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Mis cuentos favoritos


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Autor Mensaje
DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
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MensajePublicado: Sab Jun 11, 2005 19:06    Asunto: Mis cuentos favoritos Responder citando

A petici贸n de una amiga, inaguro este foro con una de las formas m谩s ingeniosas de contar un cuento: la f谩bula.

Las dos son del griego Esopo:

El ciervo en la fuente

Un ciervo, atormentado por la sed, lleg贸 a una fuente. Despu茅s de beber, cuando contempl贸 su propia sombra en el agua, se sinti贸 orgulloso de su conrnamenta viendo su tama帽o y variedad, pero qued贸 muy descontento de sus patas por lo endebles y d茅biles que eran. A煤n pensaba el ciervo en todo esto cuando apareci贸 un le贸n persigui茅ndolo. El ciervo se lanz贸 a la huida y le sac贸 mucha ventaja. Mientras la llanura estaba pelada el ciervo se salvaba porque le sacba delantera, pero cuando lleg贸 a un lugar boscoso sucedi贸 entonces que sus cuernos se enredaron en las ramas, y, al no poder correr, fue capturado. Cuando estaba a punto de morir dijo para s铆: 鈥溌esgraciado de m铆!, yo que me salvaba por lo que pensaba que iba a ser traicionado, y aquello en lo que m谩s confiaba es lo que me pierde.鈥
Muchas veces as铆, en medio del peligro, los amigos de quienes desconfiamos resultan ser nuestros salvadores, y aquellos en quienes mucho confi谩bamos, unos traidores.
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
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MensajePublicado: Sab Jun 11, 2005 19:08    Asunto: Responder citando



Zeus y la serpiente

Cuando las bodas de Zeus todos los animales le ofrecieron presentes. La serpiente, trepando, subi贸 con una rosa en la boca. Pero Zeus al verla dijo: 鈥淒e todos los dem谩s, incluso de sus patas, acepto los regalos, pero de tu boca nada quiero.鈥 La f谩bula muestra que los favores de todos los malvados son de temer.


Te toca, Elo Wink
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Eloisa
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Registrado: 01 Feb 2005
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MensajePublicado: Mar Jun 21, 2005 12:07    Asunto: Responder citando

Uno de mis favoritos...es de Kipling...me encanta: El gato que caminaba solo, aqui dejo el empezar y si alguien lo quiere entero que me lo diga y lo pongo...


EL GATO QUE CAMINABA SOLO. RUDYARD KIPLING


Sucedieron estos hechos que voy a contarte, oh, querido m铆o, cuando los animales dom茅sticos eran salvajes. El Perro era salvaje, como lo eran tambi茅n el Caballo, la Vaca, la Oveja y el Cerdo, tan salvajes como pueda imaginarse, y vagaban por la h煤meda y salvaje espesura en compa帽铆a de sus salvajes parientes; pero el m谩s salvaje de todos los animales salvajes era el Gato. El Gato caminaba solo y no le importaba estar aqu铆 o all谩.
Tambi茅n el Hombre era salvaje, claro est谩. Era terriblemente salvaje. No comenz贸 a domesticarse hasta que conoci贸 a la Mujer y ella repudi贸 su montaraz modo de vida. La Mujer escogi贸 para dormir una bonita cueva sin humedades en lugar de un mont贸n de hojas mojadas, y esparci贸 arena limpia sobre el suelo, encendi贸 un buen fuego de le帽a al fondo de la cueva y colg贸 una piel de Caballo Salvaje, con la cola hacia abajo, sobre la entrada; despu茅s dijo:
-L铆mpiate los pies antes de entrar; de ahora en adelante tendremos un hogar.
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DIANNA
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MensajePublicado: Mar Jun 21, 2005 16:25    Asunto: Responder citando

Hola Eloisa Smile

Ponlo todo si quieres, as铆 podremos disfrutarlo entero... (me he quedado con las ganas de saber m谩s)
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
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MensajePublicado: Mar Jun 21, 2005 16:27    Asunto: Responder citando

脡ste lo encontr茅 por ah铆, y me gust贸 mucho (lo copio tal cual)

