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Raul Barón Biza


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Nicolas Gonzalez
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Registrado: 15 Feb 2006
Mensajes: 3

MensajePublicado: Mar Feb 28, 2006 20:54    Asunto: Raul Barón Biza Responder citando

Estaría bueno que utilicemos este foro para cambiar escritos e información acerca de este gran escritor ya que es muy ificil conseguir nada de este tipo.

Si a alguien le sirve tengo "El derecho de matar", pueden pedirme que les cite algo si lo necesitan.
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Agustín Javier
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Registrado: 26 Dic 2005
Mensajes: 1356

MensajePublicado: Jue Mar 02, 2006 15:55    Asunto: Responder citando

Nicolás, me enteré de la existencia de Barón Biza por un documental que alguna vez pasaron por canal 7 o ATCsobre su vida... me quedé asombrado por sus escritos tan punzantes... de chico subí al monumento que en Córdoba le hizo a su mujer aviadora que falleció en un accidente.
Si querés copiar algunos párrafos del libro agradecido.
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
Mensajes: 34

MensajePublicado: Lun Abr 10, 2006 01:18    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG escribio la siguiente informacion :
Durante 1928 en Venecia, Raúl Barón Biza conoce a Rosa Martha Rossi Hoffmann una bella actriz austríaca de 25 años, que usaba el seudónimo Myriam Stefford. El 28 de agosto de 1930 se casan en Venecia, dando una de las mejores fiestas según las páginas sociales de la época. Luego la pareja se instala en Argentina, altemando entre Buenos Aires y las serranías cordobesas, donde Raúl tenía una estancia de 2.200 hectáreas cerca de Alta Gracia. Entre marzo y agosto de 1931, ella tomó un curso de piloto y antes de terminarlo ya volaba su propio avión convirtiéndose en una de las primeras mujeres piloto de la Argentina. El 26 de agosto de 1931, dos días antes de festejar su primer aniversario matrimonial, halla la muerte al estrellar su pequeño avión Chingolo II, en Marayes provincia de San Juan, mientras participaba del Raid Aéreo de las 14 Provincias.

El camino que une Alta Gracia a Córdoba es una ruta rural tranquila, vacía de pormenores. No es difícil aburrirse en ese trayecto. Pero desde muchos kilómetros antes se ve, en medio de la nada, un altísimo obelisco de granito y mármol. Tiene forma de ala, pene o cuerno 82 metros de alto y una escalera caracol interior de 237 escalones. Es un fastuoso sepulcro que la pasión de Raúl hizo construir en ese campo de su familia, para la mujer que más amó. La base es una enorme cripta abovedada donde se desciende tras 30 escalones y oscuros pasadizos para llegar al sepulcro donde descansan los restos de Myriam. No hay luz eléctrica, ni linternas, ni cruz. Sobre el granito se lee: "Viajero, rinde homenaje con tu silencio a la mujer que, en su audacia, quiso llegar hasta las águilas"

El sitio está cargado de reminiscencias faraónicas, sobre la losa que cubre los restos está escrito: "La maldición caerá sobre quien ose profanar esta tumba". En el granito hay dos caladuras de un centímetro de ancho, una vertical de un metro y otra horizontal de treinta centímetros, a determinada hora del día y según la posición del sol, marcan una cruz perfecta sobre la misma lápida. Se asegura que Raúl, junto con los restos, hizo enterrar las joyas, entre otras el famoso diamante Cruz del Sur, varias veces millonario en dólares. Pero el estanciero habría hecho arreglos para que poderosos explosivos estallen ni bien se pretenda violar la gruesa puerta y pisar el interior. Leyenda, mito, exageración, creencia popular... nadie lo sabe, pero en abril de 1975, expertos auxiliados por equipo electrónico, detectaron la presencia de ciertos panes bajo el sepulcro.

¿Qué tiene de extraño que haya enterrado las joyas de su mujer junto a sus restos, colocando explosivos?... Lo extraño sería que no hubiera hecho algo así. Todo lo que pueda saberse sobre Raúl resulta incierto o increíble, su vida presenta todas las condiciones para la leyenda y el mito. Nació en Córdoba en 1899 siendo uno de los siete hijos del matrimonio de Vilfrid Barón y Catalina Biza, millonarios cordobeses. Fue militante radical en tiempos en que ese partido hacía honor a su nombre. Esto le valió la persecución, la cárcel y el deportamiento. Se batió a duelo en varias ocasiones. En Lomas de Zamora compró el casco de una fastuosa propiedad, que hoy es uno de los lugares más atrayentes de la zona. Enclavado frente al Parque Municipal y arrullados por el canto de mil pájaros, los dominios de este alucinante personaje han dado lugar a lo que hoy es el apacible y residencial Parque Barón de Lomas de Zamora.

