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EL ZOO DE CRISTAL, T. Williams


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DELLWOOD
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MensajePublicado: Sab Oct 08, 2005 17:58    Asunto: EL ZOO DE CRISTAL, T. Williams Responder citando

Cuéntame.
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marianacampos
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MensajePublicado: Lun Oct 10, 2005 22:05    Asunto: Responder citando

¿Acerca del unicornio que devino caballo?
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
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MensajePublicado: Mie Oct 12, 2005 12:57    Asunto: Responder citando

Por ejemplo.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Sab Abr 29, 2006 19:19    Asunto: Responder citando

Una obra que vale más por lo que calla que por lo que cuenta.-
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Mie May 17, 2006 02:01    Asunto: Responder citando

En sus Memorias, Tennesse Williams, se refiere al tiempo que trabajó en una zapatería. El y su hermana Rose, esquizofrénica, salían casi todas las noches a caminar por la calle Delmer. Luego se detenían a tomar la cerveza de raíces que les gustaba con locura, y, remataban la noche mirando escaparates: "¿Qué hacíamos Rose y yo durante esas salidas? Pues bien, pasear por la zona comercial de la Ciudad Universitaria. Era una especie de ritual de un patetismo que, les aseguro, no conseguí reflejar ni en El Zoo ni en mi relato 'La muchacha de los vidrios', que sirvió de base para El Zoo". Es obvio, pues, el carácter autobiográfico de esta obra, que hace referencia, en primer lugar, y en su nivel más elemental, a la vida del autor entre 1934 y 1936, donde el significado sería la vida del autor antes de independizarse y el significante, el hogar de los Wingfield como fotografía.

Hay que señalar que el nombre de Amanda es un nombre parlante. Si bien en la cultura anglosajona no es de acceso popular una etimología latina, no hay que pasar por alto el hecho de que el nombre de Amanda sea el de una mujer que tiene en el amor el motor de su vida. Por un lado, de su constantemente recordada juventud sólo recuerda los muchos pretendientes que tenía. Por otro, todo lo que esta mujer ha hecho en la vida ha sido casarse y criar a dos hijos. Su ùnica ocupación laboral es renovar suscripciones a una revista femenina a través del señuelo de los folletines, sentimentalmente lacrimógenos, que se publican en dicha revista. Por último, encuentra que la única vía posible de conseguir un futuro digno para su hija, que es quien va a cuidar de ella en su cercana vejez, es un urgente matrimonio. Ella misma dice frases como Sí, las muchachas que no han nacido para hacer una carrera terminan casándose con hombre excelentes. Todo en Amanda es amor, pero es que detrás de la concepción del amor de esta mujer está el dinero. Es decir, Amanda Wingfield ama el dinero.

Las iniciales de Tom Wingfield son las mismas que las del nombre del autor, Tennesee Williams, a lo que hay que añadir que el autor no se llamaba así, sino Thomas Williams. El nombre de Tomás, en arameo original, significa gemelo, como almas gemelas no pueden dejar de ser las de Tom y las del autor.

El nombre de Laura también es parlante. Hace referencia al laurel, el árbol en que se convirtió la mitológica Dafne, ninfa que, tras manifestar molestia por los cantos de Apolo (Jim cantaba en el colegio) fue perseguida por el dios para sufrir una metamorfosis en vegetal en el momento de ser alcanzada. Laura, en cierto modo, también es perseguida por Jim, a quien tras conocer en el colegio vuelve a encontrar en su propia casa. De igual modo, la metamorfosis del unicornio en caballo por la pérdida de cuerno es el cambio que sufre la muchacha entre sus expectativas sentimentales y su duro enfrentamiento con su verdadera realidad: desde el punto de vista del amor, Laura está condenada a vegetar tras el encuentro con Jim.

Como no podía ser de otra forma, el nombre de Jim también es parlante. Diminutivo cariñoso y familiar de James, Jaime, en hebreo original, Jaím, significa vida. Jim O ´Connor, como ya dice el narrador en su priemr parlamento, es un personaje que viene de la vida exterior al microcosmos de los Wingfield, es un joven que tiene toda la vida ante sí y representa el aspecto más real de la vida, el puramente pragmático.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Sab Sep 09, 2006 20:19    Asunto: Responder citando

HAy tanto que decir.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Lun Sep 18, 2006 08:57    Asunto: Responder citando

Amanda Wingfield es una señora del sur de Norteamérica en la primera gran crisis del siglo XX en ese país. Abandonada por su marido, es madre de dos jóvenes, Tom, que es quien trae un sueldo a casa, y Laura, que adolece de un defecto físico en una pierna. Amanda, de casualidad, descubre que su hija no ha estado asistiendo a las clases de mecanografía con que quiere asegurar el futuro de la chica. Decide, así pues, que la única escapatoria de la muchacha, no muy agraciada, lisiada y sin ánimo de formarse para tener una vida laboral que le asegure un futuro, es el matrimonio, pues no puede confiar en seguir dependiendo de la economía del hijo. Para conseguirle un pretendiente, le pide a su hijo Tom que lo busque. Tom, que tiene sus propios problemas existenciales dentro del decadente entorno en que le ha tocado vivir, acaba accediendo al pedido y lleva a cenar a casa a un compañero de trabajo que resulta, por un lado, ser un antiguo compañero de clase de Laura, y por otro, tener ya formalizado un compromiso con otra muchacha, con lo que todas las ilusiones puestas en él se diluyen.