"Hab铆a un incendio en un gran bosque de bamb煤; el incendio formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria, y una peque帽a ave, fue al r铆o, moj贸 sus alas y regres贸 sobre el gran incendio. Empez贸 a agitarlas para apagarlo; y luego volv铆a y volv铆a a ir una y otra vez al r铆o; los dioses, que la observaban sorprendidos, la mandaron llamar y le dijeron:
Oye, por qu茅 haces eso? 驴Crees que con esas gotitas de agua puedes apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: No podr谩s lograrlo.
Y el ave humildemente contest贸:
"El bosque me ha dado tanto. Yo nac铆 en este bosque que me ha ense帽ado la naturaleza, me ha dado todo mi ser. Este bosque es mi origen y mi hogar y me voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar". Los dioses entendieron lo que hac铆a la peque帽a ave y le ayudaron a apagar el incendio".

Cada gotita de agua apacigua un incendio. Cada acci贸n que con amor y entusiasmo emprendemos, un mejor ma帽ana ser谩 su reflejo. No subestime sus gotas: millones de ellas forman un oc茅ano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado.
.
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Eloisa
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Registrado: 01 Feb 2005
Mensajes: 1677
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MensajePublicado: Mie Jun 22, 2005 10:52    Asunto: Responder citando

