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Filosofía, Semiótica, Literatura



 
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión -> La Academia
Autor Mensaje
chevasco
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Registrado: 05 Jul 2006
Mensajes: 1155

MensajePublicado: Mie Mar 14, 2007 18:46    Asunto: Filosofía, Semiótica, Literatura Responder citando

Estimada DIANNA:

En cuanto me abras el tema, selecciono el material y lo publico para seguir el hilo de este interesante tema.

Gracias.

Very Happy
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Mie Mar 14, 2007 18:59    Asunto: Responder citando

¡Listo!

Se puede poner un link en el anterior tema para que los demás lo sepan.

Razz
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chevasco
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Registrado: 05 Jul 2006
Mensajes: 1155

MensajePublicado: Mie Mar 14, 2007 22:51    Asunto: Responder citando

DIANNA escribió:
¡Listo!

Se puede poner un link en el anterior tema para que los demás lo sepan.

Razz


Mañana mismo selecciono y subo los textos.

Saludos. Y gracias de nuevo.

Smile
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chevasco
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Registrado: 05 Jul 2006
Mensajes: 1155

MensajePublicado: Jue Mar 15, 2007 18:18    Asunto: Filosofía, Semiótica, Literatura Responder citando

Reproduzco los principales tópicos tratados en otro foro:

chevasco dijo:

En cualquier discusión, más de la mitad de los tópicos consisten en intentar ponerse de acuerdo en el sentido de las palabras que se usan para discutir.
El problema clásico de la filosofía ha sido descubrir los ladrillos del universo; aquella realidad última, constitutiva e indubitable. Muy conocida como “ser”, pero también como “existencia”, “tiempo”, “substancia” y otras categorías sobre cuyo sentido prefiero no reflexionar en este opúsculo.
Lo cierto es que a partir de la duda cartesiana, un giro copernicano parece liberar de repente a los encadenados en la caverna platónica; pero al abandonar la visión de las sombras chinescas para ir en busca de la realidad perdida se encontraron con una imagen brutal: su propia imagen. Nació así el solipsismo.
En efecto, el solipsismo es el verdadero paradigma de la filosofía posmoderna. Los filósofos buscaron, al principio con entusiasmo, luego con angustia y desesperación, la salida de sí, de la propia conciencia; sin embargo, como quien se esfuerza en liberarse de una ciénaga, cada vez se hundieron más, hasta la oscuridad total.
Quizá uno de los últimos artificios esperanzadores fue el llamado “estructuralismo”. En los signos utilizados para la búsqueda, es decir, en el lenguaje, parecía latir la huella ancestral de perdidas esencias; con lo cual, a través de ellos —de los signos— se intentó penetrar las apariencias, superar el solipsismo. Así, por ejemplo, mediante una sencilla pero genial distinción entre significante y significado, parecía haberse allanado el camino hacia la condición humana. Sin embargo, ese “a través” de los signos llevó, de manera ineluctable, otra vez, a un callejón sin salida: ¿no es acaso el signo y, más específicamente, el lenguaje la materia de los pensamientos? Abstraigámonos de los atisbos intermedios entre el cogito cartesiano y la aparición de estos conceptos semiológicos, es decir, obviemos por un momento las dialécticas, las fenomenologías, la náusea y la angustia, y enunciemos una observación simple y clara: todo lo que discurramos, todo lo que razonemos y todo lo que ensayemos en esta búsqueda será con palabras. Cerramos otro círculo. La expresión: “pienso, luego existo” es un conjunto de palabras; y todo lo que se dijo antes y después, y todo lo que se dirá luego, también son palabras. La palabra, el signo del habla, es, pues, la materia de los pensamientos; y ningún pensamiento ha existido sin ella. Todas las relaciones, oposiciones, inclusiones y exclusiones, generalizaciones y enunciados se hacen con ella. ¡Habremos encontrado los ladrillos del universo! No parece posible que la esencia última de la existencia sea tan humana, tan leve, tan insignificante.
Y volvimos al solipsismo: cómo explicar las palabras con palabras. Ni siquiera puede recurrirse a otro sistema de signos (por ejemplo, los números) porque siempre, indefectiblemente, para comprender tal sistema necesitamos una explicación mediante…¡palabras!
Hay que dar el salto, pues, desde los signos lingüísticos; pero, ¿adónde? ¿en qué dirección? Necesitamos exceder el significado, necesitamos un sentido, pleno, universal, único.
Ahora bien, sabemos que el signo es un símbolo. El origen de la palabra “símbolo” es ilustrativo de nuestra búsqueda: es un término griego (symbolon) referido al fragmento de un utensilio de cerámica que el anfitrión regalaba a su huésped para que, cuando éste volviera, reconociera la casa que lo albergó. En otras palabras: es algo que remite, que alude, a otra cosa, que representa (Borges: no creo en la expresión, sino en la alusión). ¿Qué combinación de palabras (símbolos) será aquella que nos entregue la forma del symbolon que encajará con la cerámica portada por el objeto de la filosofía, por el origen y el destino humano, por la explicación de todo?
En este punto, el hilo diverge. Porque estos símbolos (palabras) son traslados de sentido, es decir, metáforas. La probabilidad, la conjetura, la hipótesis; todas las incertidumbres y las sensaciones, las sinestesias y los preámbulos cobran vida. Volvemos al principio: cada lector discurrirá sobre el sentido de las palabras. Porque para mí, (como, tal vez, el aleph del escritor citado entre paréntesis) los ladrillos del universo son bellezas, agradecimientos, perdones. La flor esplendorosa y el abrazo amigo; la fórmula en letras griegas y las palabras de aliento. Un buen libro, un cielo nocturno, la respiración de mi hijo. También la ambición y el infortunio, la crueldad y la ágil garra del gato en el cuello del pájaro.
En definitiva, ¿qué es la verdad? ¿cuál es la verdad?
Tal vez sea como una letanía:

Anacoluto de filigrana,
cinta de bruma,
manzana de oro cuya textura canta
que no hemos muerto
en la espesura.

Saludos


friobo dijo:


... el solipsismo de Cartesio es de tipo metodológico y así lo plantea en su escrito esencial, las MM.

luego lamentable es la torpeza universal, la discreción en los medios pensantes, LAS q inician una polémic idiot y gagá, asignándole, o un caráct metafís a las investig de Descartes, --o peor aún-- subsumir el rico correr cartesiano por la mera ununciación de P substanciales (a la Aristót), o entenderlo como una simple proposición P - asignada a un significado S - en un dominio acotad D - bajo reglas de transform T (a la mercantilista anglosajonia).

Lo revoluc de D es haber mostrado (mej q demostrado) que si uno recomienza el proceso de rastrear la validez, queda ineludiblemente trabado por la mera constancia que de lo único q uno puede estar cierto es que piensa (y recordar que el cogito en latín (en el original) es tormenta y desazón - y no como el español, ya que fueron los, siempre aviesos académ hispanos, los que mañosamente lo trocaron-trucaron desde pesare que es + medid y - anarco. Cachad hermanos y compadres : TORMENTA Y TORBELLINO ---> convert en pesar, medir, ¡ QUE HUEVADA ...! Además: ello no implicará negar todo lo otro.

Tb hay solipsismos cretinos, inadvertidos entomologicamente, hablando de cretinos que son incapaces de soltar sus propias narices, incapaces de ver + allá DELLAS sin nisiquieranotarlo.

Muchos, la ciencia y sus lenguajes L, Heidegger que hace equivaler a pensar, el lenguar, also el desaprensivo y dignorante de Wittgenst, los franceses en su chacharear cursi sin término, se quieren zafar d cq otra cosa q les incomode, que el L (una cuestión de comodidad, terror y deseo de control), que ya les arruina el posible fácil orden.

NO ... CREO QUE HAY MUCHO MÁS QUE EL ESCASO TITILAR DE ESTE HERMOSO ANIMAL QUE ES EL L. MUCHO MÁS Y MÁS IMPORTANTE.

para empezar ...



f

Nota.- Un recuerdo sentido y nostálgico a la semiótic, la semiolog, el estudio del L y otras bajas recientes, sobre todo a las dos primeras, fallecidas antes de llegar a una alegre adolescencia.



Xárlot dijo:

Muy interesante.

