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Horacio Quiroga


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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Dic 28, 2008 09:51    Asunto: Horacio Quiroga Responder citando

Hola.

La casa de Horacio Quiroga tendrá un centro de interpretación y laberinto interactivo

Está previsto que para el mes de enero, la casa del reconocido escritor emplazada en San Ignacio, cuente con un centro de interpretación que exhibirá pinturas de sus cuentos y un laberinto interactivo que presentará biografía y fotos de Horacio Quiroga.

Un laberinto natural interactivo de unos 300 metros de recorrido, con paredes de tacuara y paradas estratégicas con la biografía y fotos de Horacio Quiroga bajo un techo de paja, conducen al centro de interpretación donde se exhibirán grandes pinturas de las obras del notable cuentista que habitó la selva misionera. Allí los turistas podrán apreciar los cuadros con musicalización de Ramón Ayala.

Las obras de esta nueva propuesta en la casa de Horacio Quiroga en San Ignacio, se encuentran actualmente en su etapa final y le agregan un plus más a la visita del lugar. Se prevé que para enero el paseo esté 100 por ciento habilitado para los turistas que lleguen hasta allí.

Más detalles

El notable cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo, Horacio Silvestre Quiroga Forteza, se instaló en la localidad misionera de San Ignacio a principios del siglo pasado, a solo 1500 metros de la ruta nacional 12.

En esas hectáreas ubicadas en la rivera del río Paraná, donde habitó junto a su familia por varios años, Quiroga dejó su legado, ya que los visitantes que lleguen hasta el lugar encontrarán la reconstrucción exacta de la primera casa de Quiroga en San Ignacio (porque la original fue destruida por los aborígenes) y contigua a esta casa de madera se encuentra su original casa de piedra con piscina.

Dentro de la esta se encuentran los objetos personales del escritor, como ser su máquina de escribir, su motocicleta, fotos y demás cosas. Además las habitaciones de la casa están revestidas con sus respectivas pertenencias y los jardines que bordean la casa, están bien cuidados y reflejan la paz y la tranquilidad que en su momento habrán la inspiración de los tantos cuentos de Quiroga, que hasta hoy son aclamados por los lectores.

También dentro del predio donde se encuentra emplazada la casa del autor de los Cuentos de la Selva, los visitantes podrán realizar el recorrido por el "sendero de inspiración" y por el "sendero del aljibe".
El horario de atención en el lugar es de 8 a 19 y la entrada general cuesta 5 pesos.

Horacio Quiroga

Nacido el 31 de diciembre de 1878, Quiroga era hijo del vicecónsul argentino en Salto y de la uruguaya Pastora Forteza. Horacio Quiroga inició su carrera literaria con un libro de poesía, Los arrecifes de coral (1901), antes de trasladarse a Argentina, donde transcurrió el resto de su vida.

La selva misionera tuvo una relación directa con la vida del autor que vivió largos períodos de su existencia en Iviraromí, cerca de las reducciones jesuíticas de San Ignacio. El saber sobre un territorio de una zona de frontera a la que sus lectores de la ciudad no tenían acceso, fue en su tiempo una marca de estilo del escritor.

Descubrió la selva misionera en una expedición fotográfica a las ruinas de San Ignacio con Leopoldo Lugones en 1901, y esta fue su posterior elección como lugar desde el cual escribir. Los factores que influyeron en su obra fueron sin dudas sus esposas (Ana María y María Elena), sus hijos (Eglé, Dario y Maria Elena "la pitoca"), la relación con la selva y con San Ignacio, la muerte de su padre y de su padrastro y él mismo con sus propias obsesiones.

Quiroga, un dandy refinado a los veinte, devino a través de los años tragedias y desengaños, y fue un escritor excéntrico, seductor y con pretensiones de náufrago.