EL GATO QUE CAMINABA SOLO. RUDYARD KIPLING

Sucedieron estos hechos que voy a contarte, oh, querido m铆o, cuando los animales dom茅sticos eran salvajes. El Perro era salvaje, como lo eran tambi茅n el Caballo, la Vaca, la Oveja y el Cerdo, tan salvajes como pueda imaginarse, y vagaban por la h煤meda y salvaje espesura en compa帽铆a de sus salvajes parientes; pero el m谩s salvaje de todos los animales salvajes era el Gato. El Gato caminaba solo y no le importaba estar aqu铆 o all谩.
Tambi茅n el Hombre era salvaje, claro est谩. Era terriblemente salvaje. No comenz贸 a domesticarse hasta que conoci贸 a la Mujer y ella repudi贸 su montaraz modo de vida. La Mujer escogi贸 para dormir una bonita cueva sin humedades en lugar de un mont贸n de hojas mojadas, y esparci贸 arena limpia sobre el suelo, encendi贸 un buen fuego de le帽a al fondo de la cueva y colg贸 una piel de Caballo Salvaje, con la cola hacia abajo, sobre la entrada; despu茅s dijo:
-L铆mpiate los pies antes de entrar; de ahora en adelante tendremos un hogar.
Esa noche, querido m铆o, comieron Cordero Salvaje asado sobre piedras calientes y sazonado con ajo y pimienta silvestres, y Pato Salvaje relleno de arroz silvestre, y alholva y cilantro silvestres, y tu茅tano de Buey Salvaje, y cerezas y granadillas silvestres. Luego, cuando el Hombre se durmi贸 m谩s feliz que un ni帽o delante de la hoguera, la Mujer se sent贸 a cardar lana. Cogi贸 un hueso del hombro de cordero, la gran paletilla plana, contempl贸 los portentosos signos que hab铆a en 茅l, arroj贸 m谩s le帽a al fuego e hizo un conjuro, el primer Conjuro Cantado del mundo.
En la h煤meda y salvaje espesura, los animales salvajes se congregaron en un lugar desde donde se alcanzaba a divisar desde muy lejos la luz del fuego y se preguntaron qu茅 podr铆a significar aquello.
Entonces Caballo Salvaje golpe贸 el suelo con la pezu帽a y dijo:
-Oh, amigos y enemigos m铆os, 驴por qu茅 han hecho esa luz tan grande el Hombre y la Mujer en esa enorme cueva? 驴c贸mo nos perjudicar谩 a nosotros?
Perro Salvaje alz贸 el morro, olfate贸 el aroma del asado de cordero y dijo:
-Voy a ir all铆, observar茅 todo y me enterar茅 de lo que sucede, y me quedar茅, porque creo que es algo bueno. Acomp谩帽ame, Gato.
-隆 Ni hablar! -replic贸 el Gato-. Soy el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩. No pienso acompa帽arte.
-Entonces nunca volveremos a ser amigos -apostill贸 Perro Salvaje, y se march贸 trotando hacia la cueva.
Pero cuando el Perro se hubo alejado un corto trecho, el Gato se dijo a s铆 mismo:
-Si no me importa estar aqu铆 o all谩, 驴por qu茅 no he de ir all铆 para observarlo todo y enterarme de lo que sucede y despu茅s marcharme?
De manera que sigui贸 al Perro con mucho, much铆simo sigilo, y se escondi贸 en un lugar desde donde podr铆a o铆r todo lo que se dijera.
Cuando Perro Salvaje lleg贸 a la boca de la cueva, levant贸 ligeramente la piel de Caballo con el morro y husme贸 el maravilloso olor del cordero asado. La Mujer lo oy贸, se ri贸 y dijo:
-Aqu铆 llega la primera criatura salvaje de la salvaje espesura. 驴Qu茅 deseas?
-Oh, enemiga m铆a y esposa de mi enemigo, 驴qu茅 es eso que tan buen aroma desprende en la salvaje espesura? -pregunt贸 Perro Salvaje.
Entonces la Mujer cogi贸 un hueso de cordero asado y se lo arroj贸 a Perro Salvaje diciendo:
-Criatura salvaje de la salvaje espesura, si ayudas a mi Hombre a cazar de d铆a y a vigilar esta cueva de noche, te dar茅 tantos huesos asados como quieras.
-隆Ah! -exclam贸 el Gato al o铆rla-, esta Mujer es muy sabia, pero no tan sabia como yo.
Perro Salvaje entr贸 a rastras en la cueva, recost贸 la cabeza en el regazo de la Mujer y dijo:
-Oh, amiga m铆a y esposa de mi amigo, ayudar茅 a tu Hombre a cazar durante el d铆a y de noche vigilar茅 vuestra cueva.
-隆Ah! -repiti贸 el Gato, que segu铆a escuchando-, este Perro es un verdadero est煤pido.
Y se alej贸 por la salvaje y h煤meda espesura meneando la cola y andando sin otra compa帽铆a que su salvaje soledad. Pero no le cont贸 nada a nadie.
Al despertar por la ma帽ana, el Hombre exclam贸:
-驴Qu茅 hace aqu铆 Perro Salvaje?
