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LEYENDA DE LAS FLORES


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Autor Mensaje
Vilma
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Registrado: 23 Ene 2005
Mensajes: 15

MensajePublicado: Mie Feb 09, 2005 18:37    Asunto: Responder citando

Al-borak, eres un cielo,


tenéis más leyendas???? es que necesito más y ya estoy casi bloqueada


Crying or Very sad
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Al - Borak
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Registrado: 28 Oct 2003
Mensajes: 666
Ubicación: Ciudad - Real (España)

MensajePublicado: Vie Feb 11, 2005 18:09    Asunto: Responder citando

LEYENDA DEL GIRASOL

Se cuenta, que un campesino estaba muy triste porque todas las plantas que cultivaba no daban flores, entonces, preguntó a los demás campesinos, que cómo hacían para que sus cultivos dieran flores, y todos le decían cosas diferentes. Llegó a la conclusión que, a quién de todos debía creerle, por último, miró al sol y le preguntó: ¡Sol, dios del universo! ¿por qué mis plantas no florecen? Entonces, el sol le contestó: es que tú fuiste designado para cumplir con una misión, ¿qué misión? -preguntó el campesino-; debes cultivar una flor que se parezca a mí, y… ¿cómo se llama esa flor? -preguntó nuevamente el campesino-; aún no tiene nombre -dijo el sol-, pero recuerda... debes sembrarla con mucho amor. Ocho meses después, el campesino vio ¡cómo toda su parcela estaba cubierta de flores hermosas! En pleno día, decidió darle gracias al sol, pero éste le contestó: ¡tu misión no ha terminado! ¿No? - preguntó el campesino-, aún te falta ponerle nombre; tienes razón, ese fue el pacto. El campesino le mencionó varios nombres y ninguno le gustó. ¡Ya sé! -dijo el buen hombre-, se llamará girasol! ¡Perfecto! - contestó el sol. ¡Y es por eso que el girasol siempre está mirando al sol!.

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Al - Borak
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Registrado: 28 Oct 2003
Mensajes: 666
Ubicación: Ciudad - Real (España)

MensajePublicado: Vie Feb 11, 2005 18:18    Asunto: Responder citando

La Leyenda de las Flores
La difícil odisea que vivieron Los aborígenes australianos para poder deleitarnos a todos con la belleza de las flores.

“Después de que Baiame, el Dios de la creación, dejara la Tierra retirándose a su montaña sagrada Oobi Oobi, sucedió algo que nadie esperaba. Las flores que Baiame creó se marchitaron y murieron. La Tierra se quedó árida y desolada, y las flores pasaron a ser una leyenda que los viejos narraban a los más jóvenes. Con la desaparición de las flores también se marcharon las abejas. Las mujeres sacaban sus platos de corteza de árbol para llenarlos de miel, pero siempre regresaban con ellos vacíos.

Aún quedaban algunas abejas que vivían y trabajaban en la tierra pero sólo en 3 árboles sagrados que Baiame había reclamado como suyos propios y la gente no se atrevía a acercarse a ellos.

Los niños lloraban reclamando la miel. Y las madres se enojaban porque ellas no podían proporcionársela, ya que los ancianos sabios de las tribus les tenían prohibido tocar los árboles sagrados de Baiame.

El espíritu “que lo ve todo” le contó a Baiame cómo la gente añoraba la miel, pero que aún así le seguían siendo fiel y no se atrevían a tocar sus árboles sagrados, lo que alegró mucho a Baiame.

Por ello Baiame decidió darles un alimento tan dulce como la miel, el cual les encantó. Pronto aparecieron motas blancas y azucaradas sobre las hojas de los eucaliptos y un jugo dulce comenzó a manar y correr por los troncos de los árboles, endureciéndose en grumos que los niños podían recoger y comer.

