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La MUJER en la historia


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Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> El Ágora de Alephville
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Jue Ago 06, 2009 06:11    Asunto: Responder citando

Hola.

LA LOCA DE LA CASA

Rosa Montero


Me he acostumbrado a ordenar los recuerdos de mi vida con un cómputo de novios y de libros. Las diversas parejas que he tenido y las obras que he publicado son los mojones que marcan mi memoria, convirtiendo el informe barullo del tiempo en algo organizado. “Ah, aquel viaje a Japón debió de ser en la época en la que estaba con J., poco después de escribir Te trataré como a una reina, me dijo, e inmediatamente las reminiscencias de aquel periodo, las desgastadas pizcas del pasado, parecen colocarse en su lugar. Todos los humanos recurrimos a trucos semejantes; sé de personas que cuentan sus vidas por las casas en las que han residido, o por los hijos, o por los empleos, e incluso por los coches. Puede que esa obsesión que algunos muestran por cambiar de automóvil cada año no sea más que una estrategia desesperada para tener algo que recordar".

Mi primer libro, un horrible volumen de entrevistas plagado de erratas, salió cuando yo tenía 25 años; mi primer amor lo suficientemente contundente como para marcar época debió de ser en torno a los veinte años. Esto quiere decir que la adolescencia y la infancia se hunden en el magma amorfo y movedizo del tiempo sin tiempo, en una turbulenta confusión de escenas sin datar. En ocasiones, leyendo las autobiografías de algunos escritores, me pasma la cristalina claridad conque recuerdan sus infancias hasta en el más mínimo detalle. Sobre todo los rusos, tan rememorativos de una niñez luminosa que siempre parece la misma, llena de samovares que destellan en la plácida penumbra de los salones y de espléndidos jardines de susurrantes hojas bajo el quieto sol de los veranos. Son tan iguales estas paradisíacas infancias rusas, en fin, que una no puede menos que suponer que son una mera recreación, un mito, un invento. Cosa que sucede con todas las infancias, por otra parte, siempre he pensado que la narrativa es el arte primordial de los humanos. Para ser, tenemos que narrarnos, y en ese cuento de nosotros mismos hay muchísimo cuentos: nos mentimos, nos imaginamos, nos engañamos. Lo que hoy relatamos de nuestra infancia no tiene nada que ver con lo que relataremos dentro de veinte años. Y lo que uno recuerda de la historia común familiar suele ser completamente distinto de lo que recuerdan los hermanos. A veces intercambio unas cuantas escenas del pasado con mi hermana Martina, como quien cambia cromos: y el hogar infantil que dibujamos una y otra apenas si tiene puntos en común. Sus padres se llamaban como los míos y habitaban en una calle con idéntico nombre, pero eran indudablemente otras personas.

De manera que nos inventamos nuestros recuerdos, que es igual que decir que nos inventamos a nosotros mismos, porque nuestra identidad reside en la memoria, en el relato de nuestra biografía. Por consiguiente, podríamos deducir que los humanos somos, por encima de todo, novelistas, autores de una única novela cuya escritura nos lleva toda la existencia y en la que nos reservamos el papel protagonista. Es una escritura, eso sí, sin texto físico, pero cualquier narrador profesional sabe que se escribe, sobre todo, dentro de la cabeza. Es un runrún creativo que te acompaña mientras conduces, cuando paseas al perro, mientras estás en la cama intentando dormir. Uno escribe todo el rato.

Llevo bastantes años tomando notas en diversos cuadernitos con la idea de hacer un libro de ensayo en torno al oficio de escribir. Lo cual es una especie de manía obsesiva para los novelistas profesionales: si no fallecen prematuramente, todos ellos padecen antes o después la imperiosa urgencia de escribir sobre la escritura, desde Henry James a Vargas Llosa pasando por Stephen Vicinzcey, Montserrat Roig o Vila-Matas, por citar algunos de los libros que más me han gustado. Yo tammbién he sentido, en fin, la furiosa llamada de esa pulsión o ese vicio, y ya digo que llevaba mucho tiempo apuntando ideas cuando poco a poco fui advirtiendo que no podía hablar de la literatura sin hablar de la vida; de la imaginación; sin hablar de los sueños cotidianos; de la invención narrativa; sin tener en cuenta que la primera mentira es lo real.

