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Roberto Arlt


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Clio
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MensajePublicado: Vie Sep 29, 2006 14:46    Asunto: Responder citando

En el fin de semana, más sobre la vida de don Roberto Arlt. Wink
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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MensajePublicado: Sab Sep 30, 2006 23:00    Asunto: Responder citando

Y seguimos... Very Happy

Arlt fue incorporado al servicio militar apenas llegó a la provincia de Córdoba (Arg.). Los domingos eran su único día franco y lo aprovechaba para ir a la ciudad, mezclarse entre la gente, y como siempre, piropear a cualquier linda chica que se le cruzara en su camino. Hasta que un día consideró que el cine sería un buen lugar para encontrar muchachas bonitas. Y… parece que no se equivocó, acompañada por su hermana, estaba quien le pareció la mujer más hermosa de la tierra, tenía ojos enormes y negros, y su piel era blanquísima. La miraba mientras ella reía sin parar conversando con su hermana. Él se sentó lo más cerca que pudo de ella y le dirigió algunos saludos.

Él estaba muy convencido del encanto que ejercía sobre las mujeres, era altísimo y su rostro aniñado inspiraban muchísima confianza en el sexo femenino, necesitaba más que nunca además ser aceptado en esos días, en que sentía como un abandono el distanciamiento de su madre y de su propia hermana.

Y así fue que con su encanto logró que estas dos hermanas lo invitaran a conocer su familia. La visita se produjo un domingo a las cinco de la tarde. Fue vestido con un traje negro, camisa blanca de cuello alto y una corbata muy oscura que sobresalía sobre el chaleco, y cuenta…

Me llamo Roberto Arlt… mis padres viven en Buenos Aires, son europeos…

Yo me comportaba como el novio de una de las chicas. Es curioso. Fui atraído, irresistiblemente, a la intimidad de esa familia por una hábil conducta de la señora, que procedió con un determinado y exquisito tacto, que consiste en negarnos un vaso de agua para poner a nuestro alcance, y como quien no quiere la cosa, un frasco de alcohol. Imagínense ustedes lo que ocurrirá con un sediento.


Carmen y Aída Antonucci eran dos chicas que pertenecían a una familia burguesa de Córdoba y habían estudiado en Roma. Y Roberto dirá: “Hablan italiano igual que mi madre”.

Poco a poco se sintió dentro de una cerca y debía tomar una decisión, aunque el casamiento… era la única opción, pero finalmente optó nada más que por comprometerse y Carmen lo aceptó hasta que llegara el momento del matrimonio. Pero… el compromiso y el casamiento… se superpusieron, dado que algunos testigos comenzaron a dar a entender que Carmen estaba embarazada.

Así fue como “los Arlt” comenzaron a vivir en una casa muy grande (prestada por un familiar de Carmen) y Roberto se dispuso con buen talante para comenzar una vida de matrimonio feliz. El año del casamiento fue 1921.

La celeridad del matrimonio fue vertiginosa, pero Arlt luego escribirá:

Nunca me dijeron que era tuberculosa, me lo ocultaron para poder casarla… Y yo me acuerdo del sanatorio Santa María, en las sierras de Córdoba.

Unos años después, nació su primera hija: Electra Mirta. Carmen tenía 25 años y Roberto 21. La enfermedad de Carmen hacía que ella cada tanto desapareciera, entrando y saliendo del hospital Santa María. Él la asistía en todo lo que podía.

Por esa época, Roberto comenzó a magnificar de tal manera sus proyectos que todos resultaban irrealizables, el problema de la falta de dinero empezaba a pesar, y su exceso de imaginación producía estragos en su realidad. Hasta que finalmente recordó que tenía 25 000 $ que la pareja había recibido en el momento del casamiento y ello le daba tranquilidad, por lo tanto, se preparó para inventar algo que lo sacara de su humillación, pero todos los trabajos que intentó fracasaron, y de esta manera fue como la familia Antinucci comenzó a demostrarle total indiferencia y un odio tal creció en Roberto que quedó plasmado en el cuento La tía Pepa y en El gato cocido, en donde describe a su suegra y a gran parte de la familia.