La gente estaba feliz y sus deseos por el alimento dulce estuvo satisfecho, pero los ancianos sabios no lo estaban. Ellos tenían muchas ganas de ver las flores crecer nuevamente. Y estaban tan decididos a conseguirlas que, sin decirle nada a la gente de sus tribus, se marcharon con la única intención de encontrar a Baiame y pedirle que devolviera a la Tierra la hermosura de las flores. Viajaron durante muchos días hasta que por fin llegaron al pie de la montaña sagrada Oobi Oobi y comprobaron que era tan alta que sus cimas se perdían entre las nubes. En un principio las caras de la montaña parecían demasiado escarpadas para subirlas. Eventualmente, encontraron un apoyo y luego otros sucesivamente, que les condujeron a unos peldaños cortados en el lado de la montaña que alcanzaba más allá de donde sus vistas llegaban. Continuaron la subida escalando un día,
dos días, tres días, hasta que por fín en el cuarto día de ascensión alcanzaron la cima, hallándose completamente exhaustos. Observando alrededor de la cima vieron un manantial de agua, bebieron de él con impaciencia e inmediatamente su cansancio desapareció. Repentinamente oyeron un “bull-roarer” (espíritu) que les preguntó la razón del porqué se encontraban allí. Los ancianos sabios le contaron la tristeza que la tierra padecía después de que Baiame se marchara. Y de cómo todas las flores murieron y nunca más volvieron a florecer. Y aunque ellos tenían ahora el jugo del árbol dulce en lugar de la miel, aún les quedaba el deseo de recuperar las flores para embellecer la Tierra nuevamente.



El espíritu ordenó a sus asistentes que acompañaran y enseñaran a los ancianos los campamentos existentes en el cielo donde las flores no pierden su color ni mueren. Allí podrían recoger tantas flores como pudieran sostener entre sus brazos y, posteriormente, los asistentes les llevarían de vuelta a la cima de la montaña sagrada para que pudieran regresar a la Tierra. Tal y como el espíritu había ordenado, los ancianos fueron conducidos a través de una abertura en el cielo, hasta que llegaron a un lugar de belleza exquisita, con flores por todas partes congregadas en colores brillantes como si se tratara de cientos de arcoiris puestos sobre la hierba. Los ancianos estaban tan emocionados que lloraban de alegría, aunque pronto recordaron la razón por la que se encontraban allí y recogieron tantas flores como sus brazos podían sostener.

Cuando ya no alcanzaban a transportar más, los asistentes les llevaron de nuevo a la cima de la montaña sagrada. Una vez allí oyeron la voz del espíritu que les decía: “Digan a su gente que la Tierra nunca estará sin flores otra vez. Vientos diferentes las traerán en cada estación del año, y el viento del este llevará abundancia de las mismas a cada árbol y arbusto”.

Los ancianos sabios, llevando consigo las flores que habían recolectado, bajaron por la escalera de piedra, viajaron a través de los llanos, y sobre los cantos pedregosos hasta que llegaron al campamento de sus gentes. Todo el mundo acudió en masas alrededor de ellos, abrumados por la gran cantidad de flores que llenaba el aire con hermosos perfumes. Cuando los ancianos contaron la promesa hecha por Baiame a través de un espíritu mensajero dispersaron las flores por todas partes, sobre las copas de los árboles, llanos y barrancos, y por todos los lugares que alcanzaron. Desde entonces siempre ha habido flores y perfumes para el placer y deleite de los niños.

El lugar donde primero fueron dispersadas es conocido con el nombre de Girraween, (el lugar de las flores). A partir de entonces la Tierra ha permanecido cubierta con hierbas frescas y flores como cuando Baiame, el Dios de la creación andaba sobre ella”.



(Ambas historias por cortesía de Super Google)
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Vilma
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Registrado: 23 Ene 2005
Mensajes: 15

MensajePublicado: Dom Abr 24, 2005 07:43    Asunto: Responder citando

hola, necesito leyendas o curiosidades de los origenes de las hortensias y las begonias

gracias
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Vilma
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Registrado: 23 Ene 2005
Mensajes: 15

MensajePublicado: Mar May 03, 2005 11:22    Asunto: Responder citando

alguien puede ayuarme????????? Rolling Eyes Shocked Exclamation
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Eloisa
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Registrado: 01 Feb 2005
Mensajes: 1677
Ubicación: SEVILLA

MensajePublicado: Sab May 07, 2005 12:37    Asunto: Responder citando

stardust escribió:
Pero hay muchas que sí...


