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Tehuelches



 
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Rodrigo
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Registrado: 30 Ene 2004
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Ubicación: Saudade

MensajePublicado: Dom Oct 10, 2004 16:36    Asunto: Tehuelches Responder citando


Quizás porque se aproxima el 12 de octubre (¡512 años!). Cartulinas y trabajos prácticos, dibujitos de Colón y las carabelas, llegada del hombre blanco y la cultura europea, espejitos y pestes desde el otro lado. Quizás porque en nuestro país hay una gran deuda con la cultura, con la cultura de estas tierras antes de la colonización; digo, uno termina la escuela sin saber nada, contento quizás con saber más o menos cómo ubicar cada etnia en el mapa. Nos conformamos con el cartografiado de la historia, una historia quieta, plasmada de una vez y para siempre.

En mi colegio primario, Historia era una colección de fechas y nombres, había buenos y malos, salvajes y cultos; a su vez, dentro de los salvajes había algunos más civilizados, se llamaban Aztecas, Incas y Mayas. La historia argentina era la historia de 1810, antes o después, todo estaba relacionado con esa fecha; nuevamente salir a comprar el Billiken con la lámina de la revolución de mayo, la lluvia sobre el Cabildo, la escarapela… o en las clases de plástica: hacer con plastilina la sinuosidad histórica de las columnas de la casita de Tucumán. Año tras año lo mismo; la historia era una cartulina que se enrollaba y estiraba, pero siempre era la misma.

Y así llegué a hoy, sin saber nada de ayer.

Este topic sobre la Cultura Tehuelche intenta cubrir algunos vacíos, áreas de invisibilidad que fueron dejando mis años de educación. Espero que lo disfruten y que aprendamos algunas cosas.
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Rodrigo
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Registrado: 30 Ene 2004
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Ubicación: Saudade

MensajePublicado: Dom Oct 10, 2004 16:37    Asunto: Responder citando



En 1520 Fernando de Magallanes (al servicio de las Indias Orientales portuguesas y bajo las órdenes de Carlos I de España), en su viaje hacia el estrecho, recaló en Puerto San Julián (50º lat.Sur), en la actual provincia de Santa Cruz, donde sofocó un motín de sus propios capitanes españoles (primer derrame de sangre española en suelo argentino); aquí ocurriría el primer encuentro con los nativos de estas tierras del sur. La persona encargada de registrar el viaje era el cronista Antonio de Pigaffeta, quien describe al acontecimiento de este modo:
"(…) Transcurrieron dos meses sin que viéramos ningún habitante del país. Un día, cuando menos lo esperábamos, un hombre de figura gigantesca se presentó ante nosotros. Estaba sobre la arena casi desnudo, y cantaba y danzaba al mismo tiempo echándose polvo sobre la cabeza. El capitán envió a tierra a uno de nuestros marineros, con orden de hacer los mismos gestos, en señal de paz y amistad, lo que fue bien comprendido por el gigante, quien se dejó conducir a una isleta donde el capitán había bajado. Yo me encontraba allí con otros muchos. Dio muestra de gran extrañeza al vernos, y levantando el dedo, quería sin lugar decir que nos creía descendidos del cielo". Hernando de Magallanes decide denominar a los Tehuelches (que, en comparación a la talla promedio de los españoles de la época, eran "gigantes") con el particular nombre de "Patagones" .



Las expediciones y los encuentros continuaron durante mucho tiempo, los intercambios cada vez más fluídos y abiertos evolucionaron desde el siglo XVI al siglo XIX con la gradual creación de asentamientos poblacionales en la región, tales como Carmen de Patagones, Isla Pavón (1859), Punta Arenas y Fuerte Bulnes (1843).
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Rodrigo
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Registrado: 30 Ene 2004
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Ubicación: Saudade

MensajePublicado: Dom Oct 10, 2004 16:37    Asunto: Responder citando


La diferente distribución de los tehuelches en la Patagonia da lugar a su clasificación en grupos denominados del siguiente modo: tehuelches septentrionales australes (GÜNÜN-A-KÜNNA), que se encontraban entre el río Chubut y el sur de Río Negro, y los tehuelches meridionales, que, a su vez, se dividen en tehuelches meridionales boreales, los que se ubican entre el río Santa Cruz y el río Chubut, y los australes, que habitaban desde el río Santa Cruz hasta el estrecho de Magallanes, éstos últimos son los denominados "aonikenk" o "gente del sur" a quienes se les atribuye los primeros contactos con los expedicionarios.



