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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ USURPADO


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DELLWOOD
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MensajePublicado: Dom Ene 16, 2005 06:09    Asunto: JUAN RAMÓN JIMÉNEZ USURPADO Responder citando

Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta de Juan Ramón Jiménez, denunció ayer la «usurpación» que, según los familiares del poeta, está cometiendo la Junta de Andalucía con los fondos documentales del autor. Como ejemplo, esta familiar comentó el depósito en el Museo de Moguer -lugar natal de Juan Ramón- de bienes de su propiedad que ofrecen al disfrute del público. Ahora, el Ayuntamiento de Moguer se plantea la petición de los 20.000 manuscritos que por ahora permanecen en el Archivo Histórico Nacional, una medida que los herederos no ven con buenos ojos.

«Que la Junta intente manejar estos bienes no constituye ningún consuelo para los propietarios que han contemplado como la figura del poeta se desdibujaba en el tiempo», concluyen.

El hecho de que la Junta ignore los derechos testamentarios ha provocado la presentación de un recurso contencioso administrativo en el Tribunal Superior andaluz .

La sobrina nieta acusa a la resolución de la Junta «de mala fe, de mentir como bellacos, porque el testamento está muy claro y no responde a lo que asegura la Junta, y de usurpar una propiedad privada». Estas palabras las provoca, por ejemplo, el párrafo de la resolución ya citada: «La declaración de los lugares vinculados con Juan Ramón Jiménez como Bien de Interés Cultural tiene por objeto la protección legal de los inmuebles relacionados con la vida y obra del poeta en el municipio de Moguer, Huelva. Asimismo, se incluyen en la declaración los bienes muebles que forman parte esencial de la historia del poeta, adscritos a la colección de la Casa Museo de Zenobia y Juan Ramón, tal como dispusieron los titulares en su testamento, y de los que también forman parte los manuscritos y documentos depositados en la actualidad en el Archivo Histórico Nacional, que en el futuro serán ubicados, junto al resto del legado, en Moguer».

Ni que decir tiene que los Hernández-Pinzón no se han quedado con los brazos cruzados -sensaciones de atropello aparte-, y han puesto el asunto en manos de Daniel Niño Herrera. El abogado presentó el 4 de diciembre pasado un recurso contencioso administrativo en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Explica a ABC que «en un principio se interpone la formalización a la Sala que recaba el expediente a la Junta, que lo remite a la Sala. Ésta pone a disposición del recurrente el expediente para que lo examine y formalice el recurso en un plazo de veinte días. Posteriormente, el recurso se envía a la Junta, que lo contesta».

-¿En qué se fundamentará previsiblemente el recurso?

-En la indefensión manifiesta que supone para los herederos de Juan Ramón, que son los legítimos propietarios, el hecho de desconocer la existencia y tramitación del procedimiento que ha devenido en la resolución de BIC que afecta a manuscritos de su propiedad, lo que supone una flagrante vulneración de la Ley de Patrimonio». Dado que la resolución parte de Moguer, Niño Herrera alimenta la esperanza de que cuando llegue a Sevilla, la Junta sea consciente del desaguisado.
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MensajePublicado: Dom Ene 16, 2005 08:47    Asunto: Responder citando

Puesto que el próximo año se celebrará el 50 aniversario de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Juan Ramón Jiménez, no está de más difundir su obra.

http://jaserrano.com/JRJ/

http://www.fundacion-jrj.es/
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MensajePublicado: Jue Ago 18, 2005 23:29    Asunto: Responder citando

Agencia EFE

Jueves, 18 de agosto 2005
El próximo año se conmemoran los 50 años de la concesión del Premio Nobel a Juan Ramón Jiménez y el 150 aniversario de su nacimiento. Pero ahora, y después de diez años de trabajo, se publica su Obra Poética, tanto en verso como en prosa, con más de 80 inéditos, en una edición crítica.

La editorial Espasa, que en su colección BLU reúne clásicos de la literatura universal, ahora recoge en dos tomos y bajo el título "Obra poética (en verso y prosa)" la inmensa obra del gran poeta de Moguer, que hasta ahora, y después de que su primer libro de versos haya cumplido cien años, no tenía una edición suficiente.

El hecho de que no existieran ediciones críticas de sus libros y de que muchos de los títulos que escribió sigan inéditos trata de ser paliado con esta edición que estará en la calle en la primera semana de septiembre gracias a Javier Blasco y Teresa Gómez Trueba, expertos en la obra juanramoniana y profesores de la Universidad de Valladolid, ayudados por un equipo de diez personas.

"Se trataba de hacer una edición con la poesía que Juan Ramón había publicado en vida y cuyas ediciones están hoy agotadas, y con la prosa, que en su mayoría estaba sin publicar, porque en vida el poeta sólo publicó "Platero y yo" y "Españoles de tres mundos", y que hemos recuperado del material que está en los archivos de Puerto Rico y Madrid, y en los fondos de la familia", explica a Efe Teresa Gómez Trueba.