Sus días se consumaron el 19 de febrero de 1937, producto de un auto envenenamiento con cianuro que se provocó para finalizar con un avanzado cáncer de próstata que lo aquejaba y que lo obligó a salir de la selva, primero con rumbo a Posadas para dejarlo finalmente en Buenos Aires en donde terminó con su vida en la fecha citada.

http://www.misionesonline.net/paginas/detalle2.php?db=noticias2007&id=126797

Besos.
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MVR30
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Registrado: 27 Jun 2008
Mensajes: 864
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Dom Dic 28, 2008 14:56    Asunto: RESPUESTA Responder citando

Me parece muy justa esta iniciativa, ya que en el año 2007 estuve en Misiones, justamente haciendo la visita por las Ruinas de San Ignacio, pude ver un pequeño cartel, escrito a mano señalando el lugar donde estaba la casa de Horacio Quiroga. Creo que era hora de rendir un homenaje a tan grande escritor . MVR30





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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
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Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Dom Feb 08, 2009 23:36    Asunto: Responder citando

Hola.

Estoy segura de que así debe ser, MVR30.

Una flamante edición a cargo de Luis Benitez, recoge los mejores libros de cuentos del escritor Horacio Quiroga. Un anticipo de la obra.

En Los cuentos de Horacio Quiroga, con edición y estudio preliminar de Luis Benítez, se reúnen sus mejores libros de cuentos: Cuentos de amor, de locura y de muerte, Cuentos de la selva, El Salvaje, Anaconda, El desierto y Los desterrados.

Aquí, un fragmento del capítulo uno del libro.

Una niñez poco común

Horacio Silvestre Quiroga Forteza, hijo de Prudencio Quiroga —el vicecónsul argentino en Salto, Uruguay— y de la uruguaya Pastora Forteza, nació el último día de 1878. Por la línea paterna era descendiente del caudillo riojano Facundo Quiroga.

Prudencio tenía una pasión, que era la caza, afición que luego heredó su hijo. Había comprado una chacra en San Antonio Chico, cerca del arroyo del mismo nombre, donde abundaba entonces la caza menor.

Acostumbraba ir siempre armado, como muchos hombres de su época, pero cuando salía en una partida agregaba a su arsenal una escopeta de adecuado calibre. Su esposa, Pastora, solía a acompañarlo con el bebé.

En marzo de 1879, cuando el pequeño Horacio contaba menos de tres meses de edad, el vicecónsul argentino y su familia se embarcaron en una pequeña canoa, buscando patos salvajes entre los juncos del arroyo. Al volver, Pastora, que cargaba al niño, descendió primero de la embarcación, mientras su marido recogía la caza y el arma. Al intentar Prudencio desembarcar a su vez y amarrar la canoa, resbaló en el barro de la orilla y la escopeta se le disparó por accidente, ocasionándole una muerte instantánea. Horrorizada, Pastora saltó hacia atrás y el niño se le cayó al suelo, golpeándose y echando a llorar.

Este sería apenas el primer episodio trágico en la vida de nuestro autor, de los muchos a los que asistiría y de aquellos que, inclusive, lo tendrían como coprotagonista.

Después de la tragedia, la viuda y sus hijos emigraron a una propiedad en Córdoba, ante la necesidad de atender la afección respiratoria de una de las hermanas de Horacio, Pastora. En las sierras cordobesas, el niño desarrolló su afición a los paseos y los deportes al aire libre, entre ellos, el ciclismo.

Curada la enfermedad de Pastora, los Quiroga retornan a Salto, Uruguay, donde Horacio ingresa al colegio Hiram para cursar sus primeros estudios. Es un niño retraído, aunque propenso a los ataques de furia ante la menor provocación, y no se destaca particularmente en ninguna disciplina, excepto en los deportes.

En 1890 comienza sus estudios secundarios en el Instituto Politécnico de Salto, interesándose por la lectura y destacándose en el estudio de letras y literatura. La orientación técnica de la institución educativa lo lleva a interesarse también por la mecánica, la química y la fotografía, convirtiéndose esta última en una afición que no hará otra cosa que incrementarse a lo largo de su vida.

Su madre, en tanto, se dispone a reencaminar su vida, contrayendo enlace con Ascencio Barcos en 1891. Horacio aprende a amar a su padrastro, a cuyo afecto y atenciones terminan por rendirse tanto él como sus hermanos. Es una etapa relativamente feliz para los Quiroga-Barcos, que se trasladan a vivir a Montevideo, donde Horacio ingresa al Colegio Nacional.