Pero además, Raúl tuvo el oficio de escritor, lo que le valió las mas severas críticas, la execración social, una admonición de la Iglesia, el título de amante de la pornografía y dos procesos por obscenidad. Su producción literaria no sólo fue extensa (unos 10 libros, y anuncios de otros tantos “en prensa” que no se sabe si existieron), sino que además cada edición constaba de decenas de miles de ejemplares. Hoy sus obras se buscarán en vano en los catálogos de las bibliotecas; jamás fueron reeditadas, ni son invocadas en las cátedras universitarias, ni han obtenido recepción crítica alguna. La obra ha desaparecido, material y culturalmente. ¿Dónde ha ido a parar todo ese papel impreso?

Por qué me hice revolucionario, Punto Final, Todo estaba sucio son algunos de sus libros. Pero el título más significativo de su obra es El derecho de matar (1933), que le valiera el primero de los procesos por obscenidad, del que salió absuelto, mientras ya estaba en prisión por motivos políticos. Una edición de 5000 ejemplares fue secuestrada en la imprenta por la policía sin orden judicial. Pero es una gran novela de la mejor tradición libertina, donde el relato coexiste con una dimensión política, filosófica y moral explícita, teórica, no literaria. El libro se compone de algo más de 100 páginas que comienzan con una carta al Papa Pío XI, fechada en París:

Libro triste, Señor, rebelde, escrito para los que gimen y para los que sufren bajo el peso de tu cruz... Libro que ha de recordarte Señor la mentira de vuestros oropeles, la falsedad de vuestra prédica... recordarte como a los eunucos que no todo es oro y que existe el placer de poseer la vida...

Continúa con un prólogo-aclaración:

Lector. No quiero ni debo engañarte. No necesito tu aplauso, ni temo a tu brazo, ni me hace falta tu dinero. Estoy más allá del oro y de la fama; más allá de esa fe que hácete creer sincera la caricia de tu hembra y la mano de tu amigo...

Luego nueve capítulos que narran la historia de una educación sentimental, cuyos elementos más recurrentes son el anticlericalismo, la blasfemia, el extremismo político, la misoginia, el desprecio por las convenciones burguesas, la traición, la pornografía y la obscenidad. Alcanza singular intensidad en un pasaje que narra la posesión sexual de una dama de beneficencia con apellido ilustre, orgullo de la provincia, sobre un ataúd del panteón familiar que la honesta señora elige para la cita. El sexo y la muerte son las relaciones sociales a las que se reducen todas las demás, las potencias mayores que circulan a través de las criaturas por ellas vulneradas. El libro enseña que el poder consuma su ejercicio sobre los cuerpos de niños, de trabajadores, de prostitutas, de enfermos, de presos, y que toda liberación debe comenzar allí. La energía moral y literaria de su prosa se conserva intacta no obstante su ausencia de deriva cultural, o tal vez por eso. Es como si hubiera deseado y previsto su propia intratabilidad, su ilegibilidad, su inmunidad respecto a ese tono pastoral que siempre encierra la prédica de la lectura y la consiguiente zozobra porque los jóvenes ya no leen. Es un libro para los hijos de nadie, para los que duermen en la basura, para los que no tienen hembra, ni Dios. Un libro para los que jamás llegarán a leerlo.

En 1935 a sus 36 años contrae matrimonio en secreto con Clotilde Sabattini de 17 años, hija de su gran amigo, el prestigioso médico y dirigente radical Amadeo Sabattini. Este hecho marcó la ruptura de la amistad. De este matrimonio nacieron tres hijos: Carlos, Jorge y María Cristina. Clotilde realizó estudios sobre métodos educativos y pedagógicos en Suiza y realizó viajes de estudio por distintos países de Europa. En 1940, regresó al país pero fue detenida y encarcelada por orden del gobierno peronista. Al ser liberada, se exilió en Montevideo hasta la caída de Perón. En 1949 presidió el Primer Congreso Nacional de la Mujer Radical. Contribuyó con la creación del Liceo de Estudios Secundarios de La Plata, institución en la cual luego dictó cursos de historia y literatura.

