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Historiadores de la antigüedad



 
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Autor Mensaje
nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13806
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Jue Sep 23, 2004 19:42    Asunto: Historiadores de la antigüedad Responder citando

De Grecia:

Herodoto:
http://www.epdlp.com/herodoto.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Herodoto
Tucidides:
http://clio.rediris.es/fichas/tucidides.htm
Jenofonte:
http://www.el-quinto-pino.com/Personajes/Jenofonte.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Jenofonte

-----------------------------------

De Roma:

Salustio:
http://www.artehistoria.com/historia/personajes/4540.htm
Julio César:
http://www.tmx.com.ni/~cecilia/historia/personalidades/juliocesar.doc
http://la.wikipedia.org/wiki/Julius_Caesar
Tito Livio:
http://www.artehistoria.com/historia/personajes/4504.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Tito_Livio
Tacito:
http://www.artehistoria.com/historia/personajes/4703.htm
http://la.wikipedia.org/wiki/Tacitus
Suetonio:
http://www.artehistoria.com/historia/personajes/4547.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Suetonio
Paulo Orosio:
http://es.geocities.com/mundo_medieval/paulo.html

-------------------------------------------------

De los judíos:

Flavio Josefo:
http://es.wikipedia.org/wiki/Flavio_Josefo

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De los godos (aunque según otros Jordanes era alano):

Jordanes:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/jordanes.htm


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Otros:

Estrabón...
http://www.cartograma.com/niestrsp.html
http://www.artehistoria.com/historia/personajes/4478.htm

Herodiano
Zósimo
Dión Casio y otros:
http://clio.rediris.es/fichas/severos_autoresIII.htm

Polibio:
http://www.artehistoria.com/historia/personajes/4533.htm
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Caramillo
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Registrado: 02 Feb 2004
Mensajes: 5768

MensajePublicado: Jue Mar 10, 2005 05:27    Asunto: Responder citando

¿Ningún árabe?
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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13806
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Jue Mar 10, 2005 11:11    Asunto: Responder citando

Bueno, hubo hasta algún emperador árabe en Roma -ver el tópico de este foro "Roma caput mundi"-, pero ningún historiador, que yo recuerde... los hay, sí, medievales, pero ninguno, que yo sepa, antiguo, preislámico- Confused

Ultima edición por nazgul el Dom Mar 13, 2005 17:33, editado 1 vez
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Sab Mar 12, 2005 18:12    Asunto: Responder citando

Apud Herodotum, patrem historiae

Incansable viajero, curioso insaciable y gran narrador de historias, de Herodoto siempre se ha dicho que no fue un historiador crítico, sin embargo si que supo hacerle cosquillas a la historia con sus diferentes versiones de un mismo hecho, tanto la real como la fantástica o la leyenda, dándole el tono verosímil y apartándose ya de los grandiosos relatos épicos que exaltaban a los héroes distorsionando muchas veces la realidad histórica. Su forma de contar la historia esta plagada de jugosas anécdotas que descubría en el curso de sus innumerables viajes y que obtenía de diferentes fuentes e intercalaba en su historia principal: la historia de Persia. Sobre todo eran historias de otros pueblos como el egipcio, el babilonio o el escita, con los que convivió, y lo hacía con gran sencillez y claridad sin olvidar la minuciosidad de detalles. Herodoto escribía para ser leído, fue considerado el padre de la historia por Cicerón y su gran mérito es el de imprimir un carácter determinado a la narración histórica que se alejaba ya del típico poema homérico, pero que aún tendrá reminiscencias heroicas y míticas.

Podría, pues, decirse que su valor como historiador no residía tanto en su prosa, iniciadora de una nueva forma de contar la historia, sino más bien en esa crónica veraz de experiencias, costumbres y culturas de otros pueblos con que ilustraba en sus libros, pero carente todavía de ese rigor científico en la obtención de los datos con los que escribía.