Al contraer enlace con Barcos, su madre le había asignado a Quiroga un tutor, el notario Alberto Semblat, quien tenía que vérselas pacientemente con las veleidades del jovencito, exigente a la hora de reclamarle fondos para sus investigaciones y repentinos caprichos. Su finado padre no había dejado precisamente una gran herencia, aunque durante algún tiempo sería suficiente para las necesidades del joven huérfano. Sin embargo, el atribulado notario se las veía negras en su tarea de intentar conservar algo de metálico para cuando el muchacho cumpliera los 21 años de edad y pudiera disponer a sus anchas del legado paterno, si era que algo quedaba de la suma inicial.

Nuevos intereses agitarán entonces el espíritu del joven Quiroga: reparte sus horas entre el estudio y prolongados períodos en compañía de un compañero de escuela, cuyo padre posee un taller de reparación de maquinarias. Para la curiosidad innata de Quiroga, aquel taller es una fuente constante de nuevos conocimientos. No pierde detalle de nada y abruma a preguntas a los operarios y al propietario, hasta convertirse él mismo, a temprana edad, en un mecánico más que regular. Estos conocimientos le serán de muchísima utilidad años después, cuando enfrente el aislamiento y las necesidades en la selva misionera. Él
mismo reparará su Ford A, su motocicleta Harley Davidson, su modesto bote a motor. Montará su propio taller y, cuando la distancia y las demoras le impidan conseguir un indispensable repuesto desde la lejana Buenos Aires, se las ingeniará para fabricarlo él mismo, con las piezas y las herramientas a su alcance.

Sin embargo, en esta etapa de su vida que estamos reseñando, todo aquello está bien lejos. Quiroga es todavía un adolescente febril, que va y viene del taller a las clases, ansioso por apropiarse de todo tipo de conocimientos y también de destacarse por sus logros deportivos.

Tras dos años de permanecer en Montevideo, la familia vuelve a la ciudad de Salto.

Besos.
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Lun Feb 23, 2009 17:36    Asunto: Responder citando

Hola.

El misterio sobrevuela la tumba de la esposa de Horacio Quiroga

Aunque no toda la obra de Horacio Quiroga verse sobre Misiones, sus Cuentos de amor de locura y de muerte, El salvaje, Anaconda y Los desterrados han inoculado en la mente de cinco generaciones de lectores, sobre todo los de las alejadas y populosas ciudades, el trazado de mapas imaginarios. Como si fuesen una legión de cartógrafos de la fantasía, aún sueñan los que no conocen Misiones con estos fantásticos escenarios silvestres de San Ignacio, del Yabebiry, o del Alto Iguazú.

Pero un trágico albur “quirogueano”, más allá del ámbito terrenal de su existencia, no requiere imaginación, es la realidad de los hechos y abarca un siglo en su linaje desde el asesinato del caudillo Facundo Quiroga, su antepasado, en febrero de 1835, hasta el suicidio del escritor, en febrero del 37.

En el medio, la muerte accidental de Prudencio, su padre en 1879, el suicidio de su padrastro Ascenso Bargo en 1891, la tifoidea del Chaco que le mata a sus dos hermanos Prudencio y Pastora en 1901, el disparo fatal a su amigo Ferrando en 1902, el suicidio de su esposa Ana María Cirés, en el 15, el propio, en el 37, el de su mentor Lugones, el de su novia Alfonsina, y los de sus hijos Eglé en el 38, Darío en el 52, Pitoca en el 88 y a uno de ellos en particular lo cubre el misterio de cierta sospecha.

1903. Fotógrafo en Misiones

El padre Vicente Gambón, primer jesuita en visitar las ruinas de la Orden en suelo argentino tras la expulsión de 1768, refiere en su libro A través de las Misiones, (1904) un encuentro ocurrido un año antes con Leopoldo Lugones, a la sazón encargado de realizar un estudio en las reducciones de la Compañía de Jesús.

Acompañaba a Lugones su fotógrafo, Horacio Quiroga.

Los resultados del estudio de Lugones, ejecutado a pedido del gobierno nacional, tomaron forma de libro en 1904 bajo el título de El imperio jesuítico, editado por la Compañía sudamericana de billetes de Bancos.

