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Horacio Quiroga


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Aletheia
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Registrado: 25 Feb 2009
Mensajes: 7

MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 17:41    Asunto: Re: RESPUESTA Responder citando

MVR30 escribió:
Hola bienvenidos a los dos, con respecto a Horacio Quiroga un gran escritor, sus cuentos de la Selva, un libro que leí en el colegio secundario, me gusto desde entonces, y más grande descubrí Cuentos de Amor ... me parecieron sus relatos extraordinarios, escalofriantes y muy bien llevados en su narrativa.
Quentin comparto tu idea del Lobo estepario, yo no lo pude terminar en fin gustos son gustos. Saludos MVR30

¡Muchas gracias!,por la gentileza de darnos la bienvenida.
Con respecto a Quiroga,al parecer hemos leído las mismas obras y nos han gustado,considerando las implicancias del género,es un exelente autor.
Creo tambíen que fue persona de personalidad compleja,y por lo que bién documenta Clío,algunos aspectos de su vida digamos que presentan cierto "misterio",a lo que se añade la poca o nula investigación de los mismos.
Con respecto a los suicidios lko único que puedo decir,con cierta convicción,es que en el periodismo,se evita dar este tipo de noticias,aludiendo que los potenciales suicidas se envalentonan al leerlas .
Por eso a veces de acuerdo al eje editorial,se presenta la noticia usando algúnos eufemismos,etc.
Al parecer es "contagioso",pero aquí la cuestión es que son casi una constante en su vida y el motivo del fin de la propia..
En lo que se desprende de los datos acerca de su esposa,es evidente que hay muchos blancos,y documentos que luego no aparecen.Los referentes a accidentes ,pienso ¡Tantos!.
Sin embargo otros que lo rodearon y tomaron esa determinación ,creo que hay más motivo e investigación posterior,por ej.se sabe de los motivos de Alfonsina y las cuestiones políticas que lo llevaron a Lugones a tomar la misma determinación.
En lo que respecta a la obra de Hesse,no somos los únicos,luego,a muchos solo le gustó esa obra y lo demás no,o al revés,pero es bueno intentar leerlo,y si no gusta,dejarlo.Los lectores no estamos obligados ¿no?Un saludo



BRINDO POR LAS VECES QUE PERDIMOS LAS MISMAS BATALLAS
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MVR30
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Registrado: 27 Jun 2008
Mensajes: 864
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 20:01    Asunto: RESPUESTA Responder citando

Aletheia si te interesa el tema con respecto a los suicidios en la literatura en esta misma página encontraras ese tema desarrollado de manera muy interesante, te recomiendo su lectura . Saludos MVR30



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Aletheia
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Registrado: 25 Feb 2009
Mensajes: 7

MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 20:09    Asunto: Re: RESPUESTA Responder citando

MVR30 escribió:
Aletheia si te interesa el tema con respecto a los suicidios en la literatura en esta misma página encontraras ese tema desarrollado de manera muy interesante, te recomiendo su lectura . Saludos MVR30



BRINDO POR LAS VECES QUE PERDIMOS LAS MISMAS BATALLAS


Muchas gracias,voy a leerlo.Un saludo
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Lun Mar 09, 2009 01:12    Asunto: Responder citando

Hola.

Gracias a quienes estén colaborando con, para mí, el genial Horacio Quiroga.

Dejo algunos datos.

Quiroga conoció San Ignacio en 1903, como fotógrafo de una expedición a las ruinas jesuíticas, encargada por el Ministerio de Instrucción Pública al escritor Leopoldo Lugones, su maestro. Quiroga pisó la selva vestido de blanco, y alterado por el asma y la dispepsia tenaz. Su conducta fue exasperante: en Posadas se negó a subirse a una mula y exigió un caballo; como los expedicionarios marchaban a paso lento, él se adelantaba o se demoraba y todos debían detenerse a esperarlo durante horas. Pero Misiones fue un bálsamo: la dispepsia y el asma desaparecieron. "Aquí el invierno me trae olor a azahar y melón silvestre de Misiones", escribió en Buenos Aires.

Y en 1906 compró sin más 185 hectáreas sobre el río Paraná y levantó un bungalow de madera con sus propias manos.

"En los alrededores y dentro de las ruinas de San Ignacio, la subcapital del Imperio Jesuítico, se levanta en Misiones el pueblo actual del mismo nombre. Constitúyenlo una serie de ranchos ocultos unos de los otros por el bosque. Hay en la colonia almacenes, muchos más de los que se pueden desear, al punto de que no es posible ver abierto un camino vecinal sin que en el acto de un alemán, un español o un sirio se instale en el cruce con un boliche. En el espacio de dos manzanas están ubicadas todas las oficinas públicas: Comisaría, Juzgado de la Paz, Comisión Municipal, y una escuela mixta. Como nota de color, existe en las mismas rutinas -invadidas por el bosque- un bar, creado en los días de fiebre de la yerba mate, cuando los capataces que descendían del Alto Paraná hasta Posadas bajan ansiosos en San Ignacio a parpadear de ternura ante una botella de whisky."

