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José Antonio Pamies



 
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calamaro
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Registrado: 02 Oct 2001
Mensajes: 528
Ubicación: en algún punto del tiempo y del espacio

MensajePublicado: Lun May 10, 2010 18:00    Asunto: José Antonio Pamies Responder citando

Nací un 18 de Febrero de 1981 en Alicante (España). Cada vez soy menos poeta porque la poesía es algo que se siente en la vida y con el tiempo vamos perdiendo parte de la chispa primigenia, hacemos balance y el saldo de poemas y recuerdos nos da la noción de que atrás quedaron los días en los que se vivía por y para la poesía, años de desenfreno creativo absurdo en que brotaban poemas de cada matiz de la existencia, ya fueran transcritos o no, la calidad no importaba demasiado, todo salía a flote, es necesario explorar los límites de lo vital-literario en esa etapa, y yo creo que lo hice desde dentro, sin ningún tipo de guía académico, normas, ni parámetros de algún tipo. De aquellos ejercicios no conservo demasiado papel pero sí un recuerdo de estar inconscientemente practicando con las palabras, ora con una pose ora con otra, hasta llegar a instalarme en una poética propia y cambiante, hasta darme cuenta de que no soy más que un simple mortal con la tara de su obra y su talento irremediable a cuestas, con una exigencia que hace que se escriba menos, que uno se sienta menos poeta y menos ser en definitiva al aceptar la realidad material enrarecida en la que nos vemos envueltos, enfrentados a los fantasmas de lo pragmático y de lo prosaico que habita el mundo hoy. Así, con el tiempo, y tras las dudas e inseguridades de la adolescencia, bachiller de letras, no muy volcado en los estudios pero capaz, ya a los quince años me impresionó la lectura del Fausto de Goethe y lo mismo ocurrió con "Die Leiden des jungen Werther" y "el tratado de la desesperación" de Sooren Kierkegaard, luego me enganché a Hermann Hesse y a algunos dramas de Shakespeare, Hamlet era mi preferido, descubría también a Baudelaire y a Poe, esas fueron básicamente mis primeras lecturas ajenas al programa educativo aunque la música rock y las letras de algunos autores era lo que más directo me llegaba y sintonizaba con la efusividad del momento, en el colegio todo era pesado y aburrido, una educación totalmente errada la de este país, no era mal estudiante pero estaba completamente desmotivado, intentaba pasar sin mantenerme al margen para ir superando los cursos, mirándolo bien quizá fue aquella desidia y cierto desengaño lo que me impulsó a descubrir la literatura por mi cuenta, más tarde fui aceptando estudiar en la universidad y terminar una licenciatura en Derecho, pero son años contradictorios, todo lo conducido es erróneo pero quizá no hay otra salida en lo social, hay que dejar hacer al destino por dentro, llegar a la meta errada para valorar el recorrido y sentirse libre, preparado para empezar de nuevo desde el centro del ser y con el bagaje de lo sucedido. Si renuncié a estudiar una carrera de letras fue precisamente por no confundir mi gusto por la literatura que para mí siempre estuvo fuera de las aulas y de los círculos literarios, por miedo a convertir un placer vital en una obligación académica, por no terminar aborreciendo el motor cual es sellar la vida en el acto literario y viceversa, porque literatura y vida están interrelacionadas en mi punto de vista singular, y no es una opción cualquiera sino un recorrido que implica todo tipo de pruebas, desengaños y desgracias, también pequeñas alegrías interiores, casualidades remotas que sirven de chispa para el arte. Así que me interesan la poesía y la literatura que en este sentido se la juega y apuesta por meterse hasta el fondo de la existencia con sumo cuidado y dedicación, últimamente también me interesa mucho el silencio. Tengo cuatro poemarios, por supuesto inéditos. Uno de ellos fue finalista de un concurso y con el último tengo muchas esperanzas. He publicado en algunas revistas. Y he iniciado unos cuantos relatos pero soy incapaz de continuarlos, tal vez por desidia y pereza, tal vez por ineptitud, lo cierto es que la minuciosidad es perjudicial a la hora de volar en forma narrativa, es necesario que la historia se desenvuelva y avance antes de pulir sus aristas, la tendencia a revisar constantemente lo que voy escribiendo frena mis aspiraciones narrativas que un día veré satisfechas. Goethe, Hermann Hesse, Rainer María Rilke, Juan Ramón Jiménez, Rousseau, Miguel Hernández, Pedro Salinas, Shakespeare, Luis Cernuda, Poe, Raymond Chandler y Dashiell Hammet, Soren Kierkegaard, T. S. Eliot, Nietzsche, Albert Camus, Cesare Pavese, Fernando Pessoa, Franz Kafka, Confucio, Feodor Dostoievsky, Julio Cortázar, Mariano José de Larra, Marcel Proust, Miguel de Unamuno, Wordsworth y Coleridge, Francisco Umbral, Borges, Hugo Mújica, Juan Gelman, Roberto Juarroz, Ángel González, Gil de Biedma, José María Fonollosa, Raymond Carver, Edmond Jabès, Kjell Askildsen, son algunos de los autores que de alguna forma me han influido.




