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De las moscas del mercado


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Hop Frog
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Registrado: 06 Abr 2002
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MensajePublicado: Mar Jun 22, 2004 08:20    Asunto: De las moscas del mercado Responder citando

¡Huye, amigo mío, a tu soledad! Ensordecido te veo por el ruido de los grandes hombres, y acribillado por los aguijones de los pequeños.

El bosque y la roca saben callar dignamente contigo. Vuelve a ser igual que el árbol al que amas, el árbol de amplias ramas: silencioso y atento pende sobre el mar.

Donde la soledad acaba, allí comienza el mercado; y donde el mercado comienza, allí comienzan también el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas.

En el mundo las mejores cosas no valen nada sin alguien que las represente: grandes hombres llama el pueblo a esos actores.

El pueblo comprende poco lo grande, esto es: lo creador. Pero tiene sentidos para todos los actores y comediantes de grandes cosas.

En torno a los inventores de nuevos valores gira el mundo: - gira de modo invisible. Sin embargo, en torno a los comediantes giran el pueblo y la fama: así marcha el mundo.

Espíritu tiene el comediante, pero poca consciencia del espíritu. Cree siempre en aquello que mejor le permite llevar a los otros a creer - ¡a creer en él!

Mañana tendrá una nueva fe, y pasado mañana, otra más nueva. Sentidos rápidos tiene el comediante, igual que el pueblo, y presentimientos cambiantes.

Derribar - eso significa para él: demostrar. Volver loco a uno - eso significa para él: convencer. Y la sangre es para él el mejor de los argumentos.

A una verdad que sólo en oídos delicados se desliza llámala mentira y nada. ¡En verdad, sólo cree en dioses que hagan gran ruido en el mundo!

Lleno de bufones solemnes está el mercado - ¡y el pueblo se gloría de sus grandes hombres! Estos son para él los señores del momento.

Pero la hora los apremia: así ellos te apremian a ti. Y también de ti quieren ellos un sí o un no. ¡Ay!, ¿quieres colocar tu silla entre un pro y un contra?

¡No tengas celos de esos incondicionales y apremiantes, amante de la verdad! Jamás se ha colgado la verdad del brazo de un incondicional.

A causa de esas gentes súbitas, vuelve a tu seguridad: sólo en el mercado le asaltan a uno con un ¿sí o no?

Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad.

Todo lo grande se aparta del mercado y de la fama: apartados de ellos han vivido desde siempre los inventores de nuevos valores.

Huye, amigo mío, a tu soledad: te veo acribillado por moscas venenosas. ¡Huye allí donde sopla un viento áspero, fuerte!

¡Huye a tu soledad! Has vivido demasiado cerca de los pequeños y mezquinos. ¡Huye de su venganza invisible! Contra ti no son otra cosa que venganza.

¡Deja de levantar tu brazo contra ellos! Son innumerables, y no es tu destino el ser espantamoscas.

Innumerables son esos pequeños y mezquinos; y a más de un edificio orgulloso han conseguido derribarlo ya las gotas de lluvia y los yerbajos.

Tú no eres una piedra, pero has sido ya excavado por muchas gotas. Acabarás por resquebrajarte y por romperte en pedazos bajo tantas gotas.

Fatigado te veo por moscas venenosas, lleno de sangrientos rasguños te veo en cien sitios; y tu orgullo no quiere ni siquiera encolerizarse.

Sangre quisieran ellas de ti con toda inocencia, sangre es lo que sus almas exangües codician - y por ello pican con toda inocencia.

Mas tú, profundo, tú sufres demasiado profundamente incluso por pequeñas heridas; y antes de que te curases, ya se arrastraba el mismo gusano venenoso por tu mano.

Demasiado orgulloso me pareces para matar a esos golosos. ¡Pero procura que no se convierta en tu fatalidad el soportar toda su venenosa injusticia!

Ellos zumban a tu alrededor incluso con su alabanza: impertinencia es su alabanza. Quieren la cercanía de tu piel y de tu sangre.

Te adulan como a un dios o a un demonio; lloriquean delante de ti como delante de un dios o de un demonio. ¡Qué importa! Son aduladores y llorones, y nada más.

También suelen hacerse los amables contigo. Pero ésa fue siempre la astucia de los cobardes. ¡Sí, los cobardes son astutos!