EL TEXTO DRAMÁTICO

La descomposición escénica de esta obra, confeccionada de forma bipartita, en retrospectiva, sin guardar más unidades aristotélicas que la de la acción y lugar, pero no la de tiempo, nos ofrece los siguientes resultados.

Acto I

1.Tom llega a casa a la hora de la cena y su madre, Amanda, le recrimina sus malas maneras en la mesa. Amanda empieza a recordar , por enésima vez , su juventud y la tarde de domingo en que recibió a diecisiete pretendientes, imaginando los de su hija, que a pesar de estar en edad de merecer, no ha tenido siquiera uno.

2.Amanda llega a casa abatida por un desagradable descubrimiento que ha tenido en la calle y pide explicaciones a su hija por no haber asistido a las clases de mecanografía durante mucho tiempo. El único futuro de la hija, piensa su madre, será casarla. La hija le hace algunas confidencias sobre sus sentimientos hacia cierto muchacho cuando iba al colegio, seis años atrás.

3. Amanda y Tom tienen una fuerte discusión, pues la madre ha tirado a la basura algunos libros que ella considera no recomendables para su hijo. Tom, muy enfadado, reprocha a su madre la clase de vida que él tiene que llevar , y el tipo de vida del que tiene que prescindir, para mantenerlas tras el abandono del padre. Amanda le recrimina no sólo salir todas las noches sino también mentirle sobre las actividades a lasque se dedica Tom en sus periplos nocturnos. En un arrebato de furia, queriendo salir de csa precipitadamente, Tom se engancha una manga de su chaquetón marinero en la puerta y lanza su abrigo, sin querer, sobre la colección de figuritas de vidrio que tanto quiere su hermana.

4. Tom llega a casa borracho a altas horas de la madrugada y charla con su hermana sobre la enemistad entre madre e hijo tras la última discusión. Poco después, suena el despertador de Amanda, que consigue quedarse a solas con su hijo enviando a la chica a comprar mantequila fiada en una tienda. Amanda hace partícipe a su hijo de los planes de boda para Laura y le pide el favor de traer a casa un pretendiente con el que solucionar los muchos problemas materiales que tienen y tendrán irremediablemente si no buscan una solución de manera urgente.

5. Amanda y Tom, en el rellano de la escalera de incendios, hacen las paces y Tom anuncia a su madre que su deseo de tener en casa un pretendiente se va a cumplir, pues Tom a invitado a cenar en casa a un chico, amigo y compañero de Tom en la zapatería. También le cuenta que el muchacho ha aceptado venir la invitación desconociendo la existencia de Laura y, por tanto, los verdaderos motivos por los que ha sido invitado.

ACTO II

1. Laura, nerviosa por los preparativos, descubre por su madre que el pretendiente que vendrá a cenar es el muchacho del que ha estado enamorada en el colegioy manifiesta su imposibilidad para enfrentarse a la situación, aunque al final, consigue abrir la puerta a su hermano y saludar a Jim, pero rapidamente se retira. Tom y Kim salen al rellano a tomar el aire y hablan de prepararse para el futuro. Jim hace un curso de retórica. Tom le cuenta que se ha alistado en la Marina Mercante a espaldas de su madre.Amanda hace su entrada y se queda a solas con Jim para tratar de causarle buena impresión a través de sus recuerdos de juventud. Cuando Tom vuelve,comunica que Laura está indispuesta y que no podrá sentarse a la mesa, quedándose tendida en el diván.

2. Se va la luz, Amanda enciende un candelabro y pide a Jim que revise los plomos, que como están bien, inducen a Amanda a pensar que Tom no ha pagado la luz. Se lleva a Tom a la cocina para lavar los platos y así dejar solos a Laura y a Jim.

3. Jim y Laura se sientan en els uelo, junto al candelabro y Laura le hace recordar los tiempos del colegio, sus limitaciones, etc. Ven el anuario escolar y Laura pide que se lo firme. Jim le habla de cómo superar la timidez poniéndose como ejemplo a sí mismo, pero Laura sólo puede hablar de su zoo de cristal. Le deja ver el unicornio y la saca a bailar, y en el baile Jim rompe el cuerno del unicornio. Jim cuenta que está comprometido y cuando Amanda vuelve, Jim decide irse porque le espera su novia.



Conclusiones.



• Aun tomando en cuenta que el personaje de Amanda aparece en todas las escens y es el motor de la acción, no podemos tomarla como protagonista de la misma porque el verdadero protagonista es el narrador de la obra, pues la acción no se basa en lo que Amanda dice y hace, sino en lo que el narrador recuerda de su familia, en la que su madre ha ocupado un papel de suma importancia, por no decir que demasiada.
• El zoo de cristal es de Laura, pero las intervenciones de ésta son ,en este primer acto, mínimas. Por ejemplo, en la escena quinta, sólo interviene con dos intranscendentes frases al final. Sin embargo, en el segundo acto, el papel de Laura es preponderante hasta el desenlace.
• La obra no es de corte realista, como ya nos dice el narrador en el exordio, y aunque en primera instancia podría parecer naturalista, pues los personajes son como son por influjo de circunstancias contextuales ajenas a su carácter, tampoco podría calificarse como tal.
• La acción en escena siempre viene marcada por el factor recuerdo, pues por un lado la acción parte de un orden retórico artificialmente analéptico y, por otro, todo lo que vemos que ocurre en escena es lo que ha ocurrido en el exterior, bien sea en el pasado lejano, de la juventud de la madre, su marido y el abandono de éste, o bien sea en un pasado más cercano, como cuando Laura confiesa, y por tanto recuerda, a lo que se ha dedicado durante los meses en que no ha asistido a clase, o de igual forma, cuando en el colegio conoció al que , por casualidad, va a ser su pretendiente por la labor celestinesca de su hermano. Su hermano también recuerda, pues toda la obra, como queda dicho, es una memoria de sí mismo cuando vivía en tierra firme y se hacía cargo de su madre y su hermana.

