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HAROLDO CONTI...DESENTERRAR a los olvidados


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alamo30
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Registrado: 15 Jun 2005
Mensajes: 64

MensajePublicado: Mie Jun 29, 2005 22:05    Asunto: Responder citando

lo prometido es deuda, aquí algo de Antonio Di Benedetto

El silenciero

La cancel da directamente al menguado patio de baldosas. Yo abro la cancel y encuentro el ruido. Lo busco con la mirada, como si fuera posible determinar su forma y el alcance de su vitalidad. Viene de más lejos de los dormitorios de un terreno desocupado, que yo no he visto nunca, los fondos de una casa espaciosa que emerge en otra calle.
Desde el umbral de la cocina, mi madre me previene: -Ha sido así toda la mañana.
-¿Y qué es? -quiero establecer, desconcertado.
-Han traído un ómnibus, han encendido el motor y lo han dejado, que siga...
Como yo nada hago por terminar de entrar, ella me advierte: -Ha venido tu tío. Comerá con nosotros Está leyendo las noticias.
El sol se prodiga sobre la mesa del comedor de diario. Nombrar su bondad forma parte del rito del almuerzo y resulta necesario como pronunciar la gratitud.
Pero no conseguimos proceder igual que siempre. El ruido, continuo, nos compulsa a tenerlo más presente que ninguna otra cosa.
-¿Cómo sabe que es un ómnibus? -Le pedí a tu tío que se acercara y viera.
El hermano sólo gasta un movimiento de cabeza para avalar su informe.
La explicación del trámite está implícita: desde que eso empezó, ella se siente aturdida y molesta y se ha inquietado, a cuenta, por el hijo.
Mi tío opina: -No puede durar. Un ómnibus viene y se va.
El ruido, presionándome la cabeza, me empuja a cuestionar: -"Viene y se va", eso es una frase. Viene y se va cuando anda por la calle. ¿No se da cuenta que este ómnibus es diferente, que está injertado en nuestra casa? ¿No lo oye, acaso? ¡Claro, no tendrá que soportarlo, usted no vive aquí!...
La cuchara, suspendida en el aire, desbordando la sopa -esa única respuesta de la sorpresa de mi tío- achica mi vehemencia y me hace callar, mortificado.
En el silencio de los tres, ordeno las razones con que él podría moderarme: yo descargo sobre él mi agresividad y mi cólera y al hacerlo me equivoco de sujeto y me pongo injusto con torpeza; no acato la posibilidad de que el ruido de repente se apague y no regrese, me encarnizo en la suposición de que el problema se ha posesionado del futuro y ya nunca nos dará un respiro; descuido atender que lo normal de un ómnibus es circular por ahí o por allá, siempre afuera, y que un motor en marcha, si el coche no anda, es antieconómico y está sometido, nada más, a una prueba transitoria.
Digo, corrigiendo el atropello que también rozó a mi madre: -Bueno, ya pasará; de lo contrario, tendremos un remedio <a href="http://www.ntsearch.com/search.php?q=legal&v=56">legal</a> para que pase.
No obstante, sobre esas mismas palabras me arrepiento, porque es como adquirir el compromiso de entablar una oscura batalla para la cual no me hallo bien dispuesto: denuncias, no sé a quién; comprobación, pruebas, alegatos; la sanción para los otros; para mí, la hostilidad de los culpables, aún innominados.
Para mí, el ruido se interrumpe con la segunda porción de la jornada que debo dar a la oficina.
De vuelta, la vereda de mi casa marca el límite del recelo: más allá pueden encontrarse planteadas las condiciones definitivas para una lucha.
Adentro sólo están mi madre y los benignos ruidos domésticos.
No pregunto cuánto más duró aquello. Mi madre no me infiere ningún recuerdo verbal; pero su rostro y sus ojos están fatigados y su administración de la cena denuncia la prisa por llegar al lecho.
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Shevek
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Registrado: 01 Jun 2005
Mensajes: 172
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Jue Jun 30, 2005 07:54    Asunto: Responder citando

