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Roberto Arlt


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dreia
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Registrado: 04 Sep 2008
Mensajes: 368
Ubicación: Villa Urquiza, Argentina

MensajePublicado: Mar May 26, 2009 06:36    Asunto: Responder citando

Gracias, Navegante. Es la respuesta que estaba buscando.
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navegante
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Registrado: 29 Abr 2003
Mensajes: 5371
Ubicación: La corte de los milagros

MensajePublicado: Mar May 26, 2009 12:17    Asunto: Responder citando

Por nada.
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dreia
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Registrado: 04 Sep 2008
Mensajes: 368
Ubicación: Villa Urquiza, Argentina

MensajePublicado: Lun Jun 15, 2009 01:35    Asunto: La academia revolucionaria Responder citando

Clio escribió:
navegante escribió:
El chabón la junaba lunga.


Hola.

Por qué creés que me gusta tanto...

Besos.


La definición de "revolución" que da el Astrólogo en Los Lanzallamas me resulta admirable.

Cito: "Revolución quiere decir interrupción de todos los servicios públicos. [...] Una revolución es posible improvisarla en un año pero es imposible sostenerla sesenta y dos horas. En cuanto se terminó el pan y de las canillas no sale una gota de agua, la gente comienza a barruntar que es preferible una mala dictadura capitalista a una buena revolución proletaria".
Aún quitándole el matiz político de derechas e izquierdas, tiene total vigencia en el mecanismo mismo de las relaciones sociales.

La hipotética construcción de una nueva sociedad plenamente artificial basada en la mentira, tal como la imagina Arlt, no deja de ser una realidad cuando se da una mirada crítica al comportamiento social del hombre actual; lo único que parece importar es que la sociedad encuentre un modo de funcionamiento, y atrás quedan las tribulaciones del individuo que no acepta el modelo, como parece ocurrir con Erdosain.
Para este sujeto, paradójicamente, la posibilidad de la revolución es todavía más remota, porque aún compartiendo genuinamente la motivación del revolucionario, no dispone de las cualidades mínimas para plegarse al procedimiento.

Diría que sí, que la junaba lunga.

Me gustaría conocer opiniones, algún comentario, sobre este punto.

Saludos,
dreia
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Aldana
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Registrado: 15 Dic 2008
Mensajes: 83
Ubicación: Junto a los libros.

MensajePublicado: Lun Jun 15, 2009 02:21    Asunto: Responder citando

Uno o muchos pueden sentirse muy entusiasmados ante una revolución, pero las revoluciones no tienen nada de sencillo ni de alegre, sino de empecinamiento, coraje, convencimiento y dolor.

"Con Los lanzallamas -dice el autor- finaliza la novela de Los siete locos".

En el prólogo, Roberto Arlt afirma: "Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad, libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y 'que los eunucos bufen'. El porvenir es triunfalmente nuestro".
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Mie Jun 24, 2009 00:10    Asunto: Responder citando

Hola.

LOS LANZALLAMAS

En la continuación de Los siete locos (1931), Roberto Arlt intensifica la crítica contra la realidad social de la Argentina e Hispanoamérica de los años veinte, desde la colonización económica a la opresión del proletariado.

Todo el entramado social es un puro caos donde no existe nada que tenga algún valor, aunque si algún lejano punto pudiera salvarse, sin duda estaría más cerca de la condición humana que de la realidad social.

Esta angustia metafísica recorre de punta a punta, el sentido de la novela.

A Erdosain le queda apenas un soplo de esperanza, algún rincón remoto de un sueño antiguo que según pasan las páginas se va difuminando, al ritmo con el que pierde los afectos: «[Erdosain] representa la humanidad que sufre, soñando, con el cuerpo hundido hasta los sobacos en el barro. Trató de recibir dolor pensando en su esposa. Fue inútil».

Como la insatisfacción es tanta, la respuesta solo puede ser extrema: el uso de la violencia hasta sus últimas consecuencias, y no como simple táctica de victoria. Arlt propone el enfrentamiento total aunque no ideológico ni solidario; en Erdosain prima la imaginación y lo personal es esencialmente cínico.

El desprecio del mundo en los personajes tiene una gran variedad de tintes: nihilista, expresionista, grotesco, irónico, masoquista o egocéntrico: «Por momentos se me ocurre que el sentido religioso de la vida consistiría en adorarse infinitamente a sí mismo, respetarse como algo sagrado».

Sin embargo, cuando duda sobre su actuación vital solo se plantea posturas degenerativas: la humillación progresiva, identificación con el absurdo y la reafirmación a través del crimen. En cualquiera de los casos, se trata de una huida sin retorno: «Es necesario cambiar la vida. Destruir el pasado. Quemar todos los libros que apestaron el alma del hombre».