La única acción en tiempo real es la rotura del cuerno del unicornio de cristal y lo que ello implica.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Lun Sep 18, 2006 09:00    Asunto: Responder citando

SIGNOS NO LINGÛÍSTICOS

TONO

El tono en que se expresan los personajes es una carácterística que ayuda a perfilar su postura ante el conflicto, pues Tom, que además de personaje es narrador, nos habla con sarcasmo e ironía, además de hacer gala de una honestidad a veces despiadada. En esto, coincide con el estilo acostumbrado del autor, en el que no faltan buenas dosis de humor sarcástico, como cuando a principios de la escena tercera, en un buen ejercicio de cr’itica literaria, nos describe paródicamente el tipo de revista que es “El compañero del hogar”: El clásico tipo del semanario que publica por capítulso los partos del genio literario de esas escritoras que piensan en términos delicados de senos redondos, caderas mórbidas y delicadas, muslos torneados y blancos, de ojos color humo de leña en otoño, dedos musicales que acarician y aplacan, cuerpos poderosos como esculturas etruscas. Pero el narrador, como poeta que es, no siempre es tan ácido y se permite el suo de figuras retóricas bastante elocuentes, como por ejemplo, cuando dice, sobre los planes de su madre, como un mensajero del más allá, el espectro del pretendiente invadió nuestra pequeña casa. (…) Extendía sus alas sobre nosotros, era como una sentencia suspendida sobre nuestras cabezas. En líneas generales, el tono del protagonista es el de quien mira hacia atrás sin ira pero con el desprecio inherente al sarcasmo y, sobre todo a la ironía.

Amanda habla describiendo oscilaciones entre el tono amenazador, inquisitivo, plagado de imperativos, y el tono melífluo y cursilón que se hace necesario a sus recuerdos de juventud, sin olvidar que el paso de un tono a otro se hace sin transición alguna pero siempre en la misma dirección. Si la realidad acosadora de la conversación se le vuelve insoportable, pasa a evadirse de ella directamente recordando por enésima vez su juventud de jovencita blanca en el negro sur, cayendo en el patetismo y la afectación. Como persona, que no como personaje, Amanda llega a resultar incluso exagerada, como cuando recibe al pretendiente.

Laura , como corresponde a su caracterización, habla más bien poco y en sus parlamentos abundadan quejas infantiles antes los decretos de su madre.


MÍMICA

Hay dos gestos que manifiestan violencia, o por lo menos, ira. El primero es cuando la madre se entera de que su hija no ha estado asisitiendo a clases y llega a casa. Laura, al oirla llegar, se ha puesto de nuevo a hacer sus ejercicios de mecanografía, y la madre, cuando llega hasta donde ella está, con gesto desconfiado se quita los guantes y el sombrero y continua mirando a Laura con ojos llenos de resignado dolor. Deja caer al suelo los guantes y el sombrero de una manera un tanto dramática, saca de su bolso un pañuelo blanco para llevárselo delicacadamente a los ojos y al final arranca con desprecio el papel del rollo de la máquina para hacerlo pedazos. Después se sienta en el diván, cierra los ojos y agacha la cabeza.

El otro momento es cuando Tom, discutiendo con su madre, decide irse de la casa y acaba tirando su abrigo sobre la colección de figuritas de cristal porque con la excitación de la discusión ha tenido problemas para meter el brazo en la manga.. En otras ocasiones también las acotaciones nos indican abandonos de objetos por parte de Tom , como cuando deja caer el periódico y de un salto se pone en pie. En otra ocasión deja lentamente la taza en que bebe su café para empezar a discutir con su madre una vez más. También deja que la puerta se cierre de golpe a espaldas suyas. Todas esas marcas son sumamente reveladoras desde el punto de vista de la comunicación no verbal. .

MOVIMIENTO

A pesar de la escasez de personajes y de lo reducido de la escena, siempre en el mismo decorado, el movimiento es muy dinámico, como de fiera desesperada por el confinamiento de su jaula, que sólo puede volver sobre sus pasos cuando otra fiera viene en dirección contraria. Los personajes, además, como los animales, se mueven acompasados por la luminotecnia y la música.. Todo esto lo vemos ya en las entradas de los personajes que comienzan la primera y la segunda escena, que son de una simetría tan perfecta que llega a ser sinfónica. En la primera, es Tom quien llega a casa y quien acaba discutiendo con su madre, evadida de la realidad a través del recuerdo de su juventud. En la segunda es la madre quien llega para acabar discutiendo con su hija, quien además de tener que recordar para sí misma a qué se dedicó tantos meses sin ir a clase para después recordar su enamoramiento escolar.
En la escena tercera, será Laura quien desaparezca del escenario para quedarse a solas madre e hijo y hacer a éste partícipe del plan de casamiento. Aquí no hay pasado, sino un presente concentrado en el futuro de Laura. Tom lanza su abrigo sobre el zoo de cristal. La luz se apaga violentamente y la música cesa en este momento porque hemos llegado al final de la trama y comienza el nudo.


TRAJE
Tom, como indica la extensa acotación del primer acto, viste como un marino. Antes de finalizar el primer acto, en un arrebato de ira, producido por una discusión, lanza su chaquetón por no habérselo enganchado en la puerta, y el chaquetón va a caer contra la colección de figuritas de cristal de su hermana.