Ellos reflexionan mucho sobre ti con su alma estrecha, - ¡para ellos eres siempre preocupante! Todo aquello sobre lo que se reflexiona mucho se vuelve preocupante.

Ellos te castigan por todas tus virtudes. Sólo te perdonan de verdad - tus fallos.

Como tú eres suave y de sentir justo, dices: «No tienen ellos la culpa de su mezquina existencia». Mas su estrecha alma piensa: «Culpable es toda gran existencia».

Aunque eres suave con ellos, se sienten, sin embargo, despreciados por ti; y te pagan tus bondades con, daños encubiertos.

Tu orgullo sin palabras repugna siempre a su gusto; se regocijan mucho cuando alguna vez eres bastante modesto para ser vanidoso.

Lo que nosotros reconocemos en un hombre, eso lo hacemos arder también en el. Por ello ¡guárdate de los pequeños!

Ante ti ellos se sienten pequeños, y su bajeza arde y se pone al rojo contra ti en invisible venganza.

¿No has notado cómo solían enmudecer cuando tu te acercabas a ellos, y cómo su fuerza los abandonaba, cual humo de fuego que se extingue?

Sí, amigo mío, para tus prójimos eres tú la conciencia malvada: pues ellos son indignos de ti. Por eso te odian y quisieran chuparte la sangre.

Tus prójimos serán siempre moscas venenosas; lo que en ti es grande - eso cabalmente tiene que hacerlos mas venenosos y siempre más moscas.

Huye, amigo mío, a tu soledad y allí donde sopla un viento áspero, fuerte. No es tu destino el ser espantamoscas.



Así habló Zaratustra.
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15237

MensajePublicado: Mar Jun 22, 2004 09:16    Asunto: Responder citando

Me están doliendo extraordinariamente los insectos,
porque no hay duda, estoy desconfiando de los insectos,
de tantas advertencias, de tantas patas, cabezas y esos ojos,
oh, sobre todo, esos ojos
que no me me permiten vigilar el espanto de las noches,
la terrible sequedad de las noches, cuando zumban los insectos,
de las noches de los insectos,
cuando de pronto dudo de los insectos, cuando me pregunto,
ah, es que hay insectos?
cuando zumban y zumban y zumban los insectos,
cuando me duelen los insectos por toda el alma,
con tantas patas, con tantos ojos, con tantos mundos de mi vida,
que me habían estado doliendo en los insectos,
cuando zumban,cuando vuelan,cuando se chapuzan en el gua, cuando...
ah!, cuando los insectos...

Los insectos devoran la ceniza y me roen las noches,
porque salen de tierra y de mi carne de insectos los insectos,
Disecados! Disecados los insectos!
Eso, disecados los insectos que zumbaban, que comían, que roían, que se chapuzaban en el agua,
ah,cuando la creación!, el día de la creación,
cuando roían las hojas de los insectos, de los árboles de los insectos,
y nadie, nadie veía a los insectos que roían,que roían el mundo,
el mundo de mi carne, y la carne de los insectos,
los insectos del mundo de los insectos que roían,

Y estaban verdes, amarillos y de color de dátil, de color de tierra seca los insectos,
ocultos, sepultos, fuera de los insectos y dentro de mi carne,
dentro de los insectos y fuera de mi alma,
disfrazados de insectos.
Y con ojos que se reían y con caras que se repian y patas,
y patas que no se reían, estaban los insectos metálicos
royendo, royendo y royendo mi alma, la pobre,
zumbando y royendo el cadáver de mi alma que no zumbaba y que no roía,
royendo y zumbando mi alma, la pobre, que no zumbaba, eso no, pero que al fin roía, roía dulcemente,
royendo y royendo ese mundo metálico y estos insectos metálicos que me están royendo el mundo de pequeños insectos,
que me están royendo el mundo y mi alma,
que me están royendo mi alma toda hecha de pequeños insectos metálicos, que me están royendo el mundo, mi alma, mi alma,
ah!, los insectos,
ah!, los puñeteros insectos.