AONIKENK
(Tehuelche meridionales)

Constituían bandas poco mayores que las de los Selk'nam, compuestas por varias docenas de familias. Las bandas tenían jefes, y cada una disponía de un territorio propio por el cual migraban estacionalmente. Los jefes tenían escaso poder y una de sus pocas funciones era la de disponer el rumbo de las migraciones y el orden de la caza.

Las veredas indígenas se establecían según una necesidad básica: la presencia de cursos o reservorios de agua dulce a los que recurrían para acampar. Guanacos y Ñandues eran sus principales animales de caza. Los métodos de caza variaron con el tiempo, a medida que evolucionaba su cultura. Los Tehuelche antiguos cazaban a pie y con arco y flecha. Los arcos de caza eran chicos con cuerda de intestino de guanaco, las flechas igualmente cortas, de caña, con dos o tres plumas y punta de piedra blanca o negra, también de hueso, transportadas en carcaj. Usaban cuchillos de piedra, odres de cuero para el agua.

Luego de la llegada de los españoles (S.XVI) adoptaron el caballo; y la actividad de caza se convirtió en ecuestre y masculina aunque las mujeres participaban formando el cerco que encerraba a las presas. El arma fundamental pasó a ser la boleadora.

Las mujeres se dedicaban a cazar presas menores como zorrinos, maras y quirquinchos. La caza era su medio económico fundamental a la que se añadía la recolección de raíces comestibles y de algunas semillas con las que hacían harina y la consumían tostada o preparando una especie de tortas.

Las prácticas comerciales se constituyeron en una parte importante dentro de los recursos económicos; su auge se debió no sólo a la facilidad para recorrer largas distancias que les posibilitó el caballo, sino también a la atracción que ejercían los productos ofrecidos por los pobladores blancos desde las colonias.

En el siglo XIX la dependencia de los productos que ofrecía el blanco era cada vez más importante, y los viajes a Carmen de Patagones y Punta Arenas se conviertieron en el eje del funcionamiento económico. Los asentamientos agrupaban una cantidad mayor de individuos y la territorialidad de las bandas ya no fué tan definida. La caza del guanaco y el ñandú siguió siendo importante como sustento y con fines comerciales.
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Rodrigo
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MensajePublicado: Dom Oct 10, 2004 16:38    Asunto: Responder citando



Leyenda sobre la creación de los Aonikenk
En épocas muy remotas los únicos habitantes de la Patagonia eran los tachul, seres enanos. Pero un día la tierra comenzó a moverse, el suelo se agrietó, sordos truenos retumbaron en el espacio y de las profundidades surgieron nuevas montañas. La raza de los tachul se extinguió totalmente, y quedó sepultada en las cercanías del cerro Ashpech.

Tanto tronar y sacudir despertó al dios Seecho (que había estado dormido toda una eternidad en el cráter del volcán de Pajel Kaike. Esperó a que todo estuviera tranquilo y cuando se asomó vio una enorme extensión de tierra cubierta de piedras sin ningún signo de vida. Fue entonces que pensó en crear una nueva estirpe de seres, los Aonikenk, hombres tan fuertes y aguerridos que pudieran sobrevivir en aquellas soledades.

Por el término de muchas lunas, Seecho trabajó pacientemente en la penumbra del cráter y decidió crear primero a todas las especies de animales que hoy pueblan la tierra. Cuando dio por terminada esta parte de su obra, los acompañó hasta que salieron a la luz y dejó que se alejaran por el camino que más les gustara.

