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COMENTARIO DE TEXTOS


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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
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MensajePublicado: Mar Feb 28, 2006 08:36    Asunto: COMENTARIO DE TEXTOS Responder citando

Foro abierto para la pràctica del comentario de textos literarios como llave para la educación en la literatura.

El tipo de comentario a seguir será el que a continuación se expone, pero que andie se asuste, porque para llegar a dominarlo primero hay que practicarlo.

Cita:
Un comentario de texto es, en esencia, responder a unas preguntas.
Qué es el texto, quien lo escribió, cuándo lo escribió.
Qué me cuenta.
Cómo me lo cuenta.

Reconozco que, como todo, nadie nace sabiendo, que como todo, requiere paciencia para adquirir un mínimo de destreza tanto en la capacidad de observación como en la de expopsición. Pero todo es ponerse y saber que los libros están aquí para que aprendamos a través de ellos.

Hace tiempo, una compañera con dioficultades en el comentario de texto me pidió ayuda y le redacté una guía que ahora copio y pego para que la use quien quiera, si quisiere...Podríamos utilizarla para hacer comentarios on line. Antes de lo que cabe imaginar, verías resultados.

.................................................................................
FASES DEL COMENTARIO DE TEXTO


LECTURA, COMPRENSIÓN Y BORRADOR
Leer con atención todo el texto, apuntando, si existieran, términos confusos que debamos buscar luego en un diccionario, así como las dificultades lingüísticas, técnicas o culturales que nos pueda plantear la lectura, y que debemos resolver antes de volver a leer el texto, pero esta vez en busca de sus dos sentidos, el literal y el connotativo. Pero no confundir comprender con interpretar. Conviene leer el texto varias veces.
A partir de este momento es sumamente recomendable comenzar a anotar en borrador una especie de esqueleto de lo que luego será el comentario de texto propiamente dicho, pues una vez que tenemos el contenido podemos dedicarle atención al continente y presentar un comentario bien redactado, o lo que es lo mismo, ordenado, sin redundancias ni paráfrasis del texto a comentar, y sin faltas de ortografía. En un examen hay que saber organizarse en función del tiempo del que dispongamos. El comentario de textos literarios no se puede improvisar, la facilidad de comentar en un examen siempre está condicionada por la experiencia que hayamos adquirido previamente con la práctica constante. Sólo después de haber completado el esqueleto del comentario podemos pasar a redactar su presentación final de una forma positiva, pues en el borrador prestamos atención al análisis y en la redacción a la presentación formal, solucionando el problema de tener que analizar el texto a la vez que preocupándonos en cómo explicarlo.

1. LOCALIZACIÓN. Qué es el texto, quien lo escribió, cuando lo escribió.

Se trata de constatar, de forma externa, qué es lo que tenemos ante nosotros, qué es exactamente el texto que comentaremos. Se debe de localizar el texto en dos planos: como texto literario dentro de la Literatura, y como texto literario dentro de la Historia.

Para lo primero se debe precisar el género y subgénero literarios a los que el texto pertenece (prosa, lírica, épica, cuento, novela, etc) especificando brevemente sus características tipológicas, y si se trata de un fragmento o de un texto completo. Si se trata de un fragmento hay que tratar de decir a qué obra pertenece y cual es su situación estructural dentro de esa obra, así como el lugar que ocupa la obra en la producción general del autor. Conviene constatar estos datos no aplicando toda la teoría que sepamos, sino sólo en función de lo que tenga que ver con el texto. Todo lo que digamos de más es contraproducente para la nota. No podemos escribir 20 líneas, por ejemplo, sobre la lírica de Alfonso X si el texto es en prosa. Demostramos así que hemos estudiado los temas, pero que no sabemos hacer un comentario de texto.

Para lo segundo, la localización dentro de la Historia, se debe aportar el nombre del autor y la fecha en la que lo escribió, puntualizando, si la conociéramos, la historia del manuscrito y la transmisión del texto. Se relacionará el contenido del texto con el contexto histórico al que hace referencia, la escuela literaria a la que pertenece, con breve resumen de sus características, sobre todo de las que aparezcan en el texto a comentar. También es conveniente hablar de las fuentes e influencias que el texto ofrezca, aunque sólo si estamos seguros de no decir alguna barbaridad.