En octubre de 1950 se produjo un gravísimo incidente en la casa del doctor Amadeo Sabattini, en Villa María, Córdoba, en el que resultaron heridos de bala Alberto, hermano de Clotilde, y el propio Raúl Barón Biza quien luego de permanecer un tiempo en el hospital fue llevado a la cárcel.

En 1953 Clotilde se radicó en Montevideo, donde colaboró con varias publicaciones del partido radical y dirigió el periódico Semana Radical. Allí comenzó con sus estudios en la Facultad de Derecho, los cuales continuó en la Universidad de Buenos Aires, algunos años después cuando regresó al país. En 1958, durante la presidencia de Arturo Frondizi, fue designada presidenta del Consejo Nacional de Educación. Desarrolló una vasta labor como educadora y periodista y fue responsable de la sanción del primer Estatuto del Docente.

Para ese entonces, el matrimonio prácticamente no existía. Se llegó así hasta mediados de agosto de 1960, cuando Raúl Barón Biza la citó en su departamento en Buenos Aires, donde acudió acompañada por dos abogados para finiquitar los trámites de separación. Raúl Barón Biza, sirvió whisky primero a los abogados y luego se acercó con un vaso lleno a su esposa, y sorpresivamente le arrojó el contenido en el rostro. Pero no era whisky... era ácido clorhídrico. Clotilde lanzó un grito desgarrante y Raúl huyó mientras los abogados auxiliaban a la desdichada mujer. Cuando al día siguiente la policía allanó el departamento encontró que Raúl había regresado para dispararse un tiro en la sien.

Las crónicas de la época señalan que su cadáver fue conducido a la morgue judicial, de donde no fue reclamado, motivo por el cual se le dió sepultura en el cementerio de la Chacarita. Sin embargo, no fue así. Un poco más allá de lo que fueran los jardines del monumento en Alta Gracia, llama la atención la presencia de un viejo olivo rodeado por un grosero alambrado. El alambre no está por el olivo, protege el lugar donde está enterrado Raúl. Allí fueron silenciosamente llevados sus restos y sepuItados debajo de ese olivo, a metros de los de Myriam Stefford.

Clotilde Sabattini de Barón Biza, fue sometida, con el tiempo, a muchas intervenciones quirúrgicas pero no pudo reparar la desfiguración producida por el ácido. Algunos años después su hija adolescente María Cristina, se suicidó. Por su parte, el 25 de octubre de 1978, unos meses después de elaborar un importante informe para la UNESCO sobre las condiciones laborales de la mujer en la Argentina, Clotilde Sabattini, viviendo en el mismo trágico departamento de Buenos Aires y tras una larga lucha contra la depresión y los recuerdos, se suicidó arrojándose por la ventana. En 1998, su hijo Jorge, periodista y escritor, publica una excelente primer novela El Desierto y su Semilla, donde dice:

He de reflexionar sobre la diferencia entre el aspecto exterior de una tragedia y su visión interior, la violencia se presenta en nuestras vidas como una sorpresa inmerecida, excepcional. La crónica recoge momentos sangrientos de la vida de mis padres, los momentos culminantes de una tragedia, dejando entre líneas los días con amor pero sin historia, sin las cartas cálidas de los primeros años, y los largos esfuerzos posteriores que ellos hicieron para recomponer los primeros tiempos felices. Hay un filme de Trufáut que tiene como lema, ni contigo ni sin ti. Ese debe haber sido el espíritu que se apoderó de Raúl y de Clotilde en los momentos finales de su matrimonio. La separación es un hecho impensable. Citando sólo hay amor es el recurso más fácil cuando sólo hay odio. Pero es un engorroso desgarramiento personal cuando el amor y el odio son uno mismo y confunden el elemento pasional en nuestro corazón.
He luchado con mi historia famíliar con la manera en que debo acomodar los hechos para seguir viviendo. Procuré durante muchos años no decir una palabra sobre el tema. Después traté de espantar fantasmas, girando con lupa y escarpelo en torno de viejos episodios. Ahora sé que no hay nada que acomodar, ni ocultar, ni exhibir. Que cada amor conserva sus huellas propias, en las que están impresas más allá de las palabras, los sentimientos... que éstos sólo son contradictorios para las palabras, pero que permanecen firmes, poderosos e inexplicables mucho después de que morimos.

