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El Eternauta


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magmaster
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Registrado: 20 Feb 2002
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Ubicación: Buenos Aires, Argentina

MensajePublicado: Mar Mar 19, 2002 11:23    Asunto: El Eternauta Responder citando

Han leído El Eternauta (versión "original") y/o sus posteriores "secuelas" y "adaptaciones" ?

Qué opinan de esta historieta, quizás la más desarrollada en este género (a horcajadas entre las artes plásticas y la literatura) que se haya producido en Argentina ?

Qué opinan de la historieta en general y como género ?


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magmaster
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Ubicación: Buenos Aires, Argentina

MensajePublicado: Mar Mar 19, 2002 11:30    Asunto: Vacío Responder citando

Un estudio de El Eternauta, de J.C. Morhain
Argentina, Lunes, 1 de Febrero de 1999

LA ARGENTINA PREMONITORIA EN EL ETERNAUTA DE HECTOR GERMAN OESTERHELD
Jorge Claudio Morhain
1. El Eternauta, una historieta.

Como en ninguna obra de otro género cuyo análisis encarásemos, en el caso de El Eternauta debemos aclarar que se trata de una Historieta. Ni novela, ni cuento, ni cine. Una combinación particular de ilustraciones y textos secuenciados, conocida en la Argentina como "Historieta". Como para ningún otro género, la Historieta requiere, pues, una explicitación previa.

1.1. La Historieta.

Consiste este género literario en la concatenación inseparable entre la ilustración artística y una historia narrada.

«Una historieta es una narración construida mediante la integración visual de dibujos y textos, en forma de secuencia(la suma horizontal de cuadros o viñetas, leídas de izquierda derecha, en el mismo sentido que la palabra impresa)que trata de mostrar el desarrollo de las acciones y los escenarios en que éstas se producen.»

Rivera. Panorama de la Historieta..., 4.

Esta característica especial obliga a considerar su análisis semántico teniendo en cuenta tres puntos de vista: lo textual, lo gráfico y lo historietístico.

1.2. El Género Verboicónico.

Aunque ha bebido en las fuentes del cine, la Historieta difiere de ese género (más allá de lo obvio) en la mayor dosis de imaginación que el lector debe disponer en su interpretación. Su capacidad connotativa estaría a medio camino entre el cine y la literatura textual. Por otra parte, la ilustración pierde su carácter de gratuidad narrativa, de unicidad cognitiva, para ponerse al servicio de la continuidad de la anécdota: la carga significante de la ilustración aislada puede variar, reforzarse o debilitarse al servicio del relato. Por eso nunca podrá apreciarse el "dibujo de historieta" como entidad aislada (al estilo de Lichtenstein), sin descontextuarlo y cambiar inmediatamente de género expresivo: ya no será historieta sino dibujo, pintura, etc.; arte figurativo en suma, en contraposición del arte narrativo que es la historieta. Como no podría analizarse un guión sin aclarar que no se analiza una historieta sino un guión de historietas. Las variaciones de valor en la capacidad narrante hacen más a la calidad intrínseca individual que a la aptitud del género.

Esa capacidad narrante tiene que ver con la cultura literaria y audiovisual de la época. La historieta de los tiempos iniciales puede parecernos arcaica y de continuidad fragmentaria, pero acaso eso se deba más a nuestra educación en una cultura de mass media, que al producto en sí. Jorge Rivera, en la obra citada (22), llama «paleográfica a la historieta que se inspira en la arcaica plasmación frontal y en la forma de "mostrar" de la imaginería popular o de cordel (carteles de feria, aleluyas, catecismos de imágenes, figuras de almanaque, "láminas de pobre", grabados de canards, ilustraciones de romanceros y folletines, etc.). Vale decir: frontalidad, planos generales y enteros, montaje lineal condensado, reducción de la historia a sus grandes nudos argumentales o conceptuales, espacio cuadriculado, ausencia de detalles y primeros planos, etc.».

Y llama «neográfica a la historieta que se apoya sobre la forma de percibir y de contar del cinematógrafo, con sus distintos tipos de planos, sus picados y contrapicados, sus close-ups, su técnica de iluminación, su valorización del volumen y del espacio, su empleo del punto de vista, sus montajes, sus encuadres, su lenguaje óptico, sus raccontos, etcétera.»

En tal caso, la Historieta neográfica es la más "historietística", por su mejor uso de la técnica verboicónica. Porque si acaso merece un nombre más técnico y ajustado, debiéramos reemplazar el peyorativo Historieta por el más realista de Narrativa Verboicónica.

1.3. Desvaloración y Devaluación.

Sus orígenes meramente mercantilistas (atraer lectores para secciones áridas en los periódicos), satíricas o infantiles se asocia a su nombre peyorativo -en Argentina- equívoco en el resto del mundo (Cuadrinhos, Brasil; Comics, Estados Unidos; Fumetti, Italia; Bande Desinée, Francia; Tebeos, España; etc.) para conformar su desprestigio secular.

La suposición de un exceso de facilismo en su lectura contribuyó a descalificarla y aún a anatemizarla.

Esa condición de "género marginal" (el mismo Jorge B. Rivera escribió para la Historia de la Literatura "Capítulo" de CEAL su historia del género dentro del tomo "Literaturas Marginales") favoreció (y favorece) su producción sin los controles sociales que impone la difusión, la crítica y la investigación. Es decir, acentúa la publicación de "material historietístico" que proporcione dinero rápido, sin otro objetivo.

La "fabricación" rentable de ese material exige su producción rápida. El método norteamericano implica la fragmentación de la tarea: alguien propone el tema, otro escribe el guión, uno lo hace a lápiz, otro dibuja los escenarios, otro lo pasa a tinta, etc. En Argentina esta fragmentación suele hacerla el dibujante, creando estudios de producción. Si no, trabaja solo. Y rápido. Lo mismo sucede con el guionista. Además, la rentabilidad implica bajas remuneraciones.

Lo que conlleva baja calidad de los trabajos. Esta mala producción retroalimenta la desvalorización: al no existir el feed-back (las cartas son escasas), el editor tiene las manos libres para seguir girando la rueda. Consecuencia: la clara devaluación del género.

1.4. Valoración y Sobrevaloración.

A partir de Umberto Eco (Apocalípticos e Integrados) que en 1965 elevó la Historieta e nivel de género "estudiable", pasando por investigadores como Dorfman y Mattelart (Para leer el Pato Donald).
Y, aún como materia curiosa o tema "snob", los intelectuales se ocuparon de ella. Lichtenstein y Warhol utilizaron su gráfica en obras "mayores" (descontextualizándola, claro). Pero fue de todos modos una revalorización, o al menos una mise en scene que significó para muchos enterarse de su existencia. La aparición de la crítica -apenas incipiente en nuestro país, y sumamente monotemática por un real desconocimiento del medio por parte de los críticos e historietólogos (salvo honrosas excepciones)- significa un comienzo de apreciación, aunque ineficaz casi siempre, por darse en los mismos medios historietísticos, y no en los ámbitos habituales de la crítica (salvo, de nuevo a las excepciones, como Clarín).

Por otra parte, los nuevos métodos educativos descubren con Rodari que el niño que lee historietas...

«(El niño de 6, 7 años)... Debe, en primer lugar, individualizar y reconocer a los personajes en las sucesivas situaciones, mantener intacta su identidad en las diversas posiciones que asumen con expresiones cambiantes, presentándose a veces bajo diversos colores, de los cuales él mismo interpretará el significado: rojo la rabia, amarillo el miedo... Pero el código del "color psicológico" no es el mismo cada vez, puede ser variado continuamente por el dibujante, habrá que reconstruirlo y redescubrirlo.

A los personajes se les debe atribuir una voz. Es cierto que cada bocadillo tiene el punto de partida casi siempre marcado con precisión: la boca, si el personaje habla; la cabeza, si el personaje piensa (también la distinción entre lo pensado y lo hablado comporta la lectura atenta de ciertas señales). Cuando los personajes dialogan, se les debe atribuir las palabras a uno o a otro; comprender en qué orden son pronunciadas (en las historietas el tiempo no siempre va de izquierda a derecha como en la línea tipográfica); si son contemporáneas; si un personaje habla y otro piensa; si uno de ellos piensa una cosa y dice otra, etc.

Simultáneamente debe reconocer y distinguir los ambientes, internos y externos, registrar sus modificaciones, su influencia sobe los personajes, recoger los elementos que anticipan lo que podrá ocurrir al personaje si hace cierta cosa o si va a determinado lugar que él no sabe porque no es omnipresente como el atento lector. En la historieta el ambiente no es casi nunca decorativo, sino funcional con respecto a la narración, a la estructura de la narración. Una intervención activa, activísima diría, de la imaginación es necesaria para llenar los vacíos entre una viñeta y otra. En el cine o en la televisión, las imágenes se suceden con continuidad, describiendo punto por punto el discurrir de la acción. En la historieta la acción puede comenzar en la primera viñeta y acabarse en la siguiente, saltando todos los pasajes intermedios. El personaje que en la primera estaba pavoneándose a caballo, en la segunda ha acabado en el polvo; la verdadera y propia caída debe imaginarse. De cierto gesto es visible el efecto final, pero no su desarrollo. Si los objetos están en una disposición cambiada, es necesario imaginar el recorrido realizado por cada uno de ellos desde la posición primitiva a la nueva.