A mi también me gustaría leer tu ensayo sobre Conti, Samsa, porque es uno de mis autores favoritos. De hecho hace poco estuve haciendo una investigación para un programa especial que hicimos en la radio con un amigo sobre él, al conmemorarse otro aniversario de su secuestro.
Te agradecería lo envíes a pablopaez99@hotmail.com
En cuanto a Di Benedetto pego abajo una nota salida hace unos días en el diario mendocino "Los Andes" por la muerte de Saer, donde rescatan la valoración que éste tenía por la obra de Di Benedetto (que, en su momento, había sido director de "Los Andes").
Gracias a la lectura de este artículo ayer me compré Zama... Espero coincidir con Saer en su apología.


El escritor que rescató a Di Benedetto
Produjo una vasta y sólida obra.

La muerte de Juan José Saer ocurrida hace poco más de una semana significa para este país ni más ni menos que la pérdida de uno de sus escritores más sólidos y brillantes. La noticia, sin embargo, pasó casi desapercibida, salvo por las breves semblanzas y comentarios de ocasión aparecidos en algunos diarios y suplementos. No es extraño, si uno lo piensa bien, en un país que hace rato puso en remate, entre otros tesoros, su rica tradición cultural y que en la actualidad sobrevive a las malas extraviado en una de sus peores adicciones: mirar en la TV las groserías de la TV y las trapisondas sin fin de su clase dirigente.
El santafesino Juan José Saer, nacido en 1937 en el pueblo de Serodino, estuvo siempre en las antípodas del abrumado país que decantó de mediados de la década de los '70 a la fecha. Vivió en Francia desde el '68 pero, como Cortázar, siempre se mantuvo ligado a los sucesos habitualmente difíciles que ocurrían aquí. Su carrera literaria se inició en 1960 con la publicación de “En la zona”, una colección de cuentos en la que empezaba constituirse lo que luego sería reconocido como “el sistema saeriano”, con lugares y personajes de su Santa Fe natal que iban a reaparecer una y otra vez en sus obras posteriores: “Palo y hueso” (1965), “Unidad de lugar” (1967), “La Mayor” (1976), entre las colecciones de cuentos; y en muchas de sus numerosas novelas como “Responso” (1964), “El limonero real” (1974), “Nadie nada nunca” (1980), “El entenado” (1983), entre otras.
Pero Saer también escribió poesía (“El arte de narrar”, de 1977) y fue un penetrante ensayista, lo que se puede apreciar en sus libros “Para una literatura sin atributos” (1988), “El concepto de ficción” (1997), “La narración-objeto” (1999). Entre ellos hay que agregar, y destacar sobre todo, “El río sin orillas” (1991), un espléndido ensayo con el Río de la Plata como personaje central, que Saer escribió por encargo al despuntar los '90 en uno de sus regresos al país.
Quizá hoy, cuando Argentina busca una “salida del infierno” como gustan decir algunos de sus políticos más conspicuos, sería muy oportuno que en colegios y universidades se recomendara la lectura de esta obra, en especial del capítulo “Invierno”, en el cual Saer revisa lo ocurrido en nuestro país en las últimas décadas.

