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SIKELIANÓS


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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
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MensajePublicado: Jue Sep 07, 2006 16:09    Asunto: SIKELIANÓS Responder citando

    
    
Άγγελος Σικελιανός,
    
    




Anguelos Siquelianós.
(Léucade,1884 – Atenas,1951)

....................................................................................

LA MADRE DE DANTE
    


Como vacía, en su sueño le pareció Florencia,
cuando despunta el alba,
y que, lejos de sus amigas, en soledad
erraba por las calles.

Y tras ponerse su vestido nupcial de seda,
y los velos de lis,
vagaba por las encrucijadas, y en el suelo
le parecía nueva cada calle.

Y en los cerros que bañaba un aura matinal de primavera,
como ejambresl ejanos
lentos y hondos doblaban los agonizantes campanarios
de las ermitas.

Y de pronto, como si se enconrara dentro de un jardín,
en el aire más blanco,
de un jardín vestido de novio, y lleno de naranjos y manzanos,
de una punta a la otra,

y mientras la arrastraban las fragancias, le pareció que se acercaba
a un alto laurel,
en el que un pavo, saltando de peldaño en peldaño,
subía hasta su cima.

Y alargaba su cuello a una y otra rama
rebosante de bayas,
y se comía una, cogía otra y la tiraba al punto
desde la rama al suelo.

Su delantal bordado alzó involuntariamente
en la sombra, hechizada...
y he aquí que al instante se hizo pesada, cargada
de rizadas bayas.

Del esfuerzo del alba, reposó así un momento,
en una nube fresca...
y sus amigas, alrededor de la cama, estaban esperando
para acoger al niño.


Ultima edición por DELLWOOD el Dom Oct 30, 2011 19:44, editado 3 veces
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Jue Sep 07, 2006 16:31    Asunto: Responder citando

Léucade, la más cercana de las islas jónicas a la costa de Epiro.
Allí nació este hombre
del que un erudito dijo que tenía los rasgos apolíneos
de los efebos eternizados
en los bajorrieleves áticos.

Y al otro lado de la península, Delfos.

Conoció a Eva en Atenas,
a principios de siglo.
El, estudiante de derecho
subido a las tablas con la gente
de la Escena Nueva.
Ella, Eva Palmer, americana
millonaria apasionada
de la belleza griega.
Y como tal, quiso
poseerla,
dándole un hijo, Glauco,
y vertiendo su fortuna en la Idea Délfica.

Poeta nacional
por cantar la lucha de la liberación de Turquía.

Cuando a los 30 años
en Europa irrumpen las vanguardias,
a él le da por levitar
y escuchar la voz de cinco conciencias.

La conciencia de mi tierra.
La conciencia de la estirpe.
La conciencia de la mujer.
La conciencia de la fe.
La conciencia de la creación personal.

Tras siete años de noche oscura,
hacia 1927,
organiza los festivales de Delfos.
Conciliadas la Grecia pagana con la cristiana, Delfos
sería la sede de encuentro de todas las gentes del mundo,
reunidas en el culto aristocrático de la belleza y todas las virtudes
morales exaltadas por el Helenismo.

Inspirado por el orfismo
ve en la rosa el símbolo de la unidad esencial de todos los seres.

En los días aciagos de la Segunda Guerra Mundial,
ya con los pies de nuevo en la tierra, durante la ocupación
alemana,
dio voz a los sufrimientos del pueblo griego.

Candidato al Premio Nóbel de Literatura.

Murió en las vísperas del verano del ´51.


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DELLWOOD
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Mensajes: 15247

MensajePublicado: Lun Sep 11, 2006 02:11    Asunto: Responder citando

En cuanto a Ángelos Sikelianós, él era asunto aparte. Fue el último que en nuestra época levantó el peso del papel de una divinidad sin presentar la más mínima fisura. Incesantemente se llenaba de Grecia e incesantemente Grecia se llenaba de él, hasta que él y su país constituyeron dos perfectos vasos comunicantes. Ha sido descrito suficientemente y en todos sus aspectos característicos, así que no necesita mi presentación. En algunas ocasiones, claro, a mí también me sucedió encontrarme con él. A veces cuando pasaba imponente con su capa negra y su bastón de plata, a veces leyendo Sibila7 y haciendo retumbar las ventanas a nuestro alrededor, y otras, durante los años de la Ocupación,8 esperando en la fila para recoger su ración y llevando su vasija de hojalata con el aplomo de un verdadero arconte. En otra ocasión nos guió a Eluard, a Seferis y a mí en Salamina.9 Pero nunca olvidaré otros dos momentos, más personales, más raros, en los que tuve la suerte de verlo en plena exaltación.