Una edición con un gran aparato crítico que conlleva estudio de variantes, cotejo con los textos de otras versiones, cita de otras publicaciones y comentarios exhaustivos.

Aunque, según subraya Teresa Gómez, "en el caso de Juan Ramón nunca se puede decir que ha quedado fijada su obra porque hay mucho material además del que se muestra en estos libros. Queda mucho hasta que no se digitalicen los archivos, es casi imposible asegurar que se está dando la última versión".

Y es que Juan Ramón Jiménez, el poeta que tenía un deseo permanente de superación y perfección hacia el camino de la poesía pura, no paraba de corregir sus textos. Incluso después de haber sido publicados.

También pasaba así con su prosa, por la que sentía una especial afinidad, ya que la consideraba un vehículo idóneo para la expresión poética, aunque, como reconoce Gómez, "no se sabe por qué no llegó a publicar sus libros en prosa".

Entre los textos de gran valor en prosa que ofrece esta edición, destaca uno de los más desconocidos, "Viajes y sueños", un volumen con muchos títulos inéditos hasta la fecha. También los "Libros de Madrid", que aunque han sido publicados se presentan aquí con una estructura distinta, y muchos poemas en prosa, inéditos hasta ahora, que harán las delicias de los amantes de la poesía de la verdad y la belleza del poeta de Moguer.

De esta edición han quedado excluidos los textos autobiográficos, cartas y ensayos "por inabarcables", recuerda la profesora de Valladolid, quien dice que con esta edición se da un gran paso adelante para hablar de Obras Completas, ya que aquí ven por primera vez la luz libros nunca antes editados como tales, o libros que se conocían parcialmente".

Y es que esta editora también se queja, como la familia del poeta de Moguer, de que Juan Ramón, extrañamente, no ha recibido el apoyo institucional que han tenido otros grandes poetas, como Lorca o Machado, que "están menos olvidados y más leídos".

De cualquier manera esta publicación es un buena ocasión para acercarse a la poesía ambiciosa de Juan Ramón, que pasó por muchas etapas, primero el Modernismo, luego las vanguardias y después la poesía más pura, compleja y filosófica, como él muy bien lo explica en su poema "Poesía": "Vino, primero, pura/vestida de inocencia/y la amé como un niño./ Luego se fue vistiendo/de no sé qué ropajes/y la fui odiando, sin saberlo./Llegó a ser una reina/fastuosa de tesoros/.../Y se quitó la túnica,/y apareció desnuda, toda/.../¡Oh pasión de mi vida/, poesía desnuda,/mía para siempre".
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MensajePublicado: Sab Nov 19, 2005 05:51    Asunto: Responder citando

El día que Juan Ramón Jiménez ideó para sí su conocido anagrama JRJ, acaso siguiendo en eso a Rilke, que ya firmaba entonces como RMR, escribió a continuación: "El cansado de su nombre". Por esa fecha, 1926, el poeta tiene 45 años, y se diría que empieza a barruntar lo que se le viene encima, el calvario de equívocos, mentiras, calumnias, mistificaciones y porquerías con que tratarían de ensuciárselo. ¿Quiénes? No ha habido en todo el siglo XX un poeta que haya concitado tanto entusiasmo y tanta irrisión, tanta veneración y tamañas objeciones. A nadie se le ha aplicado con mayor escrúpulo el "sí, pero no", a ninguno se le han cortado más finamente los pelos en tres. A veces esos sentimientos tan encontrados nacían de una misma persona, y al mismo tiempo. De ningún poeta como de él se han dicho tantos disparates, a favor o en contra, con nadie han podido las lenguas permanecer menos quietas; no sé, es como si en Juan Ramón Jiménez hubiera algo ante lo que era imposible permanecer indiferente. ¿Qué? Sin duda su superioridad, la abundancia de estro, la aristocrática mirada sobre el mundo. Eran cosas que podían reconocerse de lejos. También su manera de entender la vida y la poesía, esa especie de sacerdocio que le llevó a sacrificar la primera en el altar de la segunda, y, claro, todo lo que ello comportaba en alguien tan especial como él: su modo de vivir, de vestirse, de relacionarse con los demás y de no relacionarse con los demás, su retraimiento, la pulcritud de sus camisas, de las uñas de sus manos, de sus dientes y de sus tipografías; hasta su manera de entender la intimidad estuvo expuesta a la maledicencia.