El 9 de setiembre de 2001, Jorge se suicidó arrojándose al vacío desde su departamento en Córdoba
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Lun Abr 10, 2006 01:23    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG ( waisberggabriel@hotmail.com ) cita la siguiente informacion :
La gran tragedia del rostro perdido
A la entrada, sobre una mesa, había un saco de mujer, negro pero quemado. En el living, dos botellas y cuatro vasos. Cerca, un sillón con el paño chamuscado. Eran rastros del drama ocurrido en el departamento 33 del 8º piso de Esmeralda 1256, el domingo 16 de agosto de 1964.

Raúl Barón Biza había citado allí a su mujer, Rosa Clotilde Sabattini, para hablar del divorcio. También a los abogados.

Rául nació en Córdoba en 1899. Era hijo de los millonarios Wilfrid Barón y Catalina Biza, establecidos en Alta Gracia. Fue militante yrigoyenista, playboy, duelista, escritor y hombre de mundo. En 1928 conoció en Venecia a Rosa Martha Rossi Hoffmann, una novel actriz austríaca que usaba el apodo de Myriam Stefford. En la basílica San Marcos de esa ciudad se casaron en 1930 pero se radicaron en Córdoba.

En 1931, antes de terminar su curso de piloto de avión y dos días antes del primer aniversario de casados, ella se mató con su pequeño biplaza alemán bautizado Chingolo II, en San Juan.

Fue sepultada en el camino que une Alta Gracia con la ciudad de Córdoba. La tumba no pasa inadvertida pues Raúl, en su memoria, hizo levantar un obelisco de granito y mármol de 82 metros de alto. Se dice que allí también están sepultadas todas las joyas de Myriam, hasta el famoso diamante Cruz del Sur de 45 kilates.

La literatura es un capítulo central en la vida de Barón Biza. Su obra le valió desprecio social y religioso, el mote de pornógrafo y procesos por obscenidad, uno por su novela "El Derecho de Matar", de 1933, cuyos 5.000 ejemplares fueron secuestrados de la imprenta sin orden judicial.

A los 36 años se casó en secreto con Rosa Clotilde Sabattini, de 17 años, hija del fuerte dirigente radical Amadeo Sabattini, que dejó de ser su amigo en ese momento. La pareja tuvo tres hijos: Carlos, Jorge y Marisa Cristina.

Cuando Arturto Frondizi fue presidente, designó a Rosa al frente del Consejo Nacional de Educación. Pero ya en esa época el matrimonio estaba quebrado.

Los detalles de la separación se iban a discutir en el departamento de la calle Esmeralda ese domingo de 1964, a las 20.

Enseguida el anfitrión ofreció whisky. Su mujer no quiso. Raúl se quedó con un vaso. Se acercó a Rosa y le tiró el líquido en la cara. Era ácido muriático. Rosa gritó desesperada. Los abogados quisieron asistirla y Raúl se encerró en otra habitación. El rostro de ella se desfiguraba. Tenía quemaduras profundas. El ácido había destruido la nariz, los pómulos, un párpado y dañado el ojo. Alcanzó además el pecho, los brazos, las manos y el cuello.

A las 12 del 17 de agosto Raúl fue hallado en el departamento, tendido en su cama. Se había pegado un tiro en la sien derecha.

La vida de Rosa no fue vida sino un tormento físico y psicológico desde el ataque. Los médicos, de aquí y de Europa, donde viajó con su hijo Jorge, no pudieron ayudarla. En 1978, en el departamento de la calle Esmeralda, se tiró por la ventana.

Jorge, que fue un escritor talentoso, autor del libro "El desierto y la semilla" donde cuenta la desgarradora búsqueda europea de la cara perdida de su mamá, también se mató, en 2001.

El rostro somos nosotros. Nos identificamos por la cara. Define el sexo, hasta la edad. Demuestra sentimientos, estados de ánimo. Con ella hay comunicación pues se aleja o atrae a los otros; se emiten y reciben mensajes y de ahí la importancia del rostro materno en el desarrollo humano.