En el lenguaje, y por tanto en las palabras, puede estar la esencia del pensamiento, la esencia de un ser racional y pensante, pero la existencia no se puede circunscribir a las palabras ni, por ende, al pensamiento, la existencia ha de trascender la significación de las palabras y seguramente la pregunta del ser corresponda más a una respuesta de tipo empírica que a una respuesta racional, es decir a unos hechos concretos que constituyen símbolos de la existencia misma, esos ladrillos que comentas, mientras las palabras serían los símbolos del pensamiento.

Saludos.


Y luego dijo:

También pienso que conjugar disciplinas para intentar indagar en los misterios del ser humano puede ser muy enriquecedor, siempre que se haga de la manera más rigurosa posible. Estoy convencida de que en esta práctica se encontrarían muchas más respuestas, o hasta puede que más enigmas, nunca se sabe, pero seguro que sería muy iluminador, y no sólo en el conocimiento, sino también en la interpretación de la simbología existencial. En la interpretación y no en la explicación puede estar el quid de la cuestión existencial.

Seguiré leyendo sus notas con interés.

Cordiales saludos.


chevasco respondió:

A mí también me apasionan estos temas.

Permítame afinar un concepto. Usted dice: "En la interpretación y no en la explicación puede estar el quid de la cuestión existencial".

Entiendo que la "interpretación" es una especie de "explicación"; es una explicación, pero subjetiva, desde un punto de vista particular, no general (casi sin querer, hablamos del viejo tema de las categorías "universales"). Quizá sería mejor hablar de analogía, porque la analogía me permite, a su vez, analogías: la proporción, la metáfora, el traslado.
Usted mencionó, en el primer comentario a mi exposición, la trascendencia. ¿Y no es acaso la trascendencia un traslado?
En el caso de las palabras (recordemos: la materia de los pensamientos), si lograrámos el traslado (la metáfora, la analogía) adecuado, nuestro pensamiento podría salir del solipsismo. Pero no será universal, será personal, de cada uno. Cada uno busca ese "traslado" que lo pone en camino del sentido último de todas las cosas. En definitiva, de eso se trata, de que las cosas, aun las más simples, tengan sentido.
Tengo al embrión de otro "ensayito" -relacionado con el del inicio de este tópico- en un texto. Cuando le dé forma definitiva lo pego en el foro.
La animo también a comentarme sus metáforas.

Y gracias por el elogio. Aunque no lo busco, alguno de vez en cuando anima a seguir buscando (salió con rima).

Saludos cordiales


friobo dijo:

con todo respeto a los ya participantes, lo que me tinca para discutire en
ct vuelva --creo-- son muchos puntos esenciales, fundacionales (Uds
puede dentarlos por mientras, así cd guerva, sólo leo):

i) ¿ Son cuestiones realmente aparte pensamiento P y lenguaje L ?
Decir que P es L, + aún, L es el P, nos remite a una restricción muy
cómoda, incluso en la akademia, muy popular, logicamente. Pero ¿ Puede
ser tan simple ???

ii) ¿ Hablamos igual de lenguaje hablado y escrito ? Ciertamente se ha demostrado reciencito que encienden muy distintas zonas encefálicas, por ende --biologicamente-- no tienen el mismo origen ¿ Si existen tales
diferencias, son estrictamente esenciales ?

iii) ¿ Estamos -- en la discusión-- distinguiendo entre racionalidad y comunicación ? Claro el P se expresa a través del lenguaje, pero hay hartas cosas que pensamos complejamente y no podemos palabrear ni frasear, y que cuando fraseamos, nos damos cuenta latamente, que no supimos, no pudimos decirlas adecuadamente. Otras veces emitimos palabras plenas de sentido que --luego, no altiro-- sentimos que nos interpretan cabalmente y que --si somos suficientemente perspicaces-- nos cambian la vida (como dirián lo simples yanquis "luego de eso, nada volvería a ser igual..."). Quién haya hecho arte, y de verdad, ha pasado por la horrorosa experiencia de ver su obra tergiversada, desde el espectador puro hasta los críticos. Los teóricos mejor ni hablar.

iv) ¿ Existe en nosotros algo importante * y significativo que no puede ser
descrito o transcrito por el L ?

v) ¿Qué es ? ¿ Es el P o la realidad (o lo externo, lo autónomo, lo otro, lo
que acontece ... ... ) ?

vi) ¿ Y ... el tiempo ? y la sinécdoque .. y ... y y ..

y otra plataformas para la discusión con fundamento

etc etc etc ... ... ..



chevasco dijo:

friobo escribió:



con todo respeto a los ya participantes, lo que me tinca para discutire en
ct vuelva --creo-- son muchos puntos esenciales, fundacionales (Uds
puede dentarlos por mientras, así cd guerva, sólo leo):

i) ¿ Son cuestiones realmente aparte pensamiento P y lenguaje L ?
Decir que P es L, + aún, L es el P, nos remite a una restricción muy
cómoda, incluso en la akademia, muy popular, logicamente. Pero ¿ Puede
ser tan simple ???


Buena pregunta. Postulo que hay una diferencia entre lenguaje y pensamiento, muy fina, pero diferencia al fin: el lenguaje es la forma material del pensamiento; no puede existir el uno sin el otro. Por eso he afirmado: "no hay pensamiento sin lenguaje" y, a su vez, "las palabras son la materia de los pensamientos".
Cita:
ii) ¿ Hablamos igual de lenguaje hablado y escrito ¿ Si existen tales
diferencias ¿ Son estrictamente esenciales ?


Otra buena pregunta, que ha desvelado a los semiólogos. Es obvio que, diacrónicamente hablando, el habla está en el origen del lenguaje escrito, pero éste, a su vez, también es origen de un cierto lenguaje hablado (aunque sea meramente mental, sin emitir el sonido). Relación extraña, pues.
Cita:
iii) ¿ Estamos -- en la discusión-- distinguiendo entre racionalidad y comunicación ?


"Racionalidad" viene de "razón", y también llamamos "razón" a una proporción. Ut supra hablé de analogía-proporción-metáfora. Entiendo que la idea del foro es indagar sobre la razón de razones.

A la comunicación dejésmola para después. Decanta sola (de hecho, nos estamos comunicando). El lenguaje tiene funciones mucho, pero mucho más amplias que la mera comunicación.
Cita:
iv) ¿ Existe en nodotros algo importante * y significativo que no puede ser
descrito o transcrito por el L ?


Esa es mi esperanza. Algo, literalmente, inefable.
Cita:
v) ¿Qué es ? ¿ Es el P o la realidad (o lo externo, lo autónomo, lo otro, lo
que acontece ... ... ) ?


Si mi teoría es correcta y existe algo que no puede ser "lenguado", tampoco puede ser pensado.
Cita:
vi) ¿ Y ... el tiempo ? y la sinécdoque .. y ... y y ..



¡El tiempo! Para mí, no es ajeno al tema. Es un elemento que formará parte de ese escrito que le comenté a nuestra amiga Xárlot y que en cuanto formalice lo pego en el foro.

Saludos


Cultor dijo:

Estoy siguiendo estos argumentos y tengo una cuestión.

¿Hay pensamiento en la música? Sí.
¿Hay palabras en la música? No.