Algunos, por no dejarle tranquilo, se creyeron con derecho a juzgar su relación con su mujer, que consideraron un crimen, y los más audaces incluso vertieron insidias un tanto cómicas sobre sus preferencias sexuales. Por ejemplo, Cernuda. En el ensayo que le dedica nos dice de quien en cierto modo fue maestro de juventud: "Claro que a quien ha podido esconder en su casa a la poesía, o cree haberla escondido, ¿qué le importa la vida? (...) Cuando al fin una mujer de carne y hueso aparece en su vida, pronto escribe en el Diario de un poeta reciencasado, a los pocos días de su boda, estos versos reveladores, 'Qué trabajo me cuesta / llegar, contigo, a mí', como si la relación amorosa fuera un obstáculo al acostumbrado estar consigo del poeta. En amor, como en todo, Jiménez tuvo bastante consigo mismo". En este caso la poquitería crítica sólo parece superada por la boba inquina de quien seguramente también sabía lo suyo, como todo el mundo, de ese bastarse a solas. Sí, había algo en la vida y en la obra de Juan Ramón Jiménez que les resultaba irritante y les ponía nerviosos. A los del 27, de modo manifiesto y pertinaz. Mucho antes de pasar a ocuparse de su poesía, ya se habían despachado a gusto con su persona y sus manías. El juego que no habrán dado las manías de Juan Ramón, su ortografía, sus hiperestesias, sus fobias y bretes. "Señorito de casino de pueblo" hemos oído llamarle, a él, que nunca lo fue, por quien no pudo dejar de serlo en toda su vida, eso sí, con mala conciencia. Aun reconociendo que los padres de la poesía moderna española eran Unamuno, Machado y Juan Ramón, los del veintisiete (y herederos) dejaron en paz, más o menos, con harto desdén a veces, a los dos primeros. Unamuno resultaba muy poco artista para que unos gongorinos como ellos lo tomaran en serio y a Antonio Machado, del que desde luego no podían afirmar que tuviera mal oído, lo consideraban un poeta de otro siglo, trasnochado y polvoriento. Sólo en Juan Ramón descubrieron la voluntad de poder, la voluntad de lo consciente moderno, sólo en él hallaron, además, al mentor ideal que un hijo busca en un padre: los recibió en su casa, les dio té con pastas, les corrigió los libros, a algunos se los editó (y otros se los copiaron), se los elogió en público y en privado, de viva voz y por escrito en páginas a menudo inolvidables por su agudeza y salero. La deuda no siempre se la saldaron de modo honorable y como a padre lo asesinaron. Ramón Gaya, acaso el único del grupo que permaneció a su lado de una manera inequívoca, dijo explicando las puñaladas: "No se le puede deber tanto a nadie".

La deuda de JRJ, la declaró siempre: a Rubén Darío, a algunos pocos amigos verdaderos, viejos y jóvenes, Giner de los Ríos, Jiménez Fraud, Unamuno y Machado... Les dedicó un libro deslumbrante: Españoles de tres mundos. Y, claro, a su mujer, Zenobia, y a su madre... "Impertinente, Exigentito, Juanito el Preguntón, el Caprichoso, el Inventor, Antojado, Cansadito, Tentón, Loco, Fastidiosito, Mareón, Majaderito, Pesadito... y Príncipe", nos dice Juan Ramón que le llamaba su madre de niño cuando quería regañarlo, "nombres exactos como todas las palabras de ella, gráfica maravillosa". Ciertamente cuando Juan Ramón lo recuerda en su edad adulta es porque está bastante de acuerdo. La adoraba. Escribió, desmintiendo una supuesta afectación (otro de los sambenitos que le han echado encima, con el de la cursilería) aquello de: "Quien escribe como se habla, irá más lejos en lo porvenir que quien escribe como se escribe". Pocas prosas encontraremos más originales que la suya, y menos afectadas, pese a su rareza. Bien, él dijo que se la debía a su madre. La recordó muchas veces, a propósito de todo, mientras que de su padre habló poco, aunque nunca mal. Lo tuvo a él, cuarto de sus hijos, tercero de su segundo matrimonio, cuando tenía 53 años, en 1881. Un padre-abuelo.

Juan Ramón nació en el seno

de una familia acomodada. Su padre y sus tíos, que formaban la marca Jiménez y Cía, se dedicaban a negocios de vinos, moscateles y coñacs, tenían fincas, casas, bodegas, pósitos y eran consignatarios de buques mercantes...