Los antiguos latinos no hablaban de persona como propietario de derechos. Hablaban de "cabeza" (rostro), ya que "es por la cabeza, de la que se hace la imagen, que se es conocido".

La cara se cuida, se embellece.

Dañarla multiplica las heridas pues se suman las sociales y las psíquicas, que son profundas y a veces irreversibles. Perder la cara es lesión grave para la ley nacional, y el autor puede recibir hasta 6 años de prisión.

La ley italiana de 1889 tenía dos tipos de lesiones: "Lo sfregio permanente del viso", como grave, y la "deformazione permanente del viso", como gravísima. "Sfregio", en español, es corte, tajo, cicatriz. "Viso", es rostro.

Los italianos entendían que la deformación supone una modificación en la cara que la torna repugnante o desagradable.

La ley argentina agrupa como lesión grave tanto el tajo como la deformación, y no es necesario que ésta cause repulsión.

¿Qué se entiende por cara? Anatómica o plásticamente es el espacio delimitado por el nacimiento del pelo, la barbilla y ambas orejas. Pero como las razones de este delito son estéticas y sociales, también se extiende el concepto a las orejas, al cuello y hasta a los daños en el hueso frontal y temporal.

Se ha dicho que no es lo mismo una cicatriz en el rostro de un hombre que en la de una mujer. Pero en verdad no es así: para el derecho penal es igual la cicatriz en el labio de un "bigotudo" que en el de una actriz. Lo que pasa es que para la reparación económica del daño provocado, las realidades sociales e individuales toman otra dimensión


Ultima edición por gabriel waisberg el Lun May 01, 2006 03:26, editado 1 vez
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Lun Abr 10, 2006 01:25    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG ( waisberggabriel@hotmail.com ) cita la siguiente informacion :
El derecho de matar
Raúl Barón Biza

"¡Oh, mujer! Para lograr una figura tan bella y un corazón tan duro, ¿qué dios del Olimpo se ayuntó con la hiena?...

La pornografía en los libros está en proporción a la degeneración del cerebro del lector."
Raúl Barón Biza

El derecho de matar construye la historia del amor fatal en torno a una figura femenina alimentada con secretos vapores químicos de invernadero.
La artificialidad y el exotismo tejen un relato sesgado por reflexiones filosófico-morales, que oscilan entre un lenguaje autóctono y una forma nueva importada a las pampas argentinas por una aguda sensibilidad.

Una edición de 5000 ejemplares secuestrados en la imprenta por la policía sin orden judicial. Después de cumplir una condena en Uruguay por organizar un levantamiento cívico-militar contra las dictaduras brasileña, uruguaya y argentina, Barón Biza y su novela -acusados de obscenos e inmorales- son recibidos en 1933 con las puertas abiertas de la cárcel y la clandestinidad. Una huelga de hambre y una encendida defensa logran la absolución y aportan un valioso documento a la endeble autonomización de la literatura respecto de otros discursos en la Argentina, en un contexto histórico anquilosado por la infamia que Uriburu levanta y Justo continúa.

Entre otras consideraciones sorprendentes, el fallo absolutorio del 9 de abril de 1935 reza:
"Que si se considera que dentro de la evolución contemporánea del arte literario, tanto en las últimas obras de singular valor artístico, según el consenso público, como pueden ser las de Margueritte, Crommelynk, Lawrence y Joyce ("La machona", "Carina", "El amante de Lady Chatterley" y "Ulises"), como no pocos clásicos y modernos de reconocido valor estético (...) todos ellos bastante divulgados, contienen conceptos, frases y palabras como las señaladas por la acusación existentes en la obra del procesado, es indudable que no podían éstas considerarse obscenas o pornográficas bajo un punto de vista penal, pues su autor no resulta en aquélla más que un enrolado en la ya decadente escuela naturalista que inicia Zola y siguieron los realistas que tanto renombre alcanzaran en las postrimerías del siglo pasado, con las descripciones crudas y violentas, de las que el arte literario ha comenzado a reaccionar, llegándose así por la única vía: la selección cultural de los lectores, a la reacción espiritual de nuestro tiempo."

