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EL QUIJOTE DE LA MANCHA


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Caronte:
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Registrado: 14 Dic 2001
Mensajes: 191
Ubicación: Al frente de la isla de los muertos, casi un paraiso...

MensajePublicado: Mie May 08, 2002 12:54    Asunto: Vacío Responder citando

Por que no me lo preguntaron a mi?

O por que no tambien a los foristas de elaleph.com, donde los libros son gratis y los foros grutas ?

Cavernicolas!

Y el resultado no puede ser absoluto, porque, sencilla y llano, ninguno lo es. Ni tampoco montanoso.

Ninguno!

Ademas, siempre esta la cuestion del "venderse"; y no solo al mejor sino al peor postor tambien, el impostor.

O por que no le preguntaron tambien, a ver, a Jorge Luis Borges ?

Ah, porque de seguro ellos sabian. No puede ser boba tanta celebridad opinante.

Yo, por ejemplo, prefiero a Poe , el maestro del espanto , que a Cervantes , el manco de Lepanto .

Y despues de Poe a Borges . Y despues a Cabrera Infante , el tigre triste, pero todavia con las rallas intactas; marabarista de encanto , no se si tambien del canto , tampoco del canto , esas piedras tan herculeas, que pesan tanto ...

Y despues a Pio Baroja . Y despues a Horacio Quiroga , el de Cuentos de la Selva y otros cuentos, cuanto encanto tambien.

Y siguiendo con la baraja, o con la continuidad de la soga, a Cervantes , el manco de levante, a la entrada de la gruta pero nunca el portero.

Porque por muy celebre que sea la fuente, ninguna opinion concluye.

Ninguna!

Y es mi opinion. Y quien, quien, me la va a rebatir. O a repartir, como hace Dellwood con la de toda esa celebridad que dice " Cervantes " y ya, ya esta.

Ya esta el cafe, si; pero yo no soy un ciervo, ni tampoco un siervo, menos vegetariano; ni he aprendido a sacar musica a una cervatana; menos a manejar una navaja de esas que llaman sevillana.

Alla los personajes de Salgary y El Hombre de la Palabra ; digo, de Fuego ...

Y el " curare " que no era nada musical, aunque hacia dormir.

Morfeo u Orfeo?

Que se yo.

Pero tenian que haber contado con los foristas de elaleph.com , donde los libros son gratis y los foros grutas ...

Cavernicolas!

Por que no me lo preguntaron a mi!

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Caronte:
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Registrado: 14 Dic 2001
Mensajes: 191
Ubicación: Al frente de la isla de los muertos, casi un paraiso...

MensajePublicado: Mie May 08, 2002 20:02    Asunto: Vacío Responder citando

Por que no me lo preguntaron a mi.

O por que no a los foristas de elaleph.com, donde los libros son gratis y los foros grutas.

Cavernicolas.

Debieron habermelo preguntado.

Pero ningun resultado es absoluto, porque, sencillo y llano, niguno lo es, niguno lo puede ser; ni el mas montanoso, ni el mas escarbado.

No, ninguno.

Ademas, esta siempre la cuestion del que se vende al mejor postor. Y no solo al mejor, sino al peor tambien, al impostor.

O por que no se lo preguntaron, a ver, a Jorge Luis Borges?

Ellos saben, ellos sabian. No puede ser boba tanta celebridad convocada.

Pero a mi, por que a mi no?

Yo prefiero a Poe , el maestro del espanto, que a Cervantes , el manco de Lepanto.

Y despues de Poe a Borges , Cuervo y Aleph juntos.

Y despues de "Nevermore" y "el hombre ha matado mas seres humanos que el tiempo", Guillermo Cabrera Infante, otro gigante. Tigre triste, pero con todas las rallas.

Y despues a Pio Baroja , el del mundo que era de anja, o de ansi.

Y despues a Horacio Quiroga , el de los cuentos salvajes, todo un zoologico de emocion y pasiones, aunque muy primitivas, claro.