Siguió sintiéndose abrumado por la necesidad de sus padres y hasta llegó a pensar que ya la literatura no le interesaba. Siempre decía que necesitaba lugares cómodos para escribir, tiempo, tranquilidad y, sobre todo, dinero.

Así fue que decidió su regreso a Buenos Aires trayéndose con él a su mujer y a su hija. Estaba desesperado por volver a recorrer sus calles porteñas, extrañaba a sus amigos y escribir en algún diario o revista, y… además… volvería a Buenos Aires con su primera novela: La vida puerca. La vida de provincia no le sentaba a Roberto y él sentía que había nacido para ser periodista y nada más.

Siempre he sentido que no he nacido para semejante esclavitud. Admito que es más probable que mi destino me lleve a dormir junto a los rieles de un ferrocarril, en medio de un campo verde, que al acarretillar un cochecito con toldo de hule todo el día, donde duerme un muñeco que al decir de la gente “debo enorgullecerme de ser su padre".

Carlos Onetti dijo de él: “Supe que leyó Dostoievski en miserables ediciones argentinas de su época. ‘Humillados y ofendidos’, sin duda alguna. Después descubrió a Rocambole y creyó. Era, literariamente, un asombroso semianalfabeto. Nunca plagió a nadie; robó sin darse cuenta”.

Al llegar a su casa de Buenos Aires, se abrazó largo rato con Lila y en ese momento se le cayeron los borradores de La vida puerca. Ekhaterine, al darse cuenta de esto, mientras Roberto sonreía nervioso, comprende que su hijo traía algo más a la casa que una esposa y una hija.

Llega un momento en que Roberto comienza a sentirse mal. Él fuma, fuma mucho y duerme poco. Así fue que debió ir al hospital Zubizarreta en donde le detectaron una bronconeumonía y debió permanecer internado ya que lo obligaban a un reposo que él era incapaz de cumplir. Cuando logró salir del hospital se sintió mucho mejor, y con lo que quedaba de aquellos 25 000 $, compró un terreno en Devoto, en la calle Lascano, en donde intentó construir una casa con la ayuda de su padre. Esas peripecias están narradas en unas notas que escribió para la revista Don Goyo y se llaman: El gallinero matemático. En esa época, Roberto se sintió reconciliado con su padre, aunque todo lo que pasaba por las manos de su padre, Roberto lo sentía complicado y problemático.

Como los 25 000 $ se acababan, consiguió trabajo en una gomería cercana a su casa. Pero esto su esposa no se lo perdona y comenzaron las grandes quejas y reproches. Se mudaron a la casa de Devoto, pero esta estaba en malísimas condiciones, allí vivieron casi dos años, pero no pudo más y salió a buscar lo que realmente quería hacer: periodismo, tenía muy claro que la ciudad, los bares y las redacciones eran su verdadero mundo, y sus inseparables amigos: Cayetano Iturburu y Conrado Nalé Roxlo lo ayudaron en esta tarea. Tan enojada estuvo Carmen con esta decisión de Roberto, que volvió a Córdoba a la casa de su familia y junto con ella se llevó a su hija.

Él comienza a escribir notas, artículos y cuentos, pero el trabajo de periodista sin sueldo termina desgastándolo y ello lo lleva a poner en venta la casa de Devoto, ya que ni Carmen ni él desean volver allí.

A Arlt nunca lo preocupó la soledad, pero necesitaba del ruido de las máquinas de los diarios, de las conversaciones en los bares y de la mirada de una mujer…
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Oct 08, 2006 06:40    Asunto: Responder citando

¿Más...? Very Happy

Arlt tenía una manera muy particular para escribir, perfilaba la temática, es decir que tenía muy claro qué era lo que deseaba expresar o transmitir, corregía muy poco y tenía una enorme capacidad para abstraerse de todo, lograba escribir aún en medio de los ruidos más molestos. Esto lo hacía tanto con sus novelas como con sus artículos periodísticos; cuando la idea estaba en marcha, iba con sus manuscritos a todos lados, jamás se desprendía de ellos; por esto, Guibourt expresó una vez, mientras hablaba sobre él: “Uno con él nunca estaba a salvo, porque dos o tres días después de haber concluido un texto, siempre aparecía o con un nuevo capítulo o con algo modificado”.