Dámaso Alonso, doctor en Filosofía y Letras, compañero de Ramón Menéndez Pidal, a quien sustituyó en la cátedra de Filología Románica, miembro de las Reales Academias de la Lengua y de la Historia epañolas, doctor honoris causa de universidades de medio mundo, Premio Cervantes de Literatura 1977, profesor que ha sentado escuela, la idealista, crítico que trajo a la España aislada y diferente lo último en teoría literaria, ensayista y conferenciante en Europa y América, poeta de la Generación del ´27-

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Anairda
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Registrado: 11 Jun 2003
Mensajes: 3595
Ubicación: desubicada en Buenos Aires

MensajePublicado: Mar Jun 22, 2004 16:33    Asunto: El bosque y la roca saben callar dignamente contigo... Responder citando

Las Moscas Rolling Eyes
.
Vosotras las familiares
inevitables, golosas
vosotras moscas vulgares
me evocáis todas las cosas.
.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
.
Moscas de todas las horas
de infancia y adolescencia
de mi juventud dorada
de esta segunda inocencia
que da el no creer en nada,
en nada.
.
Moscas del primer hastío
en el salón familiar
las claras noches de estío
en que yo empecé a soñar.
.
Y en la aborrecida escuela
raudas moscas divertidas
perseguidas, perseguidas
por amor de lo que vuela.
.
Yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado
sobre el librote cerrado
sobre la carta de amor
sobre los párpados yertos
de los muertos.
.
Inevitables golosas
que ni labráis como abejas
--ni brilláis cual mariposas
pequeñitas, revoltosas
vosotras amigas viejas
me evocáis todas las cosas

- Antonio Machado -


.
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Hop Frog
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Registrado: 06 Abr 2002
Mensajes: 2319

MensajePublicado: Mie Jun 23, 2004 13:53    Asunto: Responder citando

La soledad

La soledad está en todo para ti, y todo para ti está en soledad. Isla feliz adonde tantas veces te acogiste, compenetrado con la vida y con sus designios, trayendo allá, como quien trae del mercado unas flores cuyos pétalos luego abrirán en plenitud recatada, la turbulencia que poco a poco ha de sedimentar las imágenes, las ideas.
Hay quienes en medio de la vida la perciben apresuradamente, y son los improvisadores; pero hay también quienes necesitan distanciarse de ella para verla más y mejor, y son los contempladores. El presente es demasiado brusco, no pocas veces lleno de incongruencia irónica, y conviene distanciarse de él para comprender su sorpresa y su reiteración.
Entre los otros y tú, entre el amor y tú, entre la vida y tú, está la soledad. Mas esa soledad, que de todo te separa, no te apena. ¿Por qué habría de apenarte? Cuenta hecha con todo, con la tierra, con la tradición, con los hombres, a ninguno debes tanto como a la soledad.
Poco o mucho, lo que tú seas, a ella se lo debes.
De niño, cuando a la noche veías el cielo, cuyas estrellas semejaban miradas amigas llenando la oscuridad de misteriosa simpatía, la vastedad de los espacios no te arredraba, sino al contrario, te suspendía en embeleso confiado. Allá entre las constelaciones brillaba la tuya, clara como el agua, luciente como el carbón que es el diamante: la constelación de la soledad, invisible para tantos, evidente y benéfica para algunos, entre los cuales has tenido la suerte de contarte.


De Luis Cernuda en el libro "Ocnos" que lleva esta introducción de un pasaje escrito por Goethe:

"Cosa tan natural era para Ocnos trenzar sus juncos como para el asno comérselos. Podía dejar de trenzarlos, pero entonces ¿a qué se dedicaría? Prefiere por eso trenzar los juncos, para ocuparse en algo; y por eso se come el asno los juncos trenzados, aunque si no los estuviesen habría de comérselos igualmente. Es posible que así sepan mejor, o sean más sustanciosos. Y pudiera decirse, hasta cierto punto, que de ese modo Ocnos halla en su asno una manera de pasatiempo".


Ultima edición por Hop Frog el Jue Jun 24, 2004 06:55, editado 2 veces
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astarte
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Registrado: 26 Oct 2002
Mensajes: 385

MensajePublicado: Mie Jun 23, 2004 14:41    Asunto: Responder citando

"Yo y mí siempre están conversando en asiduo diálogo ¿Cómo se tolerarían si no hubiese un amigo? El amigo para el solitario es siempre el tercero. El tercero es el flotador que impide que el coloquio de los otros dos se hunda hasta las profundidades. ¡Ay! Son innumerables las profundidades que existen para todos los solitarios. Por esto aspiran a un amigo y a la altura de un amigo. Nuestra fe en los demás descubre el objeto de nuestra fe en nosotros mismos. Nuestro deseo de un amigo revela nuestro pensamiento. Muchas veces el amor solo sirve para saltar sobre la envidia. Muchas veces se ataca y se crea uno enemigos para ocultar que uno mismo es vulnerable. "¡Sé, al menos, mi enemigo!" Así habla el verdadero respeto, el que no se atreve a solicitar la amistad."