-Ya no se llama Perro Salvaje -lo corrigi贸 la Mujer-, sino Primer Amigo, porque va a ser nuestro amigo por los siglos de los siglos. Ll茅valo contigo cuando salgas de caza.
La noche siguiente la Mujer cort贸 grandes brazadas de hierba fresca de los prados y las sec贸 junto al fuego, de manera que olieran como heno reci茅n segado; luego tom贸 asiento a la entrada de la cueva y trenz贸 una soga con una piel de caballo; despu茅s se qued贸 mirando el hueso de hombro de cordero, la enorme paletilla, e hizo un conjuro, el segundo Conjuro Cantado del mundo.
En la salvaje espesura, los animales salvajes se preguntaban qu茅 le habr铆a ocurrido a Perro Salvaje. Finalmente, Caballo Salvaje golpe贸 el suelo con la pezu帽a y dijo:
-Ir茅 a ver por qu茅 Perro Salvaje no ha regresado. Gato, acomp谩帽ame.
-隆Ni hablar! -respondi贸 el Gato-. Soy el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩. No pienso acompa帽arte.
Sin embargo, sigui贸 a Caballo Salvaje con mucho, much铆simo sigilo, y se escondi贸 en un lugar desde donde podr铆a o铆r todo lo que se dijera.
Cuando la Mujer oy贸 a Caballo Salvaje dando traspi茅s y tropezando con sus largas crines, se ri贸 y dijo:
-Aqu铆 llega la segunda criatura salvaje de la salvaje espesura. 驴Qu茅 deseas?
-Oh, enemiga m铆a y esposa de mi enemigo -respondi贸 Caballo Salvaje-, 驴d贸nde est谩 Perro Salvaje?
La Mujer se ri贸, cogi贸 la paletilla de cordero, la observ贸 y dijo:
-Criatura salvaje de la salvaje espesura, no has venido buscando a Perro Salvaje, sino porque te ha atra铆do esta hierba tan rica.
Y dando traspi茅s y tropezando con sus largas crines, Caballo Salvaje dijo:
-Es cierto, dame de comer de esa hierba.
-Criatura salvaje de la salvaje espesura -repuso la Mujer-, inclina tu salvaje cabeza, ponte esto que te voy a dar y podr谩s comer esta maravillosa hierba tres veces al d铆a.
-隆Ah! -exclam贸 el Gato al o铆rla-, esta Mujer es muy lista, pero no tan lista como yo.
Caballo Salvaje inclin贸 su salvaje cabeza y la Mujer le coloc贸 la trenzada soga de piel en torno al cuello. Caballo Salvaje relinch贸 a los pies de la Mujer y dijo:
-Oh, due帽a m铆a y esposa de mi due帽o, ser茅 tu servidor a cambio de esa hierba maravillosa.
-隆Ah! -repiti贸 el Gato, que segu铆a escuchando-, ese Caballo es un verdadero est煤pido.
Y se alej贸 por la salvaje y h煤meda espesura meneando la cola y andando sin otra compa帽铆a que su salvaje soledad.
Cuando el Hombre y el Perro regresaron despu茅s de la caza, el Hombre pregunt贸:
-驴Qu茅 est谩 haciendo aqu铆 Caballo Salvaje?
-Ya no se llama Caballo Salvaje -replic贸 la Mujer-, sino Primer Servidor, porque nos llevar谩 a su grupa de un lado a otro por los siglos de los siglos. Ll茅valo contigo cuando vayas de caza.
Al d铆a siguiente, manteniendo su salvaje cabeza enhiesta para que sus salvajes cuernos no se engancharan en los 谩rboles silvestres, Vaca Salvaje se aproxim贸 a la cueva, y el Gato la sigui贸 y se escondi贸 como lo hab铆a hecho en las ocasiones anteriores; y todo sucedi贸 de la misma forma que las otras veces; y el Gato repiti贸 las mismas cosas que hab铆a dicho antes, y cuando Vaca Salvaje prometi贸 darle su leche a la Mujer d铆a tras d铆a a cambio de aquella hierba maravillosa, el Gato se alej贸 por la salvaje y h煤meda espesura, caminando solo como era su costumbre.
Y cuando el Hombre, el Caballo y el Perro regresaron a casa despu茅s de cazar y el Hombre formul贸 las mismas preguntas que en las ocasiones anteriores, la Mujer dijo:
-Ya no se llama Vaca Salvaje, sino Donante de Cosas Buenas. Nos dar谩 su leche blanca y tibia por los siglos de los siglos, y yo cuidar茅 de ella mientras ustedes tres salen de caza.
Al d铆a siguiente, el Gato aguard贸 para ver si alguna otra criatura salvaje se dirig铆a a la cueva, pero como nadie se movi贸, el Gato fue all铆 solo, y vio a la Mujer orde帽ando a la Vaca, y vio la luz del fuego en la cueva, y oli贸 el aroma de la leche blanca y tibia.
-Oh, enemiga m铆a y esposa de mi enemigo -dijo el Gato-, 驴a d贸nde ha ido Vaca Salvaje?
La Mujer ri贸 y respondi贸:
-Criatura salvaje de la salvaje espesura, regresa a los bosques de donde has venido, porque ya he trenzado mi cabello y he guardado la paletilla, y no nos hacen falta m谩s amigos ni servidores en nuestra cueva.
-No soy un amigo ni un servidor -replic贸 el Gato-. Soy el Gato que camina solo y quiero entrar en tu cueva.
-驴Por qu茅 no viniste con Primer Amigo la primera noche? -pregunt贸 la Mujer.
-驴Ha estado contando chismes sobre m铆 Perro Salvaje? -inquiri贸 el Gato, enfadado.
Entonces la Mujer se ri贸 y respondi贸:
-Eres el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩. No eres un amigo ni un servidor. T煤 mismo lo has dicho. M谩rchate y camina solo por cualquier lugar.
Fingiendo estar compungido, el Gato dijo:
-驴Nunca podr茅 entrar en la cueva? 驴Nunca podr茅 sentarme junto a la c谩lida lumbre? 驴Nunca podr茅 beber la leche blanca y tibia? Eres muy sabia y muy hermosa. No deber铆as tratar con crueldad ni siquiera a un gato.
-Que era sabia no me era desconocido, mas hasta ahora no sab铆a que fuera hermosa. Por eso voy a hacer un trato contigo. Si alguna vez te digo una sola palabra de alabanza, podr谩s entrar en la cueva.
-驴Y si me dices dos palabras de alabanza? -pregunt贸 el Gato.
-Nunca las dir茅 -repuso la Mujer-, mas si te dijera dos palabras de alabanza, podr铆as sentarte en la cueva junto al fuego.
-驴Y si me dijeras tres palabras? -insisti贸 el Gato.
-Nunca las dir茅 -replic贸 la Mujer-, pero si llegara a decirlas, podr铆as beber leche blanca y tibia tres veces al d铆a por los siglos de los siglos.
Entonces el Gato arque贸 el lomo y dijo:
-Que la cortina de la entrada de la cueva y el fuego del rinc贸n del fondo y los c谩ntaros de leche que hay junto al fuego recuerden lo que ha dicho mi enemiga y esposa de mi enemigo -y se alej贸 a trav茅s de la salvaje y h煤meda espesura meneando su salvaje rabo y andando sin m谩s compa帽铆a que su propia y salvaje soledad
Por la noche, cuando el Hombre, el Caballo y el Perro volvieron a casa despu茅s de la caza, la Mujer no les cont贸 el trato que hab铆a hecho, pensando que tal vez no les parecer铆a bien.
El Gato se fue lejos, muy lejos, y se escondi贸 en la salvaje y h煤meda espesura sin m谩s compa帽铆a que su salvaje soledad durante largo tiempo, hasta que la Mujer se olvid贸 de 茅l por completo. S贸lo el Murci茅lago, el peque帽o Murci茅lago Cabezabajo que colgaba del techo de la cueva sab铆a d贸nde se hab铆a escondido el Gato y todas las noches volaba hasta all铆 para transmitirle las 煤ltimas novedades.
Una noche el Murci茅lago dijo:
-Hay un Beb茅 en la cueva. Es una criatura reci茅n nacida, rosada, rolliza y peque帽a, y a la Mujer le gusta mucho.
-Ah -dijo el Gato, sin perderse una palabra-, pero 驴qu茅 le gusta al Beb茅?
-Al Beb茅 le gustan las cosas suaves que hacen cosquillas -respondi贸 el Murci茅lago-. Le gustan las cosas c谩lidas a las que puede abrazarse para dormir. Le gusta que jueguen con 茅l. Le gustan todas esas cosas.
-Ah -concluy贸 el Gato-, entonces ha llegado mi hora.
La noche siguiente, el Gato atraves贸 la salvaje y h煤meda espesura y se ocult贸 muy cerca de la cueva a la espera de que amaneciera. Al alba, la mujer se afanaba en cocinar y el Beb茅 no cesaba de llorar ni de interrumpirla; as铆 que lo sac贸 fuera de la cueva y le dio un pu帽ado de piedrecitas para que jugara con ellas. Pero el Beb茅 continu贸 llorando.
Entonces el Gato extendi贸 su almohadillada pata y le dio unas palmaditas en la mejilla, y el Beb茅 hizo gorgoritos; luego el Gato se frot贸 contra sus rechonchas rodillas y le hizo cosquillas con el rabo bajo la regordeta barbilla. Y el Beb茅 ri贸; al o铆rlo, la Mujer sonr铆o.
Entonces el Murci茅lago, el peque帽o Murci茅lago Cabezabajo que estaba colgado a la entrada de la cueva dijo:
-Oh, anfitriona m铆a, esposa de mi anfitri贸n y madre de mi anfitri贸n, una criatura salvaje de la salvaje espesura est谩 jugando con tu Beb茅 y lo tiene encantado.
-Loada sea esa criatura salvaje, quienquiera que sea -dijo la Mujer enderezando la espalda-, porque esta ma帽ana he estado muy ocupada y me ha prestado un buen servicio.