No se menciona a Quiroga en todo el libro y apenas se anuncia en su prólogo, para decepción del lector, que solamente dos fotografías, entre menos de una decena de dibujos y planos, adornarán el libro.
Lugones y Quiroga habrían visitado, según se desprende del texto, las reducciones de San Carlos, Apóstoles, Mártires, Santa Ana, Santa María, Concepción, Jesús y Trinidad, la mejor descripta entre todas, y otras apenas citadas.

Con referencia a las fotos, existe una escueta mención que da cuenta que en las reducciones del Brasil y el Paraguay, hallaron las tallas en cedro, con faltantes, de dos santos de madera. Estas tallas, criollas por la madera, tienen un metro y medio de altura de promedio y a ellos corresponden las únicas fotografías del libro.

Con certeza Quiroga tomó muchas más fotografías que las halladas en el libro de Lugones pero ¿adónde fueron a parar? Donde fuere, quedan al menos dos pruebas de su primer contacto con el suelo misionero.

1912. Juez de Paz

En el cementerio de San Ignacio hay una tumba oscurecida que no lleva fecha alguna. Es que de Ana María Cirés todo desapareció, desde su rostro en las fotos que Quiroga destruyó, hasta la fecha real de su muerte.
En Vida y Obra de Horacio Quiroga, (1939), José María Delgado y Alberto Brignole dieron a conocer por primera vez un relato de su muerte y una fecha, 14 de diciembre de 1915. Pero este dato, citado por sucesivos biógrafos, no corresponde al Acta de Defunción en la que se lee 10 de febrero de 1915.

Desde enero de 1912 hasta enero de 1917 Quiroga fue encargado del Registro Civil de San Ignacio. El 14 diciembre de 1915 transcurrió probablemente sin novedad para él. Once meses antes, el 11 de febrero de 1915, tampoco estuvo presente cuando hubo que levantar acta de una muerte prolongada durante ocho días.

Horacio Quiroga tendría buenos motivos para disculparse ese día.
Lo reemplazó en la tarea Pedro Alvarenga, quien actuaba a veces de suplente.

En foja primera, empezó a escribir con letras de molde: En San Ignacio a los once días del mes de Febrero de mil novecientos quince ante mí Jefe suplente del Registro: Ramón Gozalbo de treinta años, soltero uruguayo, domiciliado en la localidad, declaró que el diez del corriente a las once de la mañana falleció en su domicilio la mujer Ana María Cirés de Quiroga. Tenía veinticinco años, era argentina, casada, hija de Pablo Cirés (fallecido) y de Ana María Laguzan de Cirés, francesa, domiciliada en la localidad. Leída el acta la firmaron conmigo el declarante y los testigos Pablo Allain (42), francés y Vicente Gonzalbo (40), uruguayo, domiciliados en la localidad y quienes han visto el cadáver.

La causa de la muerte —hemorragia intestinal— se lee con letra apretada, como si cierto espacio en blanco hubiese quedado corto, y agregada posiblemente a los dos meses, cuando el titular volvió a tomar los registros entre sus manos.

Para ese entonces, Ana María ya estaba en el cementerio de San Ignacio. Quiroga había mandado colocar su lápida de mármol donde se grabó su nombres pero se omitió señalar todo dato que registrara su vida y la fecha de su muerte.

Para aclarar el misterio de la fecha falsa, caben varias hipótesis: el desconocimiento, la equivocación o el ocultamiento.

El desconocimiento

Los hermanos Gonzalbo, testigos, no podían desconocer la fecha. Tampoco la ignoraban Carlos Giambaggi y la mayor parte de los habitantes del pueblo. Los amigos frecuentaban a los Gonzalbo, todos procedían de la misma clase social y como lo muestra la correspondencia de Quiroga todos solían intercambiarse noticias antes y después de los hechos. Es improbable que desconocieran las circunstancias del drama. ¿Por qué necesitaron dar un dato preciso pero falso y fechar la muerte oficial de Ana María en diciembre de 1915, once meses después de los sucesos?