2. ETAPA DEL ANÁLISIS DEL CONTENIDO

De qué nos habla.
En esta fase del comentario hay que hablar, primero, del tema del que trata el autor, es decir, buscar la idea central que sintetice la intención del autor, y que no hay que confundir con el argumento. Se necesita aplicar una gran capacidad de síntesis y exige constatar su tendencia ideológica en función de los valores que regían en la época de composición -valores filosóficos, políticos y sociológicos- por lo cual es conveniente estar muy seguros de que hacemos el comentario con un previo conocimiento histórico de la época. Generalmente, los temas se restringen a una serie de tópicos literarios, -los topoi- como el ubi sunt, que recuerda y loa a personajes del pasado, o el tempus fugit, que reflexiona sobre el paso del tiempo, o el locus amoenus, que describe lugares amenos, o el carpe diem, que avisa sobre la necesidad de aprovechar las cosas. Hay, como todos sabemos, temas religiosos, temas paganos, temas sociales, amorosos, etc. Se puede hablar de si es un tema recurrente en el autor.

Una vez constatado y acotado el tema, hay también que hablar de qué forma el autor aborda el mismo, es decir, su actitud ante la realidad (narrativo-descriptiva, intimista, exhortativa, didáctica) así como la postura que adopte (irónica, lógica, fantástica, subjetiva, objetiva) y si lo hace de una forma realista/surrealista, idealista, impresionista, simbolista (seleccionemos las actitudes propias de cada época: en la Edad Media: realismo, idealismo, sátira, fabulística, relatos mágicos y maravillosos, sátiras... pero es difícil hablar de impresionismo o de surrealismo). Por último hay que decir cuál es el punto de vista del narrador )tercera persona limitada, tercera persona omnisciente, tercera persona observadora, que si es en primera persona se corresponden a primera persona periférica, primera persona central, primera persona testigo.) También es conveniente hablar de si es un estilo directo, indirecto o indirecto libre. En la lírica hay que observar las actitudes del sujeto lírico: enunciación, apóstrofe o canción intimista.

Para terminar con la parte que atiende a qué nos dice, y como preámbulo al análisis de la estructura, hay que hacer un resumen de argumento constatando sus características más predominantes, como su tono pesimista u optimista, cómico o sombrío, características de los personajes y su desarrollo psicológico, si lo hubiera.

La estructura

El análisis de la estructura lo es sólo de la estructura del contenido, no de la forma, por lo que no conviene en este momento hacer un análisis métrico si el texto fuera en verso.

En toda estructura literaria hay un núcleo central y unos subnúcleos estructurales que se relacionan entre sí. El análisis estructural consiste en saber cuáles con esas relaciones. El esquema clásico es de introducción (protasis) +desarrollo (epitasis)+clímax (catastasis)+desenlace (catastrophe) y se distinguen fácilmente porque los contenidos de cada núcleo suelen estar divididos en segmentos o unidades (secuencias, capítulos, episodios, actos si es una obra dramática, párrafos, estrofas y frases que van tras puntos. Suele cambiar el tiempo de los verbos y por supuesto, la acción, así como el desarrollo psicológico de los personajes. También son de mucha ayuda los nexos introductorios de frases copulativas, conclusivas, explicativas, finales, pero sólo para acotar los límites estructurales, no para hacer un análisis sintáctico. A todos los términos que permiten a la acción pasar de la introducción al desarrollo y demás se les denomina metábasis. Pero no debemos olvidar que hay textos que no responden a cánones clásicos y que, por tanto, los elementos estructurales pueden sernos presentados en distintos tipos de organización, o incluso en desorganización total.

Modelos Estructurales
Analizante: A es A porque B, C, D
Sintetizante: A, B, C y D se resumen en X
Paralela: A es B como C es D
Simétrica: A, B, C, C’, B’, A’
Atributiva: A es B, aunque A1 sólo es A, B1 sólo es B
Interrogativa: A? A es B, C y D, (o A, B. C. D son A?)
Núcleos independientes: A es B, A es C, A es D
Reiterativa: A es A, B es A+A1, C es A+A2
Dependiente: del punto de vista: cuando A es B, A no es C por que C es D
Caótica: A es B, J M, pero M es R, V y X
Organización de los elementos estructurales
Lineal: esquema clásico de trama, nudo y desenlace. Puede ser abierta, si hay una serie de elementos que no ofrecen desenlace, o cerrada, si todos los elementos presentan un desenlace.
Convergente: Los elementos estructurales son muy variados y sólo nos quedan claros cuando llegamos al desenlace.
Concéntrica: A incluye a B, y B a C. En los exemplos de El Conde Lucanor se pasa de A a B para volver a A.
Inicio In medias res: como indica la expresión latina, a mitad de la cosa, no se empieza por la trama, sino en un momento dado del nudo, lo que generalmente implica la necesidad de narrarlo todo a través de la retrospectiva.

