elaleph.com
foros de discusión literaria
 
 FAQFAQ   BuscarBuscar   RegistrarseRegistrarse 
 Entre para ver sus mensajes privadosEntre para ver sus mensajes privados  Chat Chat    LoginLogin 
 Biblioteca de libros digitalesLibros Digitales   Edición en demandaPublicar un Libro   Foros PrivadosForos Privados   CelularesCelulares 

Pedro Yleanir PROSA


Ir a página Anterior  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente
 
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> Antología Alepha
Autor Mensaje
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Jue Ene 27, 2011 15:00    Asunto: Extracción de la piedra de la locura Responder citando

La noche secreta 1

De la profunda oscuridad emanó la luz. Nadie lo conocía, nadie esperaba su venida. Pero él está ahí, al fondo del pasillo, secreto e innominado, como el poema que nunca escribiré o el barco que surgió de la tiniebla. Cruzamos la noche con las manos ceñidas, ebrios los pechos de misterio, pero ni siquiera el amigo sabe el tesoro que guardo en mi lengua; sabe la amante poco de lo que encierran mis dedos, y de lo que brilló en mi frente, entre letras, una noche de San Pedro.
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Sab Ene 29, 2011 08:17    Asunto: Extracción de la piedra de la locura Responder citando

La noche secreta 2

Quizás fue una noche, pero pudieron ser también dos o tres. El tiempo no es claro en mi mente, no puedo contar bien todos los segundos de una noche, todo el tictac de un reloj. Soy feliz, entonces estaba exaltado, pero puedo aún contar lo que sentí. Pues vivo todavía. Qué vi! Dios, qué pensé! Nada de eso está escrito en un libro, ninguna imagen conocida puede representarlo. Y todo está reflejado en mis ojos! Mis ojos contienen la verdad de ese mundo, desde la estatua egipcia, o el plano vikingo de América, a la fórmula matemática de un alemán. En una palabra de uno de mis libros existe el hecho, pero la he olvidado y también ese hecho mismo he olvidado. Y ahora?, qué ahora? Ahora tenéis mis ojos, el espejo de mis ojos. Y podéis miraros allí a vosotros mismos.


Omnisciente

Lo he sabido todo y todo lo he olvidado. He sido la cifra con que se conjuga la ecuación divina. Y he perdido el conocimiento. Las palabras ya no significan nada para mí y me he cansado de escribir. Todas las palabras junté para llamarme a mí mismo poeta; y luego rematado el poeta junté palabras para arrinconar a Dios. Ahora todo está dicho y hecho, el mundo está perfectamente acabado. Y yo escribí.

Zaterdag, 9 oktober 2010
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Sab Feb 26, 2011 09:38    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Habitación compartida

Se abrió la puerta y entró un enano. Era de facciones bellas y vestía decorosamente. La habitación entonces estaba vacía, y nadie podía agacharse a acogerlo, si no es que las paredes lo acogían, que bien pudiera ser para el caso, pues las paredes de aquella habitación tenían vida propia, y hablaban entre rezos una plegaria que sólo las puertas y los picaportes instruidos podían comprender.
El enano se sentó a la cama y se dispuso a peinarse con un peine que sacó del bolsillo interior de su gabán. Era un movimiento de vaivén, como si una ola se meciese sobre su pelo. Lucía contento el enano. La habitación estaba vacía, y eso podía entonar a cualquiera. Bostezó y durmió, en el lecho sin cenizas del cuarto.
Se abrió la puerta y entró la bella. Se descascaró el espejo, giraron los goznes de la lámpara. Pero nadie acogió a la bella, la bella estaba sola en su indiferencia. El enano dormía, los feos hacían cola a su sepultura. La bella se sentó a los pies de la cama, a los pies lejanos del pequeño hombre; y cantó una canción sin tiempo llena de estrellas y presagios. El enano no se inmutó. Los hombres feos no comieron pan. Soñaba entonces el pequeño hombre en princesas y lagos helados, y se caía siempre del rocín al agua fría.
Se abrió la puerta y entró un soldado, estaba desarmado y triste, alto y magnífico. No miró ni al enano ni a la bella; se apartó a la cómoda y se puso a buscar como loco en los cajones. Buscaba un tiralíneas para remarcar los marcos de la puerta. Se ahogó entre la ropa como en un agua tibia.
Se abrió la puerta y entró un equipo de baloncesto. Estaban perdidos y no sabían qué habitación era aquella. Los otros moradores eran tan lejanos que no parecían escuchar las preguntas. Se sentaron en el suelo y jugaron a la taba.
Se abrió la puerta y entré yo. La habitación estaba vacía, tan vacía como siempre. Lo busqué a él y lo encontré escrito en la esquina de un sobre de papel. Con un nombre altanero y vicioso, como todos los nombres que a él aluden.
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Dom Mar 06, 2011 09:03    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Ojos sin párpados