En todo caso, los años de señorito, si lo fue, le duraron poco. Después de que dejara unos estudios de Bellas Artes y otros de Derecho, empezados en Sevilla, la ruina y la muerte se llevaron a su padre por delante. Ésta fue fulminante y aquélla duró 13 años, ventas, juicios, embargos, mudanzas. Todo ello desquició a Juan Ramón y le lanzó a un delirio de médicos y fármacos que ya no le abandonó nunca, dedicando desde entonces hasta su muerte, en 1957, doce horas al día a una labor poética sin desmayo, obsesiva y compleja, y las otras doce a morirse de los más diversos males, que podrían resumirse en debilidad nerviosa y arrequives cardiacos. Su dedicación a la Obra, como empezó a llamarla, y a morirse, fueron en él trabajos muy serios y concienzudos. Después de Madrid, donde publicó en 1900 esos dos libros que tanto le mortificaron toda la vida, Ninfeas y Alma de violetas, lo mandaron a un sanatorio del sur de Francia a restablecerse de su neurastenia. Allí pudo conocer de primera mano a los poetas simbolistas que le gustaban: Jammes, Laforgue, Verlaine, Samain. Poetas de la provincia, de lo menudo, de los crepúsculos orillados. Son el centro de lo que en él constituye su primera etapa, casi veinte años, quince libros y miles de "borradores silvestres", entre ellos algunos de los más bellos poemas de la lengua castellana: sensitivos y fulgurantes. Bástenos ir a Melancolía, Laberinto o Sonetos espirituales donde se encontrarán ejemplos que no lo hacen inferior a Garcilaso, fray Luis o Bécquer: "Tan leve, tan voluble, tan ligera / cual estival vilano...".

Los impacientes, sin embargo, suelen argüir, para no tener que leerlo: escribió demasiado. Otros, perdonándoselo, añaden: bueno y malo. El problema, sin embargo, habría sido al revés: que hubiese escrito poco y malo, que es lo corriente. Lo bueno es bueno, si breve o si largo, que diría Gracián. Cuando lo sacaron del sanatorio francés para meterle en el madrileño del Rosario y llevárselo luego a casa del doctor Simarrio, a Juan Ramón ya le sobraba leyenda de sí mismo. Gómez de la Serna, Cansinos Assens, los Machado, Villaespesa, Pérez de Ayala, Candamo, Rueda, en romería lo constatan...

Hastiado de esa vida reclusa y cada día más acuciado por la falta de dinero, hubo de volverse al pueblo en 1905, donde vivió hasta 1911, en casa alquilada y modesta, de la que nunca nos hablaría. Lo hizo de la que se llevó la trampa y lo hizo en uno de los libros más fascinantes del siglo, escrito en esos años: Platero y yo, obra que, como el Quijote, todo el mundo declara de modo mendaz haber leído. Cuando volvió a Madrid en 1912 y se fue a vivir a la Residencia de Estudiantes sentaba las bases de su vida futura: austeridad, silencio y trabajo, solo o acompañado, ideales del krausismo español. Su matrimonio con la hispano-norteamericana Zenobia Camprubí, en 1916, trajo a su vida una especie de estabilidad. Coincidió con su época de madurez poética y de estrategias literarias. Digamos que en España, y aun en América, muerto Darío, no se daba un paso poético en ningún sentido sin contar con él. Todos querían conocerlo, y conoció a todos. Desde Lorca a Guillén, de Cernuda a Salinas, de Alfonso Reyes a Bergamín o Espina. Y ésa fue en parte la causa de tantos males. A propósito del motín, lo dijo JRJ muy graciosamente: "la antigua juventud gongorinera / que tornado se ha nerudataria". Frente a la poesía pura de Juan Ramón, que llevaba luchando diez años por desnudarla de toda anécdota, surgía con fuerza una versificación circunstanciada, fría y mecánica, al servicio de programas políticos o manifiestos literarios. Cuando llegó la guerra, Juan Ramón llevaba ya varios años peleado con todos o todos con él. Salió de España el día que lo confundieron con un cura y tuvo que sonreír a un somatén de anarquistas para demostrar que no llevaba dientes de oro. Lo cuenta en Espacio, el más esencial de sus poemas, al que podríamos subtitular Épica para una Atlántida. Y empezó un peregrinaje que lo llevó a La Habana, La Florida y Puerto Rico. Más de veinte años de exilio sin retorno, desgarrado, medio pobre, dando clases para sobrevivir y tratando de reconstruir un yo cada día más fragmentado, en esa hiperestesia que le llevaba a no entender ya la lengua de unos pájaros extranjeros. Escribe sin cesar, corrige hasta la exasperación, organiza sus manuscritos, versos, prosas, aforismos, relatos, críticas, cartas. Se le creería uno de esos iluminados que se ha propuesto levantar él solo un Partenón para un Dios creado por él, deseado y deseante y que nadie, salvo él, parece ver, al que puede hablar de tú, y en minúsculas, sin haber muerto. Ya viejo empezó a llamarse Niño Dios, recordando que nació un 24 de diciembre.