Y así, el proyecto del libro se fue haciendo cada vez más impreciso y más confuso, cosa por otra parte natural, al irse entremezclando con la existencia.

La conmovedora y trágica Carson McCullers, autora de El corazón es un cazador solitario, escribió en sus diarios: “Mi vida ha seguido la pauta que siempre ha seguido: trabajo y amor”. Me parece que también ella debía de contabilizar los días en libros y amantes, una coincidencia que no me extraña nada, porque la pasión amorosa y el oficio literario tienen muchos puntos en común. De hecho, escribir novelas es lo más parecido que he encontrado a enamorarme (o más bien lo único parecido), con la apreciable ventaja de que en la escritura no necesitas la colaboración de otra persona. Por ejemplo: cuando estás consumido en una pasión, vives obsesionado por la persona amada, hasta el punto de que todo el día estás pensando en ella; te lavas los dientes y ves flotar su rostro en el espejo, vas conduciendo y te confundes de calle porque estás obnubilado con su recuerdo, intentas dormirte por las noches y en vez de deslizarte hacia el interior del sueño caes en los brazos imaginarios de tu amante. Pues bien, mientras escribes una novela vives en el mismo estado de deliciosa enajenación: todo tu pensamiento se encuentra ocupado por la obra y en cuanto dispones de un minuto te zambulles mentalmente en ella. También te equivocas de esquina cuando conduces, porque, como el enamorado, tienes el alma entregada y en otra parte.

Otro paralelismo: cuando amas apasionadamente tienes la sensación de que, al instante siguiente, vas a conseguir compenetrarte hasta tal punto con el amado que os convertiréis en uno solo; es decir, intuyes que está a tu alcance el éxtasis de la unión fusional, la belleza absoluta del amor verdadero. Y cuando estás escribiendo una novela presientes que, si te esfuerzas y estiras los dedos, vas a poder rozar el éxtasis de la obra perfecta, la belleza absoluta de la página más auténtica que jamás se ha escrito. Ni qué decir tiene que esa culminación nunca se alcanza, ni en el amor ni en la narrativa; pero ambas situaciones comparten la formidable expectativa de sentirte en las vísperas de un prodigio.

Y por último, pero es en realidad lo más importante, cuando estás enamorado locamente, en los primeros momentos de la pasión, estás tan lleno de vida que la muerte no existe. Al amar eres eterno. Del mismo modo, cuando te encuentras escribiendo una novela, en los momentos de gracia de la creación del libro, estás tan impregnado por la vida de esas criaturas imaginarías que para ti no existe el tiempo, ni la decadencia, ni tu propia mortalidad. También eres eterno mientras inventas historias.

Uno escribe siempre contra la muerte. De hecho, me parece que los narradores somos personas más obsesionadas por la muerte que la mayoría; creo que percibimos el paso del tiempo con especial sensibilidad o virulencia, como si los segundos nos tictaquearan de manera ensordecedora en las orejas.

A lo largo de los años he ido descubriendo, por medio de la lectura de biografías y por conversaciones con otros autores, que un elevado número de novelistas han tenido una experiencia muy temprana de decadencia. Pongamos que a los seis, o diez, o doce años, han visto cómo el mundo de su infancia se desbarataba y desaparecía para siempre de una manera violenta. Esa violencia puede ser exterior y es inetivable: un progenitor que muere, una guerra, una ruina. Otras veces es una brutalidad subjetiva que sólo perciben los propios narradores y de la que no están muy dispuestos a hablar; por eso, el hecho de que en la biografía de un novelista no haya constancia de esa catástrofe privada no quiere decir que no haya existido (yo también tengo mi duelo personal: y tampoco lo cuento).