Estaba por volver otra vez a las profundidades para comenzar con la tarea más difícil: crear al hombre, cuando se dio cuenta que los nuevos hombres que había imaginado necesitarían para sobrevivir algo más que fuerza; entonces tendió sus manos hacia uno y otro lado, cubrió de nieve las cumbres de las montañas, hizo surgir manantiales y lagos, creó bosques en las laderas de los cerros, extensos valles y mesetas.

Entonces sí volvió a su trabajo y una hermosa mañana cuando el sol calentaba la tierra, creó al cacique KeIchan, primer hombre de la nueva estirpe. Atado de una gruesa soga lo bajó con mucho cuidado por la ladera del volcán hasta depositarlo sobre la tierra. Ahí desató sus ligaduras y lo dejó solo.

El hombre abrió los ojos y regocijó su vista con los colores del cielo y de la tierra. Después movió sus piernas y caminando recorrió las cercanías del volcán. Al rato encontró un manantial y un poco más alejado descubrió algunas cuevas en las que se cobijó del frío de la noche. Pasó el tiempo y aprendió a cazar guanacos, comió la carne y con la piel cubrió su cuerpo desnudo.

Seecho contemplaba a Kelchan y lo dejaba hacer pero pronto se dio cuenta que no podía seguir viviendo tan solo; entonces creó una mujer para que le hiciera compañía.

Tiempo después salieron del cráter otros hombres y mujeres que también eligieron libremente el camino a seguir. Unos se internaron en los bosques, otros dirigieron sus pasos a las montañas o hacia las desiertas mesetas.

Y este fue el origen de los Aonikenk, hombres del sur.
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Rodrigo
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MensajePublicado: Dom Oct 10, 2004 16:39    Asunto: Responder citando

GÜNÜN-A-KÜNNA
(Tehuelche Septentrionales)

Estos Tehuelche se distinguían fundamentalmente de los Meridionales por su lengua (Günün a'ajech). En época ecuestre la frontera entre ambos grupos no fue estable.

A partir del siglo XVII los Araucanos cruzaron desde el actual Chile, a su región. Situación que culminó con la casi desaparición de la cultura Tehuelche Septentrional como tal en las provincias de Buenos Aires, la Pampa y Neuquén hasta el Río Limay. Permaneciendo hacia el oeste algunos grupos Günün-a-küna, que sólo se fusionaron con los araucanos después de la avanzada militar del General Villegas en 1886.

De su mitología quedan relatos incompletos, donde se destaca la figura del ELEMGASEM, padre o generador de la raza que vive en una cueva, al que se le atribuye la autoría de las pinturas rupestres. Similar al Nóshtej de los tehuelches meridionales.
"Gran animal extraño, cubierto de enorme cáscara, muy gruesa parecida a la de los armadillos actuales. Robaba mujeres y tenía según algunos cara humana y según otros era un hombre de talla gigantesca cubierta la espalda de una enorme coraza."

Los Günün-a-küna tenían un canto dedicado al Elemgasem y decían que era el "dueño" de todos los animales vivientes y que sólo podía ser muerto por el rayo. Raspaban los huesos del Elemgasem (cualquier fosil hallado) y se lo daban a beber a los niños para que sean fuertes y sanos.
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Rodrigo
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MensajePublicado: Dom Oct 10, 2004 16:40    Asunto: Responder citando



Cosmogonía Tehuelche

En el principio de los tiempos, Kóoch vivía sumido en las tinieblas que envolvían la tierra. Contemplando su terrible soledad, comenzó a llorar, y el río de sus lágrimas formó Arrok, el mar primordial. Cuando Kóoch consideró que había ya agua suficiente, dejó de llorar y su aliento creció hasta convertirse en un fuerte viento que separó las tierras y las aguas.