Confesión x

Te confieso que he sido
un perro, y a veces araña
tejiendo la red oportuna
para atraparte.

Te confieso que no quería
saber nada de ti,
tan sólo estar contigo,
conversar, mirarte de cerca

Pero el futuro afilaba las preguntas
y te las ponía en la lengua
cortando la belleza del instante,
maldito enjambre de excrementos,
imagen de amor, superficie
que corta las alas del poeta.

No sé qué me pasa
pero te quiero. Será la ciudad
y esta tarde que muere
como si fuera un cenicero
de melancolía.


Sabor triste

La carne tiene un sabor triste
de pétalos ensangrentados
que ensucia todas las acciones
a las que el amor nos lleva.

Carmín cansado,
pena que revientas sin más
en mitad de una clase cualquiera.

Se parte el alma
como un tronco resquebrajado,
poeta de provincias,
cansado de andar tiempo
por la entresala del olvido.

En tus ojos la señal de la lágrima
barre como una ola
la suciedad insoportable del aquí,
escupes los trozos de muerte,
el lastre acumulado
de los años sin aire
que tanto azotan tu conciencia.


Nad y su confusión

La tarea cotidiana
de plegar los instintos
y sacudirse el alma
lo tiene confundido.

Camina solitario
por el ancho mundo que inventa
cada vez que parpadea,
el paseo dura vidas
y obras inseparables,
ahora está acostado,
sueña el final de un libro
que leyó en la infancia,
el suelo está frío
y las letras no son
suficientes para él.


Nad y la noche

Al caer la noche
Nad aprieta los dientes
con una sensación de hastío.

Está cansado de morder
siempre las mismas estrellas,
habla con la playa, escupe
las huellas de su tiempo
a la inmensidad que le rodea.

Pero las calles se deshacen
en múltiples abismos
y en cada foso,
en cada hueco de su alma
se alimentan sin descanso
los acordes de otra vida.


Melancolía

Melancolía, tú me llevas
alimentando veleidades
por este páramo de ausencias,
amor, sosiego descarnado,
vaga tristeza sin sentido.

Tu propia música delata
la intensidad de los efectos
que tras mis sueños ocultas,
araña inadvertida, bruma
del corazón, melancolía.



Partes de una misma cosa


Como si estuviéramos cosidos
por varios pensamientos similares,
como si lejos y cerca
fueran partes de una misma cosa,
extraviados,
acaso encontrarnos sea una señal,
un símbolo que nos aleje otra vez
con multitud de besos en el aire,
dentro y fuera,
partes de una misma cosa
uniendo pedazos interiores.


Pequeña advertencia

Fumémonos
beso a beso
despacio,
como los enamorados
que no somos.

Prohibido hablar del humo
y de las cenizas
que nunca volverán a arder.


No puedo ser

Incertidumbre
por pensarlo todo anticipadamente
y agitar las cosas hasta destruirlas,
esta idea de salir afuera
ya me tiene sintiendo
lo que no voy a sentir si salgo.

Largo tiempo me esperaron,
pasaban ante mí,
extraños,
en los ojos llevaban un nombre
curiosamente familiar.

Nada fui,
sentía el fuego antes de tocarlo,
imaginaba hogueras
y las dibujaba con palabras,
ardía por dentro
como un crematorio nazi.

No puedo ser realmente,
observo con tristeza
los besos que me corresponden,
soy lúcido y divago
y me gustaría hablar con alguien
en algún punto exacto de mi vida.