Y diguiendo la baraja, la continuidad de la soga, Cervantes , el manco de Lepanto, a la entrada de la gruta pero no de portero... -ni que estuviera loco, pues como con un solo brazo.

Y de nuevo: no me lo dejo torcer, porque niguna opinion, ninguna, me tiene que excluir y menos a proposito.

Ninguna.

Pero es la mia y quien, quien, me la va a mamar... -A rebatir, perdon.

O a repartir, como ha hecho Dellwood con la opinion de la celebridad convocada: " Cervantes " y ya esta.

Y ya esta el cafe, si; pero como yo lo tomo descafeinado, descafeinadito...

Y con crema, cremita.

Ademas, no soy ciervo; ni siervo.

Y menos vegetariano.

No se como sacar musica de una cervatana, ni tampoco como soplar y hacer botellas, inflandolas.

Alla los personajes de Emilio Salgary y del que se haya embarcado con el en El hombre de Fuego.

Pero por que, a ver, no le preguntaron a los foristas de elaleph.com, donde los libros son gratis y los foros grutas.

Cavernicolas.

Por que no me lo preguntaron.


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Jean
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Registrado: 27 Sep 2000
Mensajes: 760
Ubicación: Alicante

MensajePublicado: Jue May 09, 2002 05:47    Asunto: Vacío Responder citando

http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/bibcerv2.html
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rinaldo
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Registrado: 18 Jul 2000
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Ubicación: chile

MensajePublicado: Lun May 13, 2002 10:39    Asunto: Vacío Responder citando

la vigencia del quijote más allá de lo universal de los personajes
va por el lado de la técnica
por ejemplo
la idea de la novela dentro de la novela
que tan en voga estuvo en lo 50
ya estaba en el quijote,
el surrealismo ya estaba en el quijote,
el sarcasmo, la polifonía de las historia, la crítica literaia,etc.

es por eso que no está poe ni borges

porque el quijote es monumental
y los errores de cervantes dentro de la obra nunca pudieron opacar todo lo que encierra el quijote.
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DELLWOOD
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MensajePublicado: Lun May 13, 2002 13:18    Asunto: Vacío Responder citando

.

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rinaldo
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Registrado: 18 Jul 2000
Mensajes: 90
Ubicación: chile

MensajePublicado: Mie May 15, 2002 14:02    Asunto: Vacío Responder citando

quizá
la magia del quijote
radica en la ambiguedad de los personajes
(otros hablan de antagonismo)
lo que ha permitido que sobreviva
al paso del tiempo
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Louis
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Registrado: 04 Nov 2002
Mensajes: 449
Ubicación: La República de las Letras

MensajePublicado: Lun Feb 10, 2003 19:40    Asunto: Vacío Responder citando

He encontrado este viejo espacio (¡qué barbaridad! ¡tanto tiempo sin hablar de "El Quijote"). Ya que preparé para otro lugar en el que lo leemos un comentario sobre el capítulo 9 libro I, lo dejo aquí, por si a alguien le apetece discutirlo.

_____________________________________________________________

Nos encontramos al fin con el famoso capítulo noveno, que dará conclusión a ese suspenso de la acción que Cervantes ha insertado en el capítulo anterior, y que dejaba al Quijote y al pobre vizcaíno con las espadas en alto. Roto así el hilo conductual, nos adentramos en un pasaje metanarrativo, desplazándonos así de la historia del Quijote a la historia de la “Historia de Don Quijote”; o en otras palabras: la acción se detiene suspendida en un momento de las aventuras de Don Quijote para pasar a desarrollar cómo este narrador-tras-el-narrador encuentra el libro que prosigue los hechos, para verterlo directamente al castellano. Narrativamente, el periodo es ocioso: rompe el hilo conductor sin necesidad alguna, para introducir un nuevo narrador innecesariamente. En este capítulo, como en otros pasajes, tengo la impresión de que C escribía un poco a la buena de dios, y que ni en la corrección de errores de la tercera edición de 1608 fue capaz de expurgar errores de falta de concordancia lingüística o narrativa.