Si la palabra es la materia del pensamiento, ¿por qué y cómo hay pensamiento en la música?


friobo dijo:

la música y todo el artem ...


tb la plástica (se pinta, se esculpe no se dice...), la poesía, la literatura
como arte, el cine, la foto, etc. Y debo recordar que se habla
profusamente del lenguaje artístico Ulises no es una explicación racional
sobre Irlanda y loquefuera. Hamlet no es un tratado sobre la duda. El
opus 3 de los últimos cuartetos de Ludwig van, no es el título del tempo
de sus movimientos, tampoco la 5ª es un comentario verbal sobre
Napoleón, las distintas vistas de la catedral de Rouan, no es y es, un
tratado sobre el color, el Canto Nacional no es la historia de Chile y
latinoamérica, y de él, las alturas de Machu Pichu no son notas del turista
viandante ... "..me gustas cuando callas porque estás como ausente ...",
ni siquiera es una frase, los retratos de Bacon sobre el retrato de
Velázquez sobre el papa Inocencio X, tienen y no tienen que ver con el
papado, etc... etc ... .... "No hagas nada hasta que sepas de mí"
soplado por Coltrane tampoco es un recado a la amada amante.

y ...

este texto no es un texto



f

tb cc 'el-que-volverá'


Cultor dijo:

Voy a traer a colación (¿la colación no es un desayuno tardío?) el último de mis argumentos: la autoridad de los títulos.
[Paf, paf, paf, Cultor tira con menosprecio sus títulos universitarios sobre la mesa].
Señores: soy músico. Lo reconozco bajando la cabeza lautremonianamente y apoyando mi mano derecha en mi corazón izquierdo. Y en esa delicadísima pose, digo:

¿Cómo carajo no va haber pensamiento en la música? Hay lógica, hay elementos formativos y funcionales, signos, símbolos y especialmente: hay figuración (algo re-presenta otro); también hay mucha analogía, quizás más amplia que en la palabra (analogías dinámicas, numéricas, mecánicas, temporales, emocionales, etcétera).
Yo puedo representarme los sonidos simplemente con ver las notas en una partitura y percibo interiormente la conciencia constructiva del compositor con bastante claridad, en tanto no haya pasado de cuatro vasos de sake tibio.
Hay logos, hay ethos y hay mito. Es decir: hay drama musical.
La música no es una mera apelación sentimental a la piel de gallina sino una experiencia múltiplemente cognoscitiva.

Por otro lado, todos los ejemplos que puse (con la ingenua intención de mostrar casos de pensamiento sin palabra), ceden frente a la temible fuerza cosmológica y universal de las matemáticas y la topología. Si realmente hay ladrillos en el universo, ladrillos que uno pueda desarmar como un Lego, para ver qué había adentro de este inmenso organismo (y estoy seguro que el Hombre, como un Niño curioso, algún día va a desarmar una pieza irreemplazable del Cosmos {me gustaron las Mayúsculas}, que entonces va a dejar de funcionar, como un reloj sin mecanismo de escape), deberían ser esos.
La palabra es demasiado frágil en su dependencia sensorial. Lo otro es pensamiento puro, número, forma danzante, mutación sin medio, pánico de la Forma Divina.

¡Señores, basta! No sigo si no definen Pensamiento (oh, qué bella palabra...)


Xárlot dijo:

No hay pensamiento sin lenguaje pero sí hay lenguaje sin pensamiento, entonces creo que la pregunta es ¿es necesario el pensamiento (la razón) para comprender? Estaba pensando también que si tomamos como referencia a los animales, en principio son seres irracionales, carecen de razón, por tanto no actúan movidos por los pensamientos ni por los razonamientos, sin embargo se comunican, son capaces de interactuar entre ellos y con el medio que les rodea. Si un animal es capaz de comprender algunas cosas sencillas pero no de pensar, ¿cuáles son esos mecanismos que le van a permitir interrelacionar las cosas? Y en el caso del hombre, ¿puede ser que esa parte primitiva animal que llevamos interactúe con la razón y en algunos momentos la supere? Es evidente que sí, pero habría que averiguar cómo se concilian ambas partes en el ser humano (¿quizás gracias al alma?), de qué modo influyen la una y la otra y cómo funcionan, y en esto está la respuesta a la pregunta de friobo ¿ Existe en nosotros algo importante * y significativo que no puede ser descrito o transcrito por el L ?

Hmmmmmmmmm

La razón tiene muchas trampas.


chevasco dijo:

Los números no existen. “Dos”, ¿qué es?, nada. Se podrá aducir que el “dos” tomará entidad al decir dos “qué”, por ejemplo: dos botellas. Pero cada botella es distinta, es única, singular; al referirme a “dos” aludo a una y a otra; ¿qué sentido tiene hablar de “dos”? La filosofía clásica dice que cada una de esas botellas deben tener algo en común, su “esencia”; ambos objetos participan del “ser botella” y, por eso, se definen como tales; comparten las cualidades esenciales.
¿”Comparten”? ¿Qué pueden compartir, si son singulares, distintas? Elijamos una cualidad: por ejemplo, de vidrio. Sólo hay una coincidencia, una casualidad, los dos objetos son de vidrio ¿y qué?
En fin, cuando decimos “dos”, es sólo para designar un objeto y otro al mismo tiempo.

Postulo que todo lo que llamamos "abstracción" es una mera sincronía. Pero no toda sincronía es una abstracción: las fotografías también son una sincronía.

La cumbre de las abstracciones —y, por ende, de todas las sincronías— es el lenguaje.

Se trata, pues, del tiempo.

El tiempo es arrollador. ¿Quién no ha sentido el vértigo del instante que pasa, ineluctable?

En el escrito anterior dije que el problema filosófico-existencial de todos los tiempos es salir del solipsismo. Ahora digo que esto es análogo a salir del tiempo, a evitarlo, detenerlo.

Queremos detener el tiempo. De ahí que dibujamos, pintamos, fotografiamos, filmamos, escribimos y hablamos (sí, también si hablamos; porque cuando hablamos, nuestro interlocutor debe guardar en su memoria —aunque sea por unos instantes— nuestras palabras y poder así interpretarlas, ubicarlas, denostarlas o, simplemente, olvidarlas y la memoria ¿no es otro intento de detener el tiempo?).

Apliquemos a la archifamosa frase cartesiana este postulado y digamos entonces: pienso, luego: hago un esfuerzo por detenerme en el tiempo; para lograr que el limonero que vi recién sea el mismo que veo ahora, simplemente por decir “limonero”.

Siempre tuve muchos recuerdos gratos de algunos años infantiles que pasé en la antigua casa de mis abuelos. Rincones, ángulos, plantas, árboles, el portón verde de la entrada; el brillo matinal del damero de baldozas blancas y negras. Volví a aquélla casa después de muchos años, y entendí que ya no existía; hay una similar, ubicada en las mismas coordenadas espaciales (si tomamos la superficie terrestre como referencia); aunque aquella casa no fue demolida, es otra; más pequeña, más vieja. Ninguno de esos rincones es el mismo, sino que son signos de aquellos rincones felices de mi niñez; porque todo lo que remite a una cosa distina de sí misma es un signo.

Creo que los hombres sospechamos ser signos, pero no sabemos de qué. He aquí la tarea de la filosofía. Porque, si la existencia humana tiene significado, luego, el hombre es un significante; y si no lo tiene, tampoco tiene sentido lo escrito.

Saludos



Cultor dijo:

legre estoy, vive Dios.
Mas oye un punto sutil:
¿No pusiste allí un candil?
¿Cómo remanecen dos?

Pero son preguntas viles;
ya sé lo que puede ser:
con este negro beber
se acrecientan los candiles.

Justamente, chevasco, en su argumento parece que la abstracción dos fuera más concreta que las botellas mismas. Porque si las botellas son todas distintas, esa palabra “botella” refiere a una simple idea platónica suprabotellesca que unifica todas las malditas botellas en un grupo más ficticio que un amor impúber. En cambio el dos remanece.
Y ahora que lo pienso, no hace falta que sean dos botellas. Puede ser una botella y un vaso y el dos perdura estupendamente. Y como ya algún gracioso dijo por allí que el uno más la cosa hacen dos, pienso llenar ese vaso.

Probaré que el número existe y mata el solipsismo pero no al tiempo, gracias a dios (redoble de gran caja, ¡plato!):
Usted esta en un cuarto y yo en otro y no podemos vernos. Somos dos emputecidos solipsistas. Yo le dijo entonces abusando de su confianza:
-¡Ché, chevasco ! ¿Sabés que tengo enfrente ? Dos botellas.
Y usted es capaz de comprender más el dos que las botellas, porque todas las botellas son distintas pero el dos no y las botellas que yo tengo enfrente usted no las ve. Y usted está contentísimo de que sean dos porque piensa encurdarse sin piedad. Allá usted y sus vicios.
Ahora retrocedo doscientos quince años en el tiempo y le mando un mensaje a hoy:
-¡Che, chevasco! ¿Sabés que había enfrente mío? Dos botellas.
Y usted vuelve a comprender el dos, esta vez en el tiempo y se entristece porque jamás probará esas botellas. Lo siento, ya se tomaron.