Sus últimos y extraños años, la muerte de Zenobia (de quien escribió al final una de las dedicatorias más estremecedoras: "A Zenobia de mi alma, este último recuerdo de su Juan Ramón, que la adoró como a la mujer más completa del mundo y no pudo hacerla feliz. J. R. Sin fuerza ya") y esa Obra que parecía crecer sola e ingobernable, lo sumieron en depresiones que acabaron por desencajar un rostro que había sido hermoso como el de un gran señor del califato. Ciertamente su obra parecía estar esperando tiempos mejores. Nunca lo dudó, desde luego. Al contrario, el fuerte, el lírico, el retraído, lo había vaticinado en uno de esos relámpagos que iluminaron su paso por este país sombrío y cabileño, y no con la arrogancia de un rey, sino con el miedo de los profetas: "Cada vez que se levante en España una minoría, volverán la cabeza a mí como al sol". Pero en cierto modo sigue siendo una sombra. Así hemos llegado a estos dos meritorios y apabullantes libros, que sin duda harán recordar a más de uno aquella máxima del propio JRJ: "Ninguna edición de lujo, nada de príncipes ni de ediciones de filólogos. Cada libro sin notas, en la edición más clara y sencilla. El libro no es cosa de lujo... Eso para los que no leen. Material excelente, seriedad y sobriedad".

LECTURAS

Antología poética (Alianza). Con un riguroso prólogo de Antonio Colinas, la muestra más accesible hoy de toda la obra de JRJ.

Segunda antolojía poética (Espasa). Juan Ramón antologó la primera etapa de su obra, hasta 1918, en este clásico del siglo XX, aquí al cuidado del poeta Jorge Urrutia.

Lírica de una Atlántida (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). Alfonso Alegre Hetizman recuperó al JRJ del exilio en sus cuatro últimos libros. Entre ellos,En el otro costado, que incluye el poema 'Espacio', y Una colina meridiana (luego editado exento en Huerga & Fierro).

La estación total (Tusquets). Recuperación del JRJ metafísico en edición del poeta Vicente Valero.

Juan Ramón de viva voz (1913-1936) (Pre-Textos). Conversaciones privadas de JRJ con su amigo y Eckermann particular, Juan Guerrero Ruiz.

Ínsula. Número 705. Recién salido.Título del monográfico: 'Estado editorial y crítico de la obra de JRJ'. Para estudiosos.
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MensajePublicado: Vie Ene 13, 2006 08:12    Asunto: Responder citando

Carmen Sigüenza (EFE, Madrid).- Este año que comienza tiene como protagonista a Juan Ramón Jiménez, quien recibió hace 50 años el Premio Nobel de Literatura, y esta fecha también conmemora el cincuentenario de la muerte de Zenobia.

Por ello, la familia del poeta de Moguer ha querido sacar a la luz once poemas inéditos del autor en un libro almanaque para 2006. Un libro que constituye una joya literaria y que ha sido editado por El ladrón de agua, una empresa de Granada cuyo nombre está inspirado en un poema del escritor.

Poemas de la primera etapa de Juan Ramón, cuando su poesía estaba empapada por el modernismo y el simbolismo y que hacen referencia a la naturaleza, el amor, los animales y las cosas básicas y cotidianas.

Y es que Juan Ramón (Moguer, Huelva 1881-1958) pasó por varias etapas poéticas; primero el modernismo influido por Rubén Darío, luego las vanguardias y después alcanzó lo máximo, la poesía pura, compleja y filosófica, como él muy bien lo explica en su poema Poesía.

"Hemos querido mostrar el amor que tenía Juan Ramón por la naturaleza y por los animales en un momento en el que el medio ambiente está tan degradado y la falta de conciencia impera en el entorno", explica a Efe la sobrina nieta del poeta, Carmen Hernández Pinzón.

Se trata de poemas escritos en un tono melancólico por Juan Ramón Jiménez durante los años que van desde 1909 hasta 1915, en un época en la que el autor vivía en la Residencia de Estudiantes.

Pinzón matiza:

"Era un momento en el que el poeta estaba imbuido por la enseñanza de Giner de los Ríos, uno de los pioneros en el ecologismo, en las salidas al campo y el amor por la naturaleza; pero, además, estos poemas reflejan también el amor de Juan Ramón por Zenobia"

Un libro-almanaque que se ha convertido en una gran novedad y que anticipa lo que serán otros grandes acontecimientos este año que acaba de comenzar y que celebra la concesión del Nobel al poeta y recuerda el cincuentenario de la muerte de Zenobia Campubrí, el gran amor del poeta, y algo más porque como recuerda Hernández Pinzón fue todo el asidero y sustento para él.

Así, la descendiente del poeta relata que este año saldrán "más inéditos, epistolarios, muchas antologías y mucho Platero". Se va a publicar en el transcurso del año, "probablemente en mayo", el primer tomo con el epistolario de Juan Ramón Jiménez que llegará hasta 1916, y que publicará la Residencia de Estudiantes.