Amanda da especial importancia a la vestimenta, sobre todo con motivo de la cena en honor del presunto pretendiente, para la cual rehabilita un antiguo vestido con el que, a pesar de aparecer bastante patética, presume de una elegancia que ya es propia de su juventud, lo que la vuelve esperpéntica.

ILUMINACIÓN

El narrador, en su primer parlamento, y haciendo gala de un gran sentido de la lírica, nos advierte que es un drama nacido de recuerdos. Como tal, está iluminado tenuemente y es sentimental, no realista. En esta frase encontramos el tópico retórico de la humilitas autorial.

La iluminación del escenario, como nos dice la última acotación de la primera escena del Acto Primero, se apagan suavemente, del mismo modo que la música, para dar paso a la segunda escena de la manera contraria, de la oscuridad a la luz. Además, la luz es utilizada, como en el acto tercero, para proyectarse sobre un personaje en un momento dado que precisa aislamiento, como poniéndolo en un paréntesis porque no tiene mucho que ver con el argumento, además de que es un paréntesis social dentro de la vida de Amanda, a quien será la úncia vez que la veamos relacionarse de algún modo con alguien que no sea de su familia. Tal es el caso del momento, en la escena tercera del primer acto, cuando Amanda telefonea a las señoras de DAR. Al final de esta escena volvemos a ver que la iluminación disminuye sobre el escenario lentamente para dar paso a la siguiente desde la oscuridad absoluta. De hecho, esta cuarta escena comienza con Tom en la escalera de incendios teniendo que agacharse a encender una cerilla porque se le ha caído la llave de las manos y necesita buscarla en la oscuridad de la noche, sólo tenuemente iluminada por el reflejo de los letreros luminosos de la calle. La luz sólo aumenta cuando suena el despertador de Amanda para indicarnos que ya ha amanecido. Al final y principio de cada escena siemrpe hay en las acotaciones alguna referencia sobre la iluminación.

Relacionados con el mundo de la luz, también hay varios elementos sumamente relevantes.. Por un lado, la lámpara que Amanda compra a plazos para adecentar la decoración del salón en el que recibe al posible pretendiente de su hija. La luz, como nos enseña Platón, siempre ha sido símbolo de inteligencia, frente a las tinieblas, de connotaciones negativas desde tiempos bíblicos. En la familia Wingfield se vive en una agobiante penumbra interna y el muchacho que va a cenar a su casa representa la posibilidad de esa luz que dé un poco de alegría a una familia tan desdichada. En relación con el asunto de la luz está el candelabro que hay que sacar para tener un poco iluminada la habitación cuando la casa se queda sin luz en plena sobremesa. Tom no ha pagado el recibo y además confiesa a su compañero que ha utilizado el dinero destinado a ese pago para poder alistarse en la marina mercante.


ACCESORIOS

En la obra hay dos accesorios que destacan por encima de los demás y que están relacionados entre sí por pertenecer al ámbito del sonido.
En primer lugar, destaca el teléfono. El padre de la familia trabajaba para una compañía telefónica y la madre lo utiliza en varias ocasiones para ponerse en contacto con un mundo al que ella habría tenido que pertenecer como socia si las cosas le huieran ido bien, la asociación cristiana y femenina de las D.A.R. Pero ella no pertenece a ese mundo, que en aquel momento significaba una especie de club social elitista para damas burguesas y cristianas, y todo el contacto que puede mantener con él es como mera encargada de la renovación de la revista que publica dicha asociación. A través de estas llamadas podemos ver la idiosincrasia de Amanda con el mundo exterior, utilizando para las distintas señoras las mismas fórmulas de falsa cortesía, además de la mismas estratagemas comerciales.
Otro accesorio de notable relevancia es el gramófono en el que continuamente Laura hace sonar los discos de su padre, ya pasados de moda, pero que sin duda alguna simbolizan la inercia de la nostalgia por el silencio del padre que la abanonó, además de ser el único recuerdo tangible de ese padre.
También hay que mencionar el anuario escolar en que Laura guarda las fotografías de Jim, que luego éste le firmará.




MÚSICA
De suma importancia en esta obra, pues bien suena porque el gramófono está en funcionamiento, bien porque llega música desde el exterior y porque además, el narrador explica que el motivo de la existencia de la música en la obra se debe a que todo va acompañado de su música y por eso entre bastidores suena un violín. Ese violín tocará el motivo musical de mismo título que la obra , escrito por Paul Bowles, que se extingue al mismo ritmo que las luces cuando madre e hijo discuten fuertemente a finales de la escena tercera. La música funciona al mismo ritmo que la luz, disminuyendo en volumen si la luminotecnia se va apagando suavemente.