La equivocación

Suponiendo que los testigos y los amigos respetaron el hermetismo de Quiroga y que sea fortuito que la lápida no indique fechas, resultaría pues que, sin querer, Delgado y Brignole se equivocaron de fecha. Hay biógrafos víctimas del equívoco, otros más prudentes como Enrique Amorim y Ezequiel Martínez Estrada.

En El Quiroga que yo conocí, Amorim cuenta que en 1925 en la biblioteca de Quiroga leyó una crónica de la muerte de Ana María, dirigida a manera de testamento al hijo, Darío. Ese manuscrito nunca se volvió a encontrar. Otra leyenda, no menos inverificable, quiere que la muerte de Ana María no sea realmente un suicidio, dijo Amorim.

Ezequiel Martínez Estrada expresó: "La desdicha familiar que lo adhirió a mí es de carácter sagrado y no puede ser tratada con el alma impura. Es un capítulo de novela, sin duda, pero ¿cómo desligar en Quiroga la ficción de la realidad, la novela de la biografía?".

El ocultamiento

Nada permite dar por certero el ocultamiento, menos aún desconociendo las circunstancias exactas y los motivos de la muerte cuya causa fue agregada después.

Con todo, quedan muchas preguntas y un vacío significativo, entre febrero de 1913 y marzo de 1917 las cartas que Quiroga escribió a sus amigos se esfuman casi completamente, y las que llevan esas fechas, difundidas, tienen sabor a diálogo interrumpido.

¿Qué misterio sobrevuela la tumba de la esposa de Quiroga?

Fuente: http://www.territoriodigital.com/nota.aspx?c=1679909820129222

Besos.
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Aletheia
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Registrado: 25 Feb 2009
Mensajes: 7

MensajePublicado: Mar Mar 03, 2009 21:19    Asunto: Responder citando

Hola Clio,interesante el tema que planteas,creo que a la mayoría de sus lectores les pasa que no pueden dejar de conectar su nombre,con Misiones y suicidio.
Vivir en esa provincia a principio de siglo XX no era nada facil,y algo de ese trasfondo se ve en sus cuentos,pero más allá de eso,está la cuestión de tantos allegados,amigos y familiares que se suicidaron,o por lo menos esa es la história oficial.
Ciertamente hay puntos obscuros,pero ante la desaparición de muchas pruebas,no creo que se llegue a resolver.Un saludo
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Quentin Compson
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Registrado: 07 Mar 2009
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MensajePublicado: Sab Mar 07, 2009 18:44    Asunto: Responder citando

Quiroga.. Sólo he leído de él dos de sus libros más conocidos: Cuentos de amor, de locura y de muerte y Cuentos de la selva. Los habré leído hace casi 7 u 8 años, cuando todavía ni siquiera era un preadolescente. Me acuerdo que al segundo me lo regaló mi abuela, y al otro mi tía.

Sin lugar a dudas, Cuentos de amor... es uno de los libros de relatos más oscuros y atrapantes que he leído (junto con El lobo estepario de Hesse)

Marcó mis inicios en la lectura. Ahora que me acuerdo de todo esto con cierta nostalgia, releeré esos libros en cuanto terminé con los que tengo en lista de espera Very Happy

Como bien dice MVR30, era tiempo de homenajear a un gran escritor como él. A lo largo de estos dos libros que comento, logró mostrarme, encarnados en la fauna o en hechos de lo más repugnantes, distintos aspectos de la conducta humana.. Inolvidables las enseñanzas que me ha dejado cuando más niño.


PS: Mi primer post, bienvenido a mí xD
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Aletheia
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Registrado: 25 Feb 2009
Mensajes: 7

MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 01:01    Asunto: Responder citando

Quentin Compson escribió:
Quiroga.. Sólo he leído de él dos de sus libros más conocidos: Cuentos de amor, de locura y de muerte y Cuentos de la selva. Los habré leído hace casi 7 u 8 años, cuando todavía ni siquiera era un preadolescente. Me acuerdo que al segundo me lo regaló mi abuela, y al otro mi tía.