Además dos más dos es cuatro. ¿Dos qué? ¿Cuatro qué? No importa. Es cuatro. Cuatro más cuatro es ocho y ocho es dieciséis. No sigo, no se preocupe. Pumchin, pumchin, pumchin... Quiero decir que ahí está el ritmo musical que le hace sentir el número nada menos que en el cuerpito (déjese llevar) y usted se mueve de acá para allá y danza en el tiempo hermosamente mensurado de la música y es justamente lo contrario de lo que usted supone: no se trata de detener el tiempo sino de evidenciarlo y hacerlo vivo en la interioridad mimética del sonido. Usted detenga el tiempo y yo lo cago a patadas. Se lo juro. ¡Ah, el recuerdo de las casas de nuestras abuelas! Me ha hecho llorar, pero ya pasó.

Concluyo entonces que justamente el número es pensamiento puro, purísimo, ultra refinado de toda realidad mundana y miserable, de toda cosa, objeto y apego material inmundo, una operación, una trama del cerebro –no se bien qué mierda estoy diciendo- verificable en el tiempo y el espacio y por tanto uno de los ardientes ladrillos universales que estamos buscando y que nos van a quemar en las manos si por puta casualidad los encontramos. ¡Qué hermoso lo del hombre como signo! Me ha hecho llorar otra vez, pero ya pasó.

[Cultor vuelve a leer el poema de Baltazar de Alcázar, cata el vinito, chas, chas, chasquea la lengua de placer dos veces y piensa: “Qué lo parió, si el número no existe, yo era muchos y nunca lo supe.”]


chevasco dijo:

Semiótica y Literatura están íntimamente ligadas, pues aquella busca interpretar nada menos que la esencia de la materia prima de ésta. De hecho, la mayoría de los semiólogos más importantes son o han sido críticos literarios y, en muchos casos, literatos (pensemos en Eco).

Y si el postulado de que la materia de los pensamientos son las palabras es cierto, no menos cierto será que las palabras "literarias" son parte esencial de la naturaleza humana. En definitiva, creo que es incompleto definirnos como homo sapiens; la estética también es esencial al hombre.

Yo no sé, a ciencia cierta, cuáles son los ladrillos fundacionales del universo. Sí sé que anoche, la noche era estrellada, y hermosa.

De alguna manera, Cultor y Xárlot lo confirmaron.

De todos modos, a la Literatura la dejaría para el final (como lo sugiere el escrito inicial). Todavía hay que indagar un poco sobre el problema de la abstracción y el tiempo.

Estoy pensando que hay un ancla evidente: la conciencia (no la moral, sino la identificante).

Tal vez luego vuelvo sobre ello.


Cultor dijo:

Si uno investiga un poco por allí se unen muchos conceptos fascinantes y misteriosos: número, forma, topología, multidimensión. Insensatez hipnótica también.
Pensé que si cavamos, como dice chevasco, hasta la más infinitesimal de las partículas atómicas, descubriremos en ella el germen del universo entero. Es la teoría de la información recuperada: una partícula del Big Bang tiene la historia completa del universo en sí misma. Igual si vamos a pensar el universo en su aparente infinitud: no difiere mucho de un miserable atomito. En fin, la dimensión es fatalmente relativa.
Recordé un fragmento de Chaung Tsu, cuando dice que el Tao se encuentra incluso en la mierda de una mosca. Cuando dijo esto el discípulo huyó.
Igual que el océano Solaris de Lem, formas que producen formas que producen formas sin saber por qué ni para qué. ¡Qué tristeza cosmológica!
Todo suma al enigma.



ritli dijo:

Cultor escribió:
Estoy siguiendo estos argumentos y tengo una cuestión.

¿Hay pensamiento en la música? Sí.
¿Hay palabras en la música? No.


En la música hay en el siguiente orden, sentimiento, pensamiento y lenguaje o palabras

Exacto, pero podemos sentir la música sin pensarla y sin lenguaje o letra, y si pensamos la música no podemos evitar sentirla, lo que impera por lo tanto es la emoción, el sentir.

Acaso no existe la música sin letras que nos evocan situaciones de la vida sin nombrarlas con palabras, como la muerte, la vida, la alegría, o la primavera.
Cita:
Si la palabra es la materia del pensamiento, ¿por qué y cómo hay pensamiento en la música?


Está claro, es la emoción lo que crea la música, el pensamiento. La materia es pensamiento y emoción. Todo es lo mismo, solo que esta unido, de esa forma percibimos la "realidad".

LA EMOCIÓN nos pone en contacto con el entorno.

EL PENSAMIENTO filtra la emoción dándole forma (materializando) a la realidad, según percibe "nuestra"/la mente. De ahí las analogías de lo que está arriba está abajo, y lo que está afuera está dentro, es como un espejo.

LA MATERÍA es resultado de lo que filtra el pensamiento desde la emoción.

Por lo tanto la materia está creada de emoción y pensamientos, es viva.

Podríamos seguir debatiendo.

Me pregunto si nosotros creamos la materia o es ella la que nos crea a nosotros, aunque sea en otra dimensión.


friobo dijo:

pues que acabo de leer --a través de la cita de ritli-- este parrafein
chevasquiano

no siento que sea el tic exacto del reloj para contestarlo, pues el cheva
me lo imagino con hawainas de plástico, un camisa floreada, un sombrero
de paja o algoasí, haciendo quiénsabe quécosa divertí ..

salí unos pocos días de vacaciones y hete aquí, que me perdí deste tópico
(no es lo mismo, parafraseando a ritli, ir bebiendo en tiempo real, cada
intervención en un foro, asimilándolas progresiva y paulatinamente, en un
laqueado perfecto, que zapmparse de una sentada, brusca y antinaturalmente,
una pila de textos, de un solo viaje, altiro, como decimos en Chile); y lo único
que me ha sido posible --hasta ahora-- es remitirme a balbucear unos
exquisitos conocimientos de neurociencias, en exceso singulares, muy
reductores y de escasa relevancia e importancia --en cuanto los temas
vigentes-- y pasa que todavía no me le ubico propiamente

como quiero evitarle, a nuestro querido vacacionista, una ingrata e similar
experiencia, esperaré que estemos todos de nuevo, es posible que yo
salga otros pocos días o incluso que desaparezca para siempre; así que
me lo tomaré en ralentí

no puedo dejar de señalar --eso sí-- (esto de los acentos en castellano es
una maraviya) que algunos temas hay que pensarlos más extansa,
intensa y pormenorizadamente:
• de sobre los nombres y las definiciones

• de sobre las esencias y núcleos, delo que resta, del residuo remanente

• de los entes y de la denumerabilidad

• sobre el solipsismo

• sobre el pródigo tiempo (San Agustín, en sus Confesiones,
dice: "usualmente entendemos y usamos el tiempo con una completa
familiaridad, pero en tanto nos preguntamos sobre él, en cuánto tenemos
que pensarlo, definirlo entenderlo, nos damos cuenta que no sabemos
nada sobre él" - San A re-parafraseado por el suscrito, claro, como
siempre, un peu libertinamente)

•• sobre de cómo la fotografía, tampoco es lo que parece ser, y
cómo usualmente la entendemos o mentamos

••• acerca del recuerdo, la memorabilidad, la nostalgia,
posiblemente

•••• sobre cómo cada escorzo de nuestra postura visualizadora,
metódica, modifica e interviene --centralmente-- sobre nuestra eventual
verdad - el punto de vista {la fotografía vuelve, de cierto modo,
al centro del escenario: los siempre sorprendentes fotogramas especiales
y privilegiados}


en realidad, este enumeradom es más bien para plantear uno de los
posibles despejamientos focalizadores para este grupete tan re simpático
de foristas (no forristas ... ¡... por favor!) que se ha ido configuradamente
y ludicamente estructurando, 'as time goes by' {instrucciones: piano que
se acaricia, sentir-imaginar melodía candenciosa y plena de nostalgía;
espera que me hiciste tanto mal y que sin embargo te quiero, trad:
'como el tiempo se va yendo al lado nuestro'}

tic


saludos alegres a la muchachada del topic ...



f

mi querido ritli:

sus observaciones, aquí citadas sobre el párrafo del cheva, me parecieron
tremendamente fenome-nales

sí, como las cosas que son, cambian
(suponiendo que ser, sería lo máximal)

como lo que fue (lo que ha sido) --ya no es del mismo modo que fue, y ello,
ni cerca

y

sobre todo (lo iluminado): mostrar, indicar, señalar, como es latamente imposible,
congelar nada

cómo lo inmutable, supuestamente sereno, como los reposados y
solemnemente estables dioses egipcios, luego devienen en cualquier otra
cosa, lo que incluye, sólo como caso particular, que estén identicos (aquí
le va onomatopeya de sorpresa ¡!)

lo que parecía tener esta condición --lo de capturado-- muestra y demuestra
que no sólo ello no pudo mantenerse, que más bien fue lo contrario, no es
que la copia en papel del fotograma, simplemente se degradó

algo más grave está ocurriendo, ocurrió, ocurrirá

a veces, un caso de muchos, lo fijado de gastó, más veces, incluso con
un lapso discreto de tiempo, lo esperadamente fijo, mutó, y a veces tan
dramaticamente que nos parece ser lo contrario

lo amado, ahora es odiado, o simplemente distinto, diferente ...