Este primer volumen incluirá una carta dirigida a Gerardo Diego y que los descendientes del Premio Nobel han encontrado ahora cuando estaban buscando en los archivos estos poemas inéditos que se acaban de publicar.

"Estaba el borrador de la carta a Gerardo Diego pegado al poema 'La colina meridiana' que se incluye en este almanaque, y era una carta que estábamos buscando en el archivo de Puerto Rico, pero la hemos encontrado ahora"

Los libros con sus cartas se compilarán en tres partes; y el segundo tomo comprenderá del 16 al 36 y el último se conformará con su etapa del exilio. Los juanramonianos tendrán este año la posibilidad de conocer otro libro que el poeta dedicó a su familia y en especial a su madre, y que escribió en 1920, una muestra, según Pinzón, que "hará cambiar un poco la imagen del Juan Ramón huraño y poco familiar", recalca.

También para el próximo mes de octubre saldrá a la calle, coincidiendo con los 50 años de la muerte de Zenobia, un epistolario con las cartas que escribió la mujer del poeta a sus amigos y familiares y sobre todo a Juan Guerrero Ruiz, al que relata todo su exilio, y su intenso amor por Juan Ramón.

Además de congresos y conferencias también se editará otro volumen con las traducciones del poeta.

La sobrina nieta del poeta reclama:

"Sobre todo queremos, como le hubiera gustado a él, que todo sea una difusión serena de su persona y de su obra y, lo más importante, que de una vez por todas se nos ayude a digitalizar el archivo con su obra, esto más importante que todos los congresos porque hay textos que ya prácticamente no se pueden leer por la acidez del papel"
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MensajePublicado: Mie Abr 04, 2007 04:39    Asunto: Responder citando

http://www.elpais.com/articulo/semana/leyenda/poeta/elpepuculbab/20070331elpbabese_7/Tes
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MensajePublicado: Vie May 04, 2007 03:54    Asunto: Responder citando

Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta del Nobel Juan Ramón Jiménez y representante legal de sus herederos, lament el perjuicio que sobre la obra del poeta español ha ocasionado la "leyenda negra" vertida durante décadas acerca de su personalidad. Con motivo de su participación en unas jornadas sobre su tío-abuelo organizadas por la Universidad de Valladolid, considera que toda la literatura que se ha escrito sobre su temperamento y sobre su vida en ‘una torre de marfil’, "han hecho mucho daño a su obra", hasta el punto de que buena cantidad de lectores "ha dejado de acercarse a sus libros por su fama de distante, frío y pagado de sí mismo, cuando en realidad era bastante sencillo y accesible a cuantos le rodeaban, especialmente su familia, donde era el ser más querido". La hija de Francisco Hernández-Pinzón, sobrino de Juan Ramón Jiménez, afirma que es ahora cuando se está empezando a conocer a Juan Ramón Jiménez a pesar de que siempre ha sido considerado por los poetas de antes y actuales como la gran voz"

Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta del Nobel Juan Ramón Jiménez -fallecido en Puerto Rico- y representante legal de sus herederos, lamentó ayer el perjuicio que sobre la obra del poeta español ha ocasionado la "leyenda negra" vertida durante décadas acerca de su personalidad.

"Se ha escrito mucha literatura sobre su temperamento, a veces no muy certera, y se le han colgado numerosos 'sambenitos' en forma de persona intratable y recluida en su 'torre de marfil' que muchas veces no se corresponden con la realidad", dijo Hernández-Pinzón con motivo de su participación en unas jornadas sobre su tío-abuelo organizadas por la Universidad de Valladolid.

Esas apreciaciones "han hecho mucho daño a su obra", hasta el punto de que buena cantidad de lectores "ha dejado de acercarse a sus libros por su fama de distante, frío y pagado de sí mismo, cuando en realidad era bastante sencillo y accesible a cuantos le rodeaban, especialmente su familia, donde era el ser más querido".

"Ahora es cuando se está empezando a conocer a Juan Ramón Jiménez a pesar de que siempre ha sido considerado por los poetas de antes y actuales como la gran voz", añadió Hernández-Pinzón, quien desde su función como gestora de los derechos de la obra del Premio Nobel de 1956 ha constatado un "creciente interés por publicar sus libros".

Ha sido un autor "bastante ignorado y relegado si exceptuamos títulos como Platero y yo y Segunda antología poética, y este libro porque era obligatorio en Bachillerato", añadió la hija de Francisco Hernández-Pinzón, sobrino de Juan Ramón Jiménez y hasta hace tres lustros su albacea testamentario.

"Mi padre fue para él como el hijo que nunca tuvo. Le acompañó en sus peores momentos: en la muerte de su esposa, Zenobia Camprubí, y en la suya propia, y estuvo al tanto de todo lo relativo a la concesión del Premio Nobel de Literatura", explicó acerca de su padre, que aún vive.