Pero la oscuridad seguía reinando sobre el mundo. Cansado de las sombras, Kóoch realizó un corte en las tinieblas originales, de modo que una mitad siguiera siendo oscura y la otra se iluminaría con un gran resplandor. Esta luz primigenia fue Kéenyenken, el Sol. El calor generado por esta nueva deidad era algo desconocido en el mundo, y las aguas comenzaron a evaporarse y formar densas nubes. Las nubes deseaban volver a Arrok, y se revelaron contra el Sol, produciendo truenos, relámpagos y rayos, tratando de mitigar el calor con intensas lluvias. Kóoch, viendo la caótica situación, ordenó a Kéenyenken que disminuyera su excesiva energía, y le indicó que tenía prohibido ingresar en la mitad del cielo en la que reinaban las tinieblas.

Kóoch se dio cuenta que las tinieblas insondables no eran algo bueno, y decidió crear a Kéenguenkon, la Mujer-Luna. Pero ella resultó un ser maligno e increíblemente poderoso; una bruja poseedora de terribles seres como el Guanaco Macho y el Avestruz Macho, que se ocupaban de matar a los hombres que disgustaban a Kéenguenkon.

Kéenyenken comenzó a sentirse sólo, y decidió cortejar a la Mujer-Luna. Su amor fe correspondido, y de ellos nació Karro, la estrella vespertina. Como regalo por su nacimiento, su madre le otorgó el dominio sobre las mareas.

Mientras tanto, Kóoch había creado una isla habitada por gigantes, donde también vivían los animales-hombres. Nosjthej era un monstruoso gigante que raptó a la mujer-ratón y con ella engendró a Elal. Cuando descubrió el embarazo, asesinó a su esposa y abrió el su vientre con un cuchillo de piedra, ansioso por comer el feto, pero en ese momento oyó un gran estruendo que venía del fondo de la tierra. El sobresalto hizo que descuidara a Elal, que fue rescatado por su abuela Térrguer, la ratona de campo, quien lo escondió en lo más profundo de su cueva. Cuando Elal tuvo la fuerza suficiente, dio muerte a su padre luego de una feroz lucha.

Elal montado en el lomo de su amigo Kóokne, el Cisne, voló rumbo a la Patagonia mientras lo rodeaban bandadas de coloridas aves. Luego de un largo viaje descendieron en la cima de Chaltén (el monte Fitz Roy), junto al lago Viedma. Una vez que recorrió sus nuevos dominios, Elal creó a todos los seres vivos que poblarían el lugar. Los humanidad fue su más preciada creación, y para ellos Elal elaboró los más hermosos regalos: dividió el tiempo en estaciones, les dio el fuego, el arco y las flechas, les enseño a cazar y a cocinar, estableció el matrimonio, las reglas morales, y la prohibición del incesto. También se enfrentó a los seres malignos que ponían en peligro la existencia humana, pero para separar a los hombres de los dioses debió introducir la muerte.

Cuando finalizó su creación, Elal se sintió sólo y decidió encontrar una compañera. Luego de pensar quién podría ser digna de desposarlo, Elal llamó al cisne Kóokne para que lo transportase al cielo, a los dominios del Hombre-Sol. Elal se presentó frente a Kéenyenken y Kéenguenkon, y les pidió la mano de la bella Karro, la estrella vespertina. La malvada Kéenguenkon le exigió que cumpliera difíciles pruebas, creyendo que de ese modo lo desanimaría, pero Elal pudo superarlas y ganó el corazón de Karro. Ambos retornaron a la Patagonia sobre el lomo del cisne, rodeados por bandadas de bellísimas aves.

Por un tiempo ambos fueron muy felices, pero Karro añoraba ver su reflejo sobre las azules aguas del mar, aquellas sobre las que su madre le había otorgado amplios poderes. Elal se compadeció de su tristeza y la acompañó hasta la orilla del océano. Tal fue la emoción de la joven al verse nuevamente frente al océano que se transformó en sirena y se sumergió para siempre en las profundas aguas.