¿qué te parece ritli...?


friobo dijo:

El problema de las ideas de Derrida, no solamente está dificultado por
por su tremenda complejidad, lo usual en las universidades y núcleos
intelectuales franceses, sino que además su aplicación no es
precisamente, ni simple ni breve. El desmontaje del dominio del
modernismo, con su tendencia al orden excluyente y a la busca incesante
de soluciones monoteístas, u --en su defecto-- oligoteístas, no es un
paso que sea difícil, dada las múltiples insatisfacciones que este tipo de
estrategias han mostrado, ya hace mucho tiempo. El modernismo ya no
requiere ser delitado. Su condición es precaria, su fuerza está gastada.

La ocurrencia de múltiples enconos y polémicas sin destino, entre las
mismas bandas modernistas, han provocado hondas fisuras y quiebres,
demasiado visibles como para ignorarlos.

PERO. PERO, si se pierden estas plataformas aparentemente sólidas y
compactas, por ej. todo es surrealismo, todo es psicoanálisis, todo es
ciencia, etc. la muchachada general se aterroriza con la complejidad, que
a ellos más bien les parece, vacío. Les gusta la servidumbre, que ellos
confunden con protección.

La gallá quiere seguridades, y como sea, prefieren que se piense por
ellos. No tomar decisiones. Más bien seguirlas, hasta la próxima
obligación, o la muerte lo interrumpa todo, para cada uno. La gallá tiende a delirar --detumescentes y azorochados-- con los autoritarismos
implacables, impíos, fanaticoides, etc.

Aunque parezca raro, la riqueza, la amplitud, la variedad y la
profundidad, parecer tener escaso atractivo para los comunes. La belleza,
aq sea sólo un poco compleja, tiene poco que ofrecer para la satisfacción
de las multitudes, característicamente odiosas hacia todo lo sentido con
el tono de lo intelectual, incluso repugnan de los sentimientos de alguna
profundidad.

Se prefiere a mamotretos plagados de datos, órdenes de no pensar ni
transgredir, no es el gusto por lo prohibido, sino la atracción demoníaca
de prohibir, de ayudar a prohibir, sobre todo si se les nombra guardias
guradias plenipotenciarios, de algún modo servil omnipotentes, agentes
de seguridad. Estar sometido, más que al desafío de cq desafío.

Entre las cosas curiosas que han caído en mis manos está una larga entre
entrevista y seminario (seminario en la acepción griega), efectuado en
una universidad yanqui donde D es confrontado fundamentalmente por
los docentes y contesta en inglés, lo que, asociado al tenor pragmático de
la visión y actitud yanquis de los preguntadores, termina siendo
raramente afortunado. Para los lectores interesados en entender al maestro D, es una oportunidad en término de la forzada claridad y
simpleza de las respuestas, aq posiblemente no a la altura de su discurso habitual, pero adecuado para quién quiera respuestas más simples,
más claras.

Orviamente se le pregunta por la deconstrucción, etc., etc., y por pericos -
-que esta vez-- SI se lo han leído. Y hasta han intentado comprenderlo.

Me comprometo a contar esta larga y entretenida ¿entrevista? por partes
en un futuro inmediato. Es muy interesante. Está en papiro, el texto
original lo compré a amazon.com, así que no es facilmente compartible.


chevasco dijo:

ritli escribió:
google

"En 1868-69 se publican tres artículos de Peirce, conocidos como “The Cognition Series”, en el “Journal of Speculative Philosophy”. Como comenta Max Fisch, la doctrina positiva de toda esta serie de artículos es la máxima peirceana de que todo el pensamiento procede en signos. “Todo el pensamiento es en signos” (CP 5.253). Todo pensamiento continúa a un pensamiento anterior y es seguido por otro pensamiento. No hay premisas no inferidas, ni conclusiones cerradas a ulteriores, eventuales interpretaciones. También se puede agregar que ningún pensamiento comporta una relación diádica entre la mente cognoscente y el objeto conocido."

La verdad, no estoy muy de acuerdo, creo que si existe diada entre sujeto y objeto, no existe el vinculo entre signo, la palabra que define al objeto con el sujeto, pero si existe el vinculo entre lo que simboliza el objeto por si mismo con el sujeto.

Pierce habla de triada, pensamiento, signo y objeto, y qué pasa con lo que simboliza el objeto.

Qué les parece?


Peirce fue, junto a Saussure, de los fundadores de lo que hoy llamamos "semiótica". La triada que postula, más precisamente es interpretante, signo (o "representamen") y objeto. Ese "interpretante" involucra un sujeto y un pensamiento, pero es mucho más complejo, pues se abre hacia la cultura (sincrónicamente) y hacia la historia (diacrónicamente). Asimismo, el "interpretante" constituye, a su vez, otro signo (esta vez, puramente mental) que involucra otro objeto y un interpretante, and yet, and yet...
Por ejemplo, Xárlot dijo: "volvió el forista pródigo". Un interpretante puede pensar que nuestra sensual forista se refería a que chevasco malgastó, dilapidó el tiempo que estuvo ausente; pero otro interpretante puede pensar que Xárlot quiso decir que chevasco es muy generoso o productivo. Esto muestra la ambigüedad de los significantes. Pero hay un detalle (según Peirce): la palabra "pródigo", a su vez, puede asociarse a la conocida parábola evangélica del "hijo pródigo" y ésta entonces constituirse en nuevo signo...y hay que parar en algún momento, porque uno no se puede pasar la vida asociando signos.

Tampoco comparto del todo el pensamiento de Peirce, pero por motivos distintos que ritli. Creo que el mérito de este yanqui fue introducir el papel del interpretante en la relación semiológica, pero sigue faltando el elemento "tiempo".


chevasco dijo:

Acéptense cuatro postulados: que las palabras son la materia de los pensamientos; que el tiempo es un ineluctable movimiento universal; que las palabras constituyen signos artificiales cuya utilidad esencial es darnos la posibilidad de fijar un punto de vista en ese movimiento; es decir, digo “luna” para captar ese conjunto de percepciones, para referirme o aludir, por analogía, a ese disco blanquecino que suelo divisar algunas noches en el cielo de mi jardín. El cuarto postulado es que la búsqueda de la filosofía, en el fondo, es salir del solipsismo que involucra pensar con palabras sobre palabras; averiguar si existe el punto desde el cual pueda contemplarse el río arrollador del tiempo. Trascender.

Siguiendo la primera hipótesis, e intercambiando los términos, el homo sapiens es equivalente al homo orantis. Pensemos en el avance que hubo significado que un macho en el hogar haya salido de la caverna y supiera decirle a la hembra: “vieja, ya vengo, salgo a cazar algo para el almuerzo”.