Su vida en Buenos Aires comienza a encaminarse cuando pisa la redacción del diario Crítica, porque en su sala de redacción estaban quienes eran sus amigos, y además, podía sentir el ruido de las máquinas de escribir, el papelerío y los golpes sorpresivos que provocaban las noticias, que eran para él un paraíso. Cuando salía de allí, pasaba siempre a tomar un café en el bar Tortoniy a fumar un cigarrillo, nada le importaba que al llegar a su casa debiera encontrarse con la frialdad de Carmen. Poco tiempo después, agregaría a su vida el whisky.

Mientras tanto, Nalé Roxlo, su gran amigo, seguía soñando con la vida de los vanguardistas, Rimbaud, Boudeleire. Es que él, tanto como Roberto, ya presentían el sufrimiento. Un día Roberto le dijo a Nalé Roxlo, antes de que este se acomodara para escuchar lo escrito por Arlt en sus borradores de La vida puerca: “Usted sabe Nalé, la vida es puerca y asquerosa, pero vale la pena vivirla”. Y más desdichas y alucinaciones de opio continuaban llegando de los poetas franceses.

Algunos estudiosos de su vida, nos dicen que tuvo varios escritos importantes antes de su primera obra, pero no hay nada confirmado, por lo que La vida puerca, que la comenzó a escribir a los 19 años, es la que se considera como su primera novela.

Una tarde, mientras estaba sentado en los 36 billares de Avenida de Mayo, se enteró por Nicolás Olivari, que Elías Castelnuovo estaba dirigiendo una colección que se llamaba Los Nuevos, en la editorial Claridad, de Vicente Zamora. Sin demorar un segundo, Roberto llevó los manuscritos de su novela y se la entregó a Castelnuovo, quien le prometió que en un mes le daría una respuesta y una opinión sobre ella. Pero lamentablemente, pasado ese mes, Castelnuovo le indicó a Arlt que su trabajo no era publicable, y así lo recuerda:

En realidad mientras estuve a cargo de esa colección, “Los Nuevos”, no esperaba a que los escritores noveles vinieran a buscarme. Los iba a buscar yo. Así sucedió con Roberto Arlt, mediante la invitación cursada a través de Nicolás Olivari, que lo conocía. El libro de cuentos que me trajo, pese a su fuerza temperamental, ofrecía innumerables faltas de diversa índole, empezando por la ortografía… siguiendo por la redacción y terminando por la unidad y coherencia del texto. Le señalé hasta doce palabras de una sinuosidad insultante… “Tiene que trabajar más. La presentación, las formas sintácticas no se ajustan a la idea que tiene esta colección.

Roberto se quedó paralizado y luego se marchó furioso.

La colección estaba destinada para publicar a los escritores del “grupo de Boedo”, allí vieron impresas sus obras: Álvaro Yunque, Enrique Amorío, Leónidas Barletta, Roberto Mariani, Abel Rodríguez, Alberto Pinetta, en fin, casi todos, menos Arlt. Pero mientras que muy lentamente las obras de estos escritores se iban conociendo y Castelnuovo continuaba dándole explicaciones a Roberto de su no inclusión, la obra de Roberto Arlt comenzó a adquirir una dimensión fundamental en el país y poco a poco en casi todos los idiomas del mundo.

Roberto estaba indignadísmo ante la actitud de Castelnuovo y pensó entonces en acercarse más a los amigos de Nalé, es decir, al “grupo de Florida”. Era el año 1925 y ya no existía ese gran enfrentamiento entre boedistas y floridistas, y así fue que a través de Nalé Roxlo, Roberto toma contacto con Ricardo Güiraldes.

