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"El Sótano" y mas gajes del oficio


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Goliardo
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Registrado: 23 Nov 2000
Mensajes: 1270
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Mar Mar 13, 2001 01:50    Asunto: "El Sótano" y mas gajes del oficio Responder citando

El Sótano:

“Ing. Francois Mourignan-1926-“ Rezaba el grabado, pero el sello de un constructor es el frente completo de su Obra, en este caso, un tanto sobria por tratarse de un francés y en exceso sólida hasta para la época.
Si la firma requiere aclaración, seguido abajo: En el Sótano.
Contaba ya dos años dedicado a la desinfección mensual del edificio en cuestión, recibiendo del encargado en cada pedido la misma respuesta: “Dejalo para la próxima”.
-Ya te abrí, bajá cuando quieras ¡Tanto que rompiste las pelotas! – me reprochaba desde el pallier del primer piso –Pero tené cuidado, mirá que el encargado anterior se quebró una pierna- No me extrañó, estrecha y empinada, con peldaños tan angostos que apenas contenían mis talones, descendí por ella confrontado a un vértigo extravagante de matiz pesadillezco, que la suciedad y la penumbra le inspiraban –¡Esperá!- advertía Miguel, bajando a los saltos hasta el umbral del infierno, mientras yo con extremo cuidado, me ocupaba en eludir una robusta viga atravesada a baja altura.
-Ouch.
-Uyyy, justo te venía a decir, esa viga engaña - Me restregué la cabeza, exigido mi equilibrio por el golpe y el peso de la mochila, me sorprendió, la novedosa estabilidad de mi postura.
-Miki, estos escalones por debajo de la viga, son más amplios que los demás- denuncié.
-Ah, yo creí que eso ayudaba.
- Si estás quieto, pero si venís bajando te achata el plano de caida y confunde.
-¿Es eso? Me importa un carajo. Yo ya dije que ahí no bajo ni a barrer... No seas boludo, subí “Cazafantasma”.
-Tengo que laburar.
-Matate- Caí, hasta dar contra un muro, luego unos pocos peldaños a la derecha antes de llegar a lo que esperaba tierra firme. Pero el suelo estaba sembrado de objetos acumulados a lo largo del siglo y esparcidos al azar, por efecto de las continuas inundaciones.
Hacia el frente del lote y sobre un colchón de agua, dos calderas desvencijadas, para llegar a ellas debí rodear un gran orificio rectangular cubierto por una tarima podrida, a la que aparté de una patada para que ya deje de prometer falsas seguridades. Se despedazó, contra unos grandes empaques algunos repletos de bulones oxidados “England 1932”.
¡Esas calderas nunca llegaron a ser instaladas! No así las bombas de desagote, bien basamentadas y conectadas, aunque ya absolutamente corroidas.
Me dirigí hacia el fin del lote por un pasillo, a un lado de lo que debía ser la continuación subterranea de la columna del ascensor. Salí a un sector sembrado de cañerías donde necesité de mi linterna y avancé de rodillas por debajo de los tubos.
Hasta el momento, no daba con ningún posible nido de animales y el lugar parecía condenado a ser eterno por la calidad de su concreto. Mis rodillas llegaron a un límite cortado en el suelo, era nada menos que una rampa atravesada que descendía hasta un nuevo nivel del subsuelo. Desenfundé mi lanzadera y bajé por ella tarareando tonadas de películas de suspenso, la rampa se aplanaba girando a la derecha hacia el frente entre muros, con salida justo por debajo del gran agujero allí a la base de las calderas, el cual comenzaba a chorrear cantidades de agua -Puedo olerlas Señoritas, en dónde se esconden- Hacia el frente, unas casillas, que pudieron tener el destino de bauleras y hacia el fondo, un pasillo análogo al de arriba por el que avancé, pretendiendo llegar a un soñado final para desde allí iniciar el tratamiento de desinfección en el retorno. El agua corría hacia el último sector, ya anegado, fue cuando las oí , tras mis pasos, una media docena de la especie negra de cloaca. Les convidé galletitas dulces, verlas comer con sus manitos y sobre sus cuartos traseros es un espectáculo enternecedor, uno termina queriéndolas. Seguí adelante y hallé la entrada a la caja del elevador, una escalera casi vertical de gruesos barrotes llevaba a un pequeño cuarto, de pésima calidad comparado con el resto de la estructura, aunque óptimo para conjuras anarquistas de principios de siglo. Pude oir el golpe de arranque del elevador por encima, pero en eso percibí que el cielo raso estaba tapizado con motivos orientales (lease cucaracha asiática) y el suelo de excremento de roedores.