La primera vez fue aquella histórica e inolvidable tarde del funeral de Palamás.10 Algo muy intenso y a la vez fugaz. Me encontré frente a él precisamente cuando alrededor de la recién cavada tumba todos juntos cantábamos el Himno Nacional. Y durante todo ese tiempo sentí clavada en mí su mirada con tanta insistencia que en verdad no supe qué hacer. Con gran esfuerzo logré no desviar la mirada. Apenas terminamos de cantar, se lanzó directamente hacia mí, me abrazó con todas sus fuerzas y me besó en las dos mejillas. Estaba literalmente fuera de sí. Yo sabía, me daba cuenta, que no era a mí a quien tanto tiempo miraba, o a quien quería besar; era al otro ser humano, a su prójimo, que su arrebato le ponía enfrente bajo mi forma. Y eso, en lugar de disminuir a mis ojos la importancia de su gesto, le dio, por el contrario, las dimensiones y la grandeza del símbolo.

En condiciones totalmente diferentes vi a Ángelos Sikelianós la segunda ocasión, que fue también la última imagen del poeta que me llevé conmigo al partir para Europa, ya que, cuando volví, su honrada figura –¡ay!– ya había desaparecido. Fue un verano, dos años después de la liberación.11 Sikelianós vivía entonces en Kifisiá,12 en una casona grande y vieja de techos altos y habitaciones frescas, hundida al fondo de un jardín abandonado, aquí y allí con altísimos y añosos pinos y un estanque en la orilla. Casi nada le impedía al calor cercar e inflamar por todas partes a aquella construcción de piedra, sobre todo las horas del mediodía. Y fue precisamente en esas horas que se me ocurrió ir, sin para nada avisarle –además no tenía teléfono–, para dejarle algunos libros sobre teoría del surrealismo que me había pedido para consultarlos.

Nadie se dio cuenta cuando crucé la puerta de rejas del jardín. Su mujer no estaba y no había servidumbre. También encontré la puerta de adentro abierta de par en par. Llamé una o dos veces, y cuando vi que nadie respondía entré con mis zapatos ligeros de tela que, de todos modos, no hacían el más mínimo ruido. Entonces vi frente a mí una imagen que me será inolvidable: Sikelianós, de pie, descalzo, con un largo camisón blanco que le quedaba como las antiguas clámides, comía un racimo de uvas. De vez en cuando lo levantaba frente a la ventana abierta y lo admiraba a la luz. Helo ahí. Ese era él. Un auténtico poeta griego que no negaba la sensación, al contrario, la impulsaba hasta ponerla al revés y leer en sus adentros las señales secretas.

Observé que a pequeños intervalos desplazaba sus plantas desnudas sobre la duela limpia como si hiciera
pequeños pasos de baile y era evidente que gozaba de esa textura primitiva, cómo literalmente hablaba con la madera. Era a él a quien llamaban farsante, y a quien yo había atrapado en un momento en que no había ningún espectador, y sin embargo igual, totalmente igual a como lo conocíamos por sus poemas, naturalmente majestuoso y autosuficiente en su divina sencillez. Ni siquiera mostró el más mínimo disgusto cuando, en algún momento, por fin me vio frente a él. "Adelante, buen amigo" gritó con fuerza y me cortó una ramita de uvas. Después, casi inmediatamente, con la misma facilidad, pasó a hablar de sus desacuerdos con un filólogo inglés sobre la interpretación correcta o no de ciertos textos ocultistas que estaba estudiando. Y con la mano señaló un montón de libros sobre una mesa grande. Un poco más allá, un tintero grande. Y una pluma grande. Y un manojo de grandes hojas de papel llenas con las grandes letras redondas de su escritura. Todo grande. Es decir, a su medida. Pero quizá él, que estaba destinado a dotar a la lengua griega con la "Máxima lección", no podía ser de otra manera. Aunque hablemos de tamaños distintos que ni uno ni otros fueron capaces de comprender sus pequeños, pequeñísimos detractores.

Odysseas Elytis
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Registrado: 25 May 2001
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MensajePublicado: Mar Sep 12, 2006 06:32    Asunto: Responder citando

Fotografías de los Festivales de la Idea Délfica.

Sikelianós llevado a hombros.