Y así, los casos de los que se tienen datos objetivos suelen ser historias más o menos aparatosas. Vladimir Nabokov lo perdió todo con la revolución rusa: su país, su dinero, su mundo, su lengua, incluso a su padre, que fue asesinado. Simone de Beauvoir nació siendo una niña rica y heredera de una estirpe de banqueros, pero poco después la familia quebró y se fueron a malvivir pobremente en un cuchitril. Vargas Llosa perdió su lugar de príncipe de la casa cuando el padre, al que él creía muerto, regresó a imponer su violenta y represiva autoridad. Joseph Conrad, hijo de un noble polaco revolucionario y nacionalista, fue deportado a los seis años con su familia a un pueblecito mísero del norte de Rusia, en condiciones tan duras que la madre, enferma de tuberculosis, murió a los pocos meses; Conrad siguió viviendo en el destierro con el padre, que también estaba tuberculoso y además muy desesperado (“más que un hombre enfermo era un hombre vencido”, escribió el novelista en sus memorias); al cabo el padre falleció, con lo que Conrad, que para entonces contaba tan sólo 11 años, cerró el círculo de fuego del sufrimiento y de la pérdida. Quiero creer que aquel dolor enorme por lo menos contribuyó a crear a un escritor inmenso.

Podría citar a muchísimos más, pero nombraré tan sólo a Rudyard Kipling, que disfrutó de una edénica infancia en la India (tan idealizada como la niñez de los escritores rusos, pero con sirvientes enturbantados en vez de bondadosos mujiks) y que se vio lanzado, a los seis años, a la pesadilla de un horrible internado en la oscura y húmeda Inglaterra. Aunque en realidad no era un internado, sino una pensión en la que sus padres lo depositaron, al cuidado de una familia que resultó ser feroz. "Lo de aquella casa era tortura fría y calculada, al propio tiempo que religiosa y científica". Sin embargo me hizo fijar la atención en las mentiras que, al poco tiempo, me fue necesario decir: ese es, según presumo, el fundamento de mis esfuerzos literarios”, dice el propio Kipling en su autobiografía. Algo sobre mí mismo, consciente del íntimo nexo que esa experiencia guardaba con su narrativa. Él lo explicaba como culminación de una estrategia defensiva; a mí, en cambio, me parece que lo sustancial es que todos esos novelistas que han creído perder en algún momento el paraíso escriben –escribimos— para intentar recuperarlo, para restituir aquello que se ha ido, para luchar contra la decadencia y el fin inexorable de las cosas. “Del dolor de perder nace la obra”, dice el psicólogo Pierre Brenot en su libro Genio y locura.

Hablar de literatura, pues, es hablar de la vida; de la vida propia y de la de los otros, de la felicidad y del dolor. Y es también hablar del amor, porque la pasión es el mayor invento de nuestras existencias inventadas, la sombra de una sombra, el durmiente que sueña que está soñando. Y al fondo de todo, más allá de nuestras fantasmagorías y nuestros delirios, momentáneamente contenida por este puñado de palabras como el dique de arena de un niño contiene las olas en la playa, asoma la Muerte, tan real, enseñando sus orejas amarillas.

Besos.
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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MensajePublicado: Mie Ago 12, 2009 23:32    Asunto: Responder citando

Hola.

En la actualidad se está fomentando en los Institutos de Educación Secundaria la motivación del alumnado para conocer el papel de la mujer a lo largo de la historia. No es extraño ver en los pasillos, en los tablones de clase, etc., trabajos que traten sobre alguna mujer que haya sido relevante por su aportación en alguna disciplina. Por ejemplo en materias como Literatura o Física y Química se destacan mujeres como Rosalía de Castro o Marie Curie. Ahora bien, la materia Historia del Arte también ha tenido importantes mujeres creadoras que no han sido reconocidas como en realidad merecen y como sí, lo fueron muchas de ellas en su época. Sí es cierto, que con anterioridad al siglo XVI, resulta muy díficil encontrar alguna artista, pero con posterioridad a este siglo hay muchos nombres que resultan ser conocidos y cuya obra es de gran interés y calidad artística.

En el siglo XIV se destaca la italiana Sofonisba Anguissola, que conoció al propio Miguel Ángel y que trabajó en la corte española de Felipe II. En su obra podemos ver varios autorretratos donde aparece ejerciendo su oficio de pintora así como retratos de personajes de la época y escenas de interior. Siempre pintaba personas de su entorno más próximo. Es una de las pocas mujeres artistas del Renacimiento que se conocen.

En época barroca, en el siglo XVII, la hija del pintor Orazio Gentileschi, la también italiana Artemisia Gentileschi fue una pintora que se autorretrató en varias ocasiones. De ella conocemos obras muy interesantes cuyos temas están relacionados con la religión. Temas del Antiguo Testamento como el de la Casta Susana o Susana y los viejos, Judith y Holofernes, como también temas del Nuevo Testamento, iconografía de santos, hagiografías, etc.

