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microcuentos


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Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> La Cuentoteca de Alephville
Autor Mensaje
Grillo
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Registrado: 22 Mar 2005
Mensajes: 430
Ubicación: Red Ultravioleta

MensajePublicado: Mie Jul 06, 2005 13:00    Asunto: Responder citando

Muchas gracias DIANNA...me siento muy nerviosa..primera vez que escribo..y viendolo asi..pienso cambiarle algunas cosas..eh..Para todos:

- Si leen detenidamente el cuento..y se toman el tiempo..son "cuatros los minutos de silencio" que daran como resultado...basicamente fueron esos cuatro minutos los que me llevo a escribir un cuento corto, lo que queria formar era un enlace entre la fantasia de tiempo que hay en el cuento y la realidad de nuestro tiempo.
No se si me entienden..pero si alguien lo hace jeje le agradeceria mucho pudiera nose..explicarlo mejor..los nervios me ganan Mad


Y ya publicare unos mejores...gracias!
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Mie Jul 06, 2005 19:01    Asunto: El silencio Responder citando

Microcuento? No sé si será o no, lo encontré en mi desván:

El silencio quebró su voz desgarradora
en una sutil mezcolanza de angustia y sueños
acabando con todo...

El violín descansaba sobre la mesa apoyando sus entrañas en volandas sobre la frente vacía de una canción nocturna que no quería sonar y entonces el arco travieso le robó una nota a su alma; efímera, sonó tan sólo un segundo para volver a colarse de nuevo en su vientre mientras el silencio quebraba su voz amarga en el centro de la sala vacía y volvía después a existir, esta vez más denso y frío que nunca.
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Grillo
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Registrado: 22 Mar 2005
Mensajes: 430
Ubicación: Red Ultravioleta

MensajePublicado: Jue Jul 07, 2005 20:52    Asunto: Responder citando

> Perdon por los errores ortograficos, y las tildes...estoy en una compu americana.


De antano

5...3...1
De cinco amigos nos ilusionamos.
De tres conocemos y con el amigo solitario nos reencontramos.

Este es el relato de Pepito, un chico: culto,audaz,deportista y liberal<como nosotros, no?brindo por eso> ah..y muy patriota, no iria a la guerra pero si aseguraria la resproduccion y existencia de esta.

Llego al lago silbando al viento, sin mirada fija, era de noche y anoraba a su amada y fiel Luna.
-Pepit, susurro una voz
<eh?alguien dandose de espia?>supuso mal.
-Pepit petite- oyo de nuevo.
<Ya caigo..., me molesta mucho que ande llamandome asi, pero en fin..puedo presumir del nick frances>penso bien.
-Como va tu camino?, con licencia te dejo hablar Miguelin.
<Esa era la clave que tenia que oir Miguelin para salir de la nada...como nosotros cuando queremos ver los regalos de Navidad antes de las doce y alguien siempre nos pilla, si el hermano/a..podemos sobornar y..si son los viejos no hay salida del tunel.>
<Mi camino anda como mierda,penson Migue..pero para hacerlo interesante le dire rocoso y con lluvias de verano>
-Rocoso y con lluvias de verano- le dijo.
-Ya veo...estamos en estaciones diferentes,cuenteme algo,sea breve...y le dire si su redaccion atrae mi intelecto.Replico muy serio.
<Nah,comenzo a filosofar, penso Migue.. el egoo ohh ego, a lo que nos llevas, tratamos de convencernos que sabemos todo y que somo la unica nota de un recital de una quinta sinfonia.Como quiera...lo voy a impresionar con lo ultimo que he leido.>
-Mjm, su intelecto supongo...carece de muchas exigencias-dijo Miguel vacilando, con "la mirada" que se traduce como: Ja! crees que nose que te sientes perdido y solo.

En unos instantes, Miguel miro fijamente a esos ojos negros grandes...vacios por dentro,llenos de preguntas,desorientado y penso dejar sus ironias sobre los ultimos libros para otro dia y ayudar al amigo.

Escena..donde Miguelin hubiera cantado una cancion:

Pepito, con faseta de melancolico ese momento no respondio y Miguelin supuso mantener el silencio, porque las palabras no eran mas bellas en ese momento.
Llegaron tranquilos hasta la puerta de madera de la casa de Pepito.

-Lo tengo todo, suspiro Pepito,buena clase..familia..casa...amigos...pais..equipo de futbol, todo lo que necesito, suspiro profundamente con la cabeza baja.
-No! te falta unas tazas de cafes bien cargados...un paquete de galletas..una noche libre..un amigo para debatir<Yo!> y buena musica como acompanante de el remedio perfeto: un par de libros.

Pepito lo miro cansado y a la vez con agradecimiento de la poca seriedad que habia hecho sobre este tema...el esperaba algo mas.
Le hecho un vistazo a su reloj y pendo<12:15 mm,,bada gasto de la noche con este>.