3. ANÁLISIS DE LA FORMA

Cómo se nos ha trasmitido el contenido
Llamamos recursos estilísticos, figuras retóricas, o tropos, a las diferentes manipulaciones lingüísticas que producen los efectos expresivos que el autor tiene a su disposición para trasmitir más eficaz y estéticamente el mensaje que nos quiere comunicar. En el análisis de la forma se estudian estos recursos.

La preferencia en el uso de una serie de recursos determinados define el estilo del autor. Es, por tanto, materia de análisis en la parte del comentario de textos que estudia la forma, que como sabemos se comenta según los distintos niveles del lenguaje, el fónico (que analiza, además, la métrica, si se trata de un poema); el morfo-sintáctico (que analiza la constitución de las palabras, el significante, sus relaciones gramaticales y los consiguientes efectos estilísticos o expresivos), y el semántico (que analiza el significado, sus traslaciones, transferencias y asociaciones).

A la hora de hacer un buen comentario de textos, el orden y la claridad expositora son esenciales, y en el análisis de la forma se debe respetar ese orden por niveles, no siendo nada aconsejable hablar de metáforas en el nivel fónico o de onomatopeyas en el nivel semántico. Todos los recursos estilísticos cumplen una función estética, por lo que no basta con inventariar las figuras retóricas que veamos en el texto, sino que hay que justificar su uso, en la medida de lo posible, en función del contenido. Del análisis de la forma podemos obtener un conocimiento más profundo del texto en cuestión y podemos agregar los nuevos conocimientos al borrador general para que la redacción del comentario sea impecable.

NIVEL FÓNICO (Analiza los aspectos sonoros de las palabras)
En esta etapa, primero, hay que buscar todas las peculiaridades ortográficas, fonéticas y fonológicas que tengan expresividad en el texto, además de comentar los efectos de las figuras retóricas basadas en el sonido, como la aliteración o la similicadencia. Si es un texto en prosa, debe buscarse su ritmo, que viene dado por bimembraciones y trimembraciones sintácticas, correlaciones, metricismos, etc. La estructura del texto también puede ofrecer ritmo por homosilabismo o la repetición de esquemas. También hay un ritmo de pensamiento. Si el texto es en verso, hay que hacer un análisis métrico, por lo cual se aconseja repasar algún manual básico de nociones de métrica española, con especial atención a los acentos, tipos de rima, etc.

NIVEL MORFOSINTÁCTICO (Analiza la presencia de determinadas formas gramaticales y las figuras basadas en las relaciones que hay entre las distintas frases)
Como en la anterior etapa, en esta sólo nos fijaremos en lo que es relevante para la comprensión del texto, como las peculiaridades de los sintagmas nominales y verbales. La presencia y ausencia de adjetivos es importante, porque si no hay, se crea un texto sobrio, de acción rápida, y si hay muchos es que nos encontramos ante una descripción .Además la expresividad puede matizarse por la posición antepuesta o postpuesta del adjetivo, hasta el extremo de que hay sintagmas que se llaman adjetivos absolutos porque el sustantivo queda como eclipsado por la expresividad del adjetivo. Lo mismo ocurre con los adverbios. Especial interés hay que poner en las conjunciones y nexos que introducen oraciones compuestas, todas las cuales forman el período.
Se termina esta etapa con la identificación del valor expresivo que encontremos en las figuras retóricas del nivel sintáctico.

NIVEL SEMÁNTICO (Analiza el significado de las palabras)
En esta etapa se analiza, primero, el léxico seleccionado por el autor, es decir, buscaremos arcaísmos, cultismos, neologismos, préstamos lingüísticos, vulgarismos, etc. Además hay que atender a la polisemia por su evidente ambigüedad e ironía, así como el análisis del campo semántico, conjunto de significados emparentados por una base significativa común.