Todo este trabajo se confía a la mente del lector. Si el cine es escritura, la historieta es escenografía, desde la cual es necesario volver al texto.

Mientras tanto, el lector no deberá perder de vista los sonidos indicativos en los correspondientes "bocadillos", aferrar los sentidos (un "screek" no es lo mismo que un "squash"), individualizar la causa. En las historietas más banales el alfabeto de los rumores es muy limitado y grosero. En las cómicas o en las más sofisticadas, a los rumores fundamentales se suman frecuentemente nuevas invenciones, y también éstas se deberán descifrar.

Todo el curso de la historia tiene que reconstruirse en la imaginación, combinando las indicaciones dadas por los pies con los diálogos y los rumores, con las dadas por el dibujo y el color, reuniendo mentalmente en un solo hilo continuo los diferentes hilos de que consta la escenificación, cuya trama permanece invisible durante largos períodos. Es el lector quien da sentido al conjunto; a los caracteres de los personajes, que no están descriptos sino mostrados en la acción; a sus relaciones, que son consecuencia de la acción y su desarrollo; a la acción misma, que se desvela sólo por medio de saltos y fragmentos.

Para el niño de 6-7 años me parece un trabajo suficientemente interesante, rico en operaciones lógicas y fantásticas, independientemente del valor y de los contenidos de la historieta, en cuya discusión no entramos aquí. Su imaginación no asiste pasiva, sino que es llamada a tomar posición, a analizar y sintetizar, clasificar y decidir. No hay espacio para el fantaseo vacío mientras la mente está obligada a una atención compleja; la fantasía es obligada a asumir sus funciones más nobles. Diría que, hasta cierto punto, el principal interés del niño por las historietas no está condicionado por su contenido, sino en relación directa con la forma y con la técnica de expresión. El niño quiere apoderarse del medio. Lee la historieta para aprender a leer la historieta. Para comprender las reglas y las claves. Goza con el trabajo de su propia imaginación más que con las aventuras del personaje.

Esto no quiere decir que las cosas aparezcan siempre tan claras. Pero vale la pena profundizar y distinguir, si la distinción nos ayuda a no subvalorar al niño, ni siquiera en esta ocasión. No subvalorar su seriedad de fondo, el compromiso moral que pone en todas sus cosas.

Todo lo demás, sobre historietas, ya ha sido dicho, para bien o para mal, y yo no lo repetiré.»

Rodari. Gramática de la Fantasía, 165-68

Salvado el "efecto pernicioso" para los niños, quedaba aún considerar su valor para los adultos. Esa tarea aún no está hecha. Y la marginalidad del género ha llevado a identificar a sus estudiosos como adalides de causas perdidas, o a lo sumo como exégetas de exotismos o rescuers de lo bizarro. Entonces, ellos se ponen a la defensiva e intentan recargar sus apreciaciones con los máximos significados y subdiscursos. Como para hacer ver que el género también puede generar su hermetismo cenacular. La sobrevaloración lleva al aislamiento. La Historieta es un medio de expresión lo suficientemente rico como para que sea sólo eso: un medio de expresión.

El medio en el que se expresa la obra El Eternauta es, pues, la Narrativa Verboicónica. Y con esa premisa la analizaremos.


2. Los Cinco Eternautas.

2.1. La Obra Cumbre.

En la página 7 del Nº 1 de la revista Hora Cero, Suplemento Semanal, del 4 de setiembre de 1957 ($ 1,50), aparecía "UNA CITA CON EL FUTURO: el ETERNAUTA; MEMORIAS DE UN NAVEGANTE DEL PORVENIR". Tal el nombre completo conque Héctor Germán Oesterheld presentaba la historieta dibujada por Francisco Solano López. Se publicó todas las semanas, a razón de tres o cinco planchas por revista, hasta la página 19 del Suplemento Nº 106, del 9 de setiembre de 1959. Costaba $ 4.-. Y había disminuido notablemente su calidad artística, con la ausencia de los grandes nombres iniciales (Pratt, Del Castillo, Roume, etc.). También la calidad del papel se había derrumbado. Y, en cierta forma, las historias tenían menos aliento, menos majestuosidad.

2.1.1. Cuadro de Situación.

El 16 de setiembre de 1955 es derrocado Perón. El 13 de noviembre es destituido Lonardi, que propiciaba "ni vencedores ni vencidos". Se establece un férreo mecanismo de censura hacia todo lo que tenga que ver con "el régimen depuesto"; aún nombrar por su nombre a Perón está prohibido. En 1956 fracasa el movimiento del general Valle y se lo fusila junto con sus seguidores. En 1957 se divide el radicalismo. Lucas Demare filma Detrás de un largo muro, y Torre Nilsson La casa del ángel. En 1958 gana las elecciones Arturo Frondizi, y produce un giro en la política petrolera que había de algún modo preanunciado. La inestabilidad del gobierno y los continuos planteos militares, la crisis económica y el conocimiento de un pacto Perón-Frondizi mantienen al país en la inseguridad. Hay estado de sitio y huelgas generales.

2.1.2. La obra.

Este estudio se centrará en este Eternauta, al que he calificado de Obra Cumbre. Digamos solamente que se traza en ella lo principal de la historia: la invasión extraterrestre, la resistencia y
la desaparición final en el Tiempo.

«Historieta de excepcional vigor narrativo.»

Rivera, op.cit., 52

«Esta historia es, a no dudarlo, la mejor aventura de ciencia ficción escrita en la Argentina y la mejor historieta nacional de todos los tiempos.»

García y Ostuni, El Eternauta, en Comic Magazine 1(2), 7

«El Eternauta I representa la cumbre de la historieta de ciencia ficción argentina.»

Cáceres, Charlando con Superman, 198.

Fueron 350 planchas (páginas) en blanco y negro.


2.2. Narración en prosa: otro ámbito.

En 1962 Oesterheld republica El Eternauta como historia unitaria, en tres tomos. En vista del éxito conseguido Editorial Ramírez comenzará a editar con el autor la revista El Eternauta. En febrero de 1962 aparece el primer número ("Nº 4"), donde el protagonista narra, en prosa, su aparición en Hiroshima en el momento de la explosión atómica (pag. 31-53).

En el número 5 (pag. 101-127) su protagonismo es en Pompeya en momentos de la erupción del Vesuvio. Recién en el número 6 (95-114), El Eternauta retoma la historia original, en cierto modo. Continuará hasta el número 9, donde la publicación se interrumpe definitivamente.

2.2.1. Cuadro de Situación.

La revolución triunfante en Cuba gira al comunismo. Una visita del Che a la Argentina complica la situación presidencial. Finalmente, el 29 de marzo de 1962 Frondizi es derrocado, se elige Presidente a Arturo U. Illia, que gobierna desde 1963 a 1966 y es derrocado también. Comienza el Onganiato, sinónimo de oscurantismo, represión y desculturización.

2.2.2. La Obra.

Luego del interregno del Eternauta "testigo" de grandes acontecimientos (técnica que tendría su cumbre en Mort Cinder), Juan Salvo aparece en el Delta, en una zona "limpia" de la nieve mortal de los invasores. Oesterheld narra aquí historias de sobrevivientes, una constante recurrencia a la traición y al engaño, un comienzo de la muerte como solución, donde El Eternauta se convierte en un constante asesino de sobrevivientes "pasados". Reencuentra a Favalli, y un grupo norteamericano los rescata para que ayuden en el Gran Contraataque que vendrá del Norte. Pero, como si HGO se hubiese arrepentido en el curso de las entregas, los protagonistas viajan a
Nueva York... sólo para presenciar su destrucción. Entonces son capturados por los alienígenos, y el dúo es llevado a otro planeta, donde se les propone una prueba de muerte para ingresar al servicio de los Ellos. En este punto la historia narrada en prosa se detiene para siempre.

No hay fuerza en estos relatos, no hay demasiado oficio narrativo. Los colores son chatos, las recurrencias a la desesperación y a los actos ciegos es constante. La situación se enfría rápidamente, y pierde lo mejor que tenía, el "color local", al extrañarse del planeta. La impresión que da es la de un borrador inconcluso y publicado sin mucha corrección.

2.3. El Eternauta de Breccia: otra historieta.

El 29 de mayo de 1969 la revista Gente, de Editorial Atlántida, comete un error. Comienza a publicar en su revista frívola, de tratamiento superficial de la realidad, la "pesada" narración de un Oesterheld desengañado y amargado, la "dura" historia de una invasión que dejaba poco lugar a la metáfora y mucha a la comparación con la historia argentina.