Subieron rapidamente al cuarto pasaron..1..3..5 horas.

-Me lo cuentas ahora?Te vas manana? -grito euforico.
<Miguel..no te desesperes..calma..cuenta hasta diez..no es el primer dia de clases..ni orinaste en la calma,se decia a si mismo>No resistio.
-Pepit como se te ocurre avisarme ahora...mierda..eso es lo que triplicas en mi camino, dijo muy francamente, te extranare.
-Yo tambien, susurro Pepito.

-Mjm..perdon! Le sirvo el almuerzo?, escucho muy dulcemente Pepito.
<Ay azafatas!!, las respeto solo cuando te dan una segunada ronda de manis tostaditos>
-Si, gracias.
-Agua o Coca Cola?
-Coca por favor.

El avion estaba lo bastante elevado, como para no tener ninguna vista de las islas del Caribe.

<Que bueno recordar, mi ultimo dia.>

-No comprendi, pero aprendi y valore mis horas de sueno, se dijo a si mismo.

FIN.
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Melyanna
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Registrado: 11 Feb 2004
Mensajes: 153

MensajePublicado: Vie Oct 14, 2005 15:45    Asunto: Traiciones Responder citando

Bueno, a ver si te gusta el cuentito este que presente en un concurso de mi escuela.



Parado allí, mirando el cuchillo, Osvaldo se preguntó qué era lo que había hecho mal, por qué su hijo se había vuelto en su contra, por qué…

La oscuridad era casi completa, sólo la luz de la luna se filtraba entre las persianas, iluminando tenuemente el living de la casa. El silencio absoluto se vio quebrado por los pasos amortiguados de un par de pies descalzos, y una figura oscura se deslizó por la escalera, rompiendo la armonía del ambiente
Con las zapatillas en una mano y un bolso en la otra, Tristán llegó al final de la escalera y miró alrededor, constatando su soledad. Con mucho cuidado abrió la puerta de calle y salió.
Unos minutos después, del rincón más oscuro salió una silueta que subió y desapareció de vista, dejando de nuevo la casa sola, con su silencio y su tenue luz plateada.

-Por favor, Carla- la voz metálica salió del intercomunicador rescatándola de su sopor -, alcanzame las planillas de la propiedad del Sr. Balti.
La chica alargó la mano y palpó, buscando el botón rojo, mientras abría un cajón en busca de los papeles pedidos.
-Enseguida, señor.
Rescató del fondo de cajón una carpeta celeste, se acercó a la puerta de vidrio y golpeó.
-Adelante.
Entró, cerrando la puerta tras de si, para encarara a su jefe. Estaba allí sentado, como siempre, con su pelo canoso y sus anteojos de marco de oro.
-Aquí tiene, señor Aguirre.
-Muchas gracias, Carla. ¿Hay algún mensaje?
Carla titubeó antes de responder.
-Sí, señor, su esposa llamó… Su hijo Tristán desapareció.
Osvaldo Aguirre levantó la mirada y la clavó en los ojos verdosos de la chica que estaba parada delante de él. Era de tez almendrada y un cabello castaño muy oscuro, casi negro. Delgada y pequeña, estaba expectante, esperando ver su reacción.
Agarró la carpeta que la chica había dejado sobre su escritorio y le dirigió su atención.
-Ya volverá- declaró acomodándose los anteojos -. Gracias, Carla, podés volver a tu tarea.
-Gracias, señor. –Salió de la oficina con paso seguro, libre de preocupaciones por unos días… Por lo menos hasta que decidiera qué hacer con el hijo del jefe, que dormía plácidamente y semidesnudo en su departamento.

Carla dibujaba aburrida, esperando que terminara la hora del almuerzo cuando un joven apuesto le preguntó si el señor Aguirre se encontraba. Lo hizo pasar a la oficina de su jefe tras haberse enterado de que era el hijo.
Cuando salía esa tarde del edificio, Carla se topó con el joven, que estaba apoyado en una de las barandas de la escalera de ingreso.
-Su padre se quedará hasta tarde esta noche.- informó amablemente.
-No vine a buscarlo a él, vine a buscarla a usted.
Petrificada y sin saber que decir, la joven lo miró fijo, repitiendo las palabras en su mente. No había pensado que él la notara siquiera.
-¿A mi?- inquirió, todavía sin poder creerlo.
-Sí, a usted, señorita… Valer, ¿no es cierto?
-Así es, Carla Valer.
-Genial, ahora que se tu nombre, te puedo invitar a cenar.