Nomeolvides

Nomeolvides:
De acuerdo a una antigua leyenda un caballero vestido en su armadura estaba cabalgando a la orilla de un río con su prometida. Ella vió un grupo de flores azules meciéndose en el agua, y pidió a su amante que las recogiera. Al intentar llegar a elllas, el caballero se resbaló y cayó al rio. La pesada armadura impidío que pudiera nadar y comenzó a hundirse en el agua pero antes arrojó las flores azules a su amada diciendo "No me olvides".

fuente


Que bonita historia!
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Morena.-
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Registrado: 10 Nov 2004
Mensajes: 209

MensajePublicado: Sab May 07, 2005 22:18    Asunto: Responder citando



Leyenda de la flor del Mburucuyá (también conocida como Pasionaria)

Mburukujá era una hermosa doncella española que había llegado a las tierras de los Guaraníes acompañando a su padre, un capitán del ejercito de la Corona.
Mburukujá no era su nombre cristiano, sino el tierno apodo que le había dado un aborigen guaraní a quien ella amaba en secreto y con el que se encontraba a escondidas, ya que su padre jamás habría aprobado tal relación. En realidad, su padre ya había decidido que ella desposara a un capitán a quién el creía digno de obtener la mano de su única hija.
Cuando le revelaron los planes de matrimonio, la joven suplicó que no la condenaran a consumirse junto a un hombre a quien no amaba, pero sus ruegos solamente lograron encender la cólera de su padre. La doncella lloró desconsolada, tratando de conmover el inflexible corazón de su padre, pero el viejo capitán no sólo confirmó su decisión sino que además le informó que debería permanecer confinada en la casa hasta que se celebrara boda.
Mburukujá debió contentarse con ver a su amado desde la ventana de su habitación, ya que no estaba autorizada a salir a los jardines por la noche y difícilmente lograba burlar la vigilancia paterna. Sin embargo, envió a una criada de su confianza para que lo informara sobre su triste futuro.
El joven indio no se resignó a perder a su amada, y todas las noches se acercaba a la casa intentando verla. Durante horas vigilaba el lugar, y sólo cuando se percataba de que los primeros rayos del sol podían delatar su posición se retiraba con su corazón triste, aunque no sin antes tocar una melancólica melodía en su flauta.
Mburukujá no podía verlo, pero esos sonidos llegaban hasta sus oídos y la llenaban de alegría, ya que confirmaban que el amor entre ambos seguía tan vivo como siempre. Pero una mañana ya no fue arrullada por los agudos sones de la flauta. En vano esperó noche tras noche la vuelta de su amado. Imaginó que el joven indio podría estar herido en la selva, o que tal vez había sido víctima de alguna fiera, pero no se resignaba a creer que hubiese olvidado su amor por ella.
La dulce niña se sumió en la tristeza. Su piel, otrora blanca y brillante como las primeras nieves, se volvió gris y opaca, y sus ojos ya no destellaron con hermosos brillos violáceos. Sus rojos labios, que antes solían sonreír, se cerraron en una triste mueca para que nadie pudiera enterarse de su pena de amor. Sin embargo, permaneció sentada frente a su ventana, soñando con ver aparecer algún día a su amante. Luego de varios días vio entre los matorrales cercanos la figura de una vieja india. Era la madre de su enamorado, quien acercándose a la ventana le contó que el joven había sido asesinado por el capitán, quien había descubierto el oculto romance de su hija. Mburukujá pareció recobrar sus fuerzas, y escapándose por la ventana siguió a la anciana hasta el lugar donde reposaba el cuerpo de su amado. Enloquecida por el dolor cavó una fosa con sus propias manos, y luego de depositar en ella el cuerpo de su amado confesó a la vieja india que terminaría con su propia vida ya que había perdido lo único que la ataba a este mundo. Tomó una de las flechas de su amado, y luego de pedirle a la mujer que una vez que todo estuviera consumado cubriera sus tumbas y los dejara descansar eternamente juntos, la clavó en medio de su pecho. Mburukujá se desplomó junto al cuerpo de aquel que en vida había amado.
La anciana observó sorprendida como las plumas adheridas a la flecha comenzaban a transformarse en una extraña flor que brotaba del corazón de Mburukujá, pero cumplió con su promesa y cubrió la tumba de los jóvenes amantes. No pasó mucho tiempo antes de que los indios que recorrían la zona comenzaran a hablar de una extraña planta que nunca antes habían visto, y cuyas flores se cierran por la noche y se abren con los primeros rayos del sol, como si el nuevo día le diera vida.
Nota: Los jesuitas, identificaron la flor del mburucuyá con los atributos de la pasión cristiana: la corona de espinas, los tres clavos, las cinco llagas y las cuerdas con que ataron al Jesús en el Calvario. Y en los rojos e irregulares frutos, los religiosos creyeron ver las gotas coaguladas de la sangre de Cristo. Esta flor tan singular, se cierra como si se marchitara al ponerse el sol, y se abre cobrando su brillo natural cuando amanece.
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Morena.-
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Registrado: 10 Nov 2004
Mensajes: 209

