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elaleph.com foros de discusión literaria
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DIANNA Miembro Senior

Registrado: 29 Oct 2002 Mensajes: 9496 Ubicación: TOMBUCTÚ
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Publicado: Dom Jun 27, 2004 16:15 Asunto: Nuevo Cuento de turno libre |
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Os dejo este principio de cuento que nos ha traído Rubendcarvajal a la Cuentoteca para poder continuarlo. Es sin turno.
Se despertó sobresaltado, nervioso y con el corazón tan a prisa que parecía querer salírsele del pecho. De inmediato todos aquellos recuerdos acudieron a su mente como dardos hirientes. No podía creer lo que había pasado la noche anterior, era como si todos los sucesos de su vida pasada lo hubieran arrastrado, como una hoja en el viento, a terminar en aquel lugar y en aquella situación. De repente se dio cuenta que nunca había tenido control en nada de lo que había hecho hasta entonces.
Nunca fue un hombre religioso o supersticioso, pero entonces pensó que alguna fuerza extraña lo empujó durante toda su vida a cometer semejante atrocidad. ¿Qué iba a ser de él entonces? ¿Cómo iba a explicar de una manera creíble todo aquello? ¿Alguien le creería? Cientos de preguntas como estas, el recuerdo de los sucesos de la noche anterior y de su vida hasta esa mañana se arremolinaron en su mente, como si una nube negra envolviera todo a su alrededor, dejándolo solo con sus memorias, sus dudas, su remordimiento.
--Tengo que hacer algo... ¿pero que? –se dijo a sí mismo en voz alta. |
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Helena de Troya Miembro Semi-Senior

Registrado: 01 Oct 2003 Mensajes: 830
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Publicado: Mie Jun 30, 2004 19:20 Asunto: |
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| Seguidamente, como queriendo aparcar lo pensado. Tomo de la mesilla de noche el paquete de cigarrillos. Abrió la cajetilla hurgando en su interior, percatándose de que sólo le quedaba uno. Maldijo su mala suerte de aquella mañana extraña. Encendió el cigarrillo y aspiró con ganas. Se tragó el humo con tanto énfasis que le provocó una arcada. Trago saliva para evitarla. Mientras maldecía su estampa por esa adicción cancerígena diaria, que sabía que tarde o temprano acabaría con su vida, decidió apagarlo. Se incorporó de la cama y sus pies rozarón el frío mármol trabertino. La última excentricidad que le permitió a Linda. Sin mirar lo que hacía, palpó con sus pies descalzos el suelo (la alfombra de cachemir se había desplazado) encontrando una sola zapatilla, decidió dejarlo, dirigiéndose al baño descalzo. En ese preciso instante que abría la tapa del retrete con una mano y, con la otra intentaba desabrocharse el primer botón de la bragueta del pijama. Sonó el teléfono estrepitosamente. Al menos eso le pareció en su embotada cabeza. (Una botella vacía de whisky lo ratificaba) Corrió para atender la llamada, pero la mala fortuna quiso que pisara un charco de agua. El perro estaba debajo de la silla con las orejas bajas... |
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DIANNA Miembro Senior

Registrado: 29 Oct 2002 Mensajes: 9496 Ubicación: TOMBUCTÚ
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Publicado: Jue Jul 01, 2004 18:20 Asunto: |
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... El teléfono seguía su machacón timbrado mientras él lograba a duras penas mantener el equilibrio.´De un manotazo descolgó el auricular . "Si? Al otro lado sólo un silencio inquietante... ¿digame? ¿aló?
El inquieto silencio seguía respondiendo ajeno a sus preguntas. ¿te parece bien gastar estas bromas a las doce de la noche?... ¿vas a constestar?... Alguien colgó. ¡Maldita sea!
El perro se le acercó con el rabo gacho, se coló entre sus piernas esperando su ración de afecto, pero estaba demasiado tenso para hacerle carantoñas, así que lo apartó con el pie y se levantó a buscar un güisky bien cargadito que le ayudaría a relajarse un poco y a poner en orden los acontecimientos del día... |
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Helena de Troya Miembro Semi-Senior

Registrado: 01 Oct 2003 Mensajes: 830
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Publicado: Jue Jul 01, 2004 19:09 Asunto: |
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Mi querida amiga Dianna. Tendremos que ponermos de acuerdo.
Doce de la noche? Estabamos en la mañana....
Jejeje
Tomándo me el pelo  |
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rubendcarvajal Miembro Semi-Senior