Ya en etapas posteriores se encuentran numerosas mujeres artistas, sobre todo, a partir del siglo XX: pintoras, escultoras, fotógrafas... que han contribuido a engrandecer las muestras artísticas de la humanidad.

Besos.
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j. rafael garcia balcazar
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MensajePublicado: Lun Ago 17, 2009 19:27    Asunto: KLIW Responder citando

Clío...musa de la historia, cuyo recuerdo se pierde con el pensar y sentir, amar del ser humano, en el espacio y en el tiempo. tu alegoría es poesía hermosa, las metáforas deliciosas, para explicar la atracción y complemento de los sexos...y la obligada reproducción.
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mujer exótica
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Registrado: 23 Feb 2009
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Ubicación: Donde me imagines

MensajePublicado: Sab Ago 22, 2009 00:50    Asunto: Responder citando

Esto lo que han dicho algunos famosos de la historia, tanto filósofos como religiosos.

La mujer según los pensadores de la historia

Aunque la conducta del esposo sea censurable, aunque éste se dé a otros amores, la mujer virtuosa debe reverenciarlo como a un Dios. Laughing

Durante la infancia, una mujer debe depender de su padre, al casarse de su esposo, si él mismo muere, de sus hijos y si no lo tiene, de su soberano. Laughing

Una mujer nunca debe gobernarse a sí misma. Laughing

Leyes de Manu (el Libro Sagrado de la India)

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"La mujer que se niegue al deber conyugal deberá ser tirada al río". Laughing

Constitución Nacional Sumeria (civilización mesopotámica, siglo XX a.C.)

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"Cuando una mujer tenga conducta desordenada y deje de cumplir sus obligaciones del hogar, el esposo puede someterla a esclavitud. Este servicio puede, incluso, ser ejercitado en el hogar de un acreedor de su esposo y, durante el período en que dura, es lícito para él (el esposo) contraer un nuevo matrimonio" Evil or Very Mad

Código de Hamurabi (Constitución Nacional de Babilonia, otorgado por el rey Hamurabi, que lo concibió bajo inspiración divina, siglo XVII a.C.)

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"La mujer debe venerar el hombre como a un Dios. Toda mañana, por nueve veces consecutivas, ella debe arrodillarse a los pies del esposo y, de brazos cruzados, preguntarle: Señor, qué desea usted que haga?" Twisted Evil

Zaratustra (filósofo Pérsico, siglo V a.C.)

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"Las mujeres, los esclavos y los extranjeros no son ciudadanos." Rolling Eyes

Pericles (ateniense político demócrata, siglo V a.C., uno de los ciudadanos más brillantes de la civilización griega) Rolling Eyes

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"La mujer es de lo más corrupto y corruptible que hay en el mundo". Laughing

Confucio (filósofo chino, siglo V a.C.)

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"La naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede hacer hombres. La mujer es, por lo tanto, un hombre inferior". Laughing

Aristóteles (filósofo, guía intelectual y preceptor griego de Alejandro Magno, siglo IV a.C.)

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"Que las mujeres se queden calladas en las iglesias, porque no es permitido hablar. Si ellas quieren ser instruidas sobre algún punto, que interroguen en casa a sus esposos". Laughing

San Pablo (apóstol cristiano, año 67 d.C.)

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"Los hombres están sobre las mujeres porque Alá les otorgó la primacía sobre ellas. Por lo tanto, da a los varones el doble que le da a las mujeres. Los esposos que sufran la desobediencia de sus mujeres pueden castigarlas: desde dejarlas solas en sus camas, hasta incluso golpearlas. No legó al hombre mayor calamidad que la mujer". Twisted Evil

El Corán (libro sagrado de los musulmanes, escrito por Mahoma en el siglo VI, bajo la inspiración divina)

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"Para el buen orden de la familia humana, unos tendrán que ser gobernados por otros más sabios que aquellos; de ahí la mujer, más flaca en cuanto al vigor del alma y de fuerza corporal, está sujeta por naturaleza al hombre, en que la razón predomina". Twisted Evil

Santo Tomás de Aquino (italiano, uno de los teólogos católicos mas grandes de la humanidad, siglo XIII)