Inicia Cervantes una digresión bastante extraña, acerca de lo probable que es que la historia del Quijote esté escrita en algún otro lado, puesto que es

“fuera de toda buena costumbre que a tan buen caballero le hubiese faltado algún sabio que tomara a cargo el escrebir sus nunca vistas hazañas, cosa que no faltó a ninguno de los caballeros andantes,

de los que dicen las gentes
que van a sus aventuras,

porque cada uno dellos tenía uno o dos sabios como de molde, que no solamente escribían sus hechos, sino que pintaban sus más mínimos pensamientos y niñerías, por más escondidas que fuesen”

algo que concuerda con lo ya declarado en el capítulo segundo. Es un recurso habitual, por otro lado, en la novela de caballerías: sostener que el autor en realidad es un transcriptor de la obra, escrita en realidad bien por santos, por abades bizantinos, o por sabios rarísimos, estando redactadas en extrañas lenguas antiguas. Además, se tendía a confesar haber encontrado estos documentos en tumbas y templos antiguos. Veremos como resuelve la situación C: primero, tras dar este argumento, ya no probabilístico, sino necesario, inserta una burla irónica al decir que no solo narran sus hazañas, sino que fueron capaces de meterse en sus molleras para narrar los pensamientos que estos tenían. Este procedimiento de narrar la interioridad de los personajes, aunque frecuente en la novela, entra en contradicción con la narrativa histórica, sobre todo si se demora en sus “niñerías” (o banalidades, en oposición a la labor de “sabios”, y por otro lado, haciendo creer que eran tan eruditos como para ser capaces de redactar hasta la más mínima de las cosas que pasaba por la cabeza de los biografiados). Tras citar el “Platir” (obra que, si recordamos, había ardido en la hoguera del capítulo seis) “Cervantes” considera la posibilidad, ya que en ella han aparecido menciones a libros “modernos” (2), de que la historia sea lo suficientemente reciente como para que los lugareños recordasen los hechos de

“nuestro famoso español don Quijote de la Mancha, luz y espejo de la caballería manchega, y el primero que en nuestra edad y en estos tan calamitosos tiempos se puso al trabajo y ejercicio de las andantes armas, y al de desfacer agravios, socorrer viudas, amparar doncellas, de aquellas que andaban con sus azotes y palafrenes y con toda su virginidad a cuestas, de monte en monte y de valle en valle: que si no era que algún follón o algún villano de hacha y capellina o algún descomunal gigante las forzaba, doncella hubo en los pasados tiempos que, al cabo de ochenta años, que en todos ellos no durmió un día debajo de tejado, y se fue tan entera a la sepultura como la madre que la había parido.”

Me detengo en este párrafo, porque me parece curioso para comentar. El mordaz estilo de C se torna retórico (burlándose del lenguaje florido de las novelas a atacar), insistiendo al tiempo, en medio del florilegio, en la patria de origen de Don Quijote (“, luz y espejo de la caballería manchega”, “famoso español”), estando en abierta contradicción con los orígenes exóticos y lugares alejados en los que transcurre la vida de los caballeros andantes de las novelas. Sigue C., olvidando su deducción anterior acerca de lo próximo de las aventuras del Quijote (que ha hecho dar un tono de que el “segundo autor” no sabía a ciencia cierta la época en las que éstas se desarrollaron, ya que ha tenido que colegirlo de la lectura), afirmando que DQ es el primero que “en nuestra edad” (al tiempo: en nuestros años, en época próxima, y también “en esta edad de hierro”, vease lo indicado en la nota 2 acerca de la concepción de la civilización como un continuo venir a menos, decadencia ya explicada en su día por Hesiodo) en tomar las armas para hacer de caballero andante. Desconcertante en lo narrativo, pero con innegable gracia, prosigue hablando de las doncellas errantes, a lomos de sus monturas que llevaban “toda su virginidad a cuestas” (nótese que parece que portan un pesado baúl, a la vez que remarca exageradamente la virtud de aquellas mujeres), preservándola hasta morir “como la madre que le había parido”; en esta última expresión, añade maliciosamente C un “que” del todo punto innecesario (y posiblemente incurre en un leísmo): “Como la madre las había parido” sería el sentido lato; pero con el juego de palabras, quedan vírgenes como su propia madre, cosa del todo punto imposible, y que referencia hecha a los aldeanos “de hacha y capellina” o a los gigantes, da un aire desvergonzado y disoluto a tales “doncellas”.