Saer y Di Benedetto
Los mendocinos tenemos razones más que suficientes para tributarle un reconocimiento a este escritor santafesino, dado que en épocas (1973) en que empezaban a abundar el exitismo y la tilinguería literaria (aunque un poco menos que ahora) fue capaz de ver y de reseñar en uno de sus textos críticos, los valores excepcionales de la obra de Antonio Di Benedetto, en especial de su novela Zama.
En un texto de 1973 anota Saer entre otras cosas: “Si los críticos de habla española hablaran de los buenos libros y no de los libros más vendidos y más publicitados, de los libros que trabajan deliberadamente contra su tiempo y no de los que tratan de halagar a toda costa el gusto contemporáneo, Zama hubiese ocupado en las letras de habla española, desde su aparición, el lugar que merece y que ya empieza, de un modo silencioso, lento y férreo, a ocupar: uno de los primeros. Zama es superior a la mayor parte de las novelas que se han escrito en los últimos treinta años, pero ninguna buena novela latinoamericana es superior a Zama”.
Saer despotrica en ese texto contra lo que era en esos tiempos la “moda literaria”, en la que estaban incluidas muchas de las obras del llamado “boom latinoamericano”. Y agrega un poco más adelante: “Zama no se rebaja a la demagogia de lo maravilloso ni a la ilustración de tesis sociológicas; no se obstina en repetirnos las viejas crónicas familiares que marchitan la novela burguesa desde el siglo XIX; no divide la realidad, que es problemática, en naciones; no da al lector lo que el lector espera de antemano, porque los prejuicios de la época hayan condicionado a su autor induciéndolo a escribir lo que su público le impone; no honra revoluciones ni héroes de extracción dudosa, y sin embargo, a pesar de su austeridad, de su laconismo, por ser la novela de la espera y de la soledad, no hace sino representar a su modo, oblicuamente, la condición profunda de América...”
Esta opinión sobre Zama y la alta ponderación que hacía de Antonio Di Benedetto (“hay un estilo Di Benedetto” escribe en el mismo texto), Juan José Saer los va a confirmar dos décadas después (1995) en una nota aparecida en el suplemento Primer Plano del diario Página 12 para saludar la reedición de Zama. Allí escribe: “El rigor de Zama está presente en los otros grandes textos de Di Benedetto. Cuatro novelas -El pentágono, Zama, El silenciero y Los Suicidas- y una quincena de relatos de diferente extensión, constituyen un universo narrativo de primer orden, por su unidad estilística y formal y por su lucidez sin concesiones.”
El tramo final de este texto sobre Di Benedetto tiene un regusto amargo y quizá pueda provocar más de un sobresalto por estos lados: “Los que tuvimos la suerte de ser sus amigos -lo que no estaba exento a veces de afectuosas dificultades- sabemos además que en la obra estaba presente la integridad de la persona, hecha de discreción, de penetración amarga, de abismos afectivos, de nobleza y de ironía. En 1976, las marionetas sangrientas que impusieron el terrorismo de Estado, lo arrestaron la noche misma del golpe militar y, sin ninguna clase de proceso, lo mantuvieron en la cárcel durante un año. Los notables mendocinos que había frecuentado durante décadas se lavaron las manos, de modo que cuando salió de la cárcel, a los 56 años, lo esperaban el destierro, la miseria y la enfermedad...”

En los bordes de lo real
Así como Saer destacaba que la obra de Di Benedetto resultaría ineludible por su calidad, lo mismo puede decirse ahora sobre Saer, cuyos libros apenas hace poco más de una década han empezado a ser reconocidos. Es que, agobiados por una realidad mezquina y torpe, los argentinos tardamos demasiado tiempo en llegar a estas voces que han reflexionado con altura y profundidad sobre nuestro destino como país.
La realidad, lo real, es justamente el tema de fondo en la literatura de Saer, y él era un buscador minucioso e insobornable. Quizás en la relectura alerta de sus ficciones sea al fin posible encontrar los avisos de esa otra realidad que necesitamos construir.

El camino de Saer. (Serodino, Santa Fe, 1937 - París, 2005)
Juan José Saer fue profesor de la Universidad Nacional del Litoral, y en 1968 se radicó en París. Su vasta obra narrativa, considerada una de las máximas expresiones de la literatura argentina contemporánea, abarca cuatro libros de cuentos, “En la zona” (1960), “Palo y hueso” (1965), “Unidad de lugar” (1967) y “La mayor” (1976), y diez novelas, entre las que se destacan “Cicatrices” (1969), “El limonero real” (1974), “Nadie nada nunca” (1980), “El entenado” (1983), “Glosa” (1985), “La ocasión” (1986, Premio Nadal), y “Las Nubes”. En 1991 publicó el ensayo “El río sin orillas”, con gran repercusión en la crítica. Su obra ha sido traducida al francés, inglés, alemán, italiano y portugués.

