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MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES


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Webmaster
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Registrado: 05 Sep 1999
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MensajePublicado: Vie Oct 22, 2004 11:26    Asunto: Responder citando

DELLWOOD escribió:
¿6.80, Webmaster?

En España, en un sitio como Casa del Libro, 17.0-


Sí. La edición de Sudamericana tiene precio en Pesos, lo que resulta conveniente para los extranjeros. Claro que hay que añadir los gastos de envío, que a España rondan los 10 Euros, por lo que finalmente se terminaría pagando lo mismo.

Memoria de mis putas tristes en elaleph.com.

Saludos.
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elCascarudo
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Registrado: 21 May 2004
Mensajes: 1257
Ubicación: Al fin en la pretèritamente presente Buenos Aires.

MensajePublicado: Vie Oct 22, 2004 13:40    Asunto: Responder citando

DELLWOOD escribió:
elCascarudo escribió:
lo consegui prestado el dia de hoy y ya me lo lei (aunque "devore" seria mas apropiado) de un tiron. prometo futuros comentarios. sublime el ultimo capitulo.


¿De qué final hablas, del pirata o del de última hora?


el de ultima hora.
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Sab Oct 23, 2004 04:01    Asunto: Responder citando

Bueno, Webmaster, de todos modos sigo viendo un vaivén de precios por ahí que parecen las caderas de los amantes. Espasa Calpe a 19,90. Los precios alephos me siguen pareciendo muy competitivos. Y si no, a ver qué significan los siguientes precios para Argentina....


http://www.lsf.com.ar/libros/8/950072587.asp



Aprovecho para decir que no pongo en duda eso del homenaje a Kawabata, pero tendré que venir por aquí a hablar de unos asuntos propios de la literatura hispánica que parecen pasar desapercibidos incluso a los críticos más notables. A nadie se le ocurre hablar de que sea una novella de las del Barroco o que es una obra que continúa la senda abierta por La Lozana Andaluza. Cuando hay una oportunidad de abordar una obra de calidad parece que se olvida hablar del porqué de esas calidad. Eso sí, escribir Kawabata debe de vender más que hablar de Francisco Delicado. En cuanto tenga tiempo.
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
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MensajePublicado: Dom Oct 24, 2004 07:47    Asunto: Responder citando

MÉXICO.- El escritor colombiano Gabriel García Márquez negó que haya escrito dos finales para su novela 'Memoria de mis putas tristes', cuyo lanzamiento fue adelantado esta semana para contrarrestar a la piratería. Su editor, Braulio Peralta, aseguró el pasado miércoles en México que para burlar a la piratería el premio Nobel de Literatura de 1982 había cambiado el final de la novela.

"Yo pongo el punto y me olvido, lo demás es cosa de los editores", dijo el novelista en una conversación con el periodista mexicano Julio Aguilar, editor de la sección de Cultura de Diario Monitor.

Aguilar señaló en el periódico que "de acuerdo con lo comentado informalmente por el Nobel, es falsa la existencia de dos finales que presuntamente podría constatarse comparando un volumen que se ofrece en cualquier librería con un ejemplar pirata como los que circularon hace unos días en Bogotá".

En el lanzamiento del libro en México, Braulio Peralta, representante de la editorial Random House Mondadori, comentó que algunas "correcciones" que hizo García Márquez durante la preparación de la edición no quedaron consignadas en los ejemplares pirata que circularon en Colombia.

Aguilar señala al respecto que ese hecho está "lejos de representar una modificación radical del final de la novela".
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Dom Oct 24, 2004 14:59    Asunto: Responder citando

En un libro titulado Memorias de mis putas tristes no podemos olvidarnos de que el autor dijo, al recibir el Nobel de literatura, lo siguiente:

" En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de la adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte."

Es así que en Memorias de mis putas tristes encontramos un gran catálogo de putas que son palabras en desuso, arcaísmos castellanísimos a punto de la jubilación venida del triste norte.



aguaitar.
(Del cat. guaita, vigía, centinela).
1. tr. Cuidar, guardar.
2. tr. Acechar, aguardar cautelosamente.
3. tr. Mirar, ver.
4. tr. Atisbar, espiar.
5. tr. Am. Aguardar, esperar.