Un ejemplo de su narrativa (Bliblioteca Clásica Gredos)

Historia de Polícrates

Por su parte, Amasis, con toda probabilidad, no dejaba de prestar atención a la enorme suerte de que gozaba Polícrates (al contrario, esta cuestión debía de tenerlo hondamente preocupado), pues, cuando su buena suerte alcanzó proporciones aún mucho mayores, envió a Samos una carta redactada en los siguientes términos: “He aquí lo que Amasis participa a Polícrates: es grato enterarse de los triunfos de un buen amigo, y especialmente de un huésped; pero a mí esos grandes éxitos tuyos no me llenan de satisfacción, pues sé perfectamente que la divinidad es envidiosa. Por eso, antes que tener éxito en todo tipo de empresas, personalmente preferiría que, tanto yo como las personas que me interesan, triunfáramos en algunas, pero que fracasásemos también en otras, pasando así la vida con suerte alternativa. Porque aún no he oído hablar de nadie que, pese a triunfar en todo, a la postre no halla acabado desgraciadamente sus vidas, víctima de una radical desdicha. Así pues, préstame ahora atención y, para contrarrestar sus triunfos, haz lo que te voy a decir: piensa en algo que tengas en la máxima estima y cuya pérdida te dolería sumamente en el alma, y, cuando lo hayas encontrado, deshazte de ello de manera que nunca pueda llegar a manos de otro hombre. Y si en lo sucesivo tus éxitos continúan sin toparse con ningún contratiempo, sigue intentando poner remedio a tu suerte del modo que te he sugerido.”

Después de haber leído estas líneas, y comprendiendo que Amasis le brindaba un acertado consejo, Polícrates se puso a buscar, entre los objetos de su propiedad, aquel por cuya pérdida mayor pesar sentiría en su fuero interno; y, en su búsqueda, dio con la siguiente solución: tenía un sello engastado en oro que solía llevar puesto constantemente; se trataba de una esmeralda y era obra de Teodoro de Samos, hijo de Telecles. Pues bien, una vez resuelto a deshacerse de dicha alhaja, hizo lo siguiente: mandó equipar un pentecontero, embarcó en él y luego dio orden de poner rumbo a alta mar. Y al encontrarse lo suficientemente alejado de la isla, se quitó el sello y lo arrojó al mar, a la vista de todos los que con él iban en la nave. Hecho lo cual mandó virar en redondo y al llegar a su palacio dio rienda suelta a su tristeza.

Pero resulta que, cuatro o cinco días después de estos sucesos, le ocurrió lo siguiente: un pescador, que había cogido un enorme y magnífico ejemplar, pensó que la pieza merecía constituir un presente para Polícrates. Le llevó, pues, a palacio y manifestó que quería comparecer ante Polícrates; y cuando su petición fue atendida dijo, al hacer entrega del pez: “Majestad, yo he cogido este pez, y, aunque soy un hombre que vive del trabajo de sus manos, no he creído oportuno llevarlo al mercado; al contrario, me ha parecido que era digno de ti y de tu posición. Por eso te lo traigo como un presente." Entonces Polícrates, halagado ante sus manifestaciones, le respondió en estos términos: “Has hecho muy bien, y por tus palabras y tu obsequio te estamos doblemente agradecidos; así que te invitamos a cenar.” El pescador, como es natural, volvió a su casa contentísimo con la invitación; pero, entretanto, al abrir el pez, los servidores encontraron que dentro de su tripa estaba el anillo de Polícrates. Nada más verlo lo cogieron y, llenos de alegría, fueron a llevárselo a Polícrates, explicándole, al entregarle la sortija, de qué manera había aparecido. Entonces Polícrates, en la creencia de que lo sucedido era obra de la providencia, consignó en una carta todo lo que había hecho y lo que luego le había sucedido, y, tras su redacción, la envió a Egipto.

Cuando Amasis leyó la carta que llegaba remitida por Polícrates, comprendió que para un hombre resulta imposible librar a un semejante de su propio destino y que Polícrates no iba a tener un final feliz, porque tenía tanta suerte en todos sus asuntos que hasta encontraba las cosas que quería perder. Entonces despachó un heraldo a Samos y le hizo saber que daba por cancelado su vínculo de hospitalidad. Y esto lo hizo para evitarse el disgusto personal que, por tratarse de un huésped, sentiría cuando a Polícrates le sobreviniera una terrible y enorme desgracia.
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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
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MensajePublicado: Mie Mar 16, 2005 19:49    Asunto: Responder citando

Gracias Dianna! Smile
Oye, Caramillo, lo que sí hubo en la Arabia preislámica fueron poetas... Philip K. Hitti, en "El Islam, modo de vida", cita a los siguientes poetas preislámicos:

Antar Ibn Xaddad (c.525-615)
Pensé en ti entre dardos sangrientos,
sedientas espadas de cuyas hojas mi sangre gotea.
Gustoso besaría esas brillantes puntas
pues me recuerdan tus labios que sonríen.


Hatim al-Ta´y (muerto c. 605)
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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13806
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Sab Ene 21, 2012 14:59    Asunto: Responder citando

Arrow http://librivox.org/libro-i-de-la-historia-de-herodoto/
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