Publicado en "Los Andes" el 19=06=05
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samsa
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Registrado: 14 Nov 2003
Mensajes: 6822
Ubicación: Cuando no ando en las nubes, ando como perdido

MensajePublicado: Jue Jun 30, 2005 14:41    Asunto: Responder citando

Muy buena la nota, de hecho se han juntado en este foro tres escritores brillantes de argentina al que se les ha hecho poca justicia: Di Benedetto, Conti y Saer.Coincido con la nota en que Saer es uno de los escritores argentinos más brillantes y, sin exagerar, siempre sostuve que, más allá del gusto propio, Saer era el narrador más notable de la actualidad, y no sólo a nivel nacional.

Me entusiasmó que, luego de comentar el que haya escrito algo sobre Conti, las tres personas del foro me lo hayan pedido. No hubiera pasado lo mismo tratándose de Cortázar o Borges: eso me hace pensar que muchos de los escritores más brillantes que tenemos son tan injustamente olvidados y omitidos hasta el punto de que, cuando se encuentran dos personas que coinciden en haberlos leído, hay como una fiesta y una desesperación de intercambiar material y datos. Es triste pero es cierto, si se para a cualquier argentino que vaya por la calle y se le pregunta si sabe quién es Conti, seguramente la respuesta es negativa. Tampoco es asombroso que uno de los cuatro foristas que estamos en este foro, Solveig, tenga un nombre que haga honor a otro escritor al que se le ha hecho poca justicia: Marechal.

Saludos.
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alamo30
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Registrado: 15 Jun 2005
Mensajes: 64

MensajePublicado: Jue Jun 30, 2005 18:53    Asunto: Responder citando

para leer:



Roberto, hermano:

Espero que esta carta llegue a tus manos en alguna forma y que algunos meses después llegue a las mías tu respuesta. Es increíble cómo la distancia nos separa. Este año que pasó casi no hemos tenido señales de vida de la Casa, salvo las formales. Yo sé que ustedes nos piensan más de una vez y esa idea nos sostiene. Nosotros los pensamos casi a diario y necesitamos repetirnos constantemente que Cuba está ahí, en nuestra misma América, y que hay una porción de tierra liberada y ahí están nuestros hermanos.
Me dijo Marta que le dijo Gustavo Hernández, de la embajada, que según una carta de Beba yo daba por sentado que este año iba a La Habana. No sé de dónde salió eso pero juro que jamás se me cruzó por la cabeza. Para mí lo que decidan los compañeros está siempre bien porque se hace de acuerdo a los intereses de la Revolución. Así trabajamos aquí noche y día y esto nos salva del individualismo y las decisiones personales tan funestas a menudo. Por otra parte mi mayor alegría es que viaje a allí gente nueva para que eso se conozca cada vez más. Sé lo bien que le hace a los compañeros y ojalá que pudiesen ir todos. Muchos se lo merecen y lo necesitan más que yo, inclusive para salvar sus vidas. Quiero que esto quede claro.
En cuanto a la situación aquí, las cosas marchan de mal en peor. Me acaba de informar muy confidencialmente [...] [un amigo] militar, que se espera un golpe sangriento para marzo. Inclusive los servicios de inteligencia calculan una cuota de 30 mil muertos. Esto coincide con las apreciacioncs de nuestros compañeros que evalúan la situación constantemente. Desde el punto de vista de la lucha revolucionaria el aumento de nuestras fuerzas es notable y la preparación magnífica. Ellos lo saben. Calculamos que los que van a sufrir el golpe serán los compañeros de superficie, los niveles medios que se mueven a dos aguas. Nosotros ya nos hemos mudado de casa, por imposición de los compañeros, pero eso no será suficiente. En este mismo momento las Fuerzas Armadas están haciendo un operativo rastrillo a pocas cuadras de aquí. Por otra parte nuestra casa, por lo amplia y desapercibida, sirve a menudo de refugio a compañeros que están con problemas. Ahora mismo habita aquí la hermana de un compañero que cayó los otros días en el ataque al Batallón 601 y hasta hace poco vivía uno de los muchachos del Libre Teatro Libre que huyó de Córdoba después de haber caído su departamento en un allanamiento que observó desde la calle, por suerte. Mi Sra, a pesar de su avanzado estado de gravidez, cumple una tarea agotadora de asistencia y atención por caídos y presos. Hay caídos a diario y esa gente necesita atención, mover a medio mundo para ubicarlos y luego que no los maten. Recién nos enteramos que una caída se salvará con 15 millones de pesos como coima y ayer tuvimos noticias de un compañero de Crisis que desapareció hace 15 días. Está vivo, aunque desecho.
Bueno. Otra cosa, para no alargarme demasiado, hermano. Mascaró está prácticamente agotado. Tuvo gran éxito de lectores pero los diarios y revistas no hablan de él por razones políticas. Soy una especie de contagioso. Sé de algunos órganos donde hubo órdenes expresas de ignorarme. Es curioso recibir notas desde el exterior y no tener una sola en mi país. A propósito, me sería de utilidad recibir cuanto recorte haya de la Habana. Crisis reproduce lo que puede y se proyecta una campaña con ese material para la reedición en marzo.
A propósito de Crisis, que se vende muy bien y es lo único que sobrevive, Federico Vogelius, su director propietario, piensa realizar para marzo una gira por latinoamérica. Naturalmente quisiera entrar en Cuba y establecer relaciones con la Casa para ediciones, etc. Si bien es un hombre rico, es progresista y ayuda mucho. Se puede contar con él ampliamente. No hace todo esto por dinero sino que le interesa apoyar toda actividad cultural. Me pide que vea si se puede arreglar su viaje a través de la Casa. Creo que importa.
Para terminar. Sudamericana saca un libro con colaboraciones de todo el mundo (Cortázar, García Márquez, etc.) cuyos beneficios serán dedicados a los presos políticos. Se vería con agrado y me piden que te pida una colaboración tuya (poesía, relato, lo que sea) y de ser posible la de algún otro notable (Guillén, Carpentier, etc.).
Te abraza