En ese mism铆simo instante, querido m铆o, la piel de caballo que estaba colgada con la cola hacia abajo a la entrada de la cueva cay贸 al suelo... 隆C贸mo as铆!... porque la cortina recordaba el trato, y cuando la Mujer fue a recogerla... 隆hete aqu铆 que el Gato estaba confortablemente sentado dentro de la cueva!
-Oh, enemiga m铆a, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, soy yo, porque has dicho una palabra elogi谩ndome y ahora puedo quedarme en la cueva por los siglos de los siglos. Mas sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩.
Muy enfadada, la Mujer apret贸 los labios, cogi贸 su rueca y comenz贸 a hilar.
Pero el Beb茅 rompi贸 a llorar en cuanto el Gato se march贸; la Mujer no logr贸 apaciguarlo y 茅l no ces贸 de revolverse ni de patalear hasta que se le amorat贸 el semblante.
-Oh, enemiga m铆a, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, coge una hebra del hilo que est谩s hilando y 谩tala al huso, luego arrastra 茅ste por el suelo y te ense帽ar茅 un truco que har谩 que tu Beb茅 r铆a tan fuerte como ahora est谩 llorando.
-Voy a hacer lo que me aconsejas -coment贸 la Mujer-, porque estoy a punto de volverme loca, pero no pienso darte las gracias.
At贸 la hebra al peque帽o y panzudo huso y empez贸 a arrastrarlo por el suelo. El Gato se lanz贸 en su persecuci贸n, lo empuj贸 con las patas, dio una voltereta y lo tir贸 hacia atr谩s por encima de su hombro; luego lo arrincon贸 entre sus patas traseras, fingi贸 que se le escapaba y volvi贸 a abalanzarse sobre 茅l. Vi茅ndole hacer estas cosas, el Beb茅 termin贸 por re铆r tan fuerte como antes llorara, gate贸 en pos de su amigo y estuvo retozando por toda la cueva hasta que, ya fatigado, se acomod贸 para descabezar un sue帽o con el Gato en brazos.
-Ahora -dijo el Gato- le voy a cantar A Beb茅 una canci贸n que lo mantendr谩 dormido durante una hora.
Y comenz贸 a ronronear subiendo y bajando el tono hasta que el Beb茅 se qued贸 profundamente dormido. contempl谩ndolos, la Mujer sonri贸 y dijo:
-Has hecho una labor estupenda. No cabe duda de que eres muy listo, oh, Gato.
En ese preciso instante, querido m铆o, el humo de la fogata que estaba encendida al fondo de la cueva descendi贸 desde el techo cubri茅ndolo todo de negros nubarrones, porque el humo recordaba el trato, y cuando se disip贸, hete aqu铆 que el Gato estaba c贸modamente sentado junto al fuego.
-Oh, enemiga m铆a, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, aqu铆 me tienes, porque me has elogiado por segunda vez y ahora podr茅 sentarme junto al c谩lido fuego del fondo de la cueva por los siglos de los siglos. Pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩.
Entonces la Mujer se enfad贸 mucho, much铆simo, se solt贸 el pelo, ech贸 m谩s le帽a al fuego, sac贸 la ancha paletilla de cordero y comenz贸 a hacer un conjuro que le impedir铆a elogiar al Gato por tercera vez. No fue un Conjuro Cantado, querido m铆o, sino un Conjuro Silencioso; y, poco a poco, en la cueva se hizo un silencio tan profundo que un Ratoncito diminuto sali贸 sigilosamente de un rinc贸n y ech贸 a correr por el suelo.
-Oh, enemiga m铆a, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, 驴forma parte de tu conjuro ese Ratoncito?
-No -repuso la Mujer, y, tirando la paletilla al suelo, se encaram贸 a un escabel que hab铆a frente al fuego y se apresur贸 a recoger su melena en una trenza por miedo a que el Ratoncito trepara por ella.
-隆Ah! -exclam贸 el Gato, muy atento-, entonces 驴el Rat贸n no me sentar谩 mal si me lo zampo?
-No -contest贸 la Mujer, trenz谩ndose el pelo-; z谩mpatelo ahora mismo y te quedar茅 eternamente agradecida.
El Gato dio un salto y cay贸 sobre el Rat贸n.
-Un mill贸n de gracias, oh, Gato -dijo la Mujer-. Ni siquiera Primer Amigo es lo bastante r谩pido para atrapar Ratoncitos como t煤 lo has hecho. Debes de ser muy inteligente.
En ese preciso instante, querido m铆o, el c谩ntaro de leche que estaba junto al fuego se parti贸 en dos pedazos... 驴C贸mo as铆?... porque recordaba el trato, y cuando la Mujer baj贸 del escabel... 隆hete aqu铆 que el Gato estaba bebiendo a lametazos la leche blanca y tibia que quedaba en uno de los pedazos rotos!
