguien, el gusto por llevar adelante "las pequeñas transgresiones" (escribir que uno un día desnudó a la maestra de tercer grado, digamos; escribirla incluso con su verdadero nombre y apellido).

Me gusta pensar que, como tantas lógicas, también la del consumo por el consumo tendrá que ir más lento uno de estos días, tal vez uno de estos años. Me gusta seguir creyendo en la invariabiliad de las carreras que están perdidas desde el vamos, como las de los motociclistas de "El falso rey", y quién sabe también las de la mayoría de mis personajes de ficción (y la de buena parte de los reales sobre los que escribí y escribo).

¿Crónicas de perdedores fantasiosos? Puede ser. En todo caso, me halaga que ustedes quieran seguir descifrándolo conmigo.

Besos,

Alejandro
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walkiria
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Registrado: 14 Mar 2002
Mensajes: 445
Ubicación: españa

MensajePublicado: Mie Jul 14, 2004 11:16    Asunto: Responder citando

Muchas gracias, Alejandro, por la respuesta. Ya que el tema del cuento es, según entendí, la competitividad y es algo omnipresente en la sociedad actual y comentas su influencia negativa sobre la creación, aprovecho para dar mi opinión. Supongo que la competitividad es un estímulo para la calidad de la creación, aunque no me parece el estímulo más positivo puede resultar útil, pero lo que no debe ser nunca es su finalidad ni su motor primario. Considero la creación como expresión de ideas, intuiciones, sentimientos y sensaciones y en general como expresión de las contingencias del hombre, tanto de las más superficiales como de las más profundas, la expresión suele originarse por alguna convulsión interior, por la necesidad de comunicación y probablemente por otras causas que no conozco, si reducimos la creación a un impulso externo creo que la obra pierde toda su expresividad, quiero decir que escribir para ganar un concurso, para equipararse a tal o cual poeta, para alcanzar un estatus social como único estímulo puede convertir al resultado en un pastiche extraño con no mucha calidad literaria, lo cual no quiere decir que haya excelentes escritores y artistas con una enorme capacidad expresiva y sensibilidad creativa que descarten esos objetivos de sus motivaciones, pero sin lo primero es bastante dificil lograr resultados de calidad, creo.

No se si es una postura exageradamente ortodoxa ni conozco mucho a cerca de las vicisitudes y las motivaciones que rodean el proceso creativo, por eso agradezco la opinión de quien se dedica a ello y comulgo con el anterior comentario de Alejandro si es que lo he entendido bien en cuanto a las negativas consecuencias de la competitividad en cuestiones tan subjetivas y personales como la creación artística.
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marianacampos
Miembro Semi-Senior
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Registrado: 08 Dic 2002
Mensajes: 191
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Jue Jul 15, 2004 10:27    Asunto: Responder citando

Saludo a todos. Aunque intervengo tarde, he estado leyendo sus participaciones, maravillada nuevamente por la posibilidad de este intercambio entre personas de lugares diferentes. Desde este punto de vista, ¡maravilloso el cybertexto!

Me uno a las reflexiones acerca del consumo, la competencia y la frustración, para mirar la literatura entre sus pliegues. Me parecen muy valiosos tus esfuerzos, Alejandro, para incursionar en la publicación vía Internet y para apoyar a escritores jóvenes. Es un avance en conformidad a discutir el canon, que muchas veces confunde prestigio con producto comercializable.

Hago un postgrado acerca de la lectura, la escritura y la educación, y uno de los centros de interés es precisamente reflexionar acerca de lo que las coseries literarias (crítica, academia, editoriales, prensa, etc.) están canonizando hoy. La estética del fragmento parece legitimarse, en consonancia con prácticas culturales tales como el zapping y el shopping, pero en la polifonía narrativa se lee un discurso alternativo, desde el cual la frustración de los perdedores de este mundo deviene un privilegio, el de la diferencia.

Sigo leyéndolos.
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Carmin Inocente
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 04 Ago 2000
Mensajes: 10719
Ubicación: en el corazón de américa del sur

MensajePublicado: Sab Jul 17, 2004 02:16    Asunto: Responder citando

qué gusto da leer este foro!
arriba! arriba!!
aguante Alejandro Margulis!
aguante Zelda!

gracias
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Alejandro Margulis
Autor Invitado


Registrado: 01 Jun 2004
Mensajes: 28
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Dom Jul 18, 2004 11:45    Asunto: NUEVAS VOCES, ESTOS AMBITOS Responder citando

A los anónimos lectores:

Me está dando mucho gusto observar que nuevos lectores están incursionando con sus respuestas en el Foro. Me fascina también descubrir que lo que escribo en casa, pensando que sólo será leído por algunos, los algunos que figuran inscriptos hasta ahora, en realidad es seguido atentamente por muchos otros que participan silenciosamente, como el público que no opina en un auditorio (yo soy de ésos) y sin embargo llena con su atención el ambiente y estimula a los oradores, palabra altisonante.