De El techo de incienso

La selva fue su mayor inspiración, y su refugio al huir de un pasado trágico.

Gracias a Horacio Quiroga, San Ignacio, un pueblo de tan solo cuatro mil habitantes, ingresó a la historia del país, porque ni las famosas ruinas jesuíticas le dieron tanto renombre como este escritor con aire de chiflado que andaba en bermudas, jugaba picadas por el Paraná domando un motor fuera de borda, y rompía irrespetuosamente la siesta del pueblo con dos máquinas feroces: un Ford T negro y una Harley Davidson del veinticinco.

Un 19 de febrero de 1937, los misioneros al leer el diario, no pudieron creerlo, el juez de paz de San Ignacio; el destilador de naranjas; el carbonero y picepedrero; el productor de yerba; el fabricante de dulce de maní, maíz quebrado, mosaicos de bleck y arena ferruginosa; el inventor de un exótico aparato para matar hormigas; el hombre que obtuvo resina de incienso y tintura del lapacho, ese mismo, era poeta. Y uruguayo.

Trabajó la tierra e impuso en un medio salvaje, la ley urbana de la producción. Y todo lo hizo con sus manos y recuperó su pasión juvenil por la química, la misma que de madrugada despertaba a su familia con incendios y explosiones. Y el viejo anhelo de la mecánica, el ciclismo y su oculta vocación por la marina hallaron libre curso en su recoveco salvaje.

"Misiones, colocada a la vera de un pueblo que comienza allí y termina en Amazonas, guarece a una serie de tipos a los que podría lógicamente imputarse cualquier cosa menos ser aburridos. La vida, más desprovista de interés al norte de Posadas, encierra dos o tres pequeñas epopeyas de trabajo o carácter, si no de sangre."

Y él mismo al describir a esos pintorescos seres de frontera, dejó en sus cuentos la huella de su propia epopeya misionera. Fabricando a fuego lento su carbón, fertilizando su meseta pedregosa destilando vino de naranja, clavando y desarmando cien veces la misma canoa, reparando durante cuatro años las goteras del techo de su casa, embalsamando aves, confeccionando sus zapatos, conversando con Anaconda, la víbora que criaba en su jardín, descubrió que escribir era lo mismo que domar los cuatro elementos: un oficio, no un rapto de inspiración.

Y este aprendizaje fue un hito de la historia de la literatura argentina. Hasta ese momento, como un escritor no hacía un trabajo rentable. Al publicar obras sin costearlas de su bolsillo y escribir artículos remunerados en Fray Mocho, Caras y Caretas, La Nación, El Hogar y otros medios periodísticos, se trasformó en un escritor accesible y popular. Sin embargo, Quiroga era popular para todos sus contemporáneos excepto para sus vecinos.

Solo se sentía a gusto con los trabajadores. Luego de un rato con ellos, Quiroga apuntaba frases en papelitos que guardaba en una lata de galletitas. Esa era la materia prima de sus futuros cuentos. Por eso, su obra registra la transformación económica de Misiones: de la selva a la plantación. Y los protagonistas de esa gesta no son héroes convencionales sino "desterrados". Jangaderos, cantereros, gente de vida dura. Describiendo sus días, Quiroga escribió su autobiografía.

"Iniciábase en aquellos días el movimiento obrero, en una región que no conserva del pasado jesuítico sino dos dogmas: la esclavitud del trabajo, para el nativo, y la inviolabilidad del patrón".

Así describió esos tiempos, época en que se juntaba a los mensú, (trabajadores mensuales) en camiones que los trasladaban para ser explotados en obrajes y yerbales. Algunos nunca regresaban, los cadáveres de otros aparecían flotando en el Paraná. Quiroga mismo los vio, devolviendo al río en agua de sus pulmones. Todos los mensú adormecían sus resentimientos y amarguras con caña, y los pocos que volvían cada tanto al pueblo gastaban el resto del sueldo en las casas de juego y los prostíbulos del puerto. Cerca de la charca de Quiroga, en la
Unión Obrera y Campesina, allá por el año quince se gestaba la anarquía y la rebelión.

Horacio Quiroga también tuvo una plantación de yerba mate, La Yabebirí. Pese al entusiasmo y algunas ventas, no hizo ganancias. "Yo soy agricultor, no comerciante", decía.

En los cuentos Una bofetada y Los mensú, Quiroga describió otro oficio en extinción: la jangada.

La obsesión Quiroga sobrepasó San Ignacio. En 1928, ya con segunda esposa, vive en una casaquinta de Vicente López que reproducía el ambiente de su bungalow misionero: a falta de maderas, armó y desarmó su viejo Ford, y criaba un coatí, un oso hormiguero, un carpincho y un flamenco en el jardín. Sostenía correspondencia con Isidoro Escalera, el socio de algunas aventuras misioneras, y su casero. Intentaba vender yerba en Buenos Aires y naranjas en Garupá. Y lo desvelaban las hormigas que acechaban entre sus plantas. "Ya no puedo estar más sin Misiones", bramaba.