"Sufría depresiones, una enfermedad desconocida entonces"

Hernández-Pinzón achacó buena parte de esa 'leyenda negra' a las frecuentes depresiones que padeció su tío-abuelo desde muy joven, una enfermedad "desconocida entonces" y que en buena medida lo convirtió en un "ser totalmente atípico", aún cuando no se aisló de la realidad circundante, ya que respondía a los estímulos.

Puso como ejemplo en este sentido el exilio "activo y combativo" que protagonizó cuando en 1936, a comienzos de la Guerra Civil española, tuvo que emigrar Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, desde donde "defendió sus ideas republicanas, se implicó en ellas y asumió su convicción de que los exiliados debían contar allí donde fueran lo que realmente estaba sucediendo en España".

"Era una persona muy inteligente, consciente de su genialidad, pero nunca se creyó un ser superior como se ha llegado a decir", insistió la heredera del poeta y nieta de Victoria Jiménez, hermana de Juan Ramón, antes de evocar nuevamente su carácter "entrañable, sencillo y asequible".
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MensajePublicado: Lun May 28, 2007 07:19    Asunto: Responder citando

El escritor Andrés Trapiello ha publicado en la granadina editorial La Veleta, que él mismo dirige, una selección de "Aforismos", así titulada, de los más de cuatro mil que dejó escritos el poeta de Moguer y que resultan propios "de quien nunca fue ni un inquisidor ni un demagogo".

Algunos de estos aforismos son tan demoledores como los que dicen: "Lo malo está más cerca de lo bueno que de lo mediocre", "De lo bueno a lo peor, la diferencia no es mucha; pero ¡qué grande, de lo bueno a lo mejor!", "Se lee a veces: Fulano no hay más que uno. Gracias a Dios", mientras que otros desmienten la fama de cursi que achacaron al poeta y que Trapiello rechaza en la introducción de este libro, como el que dice: "En la mujer vestida, la cara es casi todo. En la desnuda, casi nada".

"Lo malo de la muerte no ha de ser más que la primera noche" o "Todas las mañanas despertamos un poco podridos del sueño de la muerte", son otros de los aforismos seleccionados y editados por Trapiello, quien asegura que tan constante como la poesía fue para Juan Ramón Jiménez la escritura aforística, que el Premio Nobel cultivó desde su primera juventud hasta su vejez.

Durante sesenta años, el poeta escribió algo más de cuatro mil aforismos, a cuyo conjunto dio el nombre de "Ideolojía", si bien con los incluidos en esta selección, según el responsable de la misma, podría hacerse "un retrato moral, estético y personal" del poeta, "y ese retrato nos daría el de una persona y un escritor sin igual en la literatura española, tal vez el más grande de todos, inesperado siempre, nuevo, original, profundo y elevado, singular y común, y, como él mismo diría, completo: perfecto e imperfecto".

Esos aforismos, añade Trapiello, se distinguen por "una naturalidad y un vigor fuera de lo común" y convierten a su autor "no sólo en un hombre superior, sino en un pensador inagotable que los pensadores profesionales no parecen todavía haberse tomado la molestia de considerar".

El antólogo de estos aforismos considera a Juan Ramón Jiménez como "una ética poética y humana, un modo de expresión y de vida radicales, permanentemente tensadas, una moral que no transige ni con tipografías vulgares ni con amorfas relaciones humanas, y que está muy lejos del puritanismo: no le exige nadie lo que a sí mismo, aunque, claro está, no permite que nadie que no se exige lo que él se exige ni ha logrado lo que él ha logrado, pueda juzgarle".

Precisamente, añade Trapiello, algunos de estos aforismos fueron escritos para como defensa ante ataques que el poeta consideró injustos "o para publicar de modo lapidario, o sea, sin entrar en discusiones, su posición o pensamiento respecto de asuntos que le importaba dejar dilucidados sin dar lugar a confusiones o polémicas".

El aforismo en Juan Ramón Jiménez "no es un atajo ni asunto retórico o de salón, sino una constatación, un modo personal y verdadero de estar en las cosas, como a él le gustaba: a solas", según escribe Trapiello en la presentación de esta antología, antes de afirmar que tras reiteradas lecturas ha visto en ellos "más que ejercicios literarios: un modelo completo de conducta".

Y, como ejemplo de los asertos de Trapiello, valgan estos sobre el propio oficio de poeta: "Cuando la poesía es demasiado optimista, el mundo anda mal", "No, el poeta nunca trabajará con sustancias sino con esencias", "Gran poeta, aquel a quien la crítica no puede añadir ni quitar", "Nadar en tierra, andar en agua, volar en fuego, parar en aire son los milagros propios del poeta" o "el poeta debe hacer olvidar la forma en que escribe; olvidar él que escribe en una forma".
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Mie Dic 26, 2007 19:49    Asunto: Responder citando

El Ayuntamiento de Moguer abandona la Fundación Juan Ramón Jiménez


El Gobierno municipal de Moguer (Huelva), del PP, ha anunciado su intención de abandonar la Fundación Juan Ramón Jiménez debido al, a su juicio, 'trato vejatorio y la prepotencia' de las administraciones socialistas que la integran, la Consejería de Cultura y la Diputación de Huelva.