Ultima edición por astarte el Sab Jun 26, 2004 21:05, editado 1 vez
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Helena de Troya
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Registrado: 01 Oct 2003
Mensajes: 830

MensajePublicado: Mie Jun 23, 2004 15:44    Asunto: Responder citando

Sólo quería apuntar, sin que se tome de ninguna forma como un comentario irrespetuoso, la sensación que me producen palabras escritas por Nietszche y Whitman. He leído poco para poder emitir ningún juicio de valor Pray . Pero lo poco que he leído hasta el momento, me llevan a percibir un parecido entre ellos. Éste lo encuentro en sus formas dictatoriales, en el sentido de provocar una imposición de la verdad. Son seres superiores, se sienten superiores, y hablan con superioridad. Esto no es bueno ni es malo, según se mire, pero a veces pueden provocar un sentimiento peyorativo al lector.


Prometo leer más
Los considero unos genios

Saludos Rolling Eyes 1
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astarte
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Registrado: 26 Oct 2002
Mensajes: 385

MensajePublicado: Mie Jun 23, 2004 17:44    Asunto: Responder citando

Ahí va Whitman:

¿Quién anda por ahí? Ansioso, vulgar, místico, desnudo.
¿Cómo puede ser que extraiga fuerzas de la carne que como?

Al fin y al cabo ¿qué es un hombre? ¿Qué soy yo? ¿Qué eres tú?
Todo cuanto enumero como mío tendrás tú que compararlo con lo tuyo.
De lo contrario perderías el tiempo al oírme.

Yo no lloriqueo como se llora por todo el mundo
porque los mundos son vacíos y la tierra sólo cieno e inmundicia.

Gimiendo y arrastrando paquetitos con polvos para inválidos, el conformismo para primos lejanos.
Llevo sombrero cuando me place, esté dentro o fuera de las casas.

¿Por qué he de rezar? ¿Por qué he de venerar y mostrarme ceremonioso?

Después de escudriñar a través de los estratos, analizar al detalle con ayuda de doctores y realizar cálculos minuciosos
no encuentro grasa más gustosa que la que envuelve mis propios huesos.

En todas las personas me veo a mí mismo. Nada más y absolutamente nada menos;
y lo bueno y lo malo que de mí mismo digo lo digo de los demás.

Sé que soy fuerte y saludable.
Hacia mí los objetos convergentes del universo fluyen continuamente en forma de mensaje escrito. Debo descifrarlo.

Sé que soy inmortal.
Sé que esta órbita mía no puede ser eliminada por el compás del carpintero.
Sé que no moriré como muere el fulgor del tizón agitado por el niño en la noche.

Sé que soy augusto.
No exijo a mi espíritu que se vindique o se haga comprensible.
Veo que las leyes básicas nunca piden disculpas.
(Al fin y al cabo debo comportarme más orgullosamente que el ras del suelo sobre el que edifico mi casa.)

Yo existo como soy. Eso basta.
Si nadie más en el mundo tiene conciencia, me siento satisfecho.
Y si todos y cada uno tienen conciencia, me siento satisfecho.

Un mundo tiene conciencia y es, con mucho, el mayor a mis ojos. Ese mundo soy yo.
Y, sea que entre hoy en posesión de lo que es mío o lo haga dentro de diez mil años o de diez millones,
puedo tomarlo alegremente ahora o, con la misma alegría, esperar.