Y sin censor que aguaite lo que escribo....

cacumen
(Del lat. cacūmen).
1. m. coloq. Agudeza, perspicacia.
2. m. ant. altura (ǁ cumbre de los montes).

Corta de vista y de cacumen


filipichín.

1. m. Tejido de lana estampado.
2. m. Lechuguino, afeminado.


Yo caminaba ansioso de que me tragara la tierra dentro de mi atuendo de filipichín.

Hay cientos de ejemplos en esta obra.


El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas. De la contraportada de la primera edición del Amor en los tiempos del cólera, memoria persistente donde la vejez y las zambullidas de amores a tutiplén terminan en el río que es la vida (y que nos explicó Jorge Manrique cuando le cantó coplas a la muerte de su padre.)
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Dom Oct 24, 2004 22:38    Asunto: Responder citando

Tras la publicación del primer volumen de sus Memorias se supuso que Gabriel García Márquez seguía escribiendo la continuación de su apasionante existencia. Pero en alguna de las escasas entrevistas que concedió daba ya a entender que había regresado a la novela tras diez años de no cultivar el género.

Anuncia la editorial la publicación de esta primera edición en lengua española que alcanza el millón de ejemplares. Tal es el interés que sigue despertando aquel novelista colombiano que alteró el estilo narrativo en la literatura de su lengua –y la de otras– con Cien años de soledad. Memoria de mis putas tristes no se aparta ni de los escenarios ni siquiera de la extensión equivalente a El coronel no tiene quien le escriba, otra de sus obras maestras. Ahora la narración se nos ofrece desde la pespectiva de un hombre de noventa años que pretende celebrar su cumpleaños con una nueva experiencia amorosa: “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen”. Sabemos cuán trascendental resulta para el Nobel colombiano la frase inicial de su novela. Y, de hecho, esta misma resume perfectamente el objetivo del relato. Sin embargo, el lector interesado no debe pasar por alto la cita inicial del también Nobel japonés de 1968, Yasunari Kawabata (1899-1972) con la que se abre el libro. No es la primera vez que García Márquez alude a aquella inolvidable novela, La casa de las bellas dormidas (o durmientes), publicada en 1961. El escritor colombiano muestra, desde el inicio, una de sus fuentes de inspiración. Sin embargo, las diferencias entre ambas novelas resultan esenciales. En la japonesa, los ricos ancianos que duermen junto a las adolescentes por una noche no pueden tocarlas, dado el rígido reglamento que rige la casa. La contemplación es pasiva y se aleja de cualquier pasión, salvo la reflexión sobre la vejez y la admiración de la belleza de los jóvenes cuerpos. Resulta más próxima al budismo que a la exaltación romántica, caribeña, apasionada.

No cabe duda de que Memoria de mis putas tristes es también una reflexión sobre la vejez, pero el relato se inscribe en el apasionante mundo del narrador. Aunque nunca se menciona, el escenario en el que se desarrolla la novela deducimos que es la ciudad de Barranquilla, en el estuario del río Magdalena, población próxima a Cartagena de Indias, donde el autor realizó sus primeros escarceos periodísticos, donde alternó con algunos de sus amigos más fieles; uno de ellos mencionado en el texto y descubrió la literatura contemporánea. Tampoco precisa el tiempo en el que se desarrolla el relato, aunque bien pudiera ser a comienzos de los años cincuenta. En la página 41 el autor narra sus cuarenta años y la novela finaliza cuando acaba de cumplir los noventa y uno. Sabemos también que el primer lance de amor del narrador en primera persona con una prostituta se produjo poco antes de los doce y en su característico afán de precisión, la muchacha que descubre, a la que llamará Delgadina, nombre que procede del romance tradicional de origen español trasplantado a las nuevas tierras, cumple sus quince años el día quince de diciembre. Al conocedor de la obra de García Márquez tampoco le resultarán ajenas algunas de sus precisiones históricas: “Había sido un niño consentido con una mamá de dones múltiples, aniquilada por la tisis a los cincuenta años, y con un papá formalista al que nunca se le conoció un error, y amaneció muerto en su cama de viudo el día en que se firmó el tratado de Neerlandia, que puso término a la guerra de los Mil Días y a las tantas guerras civiles del siglo anterior”. Este narrador que se autocalifica, de forma casi valleinclanesca, como “feo, tímido y anacrónico”, vive en una amplia casa colonial heredada de sus padres, de la que ha ido vendiendo casi todo, salvo la biblioteca, y asegura con orgullo que “nunca me he acostado con ninguna mujer sin pagarle y a las pocas que no eran del oficio las convencí por la razón o por la fuerza de que recibieran la plata aunque fuera para botarla a la basura”. Anotará en una libreta tales experiencias hasta superar las quinientas y abandonar la desbordante tarea.