Para peor, el dibujante es Alberto Breccia, que, encandilado por la fama y el arraigo del Eternauta semanal, decidió utilizar las páginas de Gente para experimentar. El 18 de setiembre, en su número 216, la revista publica el último episodio del Eternauta Breccia, junto con palabras agraviantes para la cultura argentina: "Que me disculpe Breccia, un gran dibujante y diría artista, pero nosotros en nuestra misión de lograr comunicación no debíamos habernos entregado a la forma estética de su dibujo, que por momentos la hizo ininteligible. Aquí también la forma, el adorno, el medio, se convirtió en fin y quedó a mitad de camino de nuestra intención."

Esta disculpa estaba firmada por Carlos Fontanarrosa, director de la publicación.

2.3.1. Cuadro de situación.

Muchas cosas han pasado en el país. Onganía, el Cordobazo, casi contemporáneo a la aparición de este Eternauta. También en el mundo: Kennedy, Vietnam. La guerrilla ha comenzado a gestarse. La violencia como único medio de salir del huis clos político y cultural está adquiriendo status de verdadero. La hipocresía y el fingimiento se contraponen a la resistencia en las sombras. Oesterheld no está ausente.

2.3.2. La Obra.

El Eternauta de Breccia es una historieta menor. Sus dibujos son extraordinarios, las imágenes son sugerentes, la técnica apasionante. Pero la relación verboicónica es débil. Y el guión es endeble.

«El grafismo es el verdadero protagonista de esta versión y relega al guión, por cuanto Breccia no oculta su afán de realizar una obra adulta de alto nivel artístico.»

Cáceres, Germán. Op. Cit., 200

El mismo Oesterheld opinaba:

«El Eternauta fracasó en Gente porque no era, justamente, para esa revista. Ni su mensaje literario ni su mensaje gráfico. Con respecto a la ideología explícita en el texto, me enteré mucho después -costumbre de no leer las historietas- de párrafos enteros que habían sido levantados, cortados.»

Oesterheld, en reportaje de Carlos Trillo y Guillermo Saccomano, en Página/12, 26/12/89.

Sea por esos cortes, como por el apuro por cerrar la historia, para no dejarla inconclusa, pero acaso mucho más por incapacidad del guionista para abstraerse del Eternauta Semanal, lo cierto es que muchas partes de la narración aparecen sintetizadas, como sobreentendidas, en implícita referencia a la primera versión que supuestamente el lector debiera conocer. Si funcionase así, si la historieta fuese teatro, donde se evalúa por un lado el guión y por otro la puesta, ésta sería una adaptación brillante, una nueva ilustración de un texto conocido. Y eso es lo que encandila a muchos que ven en ella una obra mayor, acaso maestra. Para quien se ha apasionado con el Nº 1, el Breccia es entrañable y hermoso. Pero si alguien nunca se aproximó a la historieta original, acaso quede más cerca de justificar al director de Gente que de los ofendidos historietistas. Las relaciones humanas, el fuerte de Oesterheld, quedan despiadadamente esquematizadas. Los personajes no alcanzan (no tienen tiempo) carnadura real. Las soluciones aparecen como mágicas, y es habitual la resolución por medio del texto. Y el recurso de la muerte, que ya habíamos visto en los cuentos (o fragmento de novela) se exacerba. Además, la declamación política es muy fuerte. La toma de posición notable. Aquí ya no somos elegidos por azar, o no estamos en el mejor de los casos narrando una invasión global desde nuestro punto de vista: ahora somos víctimas del Imperio del Norte. Situación acaso mucho más realista. Pero poco historietísticamente presentada. Poco narrativamente presentada, incluso. Por todas esas razones, la historieta Eternauta-Breccia es una buena galería del gran artista Alberto Breccia. No mucho más.

Lo que no obsta para que haya servido como carta de presentación de la historieta nacional en el mundo:

«Breccia et Oesterheld sont appelés en 1969 par la revue Gente por continuer "LEternauta" ...Il faudra attendre trois ans pour voir le triomphe de "LEternauta" dans Linus, qui la publie en quelques numéros et la situe dans la ligne de la grande littérature fantastique argentine avec Borges, Bioy Casares et Cortazar.»

Lipszyc, David. En Histoire Mondiale de la Bande Desinée, 200

2.4. La Segunda parte: obra menor.

Luego de publicar, primero en fascículos semanales, luego en libro y finalmente en versión coloreada, fascículos y libro, el Eternauta Semanal, Alfredo Scutti, director propietario de Ediciones Record, pide a Héctor Germán Oesterheld que continúe El Eternauta. Ediciones Record basa su método de trabajo en la venta a Italia de historietas producidas en la Argentina. La publicación de todo el material anterior (excepto lo narrativo) creó la expectativa económica de una continuación: ésta sería la motivación de las Segunda y Tercera partes.

En diciembre de 1976, en el Libro de Oro de Skorpio, comienza la Segunda Parte. Doscientas cuatro páginas, esta vez en formato vertical.

2.4.1. Cuadro de Situación.

La Argentina ha entrado en su Noche Oscura. La invasión se ha producido.

«Fue en noviembre de 1976. Aquí se reeditó El Eternauta. Aquí, ya grandes, pasamos del goce de esa lejana primera edición al terror de esta segunda experiencia. La nieve caía, en efecto, sobre Buenos Aires. Caía sobre todos y a todos mataba.»

Feinmann, en Página/12, 26/11/89, 20

Las hijas de Héctor Germán Oesterheld son Montoneras. Él colabora, convencido de la necesidad de la resistencia armada. Su labor es militante. Afuera, rugen las sirenas. Los muertos son impiadosamente exhibidos en las calles. Otros muertos, otros torturados, son sustraídos del mundo real. Entran a una zona nebulosa, de existencia ficticia. Desaparecen.

2.4.2. La Obra.

«El guionista pasa de su estado transmisor a protagonista activo de la acción. Junto con Juan Salvo viaja al año 2100, donde Buenos Aires se encuentra desolada, devastada por el ataque atómico al final de la primitiva invasión. Los hombres sobrevivientes habitan en cuevas y se encuentran sometidos por los Ellos. Hasta la llegada de El Eternauta. Como personaje, Juan Salvo se encuentra totalmente desvirtuado. Su grandiosa humanidad (aquella que se apiadó de la muerte del Mano) se transforma aquí en una Mirada Ojos-Abismo llena de odio hacia el invasor. El Eternauta organiza militarmente a los sobrevivientes, alzándose en líder de este "Ejército Popular" contra los Ellos, los Manos y esa suerte de ejército parapolicial que son los Zarpos. La consigna ahora es vencer a cualquier precio... "¿Qué importan unas cuantas vidas?"»

García y Ostuni, Op. Cit., 9

Pero toda la historieta es fallida. Las situaciones son elementales. Se abusa de los recursos del suspenso. Se empobrece el entorno. Hay situaciones sin explicación y la historia del enemigo "bueno" se repite hasta el cansancio. La crueldad de ese ser alienígeno en que se ha convertido Juan Salvo, con superpoderes, ya ha sido destacada por García y Ostuni, más arriba. La exacerbación de la muerte como recurso final agota. Esta, diría yo, es una de las pocas malas historietas de Oesterheld. Y esto sin entrar a juzgar el contenido ideológico, que pudo ser mejor o peor, errado o acertado. De cualquier forma, como en el Eternauta-Breccia, los sistemas declamatorios son los peores que pueden emplearse para transmitir una idea, cualquiera sea. Oesterheld, en su desesperación por justificar su vida y la de los suyos, lo hizo.

2.5. La Tercera Parte: Traición Alienígena.

Como si los Ellos realmente hubiesen tomado venganza del autor Desaparecido, se publica la controvertida Tercera Parte.

Volvamos a García y Ostuni:

«En 1983, Alfredo Scutti (director de Ediciones Récord) decide concretar la tercera parte de El Eternauta, con destino hacia la publicación italiana LEternauta y aterrizaje final en las páginas de Skorpio. Con HGO desaparecido, el guión corrió por cuenta de Jorge Morhain, y los dibujos estuvieron a cargo de Solano López (sólo unas caras en los primeros episodios, desentendiéndose luego del trabajo), Oswal (el autor de Sonomán, lápices) y Mario Morhain (tintas). El producto final no pudo ser peor.»

García y Ostuni, Op.Cit., 9

Este histórico malentendido, que será repetido a través de los siglos, me adjudica la última traición a Oesterheld. Es cierto, como allí dice, que Scutti hizo por su cuenta la Tercera Parte, 272
páginas hechas en parte por Solano, en su mayoría por mi hermano Mario y Osvaldo Viola (Oswal). Acaso porque mi hermano "firmó" muchas de las planchas, en lomos de libros, en carteles callejeros, etc., alguien dedujo que quien esto escribe era el guionista. Pero en realidad fue Alberto Ongaro, veterano autor italiano, quien viniera a Buenos Aires en la década del 50 como parte de aquel mítico equipo de Editorial Abril que hizo Misterix. Y que dio origen a la profesión historietística de HGO.