En estos días de hecho tuve varios contactos "off Foro" que me descubrieron esta otra realidad paralela, más virtual que la virtual, y quizás por ello cercana a ese otro mundo en que el se funden los vínculos entre las personas: me refiero a los encuentros casuales que tuve con varios de los foristas en el chata, y a un curioso intercambio telefónico con cieto editor que me sorprendió: él me dijo que siempre leía los Foros, y hasta se confesó algo preocupado por su, dijo, ignorancia para con estos lenguajes. Le confesé que para mí también era la primera vez que hacía esta clase de intercambios y así estuvimos hablando casi veinte minutos.

Esto me hace pensar que entonces quienes nos leen son muchos más que quienes escriben. Que entonces los pliegues de la literatura no son sólo los que se forman en los bordes doblados de las hojas, que uno marca para seguir leyendo después. Los pliegues también ahora son los repliegues del silencio atento. De quienes como ese editor leen y aún no escriben lo que opinan. Bueno, ya sabemos que están ahí. Escribimos también para ellos y, al menos yo, todavía los espero.

Saludos!

Alejandro
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Alejandro Margulis
Autor Invitado


Registrado: 01 Jun 2004
Mensajes: 28
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Mar Ago 03, 2004 09:19    Asunto: Mensaje privado (que me parece necesario hacer público) Responder citando

Hola, Zelda:

Estuve unos días fuera de la ciudad (y de internet) y retomo ahora el trabajo con el Foro.

¿Te parece que mi última respuesta fue un poco inhibitoria? Pregunto porque no hubo nuevos comentarios...

Quién sabe podrías retomar vos nuevamente con los otros puntos que habías pensado , retomando quizás el tema del deja vu de los textos y de la representación de los mecanismos de representación, cosa que quedó pendiente.

Aunque por cierto es algo bien dificil de hacer, podrías tirarme tu pregunta acerca de mis preferencias. Tal vez hasta podrías aportar vos las tuyas y sugerirle a la gente que vuelque las suyas propias...

Besos,

Ale
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Zelda
Miembro Senior
Miembro Senior


Registrado: 02 Dic 2002
Mensajes: 3049
Ubicación: Cualquier lugar bonito que imagines me va bien

MensajePublicado: Mar Ago 03, 2004 09:50    Asunto: Mi respuesta privada a Alejandro Margulis Responder citando

Querido Alejandro

Yo también estuve fuera unos días y como tú, ya de regreso, me preguntaba qué hacer con el foro.

Lo he estado releyendo y he sacado algunas preguntas y afirmaciones tontas y directas, sin pensarlas mucho, para que no dejen de ser tontas; te comento.

- Uno. El foro no tiene una fuente de realimentación, es decir no hay "feeling for feedback"
- Dos. ¿Por qué?
- Tres. ¿Está envarado? tal vez ¿muy serio?
- Cuatro. Hay una receta de foros básica y se basa en respuestas cortas frecuentes. Los textos largos y espaciados en el tiempo no atrapan el interés (recuerdo cuando me dijiste en el chat que ibas a responder cada cuatro días porque tenías que "generar", pensé que el foro no funcionaría).
- Cinco. Si quieres que el foro se mueva ¡haz que se vea el movimiento!.
- Seis. Yo soy tu aliada incondicional, no lo olvides, si bromeas conmigo, saludas de forma personalizada a quien entre para saludarte, tal vez se creen las condiciones para que los foristas quieran compartir algo en un ambiente flexible, pero tú eres el protagonista.
- Siete. Se puede pretender ser el nuevo en un foro y pensar que todos los intereses y ritmos de cada persona se adapten a tus propios tiempos e intereses, pero es una estrategia que no suele tener éxito en estos foros donde un escrito de hace tres días ya empieza a caducar.
- Ocho. ¿Leíste el foro oculto que abrí para ayudarte con la cita de textos en las respuestas?¿leíste mi respuesta a tu privado solicitándome ayuda?. Si entre tú y yo no hay realimentación ¿cómo la va a haber en un foro muchísimo más impersonal?.

No existe más leña que la que arde y el combustible de los foros son las propias intervenciones.

Un abrazo.
Tina.
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