Sin lugar a dudas, Cuentos de amor... es uno de los libros de relatos más oscuros y atrapantes que he leído (junto con El lobo estepario de Hesse)

Marcó mis inicios en la lectura. Ahora que me acuerdo de todo esto con cierta nostalgia, releeré esos libros en cuanto terminé con los que tengo en lista de espera Very Happy

Como bien dice MVR30, era tiempo de homenajear a un gran escritor como él. A lo largo de estos dos libros que comento, logró mostrarme, encarnados en la fauna o en hechos de lo más repugnantes, distintos aspectos de la conducta humana.. Inolvidables las enseñanzas que me ha dejado cuando más niño.


PS: Mi primer post, bienvenido a mí xD


Hola,bienvenido,yo también soy nueva en el foro.
Con respecto a quiroga,de adolescente leí cuntos sueltos en el secindario,luego leí "Cuentos de Amor de Locura y de Muerte",estaba acostumbrada al género y no me sorprendió ni lo fantástico ni lo realista que se conjugan en dicha obra.
Con respecto a Cuentos de la Selva,solían comentar que era para chicos ,y me sorprendí al leerlo porque si bién puede ser para adolescentes no deja de tener las características que definen su estilo,y realmente me impactó,porque no lo esperaba.
De Hesse,nunca terminé Lobo... leí varios ,antes y quizás por eso tal vez me cans´,a veces conviene,descansar un poco de los autores,pero hay tiempo de sobra para retomarlo.Un saludo
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Quentin Compson
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Registrado: 07 Mar 2009
Mensajes: 6

MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 14:52    Asunto: Responder citando

Aletheia escribió:
Quentin Compson escribió:
Quiroga.. Sólo he leído de él dos de sus libros más conocidos: Cuentos de amor, de locura y de muerte y Cuentos de la selva. Los habré leído hace casi 7 u 8 años, cuando todavía ni siquiera era un preadolescente. Me acuerdo que al segundo me lo regaló mi abuela, y al otro mi tía.

Sin lugar a dudas, Cuentos de amor... es uno de los libros de relatos más oscuros y atrapantes que he leído (junto con El lobo estepario de Hesse)

Marcó mis inicios en la lectura. Ahora que me acuerdo de todo esto con cierta nostalgia, releeré esos libros en cuanto terminé con los que tengo en lista de espera Very Happy

Como bien dice MVR30, era tiempo de homenajear a un gran escritor como él. A lo largo de estos dos libros que comento, logró mostrarme, encarnados en la fauna o en hechos de lo más repugnantes, distintos aspectos de la conducta humana.. Inolvidables las enseñanzas que me ha dejado cuando más niño.


PS: Mi primer post, bienvenido a mí xD


Hola,bienvenido,yo también soy nueva en el foro.
Con respecto a quiroga,de adolescente leí cuntos sueltos en el secindario,luego leí "Cuentos de Amor de Locura y de Muerte",estaba acostumbrada al género y no me sorprendió ni lo fantástico ni lo realista que se conjugan en dicha obra.
Con respecto a Cuentos de la Selva,solían comentar que era para chicos ,y me sorprendí al leerlo porque si bién puede ser para adolescentes no deja de tener las características que definen su estilo,y realmente me impactó,porque no lo esperaba.
De Hesse,nunca terminé Lobo... leí varios ,antes y quizás por eso tal vez me cans´,a veces conviene,descansar un poco de los autores,pero hay tiempo de sobra para retomarlo.Un saludo


Bueno, bienvenida a tí también Smile

Respecto de Cuentos de la selva, pués cuando yo lo leí me pareció un libro distinto, pero no fuera de mi alcance, aunque si ahora me pongo a reflexionar sobre ciertos cuentos, dudo que sean para una edad tan temprana dado que tienen alusiones a ciertos temas que no están a la mano de un chico. Podríamos hacer una analogía con el principito, aunque es bastante distinto.. Siempre un libro encierra en sí mismo algo más que lo que nos cuenta.

PS: No me puedo explayar mucho porque este hilo es de Horacio Quiroga, pero el lobo estepario no es de mis libros preferidos de Hesse, aunque a un montón de gente le encante. Me parece a veces que divaga demasiado y que es excesivamente oscuro, aunque es sólo una opinión y no por eso deja de ser un buen libro.