Regresando a la narración del encuentro de la “Historia del Quijote”, vemos la insistencia de C para incidir de nuevo en lo próximo de la historia, alejada como he insistido de lugares remotos. La búsqueda de “Cervantes” se hace en Toledo, y tras algunos esfuerzos:

"el trabajo y diligencia que puse en buscar el fin de esta agradable historia: aunque bien sé que si el cielo, el caso y la fortuna no me ayudaran, el mundo quedara falto y sin el pasatiempo y gusto que bien casi dos horas podrá tener el que con atención la leyere" (3)

En un paseo por el Alcaná (4) de Toledo, ve unos cartapacios y papeles en manos de un muchacho que iba a venderlos a un sedero (los nombres de las calles que he interpolado en la nota 3 nos hablan del comercio de sedas en el lugar) . De nuevo, más de lo mismo, más desmitificación: iba a vender esos papeles para que el comerciante los emplease como envoltorio; eran por tanto cosa de poco valor.

Por cierto, que si manejais una edición facsímil del Quijote de 1605 (primera y segunda) o de 1608, encontrareis en lugar de “sedero” la palabra “escudero” (como se comprueba en la segunda edición de 1605 conservada en la Biblioteca Nacional –folio 32, recto, que puede visitarse en http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01260952326140488979813/ima0086.htm ); la enmienda no se hará hasta ¡la edición de Londres de 1738! No haré comentarios que corroboren mi anglofilia literaria.

Estos papeles en arábigo son llevados a un “morisco aljamiado” (hablante de castellano, y nótese lo que había transcurrido desde el decreto de expulsión de 1585) para saber de lo que hablaban. El morisco, nada más leerlo, sufre un ataque de risa al leer un marginalia que calificaba a Dulcinea como la mejor saladora de cerdos de toda la Mancha. Aquí a C se le va la mano en las ridiculizaciones. En un nuevo descuido narrativo, puesto que el morisco no podía saber quien era Dulcinea (único motivo risible: la identificación de la dama de un caballero andante como una moza rústica), la razón que nos queda para el desternille ha de ser la mención a los puercos. Ahora, que para un mahometano (psicológicamente, el pasaje alude a que no era cristiano), los cerdos no son motivo de burla, sino más bien de desagrado o asco, similar al que sentimos nosotros ante la idea de comer ratas, como bien debía de saber C por su periodo argelino; por este motivo, deshecho el segundo caso y me atengo al primero, que nos lo señala como un error de lógica en la narrativa.

La traducción del título de la obra es “Historia de Don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo”. Vemos que no coincide con el título que C dará a prensa, y que está exento del adjetivo y el distintivo de clase (“Ingenioso Hidalgo”); en cambio, nos da a conocer el nombre del “sabio” que compila sus hazañas, el (espurio) “Cide Hamete Benengeli”, o para decirlo en román paladino el Señor Ahmed Aberenjenado. El nombre de por si ya es lo suficientemente chocarrero como para no demorarnos en la burla. Como curiosidad, para los amantes de las concordancias, decir que aparecerá mencionado en 19 ocasiones en la obra; cuando lleguemos al capítulo 16, veremos como su nombre aparece trocado por “Mahamate”, sin que se nos de ninguna explicación de este cambio.