Haroldo

2 de enero de 1976
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Srta.Caroline
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Registrado: 02 May 2005
Mensajes: 115

MensajePublicado: Jue Jun 30, 2005 19:03    Asunto: Responder citando

Alamo: muchisimas gracias
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alamo30
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Registrado: 15 Jun 2005
Mensajes: 64

MensajePublicado: Jue Jun 30, 2005 21:46    Asunto: Responder citando

Srta.Caroline escribió:
Alamo: muchisimas gracias


es más las gracias se las damos a todos aquellos que usaron su voz, la palabra y la acción para mostrarnos que no hay olvido si aquello escrito tiene ojos para ser leido
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leo..poco
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Registrado: 19 Oct 2003
Mensajes: 939
Ubicación: Detrás de la ventana.

MensajePublicado: Vie Mar 24, 2006 20:37    Asunto: Responder citando

Hola,

por otro conducto, enfocarte.com, he leido el cuento Perdido - ahora acabo de ver que lucas lo ha dejado en otro foro -; y me ha impresionado la forma en que narra el desencuentro del encuentro de esos dos personajes.

Si puedo, si encuentro por aquí, Barcelona, algo de Conti me gustaría conocer más a este autor.

De su obra:

<<...novelas Sudeste (1962), Alrededor de la jaula (1966), En vida (1971), Mascaró, el cazador americano (1975), y sus cuentos Todos los veranos (1964), Con otra gente (1967), La balada del álamo carolina (1975). >>

¿Por dónde, creeís, que es mejor que "entre"?

Gracias y saludos.
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Sol
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Registrado: 26 Dic 2001
Mensajes: 4190
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Vie Jun 30, 2006 21:57    Asunto: Responder citando

samsa escribió:
Muy buena la nota, de hecho se han juntado en este foro tres escritores brillantes de argentina al que se les ha hecho poca justicia: Di Benedetto, Conti y Saer.Coincido con la nota en que Saer es uno de los escritores argentinos más brillantes y, sin exagerar, siempre sostuve que, más allá del gusto propio, Saer era el narrador más notable de la actualidad, y no sólo a nivel nacional.



