Felicidades, David. Tú serás eterno porque en el espacio interior no hay dimensión tiempo.
Empujándose en el supermercado,
muchas madres sollozando.
Las noticias llegaban,
nos quedan cinco años para llorar.
El presentador de las noticias gimió y nos dijo
que la tierra realmente estaba muriéndose,
lloró a mares, su cara húmeda,
entonces supe que no era mentira.
Escuché teléfonos, operas domésticas, melodías favoritas;
vi muchachos, juguetes, planchas eléctricas y televisores.
Mi cerebro dolía como un almacén,
no había espacio de sobra
tuve que amontonar tantas cosas
para guardarlo todo allí,
toda la gente gorda y flaca, y toda la gente alta y pequeña,
y toda la gente nadie, y toda la gente que es alguien.
Nunca pensé que necesitaría tanta gente.
Una chica de mi edad se volvió loca,
golpeó a un niño pequeño;
si un hombre negro no la hubiera detenido
creo que lo hubiese matado.
Un soldado con un brazo roto
miraba fijamente las ruedas de un Cadillac.
Un policía se arrodilló y besó los pies de un sacerdote,
y un travesti vomitó a la vista de tal escena.
Me pareció verte en una tienda de helados,
bebiendo largas y frías maltas,
sonreías y agitabas tus manos, te veías tan bien,
No creo que supieras que estabas en esta canción.
Hacía frío y llovía, me sentí como un actor,
y pensé en mamá y quise volver allí,
Tu rostro, tus pasos, la forma en que caminas,
te beso, es tanta tu belleza, quiero caminar a tu lado.
Tenemos cinco años, míralos en mis ojos.
Tenemos cinco años. Cinco años, que sorpresa.
Tenemos cinco años, mi cerebro duele tanto.
Cinco años, es todo lo que nos queda.
Dedicado a todas aquellas personas que además de tratar de entenderse a sí mismas tienen que luchar porque las entiendan las personas más importantes de tu vida. Para los que son distintos a su padre y sin embargo son mejores porque son ellos mismos.