Esta obra será vertida al castellano en poco más de un mes, como nos dice la narración, por el mismo morisco, “contentándose” con “dos fanegas de pasas y dos fanegas de trigo”. Aquí, la insistencia del número dos repetido, tanto en esa linea como en las dos horas de asueto que promete “Cervantes” para el que lea la obra, me hace pensar que C utiliza el numeral como una cantidad indeterminada no demasiado alta (como cuando decimos, un poco a la ligera, que nos vamos a tomar un par de cervezas). Dado que una arroba para sólidos equivale a doce kilos, y la fanega castellana a unos 50 litros, la medida me parece desorbitada. En cambio, si lo entendemos como “una cierta cantidad de pasas y trigo” (esenciales para hacer la masa de cuscús), el sentido queda bastante más claro.

Nos dice C. que en el primer cartapacio había una lámina que reproducía la imagen de DQ en plena lucha con el vizcaíno (ahora, por primera y última vez sabemos que se llamaba “Don Sancho de Azpetia”), y que en ella también estaba representado un sujeto

“a los pies del cual estaba otro rótulo que decía: Sancho Zancas, y debía de ser que tenía, a lo que mostraba la pintura, la barriga grande, el talle corto y las zancas largas, y por esto se le debió poner nombre de Panza y de Zancas, que con estos dos sobrenombres le llama algunas veces la historia”

Notar dos cosas: primero, que tanto los nombres del vizcaino como la variante “Zancas” del escudero no volverán a aparecer en toda la obra; segundo, lo extraño de este error de bulto de C., quien como conocedor del mundo islámico, ya debía saber la prohibición de reproducir el cuerpo humano en imágenes (si bien, por otro lado, la prohibición fue obviada en alguna ocasión, ésta es muy rara) que pesa sobre la cultura musulmana. Nuevamente me da la impresión de que la velocidad de redacción de C hubo de ser pasmosa, para no detenerse a considerar tales cosas.

Y ahora vamos (confieso mi impaciencia durante la redacción para llegar a este punto) al párrafo que me parece más curioso, en tanto mi deformación historizante, de todo este capítulo:

“ Otras algunas menudencias había que advertir; pero todas son de poca importancia, y que no hacen al caso a la verdadera relación de la historia, que ninguna es mala como sea verdadera. Si a ésta se le puede poner alguna objeción acerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos, aunque por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado, y así me parece a mí, pues cuando pudiera y debiera extender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero, parece que de industria las pasa en silencio: cosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia emula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir. En ésta sé que se hallará todo lo que se acertare a desear en la más apacible; y si algo bueno en ella faltare, para mí tengo que fue por culpa del galgo de su autor antes que por falta del sujeto. En fin, su segunda parte siguiendo la traducción, comenzaba desta manera:”

Si me lo permitís (que ya bastante habeis soportado mi cháchara interminable), vamos a analizar paso a paso esta digresión. A partir del hallazgo del libro de Benengeli, C se enmaraña en una serie de consideraciones acerca del carácter de la Historia en tanto disciplina, comenzando a decir que “que ninguna es mala como sea verdadera”; es decir: que lo importante de la labor de la Historia va a ser exponer verazmente los hechos, o por decirlo en la exageración cervantina, exponer la Verdad. Y si alguna duda se puede poner sobre la veracidad de estos hechos que van a ser narrados, viene dado por “haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos”. Cuidado con esta frase, porque es una de las que desmontan toda esa pamema de C como apóstol de la tolerancia. Cierto que no era un Quevedo, por poner alguien con un odio frenético por moriscos y judíos; pero, desde luego, como autor del siglo XVI y XVII, nuestro escritor estaba sujeto a una serie de prejuicios bastante serios, agravados por su estadía como cautivo en Argel desde 1575 a 1580. A esta afirmación rotunda adhiere el siguiente atenuante“aunque por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado”, cosa que parece querer decir (5) que, por ser pueblos enemigos, sería más facil entender haber “quedado falto en ella” (siendo el antecedente “su verdad”) que haber extremado la veracidad de la historia sin dejar ningun punto de la historia sin haberlo comprobado rigurosamente. Si el antecendente fuese “mentira” (que no aparece, pero puede alegarse ad sensum), la función adversativa del “aunque” no tendría sentido. Y no obstante, como si así fuese, C escribe a continuación “, y así me parece a mí, pues cuando pudiera y debiera extender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero, parece que de industria las pasa en silencio.” Es decir, que silencia las alabanzas que merece el caballero, que en este punto han quedado comparadas a las verdades. Una de dos: o el párrafo incurre de nuevo en los desmaños tan habituales de C, o no lo he entendido (cosa también posible, para la que os pido que me ayudeis).