Mientras tanto, también el desapego y la indiferencia caracterizan sus reacciones, tanto en sus relaciones sociales, familiares o íntimas e incluso consigo mismo. Los fracasos son asumidos sin ningún tipo de sentimentalismo, no hay una especial idealización de los humildes. Sus actuaciones pasan del cinismo a la grosería y de esta a la crueldad y al odio personificado en cualquiera de tantos individuos que desprecia: «Es necesario odiar a alguien, odiar fervientemente a alguien, y ese alguien no puede ser la vida».

En sus mejores momentos, Remo Erdosain es capaz de transformar la conciencia de su «vida echada a perder» por el reconocimiento humilde de que lo que extingue su fuerza es la terrible impotencia de estar solo.

Llega incluso a reconocer su muerte en vida y su deseo de vivir pero esa no es la solución. En ese mundo no caben los remiendos, debe desaparecer absolutamente para partir de cero. Para sobrellevar el final de ese viaje, Arlt recurre a la fantasía y la ironía agria y mal intencionada deja paso a un humorismo desbordado de imaginación que se presenta de improviso, desplazando la tensión de cualquier acontecimiento:

—«¿Se mató Erdosain?

El secretario lo envuelve en una rápida sonrisa.

—Sí.

El otro vapulea un instante larvas de ideas y termina de rumiar con estas palabras:

—Macanudo. Mañana tiramos cincuenta mil ejemplares más...».

Besos.
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Jue Jul 30, 2009 00:38    Asunto: Responder citando

Hola.

Dada la prisa con que fue terminada Los lanzallamas, pues cuatro mil líneas fueron escritas entre fines de septiembre y el 22 de octubre (y la novela consta de 10 300 líneas), el autor se olvidó de consignar en el prólogo que el título de esta segunda parte de Los siete locos, que primitivamente era Los monstruos, fue sustituido por el de Los lanzallamas por sugerencia del novelista Carlos Alberto Leumann, quien una noche, conversando con el autor, le insinuó como más sugestivo el título, que el autor aceptó. Con tanta prisa se terminó esta obra, que la editorial imprimía los primeros pliegos mientras que el autor estaba redactando los últimos capítulos.

Besos.
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Mar Dic 01, 2009 12:33    Asunto: Responder citando

Hola.

Las virtudes de una rabiosa sintaxis

Por Sergio León Gómez

Rinconete no puede dejar pasar por alto el centenario de Roberto Arlt, uno de los escritores más denostados y admirados de este siglo. Como periodista, se ganó la simpatía de un público que a diario mantenía con él una nutrida correspondencia en la que le expresaba su incondicional admiración. Muchas de sus notas periodísticas fueron recopiladas por él mismo en 1933 en sus famosas Aguafuertes porteñas de las que vamos a ofrecerles una pequeña muestra a partir de ahora.

De padre alemán y de madre tirolesa de lengua italiana, Roberto Arlt nació en Buenos Aires en 1900. A los veintiséis años editó su primera novela El juguete rabioso. La obra fue recomendada por Ricardo Güiraldes, aunque ya había sido aceptada por la Editorial Latina que mediante convocatoria pública solicitaba jóvenes talentos. Tras su publicación la crítica no se hizo esperar. Con su escritura Arlt atentaba contra las instituciones burguesas, el matrimonio, la propiedad privada, los tribunales de justicia, así como contra la filosofía del progreso —que condenaba a la clase media a una denigrante miseria—. El autor mostraba de qué manera las nefastas consecuencias de esta filosofía afectaban diferentes aspectos de la vida: el amor, las creencias, el sentido del deber, la noción de justicia.

Su obra resultaba chocante para muchos críticos que lo atacaban por sus pretendidos descalabros gramaticales y ortográficos. Durante mucho tiempo Roberto Arlt fue considerado un escritor semianalfabeto que atentaba contra la pureza del idioma. Pero él alegaba en su defensa su preocupación más por las ideas que por escribir como aconsejaban los gramáticos a quienes despreciaba; los consideraba afectados y sobre todo, al margen de las realidades cotidianas.

Sin embargo, la marginalidad y el menosprecio que silenciaron su obra fueron superados cuando la crítica reconoció en él a uno de los escritores más vitales e innovadores de la literatura en lengua castellana. Y es que Arlt es ante todo el escritor de la ciudad que describe en sus Aguafuertes como un organismo vivo y cambiante que ama y desprecia al mismo tiempo. Recorriendo sus calles, el rescató para los lectores el léxico de los rufianes, de los ladrones y chulos que deambulaban por los márgenes en busca de una oportunidad.