-Oh, enemiga m铆a, esposa de mi enemigo y madre de mi enemigo -dijo el Gato-, aqu铆 me tienes, porque me has elogiado por tercera vez y ahora podr茅 beber leche blanca y tibia tres veces al d铆a por los siglos de los siglos. Pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩.
Entonces la Mujer rompi贸 a re铆r, puso delante del Gato un cuenco de leche blanca y tibia y coment贸:
-Oh, Gato, eres tan inteligente como un Hombre, pero recuerda que ni el Hombre ni el Perro han participado en el trato y no s茅 qu茅 har谩n cuando regresen a casa.
-驴Y a mi qu茅 m谩s me da? -exclam贸 el Gato-. Mientras tenga un lugar reservado junto al fuego y leche para beber tres veces al d铆a me da igual lo que puedan hacer el Hombre o el Perro.
Aquella noche, cuando el Hombre y el Perro entraron en la cueva, la Mujer les cont贸 de cabo a rabo la historia del acuerdo, y el Hombre dijo:
-Est谩 bien, pero el Gato no ha llegado a ning煤n acuerdo conmigo ni con los Hombres cabales que me suceder谩n.
Se quit贸 las dos botas de cuero, cogi贸 su peque帽a hacha de piedra (y ya suman tres) y fue a buscar un trozo de madera y su cuchillo de hueso (y ya suman cinco), y colocando en fila todos los objetos, prosigui贸:
-Ahora vamos a hacer un trato. Si cuando est谩s en la cueva no atrapas Ratones por los siglos de los siglos, arrojar茅 contra ti estos cinco objetos siempre que te vea y todos los Hombres cabales que me sucedan har谩n lo mismo.
-Ah -dijo la Mujer, muy atenta-. Este Gato es muy listo, pero no tan listo como mi Hombre.
El Gato cont贸 los cinco objetos (todos parec铆an muy contundentes) y dijo:
-Atrapar茅 Ratones cuando est茅 en la cueva por los siglos de los siglos, pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩.
-No ser谩 as铆 mientras yo est茅 cerca -concluy贸 el Hombre-. Si no hubieras dicho eso, habr铆a guardado estas cosas (por los siglos de los siglos), pero ahora voy arrojar contra ti mis dos botas y mi peque帽a hacha de piedra (y ya suman tres) siempre que tropiece contigo, y lo mismo har谩n todos los Hombres cabales que me sucedan.
-Espera un momento -terci贸 el Perro-, yo todav铆a no he llegado a un acuerdo con 茅l -se sent贸 en el suelo, lanzando terribles gru帽idos y ense帽ando los dientes, y prosigui贸-: Si no te portas bien con el Beb茅 por los siglos de los siglos mientras yo est茅 en la cueva, te perseguir茅 hasta atraparte, y cuando te coja te morder茅, y lo mismo har谩n todos los Perros cabales que me sucedan.
-隆Ah! -exclam贸 la Mujer; que estaba escuchando-. Este Gato es muy listo, pero no es tan listo como el Perro.
El Gato cont贸 los dientes del Perro (todos parec铆an muy afilados) y dijo:
-Me portar茅 bien con el Beb茅 mientras est茅 en la cueva por los siglos de los siglos, siempre que no me tire del rabo con demasiada fuerza. Pero sigo siendo el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩.
-No ser谩 as铆 mientras yo est茅 cerca -dijo el Perro-. Si no hubieras dicho eso, habr铆a cerrado la boca por los siglos de los siglos, pero ahora pienso perseguirte y hacerte trepar a los 谩rboles siempre que te vea, y lo mismo har谩n los Perros cabales que me sucedan.
A continuaci贸n, el Hombre arroj贸 contra el Gato sus dos botas y su peque帽a hacha de piedra (que suman tres), y el Gato sali贸 corriendo de la cueva perseguido por el Perro, que lo oblig贸 a trepar a un 谩rbol; y desde entonces, querido m铆o, tres de cada cinco Hombres cabales siempre han arrojado objetos contra el Gato cuando se topaban con 茅l y todos los Perros cabales lo han perseguido, oblig谩ndolo a trepar a los 谩rboles. Pero el Gato tambi茅n ha cumplido su parte del trato. Ha matado Ratones y se ha portado bien con los Beb茅s mientras estaba en casa, siempre que no le tirasen del rabo con demasiada fuerza. Pero una vez cumplidas sus obligaciones y en sus ratos libres, es el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aqu铆 o all谩, y si miras por la ventana de noche lo ver谩s meneando su salvaje rabo y andando sin m谩s compa帽铆a que su salvaje soledad... como siempre lo ha hecho.