Mis pies están enclavados y firmes en el granito.
Me río de lo que llamáis disolución
y conozco la amplitud del tiempo.
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Hop Frog
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Registrado: 06 Abr 2002
Mensajes: 2319

MensajePublicado: Dom Jun 27, 2004 15:09    Asunto: Responder citando

(...)
-¿Por qué no jugamos una partida de dominó? -propuso ella con talante festivo-. Insisto en un desquite. Estoy segura de que esta noche ganaré.
Regresó del salón con la caja de los juegos, sacó los dominós y los colocaron. Pero nada más sacar ella el primer seis doble, volvió a sonar la música en la planta baja. Los felices bailaban de nuevo, haciendo befa de los solitarios. Su pobrecilla, marginada de aquella animación. Dijo que no le apetecía jugar, apartó las fichas que cayeron al suelo. Ella se levantó para recogerlas. Rápido, lo que fuera para competir con lo social de abajo, para impedir que la infeliz pensase en el contraste entre la avitaminosis de ambos en los dominós y la insultante alegría que subía, la salubre alegría de los idiotas aglomerados que ahora aplaudían y reían. Lo que fuese, pero algo vivo, interesante, patético. ¿Abofetearla? Le faltó valor al ver aquellos hermosos ojos que esperaban de él. Lo mejor y más sencillo por supuesto sería desearla, y todo lo demás. Ay. Tan fácil en Ginebra. Se levantó bruscamente y ella se estremeció.
-¿Y si yo hombre-tronco? -preguntó, y ella se humedeció los labios secos de miedo.
-No entiendo -dijo ella esforzándose en sonreír.
-Siéntate, mi noble, mi fiel amiga. Luego volveremos a lo del hombre-tronco. Pero antes, solventemos otro problema. El otro día, antes de salir para ir a caballo, ya que tanto te gusta, te acercaste a mí, y me alisaste las solapas de la chaqueta, y me dijiste que estaba guapo, que el traje de equitación me sentaba bien. ¿Sí o no?
-Pero no entiendo.
-Está guapo, mi amado, el traje de equitación le sienta tan bien, eso dijiste, y vuelta a los toqueteos y a acariciar solapas.¡Contesta!
-Pero, ¿qué tengo que contestar?
-¿Reconoces haber dicho eso?
-Pues sí. ¿Qué mal hay en ello?
-¡Un mal enorme! O sea que no me quieres a mí, sino a un hombre, ¡y guapo por añadidura! ¡Por lo tanto, de no haberme conocido, te habrías extasiado ante otro de igual tamaño y le habrías soltado las mismas abominables palabra! ¡Arrullante, echada la cabeza hacia atrás, los ojos estúpidamente alzados hacia el rubio mocetón autoritario y con la pipa en la boca, acariciándole horrendamente las solapas, dispuesta a abrir la boca! ¡Silencio!
- Pero si no digo nada.
-¡Silencio igualmente! ¡Y luego el tipo se quita la pipa y a ti no te repugna el asqueroso gusto a juguillo de tabaco en sus labios! ¡Sí, ya sé que tendría que utilizar el condicional, pero viene a ser lo mismo! ¡Quien no sentiría repugnancia es que ya no la siente! ¡Y me dijiste también que me sentaban bien las botas! ¡Excitadas todas ellas con las botas! ¡Las botas, vigor, gloria militar, victoria del fuerte sobre el débil, toda la gorilería que les es tan cara! ¡Adoradores de la naturaleza y de su sucia ley, eso sois todos vosotros! ¡Lo que es más, para esta pagana las botas evocan el poder social! ¡Sí, el jinete es siempre un señor respetable, un gentilhombre, un importante de la tribu, a fin de cuentas un descendiente de los barones de la Edad Media, un caballero, uno que va a caballa, un depositario de la fuerza, un noble! ¡Noble, sucia palabra doble, reveladora de la abyecta adoración de la fuerza, sucia palabra que significa a un tiempo opresor de los humildes y hombre digno de admiración! ¿Ya lo había dicho? Es posible. También los profetas se repetían. ¡Total, que la adoradora de las botas estás amasadita para ser fascista! ¡Caballero, caballeresco, hombre de honor, puaf! Pídale a Comeclavos que le diga lo que hay debajo del honor, ese honor al que usted dedica tantos aspavientos. ¡Silencio!
"¡Pobre Deume, tan bueno, tan dulce, al que abandonó por mí, allí haciéndome el fuerte en el Ritz, el desenfadado gorila, y humillando al amable Deume! ¡Muerto de vergüenza lo humillaba yo por teléfono, pero era menester pues que ella exigía ser comprada a sucio precio! ¡Cómico, yo hablando contra la fuerza y la virilidad, y por la fuerza y la virilidad la conquisté, vergonzantemente conquistada! ¡Auténtico bochorno siento cada vez que recuerdo mi brío de gorila en el Ritz, mi exhibición de urogallo, mi animal danza nupcial! Pero ¿qué iba a hacer? ¡Le había brindado un anciano, un dulce y un tímido, y no había querido saber nada de él, y le había tirado un vaso o no sé qué a la cara! ¡Silencio!
(...)