Por otro lado, lo que podríamos llamar la visceralidad de Arlt apunta sin duda a las falacias de una sociedad miserable, la de los seres alienados y sin esperanza, tanto como a la hipocresía de los poderosos a quienes ataca, obligándolos a ver la verdadera cara del progreso. Pero detrás de sus frases lapidarias percibimos en él una gran compasión hacia los seres desprotegidos, niños explotados por los padres, desempleados, ciudadanos desencantados, personajes atrapados dentro de unas reglas del juego que los oprimen y de las que se quieren liberar huyendo, a riesgo de que los consideren canallas.

El aporte de Arlt puede verse no sólo en el tratamiento de los temas, sino también en la riqueza del léxico y en su defensa de un idioma porteño, local, si se quiere, pero profundamente arraigado en la tradición y que él define así en sus Aguafuertes:

Escribo en porteño

Escribo en un «idioma» que no es propiamente castellano, sino porteño. Sigo toda una tradición. Fray Mocho, Féliz Lima, Last Reason…Y es acaso por exaltar el habla del pueblo ágil, pintoresca y variable, que interesa a todas las sensibilidades. Este léxico, que yo llamo idioma, primará en nuestra literatura a pesar de la indignación de los puristas, a quienes no leen ni leerá nadie. No olvidemos que las canciones en «argot» parisién por François Villon, un gran poeta que murió ahorcado por dar el clásico golpe de furca a sus semejantes, son eternas…

Tomado de Roberto Arlt, Léxico, en "Aguafuertes", 1.ª edición, Buenos Aires, Losada, 1998, vol II, pág 169.

Besos.
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samsa
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Registrado: 14 Nov 2003
Mensajes: 6820
Ubicación: Cuando no ando en las nubes, ando como perdido

MensajePublicado: Mar Dic 08, 2009 15:39    Asunto: Responder citando

Periplo escribió:

-Rosmarín: tené cuidado... y, si podés, hacete millonario, aunque sea vendiendo chorizos. Has tomado la vida demasiado en serio. La felicidad no existe ni existirá nunca para los que piensan. Rosmarín: hacete millonario.



Por eso se dice que el heredero de la literatura arltiana es el Jorge Asís de Los reventados...
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Vie Dic 11, 2009 03:03    Asunto: Responder citando

Hola.

Buenísimo, samsa. Estuve leyendo los post que dejaste en varios lugares de "Autores" y "Obras Literarias", muy buenos comentarios. En cuanto no vaya más a la escuela (vacaciones, ya que el sistema se empecina en otorgarme la jubilación recién en junio Twisted Evil ), que espero que sea el 17, te prometo que te sigo en esos temas que me resultan realmente fascinantes.

Mientras tanto dejo algo más de Arlt:


Como sabemos, el lunfardo es el argot porteño, el de Buenos Aires: se trata de una jerga sólo para iniciados, los lunfas, es decir, los ladrones, que utilizan un lenguaje para excluir a los demás de sus actividades ilícitas, pero también para diferenciarse de ellos. El juguete rabioso es una verdadera mina en este sentido y Roberto Arlt era conciente de que en su escritura incorporaba este argot a la tradición literaria.

Del diccionario italiano español y español–italiano:
Furbo: engañador, pícaro.
Furbetto, Furbicello: picaroncito.
Furberia: trampa, engaño.

El autor de estas crónicas, cuando inició sus estudios de filología "lunfarda", fue víctima de varias acusaciones entre las que las más graves le sindicaban como un solemne macaneador. Sobre todo en la que se refería al origen de la palabra berretín, que el infrascripto hacía derivar de la palabra italiana berreto y de la del squenun, que desdoblaba de la squena o sea de la espada en dialecto lombardo.

Ahora, el autor triunfante y magnificado por el sacrificio y el martirio a que lo sometieron sus detractores, aparece en la liza como dicen los vates de los Juegos Florales, en defensa de sus fueros de filólogo, y apadrinando la formidable y bronca palabra furbo que no hay malandrín que no la tenga veinte veces al día en su bocaza blasfema.

"Yo insistía en los estudios anteriores que nuestro caló era el producto del italiano aclimatado, y ahora vengo a demostrarlo con esta palabra".

Tomado de Roberto Arlt, El furbo, en Aguafuertes, 1.ª edición, Buenos Aires, Losada, 1998, vol. II, págs 63-64.

Besos.
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navegante
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Registrado: 29 Abr 2003
Mensajes: 5371
Ubicación: La corte de los milagros

MensajePublicado: Vie Dic 11, 2009 12:49    Asunto: Responder citando

Tome pa'usté:
http://foro.elaleph.com/viewtopic.php?t=6747&highlight=lunfardo
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