Roberto no estaba para nada convencido cuando fue el primer encuentro, porque estaba seguro de que se encontraría con un “cajetilla” que lo miraría de costado, pero Nalé lo animó. Y de esta manera, una tarde de mayo de 1925, los dos se encaminaron hacia la Avenida Diagonal Norte, donde estaba la casa del autor de Don Segundo Sombra, quien los recibió amistosamente. El diálogo inquieto y juvenil de Arlt despertó todo el interés de Güiraldes.

Don Ricardo leyó todo en presencia de Arlt sin decir nada, pero cuando concluyó la lectura comprendió que había descubierto la novela del siglo.

Güiraldes lo miró y le indicó que le gustaría publicarla en Proa, pero haciédole algunas modificaciones. De lo primero que hablaron fue del título, don Ricardo le sugirió que La vida puerca era demasiado ascéptico y le propuso llamarla El juguete rabioso. Pero el único espacio que Proa le ofreció para la publicación fue la revista y para que lo hiciera por capítulos. Publicó entonces dos: El poeta parroquial, que luego en la novela no figuraría y El Rengo.

La Editorial Latina de los hermanos Rosso, en octubre de 1925, dio a conocer las bases de un concurso abierto para seleccionar novelas, dirigido por Enrique Méndez Calzada. Güiraldes le informó a Arlt del concurso y le rogó que acercara la novela, porque Calzada era un gran amigo. Arlt presentó la novela al concurso, anunciado en el Mundo Argentino:

PRIMER CONCURSO LITERARIO DE LA EDITORIAL LATINA

La Editorial Latina, persiguiendo su propósito de mejor y más fácil difusión de las buenas obras sudamericanas, organizó en octubre de 1925 su Primer Concurso Literario de prosa y verso para todos los escritores inéditos sudamericanos, teniendo como premio en cada género: l edición de la obra y liquidación de derechos de autor en una cantidad proporcional al monto bruto de las ventas.

Fueron recibidas las siguientes:

Prosa:
"Sombra" (estudios críticos) de A. Zambonini Leguizamón (argentino); "Las abejas de Aristeo" (poemas) de Carlos Vega López (chileno); "El sueño de Abel" (cuentos) de Vicente Raúl Votta (argentino); "Alma vagabunda" (novela, 2 tomos) de Benavides Santos (chileno); "Piernas de damas" (novela) de Julio Fernández Peláez (argentino); "El juguete rabioso" (novela) de Roberto Arlt (argentino); "Tierra de confín" (novela) de Leopoldo Pujol (argentino); "La celada de cartón" (novela) de Juan M. Camani Altube (argentino); "Orgullo de raza" (novela) de Alcese Masi (argentina); "Ciudad" (novela) de Alquides F. Ortale (argentino)
.

El juguete rabioso obtuvo el primer premio. Por un momento Arlt creee que el mundo tiene que transformarse ante esa novela, y al lado de Nicolás Olivari y Roberto Ledesma recorren revistas y diarios hasta poder encontrar alguna nota extraordinaria sobre ella...
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Celesste
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MensajePublicado: Dom Oct 08, 2006 17:28    Asunto: Roberto Arlt Responder citando

Buscando información sobre el escritor, encontre todo lo que vos publicaste y me sirvió de mucho. Quisiera saber tu nombre, apellido y profeción para poder citarte, si no es molestia, pues soy estudiante de periodismo y me gustaría poner varias de tus declaraciones en una nota.
Mi dirección de correo es celecruxent@hotmail.com, espero tu respuesta y un saludo!
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Sab Oct 14, 2006 23:59    Asunto: Responder citando

Espero que no se aburran... Very Happy

El Juguete rabioso fue publicado. El día que se terminó de imprimir, Arlt había pasado el día entero en la imprenta pues ya solo le faltaba el armado de las tapas. Apenas tuvo algunos ejemplares en sus manos quiso que Güiraldes tuviera uno de estos. Roberto no quería que fuera un hecho desconocido para nadie que Güiraldes había sido un apoyo fundamental para su novela, porque no solo tuvo la idea de sugerirle un nuevo título, sino que también le sugirió la supresión de algunos capítulos para que el texto tuviera mayor coherencia, así fue como Arlt incluyó en su libro la siguiente dedicatoria:

Todo aquel que pueda estar junto a usted sentirá la imperiosa necesidad de quererlo. Y le agasajarán a usted y a falta de algo más hermoso le ofrecerán palabras. Por eso yo le dedico este libro.