La defensa

"Me limitaré, señor Juez, a recordar algunos casos de resonancia mundial. Los jueces del Sena absolvieron Las flores del mal, de Baudelaire, y Madame Bovary, de Flaubert; Henry Barbusse, autor de El fuego y El infierno, premiado este último por la Academia de Goncourt, fue furiosamente atacado, mereciendo de los eternos críticos agrios, impetuosos ataques, llegando a considerarlo peligroso para Francia. Ambos libros expresan la Verdad sin rebuscamiento de palabras ni frases que opaquen el pensamiento. Blasco Ibáñez, el genial novelista español, en su brillante prólogo al libro El infierno, refiriéndose a Barbusse y a su triunfo al obtener que no se mutilaran sus novelas, dice que "el autor los desarmó, como Orfeo fascinaba a las bestias feroces con la belleza de sus cantos", afirmando luego que El infierno simboliza la furia de vivir que nos domina a todos. Y la conclusión de la obra es que todo está en nosotros y depende de nosotros."

(de la Defensa de Barón Biza, autor del libro El Derecho de Matar, presentada por el doctor Néstor I. Aparicio)


Ultima edición por gabriel waisberg el Lun May 01, 2006 03:25, editado 2 veces
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Lun Abr 10, 2006 01:31    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG ( waisberggabriel@hotmail.com ) cita la siguiente informacion :
Volver a las alturas
Rosa Margarita Rossi Hoffman nació en Suiza en 1905. Su impactante belleza le allanó el acceso a la actuación, iniciándose en el teatro en Viena para después filmar varias películas para el sello alemán UFA. Para entonces, ya utilizaba su nombre artístico: Myriam Stefford.

Tenía 20 años cuando conoció en Viena a Raúl Barón Biza, nacido en Villa María en 1889. Se casaron en 1930 para radicarse en nuestro país al año siguiente.

Por pedido de su esposo la mujer abandonó la actuación pero encaró un hobby riesgoso: tomó cursos de piloto de aviación en la provincia de Buenos Aires. Ese espíritu aventurero la impulsó a intentar un raid por 14 capitales argentinas. Salió de Buenos Aires en el avión Chingolo I y tras dos aterrizajes de emergencia en Santiago del Estero y Jujuy, siguió viaje a San Juan con otro avión (el Chingolo II). En la localidad de Marayes tuvo un nuevo accidente que le costaría la vida, junto a su copiloto, Luis Fuchs. Fue el 26 de agosto de 1931.

Para evocar su memoria, Barón Biza le encargó al ingeniero Fausto Newton la construcción de un mausoleo. Trabajó un centenar de obreros polacos y fue inaugurado en 1935. La torre tiene 82 metros –es más alta que el Obelisco– con 15 metros de cimentación. A seis metros de profundidad está la cripta donde quedaron los restos de la aviadora. Además, en la coronación de la torre hay dos ventanas a las que se accedía por una escalera.
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Lun Abr 10, 2006 01:38    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG ( waisberggabriel@hotmail.com ) cita la siguiente informacion :
Raúl Barón Biza
El derecho de matar


"¡Oh, mujer! Para lograr una figura tan bella y un corazón tan duro, ¿qué dios del Olimpo se ayuntó con la hiena?..."

"La pornografía en los libros está en proporción a la degeneración del cerebro del lector."
Raúl Barón Biza
El derecho de matar construye la historia del amor fatal en torno a una figura femenina alimentada con secretos vapores químicos de invernadero.
La artificialidad y el exotismo tejen un relato sesgado por reflexiones filosófico-morales, que oscilan entre un lenguaje autóctono y una forma nueva importada a las pampas argentinas por una aguda sensibilidad.
Una edición de 5000 ejemplares secuestrados en la imprenta por la policía sin orden judicial. Después de cumplir una condena en Uruguay por organizar un levantamiento cívico-militar contra las dictaduras brasileña, uruguaya y argentina, Barón Biza y su novela -acusados de obscenos e inmorales- son recibidos en 1933 con las puertas abiertas de la cárcel y la clandestinidad. Una huelga de hambre y una encendida defensa logran la absolución y aportan un valioso documento a la endeble autonomización de la literatura respecto de otros discursos en la Argentina, en un contexto histórico anquilosado por la infamia que Uriburu levanta y Justo continúa.