Frecuentador de burdeles, estuvo a punto de casarse, pero dejó plantada a la novia el día de la ceremonia. Su afición, además de la lectura, es la música (como la del propio novelista) y se convierte en el crítico musical del periódico, además de columnista del mismo (aprovechará para aludir al censor que vigila, implacable, los textos a pie de redacción) tras haber sido profesor sin ningún interés por la docencia o hacia sus alumnos. La exageración, uno de sus métodos narrativos, se inicia ya con lo que definirá como “glorificación de la vejez” (pág. 13). Contará el paso del tiempo por décadas y, a diferencia de Kawabata, terminará su relato con el apasionamiento de un joven, porque “la edad no es la que uno tiene sino la que uno siente” (pág. 61). En una conversación franca con Casilda Armenta, de la que fue antiguo y repetido cliente, le confiesa: “es que me estoy volviendo viejo, le dije. Ya lo estamos, suspiró ella. Lo que pasa es que uno no lo siente por dentro, pero desde fuera todo el mundo lo ve” (pág. 95). Esta tardía pasión se inicia a través de una celestina, Rosa Cabarcas, que constituye una pieza esencial en el engranaje del relato. Ella buscará a la muchacha que sólo cuenta catorce años, pero el anciano se limitará, en todos los encuentros, a dormir junto a ella, salvo en uno en la que le besará por todo el cuerpo. Su enlace y confidente acabará confesándole que también ella se ha enamorado de él. No intercambian palabra, salvo en una duermevela, cuando le adivinará una voz “plebeya”. Sus exaltadas manifestaciones amorosas se producirán en sus artículos de prensa. Allí escribe cartas de amor que van a ser leídas, incluso, por la radio, convirtiéndole en un personaje aún más popular. No faltará una cierta intriga que permitirá aludir a la corrupción política en la que se vive (un asesinato en el prostíbulo) que le alejará de la joven por unos meses y que le sumirá en la desesperación. Cuando vuelva a encontrarla descubrirá la transformación que se ha producido en su cuerpo. Pero el amor constituirá una exaltación sentimental, romántico en sus manifestaciones: “Siempre había entendido que morirse de amor no era más que una licencia poética. Aquella tarde, de regreso a casa otra vez sin el gato y sin ella, comprobé que no sólo era posible morirse, sino que yo mismo, viejo y sin nadie, estaba muriéndome de amor”, asegura y aún va más lejos cuando afirma: “El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor” (pág. 70).

Esta pasión senil le habrá llevado a manifestarse sin recato no sólo en sus textos periodísticos, sino montando en la bicicleta que le regalará, en plena ciudad y cantando a voz en grito. Hay algo de locura que no debe confundirse con senilidad. En alguna ocasión imaginará a Delgadina junto a él, en su propia casa, mientras descarga un aguacero tropical o está trajinando con los autores latinos que ha salvado. Su dominio del italiano (su madre le enseñó esta lengua) le llevará a traducir a Leopardi. Morir después de los cien años y de amor es el último deseo en esta confesión que es la novela. Su vida no ha sido apasionante, pero la salva, ya en la vejez, el amor tardío. Por otro lado, el montaje del relato no presenta fisuras, los personajes están trazados con fina ironía. ¿Y qué decir de su estilo? Uno no puede sino admirar la precisión léxica, el tratamiento de orfebre de la expresión. García Márquez sigue siendo, a mi entender, el mejor escritor actual de la lengua española. Habrá quienes le superen en otras facetas del arte, pero no hay palabra que sobre. La precisión con la que utiliza el léxico, la modulación de su prosa y sus rasgos chispeantes no tienen paragón. Su prosa sentenciosa y el adjetivo sorprendente son poéticos. No desdeña el barroco y se mece en él con las músicas más dispares, las que escucha, aprecia y aquí menciona.


