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Un libro: Los héroes, de Carlyle



 
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nazgul
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MensajePublicado: Dom Oct 17, 2004 15:16    Asunto: Un libro: Los héroes, de Carlyle Responder citando

Reflexiones sobre los héroes y la concepción de la Historia de Carlyle
Por: Ricardo de la Peña

(De la Peña, Ricardo, 2003, "Reflexiones sobre los héroes y la concepción de la Historia de Carlyle". Disponible en el ARCHIVO de Tiempo y Escritura en http://www.azc.uam.mx/publicaciones/tye/reflexionessobrelosheroes.htm )

Las historias convencionales están escritas en términos de unas cuantas personalidades paradigmáticas: Buda, Mahoma, Pericles, Alejandro Magno, Julio César, Arquímedes, Ptolomeo, Carlomagno, Cristóbal Colon, Hernán Cortés, Calvino, Hegel, Darwin, Marx, Sshakespeare, Lutero, Knox, Johnson, Rosseau, Burns, Cromwell y Napoleón. ¿Acaso estos hombres cambiaron la historia? No hay duda de que Carlyle lo creyó posible al igual que Pascal, quien escribió: “otro habría sido el destino del universo de haber sido más corta la nariz de Cleopatra”. En cambio Engels afirmó: “De no haber existido Napoleón, otro habría ocupado su lugar”. Las grandes personalidades, los héroes, ¿hacen ellos la historia?, o nada más, ¿son instrumentos de los cambios históricos?.

Hegel sostuvo que las figuras históricamente representativas corresponden a las necesidad de su tiempo; a través de ellos se evidencia la Razón, que mueve a la historia en la dialéctica hegeliana. Al igual Niestzche considera que el héroe actualiza las potencialidades de su tiempo, y es la causa del desarrollo histórico.

Los marxistas, por el contrario, no aceptan esta tesis; su posición sobre la inevitabilidad los compromete contra la idea de que el acontecer pueda deberse a la aparición casual de un individuo excepcional. Más que creer en el gran hombre, cuando aparece, es el instrumento y no la causa de acontecer. Marx escribía en su famoso prólogo de su Contribución a la crítica de la economía política.

En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de éstas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser; sino por el contrario, el ser social lo que determina su conciencia (Marx: Prólogo, las cursiva son mías)

Entonces, ¿quién hace la historia? Si es el hombre, ¿cómo hace para hacer historia? Carlos Pereyra nos dice que el problema con esta proposición es que:

...la materia prima de la historia, es ya historia... “¡el hombre ya ha hecho la historia con la cual hace la historia! Entonces, en la historia, el hombre lo produce todo: no sólo el resultado, el ‘producto de su trabajo’ (la historia), sino ante todo la materia prima.

En otra parte prosigue:

La afirmación conduce un vacío teórico porque desplaza el análisis ya sea a una búsqueda en la naturaleza (esencia) humana o a la libre voluntad. En efecto, si son los hombres quienes hacen la historia, es en ellos donde debe encontrarse la explicación de las vicisitudes observables en el proceso. Si los hombres constituyen el lugar de la indignación, esta queda confinada, sin alternativa posible, en la naturaleza humana o en la voluntad de los individuos. Este vacío teórico no puede sorprender porque la proposición “los hombres hacen la historia” quiere decir: es falso que el proceso histórico sea el resultado de la intervención de alguna entidad metafísica suprahumana. Tal es el único significado de la proposición, históricamente considerada. Nace esta fórmula en el interior de una polémica ideológica y su validez, decisiva en ese debate como factor de oposición a los planteamientos providencialistas y teológicos sobre la historia; desaparece en el instante mismo en que es superada la polémica. Ello ocurre siempre con todas las proposiciones teóricas que, careciendo de fundamentación científica, su validez depende del enfrentamiento ideológico circunstancial. (Pereyra, 1981: 164-165)

Si la historia es la historia de los hombres como supone Carlyle, ¿de quién depende que en una época se planteen determinados objetivos históricos y no otros?; ¿por qué los hombres “hacen” historia en formas tan diferentes según diversas circunstancias?; ¿quién decide cuáles procedimientos y que instituciones habrán de ser utilizados para “hacer” historia?. Éstas interrogantes no pueden contestarse bajo la idea de que los hombres “hacen” la historia.

Para Pereyra, una respuesta a este problema lo encontramos en El dieciocho Brumario de Marx, que nos señala:

...los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino por aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. (Marx, citado por Pereyra, 1981:168).