Con respecto a la fermentación de vino de naranjas, en 1930, Quiroga ya se había dado cuenta que no sería un buen negocio. Pero Quiroga no se dio por vencido. Especuló con vender las naranjas de su plantación a 40 pesos el millar. Soñó y soñó todo el tiempo, porque sus productos nunca le dieron demasiado dinero. Sus ingresos provenían mayormente de la literatura: "Valdría la pena exponer un día esta peculiaridad mía de no escribir sino incitado la economía."

Sus últimos años, solo cobró 50 pesos por un cargo de cónsul honorario, fruto de la gestión de algunos escritores amigos ante el gobierno uruguayo. Era cada día más pobre y empezaba a cansarse. Incitado por Jorge Luis Borges, los nuevos intelectuales lo consideraban antiguo y lo bombardeaban con todo tipo de artillería. Cada vez le costaba más vender sus trabajos. Había escrito 170 de cuentos y el doble de artículos periodísticos. Hacía balances: "Tengo mi derecho a resistirme a escribir más. Si en dicha cantidad de páginas no dije lo que quería no es tiempo ya de decirlo".

Besos.
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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Mie Mar 11, 2009 02:19    Asunto: Responder citando

Hola.

Algo importante en la temática de Quiroga radica en la constante obsesión por el tema de la muerte en todos sus aspectos. Sus mejores cuentos son eminentemente realistas; pero, en ellos hay un vestigio de irrealidad que supera los límites físicos, con el fin de tocar el plano de lo irreal por medio de la fantasía.

Horacio Quiroga sigue a cabalidad la técnica del código del buen cuentista:brevedad, intensidad, tensión, introducción, desarrollo y desenlace, final de acuerdo con la introducción.

En Quiroga la brevedad, la intensidad y la tensión permanente en el proceso de sus cuentos se cumplen con perfección. Así, el cuentista, uruguayo-argentino, estudia seriamente la entrada del cuento y termina en la misma forma. Por lo tanto, un cuento que comienza bien, generalmente termina bien.

Besos.
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Exidor
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Registrado: 26 Nov 1999
Mensajes: 14862

MensajePublicado: Mie Mar 11, 2009 10:34    Asunto: Responder citando


Horacio Quiroga


Mi vieja me acaba de mangar Cuentos de la Selva para leerle a mi sobrino. Se siguen sumando las generaciones quiroguistas aunque sería interesante poder conocer otros libros suyos, incluso también en los colegios. Este foro viene bien para eso. Salutti.
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MVR30
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Registrado: 27 Jun 2008
Mensajes: 864
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Mie Mar 11, 2009 22:01    Asunto: RESPUESTA Responder citando

Que buena la foto, y poco conocida creo, que es una de las pocas que he visto de él, casi alegre diria, un hallazgo, con respecto a la difusión de sus cuentos, en la escuela secundaria hay como una apertura a otros libros de Quiroga. no siempre Cuentos de la Selva, que es un libro maravilloso, pero brinda solo un aspecto de su literatura. Saludos MVR30


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Aldana
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Registrado: 15 Dic 2008
Mensajes: 83
Ubicación: Junto a los libros.

MensajePublicado: Jue Mar 12, 2009 02:06    Asunto: Re: RESPUESTA Responder citando

MVR30 escribió:
Que buena la foto, y poco conocida creo, que es una de las pocas que he visto de él, casi alegre diria, un hallazgo, con respecto a la difusión de sus cuentos, en la escuela secundaria hay como una apertura a otros libros de Quiroga. no siempre Cuentos de la Selva, que es un libro maravilloso, pero brinda solo un aspecto de su literatura. Saludos MVR30


BRINDO POR LAS VECES QUE PERDIMOS LAS MISMAS BATALLAS


Comparto contigo la opinión, es tanto lo que a Quiroga se enlaza con lo trágico, que es maravilloso ver esa imagen.
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MVR30
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Registrado: 27 Jun 2008
Mensajes: 864
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Jue Mar 12, 2009 18:51    Asunto: RESPUESTA Responder citando

Quiero compartir una infomración sobre Quiroga publicada en el diario Clarín .
El cuentista argentino fue el más votado para la maratón de lectura del Día del libro de Guadalajara. Competía contra Edgar Allan Poe y Guy de Maupassant, Quiroga obtuvo 3.250 de los 7.331 votos. Lo leerán el 23 de abril, durante 12 horas seguidas.
Pavada de competidores Shocked Saludos MVR30



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Clio
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Registrado: 15 Jul 2006
Mensajes: 5735
Ubicación: Ciudad Aut. de Bs. As., Argentina

MensajePublicado: Vie Mar 13, 2009 01:01    Asunto: Responder citando

Hola.

Uruguayo-argentino, porfi, evitemos rivalidades.

Ahora sí, qué buena noticia. Wink

Besos.
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