DECORADO
Decorado único para los dos actos: el humilde salón de los Wingfield, que hace también las veces de dormitorio del protagonista, Tom. Como corresponde a una familia que sobrevive dentro de grandes estrecheces, además del sofá cama y la mesa del comedor, el único elemento verdaderamente decorativo que aparece en escena es una antigua mesilla en la que reposan las figuritas del zoo de cristal. Colgado en la pared, el retrato del padre desaparecido. En el segundo acto, con motivo de la visita del pretendiente, el salón aparece remozado con una lámpara que la Sra. Wingfield ha comprado a plazos



• ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN SEMÁNTICA

En sus Memorias, Tennesse Williams se refiere al tiempo que trabajó en una zapatería. El y su hermana Rose, esquizofrénica, salían casi todas las noches a caminar por la calle Delmer. Luego se detenían a tomar la cerveza de raíces que les gustaba con locura, y, remataban la noche mirando escaparates: "¿Qué hacíamos Rose y yo durante esas salidas? Pues bien, pasear por la zona comercial de la Ciudad Universitaria. Era una especie de ritual de un patetismo que, les aseguro, no conseguí reflejar ni en El Zoo ni en mi relato 'La muchacha de los vidrios', que sirvió de base para El Zoo". Es obvio, pues, el carácter autobiográfico de esta obra, que hace referencia, en primer lugar, y en su nivel más elemental, a la vida del autor entre 1934 y 1936, donde el significado sería la vida del autor antes de independizarse y el significante, el hogar de los Wingfield como fotografía.

De todas formas, esta significación básica sólo sería relevante para un edición de crítica textual y no para las conclusiones significativas que le son inherentes a la escenificación de una obra de teatro que , como nos avisa su narrador, no es realista y está cuajada de símbolos.

Hay que señalar, antes de acotar la semántica de la representación, que el nombre de Amanda es un nombre parlante. Si bien en la cultura anglosajona no es de acceso popular una etimología latina, no hay que pasar por alto el hecho de que el nombre de Amanda sea el de una mujer que tiene en el amor el motor de su vida. Por un lado, de su constantemente recordada juventud sólo recuerda los muchos pretendientes que tenía. Por otro, todo lo que esta mujer ha hecho en la vida ha sido casarse y criar a dos hijos. Su ùnica ocupación laboral es renovar suscripciones a una revista femenina a través del señuelo de los folletines, sentimentalmente lacrimógenos, que se publican en dicha revista. Por último, encuentra que la única vía posible de conseguir un futuro digno para su hija, que es quien va a cuidar de ella en su cercana vejez, es un urgente matrimonio. Ella misma dice frases como Sí, las muchachas que no han nacido para hacer una carrera terminan casándose con hombre excelentes. Todo en Amanda es amor, pero es que detrás de la concepción del amor de esta mujer está el dinero. Es decir, Amanda Wingfield ama el dinero.

Las iniciales de Tom Wingfield son las mismas que las del nombre del autor, Tennesee Williams, a lo que hay que añadir que el autor no se llamaba así, sino Thomas Williams. El nombre de Tomás, en arameo original, significa gemelo, como almas gemelas no pueden dejar de ser las de Tom y las del autor, quien quizás por tratarse de una de sus primeras obras encuentra en el aspecto biográfico una gran fuente de inspiración.

El nombre de Laura también es parlante. Hace referencia al laurel, el árbol en que se convirtió la mitológica Dafne, ninfa que, tras manifestar molestia por los cantos de Apolo (Jim cantaba en el colegio) fue perseguida por el dios para sufrir una metamorfosis en vegetal en el momento de ser alcanzada. Laura, en cierto modo, también es perseguida por Jim, a quien tras conocer en el colegio vuelve a encontrar en su propia casa. De igual modo, la metamorfosis del unicornio en caballo por la pérdida de cuerno es el cambio que sufre la muchacha entre sus expectativas sentimentales y su duro enfrentamiento con su verdadera realidad: desde el punto de vista del amor, Laura está condenada a vegetar tras el encuentro con Jim. Como si su inavlidez física sufriera una prolongación y se convirtiera en una invalidez del corazón.

Como no podía ser de otra forma, el nombre de Jim también es parlante. Diminutivo cariñoso y familiar de James, Jaime, en hebreo original, Jaím, significa vida. Jim O ´Connor, como ya dice el narrador en su priemr parlamento, es un personaje que viene de la vida exterior al microcosmos de los Wingfield, es un joven que tiene toda la vida ante sí y representa el aspecto más real de la vida, el puramente pragmático.

Todos estos personajes, excepto Jim, sobreviven al gran conflicto de sus existencias, que no es otro que el derivado de la tensión entre el deseo y la realidad. Esa dicotomía se representa perfectamente en la tensión que existe en la estructura bimembre de los dos actos. Cada uno de los personajes, de forma distinta sobrelleva esa carga existencial del choque entre lo que se desea y lo que hay, bien sea porque los tiempos han cambiado de forma radical, como es el caso de la madre, anclada en el esplendor de los blancos en el sur de Norteamérica, bien sea por circunstancias insalvables, como es el caso de Laura, a quien el carácter le viene determinado por su defecto físico, o bien en el caso de Tom, quien desea liberarse de un tipo de vida y responsabilidades sumamente frustrantes para un espíritu poético. En última instancia, el conflicto entre realidad y deseo debería analizarse desde el punto de vista sociológico en el que se contextualiza la acción, donde también hay un querer y no poder que parte de la crisis estadounidense que ha pasado a la historia como crack del ´29.

Otro tema que no pasa desapercibido es el que trata de la situación de la mujer, visto desde el multiperspectivismo intergeneracional de los dos personajes femeninos. Amanda no posee carrera alguna ni oficio conocido, aunque en una ocasión hace referencia a haber estado trabajando en el departamento de medias de unos grandes almacenes. Ha sido educada en los últimos estertores de una sociedad totalmente desaparecida ya, en la que toda la vida de una mujer de clase media era ser esposa y madre. No obstante, Amanda , dadas las circunstancias, ha querido que su hija tenga unos estudios que le aseguren una independencia económica. Ante el resultado negativo de la voluntad de Laura hacia el estudio, Amanda recurre a la solución que ella mejor conoce, esto es, cazar un buen partido sin que la propia Laura esté interesada en ello. Sin embargo, Amanda no muestra ninguna preocupación por el devenir socio-económico del hijo y sus deseos respecto a su propia vida. No le importa su vida sentimental. Laura, por su parte, está perdida en el mundo contemplativo de sus figuritas de cristal, como si se tratara de una especie de monacato en el que los coros de la capilla fueran sustituidos por los discos de su padre en el gramófono.