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"Enemigo de la paz, fuente de inquietud, causa de riñas que destruyen toda tranquilidad, la mujer es el propio diablo". Laughing

Petrarca (poeta italiano del Renacimiento, siglo XIV)

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"El peor adorno que una mujer puede pretender tener es ser sabia". Laughing

Lutero (teólogo alemán, protestante reformador, siglo XVI)

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"Los niños, los idiotas, los locos y las mujeres no pueden y no tienen capacidad para efectuar negocios". Shocked

Enrique VIII (rey de Inglaterra, líder de la Iglesia anglicana, siglo XVI)

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"Mientras hayan hombres sensatos sobre la tierra, las mujeres letradas morirán solteras". Mr. Green

Jean-Jacques Rousseau (escritor francés, precursor del Romanticismo)

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"Todos las mujeres que seduzcan y lleven al matrimonio a los súbditos de Su Majestad por medio del uso de perfumes, pinturas, dientes postizos, pelucas y relleno de caderas, incurren en delito de brujería y el matrimonio queda automáticamente anulado". Laughing

Constitución Nacional Inglesa (ley del siglo XVIII)

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"La mujer puede ser educada, más su mente no es adecuada para las ciencias más elevadas como la filosofía y algunas artes" Laughing

Friederich Hegel (filósofo e historiador alemán del siglo XIX)

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"Cuando un hombre sea reprendido en público por una mujer, él tiene derecho a derribarla de un puñetazo, darle un puntapié y romperle la nariz para que así, desfigurada, no se deje ver, avergonzada de su cara. Y esto es bien merecido, por dirigirse al hombre con maldad en el lenguaje usado". Shocked Laughing

Le Menagier de París (Tratado de Conducta Moral y Costumbres de FRANCIA, siglo XIX).

Parece que los "machos", que no los hombres, nos tienen miedo. Laughing
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dreia
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Registrado: 04 Sep 2008
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Ubicación: Villa Urquiza, Argentina

MensajePublicado: Mar Oct 20, 2009 01:38    Asunto: Responder citando

Cita:
"Mientras haya hombres sensatos sobre la tierra, las mujeres letradas morirán solteras". Mr. Green

Jean-Jacques Rousseau (escritor francés, precursor del Romanticismo)



Este comentario no deja de ser elogioso... del resto, como del affaire Maradona (jaja), me reservo la opinión.

Clio, buenísimo el post.
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Rucilana
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Registrado: 28 Feb 2009
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MensajePublicado: Mie Ene 20, 2010 10:54    Asunto: Responder citando

La mujer en la actualidad...

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1223869

La Nación, hoy



Ahora ellos buscan mujeres de buen pasar
La independencia económica de la pareja pasó a ser un dato decisivo


Sam Roberts
The New York Times



NUEVA YORK.? Beagy Zielinski, una estilista de 28 años nacida en Alemania, se mudó a Nueva York para estudiar moda en 1995, y se quedó allí. Poco antes de Navidad rompió con su novio, un obrero dedicado a la reparación de barcos de la marina. "Se sentía absolutamente inseguro debido a mi carrera y el éxito que tengo", dijo Zielinski.Un análisis de los datos de un censo publicado el martes por el Centro de Investigación Pew reveló que ella e innumerables mujeres semejantes son víctimas de una inversión de roles que está afectando profundamente el mercado de potenciales maridos. "Ahora los hombres tienen cada vez más probabilidades de casarse con mujeres que poseen mejor educación y más ingresos que ellos, y lo contrario ocurre en el caso de las mujeres", dijo Paul Fucito, vocero del Centro Pew. "En las últimas décadas, con la aparición de esposas trabajadoras bien pagas, las ventajas económicas de casarse han beneficiado más a los hombres."

El análisis está dedicado a los norteamericanos entre los 30 y los 44 años, la primera generación en la que hay más mujeres que hombres con un título universitario. Los ingresos de las mujeres han aumentado más rápido que los de los hombres desde la década del 70.

"Desde hace tiempo sabemos que los hombres tienen más necesidad de casarse que las mujeres, desde el punto de vista de su bienestar físico y mental", dijo Stephanie Coontz, profesora de la Universidad Estatal de Evergreen de Olympia, Washington, y directora de investigación del Consejo de Familias Contemporáneas, un grupo de investigación y promoción. "Ahora casarse también se ha vuelto importante para asegurarles bienestar económico", comentó.