Gusi Bejer
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elCascarudo
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Ubicación: Al fin en la pretèritamente presente Buenos Aires.

MensajePublicado: Dom Oct 24, 2004 23:49    Asunto: Responder citando

me parece ironico que el libro se llame "Memorias de mis putas tristes". es como si Garcia Marquez no quisiera alejarse de sus propias memorias (Vivir para contarla)...
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Lun Oct 25, 2004 00:48    Asunto: Responder citando

No sé si lees los mensajes de este foro, pero en varios sitios se dice que Memorias....se empezó a escribir en los recreos de la redacción de Vivir para Contarla-

Por otra parte,ya que has leído obras de un autor de la precisión léxica, y ya que hablas de irónico, me parece que deberías aprovechar la oportunidad para mejorar tu vocabulario reflexionando sobre la palabra ironía.-

La ironía es manifestar lo contrario a lo que se dice, con tono burlón y de forma disimulada.

Cuando tengas unos veinte años más de los que tienes ahora, entenderás lo que es la memoria y el delicioso arte de poder rememorar. Cuando estás a punto de morir de cáncer, ni te cuento lo que debe de ser la vida vivida.-
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Mar Oct 26, 2004 11:50    Asunto: Responder citando

Una de las mejores cosas de la literatura de GGM y que en la literatura de lengua española actual aparece en contadas ocasiones -Goytisolo, por ejemplo, quien reivindicó este aspecto para desembarazarse de la ingente cantidad de basura que puebla las librerías bajo la etiqueta de literatura:


la calidad de su arte literaria no sólo subyace en el mensaje intrínseco, que es inamovible y digno de un carácter bien sólido por lo tanto, sino que también aflora en su forma, en el tratamiento que el da a la palabra, modulada en un tempo morfosintáctico y de precisión léxica que hoy por hoy, en lengua castellana, nadie iguala.


Pero no hablo sólo de la forma intrínseca de la obra, sino también de la extrínseca. En esta ocasión nos encontramos, más que con un homenaje a la literatura nipona de un Kabawata, con un homenaje a la literatura española barroca entera,y concretamente al subgénero de la novela corta, heredera de la italiana, y que en Cervantes se hizo ejemplar: la novela corta de un Salas Barbardillo o el decoro de perspectiva de un Francisco Delicado, con el lenguaje de germanías de hoy, que es el coloquial, incluso el marginal, en un tema muy propio de gusto de esa etiqueta llamada barroco, el contraste que destaca lo grotesco.
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elCascarudo
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Registrado: 21 May 2004
Mensajes: 1257
Ubicación: Al fin en la pretèritamente presente Buenos Aires.

MensajePublicado: Mar Oct 26, 2004 14:10    Asunto: Responder citando

use la palabra "ironico" porque fue precisamente lo que quise decir. noto cierto tono burlón de forma disimulada en el titulo del libro. ante una leve sospecha, decidi consultar a la RAE. no hay duda de que la Academia opina de forma muy similar a la tuya (acaso es al reves):

ironía.

1. f. Burla fina y disimulada.
2. f. Tono burlón con que se dice.
3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.


por ende, entiendo que me exprese bien, aunque tal vez no con propiedad. pero estoy abierto a cualquier otra opinion, porque no ignoro mi ignorancia. gracias por haberme hecho pensar, de todas formas.

sobre la memoria...que puedo decir? espero llegar al apogeo de mi vida ya con memorias a las que aferrarme.
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