Algunos críticos, ante el último monólogo del narrador, han querido también ver el tema del amor casi incestuoso entre los dos hermanos, pues Tom nos cuenta que tras abandonar la casa, y durante años navegando por todo el mundo, ha sido perseguido por canciones evocadoras y trocitos de cristal que le enfrentaban al recuerdo fantasmal de su hermana Laura. Oh, Laura, he tratado de abandonarte, pero he permanecido más fiel de lo que hubierse querido, dice Tom. Si bien los términos en que el narrador se expresa son ambiguos, psicoanalíticamente justificativos de la homosexualidad latente que el narrador presenta en escena de modo recurrente, también no es menos cierto que son plurisignificativos y quizás el autor lo que quería expresar en boca del personaje no era sino el remordimiento de conciencia por no haberse hecho cargo de la muchacha y haber sucumbido al relativo egoismo de satisfacer su propio deseo de libertad.


ESPACIO ESCÉNICO

El espacio escénico de toda la obra es el salón de una casa humilde que encierra a tres personajes cuya circunstancia final es la de sobrevivir en el mito de la caverna, buscando una luz que a Amanda le asegure el futuro de su hija, y a ésta misma la saque de su callejón sin salida, todo lo cual permitiría a Tom desembarazarse de sus responsabilidades económicas hacia las dos mujeres y, así, poder tener vía libre a la libertad que representa el abandono del hogar par vivir en el mar, siempre símbolo de vida y libertad pero también de muerte mística. La reclusión en ese salón es símbolo de la reclusión interna del conflicto de los personajes, pues permite la dramatización de la tensión entre el exterior y el interior.


ESTRUCTURA

La estructura de la obra es completamente circular y retrospectiva, o como se suele decir, aprovechando la terminología del discurso fílmico, un flash back, pues la obra comienza como acaba: Tom Wingfield, vestido de marinero. En su papel de narrador, nos lleva a los difíciles años ´30 para presentarnos una escenificación de su existencia en aquella época.
La acción dramática de este argumento, presentada en dos actos, se desarrolla ,en primer lugar, y principalmente, a través de de lo que ha ocurrido en el exterior de la casa, comentado por los personajes en sus conversaciones, generalmente en tono de discusión. En segundo lugar, durante el segundo acto, la acción se desarrolla en la propia casa, con motivo de la cena en honor del presunto pretendiente, a quien Tom confiesa haber tomado la decisión de haberse alistado en la marina mercante. La vestimenta de este personaje central al principio y al final de la obra hace patente que ese hecho se ha consumado.


SIGNIFICADO DE LOS PERSONAJES

Amanda Wingfield

Mujer en la recta final de su vida, sobrevive a su propia desdicha existencial marcada por el signo de la pérdida, lo que le ha creado una alto sentido de la propiedad e incluso de la posesión, todo lo cual la induce de manera inexorable a la neurosis de la contabilidad.
Nacida y criada en los últimos estertores del esplendor de los blancos en el sur de Norteamérica, ha perdido no sólo su juventud, sino todo el contexto en que esa juventud se desarrolló, viéndose abocada a sobrevivir en un piso bajo al que se accede por una escalera de incendios. Otra de sus pérdidas es la de su marido, que la ha abandonado sin dar explicaciones hace tiempo, dejándola a cargo de dos hijos. Por último, vive obsesionada por una posible y tercera pérdida, la de la felicidad y futuro de su hija pequeña, incapaz de valerse por sí misma.

Este sentido de pérdida, unido a la penuria económica de una mujer sin profesión, sin divorcio que le aporte una pensión, sin herencia propia porque el mundo del que ella viene ha desaparecido para siempre, es lo que la lleva a la neurosis de la contabilidad. Lo cuenta todo. Cuenta no sólo el número de pretendientes que llegó a recibir una tarde de domingo, sino que en su recuerdo, cuenta incluso el número de dólares que han heredado las esposas de sus amistades. Cuenta también los capítulos de las novelas que edita la revista de las damas cristianas. Cuenta lo que le cuesta adecentar la decoración de la casa con motivo de la cena en honor del pretendiente. Por contar ,cuenta incluso lo que a su hijo le cuesta fumar durante un mes y lo que podría hacer con ese mismo dinero. Más que una mujer es una calculadora.

En contradicción con semejante materialismo, está el amor.
A. W. aparece como una madre posesiva, proustiana y prusiana, terriblemente patética en su continuo recuerdo del irrecuperable pasado en Blue Mountain, falsa en su manera de hablar y convencer a las señoras que se les ha acabado la suscripción a la revista de las DAR, pero también preocupada como sólo puede estarlo una madre por el bienestar de sus hijos. Representa, en primera instancia, el esplendor perdido del sur de los Estados Unidos, pero también a los mismos Estados Unidos en la famosa crisis de ese país con la caída de la Bolsa en el año ´29 del pasado siglo.