La realidad sin destino

Transcurre el tiempo
tras la fogosa sucesión de imágenes sin destino,
la soledad se colma lentamente,
navego hacia dentro y esta libertad es infinita,
soy un preso ahogado en el aire,
pasajero estático de los días,
un suicida loco jugando con su revolver
un suicida indeciso
un suicida asustado ya por la muerte
un suicida que se debate y nunca aprieta el gatillo
un suicida amnésico esforzándose por recordar
un suicida borracho incapaz de creer en su dedo índice
un suicida preso de sí mismo,
encarcelado en todo lo que puede ser,
esa verdad que pasó mirándome a los ojos,
aquella realidad supuesta,
el continuo fallo de la existencia,
todos los personajes hechos a mi medida sólo para mí
y que yo dejé perder tan solos,
todo lo que no dije,
los sueños no soñados,
las luces que no apagué para dormir,
eso que siempre llevaré conmigo,
una verdad que no comparto atada a mi carne,
algo incomprensible que ni siquiera puedo expresar.




De "Focos de ciudad y olvido" (Antología del desconsuelo 2002-2004)


Ultima edición por calamaro el Mar May 18, 2010 15:52, editado 16 veces
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calamaro
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MensajePublicado: Mar May 11, 2010 07:57    Asunto: Responder citando

Estoy armando tu risa
en la oquedad de la noche,
un fogonazo de luz, una lágrima,
estoy armando otros espacios,
la leve caricia del futuro
rozando ya mi pie sobre la acera,
nuevos soles, un cielo
o tal vez el infierno,
un pedazo tuyo y otro de lluvia
conmigo, estoy armando tu nombre
pero me llamo José Antonio
y es triste.


Imagen de un pescador ante el fin
de la ciudad del norte


ahora que tanto fumas
en el acantilado y paseas y piensas
consciente o no de la demencia de los pájaros
con la mirada puesta en el horizonte
inmutable de un pescador humilde
como tú comprendes que nada de aquello
era necesario para tu existencia.


Hoy necesito el cielo

Hoy necesito el cielo,
despertar con los ojos en su azul
constantemente repetido,
insinuación de un orden
perdido para siempre en la mirada.

Hoy necesito ahogarme en él,
sostener con mis pupilas
su estática belleza,
contemplarlo,
paisaje infinito de memorias
que se desvanecen con alivio.

No que me salve o me condene
sino que se afirme ante mí:
que me haga sentir insignificante
como el hombre que lo observa.



Querido lector


“El poeta es un fingidor"
Fernando Pessoa


Y si te digo, querido lector,
que quien escribe esto no existe
si te dijera, porque no puedo decirte,
algo semejante a esta lluvia
que lees y no empapa tus ojos
o tal vez un día, si te dijera
mentiras exactas de un poeta
que hace vivir lo que no está
como tu piel o el frío
como la calle o un rastro del que no existe
y te tutea: “nunca te conocí,
yo que fingí dolor hasta sentirlo
y negocié con la melancolía
una felicidad insípida”

Pero si te digo, no te dijera,
que el mismo que se ríe
con ironía de su obra,
uno que siente el ridículo
al mirarse en este espejo
después de cada recital,
si te digo que tampoco soy yo,
si aceptara ser traicionado
de esta manera infame y desteñida
¿dónde quedaría yo, él
y el resto de heterónimos?
dime, mi tal vez compañero,
¿dónde quedaríamos nosotros,
tu piel, el frío o la calle
sin poder fingir un beso, un abrazo,
una mirada real, una voz?


De "Las Ruinas de la aurora" 2005


Ultima edición por calamaro el Mar May 11, 2010 08:13, editado 1 vez
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calamaro
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MensajePublicado: Mar May 11, 2010 08:08    Asunto: Responder citando

Hoy fue

Porque la tarde roza lenta lo fugaz,
tu piel de tiza y escarcha,
porque todo lo que pasa por tus narices
sigue siendo algo que pasa
y continúa hacia delante,
y continuará,
todo lo que te pasa seguirá pasando
hasta perderse pasado.