La palabra también permite la identificación; de ahí los nombres propios. Si bien cualquier signo sirve para identificar algo o a alguien, el lenguaje posibilita una información extra, que generalmente obedece a alguna característica de lo identificado, sea real o deseada (los nombres de las personas tienen algún origen etimológico en este sentido). En otros tiempos, a modo de blasón, los nombres solían ser verdaderos códigos que revelaban el origen y la categoría del susodicho. Lo mismo sucede con los sustantivos; en su origen, son siempre un adjetivo (curiosamente, la palabra “sustantivo” es un adjetivo). La cuestión es tratar de precisar a qué nos referimos. Pero “referir” implica una distancia, una diferencia (y diferimiento, en la concepción derridiana) del nombre, de la palabra, con respecto a la archifamosa y discutida “cosa en sí” (si es que existe). El signo (como símbolo) sirve para unir lo que está separado. La cuestión es averiguar si lo separado alguna vez estuvo unido (unión hipostática), está unido en otro plano de la existencia o, acaso, no podrá unirse (o reunirse) nunca.
Digámoslo de otro modo: la palabra se forma a partir de imágenes, en el sentido más amplio del término (“restos de duración de percepciones”, según Barthes); por lo que equivalen a aquella imagen que me devuelve un espejo. El espejo es el intelecto, nuestra capacidad de formar los signos. Tal vez la “razón” (proporción, analogía), no sea otra cosa que esta función: transformar los restos de duración de percepciones (imágenes) en signos que, dicho sea de paso, a su vez pueden constituir otros restos de percepciones para otros signos.
¿Qué tan fiel es el espejo? He visto algunas fotografías de Viena; ¿se puede decir que conozco Viena? Y quien conoce algunas calles y casas de Viena, ¿conoce Viena?
Irrumpe entonces la literatura; el arte de la palabra. Algunas obras de Faulkner son un buen ejemplo para ilustrar la relatividad del conocimiento (ej. Absalón, Absalón). El filosófo queda atrapado en las limitaciones del instrumento, pero el mismo instrumento en manos del poeta trasciende las estructuras lógicas y psicológicas, para ubicarse en el limbo de la poiesis, de la creación.
Si cada palabra es una metáfora (proporción, analogía), ¿no es la metáfora entonces la estructura lógica más adecuada al intelecto? ¿Y no es la literatura la buceadora de metáforas?
¿Pero, qué fue del solipsismo? Para verme la espalda necesito dos espejos. Mi espalda es mi conciencia. El primer espejo es el intelecto; el segundo, es “algo” por sobre yo-mismo, distinto de mí, pero en mí (como un cerebro). Einstein dijo que ningún problema puede resolverse con el mismo esquema o sistema de referencias en que fue planteado; del mismo modo, no saldremos del solipsismo si no trascendemos las palabras, nuestro propio pensamiento; si no saltamos a un terreno desconocido, a-temporal. ¿Cómo hacerlo con palabras? ¿Cómo expresar lo que, por definición, es inexpresable (lo inefable)? Hay que inventar un signo, y este signo será una metáfora.

Saludos


chevasco dijo:

ritli escribió:

Bien, aquí tienes una definición de nombre, Ritli.

RITO. 1. La palabra rito (ritus en latín) procede de la raíz sánscrita rt, la misma que encontramos en ritli: marchar, ir, encaminarse. También la hallamos en rita (orden), y asimismo en "arte" y en "ritmo". El rito es por definición cualquier acción hecha "conforme al orden", considerando ese orden en su sentido más amplio, es decir como expresión de la Norma universal, lo que las tradiciones hindú y budista llaman el Dharma, la Ley, o Armonía cósmica. El orden cósmico es el rito por excelencia; y ese orden, de origen supra-humano, es el modelo o paradigma de cualquier rito o gesto ritual, al que reproduce en sus indefinidas formas.

Un saludo


¿Habrá un "orden cósmico"? ¿Cómo saberlo si es supra-humano, siendo humanos?

Los físicos debaten si hay leyes universales o no. La última noticia parece ser que las leyes conocidas solo son locales, provincianas; llegan hasta ahí nomás.

La raíz etimológica que nos revela ritli también me lleva a ruta, rutina. A través de arte, nada menos que a artificio.
¡Ay! ¿No serán las leyes naturales un artificio?
¿Cuál es la ciencia más exacta y precisa? ¿las matemáticas? Si la mátemática acepta sin hesitar que existen números irracionales, ¿qué queda para las demás ciencias?

Infinito no es enormemente grande; infinito es indeterminado, es decir: no sé qué tan grande (o chico) pueda ser. Si el universo es infinito, yo soy el centro (puede estar en cualquier punto, y a mí se me ocurre que soy yo, ¿y qué?).

Agrego un argumento al postulado de que el pensamiento no es más que construir con ladrillitos que pretendemos detengan por un momento el tiempo: ¿cuál es el mecanismo subyacente al pensamiento filosófico? La lógica. ¿Cuál es el primer principio lógico del cual dependen todos los demás y todo el ulterior pensamiento? El principio de no contradicción. ¿Qué dice este principio?: nada puede ser y no ser...¡al mismo tiempo! Una mera sincronía artificial.

El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego...(J.L. Borges, Nueva Refutación del Tiempo, en Otras Inquisiciones).

Saludos


Xárlot dijo:

Después de leer y analizar más detenidamente tu texto desde ese punto de vista “fríamente quirúrgico” que pedías, y siempre dejando claro que contiene muy buenas reflexiones, paso a comentarlo.

Lo primero de todo es determinar el asunto que quieres abordar, y por el tipo de escrito entiendo que tú aquí quieres hablar de la Filosofía del Lenguaje que, como le decía a Ritli, ha de dejar al margen el pensamiento, tal como sostenían Frege y Wittgenstein en sus postulados, o sea debe dar cuenta de su relación con la realidad pero siempre al margen del pensamiento, que se estudiaría en otras disciplinas, como pueda ser la psicología, por ejemplo, por eso es por lo que decía antes que hay que tener siempre presente la perspectiva y no “salirse” si es que se quiere llegar en serio a algún sitio concreto en relación a lo que nos interesa, que es el signo lingüístico en este caso. No vale pues hablar de pensamiento ni de inconsciente o consciente ni otras cosas que van a ser completamente ajenas y que se estudian en otras disciplinas, esa es una de las cosas que primero te enseñan en la Universidad, ya que es muy importante tener claro lo que corresponde al estudio que vamos a hacer. Concretamente, existe una disciplina desde donde se contempla todo esto específicamente, pero empecemos por la Lingüística.

De la relación signo lingüístico (palabra)-significado-referente o cosa designada, que mencionas en tu escrito, es necesario recurrir a la Lingüística; como te decía, creo que así podría verse más claro. Bien, en el caso del signo lingüístico comentar que una de sus principales propiedades es precisamente la arbitrariedad; es arbitrario, y como tal no hay ninguna relación natural entre significante-significado, aunque hay algunas limitaciones a esta arbitrariedad como las onomatopeyas, que se asemejan al sonido que refieren u otras palabras que sí “sugieren” su significado, como la palabra susurro, por ejemplo, así como algunas palabras que son parcialmente “motivadas”; esto ha sido bastante investigado en Lingüística y ha dado lugar a muchas controversias, así como teorías de “gradación de arbitrariedad” y tipologías lingüísticas, pero lo cierto es que la relación que existe entre sgte-sgdo no puede ser deducida en la mayoría de las palabras de un idioma. Otro aspecto a tener en cuenta es también la iconicidad del lenguaje, pero sigamos con el signo lingüístico.

En el devenir de la Lingüística, ha habido varias concepciones de la relación palabra-significado, empezando por el mismo Aristóteles, quien fue el primero en estudiar y clasificar esta relación, pasando por la sincronicidad de siglos pasados hasta llegar al diacronismo y al estructuralismo de la mano de Saussure, pero esto lo quiero ampliar después porque creo que interesará saber cómo fueron evolucionando estos estudios.

Sigo con tu texto. En la última parte de él ya empiezas a indagar en otros terrenos que invaden otras disciplinas ajenas a lo que interesa, lo cual no significa que no sean ideas también interesantes, el problema es que se pierde en la metafísica y ahí es donde hay que tener cuidado, insisto.

Bueno, espero no haber sido muy "dura".


Y luego dijo:

Mira por donde, encontré una página de Saussure donde explica muy bien sus postulados. La copio aquí:


Ferdinad de Saussure (1857-1913)

El signo lingüístico no vincula un nombre con una ‘cosa’ sino un concepto con una imagen acústica

Sausurre consideraba que la lingüística del siglo XIX no se cuestionaba profundamente qué es el lenguaje ni como funciona, decidió entonces abocarse a la investigación de éste, por sí mismo. En su Curso de Lingüística general Sausure propone dejar de lado el estudio del lenguaje desde una persepectiva histórica (filología) y analizarlo desde el punto de vista estructural.