Tom Wingfield

Tom Wingfield, además de personaje, es narrador de la acción dramática, l ocual le convierte en protagoiniosta. Por otra parte, también hay que tener muy en cuenta que ofrece un gran número de similitudes con el autor. Por ejemplo, las iniciales de Tom Wingfield son las mismas que las de Tenesee Williams, quien también vivió su juventud en una ciudad del sur de los Estados Unidos de América, en el seno de una familia desestructurada de los convulsos años ´30 , en compañía de una madre y una hermana enferma y con veleidades literarias. El padre de Tenesee W. había tenido el mismo trabajo que en la obra tiene Tom: dependiente de una zapatería. Con lo que es evidente que la obra tiene unas fuetnes autobiográficas y que el personaje de Tom es trasunto del propio autor. O por decirlo de otra manera, transpolación del conflicto cernudiano entre la realidad y el deseo en que se debatió el autor a lo largo de su vida y obra.

Tom Wingfield inicia la acción de la obra afirmando que tiene los bolsillos de doble fondo y a lo largo de los dos actos nos encontramos con que lleva una doble vida. Por un lado, y con un gran agobio y cansancio, cumple con su responsabilidad de cabeza de familia. Por otro, excluyendo su afición por la literatura, no se sabe a ciencia cierta a qué dedica su tiempo en sus diarias salidas nocturnas. A pesar de ser joven y poeta, en ningún momento conocemos enamoramiento alguno de una chica, ni en el pasado ni en el presente ni en el futuro. De hecho, proyecta su liberación en un mundo en el que la mujer brilla por su ausencia: la marina mercante. La homosexualidad latente del personaje, paralela a la del propio autor, es insinuada de manera constante, incluso cuando no hace referencia a su propio ser, como cuando tanto se sorprende de que su compañero y amigo Jim O’ CONNOR tenga novia. A su madre, sin embargo, le sorprende, además de la sorpresa de su hijo, el que su hijo desconociera de su amigo un hecho tan relevante. A veces, el espectador está irremdablemente incitado por los personajes a recordar, salvando las distancias, las relaciones de la también muy autobiogrñafica novela En busca del tiempo perdido, y sobre todo las relaciones entre la madre y el narrador de dicha novela, donde todo es también más insinuado que abordado directamente. De algún modo, Tom Winglfield, al recordar su hogar en los aós ´30, también va en busca de un tiempo perdido, por no decir desperdiciado.


Laura Wingfield

Jovencita acomplejada por un defecto físico que arrastra desde la infancia, ha desarrollado tal grado de inseguridad en sí misma que vive en el extremo de la timidez y el autoexilio de la vida social, psicomatizando toda su frustración hasta el vómito y recluyéndose en un mundo interior en el que contemplar su delicada colección de figuritas de cristal representando animales mitológicos, irreales e inocuos. En el zoo de carne y hueso en que ella, así todo, sobrevive, es el patito feo condenado a nunca convertirse en cisne, sin que ella sea culpable de haber nacido con un defecto físico que deberá arrastrar de por vida y en un estado de anquilosamiento interno tal que no es tampoco extraño que su madre tenga que preocuparse por procurarle el más digno de los futuros. Patito feo de la obra, adolece de una fragilidad paralela a la de sus figuritas de cristal y cambiarla de estantería es una tarea delicada. No tiene amigas, no tiene padre y vive sometida a los designios del hiperprotector egoismo de su inquisitorial madre, sin más consuelo que los discos de su padre amenizando la vida contemplativa de las figuritas de cristal. Ha estado enamorada en silencio de un muchacho del colegio que representaba exactamente todo lo contrario a ella. Para mayor desgracia, este muchacho es el que su hermano ha elegido como presunto pretendiente y ese muchacho, que no va a ser para ella, viene a hacerla tomar conciencia de su casi irremediable destino como solterona e inútil. Representa la frustración de los débiles que, por si fuera poco, viven condenados por el determinismo del entorno, atrapados por sus propias circunstancias, sin fuerzas para ser otra cosa que lo que les ha tocado ser.

Jim O´Connor

Aunque no aparecerá hasta el segundo acto, conocemos su existencia desde el primer parlamento del narrador en la escena primera del primer acto, cuando Tom se nos autopresenta y nos hace un esbozo de la situación , a modo de exordio, en el que también habla de los personajes que le acompañarán a lo largo de la acción dramática. Es así que el narrador nos dice que el cuarto personaje es el más real del drama, no porque los otros tres no lo sean, sino porque Jim O ´Connor vendrá definido por estar con los pies más en la tierra que todos los otros. No en vano, si se me permite imitar el humor de T. W., es lo que tiene trabajar en una zapatería: estás siempre con los pies en la tierra.
También nos dice que es un emisario del mundo real, símbolo que representa el motivo de nuestra vida que siempre tarda en llegar y que siempre continuamos esperando. Es así que el autor, en boca del narrador, nos adelanta el tema del drama, que no será otro que el ya anteriormente mencionado conflicto entre la realidad y el deseo. En la obra, este conflicto se solucionará devolviendo a todos y cada uno de los personajes a un mundo tan real que permanecerá abocado a la pérdida de sus ilusiones particulares. Jim O´Connor es, sí, un emisario de la realidad, pues llega a la casa de los Wingfield para ser quien rompa el cuerno del unicornio, o lo que es lo mismo, quien convierta al animal mitológico en un vulgar caballo, quien haga poner los pies en la tierra a Amanda respecto a sus pretensiones de boda por interés y quien desilusionará completamente a Laura, enamorada del muchacho ya en tiempos del colegio, además de advertir con gran sensatez sobre algunos puntos del futuro a Tom, a quien por otra parte sorprenderá con el hecho de estar a punto de casarse. Amanda , como ella misma dice cuando ve sus expectativas totalmente frustradas, Jim O´Connor es una convulsión venida de afuera para despertar a estos tres seres.

