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Eduardo Poggi



 
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Marcelo di Marco
Miembro Senior
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Registrado: 16 Nov 2000
Mensajes: 12556
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

MensajePublicado: Jue Jun 07, 2007 13:25    Asunto: Eduardo Poggi Responder citando

Eduardo Poggi

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Marcelo di Marco
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Registrado: 16 Nov 2000
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Ubicación: Buenos Aires, Argentina

MensajePublicado: Jue Jun 07, 2007 13:36    Asunto: Responder citando

Noticia biográfica

Nací en la Ciudad de Buenos Aires el 24 de septiembre de 1945. Mis comienzos con la lectura fueron desde muy temprano: por aquellos tiempos, tenía cinco años, mi padre trabajaba en Medios de una empresa publicitaria y recibía todo tipo de publicaciones. Mis preferidas: Misterix, Rayo Rojo, Pato Donald, Patoruzú y Patoruzito. En la revista Billiken leí cosas como "La dama del perrito", de Chéjov y "El oso", de Faulkner. Guardaba estas revistas y libros de la Colección Robin Hood. Los atesoré con la esperanza de compartirlos cuando nacieran mis hijos. Diego y Luis nacieron. Pero la televisión, con Meteoro, He-Man y otros héroes de la época, privó a mis hijos del placer de la lectura y de la fantasía de la radio. Y a mí me privó de concretar un sueño guardado durante tanto tiempo. Tal vez por bronca o ignorancia, quemé las revistas en la salamandra que me calentaba mientras leía de chico. Los libros se salvaron, y hoy todavía conservo la Colección casi completa. La alternativa fue leerles, antes de dormir, fábulas de Fedro, Esopo, La Fontaine, Iriarte y Samaniego. Fueron momentos inolvidables que llevo en mi memoria, y también la forma que encontré para compensar el poco tiempo que les dediqué durante el ejercicio de mi profesión.
Cuando mis hijos crecían, yo también lo hice. Por eso comprendí que sólo con el paso del tiempo se vislumbra el sentido de la existencia. Luego los afectos la consolidaron. La música y la pintura me despertaron a la amplitud de la vida, al respeto por el prójimo. Un día, pasé del manejo de los números a la redacción de informes, y comprendí que el placer que no sentía calculando lo apreciaba al escribir. Y entonces escribí: una novela que pretendí presentar a concurso. Buscando un libro que me ayudara a confirmar la obra maestra que tenía entre manos, encontré Taller de corte y corrección. Mi novela aguarda su turno, y ahora, guiado por Marcelo di Marco, experimento la necesidad de seguir escribiendo, corrigiendo, aceptando críticas y alabanzas con madurez: ni para abatirse con unas, ni para creérselas con otras.
Hoy le leo a Lucy, mi esposa. Rosaura a las diez, de Marco Denevi, fue lo último que disfrutamos, juntos, sentados bajo la sombra de los árboles de un hotel, en Capilla del Monte.
¿Por qué escribo? No sé.
¿Una forma de devolver lo que he recibido de los libros? Puede ser.
Sólo sé que necesito hacerlo. Que me siento bien cuando lo hago.
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