Cuando llegó a la casa de Güiraldes con ese primer ejemplar, Arlt estaba absolutamente convencido de que la novela sería un suceso, y también se lo confirmó la mirada de doña Leonor Acevedo, cuando le tocó concluir la lectura de Don Segundo Sombra.

Fue como si hubieran nacido dos novelas opuestas, pero al mismo tiempo muy cercanas. Las dos contaban la historia de un jovencito, uno en el campo y otro en la ciudad. Hasta el mismo Borges hizo una reflexión sobre este aspecto.

Arlt vio en Güiraldes a su padre literario, pero don Ricardo decidió partir hacia Europa de donde ya no volvería, aunque en la partida se habían prometido un gran reencuentro para charlar sobre las novelas.

Güiraldes murió por un cáncer de laringe un 8 de octubre de 1927 en París, tres días antes de que le otorgaran el Premio Nacional de Literatura por Don Segundo Sombra.

La conmoción en Buenos Aires ante esta noticia fue muy grande y los amigos de Güiraldes le rinden un homenaje en la revista Martín Fierro, pidiéndole a Arlt que también participe:

Revista “Martín Fierro”, N.º 44/45

“El próximo número de "Martín Fierro", de salida inminente con importante aumento de páginas y gran cantidad de material literario y gráfico, estará consagrado por nuestra joven intelectualidad, en unión con los más valiosos escritores argentinos y extranjeros residentes entre nosotros, y además uruguayos, brasileños y otros americanos, a honrar la memoria de Ricardo Güiraldes, nuestro querido e ilustre compañero extinto.

Lugones, Rojas, Larreta, Gávez, Korn, Rébora, Reyes, Henríquez Ureña. González Lanuza, Pareda Valdez, Sorrentino, Delfino, Ocampo, Borges, Rojas Paz, Presbich, Hurtado, Lascano Tegui, Lange, Scalabrini Ortiz, Marechal, Molinari, Brandán Caraffa, Olivari, González Muñón, Arlt, Petit de Murat, Gigena Van Mareck, D. Roca, E. J. Bullrich, Méndez, etc. y los pintores Norah Borges, Pettorutti, Tapia, Palomar, colaborarán en este número extraordinario, en el cual, además, figurarán fotos y escritos diversos de Güiraldes, y dibujos de Alberto Güiraldes, para las obras de su primo hermano.

“Martín Fierro”, Bs. As., 31 de agosto de 1927


Pero el N.º 46 de “Martín Fierro”, finalmente no salió y el homenaje se realizó cuando los restos mortales de Ricardo Güiraldes llegaron a Buenos Aires y el presidente de la Nación, Marcelo T. de Alvear, acompañó el cortejo fúnebre hasta San Antonio de Areco.

Arlt, entonces, días después, publicó un artículo en el diario Crítica:

Ricardo Güiraldes y la intimidad

… La muerte de R. G. ha causado una impresión extraordinaria entre todos los que lo hemos conocido. Y se explica. Su vida íntima era tan perfecta como su obra y la permanencia de ese eco puesto de manifiesto en todos sus actos llegó a constituirlo en atmósfera de señorío adorable, un verdadero empaque simbólico, cuya seducción era irresistible. Ésta era la impresión que este hombre causaba al enfrentársenos. Físicamente era de pequeña estatura, pero recio, bien plantado, de color cetrino. Bajo la frente como retobada en encontronazos de espacio, surgía la nariz de gavilán y ese perfil bravío pulido por el viento y por el sol, daba la apariencia de “mocetón matrero”, de gauchito trasplantado a la ciudad por cuyas calles caminaba con un ligero balanceo de hombre acostumbrado al caballo…


A partir de 1900 la editorial argentina estuvo muy ligada a la inmigración europea que llegó al país, algo que se notó muchísimo cuando comenzaron a funcionar las editoriales subterráneas de anarquistas y de socialistas, más tarde ya lo harían empresas bien consolidadas: Peuser, Sopena, Kapelusz, la Editorial de Sud América.