Elal comprendió que su misión en la tierra había llegado a su fin, así que se transformó en un pájaro y voló con el cisne rumbo al este, hacia el sitio en que el cielo se une con el mar. Al llegar al horizonte del este subió al cielo, y en su nueva morada se ocupó de recibir las almas de su gente, encargando al espíritu Wendeunk que se ocupara de acompañarlos en su último viaje.

Wendeunk es el oponente de los tres espíritus malignos que nacieron del vientre de Tons, la Noche, pero las personas deben mostrarse dispuestas a ayudar a este espíritu benigno, pues no puede enfrentarse solo a los gigantes demoníacos. Es invisible y guía a las personas desde que nacen hasta que mueren, protegiéndolas en los momentos difíciles. Cuando lleva a la gente hasta la morada celestial, informa a Elal sobre todas las cosas buenas y malas que hizo la persona en su existencia terrenal.
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nazgul
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Registrado: 23 Abr 2001
Mensajes: 13831
Ubicación: Cartagena, España

MensajePublicado: Dom Oct 10, 2004 16:52    Asunto: Responder citando

Es muy interesante, Rodrigo! en España el eurocentrismo en la enseñanza de la Historia muchas veces hace que pueblos como estos pasen desapercibidos, se tratan los grandes imperios -inca, maya, azteca- y poco más... está bien contribuir en algo a solucionar ese déficit! Smile
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Periplo
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Registrado: 29 May 2003
Mensajes: 3254
Ubicación: Entre ayer y mañana.

MensajePublicado: Mar Oct 12, 2004 23:22    Asunto: Responder citando

¡Gracias, Rodrigo! Un excelente aporte. Después veo si tomo tu ejemplo y pongo algo del pueblo Quechua.

Salud!
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Mie Oct 13, 2004 15:47    Asunto: Responder citando

Si, es una curiosa historia. Y aquí también pasa un poco como allá con eso de la historia en los colegios.

Lo que más me llamó la atención:

Cita:
pero para separar a los hombres de los dioses debió introducir la muerte.
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elCascarudo
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Registrado: 21 May 2004
Mensajes: 1257
Ubicación: Al fin en la pretèritamente presente Buenos Aires.

MensajePublicado: Mar Oct 19, 2004 20:00    Asunto: Responder citando

Siempre me interesé por los tehuelches, y mi cariño a ello llegó a su apogeo en un período de 3 de vacaciones seguidas a Santa Cruz. Visité el Chalten, el monte que humea, al amanecer y en el crepúsculo; lloré bajo las heladas cascadas y me escondí en los bosques infinitos; soñé entre los vientos y me perdí en las montañas grises; viví. Entre el pueblo de El Chalten y Laguna del Desierto (sí, aquella famosa Laguna que aún hoy sigue en disputa) hay un campo, "Los Huemules", del que poseo un 0.1% o algo así, que suelo visitar; sirve de paso para el viaje a los Hielos Continentales y el paisaje es único. Un poco más al norte, sobre el Lago San Martín, y sobre el límite chileno, se encuentra otro campo, "El Condor", de 43,000 hectareas y un 50% de territorio vírgen y montes inexpugnables. Tiene entre sus límites, con honor, el puesto "La Nana", aquel refugio y vivienda de Jimmy el Bandido de la Patagonia (alguno de estos días pienso contarles sobre el).

Ahora bien, me desvié completamente del tema. Quería referirme a lo que se puede leer hoy sobre los tehuelches. Antes que nada, hay que señalar a los más grandes exploradores del area: el Perito Moreno, Piedrabuena, De Agostini, Lista, Onelli, Musters, Madsen...e infinidad de otros. Hay un libro chileno, "Los Pioneros", que narra las aventuras y desventuras de los colonos en Punta Arenas; lo interesante es cómo muestra el deterioro de la sociedad tehuelche. Otro muy interesante es el de Ramon Lista, que narra su vida entre los tehuelches. Muchos de los libros sobre Jimmy Radburne logran una buena descripcion sobre los tehuelches. Y desde ya, libros de Musters y Onelli saben apreciarlos desde otras persepectivas.
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