Eva Palmer

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MensajePublicado: Mar Sep 12, 2006 07:10    Asunto: Responder citando



Traducción del primer poema por mí mismo.

EN ACROCORINTO (1)

El crepúsculo sobre Acrocorinto
abrasando la rojiza piedra. Del mar,
el fragante aroma del alga empezó ahora
a embriagar a mi delgado semental.

Espuma sobre el freno, el blanco de su ojo
totalmente excluído, luchó para romper
mi fuerte apretón de las riendas
y así saltar libremente al espacio abierto.

¿Había llegado la hora? ¿Los ricos olores?
¿La profunda salinidad del mar?
¿La lejana respiración del bosque?

Oh, fuerte soplo del Meltemi (2)
un poco más allá. Habría agarrado
las riendas y la brida del mítico Pegaso. (3)




1. Acrocorinto, akrópolis de Corinto. El lugar albergó un templo dedicado a Afrodita, una iglesia bizantina y una mezquita después de la invasión de los turcos... La American School comenzó las excavaciones en 1929, por lo que para el poeta debía de ser un lugar de suma actualidad. Actualmente es uno de los castillos medievales más importantes de Grecia.

2. El Meltemi es un viento frío ruso que se evapora en los Balcanes, que hincha las velas griegas y agita las camisas en las tardes de verano.
Es un viento de cola de caballo, que impide que se asiente la humedad.
Es un aire que frota y frota hasta hacer visible la textura de una puerta de madera bajo la pintura; hasta hacer visbles los poros de la piel de un limón y la arruga del hielo en un vaso, hasta hacer visible la humedad del hocico de un perro que duerme a la sombra de un muro.Tengas la edad que tengas el Meltemi te estira la piel, alivia la frente del viajero desesperado, el viajero que no ha viajado aún lo suficiente como para haber dejado atrás su futuro.

3. Pegaso, caballo alado, hijo de Poseidón, dios de los mares , y de Medusa. Nació cuando Teseo le cortó el cuello a Medusa. Al nacer, dio una patada en el MOnte Helicón y brotó el manantial consagrado a las Musas. Todos intentaron en vano capturar y amansar al caballo, y conseguirlo se convirtió en la obsesión de Belerofonte, príncipe de Corinto. Siguiendo el consejo de un adivino, Belerofonte pasó una noche en el templo de Atenea. Mientras dormía, se le apareció la diosa con una brida de oro y le dijo que ésta le permitiría capturar a Pegaso. Cuando despertó, encontró la brida de oro junto a él, y con ella pudo capturar y amansar fácilmente al caballo alado. A partir de ese momento, Pegaso se convirtió en una gran ayuda para el héroe y lo acompañó en sus aventuras contra las amazonas y la Quimera. Belerofonte, sin embargo, fue víctima de su propio orgullo. Cuando logró volar hasta la cima del monte Olimpo para reunirse con los dioses, el prudente caballo lo derribó y dejó que Belerofonte vagara sin rumbo, desconsolado, rechazado por los inmortales. Pegaso encontró refugio en los establos olímpicos y Zeus le encargó que le llevara el trueno y el rayo, los símbolos de su poder.

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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Mie Sep 13, 2006 05:05    Asunto: Responder citando

ANADIOMENE (1)


En la rosada luz bienaventuradaa del alba, (2) héme aquí, emerjo
con los brazos alzados!
Esta divina paz de mar me llama, así para que salga
hacia el azul del cielo.

Mas, ay, los repentinos hálitos de la tierra, que al se pecho se me lanzan
y que de lleno me sacuden!
Oh, Zeus, cómo me pesa el mar y mis cabellos sueltos
me hunden como piedras!

Brisas, corred -- oh, Glauca, oh Cimotoe-- (3) venid, cogédme
los brazos por la axila.
Abandonada así de golpe no esperaba encontrarme
en los brazos del sol.


******************************************
1. Anadionome, literalmente La Que Surje. Epíteto aplicado a Afrodita, la surgida de la espuma del mar, diosa del amor. Hesiodo cuenta que nació en Pafos, Chipre, cuando Crono le cortó los genitales a Urano y los tiró al mar.

2. Verso que recuerda uno de los formulismos más abundantes de la Odisea: No bien la aurora hubo asomado sus rosáceos dedos.