2.5.1. Cuadro de Situación.

En 1983 recuperamos la democracia. El 27 de octubre de ese año, la revista Feriado Nacional publicó un poster. Allí, el Sargento Kirk, Ernie Pike, Sherlock Time, Mort Cinder, Randall, Bull Rockett, Nahuel Barros, Ticonderoga Flint, las Madres de Plaza de Mayo, una multitud, y... El Eternauta, desfilaban por la Avenida de Mayo con una pancarta que decía ¿Dónde está Oesterheld?

Muy pronto lo hallaríamos.

En el libro Nunca Más.

Su última, eterna morada.

2.5.2. La obra.

Esta historieta de ciencia ficción no está mal como novela-historieta. Es coherente, atractiva, bien hecha. Pero, es claro, nada tiene que ver con El Eternauta. Si cambiamos los personajes de Juan Salvo y del propio Oesterheld, no perdería absolutamente nada. Ganaría la memoria de HGO.

Y El Eternauta.


3. El Eternauta Semanal.

3.1. Héctor Germán Oesterheld.

Nació en Buenos Aires, en 1922. Estudió Geología en la UBA, trabajando en el sur argentino. Hacia fines de la década del 40 escribe cuentos infantiles. La Editorial Abril lo acoge y allí hace Gatito y El Diario de mi Amiga. Colabora en la revista Más Allá donde publica cuentos antológicos como "Cuidado con el perro". Su primera historieta es de 1950: Alan y Crazy, con Eugenio Zoppi. Hasta 1957 trabaja para la editorial Abril, haciendo El Sargento Kirk y Bull Rockett, entre otros. Funda su propia editorial, Frontera, y comienza la renovación de la historieta argentina.

«...la poética esencial de Oesterheld y su peculiar visión del heroísmo marginal y los desencantos y desencuentros de la vida... la inyección de vitalidad creativa a que nos hemos referido provocará la aparición de nuevas revistas y la adopción de criterios más maduros en la selección de ideas, argumentos y tratamientos gráficos... Darán fe los trabajos iniciales de importantes guionistas como Julio Portas y Oesterheld, que intentan una madurez y un desprejuicio temático hasta entonces cohibido o sólo abordado periféricamente. El esquematismo caracterológico y los estereotipos heroicos se diluyen con estos escritores para dejar paso, en sus mejores momentos, a un mayor ahondamiento en los rasgos psicológicos y en las motivaciones existenciales y éticas, y al mismo tiempo parece ganar espacio un criterio revisionista más contemporáneo, que explora niveles y situaciones humanas y sociales más creíbles que las abordadas convencionalmente en las viejas tiras.»

Rivera, op.cit., 50,51

En la década del 60 pierde su editorial y comienza un largo peregrinaje como free lance por las más diversas editoriales, desde las de primera línea a las piratas. En 1970 ingresa a Editorial Columba donde reescribe buena parte de su producción adaptándola al estilo de esa casa y crea algunos personajes memorables, como Roland El Corsario o Aakon (sobre Mort Cinder). Desde 1975 trabaja para Ediciones Record.

«Me llamo Eduardo Arias, soy psicólogo y tengo 38 años. Fui una de las últimas personas que vio vivo a Héctor Oesterheld. En noviembre de 1977 fui secuestrado y permanecí "desaparecido" hasta enero del 78. Todo ese tiempo estuve en un "chupadero" (prisión clandestina) situado en el Camino de Cintura y autopista Ricchieri... Cuando llegué, Oesterheld estaba hacía tiempo. Su estado era terrible. Permanecimos juntos mucho tiempo. Nos encadenaron espalda con espalda... Las cabezas cubiertas por capuchas... Oesterheld -como yo y como todos los que estábamos allí- fuimos torturados salvajemente. Él unía a ese tormento su dolor ante la suerte de tres de sus hijas, que también habían sufrido secuestro. La cuarta era buscada junto con el marido... Él me hablaba un poco de sus historietas, y a veces jugábamos mentalmente al ajedrez, cantando las jugadas. Uno de los momentos más terribles fue cuando trajeron al pequeño nieto de Héctor, de cinco años. Esa criatura fue recogida tras la captura y muerte de la cuarta hija y el yerno de Héctor y la llevaron a aquel infierno... Yo fui liberado en enero de 1978. Él permanecía en aquel lugar. Nunca más supe de él.»

Arias, En Feriado Nacional, 80, 81

3.2. Francisco Solano López.

Nació en Buenos Aires, en 1928. Descendiente del mariscal homónimo, que protagonizara la Guerra del Paraguay. Fue discípulo de José Luis Salinas. Su primera historieta es de 1951. Dibujó Bull Rockett. Dibujó el Eternauta Semanal, la Segunda Parte y algunos rostros de la Tercera Parte. En 1997 continúa trabajando activamente para Europa.

3.3. La Historieta.

3.3.1. Morfología.

Está presentada en 350 planchas apaisadas de un promedio de nueve cuadros por plancha. Esto hace más de tres mil cuadros.

3.3.1.1. La Historia.

Una noche del invierno austral de 1963 cae sobre Buenos Aires (y aparentemente buena parte del mundo) una Nevada Mortal, gigantesca e inesperada: los copos matan toda forma de vida. Un grupo de sobrevivientes, Juan Salvo y su familia y los ocasionales participantes de una partida de truco, sobreviven en la casa hermética. Organizan la supervivencia y se producen algunos ataques de otros supérstites. Comienzan a descender astronaves hacia el centro de Buenos Aires.
El Norte envía aviones, que son destruidos por el invasor. El ejército argentino organiza la resistencia, y se producen algunas batallas en las que intervienen diversos entes esclavizados mentalmente por Ellos, los invasores omnipresentes y ocultos: Cascarudos, Manos, Gurbos y finalmente Hombres-robot (sobrevivientes esclavizados). Las fuerzas leales son derrotadas. Juan Salvo y su grupo, en acción individual, consiguen destruir la Base Central Invasora. Al destruirse la barrera protectora, los misiles provenientes del Norte hacen impacto en Buenos Aires: uno es atómico. El grupo regresa a la casa, y se reinicia la Nevada Mortal. Simultáneamente, por radio se propala información sobre resistencia en sectores sin nevada. Se trata de una trampa, y el grupo es derrotado. Juan Salvo entra a una nave Ello, y, al azar, acciona una máquina de tiempo que lo traslada a distintas estancias. La primera a la que llega, solo, es el Continum 4, donde un viejo Mano le dice que deberá viajar en el tiempo hasta hallar a los suyos. En uno de esos viajes (no narrados) vuelve a su barrio, y le cuenta la historia a Oesterheld. Pero ha llegado antes de la Invasión, y la historia "cierra" con una Paradoja Temporal, en círculo.

3.3.1.2. Episodios.

Se puede dividir en 26 secuencias, a saber:

1
Introducción. El guionista de la historieta (no se lo nombra), presencia la aparición del envejecido Juan Salvo, que se dice Eternauta "según me llamara un filósofo del siglo XXI... por mi condición de navegante del tiempo, de viajero de la eternidad, mi triste y desolada condición de peregrino de los siglos..."

2
Truco en el altillo de Juan Salvo. Presentación de los personajes secundarios: Favalli, Herbert, Polski, Elena y Martita Salvo. Indicio de polvo radiactivo en la zona, por radio. Corte de luz. Primera aproximación a la nevada mortal.

3

Episodio de Polsky. Sale y es muerto: demostración de la condición letal de la nevada. Desaparece un personaje.

4

Investigaciones y planes. Favalli predomina. Episodio de la casa de enfrente (muerte). Sorteo del debut con el traje aislante. Sale El Eternauta.

5
En la Ferretería. Encuentro y traslado de Pablo.

6
Muerte de Lucas. Desaparece otro personaje.

7
Ataque de sobrevivientes.

8
Caen las Bolas de Fuego.

9
Proyecto de huida. Apropiación de camiones. Rapto de Pablo.

10
Aparecen aviones defensores. El Rayo Mortal.

11
Llegada de los soldados, con Pablo. Organización militar. El Eternauta nombrado teniente. Aparición de Franco, el tornero, y de Mosca, el historiador.

12
Batalla de la General Paz. Aparición de los Cascarudos. Descubrimiento de su condición de vicarios, robots.

13
Marcha hacia River. Toma de River.

14
Batalla de River: cesa la nevada; ataque aéreo; alucinaciones.

15
Salida nocturna. Pabellón de Barrancas de Belgrano. Primeros Hombres-robots. El Mano de 15 dedos. Captura de El Eternauta y Franco. Comprensión de la magnitud de los Ellos. Muerte del Mano.

16
Salida de River. Avance por las calles derrumbadas.

17
Batalla de Plaza Italia. Aparición de los Gurbos. Derrota. Sensación de encierro.

18
En el subterráneo. Ataque de Hombres-robot, Gurbo y Mano. Batalla intelectual contra el Mano.

19
Proyecto personal: Batalla de la Plaza de los Dos Congresos. Episodio de la atracción amorosa entre Franco y una Mujer-robot. Destrucción de la Base Invasora.