Era una población importante, algo corriente en mi oficio, pero un encuentro sorpresivo como ese y en situación de encierro, siempre impresiona. Me incliné a introducir mis botamangas dentro de las medias para impedir que algo se infiltre hasta mis partes íntimas, reforcé la dosis del tanque y torcí el eje de la bomba en el apuro.
Mientras ejecutaba el genocidio, noté que algunos tubos llegaban a penetrar los muros y surgían cortados casi a ras, aunque abiertos al paso de animales. Bajé por la escalera y tomé por el pasillo camino a las rampas, fue cuando pateé un objeto metálico, una antigua caja de herramientas, volcada, su contenido afloraba disperso. ¿Cómo no las vi antes, cuando siquiera había tanta agua al pasar por allí? Iluminé al frente y solo encontré el gris del cemento. Un callejón sin salida ¡Yo nunca había pasado por allí! Me asusté, es desagradable descubrir que uno no sabe en dónde está cuando el agua ya te marca los tobillos y... La adrenalina estimula la lucidez, retrocedí, para hallar que el corredor ciego era paralelo al pasillo por el que había ingresado y por el que ya salía, hasta toparme en el mismo sitio que antes con mis niñas cortándome el paso. Apenas resonó mi chapoteo alzaron como una sus colitas y todas las narices me apuntaron. Ya no era media docena, sino decenas, parecían desconcertadas y discutiendo en asamblea.
El punto de ellas era más alto y seco que el mío, por el momento, generosamente distribuí el resto de mis galletas y al lanzarlas, apenas se movieron, despreciándolas... -Perdón ¿discuten algún plato alternativo?- Pues las rociaría a todas con mi coktel insecticida y sus delicados hocicos padecerían lo que el mío –¡Morirán estornudando, prepárense!- pero huyeron, como yo ante el avance de las aguas, solo que ellas no resbalan en el musgo. Coleccioné moretones hasta acceder al sector de las cañerías. Estaba lloviendo a cantaros, como se anunció para ese mediodía. Mientras los desagues rugían flujos pluviales, pude oir el correteo de mi niñas por el interior de algunas tuberías de calefacción, iban hacia “el cuarto de conjuras”, convertido a esas alturas en una sala de tormentos chinos ¿imagínense quedar encerrado allí dentro por la crecida?. Ahora debía arrodillarme y pasar por debajo de las cañerías, mi estómago se contrajo, el piso había cobrado vida, de alguna manera los insectos salieron del colector cloacal saturado de agua, logrando acceso al sótano.
Ni hablar, moriría peleando, adelanté a mi avance de penitente una cortina de rocío con éxito relativo, ya que una vez al pie de la escalera, apenas cargaba una cuantas como polizontes y varias decorando mis pantalones con sus jugos y osamentas.
Si bien la viga era fácilmente superada a la subida, el cambio de tamaño en los peldaños sumado a la urgencia se tradujo en resbalones, con lo que el canto de los mismos quedó marcado en mis piernas durante semanas.
Salí de allí con la garganta atascada de llanto e impulsos criminales.
-¿Qué te pasó?¿Venís de la guerra?¡Creí que ya te habías ido y sin que te firme el remito!- Llamé a la base por el celular. Mi compadre cruzó la ciudad en veinte minutos y con lluvia, por lo que supongo, el tono de mi voz le preocupó.
No hice ningún comentario, la furia no me lo permitía, al otro día elaboré un informe con presupuesto por vallado sanitario y seguridad para ese sótano maldito, el que fue aceptado y postergado varios meses a la espera de que algún plomero solucione el tema de la inundación.
Hasta entonces en cada visita, debí soportar a Miguel con sus ironías “Ya te abrí, bajá cuando quieras”.
-Qué tal Miki...Prestá atención a la puerta que dentro de un rato llegan los pibes.