MensajePublicado: Sab May 07, 2005 22:34    Asunto: Responder citando



Leyenda de la Mutisia

Painemilla era un cacique mapuche altanero y violento que pretendía imponer su dominio sobre todas las tribus vecinas. Los que no se le sometían eran sus enemigos irreconciliables y con ellos mantenía frecuentes guerras. Tal era el caso de Huenumán, quien no se doblegaba a las pretensiones de su vecino y seguía luchando por su independencia y autonomía.
Pero el destino les jugaría una mala pasada. Millaray, la joven hija de Painemilla, se enamoró locamente de Ñancumil, el hijo del cacique Huenumán. Los jóvenes decidieron luchar por su amor, y se vieron muchas veces a escondidas por temor al odio entre sus padres.
En cierta ocasión en que la tribu de Painemilla estaba reunida celebrando un Nguillatún, un potente graznido rompió el silencio nocturno: era el Pun Triuque, el chimango de la noche, quien con su grito de alerta presagia desgracias. La machi (médica, hechicera y consejera de la tribu) comenzó a buscar el motivo de la alerta, y pudo descubrir a los jóvenes amantes escondidos en las sombras. La machi decidió consultar con los dioses la actitud que debía tomar, y ellos le dijeron que debía contar lo sucedido al cacique.
La machi fue hasta el toldo del cacique y relató lo que había visto, pero inmediatamente se arrepintió de haberlo hecho porque volvió a escuchar el alarmante graznido del Pun Triuque.
Painemilla, muy enojado, ordenó que capturaran a los jóvenes y los llevaran ante él. La bella Millaray pidió piedad a su padre, pero de nada le sirvió explicar que querían casarse respetando todos los rituales de la tribu y que nada malo hacían a los demás al no odiarse como lo hacían sus mayores. El cacique no deseaba parecer débil ante su pueblo y ordenó que ejecutasen a los amantes, y en el mismo momento que pronunciaba su sentencia volvió a oírse el afligido y doliente grito del Pun Triuque. Ambos jóvenes fueron atados a un poste, y luego de darles muerte a lanzazos, sus cuerpos fueron abandonados en el lugar.
A la mañana siguiente, en el mismo lugar donde habían dejado los cuerpos de los jóvenes, la tribu descubrió unas hermosas flores nunca vistas hasta entonces. Tenían largos pétalos anaranjados y se aferraban al poste del sacrificio igual que una enredadera, como dos amantes en un abrazo interminable.
Todos fueron a ver al prodigio y, avergonzados, comenzaron a venerarla por representar el recuerdo de un amor puro. Las almas de los jóvenes, amparadas por el Futa Chao (padre grande) en el país del cielo, se amarán por siempre mientras esa delicada flor de pétalos encendidos nos recuerde su injusto martirio.
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15237

MensajePublicado: Mar Sep 12, 2006 09:42    Asunto: Responder citando



Como el amor, la flor del edelweiss espera en algún lugar recóndito y prácticamente inaccesible a que alguien la descubra para llevársela a casa. Aunque son tantos los que la persiguen, que corre el riesgo de extinguirse y ha tenido que ser declarada especie protegida. Su belleza y fortaleza han alimentado una leyenda viva que esconde ciertos misterios.

Su nombre científico es Leontopodium alpinum, proviene del griego y significa 'pie de león de los Alpes'.

Es una especie oriunda de las regiones montañosas europeas, su hábitat se extiende desde los Cárpatos hasta los Pirineos, aunque abunda especialmente en los Alpes austriacos y suizos. Se puede encontrar en España, en la parte centro-occidental de los Pirineos, desde el alto Aragón hasta Cataluña. También es posible encontrarla en algunas cordilleras asiáticas muy elevadas como la del Himalaya.

La flor de edelweiss es actualmente una especie protegida. Se ha llegado a vender seca, incluso como souvenir, porque los turistas siempre han mostrado un gran interés por las historias de amor y aventura que lleva aparejadas.

Se la considera un símbolo de valor y coraje. La leyenda más extendida cuenta que los hombres que pretendían probar su amor tenían que subir más de 2.000 metros para conseguir una y entregarla a su amada.

También se dice que tomó su color de la luna, y que es capaz de huir de los esfuerzos de los hombres que la persiguen, elevándose cada vez más en la montaña. Representa el honor, el mundo de los sueños y el amor eterno, que nunca se secará. Su imagen es considerada como el reflejo perfecto de una belleza extraña y sosegada. En el lenguaje de las flores, edelweiss significa 'escríbeme'.
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