20
Estallido atómico.

21
Estado de derrota del invasor. Un Mano amigo. Gurbos sueltos. La Nevada mortal, contraataque.

22
Regresión al primer estadio. Informe radial sobre zonas libres. Huida.

23
Zona sin nevada. Picnic final. Aparece un renacuajo (vida tras la muerte).

24
Ataque final. Derrota. Franco y Favalli Hombres-robot. Huida con Elena y Martita.

25
La nave de Ellos. Golpe de mano para capturarla. Cerco. Intento de conducción: mecanismo del Tiempo. Entrada en el Continum Espaciotiempo. El mensaje del Mano en el Continum 4.

26
Cierre de la historia. El Eternauta advierte que ha llegado antes de la Invasión. Vuelve a su casa. Final abierto.


3.3.1.3. Personajes Principales:

JUAN SALVO: Unos 35 años, "no rico", dueño de una fábrica de transformadores, con una buhardilla para sus hobbies y los de sus vecinos. El suyo es aeromodelismo. Apenas rubio, de rostro abierto, es un hombre "normal", dueño de un importante sentido común, arraigado sentimiento familiar, líder democrático natural.

FAVALLI: Unos 40, profesor de física, amante de la navegación y la electrónica. Analítico, frío, calmo, organizador. Complexión robusta, gruesos anteojos.

ALBERTO FRANCO: Fundidor, unos 20 años. Casi un niño al aparecer, en la plancha 75, va creciendo hasta aparentar 25 años. Hábil, decidido, práctico, valiente, arriesgado, frío.

Secundarios:

OESTERHELD: guionista de historietas que oye la historia.

ELENA SALVO: Unos 28 años, culta (tiene libros en su mesa de luz). Práctica, valiente, calma, casi réplica de Juan Salvo.

MARTITA SALVO: unos 11 años, reposada, poca actuación.

LUCAS HERBERT: 60 años, "loco por la electrónica", muere en página 47.

POLSKY: unos 75. Muere en la plancha 11.

PABLO MENO: 12 años. Aparece entre páginas 35 y 80.

RUPERTO MOSCA: Historiador. Aparece en página 72 y permanece hasta el final de la historia. Sólo registra hechos.

Otros soldados, como el Cabo Amaya, el miliciano Sosa, etc.

Dos Manos (extraterrestres con una mano de múltiples dedos).

3.3.1.4. Ambientes.

Del episodio 1 al 11, Vicente López, Gran Buenos Aires.

Del 12 al 16, barrio de Nuñez, cancha de River Plate.

17 y 18: Plaza Italia, superficie y subterráneo.

19: Avance hacia y en la Plaza de los Dos Congresos.

20: Ciudad de Buenos Aires.

21 y 22: Vicente López.

23 y 24: En camino hacia Pergamino.

25: La Nave alienígena y el Continuum 4, desierto rocoso.

26: Vicente López.

3.3.2. Lenguaje.

3.3.2.1. Lingüístico.

Oesterheld utiliza la primera persona. Al principio y al final, y en breves intervalos, es él mismo quien narra su encuentro con El Eternauta. En el resto, es el propio Eternauta quien asume la primera persona para narrarnos la historia. Esto permite al autor jugar con el desconocimiento que tiene Salvo de la situación, a la vez que acentuar el rol vicario protagonista-lector. No hay acciones paralelas: todo pasa por El Eternauta. No se narra ninguna acción en la que él no esté presente.

Utilización sistemática del texto vertical, superiores e inferiores.

Textos en lenguaje normal, de clase media. No usa el voseo, cosa que sí hace en Breccia y Segunda Parte (en general no se usaba el voseo ni en las historietas, en esa época).

Frases cortas. Constantes reflexiones.

Lenguaje encapsulado (sugiere constantemente historias paralelas que no desarrolla: "vaya uno a saber qué drama se ha vivido allí...", "Tarde o temprano terminaremos por conocerlos. No estés tan seguro, Juan. Es muy posible que ni se tomen el trabajo de mostrarse.")

Apelación constante al suspenso, mediante entrevisiones, acciones demoradas, "errores" de estimación, recuerdos.

Hay metáforas no muy rebuscadas, jugando más bien con los contrastes ("siniestramente bellos").

3.3.2.2. Icónico

La obra está hecha en cuadros regulares, a razón de tres "tiras" por página. Hay sólo dos cuadros de dos tiras de altura: la llegada a River y el episodio de la chica robot; uno de 3/4 de página con otros superpuestos (hallazgo de la chica robot, y sólo uno de página completa: la base Ello de Congreso.

«¿Qué puede decirse sobre el dibujo de Solano López? De lo mejor que nos ha ofrecido. Claro. Preciso. Sereno. Duro por momentos. Realista. Caras, ojos, manos, un sinfín de expresiones e impresiones. Todo lo que pueda decirse es poco.»

García y Ostuni, Op.Cit., 8

«...una de las virtudes más notables de Solano López está en la convicción de sus puestas en escena argentinas, y, más precisamente, para transmitir con veracidad los ambientes y lugares de la ciudad de Buenos Aires... Y nunca ha hecho decorativismo o escenografía ornamental: sólo perfiles de casas, veredas, automóviles, paseantes, árboles, portales, umbrales, plazas, interiores de viviendas humildes o de clase media... Hay un aire especial, un cielo en blanco y negro, un horizonte que se sabe bajo, una cierta desolación melancólica siempre presente.»

Sasturain, Solano, el que dibujó el mito. En Puertitas, 28, 28

El estilo de Solano es clásico. Con todo lo que de admirativo o peyorativo que eso implica. Proviene de la escuela fotografista de Alex Raymond (mucho menos estilizada), de los claroscuros de Milton Caniff (pero sin su síntesis), y de una larga experiencia que comenzara al imitar al italiano Campani, iniciador de su personaje Bull Rockett. Es un dibujo de corte realista, con gran detalle casi siempre, aunque por la gran extensión de la obra sufre altibajos. No hay en Solano una aptitud especial para definir los enfoques, y el trabajo generalmente memorístico de los escenarios achata las ocasiones en que éste debiera adquirir relieve.

(Aclaración: en todas las reediciones se han ampliado los cuadros iniciales, para tapar un cuadro anterior de título. Esto rompe el equilibrio y coherencia de esas viñetas.)

Utiliza, sí, el lenguaje de las expresiones; a pesar de la "suciedad (exceso de líneas)" del dibujo las situaciones son dramatizadas a través de rostros y ojos, constantemente.

Y es esa economía de recursos, ese escaso divismo de la parte icónica lo que refuerza, precisamente, la faceta verboicónica del relato.

3.3.2.3. Verboicónico.

La narración historietística es soberbia. Aquí reside la genialidad de los autores. La complementación exacta de guión y dibujo. Es sabido, además, que HGO inauguró el estilo "argentino" de guionar historieta: se entrega la mínima descripción posible al dibujante, para que éste desarrolle con la más absoluta libertad su talento imaginativo.

Los complementos a la narración, de este modo, pueden atribuirse a Solano.

Sus picos son seguramente la secuencia inicial...

«....esa magistral secuencia de los amigos alrededor de la mesa, unidos por el juego mientras cae la nevada mortal.»

García y Ostuni, Op. Cit., 7

La Batalla de Barrancas de Belgrano, el incidente de la chica robot... Pero sin duda el punto de inflexión de toda la historia es, en dibujo y guión, la muerte del primer Mano en la cocina de una casa común, mientras nacen los pollitos.

Hay sencillos cambios de enfoque siguen "la cámara" de los ojos del lector.

La escenografía es ascética de tan carente y despojada. No sintética en un sentido artístico: sí en un sentido semántico. Por ejemplo: el chalet de Juan Salvo no es mucho más en dibujo que una casita de ocho líneas de escuela primaria. No hay detalles que lo singularicen. Ese despojamiento imaginativo vuelve al ícono un símbolo. Las cosas adquieren caracteres prototípicos. Toda la historia se desarrolla en la misma base: las personalidades, los lugares, las situaciones. Estamos seguros de que no es un hallazgo consciente de Solano: sólo sus limitaciones.

Si, como dice Luckacs:

«El arte épico consiste en el descubrimiento de los rasgos actuales y significativos de la praxis social.»

Luckacs, De ¿Narrar o describir?, 49

El Eternauta constituye una epopeya. Acaso nuestra más grande epopeya nacional después del Martín Fierro, en el caso de que el poema lo haya sido.

3.3.3. Semántica.

3.3.3.1. La Ciencia Ficción.

El Eternauta es una historia de Ciencia Ficción. El tema que toca es clásico. Se trata del Holocausto. Acaso el primer maestro que lo utilizara haya sido Julio Verne en El Eterno Adán, pero es muy difícil que Oesterheld lo haya conocido (no estaba divulgado). Sí conoció, por que colaboraba, la revista Más Allá (que posiblemente lo haya tenido como uno de sus mentores). Allí se publicó, en su primer número, una de las más hermosas novelas sobre el tema: El Día de los
Trífidos, de John Wyndham. HGO tomó mucho de aquel ambiente post-holocausto de esa novela.