El enfoque de Saussure, sostiene que todas las palabras tienen un componente material (una imagen acústica) al que denominó significante y un componente mental referida a la idea o concepto representada por el significante al que denominó significado. Significante y significado conforman un signo.

Ampliando el horizonte de la lingüística

Ferdinad de Saussure relacionó a la lingüística con un estudio más general que los signos... identificó las características de la lengua como entidades mentales, subrayó la creatividad del lenguaje, estableció una terminología que favorecía la definición precisa de términos generales, en lugar de la adopción de términos técnicos, adoptó un sistema didáctico que recurría con frecuencia a las analogías tomadas de la música, el ajedrez, el montañismo o el sistema solar para describir mejor los rasgos del lenguaje. Estos logros, introducirán a la lingüística en el siglo XX...

Lengua y habla

Ocupados en el desarrollo histórico del lenguaje, los lingüistas tomaban como campo de estudio la lengua escrita. El punto de partida utilizado por Saussure fue pues, el de la individualidad del acto expresivo: la palabra hablada. Se presenta así la primera distinción teórica entre:

Lengua(el sistema): O lo que podemos hacer con nuestro lenguaje y;

Habla(el uso del sistema): O lo que de hecho hacemos al hablar.

En algunos idiomas, existen vocablos diferentes para referir estos dos conceptos, en inglés por ejemplo, se utilizan los términos “language” para significar “lengua” y “speech” para el habla. Sin embargo, pese a esta diferenciación conceptual, ningún lingüista antes había focalizado sus estudios desde esta perspectiva y la principal crítica de Saussure al enfoque tradicional de la lingüística.

Esta diferenciación teórica, requiere, consecuentemente, una definición de signo lingüístico que excluyera los sonidos efectivos del habla.

Significante y significado

La definición de signo lingüístico de Sausure incluye solo dos componentes y no es más compleja que la empleada en la nomenclatura que él mismo criticara debido a su simplismo. En efecto, admite la división del signo en dos partes, ya que considera que la división propuesta por la nomenclatura era atractiva, sin embargo, enfatizaba que debía evitarse sobresimplificar los procesos involucrados en el lenguaje.

Saussure, en su definición de signo, reemplazará el vocablo nombre, utilizada en la conceptualización de nomenclatura, por imagen acústica esto es, la imagen mental de un nombre, que le permite al hablante decirlo, y luego reemplazará a la cosa por el concepto. Es otras palabras, en su definición, une dos entidades que pertenecen al lenguaje eliminando el plano de la realidad de los objetos, esto es, los referentes sobre los cuales se emplea el lenguaje. Porque si tanto el significado como el significante son entidades mentales, es evidente que su marco teórico propone una ruptura entre el plano lingüístico y el plano del mundo externo a la mente.

Finalmente, esta definición de signo lingüístico se completará cuando le da el nombre de significante a la imagen acústica y significado al concepto mental con el que se corresponde dicha imagen acústica.

Cabe preguntarnos por qué Saussure eligió términos tan parecidos corriendo riesgo de confusiones conceptuales, aparentemente, consideró que la mínima diferencia formal entre ambos términos destacaría su contraste.

Principios de arbitrariedad y linealidad

El signo lingüístico es arbitrario en el sentido que la conexión entre significante y significado no se basa en una relación causal. La prueba de tal afirmación, reside en el hecho que las distintas lenguas desarrollaron diferentes signos, esto es, diferentes vínculos entre significantes y significados; de otra forma, sólo una lengua existiría en el mundo. Ahora bien, aún aceptando la arbitrariedad del signo en lo que respecta al vínculo entre significante y significado, es claro que esta conexión no es arbitraria para quienes usan una misma lengua, porque si esto fuera así, los significados no serían estables y desaparecería la posibilidad de comunicación.

El principio de arbitrariedad opera en forma conjunta con el segundo principio de Saussure que afirma que el significante siempre es lineal. Lo que significa que los sonidos de los cuales se componen los significantes, dependen de una secuencia temporal.

Saussure afirma que el funcionamiento del lenguaje depende de la linealidad y que esto tiene importantes consecuencias dado que la linealidad impide ver u oír varios significantes simultáneamente. Mientras que la linealidad del significante es una cadena, la arbitrariedad que entre ambas partes del signo es un vínculo único.

Inmutabilidad del signo

Al analizar el signo en relación a sus usuarios, Saussure observa una paradoja: la lengua es libre de establecer un vínculo entre cualquier sonido o secuencia de sonidos con cualquier idea, pero una vez establecido este vínculo, ni el hablante individual ni toda la comunidad lingüística es libre para deshacerlo. Tampoco es posible sustituir un signo por otro.

La lengua castellana podría haber elegido cualquier otra secuencia de sonidos para el significado que se corresponde con la secuencia C-L-I-M-A, pero una vez que dicho vínculo se ha consolidado, la combinación ha de perdurar. No es posible legislar sobre el uso de la lengua.

Mutabilidad del signo

Sin embargo, con el tiempo, la lengua y sus signos, cambian. Aparecen así, lentamente, modificaciones en los vínculos entre significantes y significados. Los significados antiguos se especifican, se agregan nuevos o se clasifican de modo diferente. Por ejemplo la palabra “ratón” adquiere un significado distinto en relación a las computadoras, en este caso, dos vínculos entre significado y significante coexisten simultáneamente.

Sincrónico y diacrónico

Saussure considera que no es posible describir plenamente un lenguaje si esto se hace de forma aislada en relación a la comunidad que hace uso de él y a su vez los efectos que el tiempo tiene sobre el lenguaje (su evolución).

Efectivamente, durante el transcurso del tiempo, el lenguaje evoluciona, lo que pone en evidencia que los signos cambian. En consecuencia, Saussure afirma que una lengua puede ser estudiada tanto en un momento particular como a través de su evolución en el tiempo. En este sentido, diferenciará dos modalidades respecto al uso del lenguaje:

Sincrónica: (syncronos, al mismo tiempo) Examina las relaciones entre los elementos coexistentes de la lengua con independencia de cualquier factor temporal. Permite describir el estado del sistema lingüístico, siendo esta descripción abarcativa de la totalidad de los elementos interactuantes en la lengua.

Diacrónica: (diacronos, a través del tiempo) Se enfoca en el proceso evolutivo y se centra en aquellos fragmentos que se corresponden con ciertos momentos históricos.

Para el lingüista que apunta a realizar una descripción completa de un lenguaje determinado, el análisis diacrónico y sincrónico, aunque esto no sea neceario para una comunidad lingüística. Esto significa que cuando se verbaliza el sistema de una lengua, solo intervienen elementos sincrónicos puesto que nadie necesita conocer la historia de una lengua para hacer uso de ella. Por otra parte, los factores diacrónicos no alteran al sistema como tal. Para explicar este punto, Saussure recurre a una metáfora planetaria, diciendo que si un planeta del sistema solar cambiara de peso y tamaño, tales cambios alterarían el equilibrio del conjunto en su totalidad, aunque de todas formas, el sistema solar, seguiría siendo un conjunto.

Si bien los hechos sincrónicos y diacrónicos son autónomos, existe una relación de interdependencia entre ambos. No es posible conocer el estado de una lengua si no analizamos los cambios que sufrió.

Saussure dirá que el funcionamiento de una lengua es como el ajedrez. El ajedrez es, como el lenguaje, un grupo de valores diferentes que en conjunto, conforman un sistema completo. Las piezas del ajedrez interactuan igual que los elementos de un lenguaje en estado sincrónico. Cuando una pieza se mueve, el efecto es similar a un cambio lingüístico y este le incumbe al análisis diacrónico. Aunque el movimiento sea tan solo el de una pieza, este movimiento afectará a todo el sistema en su totalidad. El estado del tablero ha cambiado: es uno antes de la jugada, y se transforma en otro después, pero la movida, en sí misma, no pertenece a ninguno de esos dos estados (porque los estados son sincrónicos).