No podía cerrar los ojos. La cáscara de la locura se adhería a mí como una pátina indespegable. Y reía y reía buscando la perfecta coyuntura. El plan de conspiración perfecto. Barajaba ideas a mil por hora. Me mudaba de ropa y me dejaba los calzoncillos por encima. Era la tontería, la tontería de la locura, que por fuera es tan risible y por dentro tan amarga que arripia. Estaba con los ojos sin cáscaras, auscultando una luz imposible, sondeando los misterios del universo, y por instantes todo encajaba. Yo era Dios o el Diablo, hecho un ovillo de preposiciones, un amasijo de hiatos. Y esos ojos abiertos, destrancados de intrigas. Nadie podía oírme, nadie podía ayudar. La noche entraba por el ojo y salía por las uñas.

Era mi bisagra, su codo mi codo, mi rodilla entraba en su corva como un ojo en su cuenca. La amaba aceleradamente, despotricadamente. Y si veía sus ojos era como alzar un mundo, entre gestos y palabras, risas y urgencias. Sólo se ama así una vez, y aunque se quiera olvidar no es posible. La sangre que una vez latió en el mismo corazón es demasiado profunda; hay que nadar mucho contracorriente, perder el sino del todo. La amé una vez por siempre.

Jan dormía en una cama del siquiátrico. Estaba desahuciado, ningún medicamento lo salvaría, ni las descargas eléctricas le hacían mucho efecto. Ahora era sólo pensar en la culpa, pensar lo que había hecho. Aunque no sabía exactamente qué era ello. Sólo recordaba la sangre y el cuchillo de una tarde, una tarde que quizás jamás hubiese existido. Recordaba además una mujer pelirroja, cuyo nombre tal vez fuese Alsea. Tenía sueño, pero las cáscaras de los ojos no se le cerraban, su sueño era exento de párpados.
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Sab Mar 12, 2011 13:15    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Alguna disquisición

El maestro contó al alumno, que creía saber todo y que asistía a las clases por obligación, la parábola del piojo y la liendre.
-Un día un piojo se encontró con una liendre –dijo el maestro-. O fue al revés, la liendre se encontró con el piojo. No importa mucho, el caso es que la liendre le preguntó al piojo: “qué es Dios?”
El alumno se aburría, y tamborileaba quedo, con los dedos, una música indescifrable.
-Dios es lo que crees –dijo el piojo en boca del maestro-. Lo que no crees no es Dios. No necesitas siquiera saber, pues saber no es creer, creer es simplemente respirar pensamientos. Si respiras crees, si sabes, ni respiras ni crees.
-Entonces –dijo la liendre en boca del maestro -, tú que sabes tanto debes ser ateo, y yo que no tengo ninguna ciencia debo creer en Dios. Pero no es así, es al contrario, y a mí me aburre todo lo que me dices de Dios.
-Porque tú eres el verdaderamente sabio, no yo –replicó el piojo en boca del maestro.
El alumno se rascó la nariz y preguntó:
-Puedo ir al baño?
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Sab Mar 19, 2011 10:37    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Prohibición de los espejos

No fue suficiente con prohibir las imágenes. Los reflejos de los espejos demostraron ser los peores enemigos. Se escapaban reflejos en todas las casas, en todos los baños, en todos los vestidores. El hombre ya no estaba a salvo, legiones de reflejos lo cercaban, como enjambres de avispas que afilan al sol sus aguijones. La luz los había denunciado, y aun tras prohibirlos seguían escapándose de algún cine o de alguna pinacoteca. Los reflejos están malditos y deben estar prohibidos. Las láminas de azogue deben callar la luz y sólo se debe hablar cara a cara, ojos a ojos. Frente a la verdad. Frente a Dios. Sin imágenes ni reflejos. Los espejos fueron prohibidos y todos nosotros llegamos a vivir luengos años.
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Sab Mar 26, 2011 08:21    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Desilusión