Carla repasaba en su mente como había conocido a Tristán, pensando en que ahora, ese joven apuesto y simpático estaba desayunando en su cocina, escondiéndose de sus padres luego de una calurosa pelea.
Suspiró, liberando un poco la angustia que le oprimía el pecho y preguntándose de nuevo cómo había hecho para terminar en esa comprometida situación.

Una canilla goteaba sobre un vaso lleno de agua y el sonido resonaba en la cocina, magnificado por el silencio abrumador. Joanna Aguirre estaba sentada a la mesa, con un vaso de vino delante de ella.
Los azulejos celestes y la pared azul parecían haber sido elegidos para combinar con todo lo demás, no sólo los muebles, sino Joanna misma. Su cabello ruliento y grisáceo caía sobre la camisa celeste, ceñida sobre un pantalón azul.
De pronto el teléfono sonó y ella, muy lentamente, se estiró hasta tomar el aparato azul.
-Hable- dijo en tono cansino y en seguida soltó un grito: -¡Tristán! ¿Dónde estás? Decime por favor… por favor, no le voy a decir a tu padre- de pronto su tono cambié y comenzó a gritar, fuera de si -¡Tristán volvé a casa! ¡Volvé a casa o tu padre se va a enterar…! ¡Sí, ya me oíste, cuando le diga a tu padre…! – su rostro volvió a cambiar y las lagrimas rodaron rostro abajo -… No, mi amor… n-no, te juro, te prometo… ¡No me cor…! …tes.
Volvió a sentarse frente al vaso, lo vació de golpe y el silencio dominó otra vez.
Media hora más tarde la gota seguía cayendo, interminable, la mujer seguía sentada, inmóvil.

-Carla, ¿podés venir un segundo?- resonó la voz metálica del intercomunicador.
La joven entró a la oficina con paso intranquilo, retorciéndose las manos en la espalda. Algo le decía que Tristán estaba involucrado en esa conversación.
-Llame al doctor Costelo, dígale que tenemos problemas con el pedido de Mores.
-Sí señor.- Carla se tranquilizó y tomó nota.
-Contáctese con Mores y arregle una cita para mañana.
-Sí señor.
-Búsqueme los papeles del caso Fioriti… y por favor, apague esa alarma- porque el chirrido constante del intercomunicador entraba por la puerta abierta.
-Sí, señor.- giró para salir, pero cuando estaba por hacerlo, la voz de su jefe la detuvo.
-Ah, y, Carla…
-¿Sí, señor?
-Dígame, ¿dónde está mi hijo?
La secretaria clavó su verde mirada en él casi con la misma intensidad con que él lo había hecho esa misma mañana.
-No lo sé, señor.
-Decime la verdad, tu trabajo es informarme sobre todo lo que pueda ser de mi interés, si no cumplís, si no sos apta, voy a tener que despedirte.
-Carla sintió que la sangre se le escapaba del rostro y comenzó a temblar.
-Por favor, señor, no. Mi vida depende de este trabajo, sin él no estudio, no tengo casa, no como… tendría que volver a Neuquén…
-Entonces respondé me pregunta: ¿dónde está Tristán?
-Es que no lo sé…
Osvaldo Aguirre la examinó de arriba abajo, y en vez de la distinguida joven de esa mañana se encontró con un estropajo de persona, temblando y con la cara blanca y empapada.
-Está bien, andate, y no te olvides de lo que te pedí.
-No, señor.- dijo ella, y salió del lugar para romper en un llanto entrecortado y cargado de angustia. Otra vez la duda la asaltaba: ¿lealtad a su novio o a su jefe?

Sacó un celular del bolsillo, todavía con la mirada clavada en el cuchillo, marcó un número y esperó hasta que lo atendieron:
-Miguel, encontré al traidor...
Joanna Aguirre esperaba para comenzar la búsqueda de su hijo, cuando la vio salir.
-No me gusta la noviecita que te elegiste Tristán, y a tu padre tampoco, es muy tonta.
-No me importa mamá. Yo la quiero y no es tonta.

Iba prolijamente vestida de gris y caminaba con paso seguro sobre la calle. La gente le caminaba alrededor y ella ni siquiera lo notaba. Tampoco notó que alguien la seguía. Era una figurita gris sobre una calle gris, rodeada de gente gris que caminaba en el ocaso hacia sus grises hogares. Joanna la vio entrar en un local de comida rápida y salir luego con una bolsa que denotaba demasiada comida para una sola persona.
Luego de un rato de caminata, la oscuridad cernía la ciudad y Carla Valer ingresaba en un edificio, seguida de cerca por Joanna Aguirre. El ascensor indicó que la joven bajaba en el cuarto piso y la acechadora subió por la escalera. La puerta del único departamento estaba entreabierta. El oscuro hall era iluminado por la luz blanca que salía de la rendija y la figura de la madre se deslizó silenciosa. Recorrió el pequeño living y, guiándose por las voces, llegó a la diminuta cocina para descubrir a su hijo a la secretaria, unidos en un apasionado beso.
-Tristán…
-¡Mamá! ¿Qué haces acá?
-Tristán…
-Prometeme que no le vas a decir a papá, él ya sabe que fui yo, por favor mamá, prometémelo.
-Lo prometo, lo prometo…- aseguró entre sollozos, abrazando a su hijo.
-Ya sabía.- dijo una voz a sus espaldas, y Osvaldo apareció por la puerta abierta de la cocina. Tristán alargó la mano y tomó un cuchillo de la mesada.