Después, hay que analizar los cambios semánticos, los tropos, que pueden ocurrir de dos formas: cambio de significado sin cambio de significante, como la metáfora, y cambio producido por innovaciones lingüísticas y psicológicas, como el eufemismo.
Por último, se buscan las figuras retóricas relevantes para el análisis del texto.

4. CONCLUSIÓN Y SÍNTESIS
En las conclusiones conviene verificar las diversas hipótesis que se hayan ido formulando en las diversas fases del análisis, al tiempo que se puede confirmar la relación de los rasgos específicos del texto con el género literario correspondiente y con las tendencias literarias de su época (contexto histórico-literario). Hay que ser prudentes y evitar las opiniones personales gratuitas. Toda afirmación debe fundamentarse en el texto. Así que hay que ser muy prudentes si por ejemplo comentamos las posibles influencias que el texto comentado ejerce sobre obras literarias de otras épocas.No se olvide que un Comentario de textos es ante todo una explicación del mismo, y debe ser lo más objetiva posible.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Mar Feb 28, 2006 08:39    Asunto: Responder citando

Marsalla propone partir de este poema.

Cita:
de Agustin GARCIA CALVO ( Libre te quiero)


Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.

Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.

Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía

ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

En CANCIONES DE AMOR Y CELDA de Amancio Prada


Yo propongo partir de la búsqueda de todas las figuras retóricas que aparecen en esos versos.


Ultima edición por DELLWOOD el Mie Mar 01, 2006 07:14, editado 1 vez
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Mar Feb 28, 2006 08:41    Asunto: Responder citando

Para facilitar la tarea, existen listados de figuras habituales.

continuación exponemos las distintas figuras retóricas existentes en la literatura española, muy utilizadas por los poetas, y que es imprescindible conocer para mayor entendimiento del lenguaje poético y literario.





Alegoría: Se le denomina a la correspondencia prolongada de símbolos o metáforas. Sucesión de metáforas que guarda un mismo hilo ocnductor o que pertenecen a los mismos campos semánticos.

Aliteración
: La repetición de uno o varios fonemas en distintas palabras, con una frecuencia perceptible.

Anadiplosis: Se repite la última parte de un grupo sintáctico o de un verso al principio del siguiente.

Anáfora: Una serie de frases o fragmentos de frases que comienzan de la misma forma.

Antítesis: También llamado contraste, consistente en oponer dos ideas o términos contrarios.

Apóstrofe: Dirigir apasionadamente la palabra a seres animados o inanimados, fuera de la estructura de la oración.

Asíndeton: Supresión de conjunciones que servirían usualmente de enlace.

Conversión: Consiste en repetir una misma palabra varias veces al final de cada oración, verso o estrofa.

Elipse: Omisión de palabras habitualmente consideradas necesarias.

Encabalgamiento: Cuando la unidad sintáctica de un verso se prolonga en el siguiente.

Epanadiplosis: Una frase o un verso empiezan y terminan del mismo modo.

Epíteto: Adjetivación ornamental no especificativa.

Eufemismo: Forma de expresión amable para ocultar o disimular algo desagradable o tabú.

Hipérbaton: Inversión o modificación acentuada del orden sintáctico habitual.

Hipérbole: Exageración desmesurada.

Interrogación retórica: Enunciar una pregunta, no para recibir respuesta, sino para dar más fuerza al pensamiento.

Ironía: Sugerir o afirmar algo lo contrario de lo que se piensa o siente.

Juego de palabras: Utilizar un mismo significante con dos significados distintos.

Metáfora: En general, identificación de un término real con una imagen; el término real puede aparecer expresado o no.

Metonimia: Existen distintos tipos: Designar el todo con el nombre de una parte; designar una parte con el nombre del todo; designar una parte de un todo con el nombre de otra parte de otro todo. A los dos primeros casos se le denominan sinécdoque.

Paradoja: Reunión de pensamientos aparentemente irreconciliables, pero de sentido coherente.

Paralelismo: La anáfora se denomina paralelismo cuando la repetición es casi total, con una leve variación final.

Paranomasia
: O paronomasia. Situar cercana dos voces de parecido significante, pero de distinto significado.

Perífrasis: También llamado circunloquio, consistente en un rodeo que elude, mediante una marcada amplificación, la expresión directa.

Pleonasmo: Palabras innecesarias que refuerzan la idea.

Polisíndeton: Multiplicación de conjunciones innecesarias.