El texto nos dice que “los hombres hacen la historia” bajo un complejo de circunstancias no elegidas por ellos; es decir, señala que los hombres no hacen historia a su libre arbitrio. De lo anterior se puede decir que los hombres no se proponen un fin determinado en cada situación, sino que los fines posibles están determinados por la situación misma. El carácter individual constituye un factor de desarrollo social sólo en correlación de fuerzas que en la organización de la sociedad actúan. Podríamos decir que para los marxistas la historia es hecha por el ser social.

Es aquí donde surge el debate entre quienes consideran fundamental las circunstancias como condicionantes y aquellos que creen en los hombres excepcionales de la historia como Carlyle.

Parece contradictorio para la tesis de Carlyle que todo atribuye al poder creativo del individuo y que deja de lado la importancia de las circunstancias cuando él probablemente haya sido producto de su época, del medio social, del condicionamiento de los factores económicos, sociales, políticos y hasta morales. ¿Hubiese Carlyle escrito Los héroes a principios del siglo XXI tal y como lo hizo en el siglo XIX?

La tesis de la historia que tiene Carlyle significaría no reconocer la influencia que tiene la experiencia adquirida y el reconocimiento de situaciones basadas en el conocimiento adquirido. No considera que los individuos no deciden de manera aislada ni en un vacío social e histórico, sino que las decisiones tomadas por estos héroes afectan a otros, y los héroes como miembros de una comunidad o sociedad y de un momento histórico, no son, digamos, totalmente libres de hacer sus propias elecciones y decisiones, porque de alguna manera son limitados al aceptar las orientaciones comunes a la sociedad, la cultura y la ideología de la que son miembros.

Sin embargo, tampoco es aceptable negar rotundamente que los hombres actúen conscientemente y que tanto esta actuación como la conciencia que tienen en la base ejerzan influencia alguna sobre el desarrollo de las sociedades.

Para Pereyra “el problema de la ciencia de la historia no consiste en identificar quienes son los agentes del proceso, pues sin duda alguna, son los hombres y sólo ellos. La dificultad estriba en localizar los factores que determinan el carácter de su actividad y por tanto, la explican. Y recalca: El endeble supuesto de que la historia es hecha por los hombres, no sólo levanta obstáculos gratuitos en el camino de construir la ciencia de la historia, al desviar la atención del campo de las relaciones sociales (único lugar en referencia al cual es posible producir los imprescindibles conceptos, hipótesis explicativas y modelos teóricos) para desplazar al inasible ámbito de las acciones humanas, sino, además, el supuesto tiene graves implicaciones en el plano político. (Pereyra, 1981:191)

El problema no es de fácil solución. A mi juicio, una posible es afirmar que nadie debe aceptar rigurosamente que las circunstancias hacen la historia al margen de la acción activa de los grandes hombres. Sin embargo, nadie debe sostener que los hombres hacen la historia al margen de la influencia que sobre estos tienen las circunstancias del momento.

En la concepción de la historia de Carlyle se cree que el hombre apropiado, en el momento preciso, en el lugar que corresponde, “hace muchas veces la historia”. Sus actos influyen en el curso inevitable de la historia y a través de estas grandes figuras, la humanidad comparte la responsabilidad de la historia.

A mi juicio, ésta concepción de la historia sobreestima la importancia de la persona humana en la historia, en detrimento de los grandes movimientos de masas en el curso de la historia de la humanidad y, por tanto, es incapaz de mostrar las causas y efectos de los grandes cambios en la historia.

Es insostenible que toda la historia se deba a la acción de los héroes. ¿Hubiese tenido éxito la Revolución Rusa sin Lenin? Probablemente no, pero no puede minimizarse la influencia de algunos otros revolucionarios y de las mismas masas que intervinieron de forma directa y decisiva, así como de la acción del medio social, la fuerza de las circunstancias, de los factores económicos, sociales y políticos, que contribuyeron a que los resultados fueran los que se presentaron y, por tanto, se hiciera historia.

Podríamos concluir diciendo que la labor de Carlyle se caracteriza por su gran categoría artística, sobre todo su habilidad para el retrato y la disposición dramática de los hechos; pero en cambio carece de sentido histórico y su autoridad como historiador es limitada. Sin embargo, hay que reconocer que a pesar de las circunstancias son importantes algunos “héroes” ya que comprenden la tendencia predominante que obra en su momento histórico y se esfuerzan por llevarla a la realidad.

Bibliografía

CARLYLE, Thomas
2000 Los heroes. El culto de los héroes y lo heroico en la historia. México: Editorial Porrúa. ("Sepan Cuántos...", 307).
MARX, Karl
1951 "Contribución a la crítica de la economía política", Obras escogidas. Moscú. Vol. I.
PEREYRA, Carlos
1981 “¿Hacer la historia?”, en Balibar, Etienne et. al. Teoría de la Historia. México: Terra Nova.
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