Entre otras consideraciones sorprendentes, el fallo absolutorio del 9 de abril de 1935 reza:
"Que si se considera que dentro de la evolución contemporánea del arte literario, tanto en las últimas obras de singular valor artístico, según el consenso público, como pueden ser las de Margueritte, Crommelynk, Lawrence y Joyce ("La machona", "Carina", "El amante de Lady Chatterley" y "Ulises"), como no pocos clásicos y modernos de reconocido valor estético (...) todos ellos bastante divulgados, contienen conceptos, frases y palabras como las señaladas por la acusación existentes en la obra del procesado, es indudable que no podían éstas considerarse obscenas o pornográficas bajo un punto de vista penal, pues su autor no resulta en aquélla más que un enrolado en la ya decadente escuela naturalista que inicia Zola y siguieron los realistas que tanto renombre alcanzaran en las postrimerías del siglo pasado, con las descripciones crudas y violentas, de las que el arte literario ha comenzado a reaccionar, llegándose así por la única vía: la selección cultural de los lectores, a la reacción espiritual de nuestro tiempo."
La defensa

"Me limitaré, señor Juez, a recordar algunos casos de resonancia mundial. Los jueces del Sena absolvieron Las flores del mal, de Baudelaire, y Madame Bovary, de Flaubert; Henry Barbusse, autor de El fuego y El infierno, premiado este último por la Academia de Goncourt, fue furiosamente atacado, mereciendo de los eternos críticos agrios, impetuosos ataques, llegando a considerarlo peligroso para Francia. Ambos libros expresan la Verdad sin rebuscamiento de palabras ni frases que opaquen el pensamiento. Blasco Ibáñez, el genial novelista español, en su brillante prólogo al libro El infierno, refiriéndose a Barbusse y a su triunfo al obtener que no se mutilaran sus novelas, dice que "el autor los desarmó, como Orfeo fascinaba a las bestias feroces con la belleza de sus cantos", afirmando luego que El infierno simboliza la furia de vivir que nos domina a todos. Y la conclusión de la obra es que todo está en nosotros y depende de nosotros."
(de la defensa de Barón Biza, autor del libro El Derecho de Matar, presentada por el doctor Néstor I. Aparicio)
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gabriel waisberg
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Registrado: 06 Ago 2005
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MensajePublicado: Lun Abr 10, 2006 01:43    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG ( waisberggabriel@hotmail.com ) cita la siguiente informacion :
Los ataques con ácido de un hombre a una mujer tienen su antecedente más famoso en el caso de Raúl Barón Biza, quien en 1964 desfiguró el rostro de su esposa en un departamento de pleno centro porteño.

Barón Biza nació en Córdoba en 1899, hijo de una pareja de millonarios. Fue militante yrigoyenista, playboy y escritor, entre otras cosas. En 1930 se casó por primera vez, con una actriz austríaca. La mujer murió menos de dos años más tarde, piloteando un avión.

Más allá de su fortuna, lo primero que hizo famoso a Barón Biza fue su obra literaria, que lo llevó a ser tildado de "pornógrafo". A los 36 años, se casó en secreto con una chica de 17, Rosa Clotilde Sabattini, hija del dirigente radical Amadeo Sabattini y futura funcionaria del presidente Arturo Frondizi. A pesar de la resistencia de todos, tuvieron tres hijos.