Prosopopeya: Se trata de atribuir cualidades no correspondidas con su género vital. La más habitual es la personificación: atribuir a las cosas o animales cualidades humanas. Otros tipos de prosopopeyas son la animación: atribuir a seres inanimados cualidades de los animados; la animalización; atribuir a seres humanos características de los seres irracionales; y la cosificación: atribuir a los seres vivos cualidades del mundo inanimado.

Reduplicación: Es la repetición de una palabra al principio o dentro de una oración.

Retruécano: Cuando una frase está compuesta por las mismas palabras que la anterior, pero invertidas de orden o función.

Silimicadencia: O asonancia. Cuando dos o más palabras cercanas tienen idénticos sonidos finales.

Símbolo: Objeto o cualidad mencionados como reales, pero aludiéndose al mismo tiempo a otra realidad distinta.

Símil: O comparación. Se diferencia de la figura anterior en que aquí aparecen siempre explícitos y sin especificar el término real y la imagen.

..................

Hay muchas más y aquí están desordenadas, sin atender a sus diferentes niveles. Pero estas son las mas habituales. Con el tiempo y una caña, peces.

También se puede usar este link, si el listado anterior es confuso en sus explicaciones
http://es.wikipedia.org/wiki/Figura_ret%C3%B3rica
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belemin
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Ubicación: Almería, España

MensajePublicado: Mar Feb 28, 2006 16:07    Asunto: Responder citando

El poema se estructura en torno a dos figuras básicas, muy presentes en la lírica popular a la que la voz poética trata de imitar. Estas dos figuras son el paralelismo y el símil.
En cuanto al paralelismo hay cinco estrofas que presentan la misma estructura en su construcción sintáctica y en el orden: un adjetivo que expresa la cualidad del tú femenino (libre, grande, buena, alta, blanca) que hace la función sintáctica de complemento predicativo, seguido de la secuencia te quiero en el primer verso de cada estrofa (esta repetición a final de verso es lo que se denomina epífora); el segundo y tercer verso está ocupado por la secuencia encabezada por como (es decir un símil o comparación), al que sigue el término con el que se compara (arroyo, monte, pan, chopo, flor), del que se nos dice una propiedad y que sintácticamente está expandido mediante un adyacente que, en el caso de la primera, tercera y cuarta estrofa, es una proposición subordinada adjetiva de relativo. En el cuarto verso de cada estrofa aparece repetida la secuencia “pero no mía” este recurso recibe el nombre de conversión, que, como la epífora no es más que una manifestación más del paralelismo sintáctico.

La función que cumplen el paralelismo como el símil es la de dar cohesión (sintáctica en el caso del paralelismo, semántica en el caso del símil) al texto mediante la enumeración de unas cualidades (libre, grande, buena, alta, blanca) que se asocian con una serie de objetos poéticos (arroyo, monte, pan, chopo, flor). De esta asociación y de la disposición de los elementos procederá la coherencia global del texto mediante la repetición, lo que encajaría dentro de la tradición de lírica popular, a la que García Calvo se adapta tan bien como en su momento supieron hacerlo otros grandes poetas como Machado, Miguel Hernández, García Lorca o Alberti.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Mie Mar 01, 2006 07:36    Asunto: Responder citando

Muy bien, belemín.

Pero si le prestas un poco más de atención, encontrrás muchas más cosas. Porque hay mucho que decir todavía de las figuras retóricas, tanto fónicas, como sintácticas como semánticas que aparecen, por ejemplo, en la primera estrofa, donde hay , por lo menos cinco figuras más que no deben de pasar desapercibidas. Quizás Marsalla las vea.


Algunas preguntas indispensables para analizar el poema:

¿En qué época está escrito este poema? ¿Puede el contexto en que aparece este poema darnos alguna pista sobre quién es verdaderamente el tú al que se dirige el poeta? ¿Por qué el autor ha escogido destacar con unos adjetivos precisos al principio de verso la descripción ideal de un deseo?
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Mie Mar 01, 2006 07:39    Asunto: Responder citando

Releamos, que siempre es conveniente. Y en el caso de la poesía incluso es recomendable leer en voz alta.

Cita:
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.

Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.

Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía

ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
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belemin
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MensajePublicado: Mie Mar 01, 2006 12:22    Asunto: Responder citando

Efectivamente, aparecen en la primera estrofa otras figuras, como puede ser la aliteración(de carácter fónico) en la que se intenta evocar el salto del agua entre las piedras con el sonido oclusivo labial sordo p, combinado con la sonora b en posición implosiva de la sílaba, seguida de la líquida r para reproducir el sonido del fluir del agua.

Figuras de carácter semántico son la personificación , mediante la que se atribuyen al arroyo la acción de brincar.

Aparece también el polyptoton, figura consistente en que una misma palabra aparece en distinta función sintáctica (de piedra en piedra),

En cuanto a quién puede ser el al que se dirige la voz poética, puede ser la poesía misma, de lo que hay antecedentes en la historia de la poesía española del siglo xx (recordemos el poema de Juan Ramón Jiménez en Eternidades: Vino, primero, pura/ vestida de inocencia/ y la amé como un niño..., la que se refiere a sus distintas formas de concebir la poesía, para él su única razón de vida).
Aquí García Calvo, represaliado en 1965, en plena dictadura de Franco, quiere significar la poesía misma como símbolo de libertad, que debe estar por encima de las normas de escuelas o corrientes, o incluso de la propia consideración de poesía como algo autosuficiente, ajeno a la vida (pero no mía, ni de Dios ni de nadie, ni tuya siquiera).
En esta línea, Gabriel Celaya decía por aquella época aquello de maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales(La poesía es un arma cargada de futuro).
En definitiva, poesía como refugio, como compromiso personal y ante los demás, lo que significa despojarla de su carácter de torre de marfil impermeable a la realidad.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Jue Mar 02, 2006 08:08    Asunto: Responder citando

belemin escribió:
Efectivamente, aparecen en la primera estrofa otras figuras, como puede ser la aliteración(de carácter fónico) en la que se intenta evocar el salto del agua entre las piedras con el sonido oclusivo labial sordo p, combinado con la sonora b en posición implosiva de la sílaba, seguida de la líquida r para reproducir el sonido del fluir del agua.


La aliteración, si bien puede ser onomatopéyica, intentando reproducir sonidos naturales por la repetición de fonemas determinados en un mismo verso, no es que se dé sólo, a mi modo de ver, por la elección de fonemas oclusivos, labiales, tanto en su versión sorda como en su versión sonora, sino trambién en la repetición de fonemas vocálicos a final de palabra, lo cual se llama SIMILICADENCIA.

Cita:
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.











Cita:
Figuras de carácter semántico son la personificación , mediante la que se atribuyen al arroyo la acción de brincar.


Si hablas en plural, deberías nombrar varias figuras y sólo mencionas una. O es que incluyes en el nivel semántico el polyptoton?

Cita:
Aparece también el polyptoton, figura consistente en que una misma palabra aparece en distinta función sintáctica (de piedra en piedra)



POLYPTOTON, recurrencia gramatical creada por repetición de distintas formas flexivas de un mismo lexema.

Pues muerte aquí te daré,
porque no sepas que
que sabes flaquezas mías.

Calderón

**********************************************************

Te recomiendo analizar las figuras en orden, empezando por el fónico, siguiendo por el morfosintáctico y terminando por el semántico.

En la primera estrofa sigue habiendo más recursos. Muchos más.


Cita:
En cuanto a quién puede ser el al que se dirige la voz poética, puede ser la poesía misma, de lo que hay antecedentes en la historia de la poesía española del siglo xx (recordemos el poema de Juan Ramón Jiménez en Eternidades: Vino, primero, pura/ vestida de inocencia/ y la amé como un niño..., la que se refiere a sus distintas formas de concebir la poesía, para él su única razón de vida).


Bueno, no deja de ser un interesante apreciación. La identificación lírica de las verdades en poesía con una mujer amada es algo que viene ya del Cantar de los Cantares y, como tú dices, un gran místico como Juan Ramón cultivó al final de su priemra etapa, abandonando el Modernismo para pasar a la búsqueda de la poesía pura. Pero de todos modos, las obras de arte siempre son hijas de su tiempo. Por eso es tan importante la primera parte del comentario de texto, la localización.



Cita:
Aquí García Calvo, represaliado en 1965, en plena dictadura de Franco, quiere significar la poesía misma como símbolo de libertad, que debe estar por encima de las normas de escuelas o corrientes, o incluso de la propia consideración de poesía como algo autosuficiente, ajeno a la vida (pero no mía, ni de Dios ni de nadie, ni tuya siquiera).