3. Glauca y Cimotoe son nombres de dos de las cincuenta hijas de Nereo y Doris, las Nereidas, ninfas de lo bueno del mar. Cimotoe, Libro 1 de la Eneide, es quien ayuda a lllegar a la costa cartaginense al barco de Eneas cuando se vio envuelto en una tempestad. Glauca, La Blanca, a quien también llaman Creusa, es hija del rey de Corinto, Creonte, y se casó con Jasón, quien repudió a MEdea, la cual regaló a Glauca una túnica envenenada y al contacto de su cuerpo con la tela su piel blanquísima empezó un proceso de putrefacción.
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Lun Sep 18, 2006 06:52    Asunto: Responder citando

A JOnh Keats

En la ancha, luminosa, playa de PIlos yo pensaba
en que vendrías de compañero
en la alta nave de Mentor anclada ya muy tarde
en brazos de la arena.

Ligados con la amistad alada de los efebos,
que vuelan con los dioses,
iríamos a los asientos de piedra (0), que el tiempo
y el pueblo han vuelto lisos,

y veríamos al hombre que sobre su tercera estirpe
gobernaba sererno,
cuya palabra, en la vejez, hacía rebosar su corazón
de viejas y piadosas sentencias...(#)

En el sacrificio a los dioses de las novillas de tres años
nos hallaríamos, al alba,
y oiríamos el grito que alzaron las tres hijas
cuando el hacha chirrió,

los ojos de cejas negras, y de mirada lenta, de pronto
en la tiniebla, ahogándolos,
con la pàlida medialuna de los cuernos sin vida,
forrados de oro...

En tu virginal baño, como la hermana en un hermano,
mi amor pensó,
cuando desnudo te lavaría y con bella túnica
te vestiría Policasta. (1)

Pensaba en despertarte, empujándote con el pie,
en cuanto despuntara el alba,
para no perder tiempo, puesto que uncido espera
el luminoso carro.

Y todo el día, en silencio, o con palabras llanas,
que vienen y se van,
guiaríamos los caballos, que sacuden el yugo sin cesar
a un lado y a otro.

Pero más pensaba en cuando esos ojos
que tienes deciervo
en el palacio de Menelao se olvidaría en el bronce
y en el roo radiante

Y observarían, firmes, hundiéndolos en el fondo
tenaz de la memoria,
los macizos
ambares, el nácar blanco o verdoso,
las historiadas platas.

Pensaba en cuando inclinándose al oído te diría muy bajo
con lenta voz,
conserva tus ojos, querido, porque en breve aparecerá
ante nuestros ojos Helena,

frente a nosotros aparecerá la única hija del Cisne
en breve, aquí delante,
y entonces sí en el río del Olvido
hundiremos los pàrpados.

Te me apareciste así de esplendoroso, y qué herbosos caminos
me llevaron a ti
Las llameantes rosas, que esparcí sobre tu tumba,
y Roma florece para ti,

me muestran tus áureas canciones,como los cuerpos,
fuertes y armados,
que en tumba antigua recién descubierta miras intactos y apenas vistos se hunden perdidos.

y el precioso tesoro de Micenas, que pensaba
depositar ante ti,
las copas, las espadas y las anchas diademas
y en tu belleza muerta

una máscara, como la que cubriera bajo tierra
al rey de los Aqueos,
toda de oro y arte, trabajada a martillo,
a la luz de la muerte.


#. Eurìpides. Dramaturgo que incluyó en su obra el tercer autor. Sófocles, anteriormente, había incluido el segundo. Esquilo sólo tenía en escena a un autor.
0. Teatro de Dionisos.
1. Hija de Néstor. Un oráculo dijo que era la madre de Homero.

Keats. (Gran Bretaña, 1795-1821)
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Mar Sep 19, 2006 08:20    Asunto: Responder citando

Un lugar poco visitado en Delfos, el Museo de Sikelianos, frente a las ruinas de la clásica Delfos, con vistas al Parnaso. Cosntruída en 1927 por Angelos y Eva como sede de los Festivales Délficos.





El telar de Eva. ¿O el de una nueva Penélope?
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Cultor
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Registrado: 25 Mar 2006
Mensajes: 2103

MensajePublicado: Mar Sep 19, 2006 21:14    Asunto: Responder citando

Se aprende, Dellwood. Se aprende.
Gracias.
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DELLWOOD
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Registrado: 25 May 2001
Mensajes: 15247

MensajePublicado: Mie Sep 20, 2006 01:55    Asunto: Responder citando

Y además, se disfruta, Cultor. Se disfruta.

De nada.
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