Muchísimos anarquistas traían oficio de linotipistas, entre ellos: Severino Di Giovanni imprimió una parte de La historia del mundo de Eliseo Reclús. Vicente Zamora, que había sido empleado del diario Crítica, consiguió una máquina Minerva vieja y comenzó a editar su propia revista Los pensadores, y más tarde creó la editorial Claridad; Samet fue el impresor de la revista Proa; la revista-libro Leoplan, editada por Ricardo Sopena López, aparece en Buenos Aires en 1934. Pero en 1925 sale la revista Don Goyo, de la empresa Haynes, cuyo director fue Conrado Nalé Roxlo y llamó para colaborar con la publicación a muchos jóvenes escritores y por supuesto a Arlt, quien figurará en primer lugar. Don Goyo nace con la idea de ser una publicación cargada de sátira política.

Roberto publica allí veintiún relatos y estos artículos serán los antecesores más directos de las Aguafuertes porteñas que comenzará a publicar en 1928. Pero los abruptos episodios literarios de Roberto le provocaron varios juicios a la revista…
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Therese
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MensajePublicado: Dom Oct 15, 2006 00:17    Asunto: Responder citando

Cita:
Espero que no se aburran...

Yo no me aburro... Wink
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Oct 15, 2006 00:31    Asunto: Responder citando

¡Bien..., me alegro! Very Happy
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Oct 22, 2006 15:48    Asunto: Responder citando

¡Holi! Les sigo contando... Very Happy

Debido a todas la imperfecciones que se produjeron en la lengua con la llegada de los inmigrantes en los años 20, se creó una tendencia para preservar el lenguaje, la preocupación más grande eran los vocablos que ingresaban los italianos. Ese fue uno de los motivos por los que se consideró a Arlt un escritor poco correcto y de allí que Castelnuovo no aceptara la novela El juguete rabioso e hiciera tanto hincapié en la ortografía y en la sintaxis del texto, pero jamás, Castelnuovo habló sobre el argumento o el enfoque de la obra.

El gran problema que había en Buenos Aires con el idioma fue publicado en el diario El Sol de Madrid, cuando Linares Rivas publicó un artículo muy extenso, en donde decía: “Para transitar por las calles de Buenos Aires es imprescindible llevar un intérprete, de lo contrario para los españoles resulta sumamente difícil entender a los porteños”. Al mismo tiempo Nodel Molina publica en Madrid un: Vocabulario argentino/español y español/argentino para inmigrantes españoles que viajaran a Buenos Aires. Este diccionario ponía en tela de juicio las palabras que correspondían al sector cisplatino y le colocaba al lado la palabra correcta.

Américo Castro también en muchas oportunidades habló sobre la manera en que se violaban las leyes de la normativa de la zona del Río de la Plata y que no solamente se hacía en la oralidad sino también en la escritura, esto último era lo que él consideraba como lo más peligroso. De esta forma la Argentina fue catalogada como el país que peor hablaba el castellano.

Todo este disturbio respecto del idioma hablado en Buenos Aires estuvo muy dentro de la ciudad durante muchísimo tiempo. Hasta fue vivido por Jorge Luis Borges que en 1928 escribió El idioma de los argentinos.En la misma línea de Borges, la escritora Delfina Molina y Vedia publica en 1937 el ensayo Cuestiones de lingüística americana, mostrando los elementos desfavorables de la lengua nacional. Pero en 1927 Amado Alonso, desde el Instituto de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y ayudado por Tiscornia y Henríquez Ureña, legitimaron las particularidades lingüísticas de la variante rioplatense.