En tu imaginación
podrás detener muchas cosas,
congelar el aire y la lluvia
de otros días, de otras luces,
todo lo que crees tuyo o creíste,
lo que sientes ahora,
piedra simple,
huella, forma del camino,
recordando mañana,
sintiendo lo que nunca sentiste
junto a mentiras que son verdad.

Esclavos del tiempo,
porque la tarde roza lenta lo fugaz
y excita cuerpos sin sabor ni gracia,
caricias de ceniceros y gatos,
emblemas de silencio
sobre la misma costa insalubre
que te vio nacer un día.

Hoy fue, sangriento, transcurso,
el tiempo y su ceniza,
poco más,
porque esto no acaba
aunque parezca fuego:
son guiños y palabras
que no pueden arder sin ti.


Inmersión urbana

Esta serpiente envenenada
que muerde la tristeza
en un labio de vino.

Esta costumbre de pisar a los mendigos
desde abajo, este vicio
que arrasa vencedores a su paso
mientras repica en la sangre
de todas las desdichas.

Esta carne, oh ciudad,
dulce curvatura
del paisaje abyecto,
carnicería de siglos en penumbra
desconsolados por la vacuidad de tus seres.


deja vu

ella prepara café
mientras escribo en una cuartilla
mis memorias

extraño ser viejo
y pensar que tengo veinticuatro años

extraño ser
y recordar lo ahora

para abrazarnos desnudos la mente

al sentir los labios
sin memoria


humilde poética

Antes de que el pétalo misterioso
se convierta en ortiga,
antes de que la foto
se instale para siempre en tu memoria
como un cacto
déjame que te hable de las horas
en que la voz de un joven
se llena de humildad,
pacientes lágrimas, consuelo
de manos sucias y gastadas
que lavan sin descanso
expresiones con filo todavía.


Calor de invernadero

No hay droga más dura que estos besos que no existen
ni canción más triste y nerviosa
que el sonido de mis zapatos
pisando y escupiendo un callejón sin salida,
no hay parangón en toda la ciudad,
el aire está estropeado
aquí es tan difícil volar porque lo sé
lo llevo escrito, aunque sea simple,
hasta los gorriones se guarecen en árboles raquíticos,
es ridículo levantar la vista
y encontrarme con esta elevación
que dice que es muy grande, que me quede
ahí arriba hasta que venga ese amor definitivo
cuyo enamoramiento es la enfermedad o el flechazo
espasmódico de una parada repentina,
eso es el fuego, pura desolación, muerte
y todo lo demás es frío,
nieve pasajera, lágrimas que se congelan
haciendo de tu vida secos cristales
que cortan miradas y nombres,
inocente espejo de falsa luz,
parodia de la sombra
que un día envolverá tu sangre.


De "Campos de hielo" 2006


Ultima edición por calamaro el Mar May 11, 2010 15:11, editado 1 vez
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calamaro
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MensajePublicado: Mar May 11, 2010 09:13    Asunto: Responder citando

Alrededor de este despeñadero no se oye ningún rumor de automóvil por la noche, estoy tan solo que el río atraviesa este cuarto de pintura y piedra, reflejos de unos días en los que aprendo a mirar la vida desde otros ángulos, no sin el temor de los primeros pasos, sin esta inseguridad que ya forma parte de mí. Sara dice que apostar por el arte es tan duro como ser el último habitante de la tierra, que nuestros sueños se regeneran a golpe de azar y que hay que ser valiente para lanzarse de cabeza con un mapa vacío como el que nosotros elegimos, la intuición es el motor de su vida desde que abandonó Brasil. Yo me defiendo con ridículas razones esenciales en mi tragedia cotidiana, en la mochila no llevo colores y tengo la desventaja de seguir en este país de cainitas, la sensación de no avanzar, de seguir hundiéndome en el lodo, dibujo una sonrisa con la íntima desgracia de quien sabe de lo que habla sin que nadie más sea capaz de comprenderlo, ella sabe escuchar, pero antes de salir de la pieza añade que todo eso debería verlo como algo ventajoso, irritado me encojo despidiéndome con la mirada, me siento tan lejos del mundo que apenas puedo dormir en mi primera noche aquí.