-¿Podés creer que se hinchó toda el día del corte de luz? Ahora también es alérgica a la parafina de las velas. Ni chocolate, ni frutillas, ni peluches..¿Me querés decir qué infancia le voy a dar, pobrecita? Ni gato, ni perro.. - Miguel recitaba angustiado la lista completa de alérgenos mortales para la hijita. Su discurso se apagaba en la medida que yo ascendía por el elevador.
Comienzo atendiendo a los consorcistas que salen apurados para el trabajo, luego a los que se despiertan tarde y desinfecto uno a uno cada apartamento en cada visita, dejando para el final a otros, como era el caso de Lucía, mi consentida, la única propietaria original que conservaba la vida y la memoria, con quien compartíamos largas charlas café de filtro por medio.
Ahijada de la mujer del Ingeniero, no tuve sangre para expresarle mis reproches hacia el pariente, hasta ese día, en que el entusiasmo me sobrepasó.
-Luci, sabías que casi me mato en ese sótano la última vez que bajé.
-Jah... "la venganza de Moriñani".
-¿Era italiano?
-Francés, lo pronunciábamos mal para hacerlo enojar- se encogió de hombros- Pero nunca se enojaba...Francisco era militar, estuvo preso en la guerra del diecisiete. Antes de eso lo mandó al hermano Mauricio para aquí a la Argentina, con su esposa y su pasaporte. Después llegó él apenas lo liberaron, como si nada, a tomar posesión de lo suyo.
-¿Y?
- Se decía que mi madrina era muy puta y muy friolenta, mentira, puro conventillo.
Yo la conocí bien y friolenta no era.
El marido construyó este edificio para dejárselo a ella, que viva de rentas, está hecho para durar mil años y no le iba a faltar nada. Pero Francisco se mató de un tiro antes que la obra se completara, ni siquiera llegaba el embarque de las calderas que eran las últimas y las mejores, tanto que hubiéramos necesitado al técnico ingles en el paquete. Elmiro, que se creía el mejor plomero y calderero de la zona, no las pudo conectar, decía que Francisco se había equivocado, que hizo cosas raras, que era un loco de la guerra. La viuda lo hechó. Y eso a pesar de que ...Uf, mi Madrina tenía, especial debilidad por los plomeros. Así que Elmiro desapareció, el edificio estaba sin calefacción entre otras cositas y no se alquiló ni un departamento. La gente decía que Francisco quería matar de frío a la viuda, desde la tumba, pero se equivocaron.
Una mañana vinieron los bomberos. Mi madrina se había ahogado en el ascensor, el sótano estaba inundado y ella se equivocó de botón. Fue entonces que la “Otis” tapió el pozo .
Cortamos el agua y la electricidad de allí abajo. Mauricio se encargó, el inútil, pero tenía unos amigos masones que decían entender de construcción. Nadie sabía en qué andaba Mourice, así que cuando desapareció unos días como acostumbraba, no nos preocupamos. Alto y pintón como era, una madrugada lo encontraron en el hall de entrada, sucio, lastimado, la ropa estropeada, rematadamente loco queriendo salir a la calle por la puerta, pero como una mosca dando contra un vidrio....
Mi papá terminó el edificio y no me preguntes cómo llegó a propietario.
Después quedó para mí y mis hermanos.
Cada tanto llamamos a un plomero para que arregle el tema de la inundación, pero nadie entiende por qué se llena de agua ni cómo se desagota por sí solo, después nos olvidamos, hasta que a alguien se le ocurre empezar a joder- Me sonrió con ternura.
-Bueno, Miki..¡Hoy se la vamos a dar!
-Te quedó la sangre en el ojo ¿Eh? Jajajajaja
No sos el único, el último plomero que vino a solucionar el problema de la inundación..¡Se fue a la mierda! Jajajaja.. Bajo un par de veces y no vino nunca más.
-Y suerte que se pudo ir- Pero por fin llegaban los muchachos, Pipo y Billi, cargando un par de valijas más la reja nueva para asegurar el agujero de las calderas. Fue inútil advertir sobre la viga, cada uno la ligó como bautizo, la reja la tiré por la escalera ya que no iba a permitir que alguien bajara por ahí cargándola. Sellamos ventilas para que no escape el gas con que inundaríamos el sotano, los chicos ponían la reja para suplir la vieja tarima podrida.