La lingüística sincrónica se ocupa de relaciones lógicas y psicológicas que vinculan los términos que coexisten en un sistema, la lingüística diacrónica se ocupa de términos que se reemplazan uno al otro cuando el sistema evoluciona, pero que no forman un sistema.

Forma y sustancia

Si el signo lingüístico no fuese arbitrario, los signos que componen el lenguaje estarían determinados mutuamente por algún elemento externo. El valor lingüístico está enteramente determinado por la existencia de relaciones y por ende, el signo debe ser arbitrario.

Saussure llama “forma pura” a la relación entre el significante y el significado, así como a la que existe entre los distintos signos. Lo hace para recordarnos que no es sino una relación.

El vínculo entre el sonido y el pensamiento en el signo lingüístico produce FORMA y no sustancia

Significación y valor

El lenguaje es un sistema de valores en el sentido en que todo signo lingüístico vincula sonidos e ideas. Si tal vínculo no existiera, sería imposible separar un pensamiento de otro. Los sonidos no se diferencian entre sí más que los pensamientos no expresados. La función del lenguaje no es crear un medio sonoro para expresar el pensamiento sino mediar entre el pensamiento y el sonido, de modo tal que el vínculo entre ambos dé por resultado unidades que se determinen mutuamente.

Existen para Saussure, dos tipos diferentes de significación, una que corresponde al signo tomado en forma aislada y otra, que surge de contrastar ambos signos. La primera clase de significación está subordina a la segunda y para destacar la diferencia la denomina valor lingüístico.

Contraste por valor lingüístico

El signo, en efecto, comunica un valor lingüístico el cual deriva de su contraste con otros signos con los que está vinculado. Por ejemplo: nieve, helado, hielo, glaciar. Cada una se entiende en la medida que se entiende la otra, porque podemos diferenciarlas una de otra. “Helado” no significa “nieve” y “hielo” no significa “glaciar”, etc. El principio que distingue el valor del significado, distingue también las formas entre sí y crea el significado.

Contraste formal

A su vez, “nieve” significa lo que significa porque es diferente de “nave” y “nieto” porque poseen formas contrastantes. Si bien la diferencia sonora es mínima, esta es sufienciente para hacer de cada una un signo lingüístico diferente.

Diferencia y oposición

El motor del significado es la diferencia. Para la conformación de un sistema (que opera creando diferencias entre ideas e imágenes sonoras) no se requiere términos positivos. Este puede construirse sobre la base de la negación. Porque si analizamos significantes y significados de forma separada, observaremos que son diferencia pura. Sin embargo, en donde significante y significado confluyen, es donde hallamos el elemento positivo.

La forma de un signo difiere de la de otros signos como forma; el concepto difiere de otros como concepto. Pero el signo en tanto que signo, no difiere de otros signos. sino que se diferencia. La diferencia es algo que puede definirse apelando a un tercer término: La diferencia entre dos y tres es uno. Diferenciarse implica simplemente que dos no es igual a tres.

Relaciones lineales y relaciones asociativas

Entre los signos lo que hay pues, es oposición. En la lingüística sincrónica se distingue una oposición básica de dos tipos de relaciones:

Relaciones lineales: se refiere a los signos complejos o secuencias de signos con dos o más componentes, ordenados en una línea o secuencia significativa: montañas, las montañas, escalar las montañas, escalar las montañas nevadas, etc...

Relaciones no lineales (formales) asociaciones de forma o de significado o de ambas cosas que los hablantes establecen de manera automática ante cualquier signo: montaña, cabaña, campaña, campiña, campo, campesino, etc...

Fte: http://comunicacion.idoneos.com/index.php/334377


Más adelante, chevasco dijo:

Es que ahí está esa función, por llamarla de alguna manera, integradora de la literatura. Porque podemos tomar el bisturí, y es bueno hacerlo para aprender algo de un maestro como FGL; pero mencionaste la "alusión" y la "connotación", lo cual, desde el punto de vista del método "científico" podría ser un desvío no deseado y, sin embargo, son las características que abren las puertas de mundos subjetivos. El que suscribe vive en un desierto (en realidad, en un oasis, literalmente) en que solo caen del cielo unos 180 mm anuales; quizá el deseo en él de ver llover es más intenso que en quien vive en climas más moderados; quizá alguien a quien la lluvia lo tiene podrido el fragmento magistral no le causará tanto azoramiento; quizá a mí alguna vez me sucedió algo muy agradable, muy placentero ante un paisaje lluvioso.

Como bien dice la dulce reina, es necesario "tomar el bisturí " para "usar adecuadamente" los elementos (palabras) del pensamiento; pero para usarlos más que adecuadamente, para crear en el lector un mundo, en el que el lector mismo es parte, para eso, mi femenina amiga, es necesario ser un escritor, un vate.


Cultor dijo:

Polemistas

Varios gauchos en la pulpería conversan sobre temas de escritura y de fonética. El santiagueño Albarracín no sabe leer ni escribir, pero supone que Cabrera ignora su analfabetismo; afirma que la palabra trara* no puede escribirse. Crisanto Cabrera, también analfabeto, sostiene que todo lo que se habla puede ser escrito. "Pago la copa para todos" le dice el santiagueño "si escribe trara". "Se la juego", contesta Cabrera; saca un cuchillo y con la punta traza unos garabatos en el piso de tierra. De atrás se asoma el viejo Álvarez, mira el suelo y sentencia: "Clarito, trara".

Luis L. Antuñano, Cincuenta años en Gorchs (Medio siglo en campos de Buenos Aires, Olavarría, 1911).
Tomado del libro: Cuentos breves y extraordinarios. Borges, Bioy Casares, Ocampo.


chevasco dijo:

La historia es histérica: sólo se constituye si se la mira, y para mirarla es necesario estar excluido de ella.
(Roland Barthes, en “La Cámara Lúcida”)

Lo mismo sucede con el sintagma y con el texto, que, en cierto modo, también son una historia, pues son diacrónicos. Solo el punto final los constituye porque solo a partir de ese punto tienen sentido.
Decía anteriormente que las palabras son signos de una sincronía. Borges las definió alguna vez como “símbolos que postulan una memoria compartida” y, considerando la continuidad vertiginosa e implacable del tiempo, es del todo claro que una sincronía exige una memoria.
Los términos del sintagma entonces involucran dos series sincrónicas: una serie de significantes y otra serie de significados. Pero no se debe confundir significado con sentido.
Dos acepciones me interesan de la palabra “sentido”; la de “significado” y la de “razón de ser”. Pero veámoslo sobre un texto:

Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.

Conocido el significado de cada palabra, vemos que el sentido es distinto al significado que llamaríamos “literal”. La autora —Alejandra Pizarnik— nos advierte que las palabras que seguirán, paradójicamente, son palabras “desguarnecidas”, expuestas a cualquier cosa. Ensayemos un proceso de lectura
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Cultor
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Registrado: 25 Mar 2006
Mensajes: 2041

MensajePublicado: Jue Mar 15, 2007 20:45    Asunto: Responder citando

No, no... Tu esfuerzo por enfrentar la hijaputez es encomiable, pero yo no voy a participar.
Si los hijos de puta son permitidos en este foro, yo me voy del foro.
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2007 06:05    Asunto: Responder citando

Cultor, además de Keisso también hay otros hijos de puta por aquí mucho más envidiosos, taimados, retorcidos y malvados. He sido una de las personas más atacadas de este lugar, he sufrido acoso, injurias y también muchos foros míos han sufrido ataques con el único fin de molestar y arruinarlos, incluido este espacio, durante mucho tiempo y nada de eso ha logrado amilanarme. Son como una plaga que aunque los fumigues vuelven otra vez a reproducir el patrón porque tienen una clara motivación enferma dentro de sus miserables corazones.

Gracias, chevasco, por traer el texto. Me alegro de que quede aquí parte del foro, así se podrá disfrutar también de su lectura en este lugar.

Saludos
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DIANNA
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Registrado: 29 Oct 2002
Mensajes: 9496
Ubicación: TOMBUCTÚ

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2007 06:18    Asunto: Responder citando

Shocked

Y parece que hubo una desinfección en el otro foro, así que también se podrá continuar allá el diálogo.

Un saludo.
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