"Bella del Señor" de Albert Cohen.
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astarte
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MensajePublicado: Lun Jun 28, 2004 12:48    Asunto: Responder citando

Me gusta estar al lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa,
me gusta abrir los ojos y estar vivo,
tener que vérmelas con la resaca.
Entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada.
Vivir atormentado de sentido,
creo que esta sí es la parte más pesada.
En tiempos donde nadie escucha a nadie,
en tiempos donde todos contra todos,
en tiempos egoístas y mezquinos,
en tiempos donde siempre estamos solos,
habrá que declararse incompetente
en todas las materias del mercado,
habrá que declararse un inocente,
o habrá que ser abyecto y desalmado.
Yo ya no pertenezco a ningún ismo,
me considero vivo y enterrado,
yo puse las canciones en tu walk-man,
el tiempo a mí me puso en otro lado,
tendré que hacer lo que es y no debido,
tendré que hacer el bien y hacer el daño.
No olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano.
No es bueno nunca hacerse de enemigos
que no estén a la altura del conflicto,
que piensan que hacen una guerra,
y se hacen pis encima como chicos,
que rondan por siniestros ministerios
haciendo la parodia del artista,
que todo lo que brilla en este mundo
tan solo les da caspa y les da envidia.
Yo era un pibe triste y encantado,
The Beatles, Caña Legui y Maravillas,
los libros, las canciones y los pianos,
el cine, las traiciones, los enigmas,
mi padre, la cerveza, las pastillas,
los misterios, el whiskie malo,
los oleos, el amor, los escenarios,
el hambre, el frío, el crimen, el dinero y mis diez tías
me hicieron este hombre enreverado.
Si alguna vez me cruzas por la calle,
regálame tu beso y no te aflijas.
Si ves que estoy pensando en otra cosa,
no es nada malo, es que pasó una brisa:
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino,
mas no te asustes siempre se me pasa,
es solo la intuición de mi destino.
Me gusta estar al lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa.
Me gusta regresarme del olvido
para acordarme en sueños de mi casa,
del chico que jugaba a la pelota,
del 49585,
nadie nos prometió un jardín de rosas,
hablamos del peligro de estar vivos.
No vine a divertir a tu familia
mientras el mundo se cae a pedazos.
Me gusta estar al lado del camino,
me gusta sentirte a mi lado,
me gusta estar al lado del camino,
dormirte cada noche entre mis brazos,
al lado del camino,
al lado del camino,
al lado del camino,
es más entretenido y más barato,
al lado del camino,
al lado del camino...


FITO PÁEZ
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Registrado: 06 Abr 2002
Mensajes: 2319

MensajePublicado: Mar Jul 06, 2004 03:49    Asunto: Responder citando

La música y la noche

Alguna vez, a la madrugada, me despertaba el rasguear quejoso de una guitarra. Eran unos mozos que cruzaban la calleja, caminando impulsados quizá por el afán noctámbulo, lo templado de la noche o la inquietud de su juventud.
¿Quién ha visto alguna vez un niño que intenta apresar en su mano un rayo de sol? Tan inútil y loco como ese afán era el que me asaltaba tendido en la cama, en la soledad y la calma de la madrugada, al oír aquella música. Era la vida misma lo que yo quería apresar contra mi pecho: la ambición, los sueños, el amor de mi juventud.
Y lo que hacía más agudo mi deseo era el contraste entre la fiebre encerrada en mis venas y la calma y el silencio nocturnos: como si la vida no ofreciera otra cosa que su forma entrevista, la fuga tentadora del placer y de la dicha.
La voz de la guitarra se iba perdiendo calle arriba, callándose al doblar la esquina. Tal la ola henchida se alza del mar para romperse luego en gotas irisadas, así rompía en llanto mi fervor; pero no eran lágrimas de tristeza, sino de adoración y plenitud. Ninguna decepción ha podido amortiguar aquel fervor de donde brotaban. Sólo los labios de la muerte tienen el poder para extinguirlo con su beso, y quién sabe si no es en ese beso donde un día encuentra el deseo humano la única saciedad posible de la vida.



Luis Cernuda en "Ocnos".
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