-No, Miguel, no va a haber problemas- dijo observando el cuchillo brillar rojo -, ya me aseguré de que no vayan a hablar.- El objeto ensangrentado le manchó el saco y el hombre profirió una maldición.


Mel
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Vie Oct 14, 2005 17:31    Asunto: Responder citando

¡Guau, Mel! Shocked

¡A simple vista parece que tienes mucha madera!

Me gustaría decirte algo más cuando lo lea más despacio y sobre el papel, así que voy a imprimirlo y ya te contaré.

Un beso.
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Lun Oct 17, 2005 15:05    Asunto: Responder citando

Ja!
Lo confirmo, Mel, tienes madera. Hay algunos momentos fantásticamente narrados y algunos efectos muy buenos.

En concreto me gustó éste: la oscuridad cernía la ciudad.

Pero también hay cosas que debes pulir. Por ejemplo te gusta jugar demasiado con el tiempo y el lector ha de estar muy pendiente para no perder el hilo. También el desenlace se me pierde un poco y no acabo de entender bien qué sucede.

Cuando se lee da la impresión de que continúa y te quedas con ganas de seguir leyendo. Es como si fuera parte de una narración más larga. Yo, si fuera tú, la alargaría.
Tu manera de escribir es lo que yo llamo “escritura de novela”, porque tiende a desarrollarse. Mi escritura, por ejemplo, tiende más a compactarse, es más sintética. Aunque eso debe ser porque soy una cuentista. Laughing

Un beso.

Di
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Melyanna
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Registrado: 11 Feb 2004
Mensajes: 153

MensajePublicado: Mie Oct 19, 2005 09:41    Asunto: Responder citando

Gracias Di! tu comentario me puso muy contenta, porque en verdad me costó sacárme ese cuento de adentro, precisamente por el hecho de que yo escribo novelas Razz, es en verdad la primera vez que consigo escribir algo de ese largo, y yo lo hubiera seguido, de hecho puede que lo haga, pero tenía que tener si o si de ese largo para presentarlo en el concurso.

En fin, gracias por tus criticas, siempre es bueno tenerlas.

Mel, con la cabeza hecha un desastre
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Lun Ene 01, 2007 07:09    Asunto: Responder citando

Árbol de Navidad
por David Torres

Odiaba las Navidades a muerte, pero nadie -ni su esposa ni sus hijos ni sus nietos- lo tomaba en serio. La tarde de Nochebuena, aprovechando que habían salido a comprar los últimos regalos, se desnudó, desnudó el árbol, pisoteó las bolas y se aderezó cabeza, brazos y piernas con bombillas de colores. Después metió los pies en una palangana en el preciso instante en que un cortocircuito dejaba sin luz a todo el barrio. Pero él aguardó, impertérrito, canoso, mojado y gordo, arrugándose a oscuras. Tras una hora de espera, el agua ya estaba helada y se levantó, tiritando, a buscar un albornoz. Su familia lo descubrió en el pasillo, justo en el momento en que volvía la luz, en pelotas, vestido sólo de estornudos y guiños parpadeantes, la estrellita plateada en la oreja, el reno en el ombligo y el muérdago en su sitio. “Feliz Navidad” dijo.
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chevasco
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Registrado: 05 Jul 2006
Mensajes: 1155

MensajePublicado: Sab Ene 13, 2007 11:05    Asunto: Responder citando

Va una miniatura propia:


Puntos de vista

Una mañana radiante de julio vi, a la altura de mi cabeza, sobre el horizonte, un punto negro. Fijé la vista en él para intentar distiguir qué era; pero solo veía un punto negro. Al desviar la mirada, me preocupó una fugaz sensación de que el punto se movía. Por eso volví a mirar, pero allí estaba, sobre el horizonte, como una estrella negra. Por todo lo que sucedió después, hubiese preferido que el punto negro hubiese sido un defecto de mis ojos.



Saludos Smile
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Dom Ene 14, 2007 05:47    Asunto: Responder citando

Gracias por traer tu cuento, Chevasco.

Quizás quedaría mejor si el final apuntase más hacia eso que va a suceder, en vez de nombrarlo, es decir, contar algún hecho que lo revele, ¿no?

Saludos.
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