Este muchacho está definido con cualidades totalmente admirables. Es joven pero ya no un adolescente, es apuesto pero no excesivamente guapo, de carácter emprendedor y ambicioso pero atrapado en la misma zapatería en que trabaja Tom, y además está avalado por el tópico de su origen irlandés , definido por el narrador como esa bonachona vitalidad, términos contrapuestos que manifiestan que el rasgo principal del personaje es el equilibrio del que constantemente tenemos referencias. Por un lado ha sido deportista, capitánd el equipo de baloncesto, pero por otro, jefe del equilibrado arte de la palabra , la oratoria, por cuestiones pragmáticas, y del coro, por cuestiones artísticas. Un chico tan perfecto, tan blanco, anglosajón y protestante –wasp- que, como dice su amigo el narrador, hubiérase podido creer que llegaría a los treinta años , por lo menos , a la Casa Blanca. El retrato preciso de la juventud en el sueño americano de la primera mitad del S. XX. La amistad que mantiene con Tom, como la que éste mantiene con Jim, está movida por el interés mutuo. Tom puede recordarle a Jim la popularidad que tenía en el colegio y Jim le paga el favor haciendo extensible su simpatía al resto de los compañeros de la zapatería, además de leer los poemas que escribe Tom, cosa que sabemos no porque se nos cuente sino porque el hecho de que Jim llame a Tom Shakespeare nos informa de que está al día de las reclusiones de Tom en el lavabo de caballeros para escribir poemas en cualquier papelucho.





ICONOS, ÍNDICES Y SÍMBOLOS

El mismo título es simbólico, pues los seres que habitan en un zoológico, en primer lugar, son singulares, ya que en un zoo no se exponen al público animales domésticos, como singulares son los personajes de esa casa. Por otro lado, los animales de un zoo viven confinados, como presos de sus miserias existenciales son los personajes de esta obra, que además se debaten con la realidad desde su mísero hogar. Por otro lado, el cristal ofrece unas connotaciones semánticas universales: en primer lugar, fragilidad, y en segundo, transparencia, como frágiles y transparentes aparecen todos ellos ante nuestros ojos, aunque también es verdad que en algunos casos el cristal no es del todo transparente, sino traslúcido, como en el caso de Tom, quizás el único personaje que no acaba de contarnoslo todo. Podría contartre cosas escalofriantes, mamá.

Es también relevante que sea Laura quien se dedique a cuidar de la colección de figuritas de cristal, pues en realidad toda la acción del drama gira sobre ella, que es la no acción por excelencia dentro de su incapacidad, su inseguridad, su nada. Su figurita preferida, esto es, el eje de su vida, es una figura que representa un animal mitológico, o lo que es lo mismo, irreal, inexistente, un unicornio al que el pretendiente, símbolo de la realidad, rompe su cuerno, lo cual convierte al unicornio en un caballo. Y esto no puede significar sino el abandono de ese mundo irreal y mitológico en el que la muchacha está confinada, para pasar a enfrentarse con la realidad, que para ella comienza sabiendo que el pretendiente no podrá amarla o para la madre, que no va a poder casarla. Jim O¨Connor en realidad no aparece en esa casa sino par romper el cuerno de ese unicornio.

Otro gran símbolo de la obra es la escalera de incendios por la cual se accede a la vivienda. La vía que une esa casa con el mundo real, el exterior, es una escalera que no es una escalera normal, sino una escalera para usar , en caso de urgencia, como vía de escape o como vía de acceso a la solución de un problema vital. Su vivienda , su vida, no está en la fachada principal, sino en la parte de atrás, de espaldas al mundo real, yendo a dar a un callejón en el que según las acotaciones hay contenedores de basura y simbólicos reflejos de letreros luminosos en locales nocturnos. La escalera que sirve para irse, para huir, a los Wingfield les sirve para entrar, para hundirse más en el agobiante panorama de un hogar desestructurado.
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niki
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MensajePublicado: Lun Sep 18, 2006 09:54    Asunto: Responder citando



Amanda Wingfield: You are the only young man that I know of who ignores the fact that the future becomes the present, the present becomes the past, and the past turns into everlasting regret if you don't plan for it!
........
Tom Wingfield: I'm going to the movies.
Amanda Wingfield: I don't believe that lie!
Tom Wingfield: No? Well you're right, Mother. I'm going to opium dens. Yes, mother. Opium dens. Dens of vice and criminal's hangouts, mother, I am a hired assassin, I joined the Hogan gang, I carry a tommy gun in a violin case, and I run a stream of cat houses in the valley, they call me Killer, Killer Wingfield, see I'm leading a double life, really, a simple honest warehouse worker by day, but by night a dynamic czar of the underworld, mother, I just go to gambling casinos, spin away fortune on the roulette tables, mother, I wear a patch over one eye, and a false moustache and sometimes I put on green whiskers, on, on those occasions, they call me "El Diablo," I can tell you many things to make you sleepless, mother, my enemies plan to dynamite this place, they're gonna blow us sky high! And I will be glad? I will be very happy, and so will you be. You will go up, up, up, over Blue Mountain, on a broomstick with seventeen gentleman callers! You ugly, babbling old witch!
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Mar Sep 19, 2006 08:09    Asunto: Responder citando

Gracias, NIqui, por el extracto. Sin duda alguna, uno de los climax de la obra. Pero dime....¿cuál es el motivo de su publicación? ¿Mera ilustración de la pluma de TW?
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