A media mañana hemos estado recorriendo parte de la zona, el pueblo está lleno de calles empinadas cuyos desniveles hacen bastante penosa la tarea del caminante, Pietro habla de las colinas que ha dejado en Turín mientras acaba su cigarro, dice que ha sabido plasmar las suaves curvaturas del destino en su primera exposición “senos del Belbo”, y se le ve satisfecho

- Nada que ver con estas cuestas del demonio – dice con su particular acento

Después hemos bajado al río y hemos contemplado en silencio las señales de la naturaleza. Ellos sacíándose en colores nuevos, texturas del paisaje, luces y sombras del atardecer. Yo anotando soplos fugaces, diálogos en el aire, personajes flotando todavía en la niebla.
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calamaro
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MensajePublicado: Dom May 16, 2010 13:24    Asunto: Responder citando

Ahora es, desde el poema,
me acuerdo de fijar un nombre
que a duras penas entiendo.

Es tarde
para recoger cosechas
de tu cuerpo leve que fue ayer,
hace tiempo
que no te digo musa.

Se me olvida a menudo
que el poema
nació en ti por accidente
antes de acabar
a solas conmigo.


Perité lunas antes de penar
y fui penado en tus lugares,
derramé sangre en Orihuela,
ahora me espera tu cárcel.

No necesitabas claustro, Madrid,
cadenas, sociedad, ceniza.
El parto de cabra era la luz,
leer nubes el camino
anterior al fango de los hombres.

Hoy tu pena es también mi pena,
como el toro ensangrentado he caído
y cuando al fin voy a levantarme
una estocada atraviesa el lomo de la noche,
otra luna que llora en el anonimato
sangre de cebolla.

Cualquier intento es transformado
en yugo por la tierra. Y la poesía,
nube de huerta, poro de higuera
sin sentido, marca centenaria
resistiendo hasta el último final.


16/03/2010



Y para no volver a equivocarme
estoy pensando que la poesía debe escribirse con un hueso en la mano.

Luis Rosales



Escribir con el hueso en la palabra
y dejar restos de carne viva en el papel,
saciar la incertidumbre de estar vivo
en cada poro del poema.

Recoger la ausencia que te impulsa
como un desasosiego útil,
hacer propia la lección de ayer
y avanzar obstinadamente ciego
hacia la próxima avenida.

Sellar aquí el pasado que palpita
desde extraños huertos sin voz
y cargar con el matiz de su bagaje,
nacer más desde la misma entraña.
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calamaro
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Registrado: 02 Oct 2001
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MensajePublicado: Jue Sep 30, 2010 18:43    Asunto: Responder citando

Caricatura del deseo

Sentimiento metafísico en mí,
ansío sin remedio cuanto está a mi alcance,
cuando lo tengo
no puedo acariciarlo como lo soñé
y dejo que se pierda entre los dedos.

He sido timado por la realidad
con su verdad a medias,
quisiera
no buscarte en vano cada día,
y me urge esta insaciable sed.


El mar y la muerte

Vendrá la muerte y tendrá mis ojos,
no los tuyos,
sólo existo yo frente al espejo,
también a veces el mar es.
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calamaro
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Registrado: 02 Oct 2001
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Ubicación: en algún punto del tiempo y del espacio

MensajePublicado: Jue Sep 30, 2010 18:52    Asunto: Responder citando

Es el reloj siniestro cuna de este frío
y razón de todas las mañanas huecas,
campana rota de trabajo o de fiesta
que suenas como un viento de ayer,
no quiero recordar la aurora,
ella me duele en los ojos.

Las flores negras del tío Baudelaire
adornan los templos del desasosiego,
donde no hay limosna para la vieja emoción
y como muchacha enferma
a la que han abandonado en la calle
se balancea sorda tu esperanza.

No hallarás alivio que satán no destrone
ni tragedia más cruel
que la cicuta amada del Leteo,
olvido imposible, destino es zozobra,
belleza y tiempo se devoran en vano,
el equilibrista nunca está a salvo de vivir.

Sin embargo podrías aprender a morirte,
soñar desencantado en la campiña roja
junto a letras derrotadas por tu hipocresía,
destilar la angustia y beberte su licor extranjero
que sabe a noche recordada.

Llegarás a dudar con valentía y estilo,
romperás a golpe de prosodia
el rígido sistema de seres herramienta
que desisten de su propia identidad.

Escupe sangre sobre la carcoma,
mueble inquieto olvidado en un desván
que crujes para nadie.
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