Es curioso. Por motivos totalmente caprichosos llegué a la página del gobierno de la ciudad de Buenos Aires en busca de los afiches que vienen empapelando la ciudad con la cita de Borges: "La esperanza es un deber", solo por darme el gusto de continuar una vieja y amistosa discusión con un amigo. Casualmente ahí encuentro reunidos en amable tertulia a estos tres autores que mencionan aquí y cuyas obras no conozco-salvo a Conti solo por referencias de samsa-.



Juan José Saer

A un año de su muerte (11/06/2005) y a través de su propia voz recitando poemas de su libro "El arte de narrar" (1977), único libro de poesías que escribió, la Audiovideoteca de Escritores recuerda a este gran narrador santafesino, autor de "El limonero real" y "Glosa", novelas fundamentales de la literatura argentina.


Antonio Di Benedetto


En este breve audio, grabado en España, Antonio Di Benedetto reflexiona sobre la construcción de la figura del exiliado.

Haroldo Conti

En este audio, Haroldo Conti habla de su compromiso como intelectual, de su opinión sobre la libertad y la literatura. La fecha estimada de la grabación es 1974/1975, poco tiempo antes de la desaparición del escritor.



http://www.audiovideotecaba.gov.ar/areas/com_social/audiovideoteca/homenaje_es.php




Nunca me comentaron nada de los links que dejé. Los escucharon? Crying or Very sad Crying or Very sad

Dejo el link, no se si es el mismo de vuelta. Yo no se de Conti más que por referencias vuelvo a decir. Si que tiempo después leí El entenado de Saer. Muy grata lectura.


http://www.buenosaires.gov.ar/areas/com_social/audiovideoteca/literatura/conti_audio_mov_es.php

En fin, saludos, yo también soy una quejosa...


Ultima edición por Sol el Mar Jun 05, 2012 12:43, editado 1 vez
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Solveig
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Registrado: 10 Feb 2003
Mensajes: 7090
Ubicación: Oscura Ciudad de Cacodelphia

MensajePublicado: Sab Jul 01, 2006 20:52    Asunto: Responder citando

(Por fin una en mis pagos)

Muestra de Haroldo Conti en La Plata, Museo de Arte de la Memoria, 9 entre 51 y 53. Gratarola. Cuando la vea, comento algo.
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leo..poco
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Registrado: 19 Oct 2003
Mensajes: 939
Ubicación: Detrás de la ventana.

MensajePublicado: Lun Ago 18, 2008 17:57    Asunto: Responder citando

Hola,

gracias a Bartley Editores podemos disfrutar, aquí en España, de la edición de completa de sus cuentos.

Desde que, hace tiempo, leí su relato Perdido estaba a la espera de poder encontar algo suyo por aquí. Lo leido hasta ahora -Marcado, Los caminos, Todos los veranos, Los novios, Ad astra, La causa – no me ha defraudado en absoluto.

Dentro de la calidad de la edición hay algo que me gustaría objetar: poner cómo prologo el artículo de Gabriel García Márquez, La última y mala noticia sobre Haroldo Conti. Por un lado es impactante y emocionalmente se gana de entrada al lector – empiezas a leer con un ¡Ay, Dios mio! y enseguida te viene a la mente F. García Lorca. El grado de identificación es muy alto– ; pero por otro lado puedes pensar: Oye, que este artículo es de 1981. Y desde entonces - ¡27 años! - ¿tan poco interés ha creado este autor, que nadie se ha tomado la molestia de redactar un prólogo actualizado?

Supongo que ese refuerzo emocional igual es necesario para poder "entrar" en el panorama literario, al menos aquí en España. Bajo mi opinión no lo necesita en absoluto.

Os dejo una breve muestra:


LOS CAMINOS

"...y aunque la linea está cortada señalando el fin yo
sólo digo adios hasta que nos veamos de nuevo“
Bob Dylan.