Cuando C habló de "y si algo bueno en ella faltare, para mí tengo que fue por culpa del galgo de su autor antes que por falta del sujeto", tampoco me quedó clara la cosa. Al principio, tendí a verter "galgo" por "rapidez a la hora de escritura", hasta que caí en la cuenta de que realmente el término hacía referencia al despectivo "perro" tal y como ocurre en el "Viaje al Parnaso":

adiós, de San Felipe el gran paseo,
donde si baja o sube el turco galgo,
como en gaceta de Venecia leo;
(I, 127-129)

y que, por tanto, aquello del sujeto habia de referirse al biografiado DQ. En cualquier modo, es todo un buen recital para aquel que viene a ser calificado como un hombre extrañamente tolerante dentro de su siglo.

El siguiente párrafo es lo que yo llamo “los requisitos de la Historia”: “cosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia emula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”. En primer lugar, es extraña la inversión entre los dos miembros de “cosa mal hecha y peor pensada”, donde el sentido nos indica que es más correcto al contrario; por lo demás, aquello de que los historiadores han de tener el talante que hoy llamaríamos (sin mucho acierto) “científico”, para que nada los haga torcerse del recto camino, tiene resonancias a Tácito (aquel escribir “sine ira et estudio” del libro I de los Annales), descontando que esquiva innecesariamente el uso de la partícula “de” con que rige ese tipo de construcciones (“debiendo de ser” sería lo apropiado). Para concluir, el resto del pasaje es prácticamente una traducción de Cicerón [De Oratore II, IX, 36 (6)], con el añadido final (que Clemencín califica cegatamente de “profundo”) “advertencia de lo por venir”. Sorprendentemente, Cervantes ha pasado de esa visión de la Historia como la narración de una decadencia (véase lo dicho más arriba) a una historia circular, donde los hechos del pasado prefiguran los del futuro, pudiendo así el experto en las lides históricas manejar una especie de almanaque para los años venideros que le proteja de todo mal. Tal idea muy aceptada desde la antigüedad hasta el siglo XIX no sería rara encontrarla en C, si no hubiese habido una mención en una dirección diferente unas líneas más arriba.

Y como ya estoy muy cansado de escribir, ni corrijo el estilo, ni me meto con la resolución del lance con el vizcaíno. Sea otro el que tome el testigo.

Louis

[Para la redacción de este artículo (y os aseguro que tenía decenas de cosas más que notar), me he servido de las siguientes ediciones del Quijote:

1. La de John Jay Allen para Cátedra.

2. El texto de Rico y su volumen complementario, para Crítica, así como de su edición en CD-ROM para buscar las concordancias (que no he citado)

3. Aquella impresión que hizo ediciones Castilla (la famosa edición IV Centenario de 1966) con el aparato crítico de Diego Clemencín.