Registrado: 27 May 2004 Mensajes: 623
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Publicado: Jue Jul 01, 2004 19:34 Asunto: |
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Abrió la puerta de la mesita transformada en mini-bar pero no encontró nada. “Maldición”, dijo en voz alta. Se dirigió a la cocina pero se encontró con una nueva decepción, se conformó con beberse dos vasos de agua casi sin detenerse a respirar. Se quedo un rato absorto, pensando, como si en ese instante alguien le hubiera robado el alma; sabia que todo iba a cambiar tan pronto se supiera lo de la noche anterior. “¿Y esa llamada?” pensó de repente, “solo Linda me llamaba”. Pero su rostro cambió, diciéndose a si mismo que era absurdo preocuparse por una llamada equivocada, y nuevamente fue a descargar su vejiga de lo que le parecía era una eternidad sin evacuar.
Se desnudo y se metió a la ducha, el agua fría tal vez le aclarara un poco las ideas. Se vistió rápidamente con lo que pudo, todo era un inmenso desorden: “Donde esta Linda cuando la necesito”. Llamó un taxi y salio a esperarlo frente a la puerta, le parecía malsano el ambiente que se respiraba en la casa y quería una bocanada de aire fresco. No llevaba allí mas que un par de minutos, pensando, cuando el taxi llegó; debía haber llegado en un tiempo record y esto le desagradó, no lo había dejado terminar la idea que lentamente estaba tomando forma en su mente. |
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Helena de Troya Miembro Semi-Senior

Registrado: 01 Oct 2003 Mensajes: 830
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Publicado: Vie Jul 02, 2004 06:46 Asunto: |
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..Sólo la voz del taxista asomado por la ventanilla de un mercedes le devolvió a la realidad. -Señor, pidió usted un taxi?- -Sí, disculpe, voy al Paseo de la Castellana, entre Gran Vía y Rios Rosas... Después de la indicaciones correspondientes al taxista, tomó asiento y se relajó, reclinándo cómodamente su cuerpo al respaldo de piel.... Llevó su mano al bolsillo derecho del pantalón tomando una cartera. La observó atentamente, como si no reconociera el objeto, o fuese la primera vez que lo viera. Se trataba de una cartera Luis Vuilton con sus iniciales en la lengüeta del cierre. Sus pensamientos viajaron hasta el momento en que Linda se la había obsequiado. Apenas una semanas... con motivo de su cumpleaños. Recordó que estaba preciosa con su vestido de corte oriental, ornamentado con flores rosas en un fondo marrón chocolate. Aquel día, ella le había preparado una velada encantadora. Sólo uno pocos días le separaban de aquellos momentos felices y, ahora se sentía anímicamente hundido...
Se encontraba totalmente absorto en sus pensamientos cuando el taxista espetó,
–¡usted dirá dónde lo dejo!...- |
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DIANNA Miembro Senior

Registrado: 29 Oct 2002 Mensajes: 9496 Ubicación: TOMBUCTÚ
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Publicado: Vie Jul 02, 2004 15:24 Asunto: |
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-Perdone, a la altura del número 200
-enseguida caballero
En el paseo los coches se agolpaban en ambos lados del carril amenazando con devorar todo lo que encontraban. Los grises árboles de las aceras, exhibían sus ramas desnudas a un sol ceniciento de primeros de diciembre.
Linda seguía allí, anclada en sus pensamientos, como esa espina que se lleva sin entender, como ese soplo de ilusión en su vida que a veces era, pero había que tomar la decisión de una vez por todas y allí, casi ya en su casa, le temblaron las piernas y el corazón se le salía del pecho... |
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DIANNA Miembro Senior