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Espero que lo disfrute(i)s Dianna...
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Eloisa
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MensajePublicado: Mie Jun 22, 2005 10:55    Asunto: Responder citando

DIANNA escribi:
脡ste lo encontr茅 por ah铆, y me gust贸 mucho (lo copio tal cual)

"Hab铆a un incendio en un gran bosque de bamb煤; el incendio formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria, y una peque帽a ave, fue al r铆o, moj贸 sus alas y regres贸 sobre el gran incendio. Empez贸 a agitarlas para apagarlo; y luego volv铆a y volv铆a a ir una y otra vez al r铆o; los dioses, que la observaban sorprendidos, la mandaron llamar y le dijeron:
Oye, por qu茅 haces eso? 驴Crees que con esas gotitas de agua puedes apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: No podr谩s lograrlo.
Y el ave humildemente contest贸:
"El bosque me ha dado tanto. Yo nac铆 en este bosque que me ha ense帽ado la naturaleza, me ha dado todo mi ser. Este bosque es mi origen y mi hogar y me voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar". Los dioses entendieron lo que hac铆a la peque帽a ave y le ayudaron a apagar el incendio".

Cada gotita de agua apacigua un incendio. Cada acci贸n que con amor y entusiasmo emprendemos, un mejor ma帽ana ser谩 su reflejo. No subestime sus gotas: millones de ellas forman un oc茅ano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado.
.


y cual es su titulo o autor, Dianna...?

Yo tengo uno guardado con mucho cari帽o que me regalaron hace poco y es...bellisimo!
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DIANNA
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MensajePublicado: Mie Jun 22, 2005 12:57    Asunto: Responder citando

Gracias Eloisa Very Happy

Lo voy a imprimir para leerlo mejor.

El autor del cuento no s茅 qui茅n es, lo encontr茅 por casualidad y creo que estaba escrito como an贸nimo. Tampoco s茅 el t铆tulo, pero intentar茅 averiguarlo.

Un besito
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Eloisa
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MensajePublicado: Mie Jun 22, 2005 13:56    Asunto: Responder citando

DIANNA escribi:
Gracias Eloisa Very Happy

Lo voy a imprimir para leerlo mejor.

El autor del cuento no s茅 qui茅n es, lo encontr茅 por casualidad y creo que estaba escrito como an贸nimo. Tampoco s茅 el t铆tulo, pero intentar茅 averiguarlo.

Un besito


...de nada... Wink

Ya me diras si te gust贸...

Ok, si averiguas algo me lo dices, te paso el turno!
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DIANNA
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MensajePublicado: Jue Jun 23, 2005 10:08    Asunto: Responder citando

Ya lo le铆, Eloisa, me gust贸 much铆simo.

A veces somos como ese gato salvaje que le gusta caminar solo 驴eh? Wink

Un beso
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