4. El texto de la segunda edición de 1605, consultado en la Red en la dirección citada.

5. Las lecturas grabadas por Camilo García, en la Biblioteca Virtual Cervantes, cuyo vínculo me facilitó Queenie http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras?Ref=1270&audio=10 (para ponerlo ayer en tanto cenaba)

Aparte de ésto, y unos exiguos vistazos al Viaje al Parnaso y al De Oratore de Cicerón, no creo que haya que visitar doce mil libros de crítica para poder comentar por encima el Quijote. Las ediciones consultadas solo han sido una excusa para poder empaparme del texto leyéndolo varias veces, y pueden ser obviadas consultando solo una. Quiero decir: es fácil el hablar de esta obra, en tanto tengamos cuidado en su lectura. ¿Acaso no os apetece leerla? ]


__________________________________________________________


Notas

1. Los narratólogos advierten que es tan absurdo decir que este autor es Cervantes como afirmar que el anterior no lo fue. Hecha esta salvedad, los comentaristas, en un malévolo juego, han dado en llamarlo, por diferenciarlo del Primer autor y del subsiguiente (Cide Hamete Benengeli), con el ingenioso nombre de “Cervantes”.

2. Los más modernos datan de 1592; de esto, algunos estudiosos han querido colegir una antigua fecha de composición. Me parece más lógico que el significado sea “no antiguos”, es decir, no novelas de caballerías que se desarrollan en tiempos de la Edad de Oro. La próxima referencia avalará, espero, mi tesis.

3. Es de entender que C olvida aquello dicho en el capítulo 2, al decir que numerosos historiadores han tocado la figura de Don Quijote en sus tratados. La alegría del hallazgo parece decirnos que esta es la única oportunidad de todas las que hay de leer algo acerca de Don Quijote, estando para colmo en cartapacios y papeles (es decir, que nos da la idea de pliegos sueltos, no encuadernados como las ediciones ordinarias).

4. Por lo general, los comentaristas (con la erudita excepción de Diego Clemencín) explican brevemente que el Alcaná era un lugar de tiendas de Toledo. No hacen referencia suficiente, a mi entender, a su entorno, que ocupaba las inmediaciones de la Catedral, desde la calle de la Cordonería a la de la Ropería, en plena judería chica. Como lugar propio de judíos (de criptojudíos, claro está), desde luego no era ni por asomo aquellas tumbas, templos, o iglesias lejanas en las que se encontraban las “Vidas” de los famosos caballeros.

5. Nota Clemencín con acierto (¡de nuevo!) que es incorrecto quedarse “largo” o “demasiado”; “irse muy lejos”, o “de lejos”, como se dice popularmente, hubiese sido más correcto.

6. "Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis, qua voce alia nisi oratoris immortalitati commendatur"

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Louis
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Registrado: 04 Nov 2002
Mensajes: 449
Ubicación: La República de las Letras

MensajePublicado: Lun Feb 10, 2003 19:46    Asunto: Vacío Responder citando

Prueba

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Visita a Louis y su gente
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kilpatrick
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Registrado: 21 Dic 2001
Mensajes: 2226
Ubicación: España

MensajePublicado: Lun Feb 10, 2003 22:28    Asunto: Vacío Responder citando


Demasiado denso para contestar ahora. Debería seccionar y comentar parte por parte, pero no sé si estaré a la altura.

Mejor me lo pienso.


PD. Vaya club habéis formado. ¿De dónde sale tanto tiempo y conocimientos?
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El de la Triste Figura
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Registrado: 28 Ene 2003
Mensajes: 12
Ubicación: Buenos Aires

MensajePublicado: Jue Feb 13, 2003 11:12    Asunto: Vacío Responder citando

Caronte: O por que no le preguntaron tambien, a ver, a Jorge Luis Borges?

Borges amaba al Quijote. En un texto de diálogos con Sábato, dice que el Quijote es mejor que Hamlet y da como prueba de esto la humanidad del final de los dos libros. Mientras en Hamlet, Shakespeare prefirió cerrar con una frase ampulosa como "el resto es silencio", el conmovido Cervante cierra el Quijote anunciando un dolido "... quiero decir que se murió".
Esto por supuesto no signifique que avale ningún ranking de obras porque eso es para el tenis.

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