¿Pero por donde entraban los animales?¿Por donde el agua? Y lo más complicado ¿cómo se desagotaba por sí solo ese lugar sin bombas? Todas las posibilidades convencionales fueron agotadas, revisamos el lugar con reflectores y el enigma de Mourignan parecía insoluble. Así, ya en horas de almuerzo y tomando mate, una corriente que vino sonando por el principal de cloacas acompañó a un burbujeo en las aguas eternamente estancadas en la base de las calderas.
Tuve una rebelación.
La inundación se declaró luego que Elmiro abandonara la instalación, allí estaría el problema, las descargas de seguridad de estos sistemas constan de salidas para liberar vapor y agua.
Un extraño tubo conectado al colector cloacal, se elevaba un corto trecho y luego descendía para hundirse bajo el agua, justamente en el punto del burbujeo. Elemental, cuando el colector se saturaba por las lluvias, el agua sobrepasa la elevación del caño y entraba al sótano, mientras en todo momento permitía el acceso de animales.
En su extremo sumergido había una válvula de bronce. Solo hubo que cerrarla... y se acabó un problema de setenta años ¿Cómo pudo Elmiro dejar abierta esa llave e irse?
-¿Irse?- Un instante antes me sentía un detective realizado y de pronto... me entristecí- Suban todo, ya vuelvo- Me dirigí hacia el segundo subsuelo, afortunadamente, el último plomero tuvo la atención de abrir un sendero libre de insectos muertos para mis rodillas. El nivel inferior estaba tan resbaladizo como siempre aunque sin anegamiento, ni siquiera saludé a mis amigas, fui directo al cuarto maldito y a duras penas contuve mis náuseas ante el fuerte hedor estancado en ese ambiente. Varias ratas creparon por efecto del hacinamiento y la concentración del insecticida con que les regalé en mi última visita. Sus restos apenas emergían por encima de la gruesa capa de insectos inertes. No me extrañó que el plomero haya huido si pasó por allí, pero pensé en el pobre Mauricio, el dandy, el inútil... ¿Acaso no era ese el lugar más adecuado para enloquecer?
Debí salir de allí, el vaho parecía sólido, me lastimaba. Luego me persiguió como un animal de presa en mi retirada, dando nuevamente por error al pasillo sin salida. Fue cuando la misma hediondez pero aún más consistente, me golpeó por delante como una cortina metálica.
Tropecé con la caja de herramientas, pero esta vez al retroceder, allí estaba, derechita y con el total de su contenido original ordenado en su interior. No cabía dudas que el último plomero, pensaba llevárselas antes de desertar, era lógico, ningún oficial del gremio las abandonaría y menos aún si fueran sus propias y preciadas herramientas.Sería como renunciar al oficio.
Y un oficio de años vale como la vida.
-¿Pero por dónde se desagota de este lugar?- Contra el fondo de aquel pasillo ciego,
persistía la única mancha de agua y principal fuente aromática de todo el lugar.
Empujé, con mi pie la caja de don Elmiro, furiosamente, dos veces, era pesada.
Se hundió, se hundió y no pude oir el toque de fondo, de aquel pozo cuya entrada se recortaba en el concreto y seguramente llegaba directo hasta la napa freática, razón por la cual, en esas zonas altas de la ciudad, este sótano en poco tiempo vaciaba por sí mismo -¡Pude haberme caido!- Quebrado la nuca contra el borde del agujero y ahogado ¿Quién me habría encontrado? Tal vez en el próximo siglo porque Miguel ni se hubiera anoticiado “Pensé que te habías ido, y sin siquiera firmar el remito”.
La escalera con escalones de descanso, las mejores calderas del mundo, la descarga de seguridad extra con sifón en caño de tres pulgadas, una cisterna autodesagotable “Yo creí que con eso ayudaba”, como suicidarse antes de tiempo para no correr el riesgo de asesinar a la puta de su mujer y a la tropa de terceros, dejándole una casa con rentas “para siempre” y un sótano de hormigón tan imperecedero como su odio “Nunca se enojaba” enterrado en el fondo de la entraña.
¡Y ahora se metía con mi gremio!
-Che, no bajés más ahí, siempre salís enfermo de bronca.- lo ignoré.
-Hay otro pozo, tenemos que volver .
-¡Cazafantasma no se rinde! Jajajajaja.
-¿Subieron todo?
-Si.
-¿Y esa valija de quién es?¿La ganaron en una rifa?
-Pensamos que era tuya.
-¿?¡El Plomero! La dejó y se fue a la mierda ¡Jajajajaa! – y Francois Mourignan reía con él.