En pleno esplendor de la dictadura franquista no deberíamos obviar un estremecedor lema.

UNA, GRANDE Y LIBRE

Sin duda alguna, España.

Cita:
Libre te quiero,

Grande te quiero


¿Será entonces este poema, escrito en plena dictadura franquista por un poeta contrario al régimen, un poema político? ¿Quién es ese tú? ¿hay ironía en la actitud del autor?

Hay que localizar el poema.


Cita:
1. LOCALIZACIÓN. Qué es el texto, quien lo escribió, cuando lo escribió.

Se trata de constatar, de forma externa, qué es lo que tenemos ante nosotros, qué es exactamente el texto que comentaremos. Se debe de localizar el texto en dos planos: como texto literario dentro de la Literatura, y como texto literario dentro de la Historia.

Para lo primero se debe precisar el género y subgénero literarios a los que el texto pertenece (prosa, lírica, épica, cuento, novela, etc) especificando brevemente sus características tipológicas, y si se trata de un fragmento o de un texto completo. Si se trata de un fragmento hay que tratar de decir a qué obra pertenece y cual es su situación estructural dentro de esa obra, así como el lugar que ocupa la obra en la producción general del autor.

Para lo segundo, la localización dentro de la Historia, se debe aportar el nombre del autor y la fecha en la que lo escribió, puntualizando, si la conociéramos, la historia del manuscrito y la transmisión del texto. Se relacionará el contenido del texto con el contexto histórico al que hace referencia, la escuela literaria a la que pertenece, con breve resumen de sus características, sobre todo de las que aparezcan en el texto a comentar. También es conveniente hablar de las fuentes e influencias que el texto ofrezca, aunque sólo si estamos seguros de no decir alguna barbaridad.
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marsalla
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MensajePublicado: Jue Mar 02, 2006 16:48    Asunto: Responder citando

DELLWOOD, belemin.
Leeré con atención vuestros análisis del poema y me esforzaré por dar mi comentario, aunque me temo que será de andar por casa. No me gusta leer en la pantalla cuando necesito tiempo y atención, así que, después de imprimirlo, me pondré a la tarea. No sé si después el poema me seguirá gustando tanto.... o más. De lo que estoy segura es de que aprenderé muchas cosas.
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marsalla
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MensajePublicado: Vie Mar 03, 2006 12:22    Asunto: Responder citando

Me falta un dato importante para la localización del poema, ya que no sé la fecha en que se escribió, ni si es parte de un conjunto de poemas. Lo he intentado en internet pero no encuentro estos datos.

Poema lírico, poliestrófico encadenado de versos paraxítonos. Las cuatro primeras estrofas son de cuatro versos, la quinta de cinco versos y la última de dos versos. Estrofas heterométricas de cinco y siete sílabas.

Creo que el tema es la libertad. Que el tú se dirija a la poesía o a España es posible, pero yo pienso que el tú al que se dirige el poeta es la libertad misma. La no posesión a la que alude reiteradamente me parece confirmarlo. Las comparaciones hacen siempre referencia a la naturaleza, incluso el pan, que se puede considerar el alimento primero y más natural del hombre, como la libertad es el alimento primero y más natural para el espíritu. La naturaleza es el ámbito propio de la libertad.


En cuanto a las figuras haré un intento. Yo creo haber encontrado, además de las ya dichas:
ELIPSIS gramatical: “pero no (te quiero) mía”
SINALEFA: (afecta a la métrica) “de peña en peña” “flor de azahares”
ENCABALGAMIENTO: (que afecta al ritmo)“como arroyo que brinca/de peña en peña” “como monte preñado/de primavera” “como pan que no sabe/su masa buena” “como chopo que al cielo/se despereza” “como flor de azahares/sobre la tierra”

Creo que el poeta reitera al final de cada verso (y en la última estrofa de seis versos por dos veces) “pero no mía”, para que su propia renuncia nos revele el alto grado de su amor por la libertad, lo que también le hace valedero para negarle, en la última estrofa, al mismo Dios, a nadie, e incluso a ella misma, el derecho de la posesión. Yo no veo ironía sino un tono exaltado, apasionado, de amor a la libertad. La personificación puede ser un vehículo para que el deseo se haga más real.
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