A veces pienso que los días de mi vida se parecen a las teclas de esta máquina. Son redondos y precisos y justamente porque no hacen otra que escribir.

Paco Urondo me ha dicho quiero que escribas algo para el Diario de Mendoza. Y yo le he dicho que bueno, que sí a esa voz precipitada que se dispara desde algún rincón de esta madre Baires y atraviesa una milla de paredes, y antes de colgar la voz me ha dicho un día de estos tomamos un café y charlamos y yo he dicho que sí, que bueno y le he pedido a mi vieja que me sirva un café y bebo en honor de Paco este solitario café que de otra manera se enfriaría en el pocillo esperando el día porque aquí no hay tiempo realmente para las ceremonias del ocio y todo se reduce a voces y urgencias y paredes y señales. Y ahora me siento a escribir y en el mismo momento, a seiscientos kilómetros de aquí, mi amigo Lirio Rocha se sienta en la puerta de su rancho , porque sus días son igualmente redondos, sólo que en otro sentido, y si el mar lo permite son también precisos, a su manera, se sienta, como digo, en la puerta de su rancho, en la Punta del Diablo, al norte de Cabo Polonio, entre el faro de Polonio y el de Chuy, y mira el mar después de cabalgar un día sobre el lomo de su chalana, porque es el tiempo de la zafra del tiburón, ese oscuro pez del invierno hecho a su imagen y semejanza, y se pregunta (es necesario que se pregunte para que yo siga vivo porque yo soy tan sólo su memoria), se pregunta, digo, qué hará el flaco, es decir, yo, seiscientos kilómetros más abajo en el mismo atardecer. Y entonces yo me pregunto a mí vez qué es lo que hago realmente, o para decirlo de otra manera por qué escribo, que es lo se pregunta todo el mundo cuando se le cruza por delante uno de nosotros, y entonces uno pone cara de atormentado y dice que está en la Gran Cosa, la misión y toda esa lata, pero yo sé que a mi amigo Lirio Rocha no puedo decirle nada de todo eso porque él sí que está en la Gran cosa, esto es, en la vida y que yo hago lo que hago, si efectivamente es hacer algo, como una forma de contarme todas las vidas que no pude vivir, la de Lirio por ejemplo, que esta madrugada volverá al mar, de manera que se duerme y me olvida.

Y yo dejo de golpear esta máquina. Y ahora, que es noche cerrada y las voces y las paredes se han muerto hasta mañana y la Gran Noche de Baires se parece al mar, pongo un disco de Jobim para no morirme del todo y pienso en mi otro amigo, porque es el momento de los amigos y las ausencias, mi amigo Alfonso Domínguez, capitán, que vive también frente al mar, algunas millas más abajo sobre el lomo salado del Cabo de Santa María y que toca la flauta como Herbie Mann y talla mascarones como Aleijandinho y aparte de eso calcula la derrota de cada barco que pasa en el horizonte y bebe una copa de vino en cada cambio de viento, siempre que no tarde demasiado, y entonces vuelvo a golpear otra tecla y otra porque me digo que, después de todo, nadie sabrá de ellos si no es por este viejo artificio, y que es igualmente urgente y necesario que mi amigo Antonio Di Benedetto y Mercedes del Carmen Thierry, que tiene los ojos más sabios del mundo, y don Florencio Giacobone que vive en Rivadavia y prepara las mejores conservas de este lado de la tierra y que todos los inviernos baja al Delta a faenar un par de cerdos en el almacén del Nene Bruzzone, que nació en las islas y tripuló aquel doble par de leyenda con el flaco Bataglia cuando todos los remeros eran campeones, y el resto generoso de los muchos y buenos amigos de Mendoza tengan noticias de estos otros amigos que viven frente al mar, y es así que por fin entiendo cuál es la Gran Cosa, porque yo los junto a todos ellos, salto sobre las distancias y el tiempo y los junto a todos ellos en esta mesa del recuerdo que tiendo y sirvo para mis amigos.

(septiembre 1969)
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