Saludos!
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Aletheia
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Registrado: 25 Feb 2009
Mensajes: 7

MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 17:14    Asunto: Responder citando

Quentin Compson escribió:
Aletheia escribió:
Quentin Compson escribió:
Quiroga.. Sólo he leído de él dos de sus libros más conocidos: Cuentos de amor, de locura y de muerte y Cuentos de la selva. Los habré leído hace casi 7 u 8 años, cuando todavía ni siquiera era un preadolescente. Me acuerdo que al segundo me lo regaló mi abuela, y al otro mi tía.

Sin lugar a dudas, Cuentos de amor... es uno de los libros de relatos más oscuros y atrapantes que he leído (junto con El lobo estepario de Hesse)

Marcó mis inicios en la lectura. Ahora que me acuerdo de todo esto con cierta nostalgia, releeré esos libros en cuanto terminé con los que tengo en lista de espera Very Happy

Como bien dice MVR30, era tiempo de homenajear a un gran escritor como él. A lo largo de estos dos libros que comento, logró mostrarme, encarnados en la fauna o en hechos de lo más repugnantes, distintos aspectos de la conducta humana.. Inolvidables las enseñanzas que me ha dejado cuando más niño.


PS: Mi primer post, bienvenido a mí xD


Hola,bienvenido,yo también soy nueva en el foro.
Con respecto a quiroga,de adolescente leí cuntos sueltos en el secindario,luego leí "Cuentos de Amor de Locura y de Muerte",estaba acostumbrada al género y no me sorprendió ni lo fantástico ni lo realista que se conjugan en dicha obra.
Con respecto a Cuentos de la Selva,solían comentar que era para chicos ,y me sorprendí al leerlo porque si bién puede ser para adolescentes no deja de tener las características que definen su estilo,y realmente me impactó,porque no lo esperaba.
De Hesse,nunca terminé Lobo... leí varios ,antes y quizás por eso tal vez me cans´,a veces conviene,descansar un poco de los autores,pero hay tiempo de sobra para retomarlo.Un saludo


Bueno, bienvenida a tí también Smile

Respecto de Cuentos de la selva, pués cuando yo lo leí me pareció un libro distinto, pero no fuera de mi alcance, aunque si ahora me pongo a reflexionar sobre ciertos cuentos, dudo que sean para una edad tan temprana dado que tienen alusiones a ciertos temas que no están a la mano de un chico. Podríamos hacer una analogía con el principito, aunque es bastante distinto.. Siempre un libro encierra en sí mismo algo más que lo que nos cuenta.

PS: No me puedo explayar mucho porque este hilo es de Horacio Quiroga, pero el lobo estepario no es de mis libros preferidos de Hesse, aunque a un montón de gente le encante. Me parece a veces que divaga demasiado y que es excesivamente oscuro, aunque es sólo una opinión y no por eso deja de ser un buen libro.

Saludos!


´Si,no es por lo complejo que me sorprendió Cuentos de la Selva,es porque justamente,se habla de cuentos para niños o a lo más adolescentes,y realmente no me perece.
El autor fiel a su estilo,muestra en el mundo animal,la crueldad,la idea de la naturaleza indómita y los animales con todo su instinto de manifiesto.
Estas cuestiones me hicieron recordar,a las fábulas,aunque los cuentos carecen de moraleja,igualmente podríamos inferirla.
Con respecto a El Principito,nunca lo vi como para niños,tampoco.
Y Lobo...no puedo opinar mucho porque como te dije,no lo terminé ni leí mucho,porque no me gustaba,pero por lo que recuerdo,no era parecido estilísticamente a nada de lo que había leído.Pero tenés razón ,el tema es Quiroga,que en lo personal me parece más obscuro en algunos aspectos que su pripia obra.Un saludo
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MVR30
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Registrado: 27 Jun 2008
Mensajes: 864
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 17:18    Asunto: RESPUESTA Responder citando

Hola bienvenidos a los dos, con respecto a Horacio Quiroga un gran escritor, sus cuentos de la Selva, un libro que leí en el colegio secundario, me gusto desde entonces, y más grande descubrí Cuentos de Amor ... me parecieron sus relatos extraordinarios, escalofriantes y muy bien llevados en su narrativa.
Quentin comparto tu idea del Lobo estepario, yo no lo pude terminar en fin gustos son gustos. Saludos MVR30



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