El alcalde de Moguer, Juan José Volante, ha explicado en una rueda de prensa los motivos por los que adopta esta decisión, que se ratificará en el pleno municipal que se celebrará mañana.

Entre los 'despropósitos' de estas administraciones, el alcalde se ha referido al hecho de que Diputación decidiera que el XXV Premio Hispanoamericano de Poesía se entregara en un salón privado para que no fuera presidido por él a que se 'ninguneara' al Consistorio a la hora de diseñar los actos del Trienio.

En cuanto a la inauguración esta tarde de la Casa-Museo Zenobia-Juan Ramón, Volante ha dicho: 'como moguereños y admiradores de Juan Ramón nos sentimos hoy orgullosos y felices'.

El alcalde ha recordado que la casa ha estado cerrada al público 5 años, cuando el plazo de ejecución de las obras y posterior proyecto museográfico no llegaba a dos años y medio y ha señalado que cuando siendo presidente de la Fundación intentó agilizar su ejecución, no obtuvo el respaldo de los otros miembros, todo porque 'no podía inaugurarse hasta que la Diputación Provincial ostentase la presidencia de la Fundación, como ocurre ahora'.

Además, ha criticado que la presidenta de la Diputación y de la Fundación, Petronila Guerrero, anunciara la fecha de apertura de la casa sin que se hubiese decidido ésta en el Plenario, la forma de invitación al acto y su 'politización'.

Con respecto a esto último, ha lamentado que los socialistas 'hayan llenado el pueblo con carteles en los que se anuncia que el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, con rosas rojas incluidas, inaugurará la casa-museo y aprovechará su cargo para hacer política partidista en Moguer'.

Volante ha trasladado el malestar de la representante de la familia de Juan Ramón, Carmen Hernández-Pinzón, por la forma en la que se ha organizado la inauguración, en la que 'sólo se ha tenido en cuenta la agenda de Chaves, y no el que estuviesen presentes en el acto todos los interesados', pues ni ella estará.

Pese a ser consciente de lo que supone la salida de la Fundación, el alcalde ha asegurado que desde el Ayuntamiento se seguirá trabajando por la proyección de la vida y la obra del Premio Nobel y ha anunciado que se está diseñando un completo programa de actividades conmemorativas para el próximo año 2008 en el que se cumple el 50 aniversario de la muerte de Juan Ramón.

Pese a decisión de abandonar la Fundación Juan Ramón Jiménez manifestada por Volante éste ha comentado que acudirá esta tarde al acto inaugural de la casa museo en calidad de alcalde, 'porque son los moguereños los que con más anhelo esperan la apertura de la casa-museo, y su alcalde debe representarlos institucionalmente en el acto'.
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MensajePublicado: Mie Dic 26, 2007 19:50    Asunto: Responder citando

Todo comenzó en el año 2002. La sobrina nieta de Juan Ramón Jiménez, Carmen Hernández-Pinzón, denunció el mal estado en el que se encontraba la casa de Moguer en la que había habitado el poeta y en la que se encontraban, por expreso deseo del autor, sus fondos bibliográficos y documentales. La primera reacción de las administraciones fue contraria a la petición de Hernández-Pinzón, pero a principios de 2003 la lógica cayó por su propio peso y Carmen Calvo, entonces consejera de Cultura, no tuvo más remedio que anunciar el cierre de la Casa Museo para iniciar un proceso de rehabilitación que dotaría al inmueble de un proyecto museográfico. Fue entonces cuando sus fondos se trasladaron a la Casa Natal del poeta, situada a las afueras del pueblo, que hasta 2006 ha sido la referencia juanramoniana que Moguer ha ofrecido a sus visitantes. Pero en noviembre de ese año la empresa adjudicataria del proyecto, Galimatías S.L., dio por terminados los trabajos, por lo que el presidente de la Fundación Juan Ramón Jiménez -participada por la Junta (PSOE), la Diputación de Huelva (PSOE) y el Ayuntamiento de Moguer (PP)-, decidió cerrar la Casa Natal para volver a trasladar los fondos a la nueva Casa Museo. Pero resulta que el presidente de dicha fundación era el alcalde popular moguereño, Juan José Volante Padilla, al que sólo le quedaba un año de mandato, porque en octubre de 2007 tomaría el mando, como recogen los estatutos del consejo plenario, la socialista Petronila Guerrero, presidenta de la Diputación
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