Por supuesto que Arlt no estuvo distante de todas estas disputas y en El hogar como en Mundo Argentino, alternaba entre Borges, Capdevilla y el gran periodista Tirso Lorenzo.

Roberto estaba absolutamente desconcertado y se lanzó con la idea de tomar a la lengua por las astas, como si el idioma pudiera ser inventado. Ni siquiera lo reflexionó y con ese lenguaje armaría las Aguafuertes porteñas. Leyéndolas detenidamente, se observa como desconcierta con un vocabulario por momentos anacrónico y palabras que no habían sido aún incorporadas al diccionario, por lo tanto los diálogos en sus textos representan el habla real de la época. Pero no lo hace en forma inconsciente, se interesa y rastrea etimologías del idioma, sobre todo las populares, escribe palabras en lunfardo, también palabras de origen italiano y vocablos que representan específicamente las particularidades del lenguaje del Río de la Plata. Con todos estos antecedentes escribe en 1930 el aguafuerte El idioma de los argentinos, con toda la intención de retrucar a Ricardo Monear Sans sobre el uso y las variedades del idioma que están en permanente contacto con las personas, y así se lo explica a sus lectores:

Los pueblos bestias se perpetúan en su idioma, no teniendo ideas nuevas ni giros extraños; pero, en cambio, los pueblos que, como el nuestro, están en una continua evolución, sacan palabras de todos los ángulos, palabras que indignan a los profesores, como los indigna al profesor de boxeo europeo el hecho inconcebible de que un muchacho que boxea mal le rompa el alma a un alumno suyo que, técnicamente, es un perfecto pugilista.

Para Arlt cualquiera podía hablar y escribir como quisiera, y por supuesto recibe montones de críticas. A pesar de sus graves problemas con los puristas de la lengua, Arlt con sus ideas se atreve a enfrentar a Monner Sans y trata de explicarle que todo lo relacionado con el lenguaje era muy sencillo, su argumento era que si respetábamos la gramática de la misma forma en que había sido creada, se hubiera seguido hablando un idioma primitivo y fosilizado.

Esta actitud de Arlt de utilizar un lenguaje propio de Buenos Aires para él es muy importante, él quiere una lengua con la que se pueda manejar a gusto, por ese motivo es que la lengua rioplatense le ofreció un enorme juego lingüístico.

En 1927 Arlt tuvo una entrevista con el director del diario Crítica, Natalio Botana, que ya sabía sobre las grandes polémicas de las que Roberto participaba en torno a la ideología anarquista con la que los dos simpatizaban. También había leído Don Goyo, y le pidió que comenzara a trabajar en la redacción del diario y le dio la sección policial que salía los días viernes.

En muy poco tiempo, Arlt impuso su personalidad, jamás se ocultaba, se exponía ante todos, les hacía desplantes a las personas, era prepotente, insultaba y hasta trompeaba si lo consideraba necesario, todas estas cosas hicieron que las personas comenzaran a eludirlo. Pero a él no le importaba, su sueño de trabajar como periodista se estaba cumpliendo y además tenía, al fin, un sueldo mensual.

Lo que seguía sin funcionar era su matrimonio, las peleas cada vez eran más frecuentes y cuando él llegaba a su casa de Devoto, lo único que hacía era enfrascarse en la lectura de algún libro.

Mientras tanto seguía avanzando en su trabajo, si bien su sección más importante era policiales, también comenzó a incursionar en otras secciones. Finalmente tanto placer le causó trabajar en el diario que se llenó de amigos.

Por último, todos los problemas conyugales hicieron que Carmen y Roberto dejaran la casa de Devoto, y provisoriamente se fueran a vivir a una pensión en la calle Pueyrredón al 400. Roberto pasaba más tiempo en la calle que en la casa, su trabajo, y también para él su placer, hacía que saliera a cualquier hora y se fuera a cualquier lugar de la ciudad con los camarógrafos y otros periodistas, todo esto desgastó mucho más el matrimonio, y finalmente Carmen partió con la hija de los dos hacia Córdoba.