Registrado: 29 Oct 2002 Mensajes: 9496 Ubicación: TOMBUCTÚ
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Publicado: Sab Jul 03, 2004 15:52 Asunto: |
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Si os parece bien lo voy a poner todo seguido para no perdernos entre las noches y los días
Se despertó sobresaltado, nervioso y con el corazón tan a prisa que parecía querer salírsele del pecho. De inmediato todos aquellos recuerdos acudieron a su mente como dardos hirientes. No podía creer lo que había pasado la noche anterior, era como si todos los sucesos de su vida pasada lo hubieran arrastrado, como una hoja en el viento, a terminar en aquel lugar y en aquella situación. De repente se dio cuenta que nunca había tenido control en nada de lo que había hecho hasta entonces.
Nunca fue un hombre religioso o supersticioso, pero entonces pensó que alguna fuerza extraña lo empujó durante toda su vida a cometer semejante atrocidad. ¿Qué iba a ser de él entonces? ¿Cómo iba a explicar de una manera creíble todo aquello? ¿Alguien le creería? Cientos de preguntas como estas, el recuerdo de los sucesos de la noche anterior y de su vida hasta esa mañana se arremolinaron en su mente, como si una nube negra envolviera todo a su alrededor, dejándolo solo con sus memorias, sus dudas, su remordimiento.
--Tengo que hacer algo... ¿pero que? –se dijo a sí mismo en voz alta.
Seguidamente, como queriendo aparcar lo pensado. Tomo de la mesilla de noche el paquete de cigarrillos. Abrió la cajetilla hurgando en su interior, percatándose de que sólo le quedaba uno. Maldijo su mala suerte de aquella mañana extraña. Encendió el cigarrillo y aspiró con ganas. Se tragó el humo con tanto énfasis que le provocó una arcada. Trago saliva para evitarla. Mientras maldecía su estampa por esa adicción cancerígena diaria, que sabía que tarde o temprano acabaría con su vida, decidió apagarlo. Se incorporó de la cama y sus pies rozarón el frío mármol trabertino. La última excentricidad que le permitió a Linda. Sin mirar lo que hacía, palpó con sus pies descalzos el suelo (la alfombra de cachemir se había desplazado) encontrando una sola zapatilla, decidió dejarlo, dirigiéndose al baño descalzo. En ese preciso instante que abría la tapa del retrete con una mano y, con la otra intentaba desabrocharse el primer botón de la bragueta del pijama. Sonó el teléfono estrepitosamente. Al menos eso le pareció en su embotada cabeza. (Una botella vacía de whisky lo ratificaba) Corrió para atender la llamada, pero la mala fortuna quiso que pisara un charco de agua. El perro estaba debajo de la silla con las orejas bajas...
... El teléfono seguía su machacón timbrado mientras él lograba a duras penas mantener el equilibrio.´De un manotazo descolgó el auricular . "Si? Al otro lado sólo un silencio inquietante... ¿digame? ¿aló?
El inquieto silencio seguía respondiendo ajeno a sus preguntas. ¿te parece bien gastar estas bromas a las doce de la noche?... ¿vas a constestar?... Alguien colgó. ¡Maldita sea!
El perro se le acercó con el rabo gacho, se coló entre sus piernas esperando su ración de afecto, pero estaba demasiado tenso para hacerle carantoñas, así que lo apartó con el pie y se levantó a buscar un güisky bien cargadito que le ayudaría a relajarse un poco y a poner en orden los acontecimientos del día...
Abrió la puerta de la mesita transformada en mini-bar pero no encontró nada. “Maldición”, dijo en voz alta. Se dirigió a la cocina pero se encontró con una nueva decepción, se conformó con beberse dos vasos de agua casi sin detenerse a respirar. Se quedo un rato absorto, pensando, como si en ese instante alguien le hubiera robado el alma; sabia que todo iba a cambiar tan pronto se supiera lo de la noche anterior. “¿Y esa llamada?” pensó de repente, “solo Linda me llamaba”. Pero su rostro cambió, diciéndose a si mismo que era absurdo preocuparse por una llamada equivocada, y nuevamente fue a descargar su vejiga de lo que le parecía era una eternidad sin evacuar.
Se desnudo y se metió a la ducha, el agua fría tal vez le aclarara un poco las ideas. Se vistió rápidamente con lo que pudo, todo era un inmenso desorden: “Donde esta Linda cuando la necesito”. Llamó un taxi y salio a esperarlo frente a la puerta, le parecía malsano el ambiente que se respiraba en la casa y quería una bocanada de aire fresco. No llevaba allí mas que un par de minutos, pensando, cuando el taxi llegó; debía haber llegado en un tiempo record y esto le desagradó, no lo había dejado terminar la idea que lentamente estaba tomando forma en su mente.
..Sólo la voz del taxista asomado por la ventanilla de un mercedes le devolvió a la realidad. -Señor, pidió usted un taxi?- -Sí, disculpe, voy al Paseo de la Castellana, entre Gran Vía y Rios Rosas... Después de la indicaciones correspondientes al taxista, tomó asiento y se relajó, reclinándo cómodamente su cuerpo al respaldo de piel.... Llevó su mano al bolsillo derecho del pantalón tomando una cartera. La observó atentamente, como si no reconociera el objeto, o fuese la primera vez que lo viera. Se trataba de una cartera Luis Vuilton con sus iniciales en la lengüeta del cierre. Sus pensamientos viajaron hasta el momento en que Linda se la había obsequiado. Apenas una semanas... con motivo de su cumpleaños. Recordó que estaba preciosa con su vestido de corte oriental, ornamentado con flores rosas en un fondo marrón chocolate. Aquel día, ella le había preparado una velada encantadora. Sólo uno pocos días le separaban de aquellos momentos felices y, ahora se sentía anímicamente hundido...
Se encontraba totalmente absorto en sus pensamientos cuando el taxista espetó,
–¡usted dirá dónde lo dejo!...-
-Perdone, a la altura del número 200
-enseguida caballero
En el paseo los coches se agolpaban en ambos lados del carril amenazando con devorar todo lo que encontraban. Los grises árboles de las aceras, exhibían sus ramas desnudas a un sol ceniciento de primeros de diciembre.
Linda seguía allí, anclada en sus pensamientos, como esa espina que se lleva sin entender, como ese soplo de ilusión en su vida que a veces era, pero había que tomar la decisión de una vez por todas y allí, casi ya en su casa, le temblaron las piernas y el corazón se le salía del pecho... |
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DIANNA Miembro Senior