La pareja se desmoronó pronto. Primero se separaron de hecho. Y, el 16 de agosto de 1964, Barón Biza citó a Rosa y a sus abogados a su departamento de Esmeralda al 1200. Iban a hablar de divorcio, pero pasó mucho más. El hombre le ofreció whisky a todos los presentes, la mujer lo rechazó y entonces él le arrojó un vaso en la cara: era ácido muriático. Mientras ella era asistida en un hospital, él se pegó un tiro en la cabeza. Ella seguiría el camino del suicidio unos 15 años más tarde.
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Lun Abr 10, 2006 03:41    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG ( waisberggabriel@hotmail.com ) cita la siguiente informacion :
Un lugar de dolorosa historia : San Juan - Marayes
Desde esta localidad, siguiendo por tres kilómetros hacia Las Chacras, por el camino de tierra, y a pocos centenares de metros de éste, en dirección sur, se eleva solitaria la pétrea figura de un obelisco de diez metros de altura, que recuerda el lugar donde perdiera la vida la famosa piloto Myriam Stefford, en ocasión de cubrir una de las etapas del vuelo que había iniciado, con la intención de unir las por entonces catorce provincias argentinas.
El mismo, como los realizados por los pioneros de nuestra aviación, no contaba con instrumental de orientación ni radio, en el reducido habitáculo de la precaria nave llamada, Chingolo II. Por ello estas travesías se llevaban a cabo durante el día, siguiendo el trazado de la vía férrea.
La partida de la nave desde nuestra provincia, que la había recibido con alborozo y entusiasmo, se registró en las primeras horas del 26 de agosto de 1.931, en forma normal y siguiendo con el periplo preestablecido. Los sanjuaninos despidieron a la hermosa austríaca de veinticinco años, esposa del rico hacendado y escritor cordobés, Raúl Barón Biza, sin imaginar que al poco andar, en la localidad de Marayes, a pocos Kilómetros del límite con La Rioja, en forma inexplicable el Chingolo II se precipitara a tierra cobrándose la vida de la intrépida pionera.
El obelisco en cuestión lleva en dos de sus caras las siguientes inscripciones "Un bel morire tutta la vita onore" (una muerte bella honra toda la vida), seguido de la siguiente: "Viajero detén tu marcha y rinde tu homenaje a la mujer que en su hazaña intentó eclipsar a las aguilas".
Un epitafio de similares características a este último, se encuentra grabado en la monumental ala de granito y mármol, cuya altura supera los ochenta metros, que hiciera construir el inconsolable esposo, en el predio de una estancia que fuera de su propiedad, en Alta Gracia, provincia de Córdoba. Una escalera en caracol de 237 peldaños asciende por el interior, hasta rematar en la punta de la figurada ala de avión. La base del monumento, comprende la cripta abovedada, por la que hay que descender una treintena de escalones, entre pasadizos oscuros para acceder al sepulcro donde descansan los restos de la malograda piloto.
En el lugar se encuentra grabada una tremenda sentencia que hace estremecer por su vaticinio: "La maldición caerá sobre quién ose profanar esta tumba". Desde la fecha de erección del particular monumento funerario, los lugareños han transmitido a quién quisiera escucharlos, que el particularísimo viudo, Raúl Barón Biza, junto a los restos mortales de su esposa, sepultó todas sus joyas, entre las cuales se encontraría el famoso diamante "Cruz del Sur", valuado en varios millones de dólares.
Esta bóveda, siguiendo la línea de las versiones lugareñas, habría sido minada por Barón Biza, con explosivos que se activarían en forma automática en caso de que se intentara acceder por la fuerza a la misma.
Para darle mayor crédito a esta versión se asegura, que en 1.975 un grupo de expertos, provistos de sofisticados instrumentos electrónicos, detectó la presencia de misteriosos objetos en forma de "panes" por debajo del sepulcro.
Para rematar con contundencia mística estas versiones se asegura; "¿ Qué tiene de extraño que un personaje como Barón Biza haya enterrado las joyas de su mujer junto a sus restos colocando explosivos? Lo extraño sería que no hubiera hecho algo así".
Un verdadero halo de aventura, incomparable belleza, fatalidad, misticismo y fastuosa riqueza, rodea la efímera vida de la malograda deportista, quién plegó definitivamente sus alas en el desierto sanjuanino, aquel lejano 26 de agosto de 1.931.
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gabriel waisberg
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MensajePublicado: Mar Abr 11, 2006 01:16    Asunto: Re: Raul Barón Biza Responder citando

GABRIEL WAISBERG ( waisberggabriel@hotmail.com ) cita la siguiente informacion :

Raúl Barón Biza , Excéntrico escritor argentino,fue duelista, militante yrigoyenista, preso político y novelista procesado. Y habría que agregar: anticlerical y suicida, playboy, blasfemo, millonario, autor independiente, pionero del cultivo de oliváceas y de la explotación de minas (de wolframio y bismuto, ¿qué habían pensado?). Se batió a duelo muchas veces y organizó una fiesta de disfraces mezclando clases sociales y obligando a los ricos a vestirse de inmigrantes. Raptor de la hija de Amadeo Sabatini, el gobernador de Córdoba, permaneció dos años en prisión. En 1933, preso todavía, el Estado le inició un juicio por obscenidad y pornografía a raíz de la publicación de su novela El derecho de matar, cuyas dos primeras ediciones fueron secuestradas por la policía.
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