«Este clima irrespirable y persecutorio que tiene lugar en conocidas calles de Buenos Aires, y donde intervienen monstruos extraterrestres como los "cascarudos" y "gurbos", recuerdan los pasajes más brillantes de un clásico de la literatura de ciencia ficción: El Día de los Trífidos (1951), de John Wyndham.»

Cáceres, Op.Cit., 199

Y es posible que de otras, como Un balde de aire, cuento de Fritz Leiber (Más Allá nº 1), o de la novela El mundo sumergido, de J. G. Ballard (Buenos Aires, Minotauro). Lo novedoso en Oesterheld es, por una parte, el género. Es una de las primeras (y acaso una de las pocas) historietas verdaderamente serias. El conflicto que se plantea es real, las situaciones son angustiosas verdaderamente. No hay superpoderes o superhéroes (una de las fallas del Eternauta Dos). El desarrollo es pautado, in crescendo.

La segunda novedad es su ambientación.

«Ahora me doy cuenta de que lo que más nos enganchaba era reconocer gente que era como nosotros, sentir que lo que se estaba invadiendo era la ciudad, la ciudad de uno, ese era el gran impacto.»

Adolfo Aristarain, en Página/12, 20

Esa -repito- epoyeya criolla la convierte en uno de los picos de nuestra literatura, y la máxima en el género. Aristarain, precisamente, tiene "hambre de filmación" de la historia desde hace mucho. Quizás algún día los costos se equiparen a sus deseos y veamos otra obra mayor.

3.3.3.2. Significado.

¿Qué sucede realmente en El Eternauta?

«Siempre me fascinó la idea del Robinson Crusoe. Me lo regalaron siendo muy chico, debo haberlo leído más de veinte veces. EL ETERNAUTA, inicialmente, fue mi versión del Robinson. La soledad del hombre, rodeado, preso, no ya por el mar sino por la muerte. Tampoco el hombre solo de Robinson, sino el hombre con familia, con amigos. Por eso la partida de truco, por eso la pequeña familia que duerme en el chalet de Vicente López, ajena a la invasión que se viene. Ese fue el planteo. Lo demás... lo demás creció solo, como crece sola, creemos, la vida de cada día. Publicado en un semanario, EL ETERNAUTA se fue construyendo semana a semana; había, sí, una idea general, pero la realidad concreta de cada entrega la modificaba constantemente. Aparecieron así situaciones y personajes que ni soñé al principio. Como el "mano" y su muerte. O como el combate en River Plate. O como Franco, el tornero, que termina siendo más héroe que ninguno de los que iniciaron la historia. Ahora que lo pienso, se me ocurre que quizás por esa falta de héroe central, EL ETERNAUTA es una de mis historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de EL ETERNAUTA es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe "en grupo", nunca el héroe individual, el héroe solo.»

Oesterheld, prólogo a El Eternauta, 1976.

Esa es la opinión del autor. Pero, como siempre, los autores son los últimos en enterarse del significado de lo que escriben. En tal caso, nos da algunas claves: el significado inicial de la idea (un Robinson moderno); el significado que el propio autor encontró posteriormente (el héroe colectivo); la clave de la plurisignificancia ("se fue construyendo semana a semana").

Basados en estas definiciones de HGO, algunos estudios se han ceñido a ellas:

«Esta condición de Héroe Grupal es, sin lugar a dudas, una de las mayores (y mejores) innovaciones que HGO realiza en el género.»

García y Ostuni, Op.Cit., 7.

Y otros han avanzado en interpretaciones más adultas:

«De la "situación Robinson" inicial a la "situación de combate" que surge de la Invasión, hay un cambio cualitativo que Oesterheld va descubriendo junto con sus personajes al acompañarlos coherente, amorosamente. Allí se le revelan en toda su grandeza, en toda su humanidad. Algo que le pasó a Walsh y a Cortázar en Operación Masacre y Los Premios.»

Sasturain, Oesterheld y el Hombre Nuevo, 8

Juan Salvo es un hombre de clase media argentina, establecido, típico, con una familia normal. Pertenece a los fines de la 1ª mitad del siglo, cuando la mujer no ha adquirido un rol decisivo aún, cuando los adolescentes no son agresivamente contestatarios. Más bien, es un mundo que ha salido de la 2ª Guerra Mundial (recordemos la enorme cantidad de guiones bélicos de HGO), que ha salido de un autoritarismo grosero en la Argentina, en un país que está en manos de los "Salvadores de la Patria" a 27 años de su última venida (Uriburu), suficientes para el olvido y el estofado (en el sentido bibliotécnico) del Tiempo-pasado-que-fue-mejor. Es tiempo de recogimiento y de vuelta a los "valores fundamentales" y "naturales". A ese hombre, a Juan Salvo,
se le derrumba el mundo, el orden establecido. La noche lo cerca, la libertad es la muerte. Es una moderna Anna Frank. La situación es de huis clos.

Una vez recreado un orden en el caos, Juan Salvo comenzará a reestructurarlo. Establece un orden clásico: el de la guerra de ocupación. Los enemigos son visibles, a pesar de Sasturain. Para la aventura, primero viene la infantería, luego la caballería, más tarde los blindados. Cuando lleguen los tanques pesados, Juan Salvo reconocerá su derrota. Y se hará maqui. Commando. El golpe de mano individual podrá más que la maquinaria colectiva. El guerrillero por sobre el ejército. Sólo que entonces, cuando llegaba la hora de reconstruir las relaciones originales del mundo, el Ente Informe (ahora sí), golpea de nuevo. El nuevo mundo de Juan Salvo vuelve a derrumbarse. Y su salida de él no es heroica. Es una fuga. Una fuga hacia atrás en el tiempo. Una fuga hacia el pasado, hacia el Tiempo-que-fue-mejor. Como un aviso. Como una llamada de atención a la clase media. Que podría ser: "actuemos antes de que nuestro mundo se derrumbe".
O podría ser, también, el planteo de este trabajo.

4. La premonición.

Esta teoría de la predicción ha sido barajada por más de un estudioso. El mismo Rivera la propone, hablando de Rolo, personaje anterior:

«En Rolo, como en otros textos del escritor, se confrontan la excepcionalidad de los hechos con la textura de lo cotidiano e histórico; y se confrontan al mismo tiempo -luchando con la monstruosa contundencia de esas criaturas o esos hechos excepcionales- las reacciones de pequeños seres que deben asumir conductas muy distantes de las que formaban su rutinario universo cotidiano (algo que en la Argentina tendrá un carácter casi predictivo, y que de alguna manera aparecía ya en las crónicas de guerra del inolvidable Ernie Pike, como una exaltación del heroísmo, la solidaridad y el sacrificio frente a la gratuidad y la desesperanza de las circunstancias). Del ahondamiento de ese planteo surgirá, poco después, una obra maestra como El Eternauta, dibujada como en el caso de Rolo por el lápiz convincente y limpiamente dramático de Solano López.»

Rivera, Op. Cit., 54

Pero luego la cuestiona...

«Hay quienes se preguntan si personajes como "El Eternauta" adelantaron lo que pasaría en la Argentina de los 70 o, en verdad, relataban el pasado reciente de aquella época que era, básicamente, la Revolución Libertadora y la represión de los peronistas. Una cosa queda clara en
esa trama, que empezó a publicarse en 1958: marca una sociedad de la que, de repente, mucha gente queda excluida... Supongo que reflejaba la falta de diálogo que ya imperaba en la Argentina entre los distintos sectores y que, luego, se acentuaría. Como Oesterheld, a fines de los 70, figuró como uno más entre los desaparecidos, muchos creyeron ver en sus tiras una lectura del futuro.»

Rivera, en Clarín, 11/10/92, 19

Aún inconsciente de ello, Oesterheld nos propone una reflexión sobre la realidad inmediata y presente (a la publicación), pero también una exposición de los miedos, las angustias, las esperanzas, las preparaciones intelectuales y emocionales del argentino para los años por venir.

«La distinción entre mensajes de función referencial (el mensaje indica algo unívocamente definido y, en caso necesario, verificable) y mensajes de función emotiva (el mensaje mira de suscitar reacciones en el receptor, de estimular asociaciones, de promover comportamientos de respuesta que vayan más allá del simple reconocimiento de la cosa indicada).»

Eco, Obra Abierta, 99

La larga y entrañable carrera de El Eternauta, el amor que muchísimos le profesan, nos asegura que se trata, en el sentido de Eco, de un mensaje de función emotiva. ¡Y mucho!

Esa historia de adhesiones también apunta al concepto de Obra Abierta:

«No se descarta que todos los aspectos del arte actual, desde el cine hasta la poesía peroratoria y comprometida, hasta las historietas gráficas, puedan incluirse en una temática general de la obra abierta.»

Eco, Op. Cit., 49.

«1) Las obras "abiertas" en cuanto en movimiento se caracterizan por la invitación a hacer la obra con el autor; 2) en una proyección más amplia (como género de la especie "obra en movimiento"),
hemos considerado las obras que, aun siendo físicamente completas, están, sin embargo, "abiertas" a una germinación continua de relaciones internas que el usuario debe descubrir y escoger en el acto de percepción de la totalidad de los estímulos; 3) toda obra de arte, aunque se produzca siguiendo una explícita o implícita poética de la necesidad, está sustancialmente abierta a una serie virtualmente infinita de lecturas posibles, cada una de las cuales lleva a la obra a revivir según una perspectiva, un gusto, una ejecución personal.»