Registrado: 29 Oct 2002 Mensajes: 9496 Ubicación: TOMBUCTÚ
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Publicado: Sab Jul 03, 2004 16:04 Asunto: |
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Tocó el bolsillo de la chaqueta. Todavía estaba allí, junto a la billetera, esperando paciente su momento de gloria.
Tenía que hacerlo, tenía que acabar con esa obsesión que le robaba sus días y sus noches, tenía que demostrarle que no bromeaba cuando le juró que lo pagaría caro. Veinte años de su vida había malgastado, veinte malditos años... Quizás si le hubiera dado más fuerte, si la hubiese golpeado cuando subió aquel día tarde de comprar el periódico, justo cuando le dijo que todo había acabado, quizás entonces no hubiera pasado. |
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rubendcarvajal Miembro Semi-Senior

Registrado: 27 May 2004 Mensajes: 623
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Publicado: Jue Jul 08, 2004 16:44 Asunto: |
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Llegó hasta la puerta y timbró. Ese sonido ya le era tan familiar que lo podría distinguir entre mil timbres mas. No dejaba de tocarse el bolsillo de la chaqueta, sentía una especie de comezón, le ardía contra su piel y sentía que solo usándolo con todas sus fuerzas se desharía de ese peso.
Escucho unos pasos apresurados. “¡Un momento!” dijo ella, con cierta agitación en su voz. Inmediatamente pensó en por que no abría la puerta de una vez. ¿Estaría con alguien? ¿Sabrá todo lo que sucedió la noche anterior? ¿estaría ocultando algo en ese momento? Todo esto acudió a su mente en un fracción de segundo. Pensó que apenas ella abriera la puerta le saltaría al cuello como una bestia salvaje y la atacaría. Suspiro hondo y trato de calmarse un poco, tal vez estaba paranoico con todo lo sucedido. A pesar de todo ella era tal vez la única persona que podría ayudarle, no importaba por ahora que ella era la directa responsable de todo. Después tendría tiempo de cobrarse una a una.
Al otro lado ella preguntó quien era y al escuchar su voz dudó unos segundos antes de deslizar la cadenilla de seguridad. Le parecía increíble que en algún momento pasado le causaba inmensa dicha escuchar ese sonido metálico, que le abría la puerta a momentos de indescriptible placer. Se reprochó como era posible que se hubiera enamorado alguna vez de esa mujer de formas obscenas y risa grotesca.
Vio como ella giraba la chapa y abría rápidamente... |
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