Marcelo do Campo había pintado desde que era muy joven. Aprovechaba los días de fiesta para construir sus imágenes al óleo, con un fervor y una insistencia tan grande como la de un gran maestro. Marcelo do Campo participaba en concursos y exposiciones con cierta regularidad, pero él no adquiría la fama que pensaba merecer. Eso lo hacía estar un poco triste, desilusionado, porque la fama no es absolutamente necesaria para un artista, mas ayuda mucho cuando los pinceles se tintan de melancolía.
Con las mujeres también se sentía algo desilusionado, esporádicos encuentros con mujeres generalmente extrañas no eran suficientes para satisfacerlo. La desilusión se cebaba en él, más a la edad de 45 años tuvo una novia, que le gustaba en cuerpo y en alma, la relación no duró mucho, él seguía dando preferencia en sus días festivos a las pinturas.
Acabó sus días sin pena ni gloria, pero habiendo descubierto a Dios en medio de su camino, y sabedor de que la vida es mucho más larga que la prisión de un cuerpo; el día de la fe vendría para todos.
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Sab Abr 09, 2011 07:12    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Persistencia de Dios

Dios persiste en el tiempo y en el espacio, incluso no existiendo éstos. Dios se sucede a sí mismo infinitamente, pues no hay fin para Él, ni principio. Todo lo que es, ha sido y será está contenido en Él y persiste junto a Él. Pues Dios es el Inmutado y el Inmutable, no cae una hoja sin que Él persista, no vuela una mariposa sin que Él se ahínque en la realidad. Nada hay más allá de él, y lo más próximo a Él es su persistencia.
Dios no es sólo para la ultratumba, para los muertos. Dios es también para los vivos, porque persiste entre ellos, porque subsiste a su vera. Y esa alegría tan grande que tengo al estar viviendo es porque Dios persiste conmigo entre mis días.
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Mar Abr 12, 2011 13:17    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Ansias de volar

Entran los dos cómicos. Cansino lleva unas grandes alas sujetas a la espalda. Faemino lleva un cinturón del que cuelga un revólver de juguete.
C. Buenos días, cristiano.
F. Buenos días, pollo. De qué corral te has escapado?
C. No, es que siempre he querido volar, me diseñé unas alas con plumas y cartón y me tiré desde la cima del Teide.
F. El castañazo tuvo que ser tremendo.
C. Pues sí, no volé mucho. Pero ahora sí que vuelo. Ves estas alas? Me las gané en el cielo, ahora soy un ángel.
F. Qué vas a ser tú un ángel, tú eres un aguilucho.
C. No, soy un ángel de los pies a la cabeza.
F. Aguilucho, no eres más que un aguilucho. A ver, si eres un ángel, vuela! vuela!
C. No, ahora no puedo volar.
F. Aguilucho.
C. Es que al bajar a la tierra perdí el espíritu santo, y sin el espíritu santo no puedo volar.
F. La paloma, la paloma y el aguilucho. (Se saca el revólver de la pistolera y le pega dos tiros a Cansino.) Pum, Pum, muere aguilucho.
C. (A Cansino no le hacen efecto los tiros.) Ves?, ya te lo dije, no puedo morir porque ya estoy muerto. Soy un ángel.
F. Un aguilucho eres tú. Vete a poner un huevo el cielo, que debe de ser un corral muy grande.
C. No, ahora voy a coger el metro y me voy a tirar de la torre de Pisa.
F. Sí, vete a tirarte de donde quieras. Pero ahueca el ala, aguilucho.
C. Eres un fementido, yo estoy seguro de que si me tiro de la torre de Pisa llego al cielo otra vez.
F. Nunca debías haber salido de tu corral, abur aguilucho.
Cansino se va dando saltitos como si fuera a volar y sale. Faemino cansinamente enciende un pitillo, mira a la audiencia y dice: Pobres de nosotros si todos los pollos se escapan del corral. (Telón.)
Volver arriba
pybarria
Miembro Semi-Senior
Miembro Semi-Senior


Registrado: 23 Jul 2005
Mensajes: 789
Ubicación: Zuid-Holland

MensajePublicado: Dom Abr 24, 2011 08:33    Asunto: Supervivencia del instante Responder citando

Payasos

Todos los que hacen reír nos conducen con su sabiduría al paraíso. Quien arranca de nosotros una sonrisa ve a Dios por las noches. Yo también he sido payaso, pero algo triste, y quise arrancarles a las estrellas una sonrisa. Mas mis ojos llenos de luz se precipitaron al suelo. El pecado del payaso es querer ver a Dios antes de tiempo.
Volver arriba
Mostrar mensajes de anteriores:   
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> Antología Alepha Todas las horas son GMT - 3 Horas
Ir a página Anterior  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente
Página 4 de 5