Para Roberto fue una gran felicidad. Su lugar de vida era el centro de la ciudad, recorría a diario la avenida Rivadavia y la Plaza de Mayo. En casi todas sus novelas sus personajes llegan en algún momento a la calle Rivadavia. Además en Crítica se mezclaban los problemas políticos–gremiales con los grandes sucesos policiales de crímenes horrorosos y Arlt descubrió cómo redimensionar un suceso por muy insignificante que fuera.

Su vida comenzó a cambiar, sus ingresos fueron mejores y su éxito también formaban parte de sus ganancias. Podía enviarle dinero a Carmen y a su hija, y él podía darse “sus lujos”: el cigarrillo, el café, el whisky y comprar libros”.

Su trabajo como periodista policial lo ayudó s caminar mucho en la noche y a tener mucho contacto con ladrones profesionales, esto lo va a aprovechar muchísimo para su otra gran obra: Los siete locos...
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samsa
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Ubicación: Cuando no ando en las nubes, ando como perdido

MensajePublicado: Dom Oct 22, 2006 17:35    Asunto: Responder citando

Siga Clio siga que aquí hay algunos arltianos empedernidos leyendo, pero pone la fuente!

Yo estoy tratando de conseguir "El escritor en el bosque de ladrillos" que editó hace no mucho la Silvia Saitta, que viene estudiando a Arlt profesionalmente desde hace años. Pero no hay caso...
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samsa
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Registrado: 14 Nov 2003
Mensajes: 6822
Ubicación: Cuando no ando en las nubes, ando como perdido

MensajePublicado: Dom Oct 22, 2006 17:44    Asunto: Responder citando

Encontré una cosa que escribí hará unos cuatro años:


    
    
    
    
Yo y Arlt
    
    
    
    



Aunque seamos rudos, buscaremos la belleza. Porque no importa nada si se puso primero el yo cuando se decreta que ese pronombre va al final de la enumeración. Porque un granuja me erizó los pelos, porque hay sangre que cubre el seno de una bizca, y entonces hemos dicho: qué importancia tiene el lugar que ocupe el mierda ese del pronombre. Hay gente que se complica la vida con la belleza, que intenta aspirar a ella aunque se sepa gente ruda, aunque nadie los asocie a ella porque la belleza es un lujo y a muchos se les niega. Uno de esos se llamó Roberto Arlt, y anduvo dando que hablar a un desquicio llamado la literatura argentina. De hecho, sus palabras han sido puestas en una publicación llamada La Literatura Argentina y hablando ésta de gente que se complicaba la vida, sucedió que Arlt decía: “entre los rusófilos encontramos a Castelnuovo, Eilchelbaum, yo, Barletta, Eandi, Enrique Gonzales Tuñón y en general casi todos los individuos del grupo llamado de Boedo”. Porque alguien se sube a un árbol, es de noche, y su existencia le parece un delirio lleno de crápulas, estafadores, líderes del espanto; palabras altisonantes y enfermas que pronuncia un viejo sordo en una cantina. La belleza es un lujo pero para todos, todos somos pobres a la intemperie y la belleza nos haría más valiosos. Hay que buscarla, aunque la vida entera sea un empleo indeseable y mal pagado, aunque haya una deuda que no podamos saldar, aunque nos miren con desprecio mientras vamos por la calle arrastrando la carga de nuestros pesares, aunque dejemos la vida en el vagón de un tren que va y viene llevando y trayendo a la gente que delira sus míseras utopías. Aunque el yo esté en el lugar menos indicado, aunque yo y la belleza hagamos una pareja desproporcionada que no tolera los decretos y se margina. Hay que buscarla, y si es preciso complicándonos la vida. Porque toda vida que no intente acercarse a la belleza ha de ser la vida puerca.
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