La brecha de educación e ingreso entre hombres y mujeres se ha agrandado aún más con la última recesión, durante la cual los empleos que desaparecieron estaban ocupados por hombres en tres de cada cuatro casos. La Dirección de Censos dijo que, de las parejas casadas con hijos durante el año pasado sólo la esposa trabajaba en el 7 por ciento de las familias, comparado con el 5 por ciento en 2007. El porcentaje aumentó del 9 al 12 por ciento en el caso de los negros, entre quienes la brecha educativa y de ingresos entre ambos sexos siempre ha sido aún más grande.

En 2007, el informe Pew descubrió que los ingresos medios de las familias de hombres casados, mujeres casadas y mujeres solteras eran un 60 por ciento más altos que en 1970. Pero, en el caso de los hombres solteros, el ingreso medio sólo había aumentado un 16 por ciento. Ahora, los hombres que se casan habitualmente consiguen otro sostén económico de la familia.

En 1970, el 28 por ciento de las esposas tenían maridos mejor educados, y el 20 por ciento de las mujeres estaban casadas con hombres con menos educación que ellas. En 2007, las cifras equivalentes eran el 19 por ciento y el 28 por ciento. En 1970, el 4 por ciento de los maridos tenían esposas que ganaban más que ellos; en 2007, la cifra alcanzaba el 22 por ciento.

Las mujeres con educación universitaria tienen menos probabilidades que en 1970 de tener un marido con educación universitaria y que pertenezca al nivel más alto de ingresos, y las mujeres casadas tienen menos probabilidades de tener un marido que trabaje.

"En todas las parejas casadas las mujeres aportan la mayor parte de los ingresos familiares, y un porcentaje cada vez mayor de esas parejas incluye a una esposa que gana más que el marido." Aunque el índice de matrimonios ha disminuido en general, las mujeres con títulos universitarios siguen teniendo más probabilidades de casarse que las mujeres con menos educación.

Presiones
Pero algunas mujeres descubren que las presiones de salir con alguien se han vuelto más intensas. Syreeta McFadden, una graduada de Columbia y de Sarah Lawrence, de 35 años, que está cambiando de empleo tras haber trabajado en el rubro inmobiliario, dijo: "En el caso de hombres de cualquier grupo étnico, les resulta un poco intimidante salir con mujeres inteligentes. El dinero es un tema delicado".

Elaine Richardson, que tiene más de 50 años, que está divorciada y es dueña de una empresa consultora de sistemas de salud en Westchester, dijo: "Los hombres te consideran de alto mantenimiento cuando una aparenta no necesitar a nadie que se haga cargo de una".

La profesora Coontz de la Universidad Evergreen recordó que desde fines del siglo XIX hasta 1940 no era raro que una mujer terminara la escuela secundaria o asistiera a la universidad y se casara con hombres que ganaban más que ella, pero que tenían menos educación formal.

"Mucha gente ha manifestado preocupación ante la posibilidad de que la creciente dependencia de los hombres con respecto a sus esposas, especialmente si los han despedido, podría provocar la clase de reacción contra las mujeres trabajadoras que se produjo durante la Gran Depresión", dijo la profesora Coontz.

Zielinski, la estilista de moda, dijo que su mejor amigo le había dicho en una oportunidad: "«Eres segura, eres dueña de tu propia empresa, viajas por el mundo y eres autosuficiente. ¿Qué hombre te querría?». Se reía al decirlo, pero a mí me resultó deprimente".
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Clio
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Sab Feb 20, 2010 23:20    Asunto: Responder citando

Hola, Rucilana, tenés razón, hay que seguir este tema Wink

Me voy hacia atrás en la historia.

La literatura es mi Utopía. Aquí no soy rechazada. Ninguna barrera de sentidos me aleja de este dulce, gracioso discurso de mis amigos los libros, ellos hablan sin vergüenza o incomodidad.

Helen Keller - 27 de junio de 1880 - 1º de junio de 1968. Alabama, EE.UU.

Besos.
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Clio
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Oct 10, 2010 01:47    Asunto: Responder citando

Hola.

Lo comparto con ustedes.

Las diosas de la mujer madura de Jean Shinoda Bolen, primera parte.


http://cliolecturas.blogspot.com/

Besos.
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