Eco, Op.Cit., 87

En esta nueva ejecución de la obra, mi planteo es que, como obra de función profundamente emotiva, El Eternauta encierra (o libera), muestra (o propone) una premonición. Una premonición que alguien en su tiempo pudo haber analizado (quizás involuntariamente lo hizo) y haber comprendido que en el espíritu nacional estaba el germen de lo que después vendría. Y no era, desde luego, parapsicología. Era, eso sí, y materia del inconsciente.

4.1. HGO y el inconsciente colectivo. Señales. Climas. Ritos de preparación.

«El tipo se caracteriza por el hecho de que en él concurren todos los rasgos predominantes de la unidad dinámica en la cual la auténtica literatura refleja la vida, de que estas contradicciones, las más importantes contradicciones sociales, morales y espirituales de una época se conjugan en una unidad vital. La representación del hombre medio, en cambio, provoca necesariamente que esas contradicciones, que son siempre el reflejo de los grandes problemas de cualquier época, aparezcan ahogadas y aminoradas en el alma y destino de un hombre medio, perdiendo precisamente por ello sus rasgos esenciales. En la representación del tipo, en el arte típico, se unen lo concreto y lo legal, lo eternamente humano y lo históricamente determinado, lo individual y lo socialmente general.»

Luckacs, Sociología de la Literatura, 221.

«Las aventuras más extraordinarias aparecen vacías y privadas de contenido si no revelan rasgos humanos esenciales, si no expresan las cambiantes relaciones entre los hombres y los hechos del mundo exterior, de las cosas, de las fuerzas naturales y de las instituciones sociales. Sin embargo, no debemos olvidar que cualquier acción, aún cuando no ponga de manifiesto rasgos humanos típicos y esenciales, contiene el esquema abstracto de la praxis humana aunque sea de manera deformada y borrosa... Cuando la literatura artística de una época no está en condiciones de ofrecer la relación entre la praxis y la riqueza de desarrollo de la vida íntima de las figuras de su época, el interés del público se refugia en sustitutos abstractos y esquemáticos... Los clásicos modernos se leen, en parte, por sentido del deber, y en parte por un interés hacia el contenido en cuanto refleja los problemas de nuestro tiempo; pero para distraerse, para divertirse, se devoran las novelas policiales.»

Luckacs, de ¿Narrar o describir?, 47, 48

Empero, Salvo no amplía demasiado su problemática íntima. No nos cuenta su historia. Nada sabemos de él, antes de la Nevada Mortal. Sin embargo, su reacción a partir de esa noche de invierno constituye "el esquema abstracto de la praxis humana". Y eso lo vuelve un clásico. Y este sí es uno de esos clásicos que se leen para distraerse y para divertirse. Un clásico popular.

Evidentemente El Eternauta es el tipo de Luckacs. Juan Salvo encarna al promedio social, al sentimiento común de los argentinos: él trae a la luz el inconsciente colectivo.

¿Por qué Oesterheld es capaz de semejante tarea, digna de sociólogos o psicólogos? Oesterheld es un hombre humilde, un literato de géneros marginales; y es consciente de esa marginalidad. Escribe para los niños, mucho menos valorados en los 50 que en los 90. Escribe para los semialfabetos, para los muchachos, para los adultos "cómplices", "snob" o de pocas luces (ése es el concepto oficial del lector adulto de historietas). Ese auditorio light (al decir actual) permite (acaso exige) una cierta liviandad, una falta de rigor académico, un permiso para liberar la corriente de la conciencia. Eso no implica que sea más "fácil". Esta literatura: es más difícil, por cierto. Oesterheld escribe entonces "construyendo semana a semana", poniendo lo que se le antoja, digamos. Y los antojos, las inspiraciones, los repentismos vienen del inconsciente. El entrenamiento del escritor para satisfacer a ese su público especial lo vincula con el pensamiento general. Con el inconsciente colectivo.

¿Cuáles son las señales? Por lo dicho, podríamos sustituir el nombre "Juan Salvo, El Eternauta" por "el argentino".

Este argentino gusta de su familia, de sus amigos, de la vida ordenada y apacible y cotidiana. Entonces, un tremendo, ominoso, oscuro, imprevisible, inidentificado golpe acaba con la cotidianeidad, amenaza a su familia, quiebra la amistad. Destruye absolutamente la libertad, confinando al argentino a los límites de su casa o a un traje aislante del mundo. El argentino reúne provisiones para irse al campo. Pero llega el Ejército Argentino, Salvador de la Patria. El argentino se entrega filialmente a su protección. Bajo su amparo puede reconstruir la cotidianeidad, la cadena de mandos. Puede identificar al enemigo común y apoyar la estrategia de la guerra. La estrategia se convierte en un juego, el más popular juego argentino: el fútbol.

En la cancha de fútbol el argentino jugará un gran partido. En el que empata, una y otra vez.

Entonces, el argentino recupera la libertad, se lanza a la acción individual. Se mezcla con el enemigo. Y encuentra que el enemigo es tan prisionero como él, es tan derrotado como él. Casi es su hermano.

Y la situación adquiere para el argentino una definición absolutamente clara, como no la había tenido aún: la lucha es entre la opresión (convertirse en hombre-robot) o la libertad. Entre Liberación o Dependencia.

El que era hasta entonces el enemigo pasa a ser solamente el adversario: el verdadero enemigo adquiere su carácter psicológicamente numinoso:

«De otro modo enfocó el tema (EL DE LOS VILLANOS DE LA HISTORIETA)... un clásico de la ciencia ficción contemporáneo, El Eternauta (Oesterheld y Solano López, 1957). El guionista partió del transitado tópico de la invasión extraterrestre y enfrentó a los hombres sobrevivientes con sucesivos monstruos -"cascarudos", gurbos, "manos", hombres robots- que resultaron ser, finalmente, meros instrumentos en manos del verdadero invasor, ese poder que encarna el odio cósmico y tiene un nombre revelador: Ellos. Los hombres, derrotados, nunca, nunca llegan a enfrentarse a ese vago y temible enemigo y, cuando en una secuela de la historia, el protagonista lo ve, sólo percibe una nube gaseosa e indefinida, apenas la metáfora visual de una fuerza ciega y destructora... Acaso sea la misma que la religión llama demonio o el psicoanálisis freudiano precisamente "Ello", lugar de los impulsos instintivos. Porque en la historia de Oesterheld los Ellos son, por definición gramatical, los otros; pero la violencia, la soberbia y el destructivo deseo de poder que representan anida, parece decir, en cada uno.»

Sasturain, Los Malvados del Comic. En Puertitas Nº 30, 10.

Es decir, el verdadero enemigo, el que mueve los hilos, el que nos acorrala y encierra, el que nos esclaviza y nos somete, está en el interior de nosotros mismos. Es el Ello.

Una vez desplazado el objeto del mal, el ahora adversario puede morir. Y su muerte se transforma en renacimiento, en vida nueva, en esperanza. Poco después, el argentino descubre que el Ejército no es el Salvador de la Patria. Que es tan derrotable, tan corrompible como él mis-
mo. Ante su vista se derrumba, se hace pedazos, desaparece. El argentino asume en sí mismo la defensa de la opción libertad-dependencia.

En un gesto de introspección, acaso de voluntarismo, toma una decisión individual. El argentino rompe la burbuja, abre la mente, libera el sueño. Ha vencido.

Pero Ello reinicia el ciclo. Contragolpea. Corrompe. Esclaviza a sus amigos.

El desencantamiento ha sido constante, la derrota sucesiva. La inconmensurabilidad del enemigo, la calidad de arañazos en la piel insensible de un rinoceronte que tienen los golpes del argentino se refuerza en el último ataque. Todo queda circunscripto al núcleo familiar mínimo, último.

Al argentino sólo le queda escapar. Hacia cualquier lado. Y le ofrece, alguien, algo, la huida hacia el pasado.

Los climas son densos: la situación de encierro, de aislamiento, de soledad del hombre y su familia frente a un mundo mudo en absoluto. La cotidianeidad se ve interrumpida. Los esfuerzos por restaurarla configuran el clima de la Derrota Constante.

Los ritos: Los Salvadores de la Patria y su caída. El guerrillero. La muerte colectiva, ominosa y omnívora. La Desaparición sucesiva. El fútbol y la muerte (la cancha de River y el mundial 7Cool. El renacimiento y la esperanza. La ayuda del Norte: peor el remedio que la enfermedad.

4.2. El antes. El después. Contraposiciónrealidad-ficción.

¿Qué había pasado antes, para que Rivera proponga un reflejo de lo ya sucedido? La caída del totalitarismo peronista y su substitución por el totalitarismo militar. La prohibición absoluta para todo lo que tuviera color peronista. Sucesivos desencantos y muertes solapadas.