Goliardo 13-3-01


[Este mensaje ha sido editado por Goliardo (editado 16 Marzo 2001).]
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Goliardo
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Registrado: 23 Nov 2000
Mensajes: 1270
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Mar Mar 13, 2001 01:51    Asunto: Vacío Responder citando

Solo espero de inicio que la trama sea coherente y no muy aburrida.

Goliardo
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Venus
Miembro Junior
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Registrado: 29 Ago 2000
Mensajes: 62
Ubicación: El jardín de las Hespérides

MensajePublicado: Mar Mar 13, 2001 15:58    Asunto: Vacío Responder citando

Bueno, muy bueno
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Goliardo
Miembro Senior
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Registrado: 23 Nov 2000
Mensajes: 1270
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Mar Mar 13, 2001 23:34    Asunto: Vacío Responder citando

...

[Este mensaje ha sido editado por Goliardo (editado 14 Marzo 2001).]
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LunAnavi
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Registrado: 11 Feb 2001
Mensajes: 211
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Mie Mar 14, 2001 22:44    Asunto: Vacío Responder citando

Goliardo, realmente me sorprendés. En verdad que estás creando un muy buen libro con relatos que dan que pensar. Estás logrando dinámica y precisición en los diálogos. Me gusta mucho "El sótano". Además de ser muy bien pintada la escena es muy representativo de una original interpretación de la realidad. Desde el título que ya te lo sugiere no?. Ahí adonde dejamos los trastos y menos vemos, ahí está a veces esa verdad que nos cuesta asimilar.
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Goliardo
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Registrado: 23 Nov 2000
Mensajes: 1270
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Jue Mar 15, 2001 02:36    Asunto: Vacío Responder citando

Bueno, en realidad la idea que impulsaba el cuento tal cual la tengo en mis notas, es, textualmente:

"La verdad siempre está en el Sótano"

Exactamente lo que decías Lunavita.

¿El primer párrafo logra expresar esa idea?

¿Se entiende lo que le pasó a Elmiro y quien sabe a cuantos plomeros más?

¿Las descripciones edilicias son suficientemente simples?

Si la trama es comprensible y coherente, lo dejo así por ahora, todavía no tengo capacidad para seguir con un trabajo fino, si es que lo grosero está más o menos cumplido.

Tengo ganas de hacer algo con "puertas".

Uno nunca sabe lo que hay detrás de una
puerta.
Aunque sea la misma puerta, jamás salen al mismo lugar.
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Un ser humano
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Registrado: 13 Oct 2000
Mensajes: 266
Ubicación: España

MensajePublicado: Jue Mar 15, 2001 08:45    Asunto: Vacío Responder citando

Me gusta, Goliardo, me gusta El sótano. La historia es buena pero… (porque siempre ha de haber un pero) Me parece que deberías cuidar un poco más la redacción: es caótica, o aún peor (porque incluso en el caos puede haber orden); ¡por lo menos intenta puntuar bien! Te lo digo como amigo y con todo el ánimo constructivo del mundo: creo que ganaría mucho. Tal vez, se me ocurre pensar, podríamos mirar algo juntos –si te va bien–.

Saludos.

P.S.: La versión que he leído es la primera que colocaste en el foro.

------------------
http://adeodato.cjb.net



[Este mensaje ha sido editado por Un ser humano (editado 15 Marzo 2001).]
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Goliardo
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Registrado: 23 Nov 2000
Mensajes: 1270
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Jue Mar 15, 2001 13:58    Asunto: Vacío Responder citando

Gracias Dato, también pienso que fallo en todo eso que señalas, pero no me da la nafta par meterme a algo tan fino por el momento sin parámetros claros,tal cual lo decía en mi anterior mensaje.
Solo estoy juntando material nuevo más o menos pasable sobre el que luego ponerme a ejercitar a ese nivel,cosa lejana, pero toda línea que me tires será agradecida.
Ya hice otro "El ministerio"
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LunAnavi
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Registrado: 11 Feb 2001
Mensajes: 211
Ubicación: Argentina

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2001 21:42    Asunto: Vacío Responder citando

La creación no sabe de calificación de grueso o fino, Goliardo.
Estás atravesando una época de rica producción.
Para corregir hay tiempo. Y a Dios gracias, muchos buenos amigos, como Un Ser Humano.
Lo que muchos no tienen es justamente qué cosa original corregir.
Y en vos abunda a raudales.
En hora buena!!!
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Goliardo
Miembro Senior
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Registrado: 23 Nov 2000
Mensajes: 1270
Ubicación: Capital Federal (Argentina)

MensajePublicado: Vie Mar 16, 2001 22:48    Asunto: Vacío Responder citando

Lunavita, sí que hay diferencias entre lo grosero y lo fino, hay borradores que son una absoluta incoherencia, sipor lo menos se logra organizar una trama y darle coherencia al texto eso es superar algo grosero, luego, lograr buenos y consolidados `párrafos aunque yo le llame "lo fino", en realidad es algo tremendo.
Pienso que ahí estaría el pulso maduro de un artista, la diferencia entre un músico que respeta el ritmo y no trastea y otro que le arranca lo mejor al instrumento y al tema.
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