¿Podemos decir que Eternauta describe ese pasado, o esa actualidad? La universalidad de la Nevada Mortal parece demasiado metáfora para el silenciamiento de los peronistas o el exilio de los opositores. Recordemos que HGO no era por entonces definidamente peronista, ni acaso definidamente político. La incomunicación entre gobierno y personas, entre gorilas y peronistas, no era tan grande como el autismo monstruoso a que se somete a los ocupantes del chalet de Vicente López. La guerra posterior no describe el terrible 16 de junio: es mucho más fría y limpia.

No creo que estemos ante una parábola del pasado, ni reciente ni lejano.

Sí tendría sentido como épica a partir de ese pasado y esa contemporaneidad.

En este sentido, El Eternauta hablaría de una extensión de la proscripción, de un encierro progresivo y una derrota de los ideales que sólo se remediaría volviendo al pasado. ¿Al peronismo? ¿Devolviendo la voz y los derechos a los proscriptos? El Ejército se mostraría impotente, entonces, y la acción guerrillera sería la que debería triunfar. Pero el Norte ayudaría a los mismos enemigos, aún inconscientemente, y habría que cuidarse también de él.

Lo que vino después, en nuestra realidad, fue marcando los Tiempos del Eternauta, fue cumpliendo la premonición. La acción guerrillera para salir de la creciente marginación. La llegada
de los Salvadores de la Patria. Los fracasos reiterados. Hasta que Ellos, parte de nosotros mismos, imponen la nevada mortal que silencia a todos, que los confina a sus casas y a sus familias, mientras la calle se llena de cadáveres insepultos. Y los que no se cubren, los que no se encierran, los que no se aíslan, van desapareciendo. Sin dejar olor, sin corromperse públicamente. Desaparecen. Como las víctimas de la Nevada.

Lo que vino después fue más asombroso aún. El propio autor, el propio narrador, se convirtió en Eternauta. Dejó su tiempo. Desapareció...

«Un chirrido espantoso un golpe de puertas metálicas tipos que corren golpes abajo insultos más insultos olor a pólvora vieja gritos golpe contra el piso de goma suciedad barro aplastado se mueve el piso nos trasladamos dónde me llevan por qué no me merezco tanta atención si apenas se lo llevaron dónde dónde quién lo vio nadie nadie nadie pregunten no puede ser díganle a Collins qué puede averiguar no no está en ningún lado seguro salió del país qué es país pero tendría que escribir para él vivir sin escribir tiene que ser como vivir sin pensar no está desaparecido como las hijas el yerno los yernos que pasa no puede ser aquí está aquí hecho un guiñapo viejo para qué sirve para qué de rodillas traigan la ametralladora ahora un sonido agudísimo una luz crudísima gritos tan lejanos ahora la calle de piedra qué arrastran parece un dinosaurio gritando de terror caer caer caer...
¡¡¡¡¡HIIIIIIIIJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!!!!»

Morhain, de El Viejo, Nuevomundo 6, 8


4.3. Señales sociales y señales subyacentes en la historieta.

Las señales sociales debieron estar en el aire, en el fermento, en la entrelínea. Ha de haber sido difícil leerlas con los ojos. Pero no con la
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Santiago Mampel
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Registrado: 12 Jun 2001
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MensajePublicado: Jue Mar 21, 2002 12:11    Asunto: Vacío Responder citando

Dos noches sin dormir me llevó terminar de leer esta exelente historieta. Después de leerla me agarró una paranoia impresionante y también me hizo acordar a todo el lío del Antrax, cuando se veía por televisión a toda esta gente con los trajes amarillos. Por otra parte, lo que te pone los pelos de punta, es el triste final que tuvo el escritor Oesterheld, que fue secuestrado y desparecido durante la última dictadura militar argentina. A partir de eso, también es posible otra lectura del Eternuta.
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magmaster
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MensajePublicado: Lun Mar 25, 2002 11:46    Asunto: Vacío Responder citando

Si, aunque dicho final del guionista contribuyó también a crear una leyenda excesiva en torno al Eternauta y sus presuntos significados.

Oesterheld siempre fue una persona ideológicamente comprometida, y ello lo fue reflejando en sus obras. Pero hay mucho de tergiversación en la interpretación de esto.

Como caso extremo: mucha gente cree que el Eternauta (versión original, la más conocida y famosa) es una metáfora respecto al Proceso. Mal puede ser una metáfora del Proceso, se escribió en la década del 50, cuando Videla estaría con suerte empezando su carrera en el ejército. De hecho Oesterheld no pudo haber escrito mucho respecto al Proceso, ya que lo asesinaron en las primeras instancias del mismo.

Por supuesto que de casi toda la obra de Oesterheld se pueden deducir metáforas de tipo ideológico, pero con criterio. De hecho la ideología de O. fue variando con el tiempo, en el Eternauta (v.o.) claramente no es la misma que en su Eternauta "versión Brecchia" o en su "Eternauta Segunda Parte" (obra esta última que me pareció muy decepcionante, justamente porque el deseo de dar un mensaje ideológico particulamente extremo la convierte en mediocre en muchos aspectos).

No me gusta mucho el Oesterheld excesivamente politizado y extremista de los últimos tiempos, si el Eternauta v.o. y otras obras de sus más tempranas épocas...
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numb
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MensajePublicado: Mar Mar 26, 2002 01:18    Asunto: Vacío Responder citando

Sin ser un experto en historieta argentina, creo que esta tira es la mejor que se haya producido en ... caramba. Estaba por decir "la mejor en su género", pero es que no sé dentro de que género se inscribe. cómo son los géneros en la hbistorieta? si esto fuera cine, lo llamaría cine de Aventuras... no creo que sea ciencia ficción. aunque no estoy seguro, qué opinan uds?

el punto es que El Eternauta está buenísima. hay otras tiras argentinas que disfruto mucho, sobre todo Mafalda o Inodoro Pereyra. me pregunto si estos personajes les son familiares al resto de los lectores... lo son?
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magmaster
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Registrado: 20 Feb 2002
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MensajePublicado: Mar Mar 26, 2002 14:19    Asunto: Vacío Responder citando

Lo del Género es difícil. Según el largo ensayo de Morhain (que es probablemente el análisis más serio que se haya querido hacer de El Eternauta), el "género" es el "verboicónico", que no es otra cosa que "historieta" pero más pulcro. Por supuesto que vos te referís a otra cosa...

Yo me atrevería a llamarlo Ciencia Ficción, y dentro de esta me atrevería asimismo a considerarlo dentro de ese subgénero al que se suele denominar "space opera". Quizás me equivoco al hacerlo así.

Aprecio mucho Mafalda, e Inodoro Pereira, y te agrego otro personaje de Fontanarrosa que aprecio mucho: Boogie el Aceitoso. Salvo Mafalda, no creo que las otras dos sean particularmente conocidas fuera de Argentina...

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eliana
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MensajePublicado: Mar Mar 26, 2002 20:49    Asunto: Vacío Responder citando

No creas, magmaster, en Colombia es muy conocido Boogie el Aceitoso, se publica todos los domingos en el diario de más circulación del país.

Se consiguen también libros de Inodoro Pereyra, pero desafortunadamente no son muy fáciles de entender por los que no somos argentinos.

Iré a investigar en la librería de comix, para encontrar al Ethernauta...
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magmaster
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Registrado: 20 Feb 2002
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Ubicación: Buenos Aires, Argentina

MensajePublicado: Mie Mar 27, 2002 18:36    Asunto: Vacío Responder citando

Eliana, es bueno saberlo ! Y no deja de sorprenderme.

Inodoro usa demasiados juegos de palabras. De hecho al principio hacía ex-profeso abuso de terminologías "autóctonas", como ironía a cierta moda "folklórica" que existía en ese momento en Argentina. Después abandonó un poco eso, pero sus juegos de palabras supongo que siguen siendo bastante cerrados para fuera de la Argentina.

Me encantaría poder decir que conozco historietistas o historietas de origen colombiano, pero lamentablemente no es así, no conozco ninguna, al menos no que yo sepa que sea colombiana...

Entrando al sitio me encuentro un "publicidad" respecto a una historieta de Jorge Morhain (el mismo autor del largo ensayo que he copiado al principio), respecto a nuestra invasión de las Malvinas, que aparentemente fue escribiendo (y publicando) al mismo tiempo que se iban desarrollando los hechos. Aun no la he mirado pero creo que es una curiosidad que puede valer la pena para quien le interese el género...

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eliana
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Ubicación: Bogotá

MensajePublicado: Lun Abr 15, 2002 12:59    Asunto: Vacío Responder citando

Magmaster:

He estado buscando el Eternauta en todas las librerías de Bogotá, y no lo he encontrado.

Podrías decirme por favor que editorial lo publica, para encargarlo?.

Gracias.
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supernova
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Ubicación: un lugar en ninguna parte

MensajePublicado: Vie Abr 19, 2002 22:34    Asunto: Vacío Responder citando

Sin duda es la mejor historieta o comic, además de Mafalda, que he leído hasta ahora.
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